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Otra ayuda para los bancos

In diario on 25 mayo, 2012 at 9:45 pm

España, España, EspañaSegún el WSJ, el gobierno de España va a poner 19 mil millones de euros, como “rescate adicional” en Bankia SA, cuyos bonos fueron recientemente declarados bonos basura por S&Poor. Lo que significa que cada familia española, que actualmente están sufriendo recortes de todo tipo, va a poner aproximadamente otros 1500 euros para rescatar una empresa recientemente nacionalizada, lo cual también significa que quienes vendieron hicieron un excelente negocio.

A la gente, no se les pregunta si quieren recortar servicios publicos ni se les pregunta si quienen seguir poniendo su dinero para salvar bancos y millonarios. 

Sólo se les dice que hay que ser más responsables y gastar menos.

Igual que en Argentina en el 2001 y que en Estados Unidos más recientemente. Cada vez que hay una crisis se recortan los servicios a la gente común y además se les pide que colaboren con ayudas especiales a los bancos y las corporaciones en general, que cuando no son privadas han sido nacionalizadas en ruina por gobiernos benefactores de millonarios.

Algún día los pueblos dejarán de confundir generosidad con estupidez.


El Che según su captor

In Recorte de noticias on 24 mayo, 2012 at 5:00 pm

El reciente testimonio del captor de Ernesto Che Guevara está hecho desde una perspectiva muy ingenua o Guevara nunca dijo lo que pensaba. 

Por ejemplo, cuando dice:

Che Guevara's corpse on display in Vallegrande...

Gary Prado: ¿No supo usted que ya tuvimos una revolución aquí, que ya hicimos la reforma agraria?

Che: Sí, supe. Ya vine yo por aquí…estuve en el 53. Pero todavía hay mucho por hacer…

Gary Prado: Claro… pero déjenos hacer a nosotros… una cosa que no nos gusta es que nos vengan a decir de afuera lo que debemos hacer.

Che: Sí. Tal vez nos equivocamos…


La respuesta no sólo es obvia para un Guevara que se había pasado la vida respondiendo a esa pregunta, sino para cualquiera que tuviese un mínimo conocimiento de política internacional durante la Guerra Fría. Que uno de los militares de la operación de 1967 dijera “no nos gusta es que nos vengan a decir de afuera lo que debemos hacer” revela ingenuidad o cinismo. También la respuesta de Guevara es imposible o el militar nunca entendió la ironía. 

J.M.


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Education in Uruguay according to Julien Bryan (doc.1946)

In Documentos Cursos on 23 mayo, 2012 at 6:46 am

Jóvenes del Uruguay – Young Uruguay 1943 – Producido por Julien Bryan

Uruguay 1949 Office of Inter-American Affairs 18min

De cómo engendrar varones

In Lecturas on 12 mayo, 2012 at 9:18 am

Early forms of stethoscopes.


Los ingeniosos inicios de medicina moderna (V)

Sobre el Examen de ingenios para las ciencias de Juan Huarte.

 

 

En 1575 el doctor Juan Huarte había reunido en su famoso libro las certezas científicas y otras opiniones de la época sobre cómo engendrar hijos, sanos y con ingenio. Se sabía que “los hombres sabios engendran ordinariamente hijos muy necios porque en el acto carnal se abstienen, por la honestidad, de algunas diligencias que son importantes para que el hijo saque la sabiduría del padre” (311). El saber popular también aceptaba que los sabios engendraban necios porque no se entregaban enteramente al sexo sino que se distraían (cur plerique stuli liberos prudentísimos procrearunt): “¿qué es la causa que los más de los hombres necios engendran hijos sapientísimos?” Huarte afrima que esto es ignorancia, porque el problema está en el exceso de humedad en padres muy jóvenes (330). El sabio e ingenioso tiene un hijo contrario cuando predomina la simiente de la mujer. Por eso, cuando el hombre predomina, aún asiendo bruto y torpe, sale hijo ingenioso (359).

La mujer sólo era “alimento” de la simiente, y para que el hombre predomine en la gestación, el padre debía ausentarse y cocinar la simiente (algo así como cocinar los huevos).

El científico español observa que los hombres prudentes y sabios son vergonzosos. Por ello recomienda no orinar en presencia de otro ya que en esto hay riesgo de retener “la urina”, lo que produce la retención de la “simiento” (esperma) en los vasos “seminarios” (testículos). Curiosamente, la autoridad filosófica de la Iglesia medieval, Aristóteles, también había mencionado ciertas enfermedades de los hombres continentes (312).

 Galeno, por ejemplo, pensaba que “el hombre, aunque nos parece de la compostura que vemos, no difiere de la mujer, más que en tener los miembros genitales fuera del cuerpo” (315). Huarte agrega que en algunas gestaciones de hembras, a los dos meses el miembro se vuelca hacia fuera y sale maricón.

La simiente debe ser caliente para procrear varón y fría para mujer (316). Así como la tierra debe estar fría y húmeda para sembrar, así debe ser la mujer para tener una buena cosecha, quienes además tienen una particularidad biológica: “el miembro que más asido está de las alteraciones del útero, dicen todos los médicos, es el cerebro, aunque no haya razón en qué fundar esta correspondencia” (319).

Un siglo antes de Sor Juana en México, Huarte resiste el mandato de San Pablo (que la mujer se mantenga callada) diciendo que si la mujer tiene algún don sí podía enseñar. Tal vez para no ser acusado de impío, cita a Judit (320). No obstante, aún las considera por lo común inferior al hombre.

Probablemente la idea popular, expresión recurrente de los estadios de fútbol, sobre las virtudes de “tener huevos” (pobremente contestada con el paralelo femenino de “tener ovarios”) procede de Galeno, según el cual los testículos afirman el temperamento más que el corazón (324). La prueba es que los castrados se ablandan. Los vellos en los muslos y en ombligo son la consecuencia del calor y sequedad de los testículos. Según el griego Aristóteles, los calientes y secos salen feos, como los de Etiopía (326), mientras los hombres fríos y húmedos son rubios, tienen el semen aguado y no son buenos para reproducir (327).

Para saber si la mujer es estéril (según Hipócrates), debe ponerse humo debajo de la falda y si siente el olor es porque está “conectada”. Esta conexión se prueba también cuando una mujer se duerme con un ajo en el útero y amanece con aliento a ajo. Entonces puede engendrar (327).

Ahora, la preocupación universal: “Los padres que quisieran gozar de hijos sabios y de gran habilidad para las letras, han de procurar que nazcan varones” (331). Vuelve a citar a Salomón, quien dijo que entre mil varones hay uno prudente, pero entre todas las mujeres ninguna. Huarte calcula que por cada varón que se engendra nacen seis o siete niñas (333).

Pero ¿cómo lograr engendrar hombres? Fácil:

Porque el riñón y el testículo derecho son secos y calientes, es necesario: (1) comer alimentos calientes y secos; (2) “procurar que se cuezan bien en el estómago” (digestión); (3) hacer mucho ejercicio; (4) no llegar al acto de la generación hasta que la simiente esté bien cocida y sazonada; y (5) hacerlo cuatro o cinco días antes que a la mujer le venga la regla (lo cual, tal vez, explica tantos embarazos milagrosos en la época) (334).

Toda prescripción tiene sus riesgos: un exceso de caliente y húmedo produce varones malignos. No se debe comer en exceso para que el estómago no se fatigue, razón por la cual los ricos tienen más hembras que los pobres. El vino hace que la simiente llegue cruda, sin cocer ni sazonar a los testículos. Por eso también Platón aprobó que los cartagineses prohibieran el vino para los esposos el día de la unión. (335).

El ejercicio seca la humedad y quita el frío. Hipócrates decía que los hombres de regiones frías y húmedas tenían hijos afeminados porque andaban a caballo y comían mucho; nada tenía que ver los sacrificios a sus dioses, porque lo esclavos que los insultan son más potentes, y ellos se debía a que hacían ejercicio y comían poco (337).

Ante todo no olvidar: para engendrar varón la simiente debe salir del testículo derecho y entrar en el lado derecho del útero, recomendación apoyada en Hipócrates y confirmada también por Galeno (343).

Si además de varón se quería un niño sabio había que poner cuidado en la gestación. Huarte, como Platón, Aristóteles, Hipócrates y Galeno, desestima la astrología y afirma que las acciones dependen de la libertad de los hombres (343). Los filósofos griegos entendían que las facultades se forman antes de nacer y no el mismo día de nacimiento, tan importante para los astrólogos (343).

Prescripciones: (1) beber aguas delicadas (más importante que el aire) y vino moscatel; (2) comer manjares delicados a temperaturas templadas para hacer buena sangre (345); (3) comer pan “masado con sal”, porque este es el mineral que mejor entendimiento hace (la sal tiene “sequedad”); (4) comer cebolla, puerro, ajos, rábanos hace hijos imaginativos pero faltos de entendimiento (347); (5) consumir leche de cabra (348).

Según el médico español, este buen comer produce hijos de buen entendimiento, “que es el ingenio más ordinario en España” (346).

Pero no todo era sexo y comida. Según Aristóteles, la gran diversidad entre los hermanos se explica por las muchas imaginaciones que tiene el hombre en el acto carnal; las bestias no, por eso se parecen a sus padres (349). Huarte discrepa, porque el engendrar depende más del “ánima vegetativa y no de la sensitiva y racional” (350).

Lo nuevo en Huarte es su independencia de lo metafísico, aún cuando toma a la Biblia como autoridad científica: la causa es un hecho natural y sus explicaciones son rigurosamente materialistas.

Lo nuevo en nosotros no es la ausencia de supersticiones que harán reír a los habitantes del siglo XXV.

 

Jorge Majfud

majfud.org

Milenio, B, (Mexico)

 

último libro: Crisis (novel, 2012) 1>>,   2>>    Crisis cover

 

 

 

 

Interview on Crisis

In crítica on 10 mayo, 2012 at 10:40 pm

Jorge Majfud applies his fractal vision to Latino immigrants

 
 

Teacher, writer and novelist Jorge Majfud. (Photo/ Jacksonville University)

Jorge Majfud is a writer, novelist and professor of Spanish and Latin American literature at the University of Jacksonville in Florida whose books — including his fourth, Crisis, to be on the market in the U.S. in June — share a common thread: They are born from his experiences as a Latino and as an immigrant.

Uruguayan by birth, Majfud’s childhood in the 70’s was imprinted by the stream of political affairs in the Southern Hemisphere: political persecution, corruption, years of suffering and torture – real, psychological and moral — and social solidarity. “Those were years of listening at the official speeches and holding back the unofficial truth, of watching universal injustices and being unable to stop them,” Majfud told Voxxi.

“Until someone pushed you to take sides, and when you refused to do it, then  you became a ‘critic’ of the events, a suspicious one but ultimately a critic.”

Beginnings

A writer who confesses learning to read newspapers before nursery rhymes in kindergarten, Majfud, 42, describes himself as an avid devourer of the “classics” during those formidable childhood years. Perhaps as a form of escape from reality. “It was a time of fantastic discoveries, perceiving literature as something useless but fascinating,” he said.

Taking after his mother, Majfud explored the world of painting and sculpture, and ended up at the School of Architecture in the University of the Republic of Uruguay.  However, he could not resist writing essays and fiction during those years, which “not only channeled my psychological conflicts but also gave me a new philosophical perspective about reality and fiction, of what was important and not.”

During seven years working as an architect, Majfud came to realize that reality was built more from words than from bricks. Soon after, his first novel, Memorias de un desaparecido (Memories of a Missing Person), was published in 1996.

Highlight

Fast forward to 2012 and Majfud is about to give birth to his fourth novel, Crisis, which will be printed in Spain and available to the U.S. market next month. “On its surface, Crisis is the drama ofLatin-American immigrants, especially those undocumented ones, in the United States,” Majfud told Voxxi. “At a deeper level, it is the universal drama of those individuals fleeing from a geographical space, apparently looking for a better life but in reality, fleeing themselves; fleeing a reality perceived as unfair but rarely solved through the actual physical relocation.”

Missing, moving, fleeing individuals seem to be recurrent characters in Majfud’s writings, which document their paths towards permanent discovery of their own identity in different realities and situations. These characters stumble upon communication barriers and live through moral, economic and cultural violence as inevitable components of their double drama: as social and as existential beings.

Faithful to his architectural past, Majfud chose a “mosaic” format for his new novel.

“They are fractals in the sense that they may be nearly the same at different scales,” he said. “Each story can be read by itself but when read through, they form an image, such as the pieces of a mosaic, a reality that is less visible to the individual but it can be seen from afar as a collective experience.”

Many of its characters are different but they share the same names – Guadalupe, Ernesto, and so on – because they are collective roles. “Sometimes we believe our life is unique and particular without perceiving we are merely replicating our ancestors’ past experiences or the same dramas of our contemporaries living in different spaces but in similar conditions,” Majfud said. “We are individuals in our particularities but we are collectives in our human condition.”

Each story is set in a different U.S. location with Latin American images appearing in inevitable flash-backs. “Each time a character goes to eat at a Chili’s – a Tex-Mex chain restaurant – trying to navigate a reality between a Hispanic and an Anglo-Saxon context, it is hard to say if they are in California, Pennsylvania or Florida,” Majfud said.

Likewise, he chose Spanish names for all the cities where the stories take place. “It is a way to vindicate a culture that has been under attack for a long time. Just looking at the United States map, you can find a large amount of geographical spaces named with Spanish words, names like‘Escondido’, ‘El Cajón’, ‘Boca Ratón’ o ‘Colorado,’ especially in certain states where they are predominant.”

Novel “La ciudad de la luna” by Jorge Majfud. (The city of the moon)

“However,” he said, “they are invisible to the English speaker, who in his/her ignorance considers them as part of the daily vocabulary. The history ofHispanic culture becomes then subdued, disappears under this blanket of collective amnesia, in the name of a non-existent tradition. Spanish language and culture were in this country one century before the first English settlers arrived, and have never left. Consequently, we cannot qualify Spanish language and culture as being ‘foreign.’ This label is a violent strategy for an indiscernible but dreadful culturicide.”

Although Majfud believes all individuals share a common base – not only biological and psychological but also moral in its most primitive levels – they also differ in certain characteristics, which in our times are considered positive, with certain exceptions, such as cultural diversity.

“Such differences produce fears and conflicts, actions and reactions, discrimination and mutual rejection,” he said. “It is natural that these cultural currents, the Anglo-Saxon and the Hispanic cultures, would reproduce the universal dynamics of dialogue and conflict, and integration and rejection from one another, elements that are also present in Crisis.”

Achievements

Finally, Majfud talked about his achievements. “A writer’s life, like any other person’s, looks like his résumé: the most impressive record of achievements hides a number of failures, sometimes larger than the successes.”

Majfud believes his best achievement is his family; one with failures, because he is human, but his main achievement so far.

“I doubt my actions, sometimes obsessively; however, I never have doubts about the angel I have brought to this life, my son. I hope he will be a good man, not without conflicts or contradictions but an honest one, serene and the happiest he can be,” Majfud said.

“This desire does not have a rational explanation, it just is. As the most important things in life, which are few, it does not depend on reason.”

Shown here is Ernesto Camacho’s painting, “Christie’s World“ from his Series, “Diaries of a City”. “Christie’s World” Christie’s World is a depiction of a single mother in a big city. Although surrounded by the hard, fast paced society of New York, she never looses the quality of being a gracious woman. Even though life in the Big Apple can become disheartening at times, Christy remains alive. (Photo/ Courtesy Majfud with artist permission)

Crisis cover

http://voxxi.com/jorge-majfud-applies-his-fractal-vision-to-latino-immigrants/

 

Hans Küng, el teólogo rebelde (video)

In videos on 3 mayo, 2012 at 9:41 pm

La generación FaceNoBook

In artículos on 2 mayo, 2012 at 12:31 pm

La generación FaceNoBook

Profile shown on Thefacebook in 2005

Quizás una de las décadas más fructíferas y conflictivas de los últimos cien años haya sido la década de los sesenta. 

Fue el apogeo y el canto del cisne de un espíritu joven que, sin embargo, dejó algunas herencias como los movimientos de reivindicación de las minorías y de las mayorías débiles o marginadas del centro del poder, como el pensamiento poscolonialista, entre otros. Ese espíritu joven, en gran medida nacido en la misma región geográfica donde se ejercitaba el poder internacional e intercultural, fue impulsado por el alto porcentaje de jóvenes en Europa y Estados Unidos como clara consecuencia del baby boom (de la misma forma podemos explicar la “primavera árabe” y el eterno “otoño chino”). Acompañando los mismos números demográficos, ese espíritu vital fue mortalmente herido por la previsible reacción conservadora de los 70 y 80 que se extiende hasta nuestros días.

