Ahora en el siglo XXI, después de siglos de versos políticos secuestrados a los nativoamericanos, ese mismo mundo anglosajón, capitalista e imperial, expresa su decadencia hegemónica con un rechazo abierto a las democracias liberales. Hasta la máscara comienza a incomodar, a producir sudor innecesario. Cada vez es más fácil observar que las democracias son dictaduras amables, especies de esclavitud voluntaria, terapia ocupacional, orgullosa de su libertad ―aunque cada vez menos orgullosas.
El capitalismo y la democracia fueron pareja por dos siglos. Fue un matrimonio por conveniencia para el capitalismo; no para la democracia, que fue una cautiva abusada. En las colonias ni siquiera fue un matrimonio forzado; fue el tradicional abuso del amo a su esclava, a la cual violó de forma sistemática e impune y con la cual procreó hijos, que se convirtieron en un incremento del stock humano, en un aumento de la fuerza laboral sin ser reconocidos como humanos y, mucho menos, como ciudadanos.
Ahora, el capitalismo imperialista y la democracia de Tawiscara comienzan a divorciarse en el centro hegemónico. Más que un divorcio, es un abandono del capitalismo central a su rol de padre y esposo. El capitalismo ya no encuentra a la democracia atractiva. Ya no le resulta útil ―todo lo cual es una gran oportunidad para la democracia de liberarse de Tawiscara.
Jorge Majfud, enero 2026
Del libro Tawiscara, el secuestro de la democracia, a publicarse en 2026.

Textos relacionados
- El gran mito de la desigualdad
- Un meteorito llamado Democracia
- El capitalismo contra la propiedad privada
- El Destino Manifiesto
- La tolerancia del poder a la disidencia en las sociedades abiertas
- Astucias del imperio del dólar
- Adam Smith lo dijo

Deja una respuesta