Jean-Paul Sarte

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Jacksonville, Neptuno beach and Jean-Paul Sarte. Una vieja relectura de un maestro. Cuando joven lo leía en español. No recordaba el texto, recordaba la novela: la técnica narrativa, la experimentación que revela su concepción existencialista, el tema de fondo. Es decir, todo lo demás, todo lo que está más allá de la palabra en sí. Al final Sartre tenía razón contr Derrida. Esto ya lo he analizado en El eterno retorno de Quetzalcoátl (2008).

Estas fotos son solo un (pre)texto para insistir sobre otro punto:

¿Para qué sirve la literatura? (II)

¿Para qué sirve la literatura? (I)

What good is literature? (II) (English)

À quoi sert la littérature ? (French)

¿Para qué sirve la literatura? (II)

Cada tanto algún político, algún burócrata, algún inteligente inversor resuelve estrangular las humanidades con algún recorte en la educación, en algún ministerio de cultura o simplemente descargando toda la fuerza del mercado sobre las atareadas fábricas de sensibilidades prefabricadas.

Mucho más sinceros son los sepultureros que nos miran a los ojos y, con amargura o simple resentimiento, nos arrojan en la cara sus convicciones como si fueran una sola pregunta: ¿para qué sirve la literatura?

Unos esgrimen este tipo de instrumentos no como duda filosófica sino como una pala mecánica que lentamente ensancha una tumba llena de cadáveres vivos.

Los sepultureros son viejos conocidos. Viven o hacen que viven pero siempre están aferrados al trono de turno. Arriba o abajo van repitiendo con voces de muertos supersticiones utilitarias sobre el progreso y la necesidad.

Responder sobre la inutilidad de la literatura depende de lo que entendamos por utilidad, no por literatura. ¿Es útil el epitafio, la lápida labrada, el maquillaje, el sexo con amor, la despedida, el llanto, la risa, el café? ¿Es útil el fútbol, los programas de televisión, las fotografías que se trafican las redes sociales, las carreras de caballos, el whisky, los diamantes, las treinta monedas de Judas y el arrepentimiento?

Son muy pocos los que se preguntan seriamente para qué sirve el fútbol o la codicia de Madoff. No son pocos (o no han tenido suficiente tiempo) los que preguntan o sentencian ¿para qué sirve la literatura? El futbol es, en el mejor de los casos, inocente. No pocas veces ha sido cómplice de titiriteros y sepultureros.

La literatura, cuando no ha sido cómplice del titiritero, ha sido literatura. Sus detractores no se refieren al respetable negocio de los best sellers de emociones prefabricadas. Nunca nadie ha preguntado con tanta insistencia ¿para qué sirve un buen negocio? A los detractores de la literatura, en el fondo, no les preocupa ese tipo de literatura. Les preocupa otra cosa. Les preocupa la literatura.

Los mejores atletas olímpicos han demostrado hasta dónde puede llegar el cuerpo humano. Los corredores de Formula Uno también, aunque valiéndose de algunos artificios. Lo mismo los astronautas que pisaron la Luna, la pala que construye y destruye. Los grandes escritores a lo largo de la historia han demostrado hasta dónde puede llegar la experiencia humana, la verdaderamente importante, la experiencia emocional; el vértigo de las ideas y la múltiple profundidad de las emociones.

Para los sepultureros sólo la pala es útil. Para los vivos muertos, también.

Para los demás que no han olvidado su condición de seres humanos y se atreven a ir más allá de los estrechos límites de su propia experiencia, para los condenados que deambulan por las fosas comunes pero han recuperado la pasión y la dignidad de los seres humanos, para ellos, es la literatura.

Jorge Majfud

La Republica (Uruguay)

Milenio (Mexico)

El diario (Bolivia)

Last two sepakers of dying language refuse to talk to each other

Indigenous languages of Mexico with more than ...

