La culpa la tiene el peronismo

El pasado 3 de febrero el presidente de Argentina Alberto Fernández se reunió con la canciller Angela Merkel en Berlín. En la cena, la canciller le tiró la previsible pregunta que repiten todos dentro y fuera de Argentina: ¿Qué es el peronismo? La respuesta fácil de siempre es decir que nadie lo sabe exactamente. Es una forma de no decir nada y de, al mismo tiempo, menospreciar un movimiento que, para bien o para mal, fue y todavía es relevante en la vida de aquel gran país, mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas. 

La respuesta del presidente argentino no fue la mejor. Más propia del presidente que es que del profesor que fue: “no somos populistas”, “soy un socialdemócrata”. Luego, el conocido sofisma atribuido a Perón: “Argentina es un tercio radical, un tercio conservadora y otro tercio socialista, pero todo somos peronistas”.

La canciller, en su decimoquinto año en el cargo, le dice que leyó el libro Qué es el populismo? del alemán Jan-Werner Müller. Un asesor agrega: “lo que a nosotros nos queda claro es que el populismo es una forma de ejercer el poder, y por eso ustedes pueden ser de derecha y de izquierda al mismo tiempo”. El presidente argentino sale al cruce argumentando que el peronismo ha heredado las masivas crisis de 1989 y la de 2002 y las ha resuelto. Ahora, previsiblemente, se repite la historia con el caos heredado del gobierno de Mauricio Macri.

El asistente replica con otro lugar común: “pero ha sido el peronismo que creó el caos al principio. Ustedes han dominado Argentina desde 1946 y, desde entonces, el país ha pasado de ser una potencia del Primer mundo a un país más del Tercero”. Según reportan medios como The Economist, a estas palabras siguió “un raro silencio del presidente de Argentina”. De ahí se pasó a otro tema y a las bromas de siempre.

Para comenzar, el clásico argumento acerca de la decadencia del país del Primer mundo debido al peronismo, confunde causas con consecuencias e ignora las poderosas fuerzas externas y la propia historia argentina. Es como señalar que las gráficas anuales de criminalidad y la de ventas de helados coinciden con un incremento en los veranos y un descenso en los inviernos y, de ahí, deducir que los helados son los causantes de la criminalidad en los países. 

El populismo peronista hizo posible que en 1947 las mujeres tuviesen derecho al voto, pese a la resistencia de los responsables conservadores en el Congreso. Pero el peronismo no fue ni más populista ni más proteccionista que cualquiera de los gobiernos estadounidenses anteriores. Ni más socialista que el exitoso gobierno de F. D. Roosevelt. Muchos otros países latinoamericanos comenzaron el mismo prolongado declive social, político y económico más o menos al final de la Segunda Guerra. Uruguay no tuvo nada parecido al peronismo y experimentó casi la misma historia de decadencia y autoritarismos de derecha. Podríamos seguir con países muy diferentes, como Chile, Bolivia, Brasil y tantos otros. Es cierto que uno de los articuladores de la política de Industrialización por sustitución de importación (ISI) fue el economista argentino Raúl Prebisch, pero el modelo fue aplicado en muchos países latinoamericanos, incluso antes (Getulio Vargas en Brasil). Cuando Perón inicia estos planes para desarrollar la industria argentina, al principio da buenos resultados. Su mayor pecado (aparte de enfrentarse a la oligarquía dominante y a su brazo protector, otro ejército latinoamericano) consistió en aplicar el ISI demasiado tarde, sesenta años más tarde que Estados Unidos. Los cinturones de pobreza en América Latina (favelas, villas miserias) de los años 60 en adelante se deben, en gran parte, a este tardío e inevitable intento de industrialización en procura de la independencia económica en un mundo que ya había definido dos de los tres supercentros industriales, por entonces casi listos para entrar en la Era postindustrial. Para no seguir con el neoliberalismo que devastó Argentina desde Martínez de Hoz pasando por Menem, una ideología que nada tiene de peronista.

Otra falacia es que “el peronismo ha dominado la política de Argentina desde 1946”. Por supuesto que su legado es indeleble, pero no debemos olvidar que “el dictador Perón” fue presidente sólo tres veces (siempre por elecciones) y no pudo completar dos de los tres períodos. Hay que recordar que Perón fue derrocado en un sangriento golpe de Estado en 1955 y que desde entonces Argentina vivió una pesadilla de diferentes golpes y dictaduras militares hasta los años 80. César Milstein, luego Nobel de medicina, recuerda que por los años 60 el general Onganía había prometido “arreglar el país” expulsando a todos los intelectuales; lo cual hizo sin los resultados esperados, sino todo lo contrario. 

Solo por mencionar uno de los relevantes factores externos, hay que recordar también que cuando la CIA se funda en 1947 y desplaza al FBI de las operaciones clandestinas en América latina, nunca dejó de intervenir en sus gobiernos y en sus organizaciones populares. Según los cientos de miles de documentos desclasificados y según las múltiples memorias de sus mismos agentes secretos, unos arrepentidos y otros orgullosos de su trabajo, los métodos favoritos y recurrentes fueron (¿o son?): 1) Inyección de millones de dólares en los grandes medios de prensa, cuyos dueños solían ser los amigos de los agentes encubiertos; 2) Infiltración de movimientos sociales o de partidos políticos; 3) Masivas campañas de desinformación, siempre a través de terceros “y de forma que siempre podamos negar nuestra intervención aún cuando las pruebas sean irrefutables”; 4) Creación de rumores: “la gente siempre está dispuesta a creer en rumores, sobre todo cuando no tiene idea de cuál es realmente la verdad”; 5) Desestabilización económica; este recurso solía contar con sabotajes crediticios de los gobiernos de turno en Washington, pero las campañas periodísticas y los rumores callejeros inventando falsos enemigos contribuían a la desestabilización de los gobiernos no amigos, sean democráticos o autoritarios, hasta que eran sustituidos por las tradicionales dictaduras amigas (el comunismo era el nuevo falso positivo de la Agencia que daba y de las clases altas que recibían, pero este modus operandi hunde sus raíces en el siglo XIX en el Caribe y América Central; en el Cono Sur llegará poco antes de la Guerra Fría); 6) Inyección de millones de dólares para los partidos democráticos amigos y para las dictaduras amigas cuando el partido amigo perdía las elecciones.

Es cierto que el peronismo ha convivido con la centro derecha (Menem) y la centro izquierda (Kirchner) al mismo tiempo o de forma sucesiva. Es probable que este fenómeno se deba a sus orígenes. No por casualidad el embajador de Estados Unidos, Spruille Braden, que había llegado por orden de Dios para corregir el rumbo, se oponía a la industrialización y a los sindicatos en Argentina, los que habían sido visibilizados por la Revolución del 43 y luego por el peronismo, sobre todo el de Evita. Seguramente el peronismo no fue inmune a la estrategia de la CIA y de varios gobiernos de Estados Unidos: (1) la infiltración permanente (“nuestra opción dentro del enemigo”) y (2) la demonización de los movimientos independentistas o rebeldes (“ustedes son los únicos responsables de su propio fracaso”). 

 

JM, febrero 2020

 

 

C’est la faute au péronisme

Translated by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

 

Le 3 février dernier, le président de l’Argentine, Alberto Fernandez, a rencontré la chancelière Angela Merkel à Berlin. Lors du dîner, la chancelière lui a lancé la question prévisible qui est répétée par tout le monde à l’intérieur et à l’extérieur de l’Argentine : C’est quoi, le péronisme ? La réponse facile habituelle est de dire que personne ne le  sait exactement. C’est une façon de ne rien dire et, en même temps, de rabaisser un mouvement qui, pour le meilleur ou pour le pire, était et est toujours pertinent pour la vie de ce grand pays, un mélange miraculeux de petits malins et de suicidaires.

La réponse du président argentin n’a pas été la meilleure. Elle était plus typique du président que du professeur qu’il a été : « Nous ne sommes pas des populistes », « je suis un social-démocrate ». Puis, le sophisme bien connu attribué à Perón : « L’Argentine est un tiers radicale, un tiers conservatrice et un tiers socialiste, mais nous sommes tous péronistes ».

La chancelière, dans sa quinzième année de mandat, lui a dit qu’elle a lu le livre Qu’est-ce que le populisme ? de l’Allemand Jan-Werner Müller. Un conseiller a ajouté : « Ce qui est clair pour nous, c’est que le populisme est une façon d’exercer le pouvoir, et c’est pourquoi vous pouvez être de droite et de gauche en même temps ». Le président argentin rétorque en faisant valoir que le péronisme a hérité des crises massives de 1989 et 2002 et les a résolues. Maintenant, comme on poeut s’y attendre, l’histoire se répète avec le chaos hérité du gouvernement de Mauricio Macri.

Le conseiller répond par un autre lieu commun : « Mais c’est le péronisme qui a créé le chaos au départ. Vous dominez l’Argentine depuis 1946 et, depuis lors, le pays est passé du statut de puissance du Premier Monde à celui de pays du Tiers Monde ». Selon des comptes-rendus de médias comme The Economist, ces mots ont été suivis par « un étrange silence de la part du président argentin ». Puis on est passé à un autre sujet et aux blagues habituelles.

Pour commencer, l’argument classique sur le déclin du pays du Premier Monde dû au péronisme confond les causes avec les conséquences et ignore les puissantes forces extérieures l’histoire même de l’Argentine. C’est comme si l’on faisait remarquer que les graphiques annuels de la criminalité et des ventes de glaces indiquent une augmentation en été et une diminution en hiver, et que l’on en déduisait que les glaces sont la cause de la criminalité.

Le populisme péroniste a permis aux femmes d’obtenir le droit de vote en 1947, malgré la résistance des dirigeants conservateurs au Congrès. Mais le péronisme n’était ni plus populiste ni plus protectionniste que tous les gouvernements usaméricains qui l’avaient précédé. Pas plus socialiste que le gouvernement de Franklin Delano Roosevelt, qui fut une réussite. De nombreux autres pays d’Amérique latine ont entamé le même déclin social, politique et économique prolongé vers la fin de la Seconde Guerre mondiale. L’Uruguay n’avait rien à voir avec le péronisme et a connu à peu près la même histoire de déclin et d’autoritarisme de droite. Nous pourrions continuer avec des pays très différents, comme le Chili, la Bolivie, le Brésil et tant d’autres. Il est vrai que l’un des articulateurs de la politique d’industrialisation par substitution aux importations (ISI) a été l’économiste argentin Raúl Prebisch, mais le modèle a été appliqué dans de nombreux pays d’Amérique latine, y compris avant (Getulio Vargas au Brésil). Lorsque Perón a lancé ces plans pour développer l’industrie argentine, ils ont d’abord donné de bons résultats. Son plus grand péché (à part avoir affronté l’oligarchie dominante et son bras protecteur, une autre armée latino-américaine) a été d’appliquer l’ISI trop tard, soixante ans après les USA. Les ceintures de pauvreté en Amérique latine (favelas, villas miserias) à partir des années 1960 sont largement dues à cette tentative tardive et inévitable d’industrialisation en vue de l’indépendance économique dans un monde qui avait déjà défini deux des trois supercentres industriels, alors presque prêts à entrer dans l’ère post-industrielle.

