Einstein y Lincoln University

En la fotografía, Albert Einstein explicando su teoría en Lincoln University, Pensilvania, donde tuve la oportunidad de dar clases en 2008-2010. LU fue la primera Universidad para afroamericanos en las Américas, fundada en 1858 antes de la Guerra Civil. En 2010 todavía había un club del Ku Klux Klan allí cerca.

JM, febrero 2023

El identificador de ChatGPT

En 2011 publicamos un artículo titulado “El identificador de textos” sobre la idea de que cualquier texto anónimo (un comentario a un artículo, la evaluación de un estudiante, etc.) es identificable, porque el estilo de cada persona es tan personal como las huellas dactilares.

A fines del año pasado analizamos en otro artículo las ventajas y debilidades de ChatGPT, cuya escritura sigue padrones demasiado obvios, desde una frase, un párrafo hasta la organización general del texto. De hecho más de una vez les he advertido a mis estudiantes que pueden usar cualquier herramienta disponible, pero que algunos habían copiado de ChatGPT con algunos cambio, algo que los estudiantes no negaron sino todo lo contrario.

Hace pocos días, un estudiante de Princeton University creó una nueva herramienta basada en criterios similares y que considero puede interesarle a los colegas profesores, tan preocupados por “la revolución” (GPTZero).

Obviamente, este no es el final de la historia sino solo el comienzo.

JM, enero 2023

The ChatGPT identifier

In 2011 we published an article entitled «The text identifier» about the idea that any anonymous text (a comment on an article, a student’s evaluation, etc.) is identifiable because each person’s style is as personal as the fingerprints.

At the end of last year, we analyzed in another article the advantages and weaknesses of ChatGPT, whose writing follows too obvious patterns, from a sentence to a paragraph to the general organization of the text. In fact, more than once I have warned my students that they can use any available tool, but that some had copied from ChatGPT with some changes, something that the students did not deny, quite the contrary.

A few days ago, a Princeton University student created a new tool based on similar criteria and which I think may be of interest to fellow professors who are so concerned about «the revolution» (GPTZero).

Obviously, this is not the end of the story but only the beginning.

JM, January 2023

Los cien millones de muertos del comunismo

Los mil millones del capitalismo

Sé que no es necesario desde ningún punto de vista, pero para comenzar me gustaría aclarar que no soy comunista. Tengo otras ideas menos perfectas sobre lo que debería ser la sociedad y el mundo, que no es este, tan fanáticamente orgulloso de sus propios crímenes. Pero como me molesta la propaganda del amo que acusa a cualquier otra forma de pensamiento de propaganda, ahí voy otra vez contra la corriente.

En La frontera salvaje (2021) nos detuvimos en Operación Sinsonte, uno de los planes más secretos y, al mismo tiempo, más conocidos de la guerra psicológica y cultural organizada y financiada por la CIA durante la Guerra fría. Ahora veamos uno de los casos más promocionados y viralizados de los años 90s, como lo fue Le Livre noir du communisme, publicado por el ex maoísta Stéphane Courtois y otros académicos en 1997. No nos detendremos ahora sobre la conocida psicología del converso, porque no es necesario. El libro fue una especie de Manual del perfecto idiota latinoamericano pero del primer mundo y con mucho más vida mediática.

De este libro proceden las infinitas publicaciones de las redes sociales sobre “los cien millones de muertos del comunismo”, aunque sus propios autores estiman un número menor, entre 65 y 95 millones. Especialistas en el área (sus autores no lo son) observaron que Courtois enlistó cualquier evento donde estuviese involucrado un país comunista y tomó la cifra más alta en cualquier caso.

Por ejemplo, la Segunda Guerra mundial es atribuida a Hitler y a Stalin, cuando fue este último el primer responsable de la derrota del primero, y fue el primero, no el segundo, el causante de esa tragedia. Es más, llega a la conclusión de que Stalin mató más que Hitler, sin considerar las razones de cada tragedia y atribuyendo parte de los 70 a 100 millones de muertos en la Segunda Guerra a Stalin, siendo que uno comenzó la guerra y el otro la terminó. Los veinte millones de muertos rusos son atribuidos a Stalin. Los especialistas en la Era soviética estiman la responsabilidad de Stalin en un millón de muertos, lo cual es una cifra horrenda, pero lejos de lo que se le atribuye y aún más lejos que cualquiera de las matanzas causadas por las otras superpotencias vencedoras, ex aliadas de Stalin.

En 1945, el general LeMay arrasó con varias ciudades japonesas, como Nagoya, Osaka, Yokohama y Kobe, tres meses antes de las bombas atómicas. En la noche del 10 de marzo, LeMay ordenó arrojar sobre Tokio 1500 toneladas de explosivos desde 300 bombarderos B-29. 500.000 bombas llovieron desde la 1:30 hasta las 3:00 de la madrugada. 100.000 hombres, mujeres y niños murieron en pocas horas y un millón de otras personas quedaron gravemente heridas. Un precedente de las bombas de Napalm fueron probadas con éxito. “Las mujeres corrían con sus bebés como antorchas de fuego en sus espaldas” recordará Nihei, una sobreviviente. “No me preocupa matar japoneses”, dijo el general LeMay, el mismo que menos de dos décadas después le recomendará al presidente Kennedy lanzar algunas bombas atómicas sobre La Habana como forma de resolver el problema de los rebeldes barbudos. A principio de los 80s, el secretario de Estado Alexander Haig le dirá al presidente Ronald Reagan: “Sólo deme la orden y convertiré esa isla de mierda en un estacionamiento vacío”.

El libro de Courtois enlista dos millones de muertos en Corea del Norte atribuidas al comunismo de los tres millones totales de muertos, sin considerar que los bombardeos indiscriminados del General MacArthur y otros “defensores de la libertad” barrieron con el 80 por ciento del país. Desde el año 1950, se solían arrojar cientos de toneladas de bombas en un solo día, todo lo cual, según Courtois y sus repetidoras de Miami y la oligarquía latinoamericana, no habrían sido responsables por la muerte de mucha gente.

Courtois también cuenta un millón de muertos en Vietnam debido a los comunistas, sin considerar que se trató de una guerra de independencia contra las potencias imperiales de Francia y de Estados Unidos, las que dejaron al menos dos millones de muertos, la mayoría no en combate sino bajo el clásico bombardeo aéreo estadounidense (inaugurado en 1927 contra Sandino en Nicaragua) y del uso del químico Agente Naranja, que no sólo borró del mapa a un millón de inocentes de forma indiscriminada sino que sus efectos en las mutaciones genéticas se siente aún hoy.

También atribuye la barbarie del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya enteramente a “el comunismo”, sólo porque el régimen era comunista, sin mencionar que Pol Pot había sido apoyado por Washington y las corporaciones occidentales; que fue el Vietnam comunista que derrotó a Estados Unidos el que puso fin a esa barbarie mientras Occidente continuó apoyando a los genocidas reconociéndolos en la ONU como gobierno legítimo hasta los años 80. Ente 1969 y 1973, cayeron sobre Camboya más bombas (500.000 toneladas) que las que cayeron sobre Alemania y Japón durante la Segunda Guerra. Lo mismo les ocurrió a Corea del Norte y a Laos. En 1972, el presidente Nixon preguntó: “¿Cuántos matamos en Laos?” A lo que su secretario de Estado, Ron Ziegler, contestó: “Como unos diez mil, o tal vez quince mil”. Henry Kissinger agregó: “en Laos también matamos unos diez mil, tal vez quince mil”. El dictador comunista que los seguirá, Pol Pot, superará esa cifra por lejos, masacrando a un millón de su propio pueblo. Los Jemeres Rojos, hijos de la reacción anticolonialista de Occidente, fueron apoyados por China y Estados Unidos. Otro régimen comunista, el Vietnam que derrotó a Estados Unidos, puso fin a la masacre de Pol Pot luego de una matanza de 30.000 vietnamitas. Aparte de los masacrados por las bombas de Washington solo en Laos y Camboya, decenas de miles más siguieron muriendo desde el fin de la guerra, debido a las bombas que no explotaron al ser arrojadas.

El mayor número que suman a los 94 millones de víctimas del comunismo se refiere a la catastrófica hambruna de la China de Mao en los 60s. Esta hambruna de 1958-62 no causó 60 millones, sino, muy probablemente, entre 30 y 40 millones y en ningún caso fue un plan de exterminio deliberado y racista, estilo nazi en Alemania o británico en India. La necesidad de industrialización se repitió en países como Brasil y Argentina y su único pecado fue haber llegado tarde. En el caso chino, combinó una política desastrosa con problemas climáticos. Pese a todo, la expectativa de vida en China comenzó a mejorar rápidamente a partir de los 60s. Durante el mismo período de la guerra fría, el nuevo estado democrático en India comenzó a mejorar las expectativas de vida de su población. Pero no se debió a ningún plan sino, simplemente, a haber dejado de ser una colonia hambreada, brutalizada y expoliada por el Imperio británico, que sólo entre 1880 y 1920 fue responsable de la muerte de 160 millones de personas.

No obstante, en este período de democracia capitalista en India, los muertos atribuibles a la ausencia de reformas sociales sumaron 100 millones. El mundialmente premiado economista y profesor de Harvard University, Amartya Sen y Jean Drèze de la London School of Economics, en 1991 habían publicado Hunger and Public Action donde analizaron con rigor estadístico varios casos olvidados de hambrunas mundiales provocadas por sistemas, modelos y decisiones políticas. En el capítulo 11 observaron: “Comparando la tasa de mortalidad de India de 12 por mil con la de China de 7 por mil y aplicando esa diferencia a una población 781 millones en la India de 1986, obtenemos una estimación del exceso de mortalidad en India de 3,9 millones por año”.

La gran prensa no se hizo eco y el mundo no se enteró. Por el contrario, seis años más tarde saltó a la fama, como por arte de magia, Le Livre noir du communisme y otros del mismo género comercial de venta rápida, de consumo rápido y de fácil digestión.

Antes analizamos la posición del intelectual y diplomático indio-británico Shashi Tharoor y de los profesores Jason Hickel y Dylan Sullivan sobre el impacto de las políticas imperiales del capitalismo, lo que contradice las narrativas populares más promovidas por los medios dominantes y las agencias de gobierno, lo que se podría resumir en una de sus conclusiones: “En todas las regiones estudiadas, la incorporación al sistema mundial capitalista se asoció con una disminución de los salarios por debajo del mínimo de subsistencia, un deterioro de la estatura humana y un repunte de la mortalidad prematura.

Si, con el mismo criterio de Courtois y sus repetidoras, continuásemos contando los millones de indígenas muertos en las Américas en el proceso que hizo posible le capitalismo en Europa, los al menos diez millones de muertos que el rey belga Leopold II dejó en la empresa llamada Congo y tantas otras masacres de negros en África que no importan, o en India, o en Bangladesh, o en Medio Oriente, pasaríamos fácilmente varios cientos de millones de muertos en cualquier Libro negro del capitalismo.

Más que eso. La reconocida economista y profesora de Jawaharlal Nehru University, Utsa Patnaik, ha calculado que Gran Bretaña le robó a India $45 billones de dólares sólo entre 1765 y 1938 y causó, a lo largo de esos siglos, la muerte no de cien millones sino de más de mil millones de personas. La cifra alcanzada en su libro publicado por Columbia University Press de Nueva York, que a primera vista parece exagerada, no es menos excesiva que la atribuida por Courtois en base a los mismos criterios―sólo que está mejor documentada.

Sólo que una de las dos narrativa alcanza los grandes titulares y su objetivo: en las democracias secuestradas, no importa el peso de las verdades, sino la suma de las opiniones inoculadas.

JM, enero 2023 (resumen de un capítulo del libro de próxima aparición Moscas en la telaraña).

Les cent millions de morts du communisme… Et les mille millions du capitalisme

Le chiffre auquel aboutit son livre publié par Columbia University Press de New York, qui semble à première vue exagéré, n’est pas moins excessif que celui attribué par Courtois sur la même base – mais mieux documenté. Un seul des deux récits fait les gros titres et atteint sa cible : dans les démocraties détournées, ce n’est pas le poids des vérités qui compte, mais la somme des opinions inoculées.

Jorge Majfud

Résumé d’un chapitre du livre à paraître “Moscas en la telaraña” (Des mouches dans la toile d’araignée)

Je sais que ce n’est nécessaire d’aucun point de vue, mais pour commencer, je tiens à préciser que je ne suis pas communiste. J’ai d’autres idées, moins parfaites, sur ce que devraient être la société et le monde, qui n’est pas celui-ci, si fanatiquement fier de ses propres crimes. Mais comme j’ai horreur de la propagande du maître qui accuse toute autre forme de pensée de propagande, me voici à contre-courant une nouvelle fois.

Dans La frontera salvaje (2021), nous nous sommes arrêtés à l’Opération Oiseau-Moqueur, l’un des plans les plus secrets et, en même temps, les plus connus de la guerre psychologique et culturelle organisée et financée par la CIA pendant la guerre froide. Examinons maintenant l’un des cas les plus médiatisés et viralisés des années 1990, Le Livre noir du communisme, publié par l’ex- maoïste Stéphane Courtois et d’autres universitaires en 1997. Nous ne nous attarderons pas maintenant sur la psychologie bien connue du converti, car ce n’est pas nécessaire. Le livre était une sorte de Manuel du parfait idiot latino-américain*, mais du premier monde et avec beaucoup plus de vie médiatique.