Image via Wikipedia


Apr 15 2011 David Taylor

THE last two speakers of a virtually extinct language are refusing to talk to each other after falling out over words in the dialect.

Ayapaneco is spoken only by Manuel Segovia, 75, and Isidro Velazquez, 69, who live less than a mile apart in a village in Mexico.

The pair have lived in Ayapa all their lives but are now refusing to talk.

Manuel said: “When I was a boy, everybody spoke it. It’s disappeared little by little and now I suppose it might die with me.”

He still speaks to his wife and son in his native tongue, and although they can understand him, they can only say a few words back.

He conversed in Ayapaneco with his brother, until he died 10 years ago.

The only person left to talk to is reclusive Isidro but they pair have never got on. Villagers claim Manuel is “a little prickly”.

The language survived the Spanish conquest of Mexico and saw off wars, revolutions and famines.

But its popularity waned when Mexican authorities banned children from speaking anything other than Spanish for decades.

Manuel and Isidro remained in Ayapa as the local Ayapaneco speakers began leaving in the 1970s.

Today, the two men have their own versions of the language, which was named by outsiders centuries ago.

But they can’t agree on certain details of the lingo, which they call Nuumte Oote, meaning True Voice.

Professor Daniel Suslak, an Indiana University linguistic anthropologist, is compiling a dictionary to record the existence of the language. Both versions will be included.

He said: “The men don’t have a lot in common.”

Classes are also planned as a last-ditch effort to revive the language among locals but enthusiasm is low.

Even though Manuel bought pencils and notebooks himself, people have stopped attending.

There are 68 different indigenous languages in Mexico, further subdivided into 364 variations.

A handful of other Mexican languages are also in danger of extinction, though Ayapaneco is the most extreme case.

Professor Suslak added: “It’s a sad story but you have to be impressed by how long it has hung around.

El fin de la Ley de Caducidad en Uruguay

Se impuso la historia, pero no hay nada que festejar

Saludo el derribo final de una de las leyes más vergonzosas de mi país y de la historia por la lucha por los derechos humanos.

Ahora sólo queda destruir otra tradición: la del miedo.

En las últimas horas hemos leído y escuchado a militares retirados manifestando nerviosismo por posibles juicios por crímenes y violaciones durante la dictadura y apelando al respeto por la voluntad del pueblo que ratificó la ilegitima Ley de Caducidad con una mayoría simple de abstenciones. Alguno incluso sacó a la luz un supuesto “pacto entre combatientes”, aludiendo al presidente de la Republica, los tupamaros y los ex militares represores. Como siempre, los pactos dejan por fuera a las verdaderas víctimas, a todos aquellos que fueron aterrorizados con una sistemática caza de brujas y bajo la cobarde excusa de que “los fines justifican los medios”.

Hemos repetido desde hace años el más básico de los conceptos: los Derechos Humanos no se negocian ni se plebiscitan. Cualquier ley que viole un solo derecho humano no sólo es inconstitucional; es inmoral y contra todo derecho natural.

En una democracia las decisiones de la mayoría se respetan. Excepto cuando se viola los derechos humanos de una sola persona. De lo contrario, deberíamos estar de acuerdo con las hordas que apedrean a las adúlteras y queman a los ladrones, por una simple razón de mayorías. Una democracia es mucho más que una simple dictadura de las mayorías. En una democracia las leyes no se violan; se cambian. Y el respeto y protección de los derechos humanos, así como el ejercicio de la justicia son sus componentes más básicos.

Saludo el principio del fin de esta Ley de Impunidad, no con alegría sino con la serenidad que requiere y otorga cualquier acto de justicia.

No hay nada que festejar. Sólo hay una gigantesca lección histórica que aprender. Siempre he creído que la justicia que tarda no llega. Pero algo es algo y, sobre todo, queda la continuidad de un camino que afortunadamente y con mucho trabajo nos ha alejado algo de los tiempos de los barcos negreros, de los campos de concentración y la picana eléctrica.