Une autre erreur est de dire que « le péronisme domine la politique argentine depuis 1946 ». Bien sûr, son héritage est indélébile, mais il ne faut pas oublier que « le dictateur Perón » n’a été président que trois fois (toujours par élection) et n’a pas pu terminer deux des trois périodes. Il faut rappeler que Perón a été renversé par un coup d’État sanglant en 1955 et que depuis lors, l’Argentine a vécu un cauchemar de différents coups d’État et de dictatures militaires jusqu’aux années 1980. César Milstein, qui a ensuite reçu le prix Nobel de médecine, se souvient que dans les années 1960, le général Onganía avait promis de « réparer le pays » en expulsant tous les intellectuels ; ce qu’il a fait sans les résultats escomptés, bien au contraire.

Pour ne citer qu’un des facteurs externes pertinents, il faut également rappeler qu’à partir de sa fondation en 1947, la CIA a évincé le FBI des opérations clandestines en Amérique latine, et n’a jamais cessé d’intervenir dans ses gouvernements et organisations populaires.

Selon les centaines de milliers de documents déclassifiés et selon les multiples souvenirs de ses propres agents secrets, certains repentis et d’autres fiers de leur travail, ses méthodes préférées et récurrentes étaient (ou sont ?) : 1) L’injection de millions de dollars dans les grands médias, dont les propriétaires étaient les amis des agents infiltrés ; 2) L’infiltration de mouvements sociaux ou de partis politiques ; 3) Des campagnes massives de désinformation, toujours par le biais de tiers « et de telle sorte que nous puissions toujours nier notre intervention même lorsque les preuves sont irréfutables » ; 4) Le lancement de rumeurs : « les gens sont toujours prêts à croire les rumeurs, surtout quand ils n’ont aucune idée de la vérité » ; 5) La déstabilisation économique ; cette ressource comptait sur les sabotages de crédit des gouvernements au pouvoir à Washington, mais les campagnes journalistiques et les rumeurs de rue inventant de faux ennemis ont contribué à la déstabilisation des gouvernements inamicaux, qu’ils soient démocratiques ou autoritaires, jusqu’à ce qu’ils soient remplacés par des dictatures amies traditionnelles (le communisme était le nouveau faux positif de l’Agence qui donnait et des classes supérieures qui recevaient, mais ce modus operandi a ses racines au XIXe siècle dans les Caraïbes et en Amérique centrale, il arrivera dans le Cône Sud peu avant la guerre froide) ; 6) L’injection de millions de dollars dans les partis démocratiques amis et dans les dictatures amies lorsque le parti ami perdait les élections

Il est vrai que le péronisme s’est positionné au centre droit (Menem) et au centre gauche (Kirchner) en même temps ou successivement. Il est probable que ce phénomène soit dû à ses origines. Ce n’est pas un hasard si l’ambassadeur usaméricain, Spruille Braden, envoyé spécial de Dieu pour corriger le tir, s’est opposé à l’industrialisation et aux syndicats en Argentine, rendus visibles par la révolution de 1943 et plus tard par le péronisme, en particulier celui d’Evita. Le péronisme n’était certainement pas à l’abri de la stratégie de la CIA et des différents gouvernements usaméricains : (1) l’infiltration permanente (« notre option au sein de l’ennemi ») et (2) la diabolisation des mouvements indépendantistes ou rebelles (« vous êtes les seuls responsables de votre propre échec »).

El profesor de Humanidades Majfud gana el premio Literario Internacional Independiente.

El profesor de la Universidad de Jacksonville, Jorge Majfud, puso mucho de sí mismo en su novela El mismo fuego , que recientemente ganó el Premio Literario Internacional Independiente.

Orrizonte Atlantico, la agencia literaria italiana que organizó la competencia, llamó a la novela del Prof. Majfud “una autobiografía existencial basada en las experiencias del autor durante la última dictadura militar en Uruguay”. El Prof. Majfud considera que el “yo” es esencial para escribir ficción.

Prof. Majfud

“El arte real es una exploración del mundo humano interior”, dice el profesor Majfud, quien está a punto de ver su octava novela publicada este año. “Para comprender los sentimientos de los demás, necesitamos explorar y comprender nuestros propios sentimientos y emociones, normalmente contaminados con nuestras propias ideas, que nunca son exclusivamente nuestras, sino que provienen principalmente de una larga historia humana. De la misma manera que un automóvil es una extensión de nuestro cuerpo, el arte –…

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Entretenimiento perpetuo

Cuanto más monótona e intrascendente se vuelve la vida en los países desarrollados, más cámaras se le suman a los teléfonos inteligentes. Hasta no hace muchos años los teléfonos venían con una cámara, lo que significó un avance para registrar las brutalidades del poder que antes quedaban enterradas con sus víctimas. Luego se agregaron dos a medida que la industria del entretenimiento en los países desarrollados se democratizaba. Hace un año iPhone agregó tres cámaras, una al lado de la otra. Ahora los más jóvenes se desesperan por tener el teléfono con cuatro cámaras mientras se burlan de quienes tienen la antigüedad de tres cámaras. 

Como los seres humanos somos, en una creciente mayoría, cada día más irrelevantes en el sistema de producción dominado por ultra efectivos robots y sistemas de inteligencia artificial implacables, lo único que quedará será mantener entretenidas las masas, jugando videojuegos o inventando infinitos pranks de treinta segundos que los individuos consumirán durante interminables horas mientras un puñado de otros individuos toman las decisiones importantes sobre sus vidas y sobre el destino del planeta.

Pronto tendremos teléfonos con tantas cámaras como ojos tiene una mosca, para registrar el vacío interior y toda la basura que vamos generando en un mundo sobrepoblado de falsas novedades que no nos dejan ver la destrucción real del planeta y el vaciamiento de nuestras vidas anestesiadas por el entretenimiento perpetuo que, como cualquier droga, necesitará una dosis cada vez más alta para lograr el mismo estímulo que nos aleje de la depresión del vacío y la nada. 

Afortunadamente, el futuro no existe; es algo que está en construcción ahora mismo, y siempre hay una posibilidad de despertar. Lamentablemente, los seres humanos somos especialistas en mentirnos y solemos despertar con alguna crisis, como un conductor que se duerme al volante mientras maneja y algo indeseable lo devuelve a la realidad. 

 

JM, enero 2020

 

 

Entretenimento perpétuo

Quanto mais monótona e irrelevante se torna a vida nos países desenvolvidos, mais câmaras são acrescentadas aos telemóveis inteligentes. Ainda há poucos anos os telemóveis vinham com uma câmara, o que significou um avanço para registar as brutalidades do poder que antes ficavam enterradas com as suas vítimas. Depois passaram a ser duas, à medida que a indústria do entretenimento nos países desenvolvidos se democratizava. Há um ano o iPhone juntou três câmaras, com uma ao lado da outra. Agora os mais jovens desesperam por ter o telemóvel com quatro câmaras e gozam com os que ainda têm a antiguidade de três câmaras.

Como os seres humanos somos, numa crescente maioria, cada vez mais irrelevantes no sistema de produção dominado por ultra-eficazes robôs e sistemas de inteligência artificial implacáveis, o único que sobrará é manter entretidas as massas, jogando videojogos ou inventando infinitos pranks [“apanhados”] de trinta segundos que os indivíduos consumirão durante intermináveis horas, enquanto um punhado de outros indivíduos tomam as decisões importantes sobre as suas vidas e sobre o destino do planeta.

Em breve teremos telemóveis com tantas câmaras como olhos tem uma mosca, para registar o vazio interior e toda a porcaria que vamos gerando num mundo sobrepovoado de falsas novidades que não nos deixam ver a destruição real do planeta e o esvaziamento das nossas vidas anestesiadas pelo entretenimento perpétuo que, como qualquer droga, necessitará de uma dose cada vez maior para conseguir o mesmo estímulo que nos alheie da depressão do vazio e do nada.

Felizmente, o futuro não existe; é algo que está em construção agora mesmo, e há sempre uma possibilidade de despertar. Lamentavelmente, os seres humanos somos especialistas em mentir-nos e costumamos despertar com alguma crise, como um condutor adormecido ao volante e algo indesejável o devolve à realidade.

 

Texto de Jorge Majfud publicado na Rebelion a 28 de janeiro de 2020. Tradução de Alexandre Leite.

 

 

ZBAVITJA E PËRJETSHME

Sa më monotone dhe e parëndësishme bëhet jeta në vendet e zhvilluara, aq më shumë kamera u shtohen telefonave inteligjentë. Nuk ka pak vite që telefonat na vinin me një kamerë, gjë që tregonte një përparim për të regjistruar brutalitetet e pushtetit që më përpara qëndronin të varrosur me viktimat e tyre. Më pas, ndërkohë që industria e argëtimit në vendet e zhvilluara po demokratizohej, u bënë me dy kamera. Ka një vit që iPhone, nga njëra anë në tjetrën, është bërë me tri kamera. Tani më të rinjtë janë të etur ta kenë telefonin me katër kamera, ndërkohë që tallen me ata që kanë vjetërsirën me tri kamera.
Duke qenë se jemi qenie njerëzore, në një shumicë që rritet, çdo ditë e më të parëndësishëm në sistemin e prodhimit të zotëruar nga robotë ultra efektivë dhe sisteme të inteligjencës artificiale të pamëshirshme, e vetmja gjë që do të mbetet do të jetë të mbahen masat në argëtim, duke luajtur video lojëra ose duke shpikur truke të pafundme, prej tridhjetë sekondash, që individët t’i konsumojnë për orë të tëra, ndërkohë që një pjesë e vogël individësh të tjerë marrin vendime të rëndësishme për jetën e tyre dhe fatin e planetit.
Së shpejti do të kemi telefona me aq kamera sa sy ka një mizë, për të regjistruar zbrazëtinë e brendshme dhe të gjitha mbeturinat që do prodhojmë në një botë të mbingarkuar me risi të rreme, të cilat nuk do të na lënë të shohim shkatërrimin e vërtetë të planetit dhe zbrazësinë e jetës tonë të anestezisuar nga argëtimi i përhershëm që, si çdo drogë, do të kërkojë një dozë gjithnjë e më të fortë, për të arritur të njëjtin stimul që na largon nga depresioni i zbrazëtisë dhe i asgjësë.
Për fat të mirë, e ardhmja nuk ekziston; është diçka që tashmë ndodhet në ndërtim e sipër dhe ka gjithmonë një shans për t’u zgjuar. Fatkeqësisht, ne qeniet njerëzore jemi të afta për t’u gënjyer dhe zakonisht zgjohemi me ndonjë krizë, si një shofer që e zë gjumi mbi timon, ndërkohë që automjeti vazhdon të ecë, dhe e kthen në realitet diçka e padëshirueshme.

Janar 2020

Në shqip: Bajram Karabolli

Horhe Mahfud (1969) – shkrimtar dhe eseist uruguaian. Ka mbrojtur titujt master në letërsi dhe doktor në filozofi në Universitetin e Xhorxhias (2008). Është i njohur për romanet e sidomos për esetë e tij kritike që janë botuar rregullisht në mediat dhe gazetat më prestigjioze të botës: Milenio Diario (Meksiko), La Republika (Montevideo), Panamá América, La Vanguardia (Barcelonë), Courrier Internacional (Paris), Hispanic Culture Review (Universiteti George Mason), Pegaso (Universiteti i Oklahomës), Tiempos del Mundo (Washington), etj.
H. Mahfud, veç Universitetit Georgia ka qenë profesor në Universitetin Linkoln dhe në Universitetin Jacksonville. Ai ka marrë disa çmime letrare ndërkombëtare: Mención Premio Casa de las Américas, La Habana, Cuba 2001, Excellence in Research Award’, University of Georgia 2006, and Faculty Award for Excellence in Scholarship and Professional Activities, etj.
Është autor i dhjetëra librave, midis të cilave shquhen: “Koha që më takoi të jetoj” (2004), Qyteti i hënës (2009), “Iluzionistët” (2012), “Kritika e pasionit të pastër”, etj.