En 1969, Adolfo Bioy Casares, uno de los pocos conservadores lúcidos de la época, aunque nunca tan lúcido como su amigo Jorge Luis Borges, publicó una novela que puede leerse como crítica social: Diario de la guerra del cerdo. Antes, la genial Invención de Morel pretendió ser literatura pura o “perfecta” (interpretación fantástica de la realidad literaria, nunca desdeñable y nunca única) y sin quererlo retrató el espíritu de su propia clase social en 1940, ostentosa heredera de una Argentina prospera en clara decadencia, amenazada por una Argentina obrera, la de los descamisados, que trataba de sacar la cabeza del fango de la miseria y la inexistencia.

La guerra del cerdo, sin embargo, es una necesaria metáfora que funciona de contra balance ante los excesos de una época. En esta novela, los viejos son perseguidos y eliminados por bandas de jóvenes. Paradójicamente, en la Argentina real de la época, la práctica era la inversa. Así, una vez más, una crítica y una reivindicación totalmente justa, servía para ejercitar o mantener otras injusticias, lo que nos revela la infinita complejidad de cualquier realidad. Complejidad que nunca será comprendida por los ortodoxos de todo tipo (pocas cosas más heterodoxas que el conjunto de los ortodoxos que se odian a muerte).

Desde el ensayo, Ortega y Gasset se ocupó extensamente del conflicto de generaciones. En la vereda opuesta, Ernesto Che Guevara, casi en sus cuarenta, un día, presenciando un grupo de estudiantes, también reconoció: “había olvidado yo que hay algo más importante que la clase social a la que pertenece el individuo: la juventud…” (Obras) Los ejércitos más poderosos del mundo también lo saben. Además de sus clases sociales, basta con ver las edades de los soldados que históricamente van a morir al frente, muchas veces sin edad suficiente para consumir alcohol.

En el caso del eterno conflicto de las generaciones, tradicionalmente han habido dos grupos antagónicos: los viejos, que aseguran que ya no hay moral o todo está en decadencia, sólo porque la moral en curso no es la de ellos o sus valores e ideas sobre las virtudes de una sociedad no se entienden con las nuevas en curso. De este tipo de percepciones nos hemos ocupado antes.

Por el otro lado, están aquellos que se inician en el mundo, aquellos que se representan a sí mismo colonizando el presente y el futuro (no siempre es la generación más joven o la más vieja, depende de la lógica de la historia; cuando éramos niños, teníamos que esperar que nuestros padres terminasen de ver el informativo para ver los dibujitos; ahora los padres tenemos que esperar que los niños terminen de ver los dibujitos para ver el informativo; siempre hay una generación jodida).

Concretamente, la generación actual (la Generación FaceNoBook) ha planteado diferentes dilemas o, mejor dicho, se ha encontrado en medio de un dilema planteado por la generación anterior, la generación que inventó el presente, un mundo de conexiones virtuales y todo lo que hace la realidad de los jóvenes de hoy.

En el caso concreto de la educación, de los hábitos intelectuales y de lectura, podemos hacer una crítica a la nueva generación: la twitterización del pensamiento puede ser un proceso interesante si no fuese toda la habilidad que poseen o ejercitan. La nueva generación de la hiperfragmentación no debería juzgar con tanta liviandad que los libros o los hábitos intelectuales de los mayores están obsoletos.

No hay progreso sin memoria y quien desdeña la experiencia de generaciones anteriores es un primitivo vestido de astronauta. Aunque se hayan inventado nuevas formas de practicar el sexo, eso no significa que como lo hacían los abuelos, los romanos o los antiguos egipcios haya sido una forma inferior a la actual.

Algunos consejos tampoco pasan de moda y valen tanto para los antiguos griegos como para los modernos twitteros: la soberbia sólo oculta ignorancia. Las ideas de los antiguos griegos se siguen usando hoy en día, no solo en filosofía, de la cual sentaron las bases, sino en política y, en gran medida, en las ciencias teóricas (como las ideas de que la materia, compuesta de átomos, es fuego, energía; como la psiquis humana, compuesta de una parte racional y otra irracional; como los organismos que evolucionan según funciones, etc.)

Cambiar es parte de una permanencia más profunda y, en el mejor de los casos, siempre fue producto de un pasado, de una memoria, de una herencia más intelectual que material. Habitamos las ciudades de los muertos y sus ideas nos habitan cada día. Despreciar todo lo que fue por todo lo que es, es una actitud además de soberbia perezosa, porque implica una grave falta de crítica, y el pensamiento crítico nunca ha sido, hasta ahora, complaciente y menos autocomplaciente. El pensamiento crítico es un invento antiguo, no de esta generación; todas las generaciones lo han usado en mayor o menor medida, lo que demuestra cuán reaccionario se puede ser cuando en base a la pereza intelectual y en nombre de lo nuevo se olvida de dónde venimos y sobre qué antiguos pilares está sentado el presente. Esa amnesia, esa complacencia es la mayor amenaza, no sólo de esta generación.

Una vez más, en lo verdaderamente humano, en lo importante, no hay muchas novedades. La idea de ser diferentes y originales tampoco es novedoso. Sólo que aquellos que carecen de memoria y aprecio por el pasado creen que el mundo ha comenzado con ellos. No advierten que el mundo podría terminar con ellos, de forma imperceptible, eso sí, si los robots se siguen pareciendo cada vez más a los seres humanos y los humanos insisten en parecerse cada vez más a los robots.

Jorge Majfud

Mayo 2012

majfud.org

Milenio , B (Mexico)

Claridad (Puerto Rico)

Brain scans may predict dietary, sexual behavior

In geneal, Recorte de noticias on 1 mayo, 2012 at 7:51 am
Sagittal MRI slice with highlighting (red) ind...

Sagittal MRI slice with highlighting (red) indicating the nucleus accumbens. (Photo credit: Wikipedia)

By Kristen Yu

Published on Wednesday, April 25, 2012

Brain activity in response to visual representations of food and sexual activity can predict patterns of dietary and sexual behavior, according to a study conducted by Dartmouth psychology professors Todd Heatherton and Bill Kelley in conjunction with Kathryn Demos, a psychology and human behavior professor at Brown University. The study, published in the Journal of Neuroscience on April 18, compares activity levels in the reward center of the brain, known as the nucleus accumbens, with the changes in weight and sexual activity levels of 58 female Dartmouth freshmen over a period of six months, Kelley said.

The researchers found that higher levels of activity in the nucleus accumbens in response to images of food correlated with an average weight gain of approximately seven pounds, Heatherton said. Similarly, higher levels of activity in the nucleus accumbens in response to the images of people engaging in sexual behavior were correlated with greater reported sexual desires, he said.

Prior research indicating that college freshmen, particularly females, are likely to gain weight during their first year affected the team’s decision to use only freshman women in this study.

“We chose freshmen particularly because we could potentially see variability in terms of weight gain and sexual activity,” Demos said. “We were kind of capitalizing on the whole ‘Freshman 15.’”

The nucleus accumbens region was targeted due to its established role as the major reward center of the brain, according to Kelley.

“It’s a hub of the dopaminergic reward system in the brain,” Demos said. “Going back to old studies of animals and rewards, it’s the same area of the brain that would show increased activity to things like cocaine and rewarding drugs like that in animals.”

Participants were recruited and weighed for the study within a month of arriving at the College. Functional magnetic resonance imaging technology was then used to scan their brains as they viewed images of food, landscapes, buildings, people engaging in sexual activity and people drinking alcohol, according to Demos.

The subjects were tasked with pressing a button every time they detected a person present in an image. The tests were aimed at measuring “automatic responses to environmental cues,” focusing on rapid responses rather than extensive evaluations of the images, Heatherton said.

Six months later, participants were re-weighed and asked to complete two surveys about their sexual activity and desire. The team focused on eating behavior and sexual activity to study reward and self-regulation processes.

“Everyone has to eat, but people will try to self-regulate their eating behavior,” Heatherton said. “This provides us with a model for studying the reward system and how it can be controlled.”

Due to “material specificity,” the activity of the nucleus accumbens had to be specific to the visual cues in order to predict behavior, according to Kelley. Participants who exhibited higher levels of nucleus accumbens activity only in response to food cues, for instance, gained weight but were not more sexually active, he said.

“Having an overactive nucleus accumbens does not necessarily indicate a weight gain,” Kelley said. “The individual responses are correlated with particular behaviors.”

The scientists also observed that the participants’ self-described food preferences were not correlated with their brains’ responses to seeing those foods, Heatherton said.

“These things were happening without people knowing it, so you don’t know when your brain is more active to something and when it’s not,” Demos said. “It’s interesting that we know this because then we can work on things that are under more conscious control, like self-control and self-regulation.”

Because responses to reward cues are automatic, individuals must exert conscious self-control to regulate behavior, according to Heatherton. By studying the process of self-regulation, scientists can better understand the circumstances under which self-control fails.

“Understanding that there are individual differences that underlie weight gain can really help us develop more effective treatments in the form of behavioral interventions,” Demos said.

The ability of scientists to predict behavior through measurements of brain activity by linking fMRI results with behavior outside the scanner is innovative, neuroscience major Jesse Gomez ’12 said.

“It’s fascinating to think we’re arriving at the point in neuroscience where we can put someone in a scanner, measure brain activity and predict their actual behavior,” Gomez said. “The approach they used — measuring the strength of the connection between these frontal regions and reward centers with simple stimuli like images of people and food, and correlating that strength with other behaviors like dieting consistency — was pretty novel.”

Heatherton and Kelley plan to continue their research on self-regulation to establish why some individuals are better at self-regulating than others, as well as to consider the lessons that can be learned from changes accompanying these brain processes, Kelley said.

The Dartmouth

http://thedartmouth.com/2012/04/25/news/study

El poder de las ficciones globales

In artículos on 24 abril, 2012 at 9:37 am

No hay que confundir riqueza con desarrollo, ni economía con cultura. Porque si la economía de una sociedad son las hojas de un árbol, la cultura son sus raíces.

 

 

BRICS summit participants: Prime Minister of I...

BRICS: El poder de las ficciones globales

 

 

Analia Gómez Vidal (*): Según el artículo que escribió usted en 2009, “BRIC, la comunidad fantasma”, la principal crítica que le hacía a este producto de marketing financiero era, precisamente, ser sólo un producto de marketing financiero sin sustento real en la geopolítica contemporánea, ni tener un correlato en otras variables de corte social, como la justicia, la distribución del ingreso, o incluso factores culturales de identificación entre sí.  Sin embargo, y si bien su génesis fue puramente financiera, parece evidente en estos pocos años que sus países miembros han tomado la posta en esta situación y han extendido este concepto financiero hacia la realidad política actual. ¿Cuál es su opinión al respecto?¿Se considera en la misma posición que años atrás?

 

Jorge Majfud: Modestamente, sigo creyendo que hay un error radical (es decir, de raíz), producto del pensamiento financista que domina nuestro mundo. No es coincidencia que en Estados Unidos, el epicentro ideológico y cultural de esa mentalidad, ahora los especialistas en educación universitaria estén comenzando a alertar sobre los errores básicos de que las escuelas de negocios se estén expandiendo dramáticamente sobre las humanidades. Si se hace una lectura general de todas estas investigaciones, la recomendación es muy clara: las School of Business deben acercarse más a las humanidades (“liberal arts” en general, según la tradición norteamericana) y no al revés. Básicamente por dos razones: primero porque un ser humano es más que una profesionalización especifica. Segundo, porque las humanidades en general son indispensables para cualquier pensamiento crítico y para cualquier habilidad innovadora y creadora, aun en el mundo de los negocios.

En el caso concreto de los BRIC, aparte de ser un invento de Goldman Sachs que inspiró a los mismos líderes políticos de esos países, es una asociación con características e intereses muy estrechos: sólo comparten un mismo interés económico, geopolítico y simbólico. Hasta cierto punto comparten la misma relación amor-odio que mantienen con Estados Unidos, ese deseo de medir sus éxitos según la imagen de éxito formada por la cultura americana (producir más, consumir más, tener edificios más altos, etc.). Sus sistemas sociales y políticos difieren radicalmente unos con otros. Sus culturas son antípodas en cualquiera de los casos que se comparen.

Hay otro punto. Podemos afirmar (lo hemos hecho décadas atrás) que el poder económico mundo se moverá hacia Asia y algo, aunque relativamente poco, hacia América latina. Los cambios sociales han sido muy lentos y si se puede hablar que ha habido progreso en las clases bajas y media, creo que básicamente se debe a la prosperidad económica del momento, pero no a un claro desarrollo. Hay un consenso en que “el mundo ha cambiado” radicalmente y yo no lo creo. Claro que han cambiado las situaciones socio económica y financieras de muchas regiones geográficas, pero los países y las sociedades no cambian de la misma forma ni al mismo ritmo. Primero se necesita un cambio cultural, cosa que no veo por ninguna parte.

El éxito de China ¿es el éxito del comunismo o del capitalismo y de la cultura americana? ¿Qué nuevo modelo político, social o cultural ha surgido de Brasil, de Rusia, de India o de China que está marcando el rumbo de la civilización global? Ninguno. ¿Se ha cambiado el paradigma aristocrático, monárquico y teocrático de siglos, como lo hizo la revolución americana? No. ¿Se ha cambiado el paradigma capitalista y liberal, como por mucho tiempo lo hizo la revolución rusa o la revolución cubana? Tampoco. Todo es más del mismo paradigma americano en cinco centros dispersos de países que en sus discursos atacan lo que copian. Los líderes de los BRICS van a Estados Unidos a copiar los modelos de sus universidades, o implantan proyectos como “one laptop per child” surgidos de esos centros de estudios, por mencionar sólo unos pocos ejemplos.

El fenómeno económico de los BRICS tampoco se podría explicar sin la revolución digital, básicamente iniciada (y hasta ahora desarrollada) en Estados Unidos.

Esto también ha propiciado que, afortunadamente, los poderes económicos y financieros ahora estén mucho más dispersos, menos centralizados en Nueva York y Londres.

Los BRICS han sido siempre China más tres o cuatro países. Es parte de una propaganda y parte de una realidad; es un ejemplo de realidad auto creada por una creencia. Pero es poco más que una asociación de países gigantes en un muy buen momento económico con la expectativa que dure hasta mediados del siglo (no se computan las futuras e inevitables crisis economicas y ecologicas ni las innovaciones tecnologicas ni los cambios culturales, claro), con algunos toques sociales para legitimarla ante los ojos del pueblo. Por otra parte es comprensible: cada país, cada líder echa mano a lo que tiene más cerca, y esa “comunidad fantasma” es muy útil en muchos aspectos.

Cuando los números y los intereses entren en conflicto, los BRIC terminarán de expoliar África como antes lo hicieron los Noroccidentales. Suponiendo que no se cumplan nuestras viejas predicciones de un declive de la maquinaria China y que Brasil sea capaz de mantener el mismo ritmo de crecimiento económico por lo menos por treinta años más, lo cual es imposible, entre otras cosas por su demografia que pronto estará en declive, aparte del aumento de su poblacion anciana.

Aparte de BRIC y de BRICS se pueden inventar una decena de otros acrónimos, incorporando a Turquía, Indonesia y México y, con el tiempo, a otros países europeos. ¿Pero qué significa todo esto desde un punto de vista histórico? Significa una voluntad, un síntoma y una realidad: el fin de un mundo unipolar. Pero poco, muy poco más en lo que se refiere a una posible revolución o fenómeno paradigmático promovido por el grupo en sí mismo.

El Merco Sur tenía una base más solida y, sin embargo, después de fantásticos discursos fundadores y latinoamericanistas, hoy en día es una asociación de hermanos que con frecuencia practican el canibalismo cuando los intereses de unos rozan los del otro.

No veo el fenómeno ni veo al mundo tan diferente a lo que era diez años atrás, como tanto se insiste en los medios. Muchas personas han salido de la miseria en Brasil, sí, eso es un avance importante. Irónicamente los titulares no lo mencionan tanto como el hecho de que Brasil sea la sexta economía del mundo, como si esto importase gran cosa, más allá de satisfacer a aquellos que tienen serios complejos con el tamaño. Que en unos años China sea la primera economía del mundo tampoco es un hecho absoluto. Se dice “eso es la realidad”. ¿Pero la realidad para quién? ¿Para los ricos hombres de negocios, que son los primeros y los últimos en beneficiarse de los booms económicos? ¿Para los políticos? ¿Para los periodistas? ¿Para los ideólogos (reducidos ahora al análisis de los números de PIBs). No para aquellos que deben sufrir una criminalidad cada vez mayor. No para aquellos que siguen viviendo en las favelas de Brasil, al lado de grandes mansiones pero separados por altos muros; no para aquellos que son esclavos en las fábricas de China o en los tugurios de India. No para aquellos que han copiado todo lo peor del consumismo de algunos sectores de la sociedad estadounidense y no han aprendido algunas reglas básicas del desarrollo.