No hay nada que festejar. Algo de la justicia que los uruguayos renunciaron o negaron a alguno de sus compatriotas apenas podría comenzar hoy. Podría. Conociendo los antecedentes, nada es seguro.

Jorge majfud

Pagina/12 (Argentina)

Sabiduría popular

Cuando joven, casi niño, era hincha de Peñarol. Hasta jugué en divisiones ultrainferiores. Era un pésimo jugador y la pasión por el fútbol me duró un par de años, apenas.

Hoy admiro algunos momentos en que Diego Maradona convirtió un deporte en obra de arte. Pero cuando veo todo lo demás, pierdo casi toda toda esperanza en la educación popular… suerte que luego uno encuantra otros ejemplos mejores.

Esta tardecita miraba el otro canal de Uruguay, Canal 12, y encontré más de lo mismo, esta vez en boca del poularismo Alberto Kesman. Espero que pronto pida disculpas por esa apología de la barbarie y ese pésimo ejemplo para niños como el que aparece presenciando esa demostración de pseudomasculinidad.

Una vez Umberto Eco dijo que en un estadio había sentido que Dios no existía. Exageraba. Lo que no existe en estos casos es la humanidad. Al menos prueba de lo otro no tenemos.


Honduras contra a história

Street in Yuscarán, Honduras

Image via Wikipedia

Honduras II: Por sus métodos los conocerás (spanish)

By Their Methods You Shall Know Them (English)

 

Honduras contra a história

A Bíblia refere que, certa vez, os mestres da lei levaram uma mulher adúltera diante de Jesus. Pretendiam apedrejá-la até a morte, segundo a lei de Deus os obrigava, que então dizem que era também a lei dos homens. Mestres e fariseus quiseram provar Jesus, do que se induz que este já era conhecido pela sua falta de ortodoxia com relação às leis mais antigas. Jesus sugeriu que quem estivesse livre de pecado atirasse a primeira pedra. Assim, ninguém pôde executar a lei escrita.

Dessa forma e de muitas outras, a própria Bíblia foi mudando a si mesma, apesar de ser uma soma de livros inspirados por Deus. As religiões sempre se orgulharam de ser grandes forças conservadoras, que, enfrentadas pelos reformistas, se converteram em grandes forças reacionárias. O paradoxo está radicado em que toda religião, toda seita foi fundada por algum subversivo, por algum rebelde ou revolucionário. Por algo pululam os mártires, perseguidos, torturados e assassinados pelos poderes políticos do momento.

Os homens que perseguiam a adúltera se retiraram, reconhecendo com os fatos os seus próprios pecados. Mas ao longo da história o resultado foi diferente. Os homens que oprimem, matam e assassinam os supostos pecadores sempre o fazem justificados em alguma lei, em algum direito e em nome da moral. Essa regra, mais universal, foi a aplicada no próprio julgamento de Jesus. Em sua época, ele não foi o único rebelde que lutou contra o Império Romano. Não por casualidade ele foi crucificado junto com outros dois réus. Por associação, quis-se significar que um réu a mais estava sendo julgado. Nem sequer um dissidente religioso. Nem sequer um dissidente político. Invocando outras leis, tirou-se do meio o subversivo, que colocava em questão a “pax romana” e o colaboracionismo da aristocracia e das hierarquias religiosas de seu próprio povo. Tudo foi realizado segundo as leis. Mas a história reconhece-os hoje pelos seus métodos.

O governo de George Bush nos deu assunto de sobra e em grande escala. Todas as guerras e as violações às leis nacionais e internacionais foram acometidas em defesa da lei e do direito. Por seus interesses sectários, ele será julgado pela história. Por seus métodos seus interesses serão conhecidos.