La trampa de las palabras

Las palabras velan y revelan, cubren y descubren. Las palabras curan y las palabras matan. Cuando no se piensa en las palabras, ese instrumento insustituible del pensamiento humano, otros lo hacen por nosotros y le dicen a cada una lo que deben decir. Entonces, las palabras se vuelven esclavas de los de arriba y esclavizan a los de abajo. Entonces, las palabras engañan y tratan de pensar por uno mismo.

Dentro de cada palabra hay una multitud de significados, muchas veces contradictorios, pero siempre triunfa uno de ellos a conveniencia del poder social de turno, y así cada palabra impone una idea, una forma de pensar y, finalmente, una realidad que se convierte en indiscutible hasta que alguien vuelve a pensar en las palabras con otras palabras.

Por ejemplo, los ideoléxicos tolerancia, libertad, americano, éxito, fracaso, violencia y todas sus combinaciones posibles en combos convenientes.

Por ejemplo:

Se afirma que los críticos que luchan por los derechos iguales de los diferentes y son antiimperialistas o antibélicos son contradictorios porque se oponen a una guerra contra Irán mientras en Irán ponen a los homosexuales en la cárcel o los condenan a muerte. En cambio nosotros, los salvadores del mundo, sí respetamos los derechos de los homosexuales (cuando nos conviene; por no recordar que en el siglo pasado el FBI los investigaba, los perseguía y perdían sus trabajos), lo que nos da el derecho de bombardear e invadir países que no lo hacen (excepto si son nuestros aliados, como Arabia Saudí). Luego les decimos qué hacer, nos quedamos con sus recursos e imponemos el imperio de la libertad en ese país y en todos los países que lo rodean. Y a eso le llamamos coherencia.

Theodore Roosevelt, premio Nobel de la paz, decía que la invasión de Filipinas, donde los marines mataban negros por deporte, en realidad era por humanidad, y también decía que “la paz llega con la guerra”. Ciento veinte años más tarde, otro presidente, Donald Trump, bombardea a un ejército enemigo “para evitar la guerra”. Cuando Irán responde con el bombardeo de dos de sus bases en Irak y su escudo antimisiles resulta inefectivo, dice que “el enemigo se está retirando”. La voz del poder no necesita pruebas y las pruebas en contra, por evidentes que sean, son mudas.

Cada tanto, como en Azizabad y en tantos otros lugares, decenas de niños en algún país lejano mueren bajo las bombas inteligentes (a veces 60, a veces 90 de un solo golpe) y la acción se la reporta como un éxito porque un supuesto terrorista se cuenta entre las pocas víctimas y la gente decente que en los paises libres vive en paz gracias a dichas acciones de humanidad y coraje, los echa inmediatamente al olvido. Solo nuestros muertos son verdaderos porque duelen.

Entonces algunos pacifistas reaccionamos contra todo tipo de violencia. Y está bien. Pero cuando no diseccionamos como se debe esa simple palabra (no mencionemos el resto de la narrativa), volvemos a caer en la trampa semántica. Porque no es lo mismo la violencia del colonizador que la del colonizado, la violencia del opresor que la del oprimido. La violencia del invasor se la llama defensa propia y a la violencia del invadido se la llama terrorismo. 

Y así un largo etcétera, tan largo como cualquier diccionario de cualquier lengua.

 

JM.

 

Le piège des mots

Traducido por  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

 

Les mots voilent et révèlent, couvrent et découvrent. Les mots guérissent et les mots tuent. Quand nous ne pensons pas aux mots, cet instrument irremplaçable de la pensée humaine, d’autres le font pour nous et disent à chacune ce qu’ils doivent dire. Alors, les mots deviennent les esclaves de ceux d’en haut et asservissent ceux d’en bas. Alors, les mots trompent et essaient de penser à votre place.

La pauvre a attrapé la peur d’avoir des poils sur la langue

Dans chaque mot il y a une multitude de significations, souvent contradictoires, mais l’une d’entre elles triomphe toujours à la convenance du pouvoir social du jour, et ainsi chaque mot impose une idée, une façon de penser et, finalement, une réalité qui devient indiscutable jusqu’à ce que quelqu’un pense à nouveau aux mots avec d’autres mots.

Par exemple, les termes du lexique idéologique comme tolérance, liberté, américain, succès, échec, violence et toutes leurs combinaisons pratiquement possibles.

Par exemple :

On prétend que les critiques qui luttent pour l’égalité des droits des différents et qui sont anti-impérialistes ou anti-guerre sont contradictoires parce qu’ils s’opposent à une guerre contre l’Iran alors qu’en Iran on met les homosexuels en prison ou on les condamne à mort. En revanche, nous, les sauveurs du monde, respectons les droits des homosexuels (quand cela nous arrange), ce qui nous donne le droit de bombarder et d’envahir des pays qui ne le font pas (sauf s’ils sont nos alliés, comme l’Arabie Saoudite). Ensuite, on leur dit quoi faire, on prend leurs ressources et on impose l’empire de la liberté à ce pays et à tous les pays qui l’entourent. Et nous appelons cela la cohérence.

Le prix Nobel de la paix Theodore Roosevelt a déclaré que l’invasion des Philippines, où les Marines tuaient des Noirs pour le sport, était vraiment une question d’humanité, et il a également dit que « la paix vient avec la guerre ». Cent vingt ans plus tard, un autre président, Donald Trump, a bombardé une armée ennemie « pour éviter la guerre ». Lorsque l’Iran répond en bombardant deux de ses bases en Irak et que son bouclier antimissile s’avère inefficace, il dit que « l’ennemi bat en retraite ». La voix du pouvoir n’a pas besoin de preuves, et les preuves contre elle, aussi évidentes soient-elles, sont muettes.

De temps en temps, comme à Azizabad et dans tant d’autres endroits, des dizaines d’enfants dans un pays lointain meurent sous les bombes intelligentes (parfois 60, parfois 90 d’un coup) et l’action est rapportée comme un succès car un supposé terroriste fait partie des quelques victimes et les personnes décentes qui, dans les pays libres, vivent en paix grâce à de telles actions d’humanité et de courage, les jettent immédiatement dans l’oubli. Seuls nos morts sont vrais car ils font mal.

Ainsi, certains d’entre nous, pacifistes, réagissent contre tout type de violence. Et c’est bien. Mais quand on ne dissèque pas correctement ce simple mot (ne mentionnons pas le reste du récit), on retombe dans le piège sémantique. Parce que la violence du colonisateur n’est pas la même chose que celle du colonisé, la violence de l’oppresseur n’est pas la même chose que celle de l’opprimé. La violence de l’envahisseur est appelée légitime défense et la violence de l’envahi est appelée terrorisme.

Et ainsi un log etcetera, aussi long que n’importe quel dictionnaire de n’importe quelle langue.

 

Gracias a: Tlaxcala
Fuente: https://majfud.org/2020/01/09/la-trampa-de-las-palabras/
Fecha de publicación del artículo original: 09/01/2020
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=27829

 

 

El mito interminable

He tenido estudiantes y hasta he sido consejero de algunos soldados estadounidenses que volvieron de la guerra de Irak, muchos destrozados, con visibles mutilaciones o con posttraumatic stress disorder. Muchos pueblan mis novelas Crisis y El mar estaba sereno, además de decenas de artículos.

Muchos quisieron creer que sus traumas valieron la pena.

Muchos se dieron cuenta que fueron usados para otro miserable crímen masivo que quedará por siempre impune.

O casi.

 

JM, enero 2020.

La trampa de Tucidides

Más allá de las motivaciones electorales del presidente Trump, metido en un proceso de impeachment, con el bombardeo y asesinato sin aviso de dos altos oficiales extranjeros en un país extranjero, Estados Unidos ha subido un nuevo peldaño en sus antiguas prácticas imperialistas pero también se ha acercado a la “trampa de Tucídides” sin que nadie lo empujara. 

Lo novedoso es que este patrón histórico, descubierto por el historiador griego hace más de dos mil años, requiere que un imperio en descenso se cruce con otro en ascenso. En este caso, la novedad es que el primero se va metiendo en la trampa solo, como si el imperio en ascenso no fuese China sino el resto del mundo. 

Claro que no podía faltar la justificación, como otro clásico. El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha declarado que el asesinato evitó un ataque en marcha. La credibilidad de estos voceros vale tanto como la del presidente Trump o la del ex presidente George Bush, cuando intentó justificar la invasión a Irak.

O como tantas otras acciones. Basta con mencionar la reciente investigación del USA Today que revela los hechos acontecidos en Afganistán el 22 de agosto de 2008. Luego del bombardeo de Azizabad, los oficiales del ejército estadounidense (incluido Oliver North, convicto y perdonado por mentirle al Congreso en el escandalo Iran-Contras) informaron que todo había salido a la perfección, que la aldea los había recibido con aplausos, que se había matado a un líder talibán y que los daños colaterales habían sido mínimos. 

No se informó que habían muerto decenas de personas, entre ellos 60 niños. Un detalle.

 

JM, enero 2020

 

Le piège de Thucydide

Translated by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

 

Au-delà des motivations électorales du président Trump, qui est impliqué dans un processus de destitution, avec le bombardement et l’assassinat inopiné de deux hauts fonctionnaires étrangers dans un pays étranger, les USA ont franchi une nouvelle étape dans leurs vieilles pratiques impérialistes mais se sont également rapprochés du « piège de Thucydide » sans que personne ne les y pousse.

Ce qui est nouveau, c’est que ce schéma historique, découvert par l’historien grec il y a plus de 2 000 ans, exige qu’un empire en déclin croise un empire montant. Dans ce cas, la nouveauté est que le premier se met tout seul dans le piège, comme si l’empire montant n’était pas la Chine mais le reste du monde.

Bien sûr, la justification ne pouvait pas manquer, c’est un autre classique. Le secrétaire d’État Mike Pompeo a déclaré que l’assassinat avait empêché une attaque en cours. La crédibilité de ces porte-parole vaut autant que celle du président Trump ou de l’ancien président George Bush, lorsqu’il a tenté de justifier l’invasion de l’Irak.

Ou comme tant d’autres actions. Il suffit de mentionner la récente enquête de USA Today qui révèle les événements survenus en Afghanistan le 22 août 2008. Après l’attentat d’Azizabad, des responsables militaires usaméricains (dont Oliver North, condamné et gracié pour avoir menti dans le scandale Iran-Contra dans les années 1980) ont déclaré que tout s’était parfaitement déroulé, que le village les avait accueillis sous les applaudissements, qu’un dirigeant taliban avait été tué et que les dommages collatéraux avaient été minimes.

On n’informa pas que des dizaines de personnes, dont 60 enfants, avaient été tuées. Un détail.

Premio Literario Internacional Independiente 2019

 

Se otorgó en Italia el Premio Literario Internacional Independiente en su séptima edición que distingue a escritores en lengua italiana, francesa y española en los géneros de libros publicados en novela y poesía y en inéditos presentados a concurso en los mismos géneros.
Este año el certamen estuvo dedicado a la memoria del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes 1980.