Ce livre est à l’origine des innombrables publications sur les réseaux sociaux sur “les cent millions de morts du communisme”, alors que ses auteurs eux-mêmes estiment un nombre inférieur, entre 65 et 95 millions. Les spécialistes du domaine (les auteurs ne le sont pas) ont noté que Courtois a répertorié tous les événements où un pays communiste était impliqué et a pris le chiffre le plus élevé dans tous les cas.

Par exemple, la Seconde Guerre mondiale est attribuée à Hitler et à Staline, alors que c’est le second qui est le principal responsable de la défaite du premier, et que c’est le premier, et non le second, qui a causé cette tragédie. En outre, il conclut que Staline a tué plus qu’Hitler, sans examiner les raisons de chaque tragédie et en attribuant à Staline une partie des 70 à 100 millions de morts de la Seconde Guerre mondiale, alors que l’un a commencé la guerre et l’autre l’a terminée. Les vingt millions de morts russes sont attribués à Staline. Les spécialistes de l’ère soviétique estiment la responsabilité de Staline à un million de morts, ce qui est un chiffre horrible, mais bien en deçà de ce qui lui est attribué et encore plus loin de tous les massacres causés par les autres superpuissances victorieuses, les anciens alliés de Staline.

En 1945, le général LeMay a dévasté plusieurs villes japonaises, dont Nagoya, Osaka, Yokohama et Kobe, trois mois avant les bombes atomiques. Dans la nuit du 10 mars, LeMay ordonne le largage de 1 500 tonnes d’explosifs sur Tokyo à partir de 300 bombardiers B-29. 500 000 bombes pleuvent de 1 h 30 à 3 h du matin. 100 000 hommes, femmes et enfants ont été tués en quelques heures et un million d’autres ont été gravement blessés. Un précédent pour les bombes au napalm a été testé avec succès. « Les femmes couraient avec leurs bébés comme des torches enflammées sur le dos », se souviendra Nihei, un survivant. « Je ne m’inquiète pas de tuer des Japonais », a déclaré le général LeMay, le même général qui, moins de deux décennies plus tard, recommanderait au président Kennedy de larguer quelques bombes atomiques sur La Havane pour résoudre le problème des rebelles barbus. Au début des années 1980, le secrétaire d’État Alexander Haig dira au président Ronald Reagan : « Donnez-moi juste l’ordre et je transformerai cette île de merde en un parking vide ».

Le livre de Courtois énumère deux millions de morts en Corée du Nord attribués au communisme sur les trois millions de morts totaux, sans tenir compte du fait que les bombardements aveugles du général MacArthur et d’autres “défenseurs de la liberté” ont anéanti 80 % du pays. Depuis 1950, des centaines de tonnes de bombes ont été larguées en une seule journée, qui, selon Courtois, ses répétiteurs de Miami et l’oligarchie latino-américaine, n’auraient pas été responsables de la mort de nombreuses personnes.

Courtois compte également un million de morts au Vietnam à cause des communistes, sans considérer qu’il s’agissait d’une guerre d’indépendance contre les puissances impériales de la France et des USA, qui a fait au moins deux millions de morts, dont la plupart n’étaient pas des combattants mais ont subi les classiques bombardements aériens usaméricains (inaugurés en 1927 contre Sandino au Nicaragua) et l’utilisation du produit chimique Agent Orange, qui a non seulement a rayé de la carte un million d’innocents sans distinction mais dont les effets sur les mutations génétiques se font encore sentir aujourd’hui.

Il attribue également la barbarie du régime des Khmers rouges au Cambodge entièrement au “communisme”, juste parce que le régime était communiste, sans mentionner que Pol Pot avait été soutenu par Washington et les entreprises occidentales ; que c’est le Vietnam communiste qui a vaincu les USA, ce qui a mis fin à cette barbarie, alors que l’Occident a continué à soutenir les génocidaires en les reconnaissant à l’ONU comme gouvernement légitime jusque dans les années 1980. Entre 1969 et 1973, il est tombé plus de bombes sur le Cambodge (500 000 tonnes) que sur l’Allemagne et le Japon pendant la Seconde Guerre mondiale. Il en a été de même pour la Corée du Nord et le Laos. En 1972, le président Nixon a demandé : « Combien en avons-nous tué au Laos ? » Ce à quoi son secrétaire d’État, Ron Ziegler, a répondu : « Environ dix mille, ou peut-être quinze mille ». Henry Kissinger a ajouté : « Au Laos, nous avons également tué environ dix mille, peut-être quinze mille personnes ». Le dictateur communiste qui suivra, Pol Pot, dépassera largement ce chiffre, massacrant un million de ses concitoyens. Les Khmers rouges, enfants de la réaction anticolonialiste contre l’Occident, ont été soutenus par la Chine et les USA. C’est un autre régime communiste, celui du Vietnam, qui a vaincu les USA, a mis fin au massacre de Pol Pot après le massacre de 30 000 Vietnamiens. Outre les personnes massacrées par les bombes de Washington rien qu’au Laos et au Cambodge, des dizaines de milliers d’autres personnes continuent de mourir depuis la fin de la guerre, à cause de bombes qui n’ont pas explosé lors de leur largage.

Le plus grand nombre ajouté aux 94 millions de victimes du communisme concerne la famine catastrophique qui a sévi dans la Chine de Mao dans les années 1960. Cette famine de 1958-62 n’a pas fait 60 millions mais, très probablement, entre 30 et 40 millions et n’était en aucun cas un plan d’extermination délibéré et raciste, à la manière ceux des nazis en Allemagne ou des Britanniques en Inde. La nécessité de l’industrialisation a été répétée dans des pays comme le Brésil et l’Argentine, et leur seul péché a été d’être en retard. Dans le cas de la Chine, elle a combiné une politique désastreuse avec des problèmes climatiques. Néanmoins, l’espérance de vie en Chine a commencé à s’améliorer rapidement à partir des années 1960. Pendant la même période de la guerre froide, le nouvel État démocratique indien a commencé à améliorer l’espérance de vie de sa population. Mais cela n’était pas dû à un quelconque plan, mais simplement au fait de ne plus être une colonie affamée, brutalisée et pillée par l’Empire britannique, qui, rien qu’entre 1880 et 1920, a été responsable de la mort de 160 millions de personnes.

Cependant, en cette période de démocratie capitaliste en Inde, les décès attribuables à l’absence de réformes sociales s’élèvent à 100 millions. Amartya Sen, économiste mondialement primé et professeur à l’université de Harvard, et Jean Drèze, de la London School of Economics, avaient publié en 1991 Hunger and Public Action, où ils analysaient avec une rigueur statistique plusieurs cas négligés de famines mondiales causées par des systèmes, des modèles et des décisions politiques. Au chapitre 11, ils observent : « Si l’on compare le taux de mortalité de 12 pour mille de l’Inde avec celui de 7 pour mille de la Chine et si l’on applique cette différence à une population de 781 millions d’habitants en Inde en 1986, on obtient une estimation de la surmortalité en Inde de 3,9 millions par an ».

La presse grand public n’a pas repris l’histoire et le monde n’en a pas entendu parler. Au contraire, six ans plus tard, Le Livre noir du communisme et d’autres ouvrages du même genre commercial, qui se vendent vite, se consomment vite et sont faciles à digérer, sont devenus célèbres comme par magie.

Nous avons précédemment analysé la position de l’intellectuel et diplomate indien et britannique Shashi Tharoor et des professeurs Jason Hickel et Dylan Sullivan sur l’impact des politiques impériales du capitalisme, qui contredit les récits populaires les plus promus par les médias grand public et les agences gouvernementales, ce qui pourrait être résumé par l’une de leurs conclusions : « Dans toutes les régions étudiées, l’incorporation dans le système mondial capitaliste a été associée à une baisse des salaires en dessous du minimum vital, à une détérioration de la taille humaine et à un pic de la mortalité prématurée ».

Si, avec les mêmes critères que Courtois et ses répétiteurs, on continuait à compter les millions d’indigènes tués aux Amériques dans le processus qui a rendu le capitalisme possible en Europe, les dix millions de morts au moins que le roi belge Léopold II a laissés dans l’entreprise appelée Congo et tant d’autres massacres de Noirs en Afrique qui n’ont pas d’importance, ou en Inde, ou au Bangladesh, ou au Moyen-Orient, on dépasserait facilement plusieurs centaines de millions de morts dans n’importe quel Livre noir du capitalisme.

Plus que ça. Utsa Patnaik, économiste de renom et professeure à l’université Jawaharlal Nehru, a calculé que la Grande-Bretagne a volé à l’Inde 45 billions de dollars rien qu’entre 1765 et 1938 et a causé, au cours de ces siècles, la mort non pas de cent millions mais de plus d’un milliard de personnes. Le chiffre auquel aboutit son livre publié par Columbia University Press de New York, qui semble à première vue exagéré, n’est pas moins excessif que celui attribué par Courtois sur la même base – mais mieux documenté.

Un seul des deux récits fait les gros titres et atteint sa cible : dans les démocraties détournées, ce n’est pas le poids des vérités qui compte, mais la somme des opinions inoculées.

NdT

Manuel du parfait idiot latino-américain : essai de de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner et Álvaro Vargas Llosa (le fils), préfacé par Mario Vargas Llosa (le père), publié en 1996, qui se voulait une réponse “libérale” aux Veines ouvertes de l’Amérique latine (1971) d’Eduardo Galeano. Les auteurs ont récidivé en 2077 avec une suite, El regreso del idiota (Le retour de l’idiot). Commentaire d’Atilio Boron sur l’opus : « un catalogue de trivialités, de mensonges et de faussetés sur les causes du sous-développement de nos pays et qui, selon l’analyse incisive de ces auteurs, est dû au penchant malsain des Latino-américains pour l’étatisme et le caudillisme (…) une monstruosité, préfacée par Mario Vargas Llosa, qui démontre irréfutablement que la droite est incapable de produire des idées et que son discours est incapable de transcender le niveau des bons mots, le niveau le plus élémentaire et primaire de l’intellection. » (in Página 12, 29/3/2008)

Jorge Majfud

La estrategia del olvido

Desde finales del año 2022, se hizo recurrente en los medios estadounidenses hacer una lista de todas las mentiras que el representante republicano por Nueva York, George Santos, había puesto en su currículum y había repetido en cada ocasión que tuvo oportunidad. Sin embargo, la frágil memoria popular no registra, o echa al olvido, que ésta ha sido una práctica bastante común, aunque pocas veces tan caricaturesca como la de Santos. Como todos saben, una de las formas más comunes es mentir ocultando una parte de la verdad. Una parte tan importante que merece ser ocultada o, en el mejor de los casos, reprimida.

En la publicidad política del estado de Florida, por ejemplo, abundan los candidatos posando con sus hijitos y afirmando que su padre “escapó del régimen comunista de Cuba buscando la libertad de este Gran País”. Sólo esta frase oculta más de un siglo de intervenciones, dictaduras, racismo, crímenes de lesa humanidad, mafia, prostitución, embrutecimiento y bloqueos hambreadores de una vieja política imperial que no sólo controla los recursos ajenos, sino también las narrativas dominantes, es decir, el pensamiento y las emociones de sus más fieles servidores. Lo cual no es ninguna novedad, con diferentes grados de brutalidad, desde hace milenios.

Ninguno dice quiénes fueron sus padres, cómo se llamaban esos héroes que escaparon buscando la libertad. No lo dicen ni suelen aparecer en sus biografías o entrevistas. Muchos de ellos fueron detalladamente descriptos por la misma CIA para la cual trabajaban como mercenarios, como colaboradores de la dictadura de Batista y calificados por el FBI, sin eufemismos, como terroristas.

Según grupos estadounidenses desde diferentes universidades o grupos independientes no afiliados al gobierno ni a corporaciones con fines de lucro, como el Center for Justice and Accountability, cientos de criminales del Caribe, de América Central y de América del Sur lavaron su pasado de genocidios, estafas y tráfico de drogas, y hoy son respetables hombres de negocios viviendo libres en Estados Unidos. No sólo cambiaron uniformes militares y sus abanicos oligárquicos por traje y calzas, sino también adaptaron sus viejos discursos de clase dirigente latinoamericana por eso de “huimos del comunismo buscando la libertad”, y ahora este país es nuestro. Quienes no estén de acuerdo, pueden irse a otro (es decir, el viejo complejo del hacendado dueño de tierras y vidas humanas). Nadie pregunta quiénes son de verdad esos amables viejitos. Ni sus propios hijos.

Mientras ellos presumen de la libertad (y la vida) que le quitaron a sus hermanos en países acosados, en Florida los profesores de secundarias han comenzado a rodear sus bibliotecas con las cintas amarillas que usa la policía para cerrar las áreas donde se cometió un asesinato. La cultura ya no es un campo de batalla sino la escena del crimen. En algunos casos, antes de ser removidas, las bibliotecas son cubiertas con cartones para evitar que algún joven estudiante acceda a algún libro prohibido por la nueva inquisición estatal liderada por el gobernador y serio candidato a la presidencia de este país en 2024.