Na América Latina, o papel da Igreja católica quase sempre foi o papel dos fariseus e dos mestres da lei que condenaram Jesus na defesa das classes dominantes. Não houve ditadura militar, de origem oligárquica, que não recebesse a benção de bispos e de sacerdotes influentes, legitimando assim a censura, a opressão e o assassinato em massa dos supostos pecadores.

Agora, no século XXI, o método e os discursos se repetem em Honduras como uma chibatada do passado.

Por seus métodos os conhecemos. O discurso patriota, a complacência de uma classe alta educada na dominação dos pobres sem educação acadêmica. Uma classe dona dos métodos de educação popular, como são os principais meios de comunicação. A censura, o uso do exército em ação de seus plano, a repressão das manifestações populares, a expulsão de jornalistas, a expulsão pela força de um governo eleito por votação democrática, seu posterior requerimento diante da Interpol, sua ameaça à prisão dos dissidentes se regressassem e sua posterior negação pela força ao fato de que regressem.

Para ver melhor esse fenômeno reacionário, vamos dividir a história humana em quatro grandes períodos:

1) O poder coletivo da tribo concentrado em um membro forte de uma família, em geral um homem.

2) Um período de expansão agrícola unificado por um totem (algo assim como um sobrenome vencedor) e depois um faraó ou imperador. Nesse momento, surgem as guerras e se consolidam os exércitos mais primitivos, não tanto para a defesa, mas sim para a conquista de novos territórios produtivos e para a administração estatal da sobreprodução de seu próprio povo e a opressão de seus povos escravos. Essa etapa continua com suas variações até os reis absolutistas da Europa, passando pela era feudal. Em todos, a religião é um elemento central de coesão e também de coação.

3) Na era moderna, temos um renascimento e uma radicalização da experiência grega de democracia representativa. Só que, neste momento, o pensamento humanista inclui a ideia de universalidade, de igualdade implícita de todo ser humano, a ideia da história como um processo de aperfeiçoamento e não de inevitável corrupção e o conceito de moral como um produto humano e relativo a um determinado tempo.

E, talvez, a ideia mais importante, já desde o filósofo árabe Averróis: o poder político não como a pura vontade de Deus, mas sim como o resultado dos interesses sociais, de classes etc. O liberalismo e o marxismo são duas radicalizações (opostas em seus meios) dessa mesma corrente de pensamento, que também inclui a teoria da evolução deCharles Darwin. Esse período de democracia representativa foi a forma mais prática de reunir as vozes de milhões de homens e mulheres em uma só casa, o Congresso ou Parlamento.

Se o humanismo é anterior às técnicas de popularização da cultura, ele também é potencializado por estas. A imprensa, os livros de bolso, os jornais de baixo preço no século XIX, a necessária alfabetização dos futuros operários foram passos decisivos para a democratização. No entanto, ao mesmo tempo, as forças reacionárias, as forças dominantes do período anterior rapidamente conquistaram esses meios. Assim, se já não era possível demorar mais a chegada da democracia representativa, era possível sim dominar seus instrumentos. Os sermões medievais nas igrejas, funcionais em grande parte aos príncipes e duques, se reformularam nos meios de informação e nos meios da nova cultura popular, como o rádio, o cinema e a televisão.

4) No entanto, a onda democrática seguiu seu caminho, com frequência regado a sangue pelos sucessivos golpes reacionários. No século XXI, a onda do humanismo renascentista continua. E com ela continuam os instrumentos para torná-la possível. Como a Internet, por exemplo. Mas também as forças contrárias, as reações dos poderes constituídos pelas etapas anteriores. E, na luta, vão aprendendo a usar e a dominar os novos instrumentos. Quando a democracia representativa não acaba de amadurecer, já surgem as ideias e os instrumentos para passar para uma etapa de democracia direta, participativa, radical.

Em alguns países, como hoje em Honduras, a reação não é contra essa última etapa, mas sim contra a anterior. Uma espécie de reação tardia. Mesmo que, na aparência, implique em uma escala menor, tem uma transcendência latino-americana e universal. Primeiro porque significa uma chamada de atenção diante da recente complacência democrática do continente. E, segundo, porque estimula o “modus operandi” daqueles reacionários que navegaram sempre contra as correntes da história.