Permíteme insistir: no hay que confundir riqueza con desarrollo, ni economía con cultura. Porque si la economía de una sociedad son las hojas de un árbol, la cultura de esa sociedad son sus raíces. Con esta metafora no niego completamente el materialismo dialéctico; lo cuestiono como concepción absoluta. Por otro lado, una cosa es el éxito de una economia basado en modelos antiguos (como lo son las economías de los BRIC) y otra es una economia producto de una revolución más profunda, como lo fue la Revolución agricola, la Revolución burguesa o la Revolución industrial. En nuestro tiempo, la Revolución digital, que ha beneficiado a países como China, ha sido un producto importado de Europa y Estados Unidos. Tampoco en esto China está impulsando un cambio de paradigma más allá del cambio geopolitico tradicional.

majfud.org 

(*) Analia Gómez Vidal es economista argentina y columnista de El Economista.

Milenio (Mexico)

Los ingeniosos inicios de medicina moderna (IV)

In artículos, crítica on 20 abril, 2012 at 6:17 pm

 

 Los ingeniosos inicios de medicina moderna (I-III)

 

Los ingeniosos inicios de medicina moderna (IV)

Sobre el Examen de ingenios para las ciencias de Juan Huarte.

 

 

El siglo de Juan Huarte es un momento crucial para la historia de las ciencias, especialmente de las ciencias naturales. Siglos, milenios de observaciones basadas en las “cualidades” se convertirán en una destilación casi perfecta de las “cantidades”. La ciencia y gran parte del pensamiento que surge en el Renacimiento y es cuantitivista. En nuestro tiempo, el paradigma cuantitativo ya no es sólo el paradigma de las ciencias, lo cual es razonable, sino también de la sociología mercantilista (el marketing) y, aun más recientemente, de los nuevos conceptos de relaciones humanas derivados de las redes sociales o, mejor dicho, de la “redes antisociales”, donde el individuo construye su identidad (siempre virtual) y alimenta sus obsesiones con números de amigos, de visitas, de respuestas y comentarios, con estadísticas sobre cualquier comportamiento social que increíblemente se identifica con el comportamiento humano. Así, las practicas sociales llegarán a ponerle números y coeficientes hasta a las pasiones humanas, y del absurdo cualitativo de la medicina anterior al siglo XVII se pasará al absurdo de la civilización materialista, cientificista y reduccionista, donde todo existe si puede ser reducido a números, a su aspecto cuantitativo. Así, la vida deja de ser una experiencia emocional y se convierte en una ecuación que presume explicar la vida, o lo que queda de la vida luego de tal insensata operación filosófica vestida con túnica de científico.

En 1575 el medico Juan Huarte todavía pertenecía al mundo cualitativo, un mundo extraño para nosotros. No nos resulta extraño, en cambio, sus pasiones más oscuras, como el intento de justificar el status quo de la sociedad de su época usando las ciencias (esta manipulación, quizás haya tenido su clímax en el siglo XIX, con la plétora de teorías psicológicas y antropológicas que trataban de justificar la brutalidad colonialista de los imperios europeos de la época).

Cuando el científico menciona a Galeno, recuerda que el griego afirmaba que la región más templada del mundo era Grecia, razón por la cual eran de allí los hombres de ciencia, incluso mujeres (289). “Y así, pregunta Aristóteles […] ‘por qué los hombres que habitan en lugares muy calientes o muy fríos, los más son feos de rostro y de malas costumbres’” (290). Ocurría, naturalmente, que ese “lugar templado” era Grecia, el centro del mundo, como hoy lo es Estados Unidos con sus cánones de la vieja Hollywood. El mismo Aristóteles encuentra la explicación a la buena temperatura.

Huarte se cuida de citar e interpretar al griego: una característica del ingenio “es tener el cabello sub-rufo, que es un color de blanco y rubio mezclado” (291). Porque el color de este tipo de cabello es consecuencia un vapor grueso que se levanta del conocimiento que hace el cerebro al tiempo de su nutrición (291). Sin embargo, aclara, no es el caso de los alemanes e ingleses, porque su cabello rubio nace de la quema del mucho frío; como decía Hipócrates, estos hombres son aquellos que “viven debajo del Septentron” (292).

Otra característica de los hombres con ingenio (con inteligencia) era que debían ser agradables de mirar, porque si la naturaleza se había ocupado bien de su aspecto, mejor se habrá ocupado de lo más importante: el cerebro, que es la residencia del alma racional (292).

Galeno no especifica un tamaño ideal de hombre ingenioso, porque esto es indiferente al alma, pero Juan Huarte indica que mejor para un ingenio templado es la estatura moderada, ni alto ni bajo…

No debe sorprendernos que todas estas características coincidan con las del Rey Felipe II. A estos privilegiados, insiste el científico, Dios les fortificó el corazón y le dio mucho calor para poder mandar a todo el mundo (296).

Un rasgo que es frecuente encontrar en la literatura antigua, humanística o científica, es la referencia a la edad, que nunca coincide ni con nuestras expectativas actuales y mucho menos con la idea religiosa de que los antiguos vivían más: según Huarte, los elegidos por la naturaleza, además de rubios, lindos e inteligentes, son de muy larga vida. Entonces cita los Salmos donde David dice que la vida de los hombres llega a los sesenta años y la de los “potentados” a 80, pero “mueren viviendo”.

Por si no hubiese quedado claro, Huarte insiste que el rey debe ser hermoso y agraciado para poder ser amado (299). Virtudes de las que carecería Caros II, el rey idiota, cien años más tarde, todo lo cual no le impidió mantenerse en el trono por treinta y cinco años.

Naturalmente, en esta época no había total convencimiento si no se apelaba a alguna cita bíblica: entonces el científico menciona a Dios cuando elige al hijo rubio y pequeño de Samuel (David). Claro que Huarte usó la versión bíblica de la Vulgata: erat autem rufus, et pulcher aspecto decoraque facie: Surge, et unge ipse enim.

Como en los Evangelios no hay referencia al fenotipo de Jesús como hombre rubio, Juan Huarte menciona a un tal Publio Léntulo, romano que escribió al Senado romano desde Jerusalén, donde describe el rostro de Cristo con ojos claros y pelo como la avellana madura (306).

Es decir, Cristo también tenía todas las señales del hombre templado. Según esta mentalidad, Dios o el Hijo de Dios no podía hacer milagros careciendo de las señales comunes del hombre templado. Necesitaba de los órganos y de las características raciales correctas, aunque la mayoría de los pobladores de su aldea fuesen hombres y mujeres más bien de pelo y tez oscura que en poco podían parecerse a los soldados romanos y mucho menos a los bárbaros nórdicos del siglo I.

 

 

(continúa)

 

Jorge Majfud

Jacksonville University

majfud.org

Milrnio (Mexico)

 

 

 Los ingeniosos inicios de medicina moderna (I-III)

 

Entrevista de Carlos Parodiz

In artículos, crítica on 18 abril, 2012 at 7:49 am

Ideas y apuntes básicos de Carlos Parodiz para La Unión de Argentina. Un cronista de los tiempos oscuros (2/04/2012)

 

 

Carlos Parodiz: Me gustaría comenzar con tus orígenes, sobre todo por tus primeros recuerdos. ¿Recuerdas algún momento en particular de esa época?

JM: Muchos. Uno de los peores, quizás, cuando estaba en el patio de una casa de campo, en 1973, jugando cerca de una vieja carreta. Sentimos un ruido muy fuerte y fuimos a ver qué pasaba. Encontramos a una tía tendida sobre la cama, con un agujero en el pecho. Se había suicidado luego que los militares le dijeran que iban a castrar a su esposo, detenido y torturado en un arrollo de la zona. Creo que una persona es siempre la primera y la última responsable de ese tipo horrible de decisiones, pero no cabe dudas que el contexto era todo lo deleznable como para llevar a cualquier persona al infierno.

CP: ¿Esa experiencia concreta está en tu literatura aparte de algún artículo que anda por ahí?

JM: No de forma literal. El ambiente, casi surrealista, aunque no nocturno sino más bien insolado, está en las alucinaciones que sufre el protagonista de Memorias de un desaparecido (1996) que finalmente huye hacia el norte, por los campos fronterizos y desolados entre Brasil y Uruguay.

CP: ¿Cual fue tu primer contacto con la literatura?

JM: Probablemente fueron las historias fantásticas que suelen contar las personas de campo. Yo nací y crecí en la ciudad, en una ciudad chica, pero mi padre tenía un campo con algunos ranchos viejos y para mí ir allá los fines de semana era una excursión a un mundo fantástico, lleno de misterios. Algo así como las excursiones que luego de joven hacia a la selva mozambicana. Por entonces, todos eran caminos de tierra y la vieja Dodge Power Wagon del 50, creo, aunque era un pequeño monstruo para la época, con frecuencia se empantanaba en los accidentes del terreno. Pero como literatura escrita en sí mismo, recuerdo la lecturas de libros y, sobre todo, del diario que siempre recibía mi padre. Aprendí a leer al revés, antes de ir a la escuela, hasta que el médico recomendó que me sacaran los diarios para controlar mi hiperactividad. Luego, en secreto, disfruté algunos libros de la pequeña biblioteca de mis padres. Mi madre tenía algunos libros de arte que atesoraba con mucho cariño y mi padre, que más bien era un lector de diarios, solía cambiar algunos trabajos de carpintería por libros que casi nunca leía. Según recuerdo, decía que los libros no hacían mal, y si estaban ahí alguien iba a darles un buen uso.

CP: ¿empezaste a escribir por esa época?

JM: Casi. En mi dormitorio siempre había una máquina de escribir que mi padre usaba de vez en cuando. Siempre estaba cerrada con una caja, hasta que en algún momento nos dio autorización de usarla y ya no paré de “tipear”. En aquella vieja Olivetti escribía pequeñas obras de teatro, muy llenas de humor, para mis abuelos que vivían en una granja de Colonia y al que visitábamos todos los veranos, dos o tres meses. Luego pequeños cuentos que invariablemente tiraba a la basura porque me daban mucha vergüenza. No por su contenido sino por el solo acto de escribir ficción, lo cual consideraba una especie de magia que sólo podían atreverse gente muy especial como Jorge Luis Borges, al cual admiraba desde chico por las revistas argentinas que nos llegaban de segunda mano a la granja de Colonia, siempre con expresiones llenas de sarcasmo, ese humor tan típico del rio de la Plata. Pensaba que intentar imitarlo era por lo menos ridículo y, por lo tanto, sólo escribía cuando sabía que en la casa no había nadie. Por entonces aquellas máquinas hacían ruido. Cada letra era un martillazo.

CP: Pero te decidiste por la arquitectura.

JM: Sí, de algo había que vivir. Arquitectura parecía una profesión muy seria. Además en mi adolescencia me atraía por igual la escultura, la pintura como las matemáticas y la teoría de la Relatividad. Pero podría decir que la arquitectura fue para mí un accidente y una invaluable experiencia de vida. Trabajé un tiempo en Uruguay y en el exterior haciendo cálculos y proyectos muy menores, dirigiendo algunas obras sin trascendencia mientras dedicaba casi todo el tiempo a leer, escribir y sobrevivir.

CP: ¿Cómo llegas a Estados Unidos?

JM: Siempre pensé que me iba a radicar en alguna región próxima al rio de la Plata. En el año 1999 una universidad de Nueva Zelanda me otorgó una beca para haer una maestría en arquitectura, pero decidí finalmente renunciar para invertir todo el dinero que tenía en la cuota inicial de un minúsculo apartamento en Montevideo para dedicarme de lleno a diferentes proyectos de construcción de viviendas en sociedad con otros colegas. Pero poco después llegó la gran crisis en Argentina y Uruguay y todo fue de mal en peor. Daba clases en distintas instituciones públicas y con frecuencia no cobraba. Una vez estuve siete meses sin cobrar y cuando pasaba por la capital a preguntar por mi sueldo me decían de muy mala manera que era un pesado, que no entendía que el Estado no tenía los fondos suficientes. Me comí otras humillaciones, que me las reservo. No vale la pena volver sobre eso. Lo cierto es que decidí finalmente aceptar la invitación de un profesor de la Universidad de Georgia para hacer una maestría en literatura allí. Él era un experto en ensayo latinoamericano, había leído mis libros, por lo cual manteníamos contacto y discusiones desde años antes. Sólo tuve que dar los exámenes internacionales de ingreso, en Buenos Aires. Recuerdo que para ahorrar en el pasaje tomé una lancha en Nueva Palmira, creo, y quedamos atracados en varios bancos de arena, porque el rio estaba bajo. Luego, con lo que había ahorrado en Europa, pagué las cuentas que me quedaban en Uruguay y me fui a estudiar otra vez, que era como empezar de nuevo, con la ventaja de que era lo que realmente me interesaba y a mi esposa no le desagradaba la aventura. La primera semana que llegamos, como lo había previsto, nos quedaban apenas cincuenta dólares para resistir hasta mi primer sueldo, que prácticamente me pagaron por adelantado. Al final seguí hasta completar un doctorado y por el momento seguimos por aquí.

CP: ¿Qué grado de libertad tienes en tu trabajo como escritor?

JM: Tal vez más de la que tenía cuando alguna vez en mi propio país, en medio de la necesidad económica, me propusieron un interesante puesto en la administración pública previo a una invitación a una reunión de políticos importantes y, como no fui, luego me retiraron la oferta. Por otro lado, siempre he sido muy crítico de muchos aspectos de la cultura y, sobre todo, de las políticas internacionales de Estados Unidos, con frecuencia brutales. Pero es un error simplificar un país con una etiqueta, como comúnmente se hace desde afuera. Es como decir que los chilenos son Pinochet, los argentinos o Menem o Kirchner, y los uruguayos tupamaros, colaboracionistas del pasado régimen militar, o simplemente acomodados, etc. Estas serían simplificaciones inaceptables o meros insultos. Es más atractivo pensar que todo funciona por orden y agrado del Poder, con mayúscula, pero esto es una percepción simplista y metafísica. En lo personal he escrito innumerables ensayos sobre cómo el poder se filtra en el lenguaje, en las actitudes individuales, históricas, en la cultura popular. Me han dicho que exagero, pero creo que es necesario ser radical cada vez que se hace una crítica o un análisis. Es decir, radical de “ir a la raíz”. Pero por otra parte no podemos simplificar como los políticos que adoran plantear falsas dicotomías: “estás con nosotros o estás contra nosotros”. Luego, súmale los eternos chauvinismos, de acá y de allá. No pocos se jactan de tener las mentes muy abiertas, y se los exigen a los demás, pero el órgano pensante se les cierra como una reacción epidérmica apenas la crítica atraviesa las fronteras nacionales. Eso es universal y trágico. El poder está en todas partes pero no lo puede todo y podemos ver ejemplo de sobra por doquier. No puedo negar que las universidades norteamericanas (creo que las europeas también) son de los pocos lugares donde se puede hacer investigación. Por muchos motivos: porque hay recursos y hay tiempo (¿cuánta investigación puede hacer un profesor que está corriendo de una clase a otra, enseñado treinta horas como a veces ocurre en América Latina? Estoy confiado que esta realidad tenderá a cambiar). Tampoco hay, o no abundan en la academia americana, esos fantasmas de ciertas condicionantes políticas como con cierta frecuencia se ve desde afuera o en algunas películas de Hollywood, que también necesitan emocionar y vender. Como profesor integro el gobierno de mi actual universidad y sé por experiencia propia que si un país poderoso como Estados Unidos es el escenario de choque de diferentes grupos de intereses heterogéneos, las universidades tienen un grado de libertad e independencia que no se encuentra en la mayoría de otros ámbitos laborales.

 CP: ¿Has tenido mentores que influyeran en tu literatura?

JM: Muchos. Ernesto Sábato, Jean Paul Sartre, José Saramago y un largo etcétera.

CP: Cuales creés son los intereses que no deben perderse de vista (como se lee en algún comentario tuyo) y cuán oscuro seguís viendo el tiempo inmediato?

JM: Los primeros intereses que no se deben perder de vistas son los del bien común de un grupo, de una sociedad y, en su máximo ideal, los intereses comunes de la Humanidad. Esta es, además de previsible, una respuesta políticamente correcta. No se desmerece por esto sino, a veces, por otra razón. El problema de una respuesta tan arraigada en la cultura popular es que se subestima otro valor importante, más existencialista: una libertad que para el individuo no sea una libertad concreta es una libertad ficticia. Cuando en nombre de un mecanismo o de un sistema, sea comunista o capitalista, sistemáticamente se frustran los intereses individuales en beneficio de los intereses de un grupo, ese grupo o ese sistema pierde toda su razón humana de ser. Uno se sacrifica por alguien más, sobre todo por la familia, por los hijos. Pero si la lógica es que uno debe renunciar a sus derechos individuales y al goce de un minino de libertad y ello se traducirá en lo mismo en los hijos y los nietos, entonces todas las obligaciones y los intereses del grupo se convierten en un gran absurdo. En un picadero de carne. En esto no soy ni optimista ni pesimista. La humanidad tiene nuevas herramientas de liberación, herramientas que las pueden conducir a una anarquía saludable, pero por el momento se encuentra distraída con sus nuevos juguetes.