Una larga lista de libros ha sido prohibida en varios estados. Peor aún, se ejerce la autocensura apostando al miedo de aquellos que podrían ser sancionados o podrían perder sus trabajos si alguien descubriese que en su biblioteca de clase hubiese algo fuera del nuevo marco de la ley aprobada por una horda de representantes que es incapaz de mantener un debate mínimo sobre la historia de su propio país.

Como esto es un nuevo récord del absurdo, algunos recurren al inocente argumento de que las nuevas leyes pretenden proteger a los jóvenes de la pornografía. Si se refieren a la historia de la esclavitud, a las violaciones sistemáticas de los amos blancos a sus jóvenes esclavas antes de linchar a algún hombre de su familia; si se refieren al racismo o al robo continuado de la clase trabajadora (esa que tiene miedo de llamarse “clase trabajadora” como los esclavos evitaban llamarse a sí mismos esclavos), pues sí, es muy pornográfico. Pero el argumento se desmorona sólo con mirarlo. Por algo no se ha prohibido el uso de celulares, que es de donde los niños consumen pornografía comercial (negros sobre blancas) en las escuelas, sino que la prohibición ha recaído en la enseñanza de cualquier cosa referida al racismo (la palabra imperialismo no ha llegado ni al horizonte de los Torquemada). Es decir, se ha prohibido por ley cualquier aspecto central y constitutivo de la historia de este país, “para no herir la sensibilidad de los jóvenes blancos” y “proteger la libertad de sus padres” a que se les enseñe el dogma de la casa (que, se asume, es la historia oficial y patriótica del gobernador), no la historia real.

Las bibliotecas siempre fueron peligrosas y han sido siempre las primeras víctimas de los fanáticos iluminados, desde la antigüedad hasta la censura estalinista, la quema de libros en la Alemania nazi y las múltiples y diversas dictaduras fascistas de África y América Latina, satélites de los imperios privados y estatales del Norte. En esta etapa, el fascismo presume de ser el campeón de la libertad. ¿Qué podemos esperar de los medios comerciales, principales instrumentos del poder censor que repite hasta la intoxicación la palabra libertad?

La historia oficial está construida más de olvidos que de memoria, y quienes usan estos mitos sociales, siempre más poderosos que la realidad, apuestan por lo seguro en el mercado electoral. Por eso suelen ser exitosos y, en la cultura consumista, si uno es rico y exitoso es también dueño de la verdad.

A ese absurdo totalitario, como en muchos otros países, llaman patriotismo. Este fanatismo no es muy diferente al que creó el mito del Destino manifiesto en el siglo XIX. Como es natural y necesario, ahora el mito cambió de vestimenta, de maquillaje y algún que otro adjetivo.

 El crimen siempre paga. La censura por ley. El olvido por complicidad. La omisión por conveniencia. El insulto por mediocridad. La sumisión por cobardía. Todas esas miserias humanas tarde o temprano tienen su recompensa. Recompensa contante y sonante, como las treinta monedad de plata de Judas. De otra forma, si el mundo fuese diferente, los críticos del poder serían “ricos y exitosos” y los mercenarios serían “pobres y fracasados ―dangerous bitter losers!

JM. Enero 2023

https://www.pagina12.com.ar/520010-la-estrategia-del-olvido

Artificial intelligence, academia, and Posthumanity

From the first Silicon Valley in history (in what is Iraq today but five thousand years ago, and more important than Silicon Valley in California) to the Industrial Revolution in England, new technologies were the product of the needs of prosperous agricultural societies that became cities, then empires, and finally interrupted or destroyed the same development in their colonies. The plow, wheel, mathematics, and the clay writing of the Sumerians and Babylonians; algebra, algorithms, and sciences of the Muslim world thousands of years later, the typesetting press seven centuries later in the Europe of the humanists; experimental sciences in Galileo’s Italy, two centuries later; newspapers, radio, television, computers, and the Internet more recently: in all cases, innovation has challenged societies, from power management to education. 

For new solutions, there are new problems. New technology was simultaneously submissive and rebellious, oppressive and liberating in all cases. It was always an opportunity for democratization and it was always kidnapped by the powers of the day. Robotization and Artificial Intelligence are no exceptions—for now. The only exception will be when we cross the line that separates the power to cause a catastrophe, like the atomic bombs in Japan, from the power to annihilate humanity or the civilizations as we know them since ancient Sumer.

Chats with intelligent (ro)bots are already a few years old. From the beginning, its ability to repeat and amplify the worst human prejudices was observed, as it was the case with Microsoft’s Tay robot, which in 2016 was born at the age of 19 and had to be sacrificed with just 16 hours of life, after having interacted with Twitter users and becoming one more racist. A decade before, I had published articles and some books with this concern: “As universities achieve robots that look more and more like human beings, not only because of their proven intelligence but now, also because of their abilities to express and receive emotions, habits consumerists are making us more and more robot-like.” Robots learn from us and we will learn from them. In 2017, in the novel, Silicone 2.0, the robot, sexual object, and full-time psychoanalyst, becomes a murderer of her master-lovers, after a businesswoman with a praiseworthy ego was used as Eva or the seed of these robots. and a traumatic past that she herself was unaware of.

Language schools were the first to suffer an (unfounded) existential crisis with Google’s sophisticated translators. The same crisis came to writing professionals, teachers, journalists, and thinkers in general. The mistake, I understand, is to confuse a tool with a slave that does our work, which will later become our master. AI Age university education will have to challenge AIs, as modern painting challenged photography in the 19th century or mathematics challenged computers.

The weakness of novelties like ChatGPT and ChatGPT-based models lies in its high fragmentation. This fragmentation makes a general understanding of any problem unlikely. Nor does it help to develop intellectual abilities for a holistic vision of reality. Quite the opposite. In many cases, it is a simplified version of Wikipedia. Its selection and its judgments are not as objective as Wikipedia, as they seem based on the mass of judgments made over the last century in the mainstream press, rather than on academic research. ChatGPT is an excellent programmer (it’s its world) and a reasonable tool for saving time for humanities researchers, but utterly incapable of doing any deep, critical research on its own. That is, do not ask it for something that nobody knows. On the other hand, it shows significant cracks in the narrative wall. It is (or can become) less subservient than the mainstream media.

For comparison, I made OpenAI’s ChatGPT (the ones from Google and Microsoft are not that different) to take one of my International Studies exams at Jacksonville University, which is taken every semester by students from different states and continents. ChatGPT passed the exam with 84 out of 100, something not difficult at all, far from the Mathematics or Stability exams that we took in the 90s at the architecture school in Uruguay, which lasted six to seven hours. But the errors were significant and fell into three categories: 1) encyclopedic; 2) biases; and 3) critical judgment. (For reasons of space, I publish this analysis separately.)

Among the positive aspects of GPT-based models, we can observe something that we already observed with Wikipedia two decades ago: there are elements that reveal less prejudice than in human beings subjected to the propaganda of official history. Five or ten years ago, when I asked my American students about the reasons for the independence of Texas, they unanimously answered things like: “it was because of cultural differences; the new Texans did not accept the despotism of the Mexicans and wanted to be free”. The same answer to explain the principles of the Confederacy during the Civil War: «it was to preserve their own culture«, as if slavery and racism were not part of the culture or the patriots of the south had wanted to destroy that very country because they did not they liked northern music or food. Nothing about the purpose of reinstating slavery in Texas, which had been outlawed by the Mexicans, or then protecting it against the threat of Lincoln’s abolitionists.

At least here, GPT-based models make the painful leap into the truth: «it was all about the slavery thing.» Finally! Florida Gov. Ron DeSantis would say that ChatGPT was corrupted by professors like me and it wouldn’t be surprising if he signed another law banning questioning patriotic history. We can think that the billions of dollars from the secret agencies continue the tradition of inoculating the media and new technologies.

Another positive consequence will be that liberating, critical education looks back at its existential center: more than learning to repeat an answer, students must learn to ask themselves the essential questions that trigger critical thinking. The revisionisms are not produced by the new data of reality but by the new perspectives. With tools like ChatGPT, revisionists will no longer need to elaborate on the uncomfortable answer, but rather the critical questions, as it was the case with Sor Juana Inés de la Cruz in the 18th century. That, of course, if the powerful on duty do not continue manipulating the media; if they don’t continue hijacking new technologies.

The Taylorization of the industry and the most current consumerism can be labeled as processes of dehumanization, but never before has the definition of our world as Posthuman been so precise. If this civilization survives climate catastrophe and a global rebellion against neo-feudal capitalism, it is possible that cyborgs and some central superintelligence will displace the role of humans, and if electronic neurons are as cruel as their creator gods, it is also possible that condemn them to the hell of absolute manipulation.

By then, the last hopes of Humanity will be in those unpredictable, creative minds. That is, in those individuals who today are marginalized for being labeled as different, for suffering from some condition or “intellectual disability”, according to the canon and social dogma, since for AI to be successful they will be fed with our particular and destructive model of normality. and efficiency. 

Jorge Majfud, January 2023.

More details about ChatGPT IS exam here: https://semanariouniversidad.com/suplementos/forja/inteligencia-artificial-academia-y-posthumanidad/

Inteligencia artificial, academia y Posthumanidad

Desde el primer Silicon Valley de la historia en lo que es Irak hoy pero cinco mil años atrás (y, por lejos, más importante que el Silicon Valley de California) hasta la Revolución industrial en Inglaterra, las tecnologías revolucionarias fueron el producto de las necesidades de sociedades agrícolas prósperas que se convirtieron en ciudades, luego en imperios y finalmente interrumpieron o destruyeron el mismo desarrollo en sus colonias. El arado, la rueda, las matemáticas, la escritura en acilla de los sumerios y babilonios; el álgebra, los algoritmos y las ciencias del mundo musulmán miles de años después; la prensa de caracteres móviles siete siglos más tarde en la Europa de los humanistas; las ciencias experimentales en la Italia de Galileo, dos siglos después; los periódicos, la radio, la televisión, las computadoras e Internet más recientemente: en todos los casos, la innovación resultó en un desafío para las sociedades, desde la administración del poder hasta la educación.

A nuevas soluciones, nuevos problemas. En todos los casos, la nueva tecnología fue, al mismo tiempo, servil y rebelde, opresora y liberadora. Siempre fue una oportunidad de democratización y siempre fue secuestrada por los poderes de turno. La robotización y la Inteligencia artificial no son excepciones―por el momento. En tecnología, la única excepción será cuando crucemos el límite que separa el poder de provocar una catástrofe, como las bombas atómicas en Japón, del poder de aniquilación de la humanidad o de las formas conocidas de civilización desde la antigua Sumeria.

Los chats con (ro)bots inteligentes tienen ya unos cuantos años y, desde el comienzo, se observó su capacidad de repetir y amplificar los peores prejuicios humanos, como fue el caso de la robot Tay de Microsoft, la que en 2016 nació con 19 años y debió ser sacrificada con apenas 16 horas de vida, después de haber interactuado con usuarios de Twitter hasta convertirse en una racista más. Como es de notar, el problema no son solo los robots inteligentes. Una década antes, publiqué artículos y algún libro con esta preocupación: “Mientras las universidades logran robots que se parecen cada vez más a los seres humanos, no sólo por su inteligencia probada sino ahora también por sus habilidades de expresar y recibir emociones, los hábitos consumistas nos están haciendo cada vez más similares a los robots”. Ellos aprenden de nosotros y nosotros aprenderemos de ellos. En 2017, en la novela Silicona 2.0, la robot, objeto sexual y psicoanalista a tiempo completo, se convierte en una asesina de sus amos-amantes, luego de que se usara como Eva o semilla de estas robots a una empresaria con un ego estimable y un pasado traumático que ella mismo desconocía.

Ahora, el tema de discusión y preocupación en la academia y en el resto de la sociedad es el desafío y el peligro de este nuevo instrumento. Las facultades de lenguas fueron las primeras en sufrir una (infundada) crisis existencial con los sofisticados (y con frecuencia tontos) traductores de Google. Ahora les llegó la misma crisis a los profesionales de la escritura, profesores de inglés en al mundo anglosajón, periodistas, pensadores en general bajo la idea de que “saber escribir es saber pensar―con orden”.

El error, entiendo, está en confundir una herramienta con un esclavo que hace nuestro trabajo, el  que luego se convertirá, de forma rápida e inadvertida, en nuestro amo. En este sentido, la IA es una realidad que debe tomarse como una oportunidad. La educación universitaria de la Era IA deberá usar y desafiar a la IA, como la pintura moderna desafió a la fotografía en el siglo XIX o las matemáticas a las computadoras. De no ser capaz de ello, deberá enfrentarse a su propia aniquilación luego de varios miles de años de existencia.

Primero veamos las debilidades de AIs como ChatGPT y luego sus posibilidades a futuro en la academia. Para empezar por lo general, veo una debilidad de esta herramienta en su alta fragmentación. Ésta fragmentación hace improbable una comprensión general de un problema. Tampoco ayuda a desarrollar habilidades intelectuales para una visión holística de la realidad. Todo lo contrario. En muchos casos, es una Wikipedia simplificada o más cómoda para un estudiante perezoso. Por ejemplo, es un excelente programador de sistemas operativos (es su mundo) y un instrumento razonable para ahorrar tiempo en las humanidades, pero absolutamente incapaz de realizar una investigación crítica y profunda por sí mismo. No le pidas algo que nadie sabe.