Los premiados han sido, por categoría de Novela editada en 2019, el estadounidense Jorge Majfud, por su novela El mismo fuego, y por novela inédita Tiempos de batalla, de la colombiana María Ligia Acevedo. En poesía publicada, el primer premio fue para Raquel Vázquez, de España, con Lenguaje ensamblador, mientras que en categoría inédita se premió a la también española Ana Vega, por su poemario Origen.
Por su parte, los finalistas fueron: En novelas editadas, Edmée Pardo (México), con Las lágrimas de Tánato. En categoría inédita, Christophe Vallée (Francia), con Vol d’enfance, Fernando Rivera Díaz (Perú), con Cenotafios y María Ligia Acevedo (Colombia), con Tiempos de batalla. En poesía publicada, los finalistas fueron: Alexis Soto Ramírez (Cuba), La moda albana, Giancarlo Stoccoro (Italia), Prove di arrendevolezza. En categoría poesía inédita, los finalistas fueron Angela Caccia (Italia), con Malinconico felice y Eloisa Ticozzi (Italia), con La cura dell’infinito.

A juicio de la entidad organizadora Orizzonte Atlántico, el primer premio en novela editada, El mismo fuego de Jorge Majfud es “es una autobiografía existencial basada en las experiencias del autor durante la pasada dictadura militar en Uruguay”, mientras la novela inédita premiada, Tiempos de batalla “habla de los avatares de los seres humanos en su paso por el mundo y cuanto afrontan con valentía y decisión en procura de alcanzar las metas que se proponen en cada etapa de sus existencias”. E poesía publicada “Lenguaje ensamblador de Raquel Vázquez es un poemario que busca adentrarse en los límites y aristas del lenguaje” mientras que en categoría de poesía inédita, Origen, de Ana Vega, “El poemario busca indagar en el origen de la palabra, en esa búsqueda de la expresión exacta, desnuda”.

Premio Literario Internacional Independiente. 2019 Séptima edición.
Orizzonte Atlantico, Italia
Agenzia letteraria, P.IVA 12184030018
Associazione culturale, CF 94078090019
premio@plii.it
https://www.orizzonteatlantico.it/2019-vii-edizione?lang=es

 

Premio Literario Internacional Independiente 2019

 

 

El mayor mito de la historia

De cómo el “mundo rico” duerme sobre los despojos del pasado

Comencemos por un lugar común que todavía no pudimos refutar: el dinero no lo puede comprar todo. Es, por este axioma, por lo cual quienes tienen mucho de eso detestan tanto todo aquello que no se puede comprar. Como la dignidad, por poner sólo un ejemplo. 

Ahora dejemos de lado a los dueños del mundo y veamos qué ocurre con el resto. Quienes ven más gente por debajo que por encima y que, por alguna razón profunda, sienten una comezón en la conciencia, necesitan comprar también confort moral y se compran cien paquetes de “todo lo que tengo, lo tengo gracias al esfuerzo propio”, “si no soy más exitoso es porque los holgazanes me roban a través del Estado”, “si no fuera por nosotros, el país se hundiría en la miseria”. Etcétera. 

Es verdad que hay gente sacrificada y hay holgazanes de primera, pero esos son factores de la ecuación, no la ecuación completa. Pongamos un ejemplo obvio que es invisible o inexistente en los grandes debates mundiales. Mientras uno duerme en un país paradójicamente llamado desarrollado (como si el desarrollo fuese un estado terminal descrito por un pasado participio) el oro que se apila por toneladas en los grandes bancos no duerme. Trabaja, nunca para, y trabaja billones de veces más que cualquier orgulloso empresario desclasado, de esos que hasta en Cochabamba ahora se llaman entrepreneurs. Una buena parte de ese oro fue literalmente robado de varios países latinoamericanos y africanos, por varios siglos. Sólo en las primeras décadas de la Conquista americana, más de 180 toneladas de oro y 16.000 toneladas de plata se embarcaron de México, Perú y Bolivia hacia Europa. Los registros de impuestos de Sevilla no dejan lugar a muchas discusiones. Para no seguir con el guano, el cobre, el café, las bananas del resto del continente; los diamantes, el oro y lo más valioso de las entrañas de África. Para no seguir con las riquezas que siglos de colonialismo nórdico arrebató de diferentes continentes del sur con sangre de millones que quedaron en el camino de este negocio ultra lucrativo que definió la jerarquía del mundo. Lo único que los imperios dejaron en esos continentes fue miseria y una profunda cultura de la corrupción, asentada en el despojo legitimado y en la ausencia de justicia ante el racismo y la brutalidad, física y moral, de los poderes locales contra los de abajo, de los mestizos que, al golpear a un indio en Bolivia, en Guatemala, o a un negro en Brasil, en el Congo,  se sentían (y se sienten) blancos arios. 

Más allá de sus méritos propios en otras áreas, Europa y Estados Unidos no se hicieron solos. Se hicieron gracias al trillonario despojo del resto del mundo. Nada de ese “desarrollo” logrado en los siglos previos se evaporó. Ni un gramo de esas toneladas de oro y plata se evaporó. Ni la vergüenza se evaporó, porque nunca existió o sólo castigó a los mejores europeos, a los estadounidenses más valientes, que terminaron demonizados por las serviles narrativas sociales.

Cada tanto aparece alguna queja displicente de los desarrollados del mundo o de sus orgullosos bufones sobre las quejas de los pobres acerca del pasado y del presente. “Los pobres no salen de su pobreza porque no se hacen responsables de su presente”. Hasta dos generaciones atrás se explicaba todo por la “inferioridad de las razas” (Theodore Roosevelt, Howard Taft, Adolf Hitler y millones de otros) y ahora se prefiere arrojar, como una bomba de racimo, bellezas como “la enfermedad de sus culturas” y “la corrupción de sus gobiernos”. 

Es una verdad existencial que uno debe hacerse cargo de su propia vida sin descargar en otros los fracasos propios. Uno debe jugar con las cartas que le tocaron. Pero también es una simplificación criminal cuando aplicamos esta misma lógica del individuo a los pueblos y a la historia, como si cada país se hiciera de cero cada vez que nacemos. Los individuos no heredan los pecados de sus padres, pero heredan sus ideas y todos sus bienes, aún cuando fueron logrados de forma inmoral o ilegítima.

Gracias a ese orden, el mundo tuvo como monedas globales el peso español, la libra inglesa y el dólar estadounidense. Gracias a tener una divisa global y dominante, no sólo fue posible instalar cientos de bases militares alrededor del mundo para hacer buenos negocios, sino que desde hace décadas basta con imprimir dólares sin aumentar el depósito de oro de las reservas nacionales. Si cualquier país menor imprime papel moneda, automáticamente destruye su economía con hiperinflación. Si Estados Unidos, Europa y ahora también China hacen lo mismo, simplemente crearán valor como quien recoge agua un día de lluvia, succionando ese valor de los millones de depósitos de millones de ahorros de millones de trabajadores alrededor del mundo. (Hace un tiempo, en un debate de una universidad, un economista me dijo que esta idea no tiene sentido, pero no fue capaz de articular una explicación). 

Creer que sólo existe el pecado, la responsabilidad y los méritos individuales es el mayor mito (producto de la ideología protestante) de los últimos siglos que mantiene un sistema de explotación global. Cuando un pobre diablo (me incluyo) trabaja siete días a la semana, tiende a creer (quiere creer) que todo lo que ha logrado es sólo por mérito propio. De igual forma, cuando un pobre diablo trabaja siete días a la semana en un país pobre de América Latina o de África, lo vemos con condescendencia por no ser tan inteligentes y meritorios como los otros (nos-otros). Pero el oro acumulado en los bancos por siglos, las riquezas robadas con las mismas manos de sus víctimas, los privilegios arbitrarios debido a un orden que hace las cosas posibles para unos e imposibles para otros, continúa trabajando para los inocentes herederos de siglos pasados. 

Como esta es una verdad enterrada, no sólo por la propaganda del poder sino por la mala conciencia de los de abajo, unos deciden perpetuar este orden de cosas comprando confort moral, justificándose con cien unidades de “yo lo merezco; quienes lo cuestionan son inadaptados, demonios que merecen la cárcel o la muerte”. Entonces, se transforman en soldados dialécticos disparando argumentos llenos de bilis a quienes incomodan ese confort moral. Las municiones más baratas son: “si no estás de acuerdo con el sistema, no votes”, “si no estás de acuerdo con este país, vete a otro”, “si no estás de acuerdo con que existan pobres, dona tu casa a los pobres”, “si no estás de acuerdo con nosotros, arruinate y vete a vivir debajo de un puente”, “si crees que los inmigrantes pobres merecen ser tratados como seres humanos, lleva a dos o tres a dormir en el cuarto de tu hija” y toda esa batería mediocre pero efectiva. Efectiva, precisamente porque es mediocre; no por su calidad McDonalds es el restaurante más popular del mundo. 

Otros prefieren decir lo que piensan, aunque lo que piensan no convenga a sus intereses ni a su confort moral. Por el contrario, sólo les trae más problemas. 

Pero de ellos es eso que no se puede comprar con dinero.

 

JM, diciembre 2019

 

 

“Sabemos cómo hacerlo y podemos volver a hacerlo”

De cómo los de arriba son elegidos por los de abajo. El sutil caso de Uruguay

 

Durante casi todo el siglo XX, como en muchos otros países latinoamericanos, los presidentes en Uruguay se elegían por mayoría simple. Es decir, los presidentes como Julio María Sanguinetti y tantos otros solían llegar al poder con un tercio de los votos.

Cuando en los años 90 la izquierda se perfilaba a ganar por primer vez las elecciones con el mismo sistema, se lo cambió a tiempo.

Veamos un antecedente crucial que ya duerme en el olvido pero que muchos en ese país recordarán. En 1992 un referéndum popular (promovido por ciudadanos sin poder político) anuló la ley de privatización de la empresa pública más exitosa del país, la de telecomunicaciones ANTEL, por un histórico 73 por ciento de votos. El revés fue una bofetada popular a la mayoría de los legisladores conservadores de los dos partidos tradicionales. El partido Colorado, devenido progresista en las décadas más prósperas del país a principios del siglo XX y de derecha oligárquica en los decadentes años 60, ahora se sumaba al partido conservador, el partido Nacional, a la ola neoliberal que promovió el FMI en los años 90 y que terminara en una catástrofe económica y social que marcó por décadas a los países latinoamericanos desde México hasta Argentina.

Cuatro años más tarde, en 1996, no por referéndum sino por un acuerdo político, se aprobó una reforma constitucional que establecía la obligación de un balotaje en caso de que ningún partido obtuviese la mayoría absoluta, lo que garantizaba que los dos partidos tradicionales, que por más de un siglo habían derramado sangre y odios mutuos, pudiesen sumar votos contra el cambio. 

En las elecciones siguientes de 1999, el opositor de izquierda, Tabaré Vázquez, obtuvo casi el 40 por ciento de los votos y el conservador y neoliberal, Jorge Batlle, el 32 por ciento. En un régimen tradicional, el presidente hubiese sido el primero, pero esta vez no. En el balotaje, el candidato del partido Colorado (irónicamente llamado “rosado” por sus adversarios, en referencia a la mezcla de Blancos y Colorados) fue elegido presidente. El candidato opositor de la izquierda, Tabaré Vázquez, tuvo que ganar por más del 50 por ciento de los votos en la primera vuelta, en 2004 (y después de la mayor crisis económica de la historia moderna del país) para convertirse en presidente. 

