Carta abierta al mundo

Por Ikay Romay, actriz cubana, 2026

“A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:

Mi nombre es millones. No tengo apellidos conocidos ni acusaciones importantes. Soy una cubana común. Una hija, una hermana, una patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque lo que vive hoy mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado y ejecutado fríamente desde Washington.

Y el mundo mira hacia otro lado.

DENUNCIA POR MIS ABUELOS:

Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es una prohibición deliberada. Empresas que quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano se aprieta el pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo sí.

DENUNCIA POR MIS HIJOS:

Denuncio que en Cuba hay incubadoras que han debido apagarse por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por sus vidas mientras el gobierno de EE.UU. decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que hay madres cubanas viendo amenazada la vida de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 90 millas de su costa.

¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que tanto defienden la infancia? ¿O acaso los niños cubanos no merecen vivir?

DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:

Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida porque sí. Es que nos impiden comprarla. Es que los barcos con alimentos son perseguidos. Las transacciones bancarias son bloqueadas. Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche son sancionadas.

El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de EE.UU., refinada durante 60 años, actualizada por cada administración, recrudecida por Donald Trump y ejecutada con saña por Marco Rubio.

Ellos llaman a esto “presión económica”. Yo lo llamo terrorismo con hambre.

DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:

Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas durante la pandemia mientras el mundo entero se derrumbaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque nos falte talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a insumos, piezas y tecnología.

Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra el bloqueo y las mentiras. Y aun así, el imperio nos castiga por haberlo conseguido.

AL MUNDO LE DIGO:

Cuba no les pide limosna.
Cuba no les pide soldados.
Cuba no les pide que nos amen.

Cuba pide justicia. Nada más. Nada menos.

Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.
Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.
Les pido que no se dejen engañar por el cuento del “diálogo” y la “democracia” mientras nos aprietan el cuello.

No queremos caridad. Queremos que nos DEJEN VIVIR.

A los gobiernos cómplices que callan:
La historia les pasará factura.

A los medios que mienten:
La verdad siempre encuentra grietas.

A los verdugos que firman sanciones:
El pueblo cubano no olvida y no perdona.

A quienes aún tienen humanidad en el pecho:
Miren a Cuba. Vean lo que le están haciendo. Y pregúntense: ¿de qué lado de la historia quiero estar?

Desde esta pequeña isla, con una dignidad gigante,
una cubana de a pie que se niega a rendirse.

SI ESTE TEXTO TE CONMOVIÓ, COMPÁRTELO.

No me importa si tienes 10 amigos o 10 mil seguidores.
No me importa si tu muro es público o privado.
No me importa si nunca compartes nada.

Pero esto es diferente.

Esto no es una foto de un atardecer.
Esto no es una noticia de espectáculos.
Esto no es una opinión más.

Esto es un GRITO. Y los gritos no se guardan en silencio. Se replican. Se vuelven multitud.

No te pido un “me gusta” hoy. Te pido que uses tus dedos para algo más grande que deslizar una pantalla.

COMPÁRTELO. Ahora.

Para que el mundo sepa que en Cuba no hay una crisis.
Hay un CRIMEN.

Para que las madres de otros países sepan que aquí hay bebés luchando en incubadoras apagadas por el bloqueo.

Para que los abuelos de otras tierras sepan que aquí hay ancianos muriendo esperando medicamentos que Washington no deja entrar.

Para que los gobiernos cómplices sientan vergüenza.

Para que los medios mentirosos no tengan cómo escapar.

Para que los verdugos sepan que NO NOS CALLAMOS.

Una persona compartiendo esto no cambia el mundo.
Miles, millones, SÍ.

No guardes este texto.
No seas cómplice del silencio.

HAZ QUE ESTA DENUNCIA LLEGUE MÁS LEJOS QUE EL BLOQUEO.

COMPÁRTELO. Ahora.”


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