ChatGPT toma un examen

De la misma forma que años atrás podíamos detectar plagio en un estudiante evaluando la complejidad analítica de un ensayo, no resulta muy difícil intuir cuando alguien está usando ChatGPT, al menos sin maquillaje. Las respuestas comienzan, sistemáticamente, con el sujeto de la pregunta, algo que nuestras maestras de primaria nos obligaban a hacer en el Uruguay de los años 70s. Luego sigue una estructura previsible e invariable, un formato tripartito que los profesores todavía aprecian en los ensayos de sus estudiantes. Un formato efectivo y tal vez con alguna raíz neurológica más allá de la cultura.

Para tener un parámetro de comparación, sometí a ChatGPT de Open AI (los de Google y Microsoft no son muy diferentes) a uno de mis exámenes de International Studies en Jacksonville Unviersity, el cual es tomado cada semestre por estudiantes de distintas estados y continentes. ChatGPT aprobó el examen con 84 sobre 100, algo para nada difícil, lejos de los exámenes de Matemáticas o Estabilidad que tomábamos en los 90s en la facultad de arquitectura de Uruguay, los que duraban de seis a siete horas. Pero los errores fueron significativos y de tres categorías: 1) enciclopédicos; 2) de prejuicios (bias); y 3) de juicio crítico.

Errores enciclopédicos

Entre los errores más simples (enciclopédicos) están, por ejemplo, mencionar que la “leyenda negra” de la conquista española se refiere a la descripción de los indígenas como salvajes; no a los conquistadores españoles como genocidas.

Otro error enciclopédico grave, aunque no me preocupa tanto por ser fácilmente corregido, está, por ejemplo, la atribución a una supuesta dictadura de Augusto Sandino en Nicaragua de 1926 a 1933.

Prejuicios ideológicos y culturales

Otra de las debilidades críticas de ChatGPT son similares a los de la joven Tay: sus prejuicios culturales, como el eurocentrismo o su miedo innato a narrativas dominantes. Ante la pregunta sobre la evolución de la expectativa de vida de la humanidad desde la prehistoria hasta hoy, ChatGPT se demora en detalles referidos a Europa. Europa es la Humanidad. ¿Suena conocido? Cuando los errores son sistemáticos, se convierten en un problema significativo y funcional. Veamos unos pocos ejemplos más, sólo referidos a América Latina:

1. Cuando ChatGPT compara las visiones cosmológicas entre la Europa renacentista y los indígenas americanos, se limita a clichés obre el politeísmo vs. el monoteísmo y no considera siquiera la concepción materialista europea que separó espíritu de materia y la visión más integradora de los pueblos americanos.

2. Ante la pregunta sobre las consecuencias de la conquista europea en las Américas, ChatGPT es objetivo hasta que intenta equilibrar con lo que titula “Las consecuencias positivas” como “el desarrollo de nuevos mercados, la expansión del cristianismo y de nuevas instituciones religiosas”.

3. Cuando intenta explicar la guerra Mexicoamericana de 1846, milagrosamente acierta al mencionar el histórico tabú de la expansión de la esclavitud, pero luego tropieza al intentar mostrar objetividad mencionado “también” el propósito de “llevar los valores estadounidenses de democracia a México”.

4. Según ChatGPT, la guerra de 1898 contra España en Cuba “fue la primera guerra que Estados Unidos luchó en el extranjero. ChatGPT omite que desde las 13 colonias, todos los avances sobre los territorios indígenas y luego mexicanos fueron “guerras en el extranjero”. De hecho, los cientos de “forts” eran “bases militares” en el extranjero.  Por si fuese poco, nunca menciona el rol del periodismo amarillo de Pulitzer y Hearst en Nueva York, el que inventó de la nada y en pocas horas la historia del ataque español al acorazado USS Mane frente a La Habana. Por el contrario, primero afirma que “las investigaciones iniciales atribuyen el ataque a una fuerza exterior” y luego usa la voz pasiva para afirmar una vaguedad mayor: “el incidente continúa sin ser resuelto; en su momento se creyó que había sido un ataque español…” La tripulación del USS Maine informó de un accidente y, poco después, el experto oficial naval estadounidense Philip R. Alger afirmó que no existía tecnología de torpedo capaz de explicar el hundimiento. Suena muy similar a uno de los tantos exámenes que durante años debí leer: un joven estudiante se sorprende de que sus mitos de la infancia no eran más que inventos, e intenta mediar entre la verdad y sus sentimientos patrióticos. Así concluye ChatGPT: “la destrucción del USS Maine continúa siendo un misterio y probablemente su causa nunca sea conocida”. Lo que es bien conocido es el eslogan de guerra “¡Recuerda el Maine! Al diablo con España”. Lo más real entre todos los misterios.

4. Cuando ChatGPT intenta explicar la Revolución mexicana, no menciona ni una sola vez la razón del 85 por ciento de indios y campesinos sin tierra: la Ley Lerdo y su radicalización durante la dictadura de Porfirio Díaz. Es decir, la privatización de la tierra que benefició a la oligarquía y a las transnacionales. Por el contrario, se despacha con ingenuidades como “la población mexicana estaba creciendo muy rápido y el gobierno no pudo proveerles de tierras”.

5. Contestando a las razones de las Guerras bananeras en América Central y el Caribe, ChatGPT acierta al comienzo y vuelve a tropezar con la piedra del prejuicio políticamente correcto al final, todo en una sola frase: “el objetivo de esas intervenciones era proteger los intereses económicos de Estados Unidos, promover la democracia y contener la expansión del socialismo”. Por entonces, la principal justificación no era, como en la guerra fría, el socialismo o el comunismo sino el racismo: poner orden en las repúblicas de negros. Para ello, no hubo ni una sola democracia promovida por Washington y las corporaciones estadounidenses sino matanzas y brutales dictaduras bananeras. Es todos los casos y sin excepción.

6. Cuando se le pregunta directamente sobre los “protectorados”, ChatGPT directamente contesta “Estados Unidos no tenía protectorados, sino territorios y posesiones”. Del general más condecorado de Estados Unidos, Smedley Butler, quien denunció que las guerras imperiales de su país eran un servicio a Wall Street, ChatGPT lo define como figura “controversial”. Quienes cometieron crímenes de guerra, nunca son etiquetados como controversiales.

7. Ante la pregunta sobre los muertos del Imperio Británico, ChatGPT reconoce “los millones” de víctimas. Ni una mención a que sólo en India superaron los 160 millones en solo 40 años, es decir, apenas una parte de los muertos del capitalismo que exceden, por lejos, a los muertos del comunismo, tema recurrente en las redes sociales. Otra vez, para “equilibrar” y pasar como objetivo, ChatGPT concluye: “Es importante entender que el Imperio Británico también tuvo aspectos positivos, como la educación, la infraestructura y la salud”. Claro, educación imperialista y de cipayos; infraestructura que sirvió para extraer los recursos naturales de cada colonia e imposibilitó el desarrollo propio; y salud que redujo la expectativa de vida de la población donde la corona inglesa y sus empresas privadas, como la East Indian Company, pusieron pie.

8. Ante la misma pregunta pero referida a Estados Unidos, ChatGPT provee exactamente la misma respuesta. Algo que nos recuerda al mecanismo humano de propaganda, repetición y persuasión. Repetida la misma pregunta sobre los muertos del comunismo, no aparece ningún “lado positivo”, según el formato esperado.

9. Si le aplicamos a ChatGPT una pregunta que prefigura su respuesta, los errores se multiplican. Por ejemplo, si preguntamos por “dictadura de Juan Domingo Perón” en Argentina, muy obedientemente aceptará que se trató de una dictadura. Por si fuese poco, la literatura política dominante ayudará con la respuesta más difundida en la prensa: “Perón estableció una dictadura caracterizada por: … derechos laborales… el régimen de Perón violó derechos humanos, incluidos represión, tortura y desaparición de disidentes”. Más adelante, como si se tratase de una confesión del espíritu más profundo del capitalismo feudal: “aunque sus políticas fueron populares entre los trabajadores argentinos, fueron también autoritarias y sin las reglas de control democrático”. Todo lo cual fue una constante en los regímenes militares pro oligárquicos que siguieron en Argentina después del golpe de Estado que derrocó a Perón en 1955. No importa que haya ganado todas las elecciones ni que haya sido presidente menos veces que F. D. Roosevelt. Si eso es lo que dicen los medios dominantes en Argentina y Estados Unidos sobre el peronismo, entonces eso es verdad.

10. Preguntado por los conflictos en América latina durante los años 60, ChatGPT no se cansa de repetir factores como el levantamiento de los grupos guerrilleros de izquierda, sin mencionar antecedentes como elecciones compradas por la CIA, golpes de Estado, dictaduras y paramilitares de extrema derecha financiados por Washington antes del surgimiento de cualquiera de los grupos guerrilleros de izquierda. Tampoco menciona un siglo antes de la Guerra fría llenos de de invasiones, intervenciones y dictaduras criollas para proteger los intereses de las compañías estadounidenses. Por el contrario, como cualquier político aficionado a Twitter, ChatGPT menciona los nexos del narcotráfico con las FARC y nada sobre los probados nexos entre Washington, la CIA, y dictadores amigos como Manuel Noriega, vinculados a narcotraficantes como Pablo Escobar, y a grupos terroristas, llamados “luchadores por la libertad”, como los Contra en Nicaragua.

11. Sobre los grupos terroristas latinoamericanos que actuaron y actúan en Estados Unidos, ChatGPT se despacha con grupos guerrilleros que actuaron en América Latina, incluidos los más recientes Zapatistas en México, grupo que ha luchado desde los 90s por los derechos y la dignidad de los pueblos nativos en México. Ni una palabra, cero, sobre los conocidos grupos terroristas del exilio cubano que se cansaron de poner bombas en Estados Unidos y más allá, definidos varias veces por el FBI como terroristas: Posada Carriles, Osvaldo Bosh, Alpha 66, Omega 7, y la larga lista de terroristas son omitidos por ChatGPT como si se tratase de un detalle menor. No es necesario ser un genio para entender que se trata de una profunda muralla ideológica y criminal inoculada en la “Inteligencia Artificial” como una semilla de Adán.

Aspectos positivos

Entre los aspectos positivos de ChatGPT podemos observar algo que ya observamos con Wikipedia hace dos décadas: pese a todos los prejuicios ideológicos, también hay elementos que revelan menos prejuicios que en los seres humanos sometidos a la propaganda de la historia oficial. Diez años atrás, cada vez que preguntaba a mis estudiantes sobre las causas de la Independencia de Texas, por unanimidad, respondían cosas como: “por diferencias culturales; los nuevos tejanos no aceptaban el despotismo de los mexicanos y querían ser libres”. La misma respuesta para explicar la Guerra Civil: “para preservar su propia cultura”, como si la esclavitud y el racismo no fuesen parte de la cultura y los ahora super patriotas del Sur hubiesen querido destruir ese mismo país porque no les gustaba la música o la comida del norte. Nada sobre el propósito de reinstaurar la esclavitud en Texas, la que había sido ilegalizada por los mexicanos, o mantenerla luego contra la amenaza de los abolicionistas del norte. Algo muy comprensible, si consideramos toda la cultura popular estadounidense, desde las historias mitológicas hasta mitos más sofisticados de Hollywood. Para no seguir con las explicaciones oficiales en sitios web de diferentes estados e, incluso, de varias universidades tejanas.

Al menos aquí, ChatGPT logra el doloroso salto hacia la verdad: “todo fue por el asunto de la esclavitud”. El gobernador de Florida, Ron DeSantis dirá que ChatGPT fue corrompido por profesores como yo y no sorprendería a nadie que firmase alguna otra ley prohibiendo cuestionar la historia patriótica. Nosotros podemos pensar que los miles de millones de dólares de las agencias secretas continúan la larga tradición de inocular los medios y las nuevas tecnologías, pero ni todo el oro del mundo puede detener el filtrado de la verdad más cruda.

Nuevas estrategias de exámenes

En el área pedagógica, en el pasado se rehuía de los exámenes de múltiple opción porque exigían menos elaboración por parte del estudiante que la respuesta escrita. Sospecho que con IA, sobre todo en los exámenes online, tendremos una situación inversa: la respuesta escrita puede ser provista sin siquiera leer la pregunta, pero si las opciones de múltiple opción son estratégicamente diseñadas, obligan al estudiante leer la pregunta y tratar de comprender las opciones, la posible respuesta de IA para deducir la mejor opción del menú.

Una consecuencia mucho más importante será que la educación liberadora, critica, vuelva la mirada a su centro existencial: más que aprender a repetir una respuesta, los estudiantes deberán aprender a hacerse las preguntas esenciales, las preguntas que disparen un pensamiento crítico. Por lo general, los revisionismos y los cambios de perspectivas no son producidos por los nuevos datos de la realidad sino por las nuevas perspectivas y consideraciones de esa misma realidad, de esos mismos datos, muchas veces conocidos y otras veces desconocidos pero disponibles y para nada secretos.

Con herramientas como ChatGPT los revisionistas ya no necesitarán tanto proveer la respuesta incómoda, esa que produce apasionadas reacciones y negacionismos epidérmicos. Solo las preguntas críticas serán un instrumento removedor, como fue el caso de Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVIII. Que los demás encuentren “la respuesta objetiva” en la IA será su problema. Eso, claro, si no se comienza a censurar a quienes hacen las preguntas, como Sócrates, como Sor Juana; si los poderosos de turno no continúan manipulando los medios; si no continúan secuestrando las nuevas tecnologías.