Gracias a la reforma constitucional de 1996, los mismos de siempre (el hijo y nieto de presidentes, Jorge Batlle, después de otro hijo de presidente, Luis Lacalle Herrera) pudo ser presidente una vez más en 1999. La OEA, guardián de la democracia, que no se escandalizaba por las dictaduras militares que asesinaban en masa ni pedía elecciones donde ni siquiera las había, mucho menos iba a decir una palabra sobre la repentina reforma constitucional para “perpetuarse en el poder” que, hay que reconocerlo, fue total y absolutamente legal. Porque, como decía Jorge Pacheco Areco, un ex presidente militarista del partido Colorado cuando se postuló sin éxito a presidente luego de la dictadura: “Nosotros sabemos cómo hacerlo y podemos volver a hacerlo”. 

Cuando el partido progresista gana las elecciones de 2004, obtiene mayoría parlamentaria pero no le resulta suficiente para aprobar una reforma constitucional (la que requiere ⅗ de los votos) para ampliar el derecho al voto por correo a los ciudadanas residentes en otros países, como existe en muchos otros países. Tanto la derecha como la izquierda sabían que la mayoría de los emigrados eran potenciales votantes progresistas, es decir, del Frente Amplio. Luego de dos años de discusiones, el proyecto de ley no fue aprobado. Años más tarde, en 2009, un grupo de ciudadanos impulsó una reforma constitucional para incluir a los ciudadanos que residían en el exterior. Al fin y al cabo, si nuestros parientes, hijos y nietos de europeos podían votar en las elecciones de países que nunca habían visto, ¿por qué no podían aquellos uruguayos de nacimiento hacer lo mismo desde el extranjero por el país al que seguían perteneciendo por derecho?

Mezclado con las elecciones del 2009 en donde el candidato progresista José Mujica fue elegido, el plebiscito no alcanzó la mayoría y el proyecto de ley fue olvidado. 

Ahora, el mismo candidato conservador que fuese derrotado en las elecciones de 2014, Luis Lacalle Pou (hijo y nieto de presidentes) y  la misma derecha en Uruguay gana las elecciones con una diferencia de 30.000 votos y se convierte en el próximo presidente del país más exitoso en términos económicos y sociales de América Latina en los últimos quince años, después de Bolivia, un país más pobre en términos relativos y con una histórica violencia racista y social difícil de equiparar. (La alternancia en el poder es parte del juego democrático liberal. Mi querido padre hubiese estado feliz con este resultado y yo respeto a sus votantes. El problema es cuando se hacen alianzas con militaristas que se creen dueños del honor de las sociedades y de los países por fuerza del garrote que pagan sus víctimas con sus impuestos; cuando se obtiene el apoyo de nazis; cuando se insiste en modelos neoliberales que han fracasado mil veces y cuando se repite una narrativa conspirativa inventada en Washington hace décadas atrás  para ocultar las conspiraciones de hecho). 

Ahora, la derecha tradicional ha recuperado la presidencia después de quince años, por un margen de 30.000 votos. Gracias a otra de sus magistrales estrategias, la abrumadora mayoría del diez por ciento de los uruguayos que vivimos en el extranjero, es decir, más de 350.000, no pudimos votar. Como no hubiese podido el mismo prócer del país, José Artigas, del que tanto se llenan la boca quienes menos lo conocen. 

¿Se entiende ahora por qué, de repente, en 1996 se volvieron defensores del sistema de balotaje y lo aprobaron a tiempo, primero, y luego en 2006 votaron en contra del voto consular?

Si hay algo que no se les puede reprochar es incoherencia histórica. La derecha conservadora y neoliberal siempre sabe cómo hacerlo. De otra forma no se entendería cómo, en todas partes del mundo, la opción por los de arriba es apoyada por al menos la mitad de los de abajo.

 

JM, nov. 2019

Las paradojas del militarismo (II)

Artigas, el tantas veces traicionado

 

Las dictaduras militares en América latina solían presentarse con eslóganes como la Patria, el Honor, la Libertad y la Democracia. 

Incluso, en Uruguay, en la secundaria teníamos una materia con un título y un contenido triplemente paradójico, “Educación Moral y Cívica”. Allí, la dictadura militar levantó monumentos al General José Artigas. Como una de las profesiones de Artigas fue la de militar y los pueblos le dieron el título de “general”, los militares y generales del siglo XX se sintieron identificados con el título del libertador y quisieron que lo identificaran con ellos. 

Obviaron algunos detalles, como su acción y pensamiento. Cuando en 1811 Artigas vence a los españoles en la batalla de Las Piedras, le ordena a sus soldados “clemencia para los vencidos”. En el siglo XX, sus supuestos seguidores entendieron que “clemencia” significaba “tortura”, “desaparición”, y “vencidos” eran todos aquellos desarmados que no pensaban como ellos y se atrevían a decirlo. No fueron a ninguna guerra contra otros ejércitos de otros países sino que sus oficiales se daban una vuelta por las cárceles y las salas de tortura cuando sus “vencidos” estaban atados de manos y reventados física y moralmente según las más sofisticadas técnicas de tortura, y a eso le llamaban “guerra”. Entregar el país a los intereses extranjeros que habían financiado otros golpes en el continente significaba “defender la patria de la influencia extranjera”.

Ahora, cuando en muchos países del Sur se pensaba que las democracias habían sido recuperadas, los militaristas resurgen de los cuarteles o (caso de Uruguay) levantando otra vez el nombre del General Artigas como si fuese una cachiporra. 

Sin embargo, a todos los militaristas que se llaman “artiguistas” y se dedican a amenazar y golpear a los pueblos con el poder y las armas que pagan éstos mismos, les recuerdo un fundamento de las Instrucciones del año 1813 del Gral. Artigas, un militar antimilitarista y fundador moral de lo que quedó de su proyecto federal, la provincia de Uruguay: “El despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos”.

Seguramente no por casualidad, el General Artigas se exilió sus últimos treinta años en “un país extranjero” (hoy no podría votar en las elecciones de su país) y no por casualidad se negó a regresar al Uruguay cuando gobernaban los héroes mataindios, ahora multiplicados en sus estatuas de bronce y en la furia de quienes dicen seguir sus verdaderos valores, siempre dispuestos a dar palo a los de abajo o a quienes los representan.

Como lo vemos todos los días en tantos países de la región; como lo vemos cada vez que echamos una mirada a la historia: señores uniformados de impunidad, ustedes siempre tan duros con los de abajo y tan blandos con los de arriba. ¿No les da un poquito de verguenza?

 

Jorge Majfud, noviembre 2019

 

 

Uruguay : José Artigas, tant de fois trahi
Les paradoxes du militarisme (II)

 

Translated by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

 

L’auteur commente ici le nom choisi par le groupement de militaires et de civils de droite qui, en Uruguay, a pris le nom de Mouvement social artiguiste -en référence au héros national de l’indépendance, José Artigas (17564-1850) – pour soutenir la candidature à l’élection présidentielle de l’ancien commandant en chef de l’armée, le général Manini Ríos, qui a obtenu 11% des voix au premier tour et a contribué de manière décisive à la victoire au deuxième tour du candidat de la droite « multicolore »  Lacalle Pou. Ces usurpateurs du qualificatif artiguiste auront leur mot à dire dans la politique du nouveau président. Leur modèle, loin d’être Artigas,est plutôt un autre militaire, le capitaine (ER) Bolsonaro.-NdT

Les dictatures militaires d’Amérique latine se présentaient autrefois avec des slogans comme Patrie, Honneur, Liberté et Démocratie.

En Uruguay, au collège, nous avions même une matière au titre et au contenu triplement paradoxaux : « Éducation morale et civique ». La dictature militaire y érigea des monuments à la mémoire du général José Artigas. Comme l’une des professions d’Artigas fut celle de militaire et que les peuples lui donnèrent le titre de “général”, les militaires et les généraux du 20ème siècle se sentirent identifiés au titre de libérateur et voulaient qu’on l’identifie avec eux.

Ils avaient négligé certains détails, comme son action et sa pensée. Lorsqu’en 1811 Artigas vainquit les Espagnols dans la bataille de Las Piedras, il ordonna à ses soldats la « clémence pour les vaincus ». Au 20ème siècle, ses prétendus disciples traduisirent “clémence” par “torture”, “disparition” et “les vaincus” étaient tous ces désarmés qui ne pensaient pas comme eux et qui osaient le dire. Ils ne sont pas allés en guerre contre d’autres armées d’autres pays, mais leurs officiers faisaient le tour des prisons et des salles de torture lorsque leurs “vaincus” avaient les mains liées et se faisaient massacrer physiquement et moralement selon les techniques de torture les plus sophistiquées, et c’’était ça qu’on appelait “guerre”. Abandonner le pays à des intérêts étrangers qui avaient financé d’autres coups d’État sur le continent se traduisait par « défendre la patrie de l’influence étrangère ».

Or, alors que dans de nombreux pays du Sud on pensait que les démocraties avaient été restaurées, les militaristes refont surface depuis les casernes ou (dans le cas de l’Uruguay) brandissent à nouveau le nom du général Artigas comme si c’était un nerf de bœuf.

Mais à tous ces militaristes qui se disent “artiguistes” et se consacrent à menacer et à battre les peuples avec le pouvoir et les armes payées par ceux-ci, je veux rappeler un fondement des Instructions de 1813 du Général Artigas, un militaire antimilitariste et fondateur moral de ce qui resta de son projet fédéral, la province de l’Uruguay : « Le despotisme militaire sera précisément anéanti par les obstacles constitutionnels qui assurent la souveraineté inviolable des peuples ».

Ce n’est certainement pas par hasard que le général Artigas s’est exilé au cours de ses trente dernières années dans “un pays étranger” (aujourd’hui il n’aurait pas pu voter aux élections de son pays) et ce n’est pas par hasard qu’il a refusé de retourner en Uruguay quand les héros tueurs d’Indiens régnaient, maintenant multipliés dans leurs statues de bronze et dans la fureur de ceux qui disent suivre leurs véritables valeurs, toujours disposés à bastonner ceux d’en bas ou  leurs représentants.

Comme nous le voyons tous les jours dans tant de pays de la région, comme nous le voyons chaque fois que nous jetons un coup d’œil sur l’histoire : messieurs en uniforme d’impunité, vous êtes toujours si durs avec ceux d’en bas et si doux avec ceux d’en haut.

JM

 

Courtesy of Tlaxcala
Source: https://majfud.org/2019/11/26/las-paradojas-del-militarismo/
Publication date of original article: 26/11/2019
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=27551

 

 

 

El viejo sueño de los golpistas travestidos

El capital político de Uruguay en declive

 

Cuarenta años atrás, el Capitán Nino Gavazzo reventó a piñas a mi abuelo cuando el viejo tenía las manos atadas en un interrogatorio. Ese era el método, la regla del procedimiento. Ese ha sido el concepto del “honor” y “valentía” de los cobardes profesionales que se llenan la boca y el pecho con el valor, el patriotismo y la defensa de la nación.