CP: ¿Tiene chances de vivir mejor una sociedad virtual?

JM: Las chances que tiene una sociedad virtual de vivir mejor son virtuales. El mundo virtual, el mundo de las comunicaciones interactivas, como lo dijimos hasta el cansancio en el siglo pasado, son la necesaria herramienta para moverse de una democracia representativa a una democracia directa. No solo por las posibilidades de opinar y de votar innumerables veces, sino porque los medios de producción se deberían descentralizar, en el proceso inverso que produjo las viejas ciudades industrializadas, llenas de instituciones semi-fascistas, centralizadas. Internet debería ser la metáfora, aparte de de uno de sus instrumentos, pero, repito, por ahora es más un juguete que una herramienta. La Sociedad Desobediente madurará algún día, No sé cuando, exactamente. En 2002 y 2003 advertimos sobre la debacle económica de Estados Unidos como consecuencia de la guerra en Irak y la gran crisis económica y social que seguiría. Concretamente mencioné un movimiento global sin líderes, como lo son hoy los indignados y los occupy. Pero tampoco creo hoy que este sea exactamente el momento de madurez de ninguno de ellos. Habrá una restauración y otra vez un movimiento hacia la democracia directa. Pero ya no sabría decir cuando podría ocurrir.

 CP: ¿Qué juicio te merece tu obra en tiempos donde la información parece marchar en sentido contrario a la posibilidad de leer?

JM: Mi obra (si se pudiera llamar así) no me merece ningún juicio. He hecho lo que quería hacer. Tal vez me quedé con las ganas de escribir más, no importa. Mientras pueda seguir escribiendo lo haré. Si no pudiese hacerlo, tal vez dormiría más y comería mejor. En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, no creo que hoy la gente tenga menos tiempo para leer. Seguramente tiene más tiempo que un obrero de la era industrial. También tiene más acceso a la literatura que antes. El problema que le veo es el mismo problema del pensamiento publicitario: es una lectura hiperfragmentada, un permanente coitus interruptus. Las nuevas generaciones son incapaces de leer un libro entero. No digo con eso que no haya descubierto algunas otras formas ventajosas, pero entiendo que simultáneamente a lo que se puede defender como un simple “cambio generacional” se está perdiendo un ejercicio intelectual nada despreciable, como lo era poder resistir una maratón de decientas paginas y ser capaces de entender lo que se ha leído. Ahora, cuanto más se sabe menos se comprende. Algunos estudiantes que han acudido a mi oficina en busca de ayuda se defienden con la excusa que pertenecen a una generación “múltiple tarea”, que pueden hablar, textear, escuchar música y reflexionar, conducir y hacer el amor todo al mismo tiempo. Esto sería fantástico si al menos pudieran hacer una de esas cosas mínimamente bien.

CP: ahora parce que no es necesario estudiar porque todo está en Google.

JM: claro, Google y Wikipedia son instrumentos fantásticos. Pero observemos que cualquiera tiene todos esos millones de artículos y datos al alcance de la mano y sólo unos pocos que tienen algunos de esos datos en su cabeza son capaces de inventar teorías nuevas, de crear e innovar en las practicas del mundo de hoy, lo que me hace pensar que la memoria humana no es sólo un banco de datos como una simple computadora. El resto se dedica a cumplir su antiguo rol de consumidores de novedades y baratijas modernas. Es decir, las cosas no han cambiado tanto.

CP:  ¿Cómo se ve el horizonte literario desde tu lugar y porqué?

JM: Desde aquí quizás lo más novedoso es el crecimiento de una identidad literaria hispana dentro de Estados Unidos, como consecuencia no sólo del crecimiento de la población de hispanos que suma más de cincuenta millones, sino por el mayor acceso a la educación que cada vez mas tienen los descendientes de los primeros inmigrantes. Como a lo largo de toda la historia, los ricos no emigran, y estos inmigrantes eran, en su mayoría, pobres y en casos casi analfabetos. Ese fenómeno histórico y cultural necesariamente tenía que tener una traducción en un movimiento cultural progresivamente más fuerte. La cultura hispana y el idioma español han estado en este país desde mucho antes que el inglés y la cultura anglosajona. Eso no es nuevo. Lo nuevo quizás sea la conjunción de todos los factores anteriores en un movimiento histórico que hará propicio una mayor y mejor producción literaria propia de lo que imprecisamente se llama “hispano”.

CP: ¿Lees mucha literatura uruguaya?

JM: Debo reconocer que tengo esa materia pendiente. Mis lecturas uruguayas se han quedado un poco en los ochenta. De etapas más recientes sigo leyendo la producción más reciente de Eduardo Galeano y otros pocos autores como Tomás de Mattos o Gustavo Esmoris. Se que hay muchos otros autores reconocidos como Claudia Amengual, Andrea Blanqué y Mercedes Vigil, pero todavía no alcanzo a leerlos. No es posible abarcarlo todo. De ahí la importancia del trabajo de los buenos críticos.

 CP: ¿Cuales son, hoy, tus dos orillas?

JM: Una es mi memoria, mi identidad, que ha quedado anclada en el Rio de la Plata, llena de buenos recuerdos y de tristes desencuentros. La otra es el futuro de mi esposa y de mi hijo, que han reemplazado casi totalmente mis preocupaciones por mi propio futuro.

El crimen del padre Amaro

In crítica on 12 abril, 2012 at 8:26 am

El crimen del padre Amaro

Dirección: Carlos Carrera

Producción: Alfredo y Daniel Ripstein.

Año de realización: 2002

Cover of "The Crime of Padre Amaro"

El triunfo ético de la derrota

El padre Amaro

 

El Crimen del padre Amaro comienza con una escena que será poderosamente significativa para la relectura de los acontecimientos que más tarde se irán sucediendo, en cascada, como un juego de dominó: antes de que el joven cura ponga pie en el pueblo, antes de que baje a tierra, el ómnibus que lo llevaba a su destino es asaltado. El padre Amaro no sufre ninguna pérdida importante. El que pierde, el que es golpeado, como siempre, es un representante del pueblo. Éste, el representante, antes del asalto le había comentado al padre sus intenciones:

Pasajero abuelo: –Voy a poner una tienda con un nieto. Si la tienda no da, entonces yo me largo al otro lado. Tengo una hija allá.

Con estas pocas palabras el viejo hizo una concisa pintura del actual momento de un mexicano común: su hija se ha ido a Estados Unidos y le ha dejado a su nieto para que se encargue de él mientras arregla su situación económica. El viejo aún intenta nuevas posibilidades –con la generación más joven–, aunque es escéptico sobre el éxito de su último esfuerzo.

Pero es asaltado y le quitan el poco dinero que lleva. Momento justo para dar un perfil del protagonista principal: antes de bajarse del ómnibus, el joven cura le da dinero al pobre viejo.

Aquí tenemos al religioso. Sólo que todavía no sabemos si el joven cura es una buena persona o si está construyéndose una imagen de sí mismo. Es decir, hizo lo que un buen hombre –y, sobre todo, un buen cura– debe hacer: fue compasivo, generoso, sensible al dolor ajeno. Más adelante, incluso, le “confesará” al padre Benito sus intenciones: “yo sólo quiero servir a Dios”. Lo que, de una forma indirecta, el padre Benito, con la conciencia menos limpia, arrugada, advierte que “cura que ladra no muerde”[1].

Sin embargo, al final de la película podemos hacer una lectura distinta: entonces, el joven sacerdote pagó su impuesto, salvó el examen, actuó por deber, no en consideración con el otro, sino consigo mismo.

La misma lectura se puede hacer del incidente en que el novio de Amalia lo golpea en la calle. El padre Amaro no reacciona. Llevados a declarar ante la policía, el cura levanta los cargos delante del propio Ruben, lo que enfurece más a éste que intenta agredirlo nuevamente.

La actitud del padre Amaro pretende ser cristiana: ante la agresión, ofrece la otra mejilla; ante la posibilidad de condenar, perdona.

Sin embargo, estas actitudes, si bien logran conquistar la simpatía del espectador, finalmente se rebelarán falsas ¾incluso soberbias– en su momento decisivo. El padre Amaro es menos directo y franco que el joven periodista. Es el verdadero hipócrita. Está representando un papel asignado por la tradición católica. Es un actor[2] que debe convencer a la gente y, sobre todo, al obispo, ya que de este último depende su carrera.

Cuando Amalia le dice que está embarazada, el padre Amaro no tiene escrúpulos para tratar de deshacerse de su hijo-problema. Le sugiere tener el niño en otro pueblo y darlo en adopción.[3] Llega a golpearla. Despide sin atisbos de piedad al chofer por su infidencia, dejando en la calle al hombre que debe cargar a la inválida, como un mueble más, sobre un carro tirado por un burro. Después de esta expulsión, los amantes continuarán teniendo sexo en el mismo lugar, lo que confirma no sólo la indiferencia por el dolor ajeno, sino también su egoísmo.

Como si no fuera suficiente, el padre Amaro terminará por entregar a su “amada” a su anterior novio, quien debería cargar con su hijo salvándolo asi de la vergüenza y de la frustración de su brillante carrera.[4]

Sin embargo, el padre Amaro sabe representar sólo un papel, el que le enseñó el seminario, el papel del buen cristiano. Pero cuando se enfrenta a la realidad contaminada del pueblo, de las falsas relaciones que predominan entre sus superiores y el medio que lo rodea, fracasa. Se convierte en un pésimo actor. Miente y no sabe cómo. Es inverosímil.

El colmo de esa inverosimilitud la logrará cuando pretenda justificar sus encuentros con la muchacha. “Amalia, una niña muy piadosa –dice a cada uno que encuentra–. Quiere ser monja. Quiero prepararla [pero en secreto]”

Cuando la verdad llama, el padre Amaro no responde. Finalmente, se aprovechará del prejuicio favorable que le hace la gente del pueblo, tras la muerte de Amalia, culpando al joven periodista de su muerte.[5] Mentira que el joven cura sostiene fuertemente con el silencio.

Grupos sociales

En El Crimen del padre Amaro podemos identificar grupos sociales muy definidos los que, no sólo se corresponden con grupos económicos sino, además con grupos éticos, más o menos definidos.

El primer gran grupo –no por su cantidad sino por la importancia que tiene en la película– es el grupo de religiosos. Es obvio. Pero dentro de éstos, a su vez, hay grupos antagónicos: primero está el “grupo oficialista”, integrado por el padre Benito, por el obispo y por el mismo padre Amaro. Por otro, el “grupo hereje”, representado por el padre Natalio. Éste, el padre Natalio, es un probable militante de la Teología de la Liberación y probable guerrillero. Lo que es seguro, por lo menos desde el discurso de la película, es que el grupo del padre Natalio representa todo lo mejor que el grupo católico oficialista no tiene: escrúpulos, principios éticos, desprendimiento, solidaridad con los oprimidos y perseguidos, autenticidad en su discurso, correspondencia entre sus prédicas y su acción. Por muchos momentos, el padre Amaro corre el riesgo de pisar la línea que separa a éstos de los oficialistas. Pero en todo momento triunfa en él la obediencia a las autoridades religiosas, lo que no es otra cosa que obediencia a su propias ambiciones personales. Cuando éste le lleva al padre Natalio la noticia de la excomulgación[6], lo hace con la conciencia de que es lo más grave que le puede suceder a un sacerdote en su carrera, es decir, en su vida. Con lágrimas en los ojos, le dice: “ahora estás afuera de la Iglesia”. Estar “afuera” de la Iglesia significa “ser nadie”, perder toda la identidad, toda esperanza, todo propósito en la vida. Pero el padre Amaro no sólo llora por la gravedad de este hecho, sino porque, en el fondo, sobrevalora al padre Natalio: “Créeme que te admiro, Natalio”, le dice, antes de dejarlo. Sin duda lo admira: Natalio es capaz de hacer lo que él sabe que es más noble, pero que él mismo no puede hacer. Su carrera está por encima de sus propios valores éticos y no alcanzará nunca a resolver esta contradicción, al menos que elimine el factor más débil, es decir, el factor ético, los escrúpulos[7].

Por otra parte encontraremos al pueblo, representado en la joven Amalia, en el chofer de la iglesia y en el resto de los personajes que hacen algo útil por los demás. Este pueblo ¾el mexicano¾ nunca aparece revelado; cuando aparece, lo hace de forma típica, como los obreros de la construcción del padre Benito que le silban a Amalia al recorrer la obra ¾es parte del folklore obligatorio de una sociedad machista y latinoamericana.[8]

En oposición ideológica al grupo de los religiosos encontraremos a los ateos, a los anticlericales representados en los periodistas, en el director del periódico, en los jugadores de ajedrez.

Un grupo necesario, aunque esteriotipado[9], es el de los narcotraficantes el cual, por supuesto, estará relacionado con todos los grupos que, de alguna forma, ostentan el poder en México: gobierno, Iglesia, comercio, etc. A diferencia del caso colombiano, donde los supuestos grupos “subversivos” forman parte de la dialéctica contradictoria del poder, en El Crimen del padre Amaro el grupo “resistente” del padre Natalio se opone al mismo. También por esta razón ¾porque “poder” y “corrupción” se han vuelto sinónimos, si alguna vez fueron otra cosa¾ es que el cura rebelde representa lo bueno que todavía no ha sido comercializado.[10]

Un tercer grupo está representado por un solo personaje: la santera, en nombre de los marginados, locos, inescrupulosos como las autoridades y los poderosos, pitonisa, celestina y bruja malvada.

Todos estos grupos, incluido el grupo del padre Natalio, están atravesados por la simulación y la mentira. En este último caso y en el caso de la santera es por una razón de sobrevivencia; en los otros casos, siempre será por ambiciones personales nunca satisfechas.

Todos saben, por ejemplo, que el celibato es la Gran Mentira. Pero nadie quiere reconocerlo:

Madre de Amalia: [Encontrándose con el padre Amaro] –Ya me lo había dicho mi hija, muy joven y guapo.

Padre Benito: –Los curas no son ni jóvenes ni guapos. Son ministros de Dios.

En otro momento, la mujer del Alcalde se confiesa y, antes de entregarle al padre Amaro un sobre con dinero, supuestamente del narcotráfico, dice:

La mujer del Alcalde: –Ya que ahora conoce mis pecados quiero [invitarlo a mi casa para que] conozca mis virtudes.

Tipos éticos y psicológicos

El encuentro del padre con la muchacha que enamora se da de una forma un poco convencional: unos niños juegan a la pelota y ésta ¾móvil inocente¾ se escapa para caer cerca de él quien, después de mirarla acercarse, se la entrega en sus manos. La pelota naranja está llena de simbolismo. No sólo significa un “diálogo físico”, el primer contacto, sino que, además, hay una “entrega”, una “posesión”.  Mientras ella recibe la ofrenda, lo mira a los ojos. Lo que en lenguaje callejero se llama “flechazo” o “amor a primera vista”.

Esta relación clandestina nace y se propaga como el fuego. No se puede disimular y, cuando los protagonistas pretenden hacerlo lo hacen muy mal. Desde el comienzo el novio de la joven se percata del hecho. No tardará mucho para que la vieja santera haga lo mismo, con mayor elocuencia. Las miradas son evidentes, finalmente el primer beso será en el más público de ese espacio público que es una iglesia de pueblo. Lo mismo ocurrirá con el sitio que encontrará el padre para hacer el amor con la joven, las excusas que usará para ocultar el hecho, etc.

Desde el comienzo de El Crimen del padre Amaro, el padre de su novio da una clave de la personalidad de Amelia: la niña tiene la cabeza llena de “rezaderas”, gracias a los “gilipollas[11]” de los curas.

Pero esta cabeza llena de “rezaderas” expresará a su forma la sensualidad que no puede sujetarse a esa edad:

Amalia: [En la obra de construcción del padre Benito] ¾No estoy enamorada de mi novio. [...] Estoy enamorada de Dios.

Con excepción del padre Natalio, todos los demás personajes comparten la misma carencia: los escrúpulos. La santera es un personaje marginal, pero no ha llegado a su pobreza por razones de éticas, religiosas o filosóficas, lo que rápidamente queda demostrado cuando en la iglesia se recoge la limosna: la vieja deja unas monedas y, con la misma mano, recoge un billete. La santera es corrupta y se vale de sus habilidades para sacar provecho propio de la situación. Lo mismo hará con las ostias y con la joven Amalia, cuando consigue un hospital clandestino para realizar el aborto. No muy distinto es lo que hacen las autoridades eclesiásticas –incluido el padre Amaro, por supuesto–, los periodistas y los narcotraficantes.

Parte de la mentira es justificar las contradicciones entre el deseo y el deber, entre los dogmas y la práctica; parte de la mentira consiste en saltar por sobre las leyes de la Iglesia para no pisarlas.

Un ejemplo de ello nos ilustra brevemente la anterior observación:

Padre Amaro: –Dime tus pecados.

Amalia: –Me gusta ser sensual. Me toco yo misma cuando me baño y el agua me recorre el cuerpo. ¿Es pecado?