Antes, anotamos as provas de por que o presidente deposto em Honduras não violou nenhuma lei, nenhuma Constituição. Agora, podemos ver que a sua proposta de uma enquete popular era um método de transição entre uma democracia representativa para uma democracia direta. Aqueles que interromperam esse processo colocaram marcha ré para a etapa anterior.

A quarta etapa era intolerável para uma mentalidade bananeira que se reconhece por seus métodos.

 

Tradução de Moisés Sbardelotto.

 

 

Honduras y las clases sociales

Street in Tegucigalpa city centre, Honduras

Image via Wikipedia

Honduras e as classes sociais (Portuguese)

Honduras y las clases sociales

 

Desde Caracas, desde Lima, desde Tegucigalpa me reprochan que hablar de clases sociales para analizar el golpe en Honduras es un cliché pasado de moda.

Sí, es un cliché pasado de moda. Y una realidad actual, también. La posmodernidad emprendió una larga campaña cultural e ideológica en el último tercio del siglo XX para derogar conceptos binarios y dicotómicos como opresor/oprimido, rico/pobre, blanco/negro, hombre/mujer, etc. Al eliminar el primer par desaparecía de forma automática cualquier idea de imperialismo, de colonialismo y de machismo. Así, toda realidad era una isla que poco tenía que ver con el resto, diferente a lo que afirmaban los anticuados estructuralistas. El pobre no tenía nada que ver ni que reclamarle al rico ni viceversa; una colonia no era el resultado de la existencia del colonizador ni la “mujer femenina” era el resultado del hombre masculino. Lo mismo los países, las culturas, las historias. Islas, átomos, universos independientes, sociedades autistas. Libres como un pájaro (que está condenado a volar y a emigrar). También en este sentido el posmodernismo fue anti-humanista.

Pero las clases sociales todavía existen. Han existido desde hace algunos milenios y su lógica ha funcionado con mucha claridad hasta en las sociedades de gorilas y de chimpancés. Para los conservadores, esta observación sería un argumento a favor de las clases sociales. “Así es desde que el mundo es mundo”, es el lema reaccionario. Para los humanistas progresistas es un argumento en contra, ya que muchos defendemos la teoría de la evolución. Como hemos problematizado en muchos otros ensayos, el progresivo incremento de las libertades individuales desde el fin de la Edad Media no ha sido en detrimento de la igualdad sino a su favor. Y viceversa.

En América Latina, la clase dominante solía ser un pequeño grupo de criollos blancos, educados, actores principales en la política, el gobierno y los negocios. La mayoría de la población estaba casi resignada a seguir los pasos de su clase social. Si alguno se desclasaba, esta excepción era publicitada pero no abolía la regla. Con suerte, un campesino hondureño es libre de gritar en la plaza del pueblo para que lo escuchen cien personas. ¿No es suficiente? Entonces, según esta ideología hegemónica, el inculto es un maldito revoltoso que quiere eliminar la libertad de expresión, romper el orden democrático y secuestrar a los niños para adoctrinarlos.

Hasta entrado el siglo XX los indios en América Latina recibían terribles palizas por desobedecer a sus patrones. Pero lo agradecían. El sistema de “indios pongo” los obligaba moralmente a trabajar gratis. Los indios llevaban los rebaños de una estancia a la otra sin la tentación de robar de vez en cuando una oveja. Razón por la cual, en países como Bolivia y Perú, el desarrollo ferroviario fue raquítico, en comparación a otros países de la región. En premio, el discurso dominante los describía como corruptos, holgazanes e inmorales. Porque eran pobres y sus placeres eran tan baratos como el aguardiente. Cuando un ejército patriótico y hambreado pasaba por su miserable choza, impunemente violaba a su mujer y robaba sus pocas ovejas. Cuanto menos autoestima, mejor. También los esclavos africanos azotaban a otros esclavos inferiores en la escala para sostener el sistema de privilegios. Los azotados lo agradecían porque las palizas, como exorcismo moral, los ayudaban a no ser “malos negros” que olvidaban su condición natural de animales inferiores.