Cuarenta años después, para continuar la vieja historia, y para estar a tono con el estratégico neo fascismo en América latina, también en Uruguay los militares de alto rango tantean las aguas de un golpe de Estado en el caso de que la “coalición multicolor” que integran no gane el balotaje de mañana, 24 de noviembre. Como es muy probable que ganen con el aporte minoritario del diez por ciento de su electorado, no necesitarán echar mano al histórico Plan B y, como antes en tantos otros países del continente, se hablará de “recuperación de la democracia” y de “la herencia maldita”. 

Sí, en dicha coalición hay demócratas, y nada de malo tiene la alternancia política en el poder. Todo lo contrario. El problema es cuando un demócrata comienza a recibir apoyos de los nazis y fascistas, de quienes conspiran en las sombras, desde sus bastiones de poder de las grandes empresas y de los cuarteles, de aquellos que amenazan desde distintos grupos asociados al ejército (supuesta institución neutral subordinada al Estado), cuando se les pide un “voto patriótico” a los familiares de los uniformados y no se pregunta por qué. 

Una ironía trágica radica en que los autoproclamados “patriotas” y los “ultra nacionalistas” de todo el mundo no odian otras naciones tanto como odian a sus propios connacionales que no piensan como ellos y, además, tienen el descaro de gobernar cuando son elegidos. Casi todo el tiempo se pasan combatiendo a otros con su propia ciudadanía. Si a veces el discurso es contra el extranjero, ello se debe a un desplazamiento semántico: no pueden decir que odian o quieren exiliar a sus connacionales, como los racistas hablan de naciones y no de razas, pero todas su energías se invierten contra sus propios compatriotas. Dividen en nombre de la Unión. No los une la Patria, la integración del otro que vive en su propio país, sino el odio al diferente, el odio a quien se atreve a pensar y reclamar su derecho a decirlo y hacerlo conforme a las leyes.

En todos los índices internacionales, incluido los de grupos conservadores como el británico Democracy Index, en los últimos años Uruguay se ha posicionado por encima de países como Estados Unidos en calidad de democracia y en el ejercicio de las libertades individuales. Como la estrategia discursiva ha sido siempre el efectivo divorcio narrativa/realidad, se han encargado, desde militares hasta políticos, en insistir en lo contrario: “en Uruguay hay dictadura”, etc. Vieja y conocida página cuarta del manual.

Este clan hermético y conspirativo, como una serpiente que se muerde su propia cola, ha vivido retro alimentándose de la literatura política inventada durante la Guerra fría por las agencias propagandísticas de los servicios de inteligencia extranjeros (no es una opinión, es una vieja y múltiple confesión de parte, disponible en los documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos). Así, continúan repitiendo el cuento de Caperucita roja como un rosario, para no perder la fe y para mantenerla viva en un grupo significativo de gente que los defiende con fanatismo pese a haberlos sufrido de múltiples formas indirectas. 

Quienes gozan del dinero seguro de los impuestos acusan a otros en el gobierno o en el servicio público de hacer lo mismo. Quienes violaron los Derechos Humanos más básicos o silenciaron estas violaciones gritan que “La ley debe caer no suave sino implacablemente sobre los corruptos de toda condición”. Hasta ese grado de desvergüenza puede llegar un hombre. 

El Klan amenaza cada vez que puede, con anónimos colectivos o personalizados desde diferentes medios con una impunidad familiar, desde sus oscuros búnquers, con sus medias palabras o con silencios significativos cuando las víctimas de su pasado régimen fascista le reclaman la verdad sobre sus familiares desaparecidos. 

O con discursos como el más reciente del senador electo Gral. Manini Ríos, violando la veda electoral y reconociendo (ahora de forma explícita) el perfil político e ideológico de las fuerzas armadas latinoamericanas desde finales del siglo XIX. El General se olvida de su alto grado castrense y de haber sido ascendido por ese gobierno que desprecia y declara, al estilo de los Comunicados del pasado: “a ellos esta vez los soldados les contestamos que ya los conocemos”. La conocida frase (suficientemente ambigua, como lo indica el Manual) que suele aplicarse también a quienes no somos políticos ni pertenecemos a ningún partido.

Es verdad, ustedes los conocen y nos conocen. Conocen lo que decimos y lo que hacemos, porque no escondemos nada. Nosotros no andamos tramando a escondidas, ni en cuarteles ni en sectas. Todo lo que pensamos, equivocados o no, lo decimos en público, en entrevistas, en nuestras clases; lo publicamos en libros, en artículos, con firma, nunca de forma anónima. 

En los últimos quince años, Uruguay nunca tuvo una recesión económica, se convirtió en el país latinoamericano con mayor PIB per cápita al tiempo que en el país que mejor distribuye la riqueza en medio de un contexto regional que desde hace años arde en profundas crisis económicas y sociales. Por eso mismo, el coronel Carlos Silva asegura que es precisamente ese gobierno que ha llevado al país a la ruina porque es “marxista” (supongo que marxista como el presidente Donald Trump, quien construye una torre y tiene negocios allí). Por si fuese poco, el gobierno democrático de su país es traidor y antipatriota

Para los fascistas, todos quienes no piensen como ellos son antipatriotas. Sin embargo, y con excepciones, si en los países latinoamericanos hubo injerencia directa y efectiva, si fue posible la entrega de los recursos nacionales y los derechos más básicos de sus poblaciones bajo dictaduras a lo largo de 150 años, fue gracias a esos autoproclamados “patriotas” que se cuelgan medallas unos a otros, mientras se llenaban la boca con el cuento de que salvaron al país de ser entregado al interés extranjero.

El General Manini Ríos acusa a sus adversarios políticos de ser “los mismos que no se han cansado de insultar a aquel que viste un uniforme”. No, general. No ha sido la gente, ni los críticos, ni ningún partido político que “ha insultado la institución armada”; con las inevitables excepciones a la regla, la historia y el presente dicen que han sido ustedes mismos, sus capitanes y generales, con la complicidad sádica de unos algunos soldados y la complicidad interesada de muchos civiles. 

 

JM, noviembre 2019

https://www.pagina12.com.ar/232640-elecciones-en-uruguay-el-viejo-sueno-de-los-golpistas-traves

 

 

Carta abierta a Luis Almagro

​Sr. Luis Almagro, Secretario de la Organización de Estados Americanos:

Considerando sus repetidos fracasos y sus aún más insistentes abusos de funciones como “Secretario” de los Estados, le solicitamos tenga a bien y por el poco honor que le resta, renunciar a su cargo posibilitando que alguien más apto pueda continuar con la conocida y fundacional misión de la OEA de seguir los intereses de Washington, al menos de forma más disimulada (excluimos aquí al pueblo estadounidense que suele brillar por su radical ignorancia de lo que ocurre en el mundo).

Seguramente no será un detalle para usted dejar de hacer el ridículo histórico y mucho menos para los de abajo tener que sufrir su criminal indiferencia y desprecio. Usted ha honrado la antigua regla de que “el hábito hace al monje” cada vez que ocupó un cargo público, desde el gobierno de izquierda en Uruguay hasta el gobierno de derecha de la OEA.

Amablemente, le pedimos la renuncia, porque sabemos que usted no será derrocado por ningún golpe de Estado ya que la OEA no cuenta con un ejército propio.

Saluda a Ud. atentamente,

 

Jorge Majfud

16 de noviembre de 2019.​

https://www.jornada.com.mx/2019/11/17/politica/010n2pol

https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2019/11/17/jorge-majfud-exige-que-luis-almagro-renuncie-a-la-oea-1948.html

Escritor uruguayo exige la renuncia de Luis Almagro de la OEA

 

Open letter to Luis Almagro

translated by Bruce Campbell

Mr. Luis Almagro, Secretary General of the Organization of American States (OAS):

In light of your repeated failures and continued abuse of the functions of “secretary” of the States, we request that you, for the sake of the little honor that remains to you, resign your position and thereby allow someone more fitting to continue, at least in a more disguised fashion, with the OAS’s well-known and fundamental mission of pursuing the interests of Washington (not to say the interests of the U.S. public, which tends to shine in its radical ignorance of what is happening in the world).

Surely it will be no great effort for you to cease your history of making a fool of yourself, and even less so from the perspective of those at the bottom of the social order who have to suffer your criminal indifference and disdain. You have honored the old rule that the cowl makes the monk in every public charge you have occupied, from the left-wing administration of Uruguay to the right-wing administration of the OAS.

We kindly ask for your resignation, because we know that you will not be brought down by any coup d’etat, since the OAS does not have an army of its own.

Attentively yours,
Jorge Majfud

 

Translated by Bruce Campblell

Open letter to Luis Almagro

Translated by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Mr. Luis Almagro, Secretary of the Organization of American States:

Considering Your repeated failures and Your even more insistent abuses of functions as “Secretary” of the States, we ask You to do well and for the little honour that You have left, to resign Your position, making it possible for someone more able to continue with the well-known and foundational mission of the OAS to follow Washington’s interests, at least in a more disguised way (we exclude here the USAmerican people who usually shines with a radical ignorance of what is happening in the world).

Surely it will not be a detail for you to stop making a fool of yourself in front of History and much less for those below to have to suffer Your criminal indifference and contempt. You have honoured the old rule that “the habit makes the monk” every time you held public office, from the left-wing government in Uruguay to the right-wing government of the OAS.

We kindly ask you to resign, because we know that you will not be overthrown by any coup d’état since the OAS does not have a traditional army.

Yours sincerely,

Jorge Majfud

November 15, 2019

 

Courtesy of Tlaxcala
Source: http://tlaxcala-int.org/article.asp?reference=27468
Publication date of original article: 15/11/2019
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=27469

 

 

Lettre ouverte à Luis Almagro

Translated by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

M. Luis Almagro, Secrétaire de l’Organisation des États américains,

Considérant vos échecs répétés et vos abus encore plus insistants des fonctions de ” Secrétaire ” des États, nous vous demandons de bien faire et de sauver le peu d’honneur qui vous reste, en démissionnant de votre poste, afin de  permettre à quelqu’un de plus apte à poursuivre la mission connue et fondamentale de l’OEA – suivre les intérêts de Washington-, au moins d’une manière plus masquée (nous excluons ici le peuple usaméricain qui brille généralement par son ignorance totale de ce qui se passe dans le monde).

Ce ne sera certainement pas un détail pour vous d’arrêter de vous ridiculiser face à l’histoire et encore moins pour ceux d’en bas d’avoir à subir votre indifférence criminelle et votre mépris. Vous avez respecté la vieille règle selon laquelle ” l’habit fait le moine ” chaque fois que vous avez occupé une charge publique, du gouvernement de gauche en Uruguay au gouvernement de droite de l’OEA.

Nous vous demandons de bien vouloir démissionner, car nous savons que vous ne serez pas renversé par un coup d’État puisque l’OEA n’a pas d’armée traditionnelle.