Padre Amaro: –No, no es pecado. El cuerpo y el alma es la misma esencia.

Claro que no sería la misma esencia si fuese el cuerpo y el alma de una mujer vieja y no fuese la mujer que el padre Amaro deseaba.

Y enseguida Amalia agrega:

Amalia: –Pienso que es Jesús quien me toca. ¿Eso es pecado?

Padre Amaro: –Sí, es pecado.

El mismo Padre Amaro será quien, antes de hacerle el amor, la compare con la Virgen María y concluya que ella es más hermosa.

También el padre Benito afirmará, con contundencia, que la idea de abolir el celibato es una “pendejada”.

Más clara aún, la idea antes expuesta se advierte en el siguiente diálogo:

Padre Benito: –Al dinero para las buenas obras no hay que ponerle peros.

Padre Amaro: –Es dinero lavado

Padre Benito: –El verdadero lavado es ante Dios.

La misma posición retórica es la del Obispo que, con una racionalidad que era común en Martín Lutero (también cristiano, sí, pero enemigo):

Obispo: –Donde abunde el pecado sobrará la gracia de Dios. Para Dios todo tiene remedio.

Será a causa del Obispo –es decir, de la autoridad, del sistema– que el padre Amaro comenzará a practicar el juego de la mentira, la extorsión y la estrategia inescrupulosa para conseguir resultados personales. Es, precisamente, cuando el nuevo cura va a hablar con el director del diario que publicó una artículo denunciando los vínculos de la Iglesia con la guerrilla, vínculo que aparece como probable, no probado, pero, en todo caso, no es presentado como el vínculo perverso sino, por el contrario, como el vínculo con las víctimas de las sierras, las víctimas del narcotráfico y del gobierno.

Padre Amaro: [Al director del diario] –¿La verdad se sostiene de los lectores o de los avisos? Se lo digo porque el obispo puede acabar con la publicidad…

Un breve diálogo entre el padre Benito y su amante confirman la contradicción no sólo entre el discurso y los hechos, sino también entre el discurso y el pensamiento:

Padre Benito: –Te convertí en la puta del cura.

Mujer de Benito: –Tu me dijiste una vez que el único infierno es la soledad.

Padre Benito: –¿Eso te dije? Ojalá yo lo entendiera así.

Simbolismo

No hace palta mencionar que El Crimen del padre Amaro estará llena de sensualidad, hasta que la atracción del joven padre y la muchacha se consume. A él lo mueve el deseo; a ella la mueve el amor. También esta posición del drama es anacrónico, pero no olvidemos que la película está basada en una novela escrita a fines del siglo XIX. Ahora, Carlos Carrera debe resolver, usando imágenes, esta sensualidad. Recursos de la liturgia no le faltarán. Si dio de comer la ostia a un gato, ¿por qué no habría de usarla para crear una imagen sensual en el altar mismo? Me refiero al momento en que el padre Amaro le pone la ostia en la boca de la joven Amalia. La identificación de Jesús con la Pasión es doble, y lo ha sido probablemente desde siempre. También aparecerán imágenes de Jesús cuando el padre Amaro y Amalia comienzan su relación carnal.

El lugar donde los jóvenes “pecadores”  harán el amor repetidas veces está precedido por un largo muro lleno de manchas. El simbolismo es demasiado directo.

No es tan directo pero sí resulta impactante y significativo, el papel representado por la paralítica. Ésta ¾como todas las mujeres del pueblo¾ se enamora del padre Amaro. Y, como una de las escenas más impactantes que pudo producir El crimen del padre Amaro, la paralítica sufre con el sexo que su enamorado tiene con otra joven ¾con una joven hermosa. Así, los gritos de placer del coito son reemplazados por los gritos de profunda desesperación de la paralítica. Ésta es la más pura encarnación del dolor físico y moral.

Por otro lado tenemos a los opositores formales. Me refiero al director del periódico y la gente que lo rodea, todos anticlericales. Esto no sólo se “sugiere” con las repetidas escenas que los muestran jugando al ajedrez, sino que además son ellos los portadores de la palabra escrita que no obedece a Dios. El periódico también genera conciencia y opinión en la gente, pero no en nombre de Dios y, como se verá en la película, de una forma abiertamente anticlerical –lo cual resulta en el choque más importante entre estos dos grupos.

Sin embargo, el verdadero opositor está dentro de la estructura y dentro de la tradición de la Iglesia, surge de ella y es expulsado por hereje. El padre Natalio, el cura rebelde, es el único de su iglesia que lleva barba. La barba no sólo representa al contestatario, sino que lo acerca a la imagen del cristiano primitivo –original. Su compromiso con los sometidos es real, no de palabra. Predica en las sierras, en un medio inhóspito; su iglesia es una construcción precaria que ellos mismo hacen con sus propias manos ¾tarea de la cual el padre Amaro participa sólo de forma simbólica, en una de sus visitas al “mundo real”

En un plano menor, advirtamos que Amaro y Amalia son semejantes. No debemos analizar esta coincidencia como un hecho de facto, de hermenéutica sobre un texto religioso antiguo o producto misterioso y revelador del inconsciente. Apenas sirve para descubrir un juego consciente de los autores de El crimen del padre Amaro.

Es importante, en este resumen analítico de los símbolos de la película, remarcar la apariencia física del protagonista. Gael García Bernal es lo que se podría decir un muchacho lindo. Su masculinidad no está fuertemente acentuada –según cánones occidentales–. Hay un perfil casi femenino, es decir, delicado, inocente, angelical y –se debe suponer– sensual. También el personaje apoya este perfil con su interpretación: desde el inicio, el padre Amaro se presenta como un joven bondadoso e inocente, de nobles valores, dispuesto a ayudar al prójimo, a los pobres, a los feos. Es una especie de ángel que enamora a todas las mujeres del pueblo. Desde las viejas hasta la paralítica que se aferra de su brazo con la fuerza que no tiene. No se espera de él la revelación que, después de la extorsión al director del diario, comenzará a revelarse momento a momento. Aún así, la confianza en la apariencia física hace esperar una reivindicación de su valor en una confesión final que nunca llegará. En su lugar predominará la irremediable cobardía, el egoísmo o –peor– la conciencia fría y oscura del anticristiano.

Dentro de los simbolismos podemos notar un importante grupo de contrastes:

Contrastes, parodia e ironía

Cuando el padre Amaro entra a la que será su iglesia, lo primero que escucha es un canto de la vieja curandera: es caricaturesco, agresivamente desafinado, casi al límite de la parodia y de la blasfemia[12]. Por si fuese poco, esta misma mujer usará las ostias como alimento para sus gatos, con el agravante de decirlo de forma explícita: “toma tu medicina, es el cuerpo de Cristo”. Más adelante encontraremos el mismo símbolo “desacralizado” casi hasta el límite de la blasfemia, representado por un grupo de niños comiendo ostias con ketchup.[13] En otra escena posterior se mostrará este mismo ambiente como una combinación surrealista de gatos y muñecos. Y, casi al fina, cuando el padre Amaro va en busca de la santera para conseguir a un médico que aborte a su hijo, la vieja le dice: “Ésta es mi iglesia particular”, y a continuación, le muestra los santos que ha coleccionado.

Un contraste o contradicción ético-teológica se produce cuando el padre Amaro, sabiendo del embarazo de Amalia, le reza a la virgen pidiéndole un milagro. Ese milagro llega: Amalia acepta hacerse el aborto.[14]

También hay un contraste que es, al mismo tiempo, una nueva simulación: las campanas que sonaban originalmente en el campanario han sido sustituidas por una grabación que se emite a través de altavoces.[15] Un contraste semejante sucede cuando el padre Benito remonta vuelo en la avioneta del narcotraficante para curarse en un hospital lejano. El vuelo es ambientado con un coro religioso, casi gregoriano.

Contraste o discordancia con la vestimenta: cuando Amalia va a tomar “clases para convertirse en monja”, aparece como la joven virgen entre muros sucios, entre puertas despintadas ¾lo cual ya vimos como alegoría¾. Pero además el uniforma de monja de Amalia es del todo contradictorio: una minifalda.

Un contraste final ¾parte de la actuación de padre Amaro, parte de la mentira del discurso eclesiástico¾ lo confirma el propio padre Amaro cuando oficia misa ante el cuerpo presente de Amalia: la llama “hermana Amalia”.

También la paralítica supone un cruel contraste con los jóvenes haciendo el amor en la pieza de al lado: la voluptuosidad del sexo y la inmovilidad de la enferma; los gritos de goce y los quejidos, gemidos casi mudos de la paralítica.

Otro contraste, esta vez ético, se produce en la misma escena. El padre Amaro anda en procura de alguien que mate a un feto diciendo: “busco un doctor para traer niños al mundo”

Pero, como en ningún momento el padre Amaro es verosímil, en ningún momento ha aprendido a mentir a pesar de que lo ha hecho repetidas veces desde que llegó al pueblo, y, además, porque está buscando ser descubierto ya que espera que el otro haga lo que él no puede hacer –decir la verdad–, y porque la santera es harto perspicaz, ésta enseguida advierte y le contesta:

Santera: –Usted lo que quiere es un aborto, padrecito”

El padre Amaro le da dinero y ella responde:

Santera: –Que Dios lo bendiga, padrecito.

También se confirmará esta dialéctica de los contrastes ético-simbólicos cuando el padre Benito bautiza a una hija del narcotraficante. La ceremonia es breve y se la presenta como un trámite obligatorio que es hecho con la mayor diligencia antes de la fiesta, como el rezo acelerado de un hambriento precede la aniquilación de un banquete. La ceremonia cristiana es sólo la justificación y la apariencia de la fiesta dedicada al verdadero dios: Baco.

Un contraste final y trágico lo realiza el coro que canta en la misa de velorio de Amalia:

Jesucristo te llamó

Para estar con él

Él te esperará

Con los brazos abiertos

Padre voy a Ti.

Humor

El Crimen del padre Amaro es un drama y una comedia al mismo tiempo. Como es norma, los acontecimientos cómicos son muy anteriores al drama que, invariablemente, debe ir al final. Este orden está invertido en las películas dominantes del cine norteamericano, pero no en un género latinoamericano que no pretende divertir ¾relajar, es la función de la risa después de la tensión¾ sino, por el contrario, pretende ser más conmovedor y, si es posible, crítico.

Así que en la primera mitad encontraremos expresiones como:

Amalia: –¿No crees en Dios?

Novio: –Puede ser. Pero no me gustan los curas.

Amalia: –¿Eres comunista?

Lo cual de paso sirve como crítica irónica hacia la ingenua perspectiva popular, dominada por el discurso de la ideología dominante.

O cuando, después de hacer el amor con el cura, Amalia enseña los diez mandamientos y cambia el significado del sexto: “no fornicarás significa que no vas a comer carne en semana santa”

El crimen del padre Amaro es una película abiertamente anticlerical, deliberadamente provocativa. Sus estrategias son a veces el humor y la ironía y, sobre todo, la exposición explícita de la doble moral de los representantes de la Iglesia Católica. Poniendo en evidencia estas graves contradicciones evidencia también la ilegitimidad del poder, no sólo religioso sino también político y económico. Por supuesto que en esta película no se tratan temas nuevos, ni siquiera de una forma novedosa ¾El pájaro canta hasta morir se le parece. El libro en la que está basado es del siglo XIX.

Sin embargo, el momento es apropiado. Es necesario recordarle a los desmemoriados la tradición oculta: la corrupción moral y discursiva de los sacerdotes, su pedofilia, su falso celibato, su falso amor, su falso sacrificio en bien de los demás. Claro que también corre el riesgo de provocar su propia caza de brujas…

Una lectura a través de Mas’ud Zavarzaeh

Para Zavarzaeh, la relación entre el centro y el margen es una relación de oposiciones ¾conflictiva¾ entre exclusión e inclusión. Su crisis es uno de los síntomas de la Posmodernidad[16].

Sin embargo, ¿qué significa, exactamente, “crisis” de la relación tradicional entre el centro y el margen? Sin duda que ésta no ha cambiado desde el neolítico: hay un centro desde el cual se emite un discurso predominante que es, al mismo tiempo, excluyente. Quienes son perjudicados por ese discurso o quienes lo resisten deben, necesariamente, ubicarse al margen. La crisis de esta relación dialéctica significa, antes que nada, una conciencia y un cuestionamiento ético de esta relación, mucho antes que un cambio estructural –espacial– del centro tradicional.

Ahora bien, ¿cómo somete el centro y cómo se defiende el margen, cómo reacciona el margen y cómo se reorganiza el centro?

Es importante anotar que el centro es el principal productor de “legitimaciones”, es decir, el principal redactor del discurso ético predomínate. Pero este discurso necesita de un enemigo: el margen. Personalmente, creo que una de las fortalezas del centro en relación con la res intermedia[17] consiste en mantener una clara relación ético simbólica con el margen. Es decir, el centro necesita del margen. Sin el peligro y la amenaza, no podría existir una dominación ideológica efectiva. Es por esta razón que el centro debe combatir el surgimiento ético-contestatario del margen, pero nunca suprimirlo completamente. Si no existiera un margen ¾hecho dialécticamente imposible¾ el centro lo inventaría.

Una segunda forma de “manipulación ideológica” que practica el centro, aparte del antagonismo, es la “absorción”. Lo que también podríamos llamar, “integración de la exclusión” o “anulación del discenso”.[18]

Lo que aún queda sin aclarar es si el centro es plural o no. Sabemos que el margen lo es, pero la respuesta no es tan clara cuando interrogamos al centro. Cabrían dos posibilidades: a) el centro es único, por naturaleza ideológica y de organización jerárquica; o b) el centro es una pluralidad “coherente”, es decir, capaz de integrar los distintos niveles y categorías de discursos de dominación: racial, de clase, económico, de género, etc. ¾una mujer de clase dominante sería, de alguna forma y al mismo tiempo, marginal por su sexo.

Desde este punto de vista, El crimen del padre Amaro construye un discurso que, originado probablemente en el centro, se ubica conscientemente en el margen. Sabemos que parte fundamental de la ideología dominante, la ideología “central”, consiste en asociar al margen con descalificativos éticos, como pueden serlo de orden social, sexual o de producción. Es decir, el margen es improductivo, desordenado, peligroso para el orden y la seguridad, sexualmente desviado o contra natura, inmaduro, etc.

En las películas de Hollywood, el margen finalmente se integra al centro ¾el hippie, el bohemio, el contestatario, la mujer “libertina”, etc. Pero no sólo como forma de “reformar” algunos elementos disfuncionales del centro –al que deberá ayudar a recuperar su propia centralidad en tiempos de “desviación”–, sino reconociéndose incapaz de cambios serios y como característica de la inmadurez psicológica, ideológica, productiva y moral.

Por el contrario, en El crimen del padre Amaro el centro triunfa finalmente en la trama, lo cual significa una derrota ética necesaria en la meta-trama, es decir en las lecturas probables del espectador. El centro es moralmente corrupto.

También se da una paradoja que, aunque pueda sorprender, no es para nada propiedad de la posmodernidad, sino de los orígenes del cristianismo: el centro representa la fuerza y el poder social, la dominación, al mismo tiempo que la marginalidad ética. Desde este punto de vista, este discurso es, marginal. Sólo el poder del dominante puede imponer una censura de expresión; pero el censurador es, históricamente, el que ha perdido la batalla por la legitimación ética, porque su discurso es insuficiente.

El padre Natalio representa al típico marginado: se encuentra en la clandestinidad política y eclesiástica. También se encuentra marginado por el poder político, civil, representado por el periódico del pueblo. Sin embargo, es el único “héroe-ético” que se destaca en el discurso de El crimen del padre Amaro. Su derrota, la excomulgación ¾la separación definitiva de la corrupción y del poder¾ como la de Jesús, es la única forma efectiva de triunfo moral.

Jorge Majfud, Ph.D.


[1] Más adelante, luego de mostrarle dónde vivirá, el padre Benito le dice: “A lo mejor estás poco tiempo, si logras complacerme a mí y al señor obispo” Es decir, si es obediente ¾no a dios sino a las autoridades religiosas¾ su carrera a roma será vertiginosa.

[2] El gran actor es Lucifer. Los actores, los simuladores son sus discípulos. La gran simulación es representar al Demiurgo como Dios, tal como afirmaban los gnósticos de los primeros siglos del cristianismo, antes que el Concilio de Nicea (año 325) los condenara y luego la oficialidad cristiana los persiguiera hasta extinguirlos.

Esto también se corresponde con la idea del chofer de la iglesia: “para mí que el diablo se vino al pueblo hace años”.

[3] “Yo no puedo poner en riesgo mi apostolado”, dice.

[4] El padre Amaro reza: “No permitas que me hunda”

[6] Ni siquiera le plantea mudarse de pueblo, por segunda vez, tal como le había sugerido el obispo, como condición previa a no ser excomulgado.

