Presidentes débiles, manipulables y ególatras

Allá por los 80, un político veterano aconsejaba a otro que se iniciaba: “Cuando no entiendas algo, hazlo más complicado”.

Javier Milei, en su auto representación de “economista que maneja fórmulas matemáticas complejas” no sólo contradice a los economistas más importantes del mundo (la economía pertenece a las humanidades y su mayor disciplina es la historia, esa que tanto detestan, no las matemáticas).

Por si eso no fuese suficiente, abusa de lo que en antiguo griego se conocía como “sorites” (en rioplatense, soretes), es decir, o sea, de silogismos encadenados y divagantes, donde la conclusión de uno sirve como premisa del siguiente–algo tan de moda entre los libertarios que llenan horas de youtube.

A pesar de todas esas fórmulas para tontos, propias de los pseudo seguidores de la Escuela Austriaca, y a pesar de que la Argentina no es un país bloqueado sino subvencionado o, al menos mimado como un niño por los imperios más agresivos (o sea, en una relación epsteiniana), los fracasos de cada ola neoliberal han sido sistemáticos y consistentes.
Milei no alcanza a, lo que cantaba Gardel, “profesor de cachiporra”. Cachiporra, sí.


P.D. Peinate. No sos Einstein.

Jorge Majfud, mayo 2026.


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