Sincèrement vôtre,

Jorge Majfud

15 novembre 2019

 

Courtesy of Tlaxcala
Source: http://tlaxcala-int.org/article.asp?reference=27468
Publication date of original article: 15/11/2019
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Lettera aperta a Luis Almagro

Translated by  Alba Canelli

 

Considerando i suoi ripetuti fallimenti e i suoi ancora più insistenti abusi delle funzioni di “Segretario” degli Stati, le chiediamo di fare la cosa giusta e salvare il poco onore che le rimane, dimettendovi dalla vostra posizione, rendendo possibile a qualcuno più capace di continuare con la nota e fondamentale missione dell’OSA – seguire gli interessi di Washington – almeno in modo più mascherato (escludiamo qui il popolo americano che tende ad essere radicalmente ignorante di quanto sta accadendo nel mondo).Sig. Luis Almagro, segretario dell’Organizzazione degli Stati Americani:

Sicuramente non sarà un dettaglio per voi smettere di rendervi ridicolo di fronte alla storia e ancor meno per coloro che sono sotto di voi ner dover sopportare di dover subire la vostra indifferenza criminale e il vostro disprezzo. Lei ha rispettato la vecchia regola che “l’abito fa il monaco” ogni volta che ha ricoperto cariche pubbliche, dal governo di sinistra in Uruguay al governo di destra dell’OSA.

Vi chiediamo gentilmente di dimettervi, perché sappiamo che non sarete rovesciato da nessun colpo di Stato, poiché l’OSA non ha un esercito tradizionale.

Sinceramente suo,

Jorge Majfud

15 novembre 2019 

 

 

 

El lazo de los conservadores de las Americas y los golpistas en Bolivia

Audios de distintas reuniones que implican una conspiracion internacional para efectuar el Golpe de Estado en Bolivia del dia de ayer, 10 de noviembre de 2019.

 

 

La paradoja del patriotismo militarista latinoamericano

En una reciente entrevista*, hice referencia a la función complementaria que la mayoría de los ejércitos latinoamericanos han cumplido desde el siglo XIX en la dinámica global administrada por las grandes potencias. Como siempre, narrativa y realidad estuvieron divorciadas hasta que la primera se inoculó en la segunda y luego se fosilizó en el subconsciente popular de un sector de la población. La idea medieval del “honor” (XIII), las más modernas de “la reserva moral de la Nación” (Chile, 1924) y de la doctrina de la “Seguridad nacional” para América Latina (Washington, 1962), resultaron ser sus estrictos opuestos: gracias a estos ejércitos, las superpotencias mundiales fueron capaces de intervenir, dominar y dictar las políticas de sus patios traseros (África y América latina).

Inmediatamente me llegaron los clásicos insultos acusando de “vendepatrias”, “infiltrados” y “traidores” a los críticos de la Santa Institución, de la política del Palo largo y de la ideología militarista que seduce tanto a quienes se les acalambra el brazo, la mano y los dedos.

La lista de evidencias es ilimitada, pero mencionemos unos pocos ejemplos, los menos conocidos. Cuando en 1928 los campesinos colombianos de Ciénaga se dieron cuenta que ninguno de ellos llegaba a viejo, iniciaron una huelga contra la poderosa United Fruit Company exigiendo, no una revolución comunista ni de ningún otro tipo sino algunas mejoras como la construcción de una clínica y la contratación de médicos para los miles de trabajadores que cortaban bananas para la felicidad de la compañía y de los consumidores civilizados. La Compañía no aceptó los reclamos y se negó a pagar los beneficios establecidos por la ley colombiana de 1915, alegando que sus trabajadores no eran sus trabajadores sino de un subcontratista colombiano. Cinco mil trabajadores fueron a la huelga y el gobierno de Estados Unidos, presionado por la compañía bananera, amenazó a Colombia con enviar, como era su costumbre, los marines. Al fin y al cabo, los marines se encontraban ocupando o supervisando varios países cercanos en América Central y en el Caribe, países incapaces de gobernarse a sí mismos por defecto de sus razas inferiores, como lo reconocía la prensa estadounidense del momento. El presidente colombiano, Miguel Abadía Méndez, temiendo otra intervención que le recordara el desgarro de parte de su territorio, Panamá, veinticinco años atrás, envió su propio ejército a Ciénaga. Según un cable del consulado estadounidense, no todos los soldados estaban dispuestos a cumplir con su deber, pero en la noche del cinco de diciembre, los soldados colombianos, casi tan pobres (el “casi” es relevante) como los campesinos a quienes fueron a reprimir, encontraron a cinco mil trabajadores durmiendo en las calles del pueblo a la espera del gerente de la compañía todopoderosa. Los soldados les leyeron el comunicado de toque de queda que prohibía reuniones de más de tres personas. Como casi nadie pudo escuchar lo que decían, nadie obedeció. Cientos fueron masacrados en pocas horas y cargados por la madrugada en tren con rumbo desconocido. Cuando salió el sol, quedaban siete cadáveres sin recoger, lo que explicaba el tiroteo. La brutalidad militar y paramilitar se repetirán por mil por las próximas generaciones, pero bajo otras excusas.

Veinte años después, en 1948, Costa Rica, harta de manipulaciones, elimina su ejército y hasta resiste las invasiones de regímenes militaristas de la región. Desde entonces, pese a su contexto adverso y en medio del Patio trasero plagado de dictaturas títeres, nunca más supo de dictaduras militares.

Veamos el caso de la revolución boliviana de 1952. Fue la única revolución popular en América Latina aceptada por Estados Unidos. ¿Cómo se entiende esta excepción a la regla? Cuando un hecho contradice el patrón histórico, basta con bucear en los documentos originales para encontrar la respuesta. Uno de ellos es un informe enviado al presidente Truman el 22 de mayo de 1952 por su Secretario de Estado, Dean Acheson, quien le advierte a Washington que si Estados Unidos no reconoce la nueva revolución popular encabezada por Siles Zuazo y Juan Lechín (Víctor Paz Estensoro se sumó desde el exilio), Bolivia se iba a radicalizar contra la presencia de las compañías estadounidenses. (Algo que la soberbia de Eisenhower y Nixon no comprendió cuando Fidel Castro los visitó en Washington apenas llegado al poder de la isla; creyeron que iban a resolver el problema de Cuba tan fácil como lo habían hecho con Guatemala e Irán seis años antes, pero la derrota militar en Bahía Cochinos les demostró lo contrario.) Truman concedió, siguió la sugerencia de Acheson, y los cambios en Bolivia empezaron a tomar forma. Aunque de forma muy marginal, los indios y los mineros comenzaron a existir como seres humanos.

El siguiente paso era obvio: Washington comenzó a exigirle al gobierno boliviano que desarme las milicias que hicieron posible la revolución del 52 (una contradicción ideológica para los fundadores de Estados Unidos) y en su lugar consolide un ejército tradicional.

Una de las figuras de la revolución, el presidente Paz Estensoro, comenzó a alinearse con las directivas del Norte. Consolidó un ejército fuerte en Bolivia hasta que él mismo fue desplazado por una nueva dictadura en su segundo mandato, orquestada por la CIA. Bolivia sufrirá otras dictaduras oligárquicas con la ayuda de algunos criminales nazis (como el carnicero de Lyon, Klaus Barbie) contratados por la CIA para ayudar a reprimir los movimientos populares que eran estratégicamente calificados como “comunistas”, como si sólo los comunistas fuesen capaces de luchar por la justicia social, la libertad individual y los derechos humanos de los pueblos. 

Podríamos continuar, pero acabo de transgredir el límite intimidatorio de las mil palabras. Resumamos el patrón histórico que se induce de toda esta historia trágica. Después de analizar miles de documentos desclasificados creo que, además de probar la pasada función servil de la mayoría de los ejércitos latinoamericanos, podemos inducir y deducir que las superpotencias imperialistas sólo tuvieron éxito cuando las rebeliones populares llegaron al poder por elecciones (Venezuela 1948, Guatemala 1954, Brasil 1964, Chile 1973, Haití, 2004, etc.) y fracasaron estrepitosamente cuando éstas llegaron por una acción armada, no por sus ejércitos sino por sus milicias rebeldes (México 1920, Bolivia 1952, Cuba 1959, Nicaragua 1979). No estoy diciendo que esa sea la solución hoy, sino que esa fue la realidad a lo largo de más de un siglo y esa es la cultura fosilizada en un margen significativo de su población.

La función tradicional de los ejércitos latinoamericanos no fue luchar ninguna guerra contra ningún invasor (la guerra de Malvinas fue un recurso desesperado para salvar otra dictadura) sino reprimir a sus propios pueblos cuando éstos se revelaron contra la explotación de poderosos intereses criollos y extranjeros, protegidos por dictadores puestos y alimentados por las grandes potencias imperiales.

La marca en el subconsciente colectivo es tan poderosa que cualquiera que hoy se atreva a señalar estos simples hechos será estigmatizado como “agente peligroso”. El odio a los de abajo no ha desaparecido, incluso en países donde el brazo imperial se ha retirado. Queda el trauma, la tara, pero con nombres más elegantes. ¿Cuántos en Estados Unidos tolerarían a su ejército desplegado en las calles de su propio país? En América latina es una vieja costumbre.

Para no hablar de lo que Malcolm X llamaba “los negros de la casa”, que cuando escuchan a alguien hablando de la oligarquía y los de abajo, se persignan y acusan al mensajero de crear grietas y divisiones en la sociedad.

 

JM, noviembre 3, 2019

 

 

 

Il paradosso del patriottismo militarista latinoamericano

Translated by  Alba Canelli

In una recente intervista, ho fatto riferimento al ruolo complementare che la maggior parte degli eserciti latinoamericani hanno svolto dall’Ottocento nelle dinamiche globali amministrate dalle grandi potenze. Come sempre, la storia e la realtà divorziarono fino a quando la prima fu inoculata nella seconda e poi fossilizzata nel subconscio popolare di una parte della popolazione. L’idea medievale di “onore” (XIII), la più moderna di “riserva morale della Nazione” (Cile, 1924) e la dottrina della “sicurezza nazionale” per l’America Latina (Washington, 1962), si sono rivelate il loro stretto contrario: grazie a questi eserciti, le grandi potenze mondiali poterono intervenire, dominare e dettare le politiche dei loro cortili (Africa e America Latina).

Immediatamente ho ricevuto i classici insulti che chiamano “vendepatria”, “infiltrato” e “traditore” chi critica la Sacra Istituzione, della politica del Big Stick (grosso bastone) e dell’ideologia militarista che seduce coloro che hanno crampi alle braccio, alle mani e alle dita.

Il presidente colombiano Miguel Abadía Méndez, temendo un altro intervento che gli ricordasse lo sradicamento di parte del suo territorio, Panama, venticinque anni prima, aveva inviato il proprio esercito a Ciénaga. Secondo un telegramma del consolato usamericano, non tutti i soldati erano pronti a fare il loro dovere, ma la notte del 5 dicembre i soldati colombiani, quasi poveri (il “quasi” è rilevante) quanto i contadini che andavano a reprimere, trovarono cinquemila operai che dormivano per le strade della città in attesa del direttore dell’onnipotente compagnia. I soldati lessero loro il comunicato di coprifuoco che vietava le riunioni di più di tre persone. Poiché quasi nessuno riusciva a sentire quello che dicevano, nessuno obbedì. Centinaia di persone furono massacrate in poche ore e caricate sul treno del mattino per un percorso sconosciuto. Quando il sole sorse, c’erano sette corpi non raccolti, che dimostravano la sparatoria. La brutalità militare e paramilitare si ripeterà mille volte nelle generazioni successive, ma con altri pretesti.

Vent’anni dopo, nel 1948, la Costa Rica, stanca delle manipolazioni, eliminò il suo esercito e resistette persino alle invasioni dei regimi militaristi della regione. Da allora, nonostante il contesto sfavorevole e in mezzo al cortile di casa tormentato dalle dittature dei burattini, non ha mai più sentito parlare di dittature militari.