[7] Cuando Amalia le propone abandonar los hábitos para casarse con ella, él se niega alegando que “lo importante” es su vocación. Aunque enseguida aclara ¾se justifica¾: “Además, siendo sacerdote puedo hacer mucho por la gente”

[8] Este pueblo también aparecerá, en un momento, como parte de la estructura psicológica de dominación eclesiástica cuando, después de escuchar un sermón incoherente del padre Amaro, se lanzan enfurecidos a la calle en protesta contra el periódico y a favor del padre benito. El padre amaro no incita esa violencia, pero la “solidaridad” de los “miembros” pertenecientes a la base de la Iglesia se exacerba y se le va de las manos al predicador mediocre. Otra vez encontramos aquí al padre amaro, al joven sacerdote, al sacerdote “tierno” llenando un insterticio de una ideología eclesiástica que se mueve sola, que hace actuar a sus miembros inferiores, que los usa, los transforma y los amolda.

[9] Otro grupo menor que se encuentra esteriotipado es el de los políticos que gobiernan al pueblo. Creo que es el alcalde quien dice, en tono de burla: “Yo gobierno para mi pueblo, no para mi partido”.

[10] Considero que todo lo referente a los grupos de narcotraficantes y al Chato Aguilar, se pudo haber obviado, evitado con una ausencia más sugerente. La fiesta, los guardias disfrazados de cowboys, son inverosímiles o están mal actuados. La contraseña que hace el padre benito, dibujando la cruz en el aire y pronunciando la palabra clave “tiburón” es más digno de una serial policial para pasar el fin de semana comiendo pop que de una película que se precia de “latinoamericana”.

[11] No sólo por este término insultante, sino por su referencias a Franco, deducimos que es un inmigrante español.

[12] Canta: “Los ángeles cantan y alaban a Dios”

[13] Un problema ético de realización se produce aquí, cuando niños ¾menores¾ son usados para representar una escena con una carga religiosa y simbólica tan fuerte. No podemos saber qué rechazo moral puedan tener dentro de diez o quince años.

[14] El padre Amaro afirma que Amalia es libre para hacerse el aborto por su propia voluntad. Esto tiene un efecto doble: 1) El cura no se hace responsable de la decisión del aborto de su propio hijo; 2) tampoco le impone a una mujer una decisión dictatorial, aunque la presiona para que su decisión sea favorable a su deseo: el aborto. Habrá un momento de sinceridad cuando, esperando el resultado del aborto, le dice al abuelo-pasajero que encuentra en el hospital clandestino: “[No vine para que alivien a ninguna muchacha] vine a que me alivien a mí”.

[15] Este hecho no es una invención de la película. Existe en muchas iglesias y no se explica cuál es el inconveniente de las viejas campanas sino la incomodidad física de mover aquellos gigantes y nobles moles de bronce.

[16] “[The] relation between the center and the margin […] is itself a symptom of the crisis of posmodernity and uncertainty about the norms that might “justify” and “explain” the acts one undertakes.” Mas’ud Zavarzaeh, Seeing Films Politically, pg. 169. State University of New York Press, Albany, 1991.

[17] Con este término de dudosa comprensión, me refiero al cuerpo social que se ubica entre el centro y el margen y que constituye, seguramente, la mayoría social.

[18] [Hollwood films] attempt to recuperate the radical margin as a “reformist” discourse. The margin and its discourses, in a gesture of open-mindedness, as seen as having a “positive” effect on the center” Op. Cit. p. 170. “[en Desperately Seeking Susan ] margin that can form a moral coalition with the center” Op. cit. pg. 178.

La silenciosa utopía que cambió el mundo (II)

In artículos on 8 abril, 2012 at 5:11 pm

imprenta de Gutemberg se encuentra en el museo...

 La silenciosa utopía que cambió el mundo (I)

Reflexiones complementarias para la presenteción “Humanist Voice in an Often Inhumane World: The Essay Writing of Jorge Majfud”, de Dr. J. Goldstein. Georgia Southern University, Jueves 29 de marzo de 2012.

 

 El humanismo: la silenciosa utopía que cambió el mundo (II)

Ahora veamos el problema según su maduración histórica.

Diacrónico

El humanismo moderno fue uno de los principales motores de la dramática revolución que marcó el fin de la Edad Media y el surgimiento del Renacimiento, dos nombres discutibles, ya que reflejan un punto de vista particular, que es el del Iluminismo y la Ilustración. De hecho, el Iluminismo del siglo XVIII es hijo del humanismo, como lo es el Renacimiento de los siglos XV y XVI.

Si tuviese que hacer un breve resumen, muy sintético, de los cientos de volúmenes que he ido estudiando sobre el tema a lo largo de los años, creo que podríamos hacer una lista de esos valores que desde el siglo de Dante, Petrarca y Averroes, sino antes, significaron una lentísima, casi imperceptible pero radical revolución que se prolonga hasta nuestros días:

1)     El humanismo puso el acento en la libertad del individuo. Por definición y concepción, toda doctrina fatalista o filosofía determinista es anti-humanista.

2)     Consideró que el arte y la literatura enseñan a ser seres humanos. Este es un descubrimiento d

Presse a bras en bois de Gutemberg

e la antigua Grecia.

3)     Consideró que la historia no es necesariamente un proceso de corrupción y degradación, como durante milenios lo ilustró la metáfora de las edades según los metales, que comenzaba en la Edad de Oro (el Edén) y terminaban en la Edad de Hierro. Esta concepción del tiempo y de la historia fue dominante en muchas culturas de la Antigüedad y, sobre todo, en la tradición judeocristiana.

4)     Si la historia puede progresar, entonces los valores morales (por lo menos algunos) pueden cambiar según los contextos; no son inamovibles ni han sido definidos para siempre por una sola Revelación.

5)     Leer es interpretar. Como consecuencia, es posible que aquí se haya comenzado a destruir la idea de que el autor es la autoridad. Esta concepción (derivada de la idea de que el Autor de la Biblia y del Corán es Dios, que leer es tratar de descubrir la intención del autor, y que por tratarse de Dios sólo podría haber una verdad única) progresivamente se fue degradando, sobre todo referido a textos no religiosos.

6)     Por lo tanto, si es posible que un signo irradie varios significados posibles (no cualquier significado, de lo contrario dejaría de ser un signo), la diversidad no es un atributo del demonio sino algo meramente humano.

7)     La popularización de la cultura a través de la imprenta, que los mismos humanistas provocaron, es una “vulgarización” (el conocimiento al vulgo) positiva desde un punto de vista democrático.

8)     Consecuentemente, surge un interés por las culturas populares, los romances, los refranes, y las lenguas vernáculas.

9)     Surge la extraña idea de que a través de la educación de los niños se podría definir un cambio social.

10)En literatura, se produce un redescubrimiento de los géneros del diálogo y la epístola.

11)El comercio no es algo maldito. Es sólo otra actividad típicamente humana que beneficia el bienestar material y la expansión de la cultura.

12)Se reconoce el valor de la multiplicidad de puntos de vista y, en consecuencia, el eclecticismo y la tolerancia.

13)El Estado y las religiones deben estar separados. El primero debe garantizar la libertad de cultos. (Siglo XIV).

Muchos humanistas, generalmente académicos, profesores de letras procedentes de Grecia y Turquía no eran religiosos. Sin embargo, los siglos XIV, XV y XVI abundarán en humanistas religiosos, como los poetas italianos, los ensayistas españoles o la gran figura holandesa, Erasmo de Róterdam. En este sentido, es probable que la crítica de los católicos humanistas a la autoridad excesiva de la iglesia (aparte de sus críticas a la corrupción eclesiástica de la época) y su concepción del valor de la lectura y la relectura des-institucionalizada, hayan preparado el camino al protestantismo. Lo cual será una nueva paradoja histórica, porque de aquí surgirán las doctrinas más fatalistas y anti-humanistas de la Era Moderna.

También podríamos considerar a Miguel de Cervantes y un siglo antes a Bartolomé de las Casas como otro humanista católico, probablemente converso, quien en las primeras décadas de la conquista española de América se opuso a la esclavitud de los indígenas por motivos humanitarios (por entonces, una elite de intelectuales apoyaba la idea de un “derecho natural” universal, algo muy parecido a lo que hoy son los “derechos humanos”), resistiendo a teólogos como Ginés de Sepúlveda que intentó justificar la esclavitud de las razas inferiores usando la Biblia. Fue necesario que pasaran cuatro siglos para que su prédica se materializara, fundamentalmente gracias a las nuevas condiciones de producción creadas por la Revolución Industrial.

Nuestro tiempo sería imposible de concebir sin la revolución humanista. Valores como la libertad, la diversidad, la igualdad, la democracia, los derechos humanos y la conciencia humana como motor de progreso moral, ahora son casi paradigmas. Hoy casi todas las religiones aceptan estos valores como fundamentales. Sin embargo, creo que es necesario observar que ninguno de esos valores fue resultado de la lucha de ninguna religión dominante sino todo lo contrario: esos nuevos valores encontraron enardecidas y brutales resistencias de las fuerzas más conservadoras, generalmente apoyadas por las iglesias oficiales de turno. La libertad fue maldecida por religiosos como Santa Teresa, quien consideraba que la obediencia y el reconocimiento de la jerarquía masculina era decisión de Dios. Hasta en el siglo XX, la democracia fue maldita en algunos países y en para algunas tradiciones religiosas era obra del Demonio que buscaba destruir las sanas jerarquías del mundo predicando desobediencia y libertad. La diversidad, hasta no hace mucho, fue vista siempre como una inmoralidad. La posibilidad de que diferentes religiones puedan tener partes de verdad, fue siempre motivo de persecuciones, torturas y guerras sangrientas. Incluso en la Europa renacentista, el antisemitismo y cualquier otro tipo de discriminación y persecución racial era considerado una obligación ética, cuando no las guerras santas, que hasta hoy sufrimos.

Es, en este sentido, que alguna vez he dicho que el humanismo es la última gran utopía de occidente. Porque es en sus principios, como el valor de la humanidad como una totalidad y de los individuos como una diversidad positiva, donde radica la esperanza de un mundo que todavía sufre de canibalismo. Dudo que haya alguna religión particular que pueda unir a la Humanidad y mitigar así sus trágicos conflictos. No dudo tanto de que son los valores humanistas los únicos capaces de unir la enorme heterogeneidad de la humanidad que, como una orquesta sinfónica, sea capaz de tocar una misma sinfonía, armónica, gracias a la diversidad de sus instrumentos.

 

 

Jorge Majfud

Jacksonville University. Abril, 2012.

majfud.org

Milenio (Mexico)

La silenciosa utopía que cambió el mundo (I)

La silenciosa utopía que cambió el mundo (I)

In artículos on 1 abril, 2012 at 7:25 am

La silenciosa utopía que cambió el mundo (II)

Reflexiones complementarias para la presenteción “Humanist Voice in an Often Inhumane World: The Essay Writing of Jorge Majfud”, de Dr. J. Goldstein. Georgia Southern University, Jueves 29 de marzo de 2012.

 

El humanismo: la silenciosa utopía que cambió el mundo (I)

 

Más allá de las variaciones, de las ambigüedades y contradicciones que podemos observar en lo que llamamos “humanismo”, como en cualquier fenómeno histórico y, sobre todo, humano, creo que también podemos entender con una relativa claridad el Humanismo, básicamente desde dos puntos de vista, uno diacrónico y otro sincrónico.

Montaigne Essais Manuscript

El primero, por referirse a la historia, es más “objetivo”, es decir, es más fácilmente contrastable con la literatura y el mar de documentos que nos han llegado. El segundo, se refiere más a una concepción filosófica de lo que es.

Empecemos por el segundo:

Sincrónico

Cada vez que en alguna clase menciono algún fenómeno social o algunos valores individuales como relativos al humanismo, mis estudiantes casi automáticamente piensan que estoy recurriendo a una explicación atea. Para algunos, humanismo y marxismo serían casi la misma cosa. Este error conceptual no es casualidad, ya que es el mismo que se asume en los medios y en muchos libros, incluso en algunos libros académicos de las últimas décadas.Para mí decir que el humanismo es una concepción atea es tan erróneo como decir que Dios y religión son la misma cosa. Hoy en día, sobre todo entre los grupos más conservadores, la sola idea de que alguien pueda prescindir de una religión para tener alguna idea o creencia de Dios es por lo menos inconcebible. El rechazo espontáneo es similar al que debió experimentar D. F. Sarmiento al anarquismo de los gauchos. Al mismo tiempo que estos grupos insisten en definirse como apolíticos, en negar que la muerte de Jesús fue (además) un hecho radicalmente político, se empeñan en mezclar política con religión.

Si tuviese que destilar o abstraer al máximo el primer rasgo “necesario” que define el pensamiento humanista diría que radica en la libertad del individuo. No me refiero a ese fetiche político del cual se ha abusado en los dos últimos siglos y, sobre todo, en las últimas décadas. Me refiero a un grado relativo, probablemente mínimo, de libertad concreta en un individuo concreto. Libertad de pensamiento y libertad de acción.

El marxismo más radical (a juzgar por los artículos que publicó durante diez años en The New York Daily Tribune, Karl Marx no era un típico marxista) no podía ser un humanismo porque consideraba que las ideas (y todo aquello perteneciente a la superestructura) era una consecuencia directa de la base, de las condiciones económicas, productivas, etc. Este aporte intelectual del marxismo es de una importancia histórica inconmensurable (de hecho explica el largo fracaso de algunos humanistas, laicos y religiosos, que por siglos lucharon contra la esclavitud y debieron esperar hasta la Revolución industrial, a las nuevas condiciones de producción y explotación para que sus valores morales se impusieran). Pero la verdad, como siempre, no se termina allí y, con frecuencia, resiste y destruye cualquier confortable convicción. En este sentido el marxismo más radical y panfletario era (o es) “anti-humanista” por lo que tenía de determinista. En oposición (no sin cierto grado de paradoja) estaría el intento de Jean Paul Sarte de reconciliar el existencialismo con el marxismo. Las corrientes existencialistas han sido básicamente corrientes humanistas, desde el existencialismo religioso de Soren Kierkegaard hasta el existencialismo ateo de Jean Paul Sartre, por el rol decisivo, central, que tenía el concepto de libertad individual (con sus implicaciones emocionales, antes que racionales).

Lo mismo podemos observar en ciertas corrientes religiosas, protestantes o islámicas, que tienen una concepción fatalista del destino del individuo y de la humanidad: el destino está escrito, decidido de antemano; no hay nada que un individuo pueda hacer para salvarse o perderse, etc. Todas estas son concepciones anti-humanistas porque no reconocen la libertad, el libre albedrío, como facultades definitorias del ser humano.

Lo mismo el capitalismo: cada vez que, como ideología, la libertad se reduce a una libertad de mercado pero en su extremo todo se reduce a la ley de oferta y demanda, a “la mano invisible del mercado”, entonces el destino humano estaría regido por una fatalidad meta-humana, divina o material, y, por lo tanto, no es un humanismo.

Ahora, ¿dónde radica a capacidad de libertad de un individuo? Por supuesto que lo primero que uno piensa es en la libertad física y los ejemplos de personas encarceladas o esclavizadas por sus problemas económicos surgen casi de forma automática. Esto es una parte importante del problema, pero no es toda, ya que es parte de la condición humana estar limitados por barreras materiales, unas que permiten mucho espacio y otras que son capaces de aplastar a un ser humano, como lo es la tortura física y psicológica, la violencia física y moral.

Pero creo que en su sentido más profundo la libertad se basa y se define en la capacidad creadora del individuo, más allá de las condiciones favorables o desfavorables en las que se encuentra.

Es decir, si bien es cierto que casi todas nuestras ideas proceden de algún lado, son heredadas o producto de unas condiciones económicas, sociales y culturales dadas, también es cierto que hay un espacio, aunque sea mínimo, para la creatividad, para lograr que la combinación de dos elementos genere un tercer elemento nuevo, diferente. De otra forma, la historia siempre se repetiría mecánicamente, y si bien creo que en lo más profundo nuestra condición humana no ha cambiado mucho en los últimos milenios, que repetimos de forma inadvertida historias similares a la de nuestros abuelos y antepasados, también entiendo que la libertad está en cada variación y en cada decisión de ser o de hacer algo diferente a lo que podría indicar la rutina y el sentido común.

Cada vez que elegimos no seguir al primer instinto, el primer impulso, la mecanicidad de un acto rutinario, cada vez que elegimos cambiar con algún propósito y no sólo somos concientes de nuestras condiciones dadas sino que además dirigimos nuestras acciones por caminos nuevos, estamos ejercitando cierto grado de creatividad, es decir, cierto grado de libertad. Es decir, es en ese preciso memento en que estamos siendo humanos. Y cuando lo reconocemos y lo revindicamos, además de humanos somos humanistas.