Es decir que la opresión de un grupo por otro (una clase sobre otra, una raza sobre otra, un género, un sexo sobre otro, un grupo financiero sobre otro, etc.) sólo es posible por esa colonización moral, por esa moral del oprimido. Y para eso había que poseer la mayoría de los medios de prensa “más prestigiosos e influyentes”.

La estructura social de Honduras hoy es casi la misma de hace décadas.

No es difícil identificar su clase dominante con cierta educación, la mínima necesaria para ser los señores neofeudales de la “república”. Los reconocerás por sus nombres, por sus métodos, por sus ostentosas propiedades, por sus viejos y conocidos discursos que, como en la época de Franco en España, de Pinochet en Chile, de Bush y tantos otros en los Estados Unidos, apelan al patriotismo, a la tradición, a la religión y a la libertad para justificar su poder político, ideológico y financiero. Y en las últimas décadas Cuba también. Con la excepción del adoctrinamiento religioso, Cuba se ha vuelto otro tipo de sistema conservador y cerrado. El proyecto humanista, joven y utópico de los inicios de la revolución cada vez es un recuerdo más lejano.

Por otro lado, Honduras, uno de los países más pobres del continente, se compone de una extensa y mayoritaria clase de campesinos, obreros y pequeños comerciantes que nunca han accedido a una educación secundaria y menos a una universidad. No para que todos seamos doctores, sino para que cualquier obrero sea un productor capacitado, intelectualmente creativo y con el goce de tiempo libre para construirse como ser humano.

Si todo esto no es opresión de clase, llámelo como quiera. Pero esta realidad seguirá estando ahí aunque se la maquille y se la trasvista.

Claro, todos debemos hacernos responsables de nuestro destino. En gran medida lo somos. No merece lo mismo alguien que se sienta a esperar que caiga un fruto sobre su boca que aquel otro que trabaja todo el día para que el milagro se produzca. Pero nadie tiene una libertad absoluta y unos son más libres (socialmente) que otros. Miremos a nuestro alrededor y preguntémonos si todos somos igualmente libres.

El poder existe. Existe el poder muscular, el poder económico, el poder político, etc. Cuando un grupo cualquiera impone sus intereses sobre otros, cuando puede obtener más beneficios inmediatos que recurriendo a la colaboración, a eso llamo tener el poder. Este poder posee, además de fuerza muscular, una voz seductora, cuando no intimidatoria, fácil de producir ecos en todos los rincones. Las mentiras del poder no son eternas, pero pueden sobrevivir generaciones o lo necesario para confirmar que la justicia que tarda no llega.

Nuestra visión humanista entiende que, a largo plazo, la colaboración es más beneficiosa para el desarrollo y progreso (perdón por la mala palabra) de todos. Pero los conservadores no están interesados en esperar tanto. Ellos lo ven todo como un archipiélago de islas rodeadas de murallas, una de las cuales es la elegida de Dios, bajo la pax romana, la paz de los cementerios o combatiéndose unas a otras al tiempo que acusan a los progresistas de alimentar el odio de clases. Si de eso no se habla, eso no existe.

Es el antiguo recurso de arrancarle los ojos a un pájaro enjaulado para que cante más y mejor.