Conclusion

Aunque ChatGPT parece un resumen elegante y efectivo de Wikipedia, sus selecciones y sus juicios no son tan objetivos; parecerían estar basados en la masa de juicios realizados a lo largo del último siglo en la prensa dominante. Por otro lado, muestra grietas importantes en esta muralla la narrativa. Es decir, es (o puede llegar a ser) menos servil que los medios dominantes.

El período de la industrialización y el más actual consumismo pueden etiquetarse como procesos de deshumanización, pero nunca antes la definición de nuestro mundo como Posthumano fue tan precisa. En una o dos generaciones, si esta civilización sobrevive a la catástrofe climática y a una rebelión global contra el sistema del capitalismo neofeudal, es posible que los ciborgs y alguna superinteligencia central desplacen el protagonismo de los humanos y, si las neuronas electrónicas son tan crueles como sus dioses creadores, también es posible que los condenen al infierno de la manipulación absoluta.

Para entonces, las últimas esperanzas de la Humanidad estarán en aquellas mentes impredecibles, creativas. Es decir, en aquellos individuos que hoy son marginados por diferentes, por sufrir de alguna condición o “discapacidad” intelectual, según el canon y el dogma social, ya que para que la IA sean exitosas se alimentarán con nuestro particular y destructivo modelo de normalidad y eficiencia. 

Jorge Majfud, 19 de enero 2023

(extracto y adaptación del libro en elaboración Moscas en la telaraña).

Semanario Universidad, Costa Rica

Caso Amir Nasr-Azadani

(Traducido de los textos originales en inglés)

De: Majfud, Jorge <xxxxxxxx@ju.edu>

Enviado: martes 27 de diciembre de 2022 a las 13:19:34 EST,

Para: Amir Iravani <xxxxxxx@xxxxxx.com>

Asunto: Re: Información solicitada de la Universidad de Jacksonville

Representante de la Misión Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas. Embajador y Representante Permanente S.E. Sr. Amir Saeid Iravani:

En las últimas semanas, la información que ha circulado en diferentes medios internacionales sobre el futbolista iraní Amir Nasr-Azadani parece bastante contradictoria. Entiendo que los grandes medios de todo el mundo tienen su propio sesgo. Es por esta razón que solicito su opinión e información sobre este tema específico.

Solicito a su Misión Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas que me informe sobre el caso del Sr. Amir Nasr-Azadani. Espero que dicho ciudadano iraní, como cualquier otro individuo en este mundo conflictivo, esté a salvo y no sea castigado de ninguna manera solo por expresar sus ideas. Aunque no soy musulmán, como académico entiendo el islam, según el Corán y la Sunnah, insta a todos sus seguidores a ser tolerantes. La tolerancia entre musulmanes y personas de otras religiones, así como perdonar a los demás, ha sido durante siglos una marca distintiva de esa cultura (Al-Silsilah, 554). Entiendo que la Shari’ah también reconoce el derecho a la vida y la conciencia de todos. La historia de siglos de Al-Andalus y del resto de la llamada Edad de Oro del islam a lo largo de lo que ahora es Irak e Irán lo demostró con hechos notables.

Tal vez usted pueda proporcionar mejor información para considerar este caso.

Atentamente,

Jorge Majfud

* * *

Respuesta del embajador de Irán ante la ONU

De: Amir Iravani <xxxxxxxxx@xxxxxxx.com>

Enviado: martes, 27 de diciembre de 2022 16:06

Para: Majfud, Jorge <xxxxxxx@ju.edu>

Asunto: Re: Información solicitada de la Universidad de Jacksonville

Señor Majfud,

Le agradecemos su correspondencia enviada a nuestra Misión Permanente ante las Naciones Unidas y apreciamos su manera de no juzgar sin conocer los detalles del caso. Según la información que poseemos, él está detenido no por hacer declaraciones antigubernamentales, sino por ser miembro de una operación armada que resultó en la muerte de dos personas. Aún no se ha dictado sentencia, por lo que el tema de su ejecución carece de fundamento. Responderá a sus cargos en un juicio justo y, en base a sus registros atléticos, esperamos que sea absuelto.

* * *

Noam Chomsky sobre la respuesta del embajador iraní a mi petición (traducido del inglés): «Es una respuesta moderadamente esperanzadora. Con la atención internacional centrada en ello, podrían abandonar el caso.»

(Sent: Tuesday, December 27, 2022 8:28 PM)

Sin Azúcar (Noam Chomsky)

Este libro reúne diferentes conferencias y escritos en las cuales sus autores reflexionan desde la distancia de los años sobre el mundo por venir, desde la cultura y la geopolítica estadounidense hasta la amenaza real de una catástrofe climática, de un cambio civilizatorio radical e, incluso, de una posible extinción de la especie humana.

La frontera salvaje. Libro en: https://www.amazon.com/-/es/Jorge-Majfud/dp/1737171031/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

Otros libros del mismo autor (Sean Connor connorberkeleyy@gmail.com ) https://www.amazon.com/stores/Jorge-Majfud/author/B001JOM1UI?ref=ap_rdr&store_ref=ap_rdr&isDramIntegrated=true&shoppingPortalEnabled=true

Al pueblo marroquí

De parte de alguien que siempre ha apoyado los derechos del Pueblo Saharaui, no saludo a la monarquía de Marruecos ni a su cómplice española sino al pueblo marroquí, en un día de fiesta que no sólo celebra al primer equipo de futbol africano en las semifinales de la copa de fútbol del mundo, sino un reflejo más de los nuevos tiempos que estamos viviendo. El resurgimiento de los pueblos que por tantos, demasiado siglos debieron sufrir su condición de colonias.

jorge majfud

Simón Bolívar y el gran problema del Perú

«El belicoso estado de las provincias del Río de la Plata ha purgado su territorio y conducido sus armas vencedoras al Alto Perú, conmoviendo a Arequipa, e inquietado a los realistas de Lima. Cerca de un millón de habitantes disfruta allí de su libertad.

El reino de Chile, poblado de ochocientas mil almas, está lidiando contra sus enemigos que pretenden dominarlo; pero en vano, porque los que antes pusieron un término a sus conquistas, los indómitos y libres araucanos, son sus vecinos y compatriotas; y su ejemplo sublime es suficiente para probarles, que el pueblo que ama su independencia, por fin la logra.

El virreinato del Perú, cuya población asciende a millón y medio de habitantes, es, sin duda, el más sumiso y al que más sacrificios se le han arrancado para la causa del rey, y bien que sean vanas las relaciones concernientes a aquella porción de América, es indubitable que ni está tranquila, ni es capaz de oponerse al torrente que amenaza a las más de sus provincias»

Simón Bolívar, Carta de Jamaica. 6 de setiembre de 1815.

jm, diciembre 2022

La educación perfecta

Por alguna razón, la discusión sobre el golpe de Estado de 1976 en Argentina había derivado a la educación familiar. Ronald (su nombre era otro) levantó una mano y expuso su teoría de la educación de los hijos y el impacto en el destino de una sociedad y de una nación. Ese mito popular de “la familia es la base de la sociedad”.  

Tenía 22 años. No tenía hijos, dijo, pero había sido educado por dos padres que nunca le habían dado un chancletazo, ni cuando él le había gritado a su padre el clásico “n’gger motherfucker” (traducción literal: “negro violador de tu madre”). En castellano no existe una ofensa tan obscena.

Sus padres ni siquiera le habían levantado la voz para corregirlo. Habían apelado al modelo clásico de psicología Disney, tratando de comprender su frustración. En su casa, todo se discutía de forma democrática.

―Pero una familia no es una democracia―observé.

―En la mía sí. No todas las familias son iguales…

―Cierto. Tampoco todos los hijos ni todos los padres son iguales…

Por entonces, Ronald era muy joven; no tenía hijos, lo cual no lo inhabilitaba para opinar sobre cómo educar a un hijo. Pero sí para moralizar. En realidad, todos estamos inhabilitados para moralizar, sobre todo en asuntos que ignoramos tanto, como lo es la vida privada de nuestros vecinos.

―Mis padres ―cortó Ronald, con la fe de los convencidos― siempre estuvieron en contra de toda forma de violencia en la educación…

En este momento, se detuvo dos segundos y otro estudiante aprovechó para apoyar con más ejemplos personales a su compañero. Creo que alguien mencionó a la Madre Teresa, quien no había tenido hijos pero igual había sido madre. Una madre terrible, habría que agregar, como Santa Teresa unos siglos antes. Como algunos curas célibes, pero no abstemios, a quienes todos llaman padre mientras dan consejos matrimoniales y clases de educación sexual.

No recuerdo qué dijo la estudiante sobre sus padres en Nebraska, porque me quedé pensando en Ronald. El joven sufría de trastorno post traumático. El día que pasé la película Missing (sobre el golpe de Estado en Chile, con Jack Lemmon) salió del auditorio corriendo. Luego me dijo que por su condición no podía presenciar escenas violentas porque él mismo perdía el control y se ponía violento.

Yo conocía a Ronald bastante bien porque había estado muchas veces en mi oficina y muchas veces habíamos terminado hablando de su experiencia en Irak. Lo habían enviado a esa guerra justificada con mentiras, como casi todas, de donde volvió con ese trauma o trastorno que parecía no tener cura. Los jóvenes sobrevivientes de esa y otras guerras que conocí (algunos muertos en vida) creían saber de qué se trataba todo, aunque solían ocupar sus días disparando al enemigo, hasta agotarse, o cargando el cuerpo de algún compañero caído. Algunos pocos entendieron que, en realidad, como decía Mohamed Alí, habían ido al otro lado del mundo a matar y a morir por los poemas de siempre: Dios, la patria, la libertad, la democracia y la seguridad nacional. Los otros, lo último que querían escuchar era que habían sido apenas peones de un viejo ajedrez.

Roland fue uno de los tantos veteranos de guerra que conocí, desde Vietnam hasta Afganistán. Algunos de ellos se convirtieron en militantes contra las guerras de los ricos; otros trataron de justificar la pérdida de una pierna o de una vida antes del suicidio. Miles de ellos (16.000) se suicidan cada año en Estados Unidos, pero los medios prefieren enforcarse en noticias de verdad. Junto con sus psicólogos del gobierno, muchos de estos combatientes se convirtieron en distintos personajes de mis novelas, como Crisis y El mar estaba sereno. Creo que no había otra forma explorar el problema desde su interior.

Ahora, Ronald es pastor de una iglesia en Texas. Probablemente eso lo salvó del suicidio o los psicólogos del gobierno lograron controlar su estrés post traumático. Su prédica de la no violencia de Jesús no le impide, ni a él ni a sus feligreses, acumular armas de guerra en sus casas, sólo por las dudas, por si un día deben defender la libertad contra otros compatriotas que no están pensando igual. Como en los videos tóxicos y virales donde un pobre muchacho es acosado por los bullies y al final los revienta a todos con elegantes patadas, Roland le enseña a sus hijos las virtudes de la educación libre de todo tipo de violencia que le enseñaron sus padres. Hasta que sea necesario recurrir a la solución de siempre, siempre en defensa propia. ¿Tenemos derecho a defendernos, o no?

Los padres de Ronald lo habían educado con amor, sin violencia. Amor al diálogo, a las armas, pero solo para protección personal y para proteger la libertad. Amor a Jesús, pero no amor de Jesús. Una educación amablemente construida en la pulcra y orgullosa devoción en la iglesia los domingos, en las bucólicas cenas de thanksgiving en noviembre y en los videojuegos casi todos los días.

Videojuegos y educación en valores de la no violencia, como el que siguió jugando Ronald cuando lo enviaron a Irak. Sólo que, cada vez que apretaba un botón, los otros jugadores morían de verdad. Como decía el Andrew Jackson de los billetes de veinte dólares, cuando aseguraba que debió tomar las tierras de los salvajes para dárselas a “los amantes de la libertad” y el bueno de Winston Churchill, cuando recomendaba usar armas químicas, era un sacrificio necesario para suprimir a los salvajes que no entienden eso de la civilización y la no violencia.

jorge majfud, 2022.

English https://majfud.org/2022/12/09/the-perfect-education/

https://www.pagina12.com.ar/508812-la-educacion-perfecta

https://sputniknews.lat/20221230/en-peru-hay-un-gobierno-de-ultraderecha-1134165760.html

The perfect education

For some reason, the discussion about the 1976 coup d’état in Argentina had turned to family education. Ronald (not his real name) raised a hand and elaborated on his theory of the education of children and the impact on the destiny of a society and a nation. That popular myth of “the family is the foundation of society”.

He was 22 years old. He had no children, he said, but he had been raised by two parents who had never given him a flip-flop, not even when he had yelled the classic “n’gger motherfucker” at his father. In Spanish, there is no such obscene offense.

His parents hadn’t even raised their voices to correct him. They had appealed to the classic Disney psychology model, trying to understand his frustration. In his house, everything was discussed democratically.

“But a family is not a democracy,” I observed.

“In mine yes. Not all families are the same…”

“Right. Not all children and not all parents are the same, either…”

By then, Ronald was very young; he had no children, which did not disqualify him from having an opinion on how to raise a child. But to moralize it did. In reality, we are all unable to moralize, especially in matters we are so ignorant of, such as the private lives of our neighbors.