Prendiamo il caso della rivoluzione boliviana del 1952. È l’unica rivoluzione popolare in America Latina accettata dagli Stati Uniti. Come possiamo capire questa eccezione alla regola? Quando un fatto contraddice il modello storico, basta esaminare i documenti originali per trovare la risposta. Uno di questi è un rapporto inviato al presidente Truman il 22 maggio 1952 dal suo ambasciatore in Bolivia, Dean Acheson, che avvertiva Washington che se gli Stati Uniti non avessero riconosciuto la nuova rivoluzione popolare guidata da Siles Zuazo e Juan Lechín (Victor Paz Estensoro si unì a loro dall’esilio), la Bolivia sarebbe diventata più radicale contro la presenza di compagnie usamericane. (Qualcosa che Eisenhower e l’arroganza di Nixon non permetteva loro di capire quando Fidel Castro li visitò a Washington non appena arrivato al potere sull’isola: credevano che avrebbero risolto il problema cubano con la stessa facilità con cui avevano affrontato Guatemala e Iran sei anni prima, ma la sconfitta militare a Baia dei Porci dimostrò loro il contrario). Truman diede il suo OK, seguì il suggerimento di Acheson, e i cambiamenti in Bolivia cominciarono a prendere forma. Anche se molto marginalmente, indiani e minatori cominciarono ad esistere come esseri umani.

Il passo successivo era ovvio: Washington cominciò a chiedere al governo boliviano di disarmare le milizie che avevano reso possibile la rivoluzione del 1952 (una contraddizione ideologica per i fondatori degli Stati Uniti) e di consolidare invece un esercito tradizionale.

Una delle figure della rivoluzione, il presidente Paz Estensoro, ha iniziato ad allinearsi alle direttive del Nord. Ha consolidato un forte esercito in Bolivia fino a quando, durante il suo secondo mandato, è stato rovesciato da una nuova dittatura, orchestrata dalla CIA. La Bolivia subirà altre dittature oligarchiche con l’aiuto di alcuni criminali nazisti (come il macellaio di Lione, Klaus Barbie) assunti dalla CIA per sopprimere i movimenti popolari strategicamente definiti “comunisti”, come se solo i comunisti fossero in grado di lottare per la giustizia sociale, la libertà individuale e i diritti umani dei popoli.

Potremmo continuare, ma ho appena oltrepassato il limite intimidatorio delle mille parole. Riassumiamo lo schema storico indotto da tutta questa storia tragica. Dopo aver analizzato migliaia di documenti declassificati, credo che, oltre a dimostrare la passata funzione servile della maggior parte degli eserciti latinoamericani, possiamo indurre e dedurre che le superpotenze imperialiste hanno avuto successo solo quando le rivolte popolari sono arrivate al potere attraverso le elezioni (Venezuela 1948, Guatemala 1954, Brasile 1964, Cile 1973, Haiti, 2004, etc.) e fallito miseramente quando trionfarono con l’azione armata, non dai loro eserciti ma dalle loro milizie ribelli (Messico 1910, Bolivia 1952, Cuba 1959, Nicaragua 1979). Non sto dicendo che questa è la soluzione oggi, ma che è stata la realtà per più di un secolo ed è la cultura fossilizzata in una parte significativa della sua popolazione.

La funzione tradizionale degli eserciti latinoamericani non era quella di condurre alcuna guerra contro un invasore (la guerra delle Malvine fu un tentativo disperato di salvare un’altra dittatura), ma di reprimere i propri popoli quando si ribellavano contro lo sfruttamento dei potenti interessi creoli e stranieri, protetti da dittatori istituiti e nutriti dalle grandi potenze imperiali.

Il marchio sul subconscio collettivo è così potente che chiunque osi ora ricordare questi semplici fatti sarà stigmatizzato come “agente pericoloso”. L’odio per chi sta sotto non è scomparso, anche nei paesi in cui il braccio imperiale si è ritirato. C’è ancora il trauma, l’avvizzimento, ma con nomi più eleganti. Quante persone negli Stati Uniti tollererebbero che il loro esercito fosse dispiegato per le strade del proprio paese [li si dispiega la Guardia Nazionale, una forza militare che fa da polizia in caso di “disordini sociali”, modello che Fratelli d’Italia ha proposta di imitare nel 2013, NdlT]? In America Latina, questa è una vecchia usanza.

Per non parlare di quelli che Malcolm X chiamava “i negri di casa”, che quando sentono qualcuno parlare dell’oligarchia e di quelli di sotto, fanno il segno della croce e accusano il messaggero di creare crepe e divisioni nella società.

JM.

La paradoja de las clases sociales II

Elecciones, protestas y la ecuación narrativa en el Cono Sur

En sus discursos, los políticos progresistas asumen que la igualdad es siempre un factor deseado por la mayoría de los pueblos. Se equivocan (vamos a repetir algo en lo que venimos insistiendo hace muchos años): lo es cuando los países están en crisis económica. Entonces, el deseo social predomina sobre los instintos más primitivos del individuo. Cuando los países han logrado alguna estabilidad y crecimiento en base a la igualdad y a la moderación social, el individuo va detrás de su mayor deseo: el éxito individual. Toda idea de éxito se define en términos sociales, y el más común de los éxitos concebibles en las últimas generaciones se mide y se experimenta en relación a la posición relativa que ocupa un individuo en la pirámide socioeconómica: es decir, dinero y notoriedad, es decir, desigualdad. Pero como no todos son Einstein o Bill Gates, es necesario echar mano a recursos de fe en ciertos grupos con delirios de superioridad: la raza, la clase social, la nación, la bandera, la tribu, la empresa, etcétera.

Entonces, empiezan las explicaciones de mi fracaso: “la culpa es de los inmigrantes pobres”, “el gobierno me roba redistribuyendo mis impuestos”, “todo lo que he logrado lo he hecho yo solo”. Obviamente, existen los trabajadores sacrificados y los holgazanes, pero ese es un factor universal que no cambia la ecuación narrativa que intentamos entender ahora. Empecemos por entender que todo sistema económico es un sistema de redistribución de riqueza. Unos redistribuyen para beneficiar a unos pocos y otros a unos muchos.

El equilibrio en la distribución de parte del producto social es una política conveniente por muchas razones. Según varios estudios, las desigualdades causan depresión en sociedades desarrolladas, como Europa, cuando el individuo se percibe (en términos económicos y de prestigio) muy por debajo de la media. Por otro lado, otros estudios cuantitativos demuestran que a mayor desigualdad mayor criminalidad (dejemos de lado que las desigualdades son violencia per se). En Estados Unidos existe una proporción directa entre desigualdad de ingresos y los homicidios cuando se compara las estadísticas de cada uno de los cincuenta Estados. Más allá de los factores culturales que importan, lo mismo ocurre en Europa y en otros continentes. América latina es la región mundial más desigual del mundo y es, también, la que sufre los índices de homicidios más altos. Esto es una constante histórica, aunque en la primera década del siglo XXI  la desigualdad disminuyó para volver a incrementarse recientemente. Incluso dentro de esta región, los países más desiguales (América Central, Caribe) son los más violentos, más que los países menos desiguales (Cono Sur, Cuba).

Pero en América latina también hay dos notables excepciones: Chile, un país rico y con notorias desigualdades, no tanto en los ingresos de la clase media sino en los servicios básicos en general (sólo el índice GINI no es suficiente para explicar estos fenómenos; hay que recurrir a otros como el índice Atkinson), tiene una tasa de criminalidad baja, mientras que el país más equilibrado de América Latina, Uruguay, ha experimentado un ascenso en la criminalidad. Estas excepciones a la regla mundial se pueden explicar de muchas formas como, por ejemplo, el aislamiento geográfico de Chile y la fuerte influencia del crimen organizado regional por una frontera permeable (gran parte de los homicidios son entre los mismos miembros del crimen organizado) en Uruguay.

El equilibrio social y la redistribución de los beneficios previene, además, de estallidos sociales, desde la Revolución francesa hasta los más reciente de Chile y Ecuador. Pero no previene de la inconformidad. Los progresistas uruguayos cometen un error cuando confían en que un discurso en favor de la igualdad y la redistribución de los ingresos es suficiente para ganar elecciones. Por el contrario, en este momento tiene un efecto opuesto para muchos. 

Luego de la masiva crisis producida por la ola neoliberal de los 90, las políticas progresistas en Uruguay han logrado reducir la pobreza y la indigencia a mínimos históricos en todo el continente. Incluso en un contexto regional negativo de recesiones y brutales conflictos sociales (Brasil, Argentina, ahora Chile), ha logrado mantener una economía en permanente crecimiento (con un 4% de promedio anual) durante quince años y pese a una población estable y envejecida (Australia supera este período sin recesión debido a su permanente flujo de inmigrantes en edad productiva); ha logrado universalizar el acceso a internet y desde 2006 ha sido capaz de proveer a todos sus estudiantes en edad escolar de una laptop, extendiendo más tarde ese beneficio a los jubilados. El ingreso per cápita se ha ubicado en el punto más alto de toda América Latina, al tiempo que es el país con la clase media más grande del continente; ha logrado (o está en el proceso de) descentralizar su universidad gratuita, proeza ya centenaria que iguala las oportunidades de desarrollo de sus ciudadanos jóvenes, sean ricos o pobres.

Ha fallado en reformas más radicales en educación y no ha logrado resolver el problema de la criminalidad la que, pese a todo, es la misma que tiene hoy Miami y está muy por debajo de muchas ciudades que algunos de sus visitantes admiran de Estados Unidos como país “seguro”. Ha fracasado en su intento de cambiar el carácter triste de los uruguayos, característica que se arrastra desde hace un siglo atrás, probablemente herencia de cierta inmigración.

En el caso chileno ya analizamos, un mes antes del estallido social, sus problemas de inestabilidad debido a las desigualdades promovidas por su modelo económico. Lo mismo en el caso de Argentina, solo que años antes: la clase media y asalariada busca “el éxito” (la desigualdad) cuando ha alcanzado cierta estabilidad y vota por la igualdad y el equilibrio cuando el país ya se encuentra en una nueva crisis, económica y social.

Cuando las sociedades se encuentran estabilizadas y hasta prosperas, los individuos comienzan a compararse con los demás. Y quieren más. Es humano y comprensible. El problema es cuando, desde un punto de vista meramente psicológico, el individuo cuyo país no se encuentra en crisis siente que él se merece una mejor suerte que la de su vecino. Entonces, el individuo no vota por la igualdad sino por la desigualdad, es decir, por ubicarse por encima del resto. Sin embargo (mucho menos en un país con una tradición como Uruguay) nadie reconoce que está contra la igualdad. Ni siquiera a sí mismos. En su lugar, procede con lo que en psicología se llamaría un “desplazamiento”: busca otras razones, sean reales (como el problema de la criminalidad) o sean ficticias (como el discurso de un candidato militar vinculado a torturadores de la pasada dictadura de “luchar contra la corrupción”, lo cual es una broma histórica de mal gusto).

La igualdad en los derechos es un principio casi universal desde hace un par de siglos, poco tiempo en términos históricos. Por su edad, y solo como concepto, es la hermana menor de la libertad, como deseo. Pero sin igual-libertad no existe la justicia social y sin justicia no hay libertad posible que se sostenga en el tiempo.

 

JM, Octubre 25, 2019