(continúa)

La silenciosa utopía que cambió el mundo (II)

 

Jorge Majfud

Jacksonville University, marzo 2012.

majfud.org 

Milenio , II (Mexico)

State of Siege / État de Siège

In videos on 17 marzo, 2012 at 2:40 pm

State of Siege (French title: État de Siège)
is a 1972 French film directed by Costa Gavras starring Yves Montand and Renato Salvatori.

No title

In geneal on 13 marzo, 2012 at 8:27 pm

People who live in a Caribbean or Polynesian island, just in front of the transparent waters of the sea, have lost their Paradise: now that is a desktop office. 

It’s the culture, stupid

In Recorte de noticias on 12 marzo, 2012 at 8:15 pm
“52% Of Mississippi GOP Voters Say Obama Is Muslim” h
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Obama’s Religion Still A Campaign Issue: Many Alabama, Mississippi Voters Believe President Is Muslim

The Huffington Post  |  By Chris Gentilviso Posted: 03/12/2012 11:12 am Updated: 03/12/2012 4:44 pm

US President Barack Obama speaks during a campaign event at Minute Maid Park in Houston, Texas, on March 9, 2012. (JEWEL SAMAD/AFP/Getty Images)

Ask President Barack Obama about his religious affiliation, and he’s a Christian. Ask Mississippi or Alabama voters, and you might find a different answer.

In the midst of tight GOP primaries in both states, Public Policy Polling (PPP) hasreleased information showing that a majority of likely GOP primary voters in the Deep South do not see Obama as a Christian. PPP’s Alabama survey of 600 likely GOP primary voters found that only 14 percent consider Obama a Christian, while 45 percent said he is a Muslim and 41 percent answered that they were not sure.

A similar picture surfaced in Mississippi. Of 656 likely GOP primary voters surveyed, 12 percent said Obama was a Christian, 52 percent classified him as a Muslim, and 36 percent fell in the “not sure” category.

The survey emerges on the heels of a recent stream of public questioning regarding Obama’s religion. Back on Feb. 18, Rick Santorum took aim at the president’s beliefs, charging that his White House decisions are driven by a “different theology.”

“It’s not about your quality of life,” Santorum told supporters at a Tea Party rally in Columbus, Ohio. “It’s not about your jobs. It’s about some phony ideal. Some phony theology. Oh, not a theology based on the Bible.”

Three days later, evangelist Franklin Graham joined the chorus, leaning toward the same opinion of those unsure Southern voters. Obama “has said he’s a Christian, so I just have to assume that he is,” Graham said on MSNBC’s “Morning Joe.”

Facing criticism from prominent black religious leaders, Graham later apologized for his remarks.

“I regret any comments I have ever made which may have cast any doubt on the personal faith of our president, Mr. Obama,” he said in a statement.

Religion rumors are nothing new for Obama. Back in August 2010, a poll showed that almost one-fifth of all Americans believed he is a Muslim. Obama responded in an interview with “NBC Nightly News” saying that “the facts are the facts” regarding his Christian faith.

[Source : http://www.huffingtonpost.com ]

Foreign language speakers in Utah is the state’s secret economic weapon

In Recorte de noticias on 12 marzo, 2012 at 4:54 pm

On Utah’s ‘Silicon Slopes,’ Tech Jobs Get A Lift

by STEVE HENN

 

Audio for this story from All Things Considered will be available at approx. 7:00 p.m. ET

 

Douglas C. Pizac/APMore and more technology companies are setting up shop in Utah, where the slopes, climbing, mountain-biking and trail-running are bringing executives in all the way from Silicon Valley.
 
March 12, 2012

Last year, Utah created jobs at a faster pace than any other state in the country — with the single exception of North Dakota. While the boom in North Dakota is being driven by oil and gas, the hot job market in Utah is being powered by technology companies.

Computer-system design jobs in Utah shot up nearly 12 percent in 2011. Scientific and technical jobs jumped 9.7 percent. With job opportunities expanding, the state is having little trouble attracting new residents.

For Jill Layfield, the decision to move here from Silicon Valley was not a tough call.


Courtesy of BackcountryAs a rock climber, Backcountry CEO Jill Layfield says moving from a Silicon Valley tech company to one in Utah was a no-brainer.

“Not difficult at all,” she said, laughing. “I’m a big fan of climbing, mountain-biking, skiing and trail running — the idea of being able to come work for a tech company and live in a ski resort was a very easy decision.”

Indeed, Utah’s boosters are calling the state’s booming tech scene the Silicon Slopes.

Jeremy Andrus moved to Utah from San Francisco.

“We’ve got a powder rule — six inches of fresh powder in the morning we expect you to go carve some turns,” he said.

While these two might sound like ski bums — don’t be fooled: They are both chief executive officers.

Layfield runs Backcountry.com — an online retailer in Park City, Utah, that did nearly $300 million in sales last year. And she’s hiring this year.

“We are hiring people in marketing and merchandizing — we are always looking for great gear heads,” she said.

Layfield needs programmers, product managers and engineers. And it’s not just techies who need apply.

“It doesn’t matter. If somebody great comes through the door we’ll find a position for them,” she said. “If you are smart and you are passionate about the consumer Internet and building great products. If you want to have fun at work and be around great people, we want to hear from you.”

Since 2007, Backcountry.com has more than tripled its Utah workforce. It now has roughly 1,000 employees. All through the recession Backcountry was hiring.

Jeremy Andrus might be able to pass as a ski bum but he’s a Harvard Business School graduate. He runs a Park City company called Skullcandy, which makes designer headphones for snowboarders, skaters and surfers.

Skullcandy recently went public and is now worth about $400 million. Andrus is hiring too.

Skullcandy executive Jeremy Andrus says the company’s mountainside location in Park City, Utah, is a defining part of its culture.

Park City is a defining part of the company’s culture.

“We buy a season’s pass to the Canyons [a local ski resort] for all of our employees,” Andrus said. “People value that [when] you come in in the wintertime you are going to see wet snowboards hanging from the wall. You come in during the summer and you are going to see dirty mountain bikes in there.”

Andrus says offering this kind of affordable outdoor work life makes hiring talented young employees easy. And thousands of Utah tech companies are taking advantage.

“There are 6,600 companies — tech companies — right here within an hour of where we are at,” said Josh James, the chief executive of a Utah startup called Domo and a serial entrepreneur.

But Utah’s tech economy is taking off for more reasons than just the great outdoors. The state is managing to create a miniature version of Silicon Valley. Hundreds of communities around the world have attempted this trick — few have truly succeeded.

The Silicon Valley formula is no secret. Take a great research university, work with scientists and engineers there to commercialize their best ideas, add money in the form of venture capitalists, throw in some entrepreneurs and stir.

Recruiting Researchers

Utah was starting with a big disadvantage. It doesn’t have research institutions that truly rival Stanford and Berkley or Harvard and MIT. But officials at the University of Utah and the state government recognized that weakness and took steps to address it head on.

Utah Tech Sector Jobs

Includes professional, scientific and technical services jobs.

Utah Tech Sector Jobs

In 2006 the state launched the Utah Science and Technology Research Initiative or USTAR. The program invested more than $100 million in the state’s universities. The goal was to recruit top researchers in key economic areas from around the world. By all accounts the program is working — the researchers Utah recruited to the state are creating real economic value.

“Absolutely,” University of Utah President David Pershing said. “We have certainly had faculty that have come in the USTAR program and have now started up small companies.” The program created even more jobs than Utah officials expected. Some of the academics the state recruited brought existing companies with them.

At the same time, the University of Utah took steps to help make it easier to turn cutting edge research into a business. It reformed its technology licensing system. It created a new vice president in charge of technology transfer and helped introduce business students to the engineers and scientists doing the research.

Pershing said that just a few years ago, the school was spinning off new companies at a rate of about three a year, which was typical for a school of its size. “But that was not enough to have a real economic impact,” he said.

Now the U, as it’s known, is spinning off roughly 25 new companies a year.

“That’s exciting,” Pershing said. “Now they are not all going to grow to be great big companies — and we know that. But some are growing very nicely.”

Venture Capitalists Take Note

Utah has had big tech companies for 30 years — WordPerfect was founded here. So was Novell. But Josh James says a decade ago, landing funding for a startup in this state was tough. To get funding for a business in the state entrepreneurs often had to fly to California and make their pitches.

“I remember early in my career I’m talking to a guy — a venture capitalist — and he was really interested in my business,” James recalled. “I’m at Silicon Valley at a cocktail reception. Then all of a sudden he says, ‘Wait, wait, wait — where are you at?’ and I said Utah and he turns around and walks away — doesn’t say no thanks — doesn’t say not interested.”


Derek SmithJosh James co-founded the Web analytics site Omniture in 1996, then sold it to Adobe for $1.8 billion in 2009. Domo is James’ latest startup.

It ticked him off. In fact, James still remembers that investor’s name.

“I’m like OK — we are going to show you. And we are going to show everyone else,” James said.

He did.

The business James was pitching was called Omniture. Eventually he took it public, then sold it to Adobe for $1.8 billion. Venture capitalists — or VCs — have taken notice of successes like that.

“There were 110 VC investments last year in the state,” James said. “Every VC that comes and visits me always asks are there two or three other companies that we can visit while we are there. So there is definitely capital flowing.”

Last year, venture capital investment in Utah shot up 54 percent. And James, along with other successful Utah entrepreneurs, are re-investing their profits in the state’s technology scene.

“I’ve invested in probably 30 deals here in Utah, where I have put in 50 grand to half a million dollars,” he said.

Utah’s Secret Economic Weapon

It’s not just startups that are expanding here. eBay has had a presence in Utah since the 1990s. It runs a big call center.

“We have moved about 350 jobs from the Philippines back over here to Salt Lake city,” says Scott Murray, eBay’s vice president in charge the company’s Utah operations.

Fastest Growing State Job Markets

Rate of growth from December 2010 to December 2011, not including farm payrolls.

Fastest Growing State Job Markets

Source: Bureau of Labor Statistics

Credit: Stephanie d’Otreppe

Why?

“The key for us is that 20 percent of our transactions are cross-border trade,” Murray said. And Utah happens to have the highest percentage of foreign language speakers in the country. It’s the state’s secret economic weapon.

Every year, thousands of Mormon missionaries come back to Utah after spending two years abroad, learning a foreign language, foreign customs and intricacies of a foreign culture.

Andrus, Skullcandy’s CEO, learned Italian on a mission; James learned Japanese.

So at eBay, if a buyer from Brazil has a problem with a seller from Slovakia — there’s a good chance the folks here can handle it.

“In my department we had a Russian speaker, a Brazilian who spoke Portuguese. We had a Filipinos who spoke Tagalog. I think we had one other person who spoke Chinese as well,” said Michael Bobo, an eBay employee in the Utah call center who mastered French on a mission.

But it’s not only eBay that’s interested in foreign language fluency. The National Security Agency recently decided to build a $1.2 billion data center here.

The NSA is circumspect about what brought the agency to the state, but economic development officials here are convinced foreign language skills were a big draw.

“That’s very definitely linked to the linguistic talent that’s here,” said Jeff Edwards, president of the Economic Development Corporation of Utah.

Sobre La ciudad de la Luna

In Recorte de noticias on 11 marzo, 2012 at 12:57 pm

“Ciudad lunar”

ENTREVISTA de  María José de Acuña

El escritor a contraluz. [Montevideo>>]

“Se refiere más a un mundo esquizofrénico, orgulloso de sus miopías”, asegura Jorge Majfud, escrito uruguayo radicado en EEUU, acerca de su última novela. “La ciudad de la Luna”. Entrevistado en España. Majfud asegura escribir ” porque sufro y me apasiona la complejidad del mundo que me rodea”.

Jorge Majfud, tacuaremboense nacido en 1969 reside e imparte docencia en Georgia, Estados Unidos. Colaborador habitual de medios de prensa en Uruguay, México y España, tuvo su debut como novelista con” Hacia qué patrias del silencio” en 1996. Entrevistado en Marid por la periodista María José de Acuña, Majfud acerca de literatura, política y otros ingredientes de la realidad actual.
Intelectual comprometido, apasionado por el conocimiento desde un agudo sentido crítico, controvertido e incansable pensador con vocación de filósofo, estimulador de conciencias, contrario a la mercantilización de la cultura por lo inevitable de la banalización de la literatura, todas las características apuntadas definen a Jorge Majfud. Autor de numerosos ensayos con los que ejercita al lector en inusuales reflexiones acerca de la historia, del hombre y la mujer -de sus traumáticas incertidumbres y contradicciones, de sus cuestionables paradigmas y de lo que para él son sin duda falsos ídolos, – de los síntomas autistas de nuestras sociedades., tras Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido) y La reina de América acaba de publicar su tercera novela con Baile del Sol. En La ciudad de la Luna, recrea una ciudad perdida en el desierto de Argelia, Calataid. 

A través de la ficción de un espacio cerrado, Majfud se refiere a problemas más globales recurriendo a esta metáfora “para hablar de una enfermedad histórica que se presenta como una virtud de nuestro tiempo -asegura-. Como en cada tiempo, los pueblos han tendido a considerarse los elegidos de Dios, la reserva moral del mundo, los poseedores de la única lengua que se entiende. Eso es algo que encontramos día a día tanto en Oriente como en Occidente. Sobre la mesa -y debajo también- están los resultados”.

MA. Como latinoamericano comprometido, uno de los temas que más parecen preocuparle es la realidad de América Latina y todo lo que ello significa, especialmente en los ensayos que se publican cada semana en muchos países. Si pudiera hacer una extrapolación de escenarios, ¿cuántas ciudades-sociedades similares a Calataid podría imaginar en su área geográfica de origen?
JM. Muchas. El Cono Sur de Stroessner, Videla y Pinochet. La Cuba después de aquella revolución que pareció realizar los mejores sueños de un “hombre nuevo”, libre de la locura de la avaricia del capitalismo, pero que también cayó en otra forma de orgullo cerrado que casi no deja lugar a la autocrítica. La España de Franco. En fin, la lista es larga. 

A pesar que el protagonista quería fugarse a Nueva York, Calataid es también -quizás, sobre todo- el arrogante Estados Unidos de los Bush y de toda esa ola conservadora que se radicalizó, especialmente, con Reagan y que no terminará con Obama. Y es también el Afganistán de los talibán. La España imperial rodeándose de muros para salvar su pureza de religión y de sangre, es el Estados Unidos conservador e imperial rodeándose de muros para salvar la pureza de su mentada “particularidad histórica”, de su Dios privatizado, de su libertad que en el discurso de los fanáticos se vuelve una momia sin vida, excusa para otras opresiones. 

Calataid es el ejemplo descarnado del patriotismo que se opone al humanismo oprimiendo a sus individuos concretos y a la vez se ufana de su democracia y su libertad. Bueno, como La ciudad de la luna no es una novela de misterio puedo adelantar el final, ¿no? El protagonista es sentenciado a ajusticiar en público, con un hacha, a un supuesto criminal en la plaza Matriz. Luego de resistirse a semejante bestialidad, la masa termina empujándolo a “cumplir con su deber”. Cuando la víctima está agonizando, ya sin movimientos, el protagonista le descubre el rostro y descubre a su hermana, la poeta sin piernas que escribía sus versos incendiarios en flechas de papel. Este acto, con sus variaciones, ocurrió en el Afganistán de los talibán en los ’90. Recuerdo la foto como una pesadilla. 

MA. Usted dejó la arquitectura para dedicarse a la docencia y a escribir. Hace unos meses escribió un artículo que tituló “¿Por qué escribimos?” y, entre otras reflexiones, manifestaba lo siguiente: “escribo porque sufro y me apasiona la complejidad del mundo que me rodea. Escribo porque quiero batalla con este mundo que no me conforma y escribo porque a veces quisiera refugiarme en algo que no está aquí y ahora, algo que está libre de la contingencia del momento, algo que se parece a un más allá humano o sobrehumano. Pero todo lo que escribo surge a partir de aquí y ahora, de mi inconformidad con el mundo”. ¿Se siente heredero de aquellas voces que padecieron la férrea censura de la dictadura vivida por su país de origen durante más de una década? 
JM. Tal vez “heredero” es una palabra muy amplia para el caso. Crecí en la dictadura y en la conciencia de la contradicción que existe entre el discurso público y los hechos a la luz de una segunda mirada crítica. Escuché esas voces muchas veces, pero no puedo saber si hay algo de ellas en mi voz literaria o simplemente toda la historia pesa en mí como pesa en cualquiera y cada uno la procesa según su conciencia, sus posibilidades y habilidades. 

MA. En la actualidad y, desde hace algunos años, vive, trabaja y crea (si las tres cosas pudieran considerarse compartimentos estancos) en Estados Unidos. ¿Cómo de cerca se siente de la literatura uruguaya de hoy “que se mira a sí mismo, de forma autocrítica y nada complaciente”, según palabras de Gustavo Esmoris en un reciente análisis sobre su obra?
JM. Muchos conocen mi rechazo a los patriotismos de juramentos y escarapelas. También mi profundo amor por la tierra donde pasé quizás las vidas más importantes de mi vida. Hasta que me muera, una parte seguirá viviendo en mi infancia, en mi adolescencia y juventud. Es como el lenguaje. No importa cuán correctamente escriba en inglés; nunca podré publicar algo si no siento el ritmo del texto, el color, el sabor de la palabra, de la idea, del compás discursivo. 