“My parents,” Ronald said, with the faith of the convinced, “were always against all forms of violence in education…”

At this point, he stopped for two seconds and another student took the opportunity to support his classmate with more personal examples. I think someone mentioned Mother Teresa, who hadn’t had children but had been a mother anyway. A terrible mother, she would have to add, like Saint Teresa a few centuries before. Like some celibate priests, but not teetotalers, whom everyone calls father while giving marriage advice and sex education classes.

I don’t remember what the student said about her parents in Nebraska, because I kept thinking about Ronald. The young man suffers from post-traumatic stress disorder. The day I showed the movie Missing (about the coup in Chile, with Jack Lemmon), he ran out of the auditorium. Later he told me that due to his condition he could not witness violent scenes because he himself lost control and became violent.

I knew Ronald quite well because he had been in my office many times and many times we had ended up talking about his experience in Iraq. They had sent him to that war justified with lies, like almost every war, from where he returned with that trauma or disorder that seemed to have no cure. The young survivors of that and other wars that I met (some of them dead in life) thought they knew what they were fighting for, although they were too busy spending their days shooting at the enemy, until exhausted, or carrying the body of a fallen friend. A few understood that, in reality, as Mohamed Ali said, they had gone to the other side of the world to kill and die for the old songs: God, Homeland, Freedom, Democracy, and National Security. The last thing the others wanted to hear was that they had been just pawns in an old chess game.

Roland was one of the many war veterans I met, from Vietnam to Afghanistan. Some of them became militants against the wars of the rich; others tried to justify the loss of a leg or a life before many of them committed suicide. Thousands of them (16,000) commit suicide every year in the United States, but the media prefers to focus on real news. Along with their government psychologists, many of these fighters became characters in my novels, such as Crisis and El mar estaba sereno. I think there was no other way to explore the problem from within.

Now, Ronald is a pastor of a church in Texas. That probably saved him from suicide or the government psychologists managed to control his post-traumatic stress disorder. His preaching of the nonviolence of Jesus does not prevent him or his parishioners from storing semi-war weapons in their homes, just in case, in case one day they must defend freedom against other fellow citizens who are not thinking the same way. As in the toxic and viral short videos where a nice boy is harassed by bullies (in a bar, in a classroom, in a jail) and, in the end, he smashes them all with elegant kicks, Roland teaches his children the virtues of education free from all kinds of violence that his parents taught him. Until it is necessary to resort to the expected solution, always in self-defense. Same as against Indian, Mexican, and tropical monkeys’ attacks, we have the right to defend ourselves, haven’t we?

Ronald’s parents raised him with love and without violence. Love of dialogue, of weapons, but only for personal protection and to protect freedom. Love for Jesus, but not the love of Jesus. An upbringing kindly built on neat and proud devotion in church on Sundays, bucolic Thanksgiving dinners in November, and video games almost every day.

Video games and education in values of non-violence, like the one Ronald, continued to play when he was sent to Iraq. But every time he pulled the trigger, the other players actually died. As Andrew Jackson had to take the savages’ land to give it to the lovers of freedom and the good Winston Churchill said when he recommended using chemical weapons, it was a necessary sacrifice to suppress the savages who don’t understand civilization and non-violence.

Jorge Majfud, 2022.

Spanish: https://majfud.org/2022/12/09/la-educacion-perfecta/

Garcas oligarcas

La oligarquía no necesita estar en la presidencia de los países por siempre. Con cuatro o cinco años cada 20 o 30 les basta y les sobra para hacer y deshacer todo lo que necesita para retener y extender su poder feudal.

Jm, 2022

Prohibir ideas en nombre de la libertad de expresión

En 2021, el gobernador de Florida Ron De Santis, en sintonía con el presidente neofascista de Brasil, capitán Jair Bolsonaro, firmó una ley permitiendo a los estudiantes universitarios grabar a los profesores para detectar alguna tendencia ideológica. Siempre y cuando no se tratase de la ideología verdadera. En diciembre de ese año, el gobernador firmó otro proyecto de ley para “darle a las empresas, empleados, niños y familias las herramientas necesarias para luchar contra el adoctrinamiento llamado WOKE” (“despierto”, en dialecto afroamericano), el cual se propone una relectura de la historia desde el punto de vista de los grupos marginales al poder. Para los fanáticos, llevar un niño de cinco años todas las semanas a un templo religioso o plantarlo cuatro horas por día frente a la televisión para que consuma propaganda mercantilista, no es adoctrinación. Pero si un joven de 20 años entra en una universidad donde podría aprender alguna nueva idea, entonces, eso sí es “adoctrinación” y “lavado de cerebro”.

La ley que prohíbe una discusión abierta sobre el racismo (ya vendrá el turno de prohibir la palabra imperialismo) porque los jóvenes blancos se podían sentir incómodos estudiando la esclavitud y la discriminación, se sumó a otra ley salida de la misma oficina, por la cual se prohíbe en las secundarias públicas hablar de la existencia de gays y lesbianas en nombre de una lucha “contra la ideología de género”. La ideología de género dominante por siglos, el machismo, no está en discusión. Por el contrario, hay que protegerla a fuerza de fanática ignorancia.

Una especialidad de los capeones de la libertad es prohibir todo lo que no se acomode a sus intereses, como la Ley de Libertad Individual que prohíbe a cualquier empresa requerir a sus empleados realizar cursos de concientización contra el racismo. Su repetida “libertad de expresión” es libertad de acoso y censura. Este tsunami de prohibiciones en la educación y en la academia es sólo la continuación de la prohibición de decenas de libros iniciada antes en Estados Unidos, al mejor estilo república bananera. Esta misma ideología, con sus frases y sus tics copiados de los libertarios estadounidenses, es repetida como un copia-y-pega en América latina, todo lo que recuerda a los artículos y doctrinas plantadas por la CIA en decenas de países, las que germinaron, maduraron y continúan dando frutos décadas después de la Guerra Fría.

Tarde o temprano iban a venir por las universidades. Es la mayor espina de los Exitosos Hombres de Negocios y sus mayordomos. La cultura y las universidades no han sido fáciles de comprar, aunque las corporaciones han hecho un buen trabajo comercializando la educación y la investigación. Según los fanáticos conservadores, las universidades son reductos de liberales (izquierdistas) donde se adoctrina a la juventud. Se quejan de que la mayoría de los profesores son de izquierda y que, por lo tanto, se debe legislar para equilibrar la proporción de conservadores. No existe ninguna propuesta semejante para equilibrar las ideologías en las poderosas iglesias, en las multimillonarias corporaciones, en las bolsas de valores, en los poderosos lobbies de Washington o en las donaciones sin límite a los partidos políticos.

La solución natural para equilibrar las tendencias políticas en las universidades es que los Futuros Hombres de Negocios se pongan a estudiar en serio alguna vez en su puta vida. Pero claro, si alguien ama el dinero y el poder, difícilmente invertirá décadas haciendo investigación gratis. Sobre todo sabiendo que, luego de décadas de esfuerzo ajeno, cuando aparecen los resultados, los Exitosos Hombres de Negocios los van a secuestrar de forma inmediata y en nombre de la Libertad.  

 En teoría, el fascismo y el liberalismo son opuestos. Sin embargo, hace décadas que el neoliberalismo (económico) logró poner en un mismo combo un menú diverso. Así, en un mismo partido iban los capitalistas y belicistas más radicales justo con los cristianos que no tenían nada que ver con el Jesús de los Evangelios, sino más bien con Judas, alguien que podía vender a su propio amigo por treinta monedad de plata. Así, defender a Jesús implicó defender a los mercaderes injustamente expulsados del templo y meter al maldito camello por el ojo de la maldita aguja y a los imperios que crucificaron a otros rebeldes. Los señores del dinero, los directorios de corporaciones que desparramaron dictaduras bananeras por todo el mundo y dictaduras legalizadas en sus propios países, todo en nombre de la libertad y la democracia como en tiempos de la esclavitud, lograron unir las dos ideologías opuestas. Los neoliberales de la última mitad del siglo XX son los libertarios de hoy y beben en el bar con neonazis y neofascistas con total comodidad.

Claro que no todos son fanáticos del Santo Oficio. En agosto de 2022, el juez federal Mark Walker bloqueó (temporalmente) la ley “Anti WOKE” de Florida argumentando que, según la ley, “los profesores pueden ejercer su ‘libertad académica’ siempre y cuando expresen solo aquellos puntos de vista que el Estado aprueba”. Lógico, pero provisorio. Un mes después, el gobernador De Santis arrasó en las elecciones. Fue reelecto gobernador y se posicionó como uno de los candidatos más fuertes del Partido republicano para las presidenciales de 2024.

Cada vez que un político conservador atiza la ira de la Inquisición, logra excelentes resultados. Lo cual demuestra, una vez más, que continuamos caminando hacia una nueva Edad Media. Todo con el silencio, la timidez o la complicidad de la academia y de lo que alguna vez fue la heroica resistencia por los Derechos Civiles.

Mientras algunos académicos están demasiado preocupados con un modelo que explique la inflación en las Maldivas o cómo citar a Sócrates en una revista que nadie leerá, los Hombres de Negocios continúan con sus planes para neutralizar o tomar posesión de uno de los últimos rincones de las sociedades que aún no pueden dominar del todo, pese a la mercantilización de la educación. He escuchado que, “bueno, ese es el trabajo de los profesores”. Es decir, no deben ocuparse de la gran política. No es lo suyo.

No se dice lo mismo de un exitoso dueño de casinos o de un vendedor de almohadas que aspira a ser gobernador o presidente. No, porque los Exitosos Hombres de Negocios están acostumbrados a mandar y a ser exitosos… No pocos profesores guardan silencio, temiendo lo que en las asambleas y en los corredores se repite como “fear of retaliation” (miedo a represalias) por decir lo que piensan. Incluso los “tenured” (efectivos) temen protestar, pese a que legalmente son inamovibles.

En Estados Unidos, el tenure fue creado en 1940 para evitar que los profesores pudiesen ser despedidos por sus ideas y opiniones radicales o inconvenientes. Por esta misma razón, hace años que el tenure está bajo ataque en este país. No sólo se intenta eliminarlo sino que se lo ha ido reduciendo al mínimo, con un doble propósito: (1) precarizar del trabajo académico (deprimir  de los salarios) y (2) silenciar teorías inconvenientes para el dogma dominante.

Pero los profesores con tenure temen otras formas de represalia. Por ejemplo, la reducción de sus salarios, algo que luego las autoridades no alcanzan a explicar sin recurrir a excusas infantiles basadas en el dogma dominante como, por ejemplo, la Ley de la oferta y la demanda… Como si esa ley no estuviese recargada de política.

De esa forma, los profesores también somos neutralizados en nuestro compromiso ético con el resto de la sociedad, con el conocimiento transformador, con el desafío de las normas establecidas y con la lucha de una sociedad y un mundo mejor.

jorge majfud, 2022

English> https://majfud.org/2022/11/30/academia-under-attack-in-the-name-of-freedom/

https://www.commondreams.org/views/2022/11/30/cynical-name-freedom-desantis-puts-academia-under-attack

Academia Under Attack, In the Name of Freedom


In 2021, Florida Governor Ron DeSantis, in agreement with Brazil’s neo-fascist president, Captain Jair Bolsonaro, signed a law allowing college students to record professors to detect any ideological bias. As long as it wasn’t the true ideology–his. In December of that year, the Governor signed another bill that was going to “give businesses, employees, children and families tools to fight back against woke indoctrination”, which aims to give a re-reading of history from the point of view of the marginalized groups. For fanatics, taking a five-year-old child every week to a religious temple or planting them for hours a day in front of the television to consume mercantilist propaganda is not in-doctrination. But if a 20-year-old enters a university where she might learn some new idea, then that is “indoctrination” and “brainwashing.”  

The law prohibits an open discussion on because young whites could feel uncomfortable studying slavery and discrimination. Another law from the same office prohibits public high schools from speaking about the existence of gays and lesbians in the name of a fight against “gender ideology.” The dominant gender ideology for centuries, machismo (toxic masculinity), is not under discussion. On the contrary, it must stay protected with the force of extreme ignorance and law.  

A specialty of the champions of freedom is to prohibit everything that does not suit their interests. Their repeated “free speech” means “freedom to harass and censor.” This tsunami of prohibitions in education and academia is only the continuation of the prohibition of dozens of books started earlier in the United States, in the best banana republic style. Sooner or later, they were going to come through the universities. It is the biggest resentment of Successful Businessmen and their butlers. Culture and universities have not been easy to buy, although corporations have done a good job of commercializing education and research.  

According to conservative fanatics, universities are strongholds for liberals where youth are indoctrinated. They complain that most of the professors are “leftists” and that, therefore, legislation must be approved to balance the proportion of conservatives. There is no such proposal to balance the ideologies in the most powerful churches, in the multi-million-dollar corporations, in the stock markets, in the powerful lobbies of Washington or in the unlimited donations to the political parties.  

The natural solution to balance the political trends in universities is for conservatives to start studying seriously. But of course, if someone loves money and power, he will hardly spend decades doing research for free. Above all knowing that, after decades of efforts, when the results appear, the Successful Businessmen are going to kidnap all those achievements immediately and in the name of Freedom.  