Lincoln University,

2009

La Republica (Uruguay)

 

Jorge Majfud’s books at Amazon>>

Sobre las declaraciones del comandante en Jefe del Ejército del Uruguay

Three Wise Monkeys
Image by Frangipani Photograph via Flickr

Uruguay : les 3 singes de la sagesse (French)

La sabiduría de los tres monitos

“no veo, no escucho, no hablo”

El comandante en Jefe del Ejército del Uruguay, teniente coronel Jorge Rosales, dijo que “hay nerviosismo entre los militares retirados por la posible anulación de la Ley de Caducidad”. Esta ley aprobada más de veinte años atrás protege a los militares que cometieron delitos de lesa humanidad durante la última dictadura en Uruguay (1973-1984). No explican por qué se autoimplican de una forma tan explícita en la violación de los Derechos Humanos.

¿Por qué habría yo de estar nervioso porque se juzguen las violaciones a los Derechos Humanos perpetuadas por los arquitectos o los profesores de literatura en mi país o alrededor del mundo? El problema no es que hayan sido profesores, obreros o militares durante la dictadura sino, simplemente, que hayan violado los Derechos Humanos de un solo individuo.

Dentro de esta misma confusión, el General Jorge Rosales afirma que existe una “predisposición del consiente colectivo” hacia las Fuerzas Armadas.

Eso hay forma de solucionarlo. Pero mientras no se sepa quienes cometieron crímenes y nunca lo pagaron con un solo día de cárcel, y ni siquiera han tenido el detalle de reconocerlo o ayudar un poco en la búsqueda de los desaparecidos antes de pedir perdón, entonces la población podrá desconfiar de cualquiera de los militares retirados. Los militares más jóvenes sólo pueden ser acusados de apoyar la perpetuación el silencio y la impunidad, pero hasta ahora nadie los ha acusado de ser responsables de los delitos que se cometieron en el pasado. Ni siquiera se acusa a la institución.

Es decir, que la queja parte de un malentendido que los mismo militares de hoy alimentan, no solo con su silencio sino ahora también con declaraciones muy reveladoras de este tipo.

¿Por qué se insiste en enseñarnos que la paz se puede alcanzar olvidando y perdonando a quienes nunca han sido juzgados y nunca se han arrepentido de nada?

¿O es que en el fondo estamos de acuerdo en que a veces, en determinadas circunstancias, es lícito secuestrar, torturar, asesinar para evitar que otros lo hagan primero pero de forma no profesional?

¿No ha sido acaso ese mismo método (el olvido sistemático, por ley, pro referéndum o por decreto) el que se ha aplicado desde el fin de la dictadura y todavía no han logrado calmar la necesidad de justicia de los familiares de las víctimas?

¿Es que acaso las víctimas deben agradecer “cierto grado” de justicia? ¿Debemos acusarlos de revoltosos o de insaciables porque piden toda la justicia o la misma justicia que tienen otros ciudadanos pertenecientes a otros estamentos sociales? Porque cuando la ley no es igual para todos estamos en una sociedad estamental, como en la Edad Media donde a cada clase social se le aplicaban leyes diferentes; como en las actuales relaciones internacionales donde los más fuertes siempre tienen la justicia de su lado.

¿Cómo explicarles a los jóvenes que la justicia siempre hace descuentos especiales para criminales mayoristas? ¿Cómo explicarles a los más viejos que la paz de los cementerios ha sido honrada con la paz de la injusticia?

Jorge Majfud

6 de abril de 2011

Pagina/12 (Argentina)

La Republica (Uruguay)


Un poco de literatura “Hispano-American”

Juan Goytisolo, Instituto Cervantes Berlin May...

Image via Wikipedia

Claro que tengo algunas discrepancias con este artículo.

Por ejemplo, el párrafo:

“A principios de 1959, una nueva ola de refugiados de la Revolución Cubana estableció una prensa de exilio de amplio alcance. Chilenos, salvadoreños, nicaragüenses y otros expatriados hispanoamericanos han contribuido también a la literatura del exilio. Algo relativamente nuevo de esta última literatura del exilio es que muchos de sus textos se llegaron a traducir al inglés, y la obra de escritores liberales, como los argentinos Luisa Valenzuela, Manuel Puig y Jacobo Timmerman, los chilenos Emma Sepúlveda y Ariel Dorfman, el salvadoreño Mario Bencastro, entre otros, se publicaron junto a las voces más conservadoras del exilio cubano, como las de Heberto Padilla y Reinaldo Arenas.”