Para mí el inglés es sólo una herramienta; nunca será como el español, mi casa. Por otro lado, desde un punto de vista filosófico y literario, siento que los localismos se van aburriendo y desvaneciendo. Hoy en día casi no tengo contacto con lo nuevo que se escribe y publica en Uruguay. Es algo que siempre lo tengo como una materia pendiente. Me da la impresión de que nuestra generación latinoamericana, nuestros temas, nuestras preocupaciones ya no se definen por fronteras geográficas, ya no está atada a los regionalismos del siglo pasado, los pueblos Macondo en la América tropical, los dictadorcillos en sus islas, los Dostoyevsky en los bares de Montevideo y Buenos Aires. En fin, tal vez la nueva generación sea más cosmopolita y transnacional. O tal vez me equivoco, como tantas veces, por hablar sin pensarlo dos veces.

MA. Ante la pérdida de Mario Benedetti usted manifestó sentir una “mezcla de tristeza y alegría que agradece lo vivido y lo leído” y dolor o nostalgia “como si una parte del Uruguay se hubiese hundido en el mar, estando tan lejos, y la perdí para siempre”. ¿Qué ha representado en su vida y en su obra una personalidad como la del célebre escritor que se nos fue?
JM. A Mario le debemos el ejemplo de amor a la literatura y el compromiso con su tiempo. Benedetti fue la antítesis de Borges. Creo que el exagerado volumen de su obra incluye muchas páginas que tal vez no eran necesarias. Pero lo bueno que ha dejado es tanto que se le perdona todo eso. En lo personal, es como si el Uruguay de mis primeras vidas hubiese cerrado un capítulo, como la muerte de mi abuelo. 

�Majfud con Euardo Galeano en Filadelfia, EEUU

 
Cada paso que damos nos acercamos a la muerte. Es algo obvio, pero de sólo pensarlo al caminar da melancolía y agradecimiento por los pasos dados, por los que damos, por los pasos que todavía vamos a dar sin miedo. Eduardo Galeano suele decir que narrar es postergar la muerte. Él es un amante de Scheherazade. No puedo estar más de acuerdo en este punto. Podríamos agregar también aquello de “Stat rosa pristina nomine; nomina nuda tenemus”. “La rosa ya es sólo un nombre; sólo nombres nos quedan”. Eso es lo trágico, pero también hay una esperanza: “¿Dónde está tu gloria, Babilonia? ¿Y Darío? ¿Y Ciro? 

Ernesto Sábato lo dijo de otra forma, en su última novela, Abaddon: “un día todo será pasado y olvidado y borrado. Hasta los formidables muros y la fosa que rodea la inexpugnable fortaleza.” O algo así.

MA. ¿Cómo vivió las últimas elecciones en Estados Unidos?
JM. ¿A propósito de la inexpugnable fortaleza.? Con intensidad y en detalle.

MA. Cree que pese a la crisis, la ilusión del pueblo norteamericano por Obama permanece intacta como al día siguiente de su victoria?
JM. Bueno, recuerde lo de Heráclito. Con todo, su popularidad es muy alta y no es pese a la crisis sino, en parte, por la crisis misma. Aunque ya lo habíamos adelantado en el 2006: había un recambio generacional que traería sorpresas. Y esto se manifestaba mucho antes de la crisis financiera del 2008. Claro, ya vendrán tiempos peores para su popularidad y mejores para la economía, pero se defiende muy bien. Ha impulsado cambios que son positivos. Vamos a ver si puede hacer más. Por lo que leo entrelineas de sus actos y discursos, creo que en su mente hay más claridad de lo que puede demostrar según las limitaciones que puede tener cualquier persona en su lugar.

MA. ¿Ha notado algún cambio de rumbo respecto de la relación con América Latina desde que asumió el poder la nueva Administración? 
JM. No. Todavía no. América Latina no importa mucho en este momento. El levantamiento de la exclusión de Cuba en la OEA, lo dijimos varias veces en las radios que nos consultaron sobre esto mismo, no tiene gran importancia más allá de los discursos hechos para consumo interno. Hay demasiados actos simbólicos, demasiados encuentros y cumbres de mandatarios y nunca pasa nada. Es para la prensa. En el caso de Estados Unidos el gran cambio se viene con la creciente influencia de los hispanos. Actualmente hay 45 millones, más de la cuarta parte indocumentados. Estados Unidos es uno de los países más populosos de Hispanoamérica, casi como España. Y esta proporción va en crecimiento, como una marea silenciosa pero inevitable. En una década o antes comenzarán a aparecer a la luz sus hijos, una generación mejor educada y con más poder económico, político y cultural. 

MA. Volviendo a La ciudad de la Luna, como lectores nos enfrentamos a una prosa un tanto experimental: en una misma frase pueden confluir diferentes narradores o un mismo narrador desde otras perspectivas y planos narrativos distintos, incluso mediante el uso de un castellano antiguo. Es como caminar por las dunas del desierto que retrata en la novela: desde cada una de las montañas de arena se observa una perspectiva diferente y todas son igual de verdaderas y válidas. ¿Qué ha pretendido con esta experimentación técnica en la narración?
JM. Claro, por momentos el castellano coloquial de Calataid es un tipo de castellano antiguo con sus particularidades. Una de las teorías sobre la fundación de Calataid sostiene que fue realizada por un ejército perdido de la reconquista cristiana de la península ibérica. Parte de la variación gramatical y sintáctica procede de algunos estudios que hice sobre textos originales del siglo XII y XIII e, incluso del siglo XVI, con la aparición de las estructuras lingüísticas que corresponden al “vos” que sobrevive hoy en el Río de la Plata y en regiones del norte de Sudamérica y de América Central, en lugar del más moderno “tú” que hoy usan ustedes en España. Luego algunos pronombres como “ello”, etc., son producto de una intuición personal puesta en practica sobre el origen de los modernos pronombres personales de objeto directo e indirecto. 

Aparte de esa particularidad lingüística, está la experiencia de la forma literaria que podríamos llamar, por momentos, una especie de “cubismo”, aunque no me gusta el término aplicado a literatura. Con todo tuve cuidado de no abusar del método para que la forma no interfiera con la historia en lugar de confirmarla. Hay una lectura en mi adolescencia que tal vez sirva como referencia. Jean Paul Sartre hizo un experimento semejante en Los caminos de la libertad (1945). Esa novela me fascinó. Allí Sartre mezclaba diferentes espacios, casi simultáneos, en un mismo párrafo. Lo único que yo he agregado es la pluralidad de voces narrativas -primera, segunda, tercera and so on- en un mismo párrafo y a veces en una misma frase. La intención era darle protagonismo a la ciudad: una idea, un prejuicio no pertenece a una persona sino que es una creación colectiva. 

MA. La ciudad de la Luna está ambientada al sur de Argelia y la historia transcurre en una época convulsa, políticamente hablando. En el pasado mes de abril el país celebró elecciones presidenciales y en zonas como la Cabilia, salvando las distancias, seguramente se podrían recrear los escenarios de ficción imaginados por usted para Calataid: Tizi Uzu, su capital, era una ciudad cubierta por el barro provocado por la lluvia que cayó durante la mañana. Como celoso observador de la actualidad internacional, ¿qué futuro más o menos próximo presume para un país como Argelia?
JM. El norte de África vivirá un renacimiento en este siglo pero tendrá que luchar contra sus Calataids. La ciudad de la Luna se terminó de escribir hace algunos años. Desde entonces y aún antes ocurrieron muchos hechos puntuales que ya comenté en el epílogo de la novela y que parecen predichos por la ficción. Quizás haya muchos más. Unos pueden ser casualidades, no sé, pero porque considero que la ficción es el resultado de la realidad, de las realidades que no aceptan ser llamadas ficciones, aún cuando son producto de la fantasía y el delirio de algunos personajes siniestros, no puede ser casualidad que realidad y ficción se confundan. Porque son las dos caras de una misma moneda y conociendo una se adivina la otra, como pueden serlo los sueños y la vigilia. 

Ahora, con respecto a Argelia. Creo que la novela se ambienta allí porque lo dictó la lógica de la ficción. Fue un proceso natural; y hoy que puedo identificar una docena de calles, rincones, edificios, arcos, sótanos, murallas y callejones con sus espacios, sus formas y sus personajes ya no podría moverla a otra parte. Es verosímil soñar, imaginar una ciudad encerrada por espesos muros, por su propia cultura y por un vasto desierto en esa región. En lugar de Argelia pudo ser Libia. No lo sé. Como ya dije antes, la historia se refiere más a un mundo esquizofrénico, orgulloso de sus miopías. Un mundo que funciona a la inversa del precepto “think globally, act locally” y, por el contrario, piensa provincianamente y actúa globalmente. Y esto, lamentablemente, es universal.

MA. Para finalizar, una curiosidad: ¿existe, o ha existido, Salvador Uriburu?
JM. Sí, existe. Es uno de los personajes de la novela. Fuera de ella, he conocido a algunos personajes como él. 

MA. ¿Es el mismo que aparece en The Walled Society publicada el año pasado en The Humanist?
JM. Sí. Ese título, La ciudad amurallada, fue uno de los títulos de la novela y esos relatos en inglés -cuidadosa traducción de Bruce Campbell- son capítulos de la novela que publica ahora Baile del Sol en español. 

 [Montevideo>>]

Letralia >>

Franz Kafka, 1912

In Recorte de noticias on 9 marzo, 2012 at 9:16 am

English: 3:4 Portrait crop of Franz Kafka

1912, viaje al año del ‘big bang’ de Kafka

Hace un siglo el escritor vivió una eclosión creativa que cambiaría el rumbo de la literatura

El atormentado literato facturó ‘Contemplación’, ‘La condena’ y ‘La metamorfosis’

RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN

1912 es un año decisivo en la vida y obra de Kafka. Tanto que, en su devenir, ni la una ni la otra, inextricablemente unidas, resultan comprensibles sin atender a ese tiempo eje. Varias son las razones que validan semejante argumento. En primer lugar, el 13 de agosto de aquel año Kafka conoce a Felice Bauer en casa de los padres de Max Brod. De todas las mujeres que articulan la vida emocional de Kafka, ninguna como Felice retrata no sólo lo que Kafka llegará a ser, sino sobre todo lo que nunca será: esposo, padre, un hombre con raíces. La relación con Felice, su vértigo de compromisos una y otra vez aplazados o rotos, dibuja con singular empeño esa infernal soltería, esa incapacidad (y, a la vez, ese terrible anhelo) para una vida doméstica al uso, que Kafka elevó a rango de inolvidable literatura.

Pero no solo la vida sentimental de Kafka queda marcada para siempre en 1912. También su vocación como escritor, su pasión y condena literaria, se cincelan aquel año. Tres datos bastan para confirmar dicha idea. A finales de 1912, Kafka ve publicado su primer libro: las prosas de Betrachtung, conocidas entre nosotros como Contemplación, un título sin duda menor pero no por ello menos crucial para la historia íntima de la literatura. Con todo, esta publicación no es lo más importante en el terreno creativo del año del que hablamos. Porque dos sucesos de hondísima significación marcan su trabajo en esas fechas.

De un lado, la revelación del “lugar natural” de la escritura de Kafka: la noche, el insomnio, las tinieblas en las que el autor de Praga desarrollará la parte del león de su trabajo. La noche del 22 al 23 de septiembre de 1912, a lo largo de ocho horas ininterrumpidas de escritura, Kafka factura La condena, uno de los textos capitales para comprender la visión del mundo del narrador checo. Y lo hace en un estado casi mediúmnico, acaso sólo comparable al que embargará a Pessoa una noche de marzo de 1914 al pergeñar cincuenta poemas deEl cuidador de rebaños. Poseído por un dios feroz y a la vez dadivoso, Kafka descubre aquella noche cuál será a partir de entonces su relación con la literatura. Mientras los demás duerman el sueño de los justos, descansando de sus afanes y miserias, él volcará su inquietante universo en interminables veladas que, como un motivo opaco, dibujan una de las telas mayores de la literatura de todos los tiempos.

Su vocación como escritor, su pasión y condena literaria, se cincelan aquel año

El último eslabón literario para contemplar 1912 como año de gracia en la vida de Kafka es el más conocido. Entre el 17 de noviembre y el 7 de diciembre de 1912, en apenas tres semanas, Kafka escribe uno de los textos decisivos de la sensibilidad occidental del siglo veinte, y con pocas dudas el fragmento que con mayor hondura ha reflejado el angstdel sujeto contemporáneo: durante veinte fecundas noches, en la Niklasstrasse de Praga, nuestro hombre redacta, para asombro de las generaciones futuras, La metamorfosis.

En puridad, no se puede prescindir de Kafka para entender en qué se ha convertido la literatura durante el pasado siglo. En 1964, en un ensayo justamente célebre, La locura, la ausencia de obra, Foucault asegura que “es tiempo ya de comprender que el lenguaje de la literatura no se define por lo que dice, ni tampoco por las estructuras que lo hacen significante, sino que tiene un ser y que es este ser lo que hay que interrogar”. La conclusión de Foucault al respecto de este problema es rotunda: “El ser de la literatura, tal como se manifiesta desde Mallarmé y llega hasta nosotros, alcanza la región donde, desde Freud, tiene lugar la experiencia de la locura”. Así, el demiurgo de la literatura dialoga con esa instancia que dice todo lo que nuestra vida reglamentada, formalista, constreñida por la prevención y las costumbres, calla. La intuición foucaultiana tiene notables adeptos: “En este siglo”, escribe DeLillo en Los nombres, “el escritor ha sostenido una conversación con la locura. Casi podríamos decir que el escritor del siglo veinte aspira a la locura. Para un escritor, la locura es la destilación última de sí mismo, una versión final. Equivale a apagar el sonido de las voces falsas”.

Como ese espejo deformante y audaz en que se refleja el escritor, Kafka resulta inagotable e ineludible. No sólo su apellido ha pasado a las lenguas cultas del mundo para definir una situación determinada (lo kafkiano), sino que su personalidad y su obra han legitimado el nacimiento de lo que, a falta de un nombre mejor, se denominakafkología. La nómina de intelectuales que han prestado su talento a desentrañar las circunstancias de esta ciencia de lo kafkiano, de este logos interminable, es abrumadora. Sin ánimo exhaustivo, basta recordar los nombres de Theodor Adorno, Walter Benjamin, Elias Canetti, Milan Kundera, Robert Musil, Marthe Robert, Jean Starobinski e incluso David Foster Wallace, quien en 1999 dedicó al humor en Kafka un brevísimo ensayo, el iluminador Algunos comentarios sobre lo gracioso que es Kafka, de los cuales probablemente no he quitado bastante, recogido en Hablemos de langostas.

Su obra, cien años después, nos sigue interrogando, conmoviendo y desconcertando

Los compromisos emocionales, el carácter sagrado de la escritura, la perspectiva de la locura y, en resumidas cuentas, todo el elenco avasallador del pathos de Kafka nos interrogan con fuerza en el último estudio sobre el autor vertido a nuestra lengua, el ensayo de Pietro Citati concisamente titulado Kafka, que publicado por Acantilado recoge la edición italiana de Adelphi de 2007, a la que el erudito florentino añade nuevas consideraciones y material inédito respecto al original de 1986. Contempla aquí Citati a Kafka a través de su relación con las mujeres (Felice, por descontado, pero también Milena y su última compañera, la jovencísima Dora Diamant), a través de su vínculo con la escritura en su doble dimensión de don y de fatalidad, y a través de un puñado de obras mayúsculas: sus tres novelas (El desaparecidoEl proceso y El castillo), algunos relatos extraordinarios (Durante la construcción de la muralla chinaLa madriguera e Investigaciones de un perro) y los fascinantes Aforismos de Zürau, sublimación del genio y el padecimiento kafkianos.

El resultado, discutible en ocasiones (la lectura abiertamente “teológica” que Citati propone de Kafka parece a menudo forzada), memorable en otras (la conversión de Kafka en personaje casi novelesco es notabilísima), redunda en todo caso en la convicción expresada por Adorno en sus Apuntes sobre Kafka: “El momento de la respuesta, al que todo apunta en Kafka, es aquel en que los hombres se dan cuenta de que no son sino cosas”. Y es que, siempre moderno, irreductible a un único punto de vista, enigmático en definitiva como todo gran creador, Kafka amaneció a la eternidad de la literatura hace ahora un siglo. Su obra, cien años después, nos sigue interrogando, conmoviendo y desconcertando con la enormidad de lo imperecedero.

*Ricardo Menéndez Salmón es autor de novelas como La ofensa y La luz es más antigua que el amor (ambas en Seix Barral)

[Fuente: diario El Pais de Madrid]

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