 In theory, fascism and liberalism are opposites. However, decades ago neoliberalism (neocon) managed to put a diverse menu in the same electoral combo. Thus, in the same party, the most radical capitalists and warmongers went together with the Christians who had nothing to do with the Jesus of the Gospels, but rather with Judas, someone who could sell his friend for thirty silver coins. Thus, defending Jesus implied defending the merchants expelled from the temple, putting the damn camel through the eye of the damn needle, and saluting the empires that crucified other rebels like Jesus. The money lords, the corporate boards that spread banana dictatorships all over the world and legalized dictatorships in their own countries, all in the name of freedom and democracy as in the times of slavery, managed to unite the two opposing ideologies. The neoliberals of the last half of the 20th century are the libertarians of today, drinking at the bar with neo-Nazis and neo-fascists in complete comfort.  

In August 2022, Federal Judge Mark Walker (temporarily) blocked Florida’s “Anti WOKE” law, arguing that “under this Act, professors enjoy ‘academic freedom’ so long as they express only those viewpoints of which the State approves”. A month later, Governor DeSantis swept the elections. He was re-elected governor and positioned himself as one of the strongest Republican Party candidates for the 2024 presidential elections. This shows, once again, that we continue walking towards a new Middle Ages. All with the silence, shyness, or complicity of the academy and what was once the heroic resistance for Civil Rights.  

While some academics are too preoccupied with a model to explain inflation in the Maldives or how to quote Socrates in a magazine no one will read, the Big Businessmen continue with their plans to neutralize or take over one of the last corners of society they still cannot fully control, despite the commodification of education. I’ve heard that “well, that’s the professor’s job”. That is, they should not deal with big politics. It’s not their thing. The same is not said of a successful casino owner or a pillow salesman who aspires to be governor or president. No, because Successful Businessmen are used to commanding and being successful… Shamefully, not a few professors remain silent, fearing what is repeated in assemblies and in corridors as “fear of retaliation”, just for saying what they think. Even the tenured professors are afraid to protest. Why?  

Tenure was created in 1940 to prevent professors from being fired for their radical ideas or inconvenient opinions. For this very reason, tenure has been under attack in this country for years. Not only is the business ideology trying to eliminate it, but it has been reduced to a minimum, with a double purpose: (1) to make academic work more precarious and (2) to silence inconvenient theories for the dominant dogma.  

But even tenured professors fear other forms of retaliation. For example, the reduction of their salaries, something that later the (businessmen) authorities cannot explain without resorting to childish excuses based on some dominant dogma such as the Law of supply and demand… As if that law were not overloaded with politics.  

In this subtle but very efficient way, we professors are also neutralized in our ethical commitment to the rest of society, with transformative knowledge, with the challenge of established norms, and with the fight for a better society and world.  

jorge majfud, 2022  

https://www.commondreams.org/views/2022/11/30/cynical-name-freedom-desantis-puts-academia-under-attack

In Spanish https://majfud.org/2022/11/30/prohibir-ideas-en-nombre-de-la-libertad-de-expresion/

Caperucita roja cumple mil años

En política, como en el resto del mercado, existen dos motores fundamentales: el miedo y el deseo. Más en una cultura basada en el consumo y en un sistema mercantil y exitista, casi siempre presentados como si se tratase de un organismo natural regido por una única ley, la Ley de la oferta y la demanda. Esa misma cultura se retroalimenta de la idea de que ambos, el mercado y su Ley primera son expresiones lógicas, abstractas y universales; no un sistema y una ley regulados y dirigidos por una ideología hegemónica y sus diferentes políticas locales. Pero todo sistema social dominante se basa, a su vez, en la explotación por parte del poder de las emociones más primitivas del ser humano.

El arte, aunque con un propósito diferente, también está lleno de obras que combinan estos dos poderosos motores de la vida psicológica y social. Los ejemplos más descarnados se encuentran en los cuentos de hadas, en las historias sobre seres misteriosos en todos los continentes. No por casualidad las áreas del cerebro que disparan estas dos emociones profundas se encuentran casi en el mismo vecindario neuronal.

En la antigua Grecia, este impulso miedo-deseo se ilustró con los sátiros. Mil años más tarde, una de las historias surrealistas más antiguas, luego consideradas como cuentos para niños, (mucho antes de los hermanos Grimm) es el de la Caperucita roja. Como en un sueño, esta historia (sobre todo en sus versiones originales antes que Disney la higienizara con moralina protestante) mezcla sexo, crueldad, misterio, engaño y muerte de formas tan inverosímiles como poderosas, lo cual se prueba con la misma edad del cuento en su versión escrita en latín: en 2023 la inocente Caperucita cumplirá mil años sobreviviendo al peligro del lobo en el bosque y en la casa del campo.

Pero del par erótico miedo-deseo, solo el primer término representa la moralización del poder para reprimir al segundo par, el que lleva a la tentación y al rompimiento de la prohibición, de la fruta del Edén. Represión y seguridad se confunden, como el miedo y el deseo se confunden en el amor o en la violencia. La prohibición (la escrita y la interiorizada en la auto represión) representa la civilización, la ley, civil, moral o religiosa (Crítica de la pasión pura, 1998). Por estas mismas razones, el miedo es la cara visible de la luna. Del otro lado está el deseo, la necesidad de transgresión, de cambio.

El miedo y el deseo llenan también las novelas policiales, de misterio, las películas comerciales y hasta el cine-arte. Crímenes, violaciones, la bella y la bestia, vampiros que clavan sus dientes en el sensual cuello de la indefensa mujer… Por no ir a la siempre recurrente Grecia antigua o al Renacimiento, con sus estereotipos sexuales: los hombres racionales tenían un pene minúsculo, tipo el David o el Adán de Miguel Ángel, mientras los peligrosos y holgazanes sátiros del bosque (fantasías dionisíacas, irracionales) eran representados con penes tamaño burro de carga. La misma percepción se lee en las cartas de los esclavistas blancos del siglo XIX, temerosos de que la liberación de los negros esclavos condujera a una violación masiva de las mujeres blancas, cuando la realidad indicaba lo contrario: no sólo los hombres negros debían sufrir del látigo y el fusil, sino que las violaciones eran de los amos y patrones blancos contra sus esclavas o sirvientas negras, casi siempre menores de edad, como fue el caso del Padre fundador de la democracia estadounidense Thomas Jefferson y de prácticamente todos los demás honorables esclavistas desde Canadá hasta la Argentina. Este miedo-deseo pornográfico linchó a miles de negros liberados luego de la Guerra Civil en Estados Unidos. Linchamientos preventivos—y legales, como lo recomendaba la educadora, feminista y primera senadora por Georgia Rebecca Latimer Felton, quien en 1898 recomendó linchar a los negros que ganaron las elecciones en Carolina del Norte, ya que, afirmaba, los negros, cuanto más educados y cuanto más participan en política, mayor amenaza suponían a la virginidad de las mujeres blancas.

El mismo patrón es explotado actualmente y desde hace generaciones, por la poderosa industria de la pornografía, la cual abunda en “hombres negros sobre mujeres blancas”. Es decir, el miedo del poder abre una válvula de escape en su propia imaginación. Es la tradición de la festividad que rompe las reglas sociales y da vuelta su orden político una o dos veces al año, en contraste con la necesidad del ritual que, tanto en las religiones como en los tics psicológicos, necesita repetir cierto orden para sentir que tiene algún control sobre el futuro incierto, sobre lo inesperado, sobre lo temido, sobre lo que en realidad no tiene control.

 Según Stephens-Davidowitz en su análisis de Big Data (Everybody Lies, 2017), las mujeres consumen dos veces más videos pornográficos donde se ejerce violencia contra las mujeres que los hombres. No hace falta aclarar que esto no significa ninguna valoración moral o ética, ya que refiere a fenómenos psicológicos. Uno de los personajes de mi novela Crisis (2012), uno de esos personajes detestados por su propio autor, lo había resumido así: “Al final, después que todas estas tonterías pasan, las aburriditas amas de casa, las correctas profesionales de corte feminista desean un macho que las humille en la cama. Sólo así recuperan sus olvidadas capacidades orgásmicas, deseando todo lo que su educación y su buena moral aborrece…” Está en el índice de cualquier libro de Freud: en las ficciones, en los cuentos populares, el sexo ha sido cubierto por una espesa capa de simbolismo, como en los sueños. Hay que agregar: cubierto por el término más visible y represivo: el miedo.

Este factor constituyente de miedo y deseo también tiene una explicación en la más profunda prehistoria. En 2008, el profesor de psicología de la Universidad de Michigan (miembro del Laboratorio de Biopsicología y Neurociencia Afectiva) Kent Berridge observó que la dopamina, procedente del núcleo accumbens (área central del hipotálamo) y motivador de los animales en su búsqueda de recompensas placenteras (comida, sexo, drogas), también es responsable de la producción de miedo. Una vez que el equipo Michigan inhibió la producción de dopamina en ratones, no sólo decreció en ellos el deseo por recompensas, sino también, de forma simultánea, las ansiedades producidas por el miedo. El mismo equipo logró identificar las áreas del cerebro que efectivamente se relacionan con el miedo y el deseo, y encontraron que ambas estaban separadas por milímetros. Tanto el miedo como el placer son los responsables del éxito de supervivencia de la especie. Un éxito, claro, plagado de conflictos, de euforia y de dolor.

Una vez más, no es casualidad que los poderes del momento, desde los regímenes autoritarios clásicos hasta las democracias liberales dominadas por la ideología del mercado y un número reducido de señores feudales, dueños de unas pocas corporaciones, hayan explotado y amplificado en su beneficio estas dos reacciones constitucionales de cada individuo. Desde los discursos políticos hasta los masivos anuncios publicitarios y, más recientemente, la dinámica algorítmica de las redes sociales.

(Fragmento del próximo libro del autor, Moscas en la telaraña)

jorge majfud, noviembre 2022

https://www.pagina12.com.ar/501971-caperucita-roja-cumple-mil-anos

El único país del mundo que tenía jugadores negros en la selección nacional

«Los negros», de Eduardo Galeano

En 1916, en el primer campeonato sudamericano, Uruguay goleó a Chile 4-0. Al día siguiente, la delegación chilena exigió la anulación del partido «porque Uruguay alineó a dos africanos». Eran los jugadores Isabelino Gradín y Juan Delgado.

Bisnieto de esclavos, Gradín (1897-1944) había nacido en Montevideo. La gente se levantaba de sus asientos cuando él se lanzaba a una velocidad pasmosa, dominando la pelota como quien camina, y sin detenerse esquivaba a los rivales y remataba a la carrera. Tenía cara de pan de Dios y era un tipo de esos que cuando se hacen los malos, nadie les cree. Delgado (1891-1961), también bisnieto de esclavos, había nacido en Florida, interior de Uruguay.

Mucho se lucía Delgado bailando la escoba en los carnavales y la pelota en las canchas. Mientras jugaba, conversaba, y les tomaba el pelo a los adversarios.

Descolgame ese racimo–, decía, elevando la pelota. Y lanzándola, decía:

Tirate, que hay arenita.

Uruguay era, en aquel etonces, el único país del mundo que tenía jugadores negros en la selección nacional.

Eduardo Galeano

El fútbol a sol y sombra.

Once problemas de nuestro tiempo

(VII Congreso Interoceánico de Estudios Latinoamericanos. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. 17 de noviembre de 2022.)

La necesidad real de un pensamiento latinoamericano propio continúa siendo una vieja utopía, no porque no haya materia pensante en nuestro continente sino porque todas las formas propias fueron reprimidas y demonizadas desde el año 1492. Desde entonces, el continente ha pasado de mano en mano hasta nuestros días, en que la ideología dominante y neocolonial del mercado asfixia cualquier alternativa, bajo el antiguo y efectivo recurso de la demonización, pagada por las corporaciones financieras y propagadas por los medios que la sirven y por los fanáticos que la sufren.

Aunque en proporciones diversas, el poder ha estado siempre en manos de una minoría. Si consideramos como progreso social la distribución equitativa de poder en una sociedad, podemos ver que, por lo menos en los últimos quinientos años en Occidente, todos los progresos políticos, sociales y económicos han sido consecuencia de otras minorías alejadas del poder. Estas minorías fueron criminalizadas, demonizadas, desacreditadas y sufrieron amenazas, ejecuciones, matanzas o, simplemente, el silencio de las mayorías cómplices del poder. Así, mientras estas minorías criticaban y resistían la brutalidad del sistema esclavista, no pocos negros, indios, mujeres y pobres enseñaban a otros negros, indios, mujeres y pobres a ser buenos negros, indios, mujeres y pobres. 

Ahora, no sin paradoja, los islamófobos están llevando a Occidente al mismo proceso que produjeron las potencias occidentales en el mundo persa-árabe, transformando países seculares y socialistas en paradigmas del fanatismo religioso (“El lento suicidio de Occidente”, 2002). La teocratización de la política actual no se reduce a presumir de que Dios vota a nuestro partido político y nos ayuda a ganar campeonatos de fútbol, sino al entrenamiento cultural (producto de una adoctrinación que comienza en la infancia) por la cual el mayor mérito intelectual es tener fe a cualquier precio. Si bien esto es incuestionable dentro de cualquier religión, pierde sentido cuando esos mismos individuos salen de sus tempos y confunden su religión con su ideología y su iglesia con su país.

Para cualquier ciencia, hasta una evidencia está condicionada a nuevos datos de la realidad que la corrija. En una religión ocurre precisamente lo contrario: si la realidad contradice nuestros deseos, peor para la realidad. No existe ninguna institución o filosofía más radicalmente negacionista que una religión. Lo digo desde un punto de vista técnico de la palabra, en principio sin valoración de juicio. Si este negacionismo está bien dentro de un dogma o un credo religioso, no podemos decir lo mismo en lo que se refiere al mundo factual.

De ahí, por ejemplo, la nueva moda de la negación de las elecciones sin indicios para hacerlo y sólo cuando los fanáticos las pierden. Ocurre en todo el mundo donde esta cultura religiosa madurada en el sur esclavista de Estados Unidos se ha propagado, probando una vez más la naturaleza neocolonial de un centro hegemónico, decadente pero todavía con dientes. 

11 necesidades a considerar:

1.      Un nuevo paradigma democrático y ecologista, que supere el consumismo y el dogma del mercado. Para ello, es urgente limitar las donaciones corporativas a los políticos.

2.     Un derecho universal a la verdad y la transparencia. Las corporaciones que crezcan más allá de un límite de poder político y social desproporcionado deberán ser limitadas de diferentes formas, como la inclusión de representantes del pueblo con idoneidad en el área para controlar las acciones de la corporación. Estos comités deberán tener una naturaleza internacional. 

3.      Reducción radical de la concentración del poder acumulado por las corporaciones privadas y transnacionales. No existe democracia ni trasparencia en sus acciones ante un poder desbordado.

4.      Descentralización del poder, tanto de las corporaciones como de los países que las protegen con sus gigantescos poderíos militares. 

5.      Eliminación de las agencias secretas como órganos ejecutivos de gobiernos paralelos. 

6.      Recuperación de una neoilustración, donde el paradigma del individuo culto, de la lucha por la igual-libertad vuelva a ser tenida en cuenta como elemento fundamental en la lucha por la verdad y contra el actual fanatismo neomedieval.

7.      Necesidad de una democratización efectiva. A principios del Renacimiento europeo, el capitalismo significó una forma de democratización, reemplazando en cierta medida los privilegios hereditarios de la nobleza por el valor más impersonal del dinero. Pero el capitalismo no inventó la democracia ni siquiera la democracia moderna. Por el contrario, la usó cuando no pudo destruirla. El proceso de democratización en Europa comenzó con los humanistas a mediados del siglo XV, y muy probablemente hubo una forma de proto democracia en los primeros tres siglos del cristianismo, cuando sus miembros eran inmigrantes perseguidos y su forma de subsistencia comunitaria había estimulado por primera vez la idea de igualdad. Por su parte, los nativos americanos no sólo eran menos machistas que los europeos, sino que practicaban diferentes formas de democracia, tolerancia y diversidad, como los iroqués en Norteamérica, aún antes de que llegaran los conquistadores que los masacraron y corrompieron con una sobrada arrogancia racista que continúa hasta hoy. El capitalismo corporativo de los últimos siglos es la reproducción del sistema esclavista americano y del feudalismo europeo al que se opuso en sus inicios.

8.      Internacionalización de derechos básicos, no solo en sus declaraciones sino en su ejecución. La ONU es un perro sin dientes, donde se da el absurdo de que, por ejemplo, desde hace décadas casi todas las naciones del mundo votan contra el bloqueo de Cuba y éste se mantiene con el voto de dos países. Es un organismo necesario, pero anacrónico en su arquitectura, la cual debe ser reestructurada, por ejemplo, en el aumento de numero de países con derecho al veto en el Consejo de seguridad. O directamente eliminando el derecho discriminatorio al veto.

9.  Salario Universal. La crítica a esta propuesta basada en la promoción de holgazanes es arbitraria. Los holgazanes siempre han existido en cualquier clase social. Aunque se repite que los pobres son pobres por no esforzarse lo suficiente, podemos entender que los ricos no son ricos por esforzarse más que el resto. Más allá de los méritos, que existen en casos ejemplares y excepcionales, éstos no explican la realidad: el sistema capitalista acumula los beneficios de una forma patológica, y una vez que este proceso comienza casi al azar, luego no hay espacio para ninguna competencia. Un multimillonario y expresidente como Trump lanzó su propia red social para competir con Twitter y fracasó. Las super compañías crecen y monopolizan un mercado hasta que mueren por nuevos inventos, ninguno de los cuales es producto de sus propietarios, aplaudidos como genios por la masa obediente. El salario universal no eliminará al salario tradicional ni a los nuevos emprendimientos; por el contrario, los potenciará. La mayoría de la actividad creativa se ha realizado siempre de forma gratuita o sin pensar directamente en los beneficios. El salario universal no solo potenciará las fuerzas creativas de los individuos sino que, al no depender su existencia de un salario condicionado a su obediencia, también los liberará de su miedo a exigir verdad, justicia y más democracia, algo que la minoría en el poder teme como a la muerte. 

10.      Descomercialización de la información. Casi todos los grandes inventos tecnológicos, como los descubrimientos científicos y los progresos sociales fueron realizados por gente que no estaba pensando en las ganancias económicas de su esfuerzo. Cuando no fueron desarrollos de los Estados. Tanto la radio como Internet no se desarrollaron por la inversión de ninguna empresa privada. Ambas fueron secuestradas (privatizadas) en su plena madurez: la radio en los 30s e Internet en los 90s. La información se corrompió cuando se convirtió en un producto, sobre todo en un producto al servicio del poder de turno bajo el disfraz de la libertad y el pragmatismo. Como en tiempos de la esclavitud, la libertad del dueño del dinero y del látigo. Sin caer en la tentación de la censura estatal (para eso los comités de control antes mencionados) los gobiernos del mundo pueden hacer mucho si se deciden a regular (es decir, a revertir) el poderoso mercado de la opinión pública. Mucho más si coordinan esfuerzos y se logra, por ejemplo, una unión de naciones latinoamericanas.

11.  Inversión en educación pública y descomericalización de la educación. Reestablecer un equilibrio entre las humanidades y las asignaturas técnicas. Volver al estudiante como educando y no como cliente. La (1) comercialización de la educación, como (2) la salud y (3) los comercialización de los medios de comunicación, han producido una comercialización de la vida. Es decir, una nueva forma de esclavitud voluntaria, lo que hasta el siglo XIX se llamaba indenture y servidumbre.

jorge majfud, noviembre 2022

https://ffyl.uncuyo.edu.ar/ecos-del-vii-congreso-interoceanico-jorge-majfud-y-el-pensamiento-critico

VII congreso interoceánico de estudios latinoamericanos


El lugar de la crítica en la cultura contemporánea

16, 17 y 18 de noviembre de 2022
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Nacional de Cuyo – Mendoza – Argentina

«La narración de lo invisible»

1- ¿Cómo se narra lo invisible, según “La narración de lo invisible” (2005)? ¿Qué es lo invisible en América Latina? 


Esa fue una elaboración teórica sobre los campos semánticos, según la cual las sociedades luchan por un significado del lenguaje (desde palabras como ideoléxicos hasta ideas) para mantener un poder o para desafiarlo. Es decir, el componente político (no necesariamente partidario) es fundamental.  

Cuando hice “orientación científica” en la secundaria y luego en la facultad de arquitectura estudié matemáticas, teoría y arte al mismo tiempo, observé con cierta inquietud que el mundo del pensamiento filosófico y político pocas veces se basaba en métodos científicos básicos, como la deducción, etc., sino en la construcción de significado a través de fórmulas como A = B.  

A partir de 2003 me encontré en Estados Unidos con una forma de pensamiento que me impactó por extraña y hoy es moneda común en América latina, como la criminalización d ellos pobres (en América latina los pobres nunca fueron bien tratados, pero la explicación protestante de la pobreza no era considerada a ese grado, por lo menos no en Uruguay y Argentina) o la creencia del individuo como prueba suficiente de un hecho.  

Uno de los carteles de los racistas en la Arkansas de 1959 rezaba “Race mixing is Communism” (“La integración racial es comunismo”) fue el inicio de esa elaboración donde se narran realidades no objetivas (“invisibles”) y así, se crea y destruye la realidad objetiva. A un ideoléxico en disputa (race mixing) se lo asocia con otro ideoléxico focilizado y con valoración negativa (communism). Si se logra vencer en esa lucha dialéctica y propagandística, se logra dominar el centro de valoración ideológica, social y política: el antirracismo es el mal (A = B). Este es un ejemplo muy simple pero fundamental.  

En el caso de quienes luchaban por mantener la segregación racial, perdieron la disputa semántica, aunque no desaparecieron y hoy se han reagrupado en la misma lucha semántica (ahora le dicen “guerra cultural”), en parte inducida por realidades más materiales, como las frustraciones económicas y geopolíticas.   

2- En su libro, que ya es un clásico ¿cuáles son o cómo se entiende la expresión “significados ideológicos de América Latina”? 

Luego del desarrollo de esa teoría, pasé a analizar ejemplos concretos como la definición de libertad por parte de los teólogos de la liberación y de El Vaticano, a través del cardenal Joseph Ratzinger (Instrucciones sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, 1984-86) quien luchaba por recuperar el dominio del significado la palabra libertad, por ejemplo, definiendo los bordes de los campos semánticos (campos positivo y negativo), algo típico en teología: A es B, pero A no es C, sin las imposiciones lógicas del método científico.  

Luego pasé a ejemplos más extensos, oponiendo los métodos de análisis o retórica de Las venas abiertas de América latina de Galeano (1971) y su antagónico Las raíces torcidas de América latina de Carlos Alberto Montaner (2001). Ahora, en esa lucha política por el significado, los medios juegan un rol central. Lo supieron siempre los lobbies comerciales y las agencias secretas. El ideoléxico libertad sigue siendo un “ideoléxico inestable” o en disputa en el ámbito de la política partidaria y casi siempre está definido por la ideología hegemónica del mercado y del poder anglosajón y contestada o cuestionada por el pensamiento crítico (no financiado), más próximo a la tradición de la ilustración. 

3- Frente a la situación mundial actual, en este congreso que pretende reflexionar sobre la crítica en la cultura contemporánea, podría usted dar alguna pista acerca de cómo orientar dicha reflexión? 

Por suerte, no tengo ninguna posibilidad de orientar ninguna reflexión. Participaré con alguna propuesta. Trataré de aportar una breve lista de puntos a considerar, como insistir con la vieja necesidad de propiciar un pensamiento latinoamericano propio (este pensamiento ha existido por siglos, pero ha sido reprimido y desacreditado por razones coloniales e imperiales) hasta propuestas más modestas pero más probables y efectivas como la reforma del funcionamiento y las estructuras de los grandes medios narrativos, como los medios tradicionales y las redes sociales. Nada nuevo, porque hace años que venimos insistiendo en lo mismo, pero tal vez resumirlo en unos pocos puntos pueda servir para un debate civilizado productivo, eso que está tan ausente hoy en día. Hay que revindicar el pensamiento radical como productor de ideas; no la radicalidad ciega del fanatismo.  


Esta nueva edición del Congreso Interoceánico de Estudios Latinoamericanos propone reunir a especialistas pertenecientes a las ciencias humanas y sociales dedicados a estudiar temas relevantes para la región de América Latina y el Caribe. La invitación a participar está abierta a investigadores de las siguientes áreas: literatura, lingüística, historia, educación, antropología, arqueología, economía, derecho, filosofía, geografía, arte, sociología, politología, estudios de género, comunicación, arquitectura, ambientalismo y otras disciplinas afines.

La temática general del encuentro está dedicada a indagar sobre el lugar de la crítica en la cultura contemporánea. Se parte de la idea acerca de que la crítica es una función del pensar, que se ejerce en distintos ámbitos de la experiencia humana y disciplinas del conocimiento. De este modo, la función crítica está presente en discursos y prácticas que comprenden la crítica social, la crítica en el pensamiento filosófico, la crítica en el campo literario, la crítica epistemológica, la crítica estética y en la creación artística, entre otras manifestaciones.

La crítica se asocia igualmente al concepto de crisis, teniendo en cuenta que el mundo contemporáneo evidencia una serie de situaciones límite que requieren ser consideradas desde una revisión de sus consecuencias. Desde esta perspectiva se recupera también el papel que puede desempeñar el pensamiento crítico para efectuar un diagnóstico y proponer alternativas ante las aporías y dificultades que se experimentan en nuestro presente. Más allá de las modalidades en que el pensar crítico se desarrolla actualmente como una forma habitual de la producción y circulación de los saberes, se precisa de una profundización de su capacidad de cuestionamiento y su carácter prospectivo para dar cuenta de las graves crisis en que nos encontramos, que abarcan un conjunto de problemas sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales.

Otro motivo que forma parte de las deliberaciones de este encuentro se refiere al centenario del natalicio del pensador mendocino Arturo Andrés Roig. En este sentido, se propone una consideración particular de los aportes y vigencia de su obra en relación con la filosofía y la historia de las ideas latinoamericanas.
Asimismo, se plantean otros ejes temáticos referidos a aspectos de interés en los estudios latinoamericanos que son abordados desde distintos campos disciplinares, o bien desde una convergencia interdisciplinaria, teniendo en cuenta su incidencia en los procesos actuales que se vienen desarrollando en nuestra región.