Aquí se nota el dualismo norteamericano de “liberal” = de izquierda / “conservador” = de derecha.

Así se produce una clasificación curiosísima de Reinaldo Arenas como escritor conservador” (los conservadores estarán pegando el grito en el cielo sólo por las “obscenidades”  del cubano y los izquierdistas harían lo propio con calificaciones como “liberales”, mala palabra entre la izquierda latinoamericana, aunque no en la izquierda europea y casi una bandera de la izquierda norteamericana.

Pero dejo aquí para que los lectores aprecien otras líneas que valen la pena.

 

Panorama de la literatura hispana de los Estados Unidos

por Nicolás Kanellos

Históricamente, todos los diversos grupos étnicos que por facilidad y conveniencia llamamos “hispanos” o “latinos” crearon una literatura en Norteamérica aun antes de que existieran los Estados Unidos. El volumen de su escritura a través de más de cuatrocientos años es tan cuantioso que habría que emplear a miles de estudiosos durante muchos años para investigar y recuperar, analizar y hacer accesible la totalidad de las expresiones hispanas que merecen ser preservadas y estudiadas.

Debido a su variedad y perspectivas múltiples, lo que llamamos literatura hispana de los Estados Unidos es mucho más complejo de lo que demuestran los textos producidos en los últimos cuarenta años. Esta literatura incorpora las voces del conquistador y del conquistado, del revolucionario y del reaccionario, del nativo y del desarraigado de su tierra. Es una literatura que proclama un sentido de lugar y pertenencia a los Estados Unidos mientras que también elimina fronteras y es transnacional en el sentido más posmoderno posible. Es una literatura que trasciende conceptos de etnicidad y raza, mientras que lucha por una identidad chicana, nuyorriqueña, cubanoamericana o simplemente hispana o latina.

La introducción de la cultura occidental en las tierras que eventualmente pertenecerían a los Estados Unidos fue obra de gente hispana: españoles, africanos y amerindios hispanizados, mestizos y mulatos. España fue el primer país que introdujo una lengua europea escrita en el área que llegaría a ser la parte principal de los Estados Unidos. Desde 1513, con los diarios de viaje a la Florida de Juan Ponce de Léon, la práctica de la escritura en los registros civiles, militares y eclesiásticos se volvió habitual en los lugares que se convertirían en el sur y el suroeste hispanos de los Estados Unidos.

La cultura escrita no sólo facilitó los registros de la conquista y la colonización, sino que hizo surgir las primeras descripciones y los primeros estudios de la flora y la fauna de estas tierras nuevas para europeos, mestizos y mulatos. Hizo posible la formulación de las leyes para su gobernación y facilitó su explotación comercial al mismo tiempo que creaba una historia de estos territorios -una historia oficial que no siempre concordaría con la tradición oral-.

La lengua española se extendió al norte de la Nueva España y hacia las tierras que a mediados del siglo XIX llegarían a ser parte de los Estados Unidos como resultado de conquista, anexión y compra.

Todas las instituciones del mundo letrado -escuelas, universidades, bibliotecas, archivos del gobierno, tribunales y muchas otras – fueron introducidas en Norteamérica por gente hispana a mediados del siglo XVI. Los hispanos que se establecieron en las trece colonias británicas en Norteamérica tuvieron acceso inmediato a la imprenta. Hacia 1780 ya estaban publicando sus libros y periódicos en las primeras imprentas de los Estados Unidos. Editaban centenares de libros políticos, así como libros de literatura creativa, muchos de ellos en apoyo a los nacientes movimientos de independencia en Hispanoamérica.

En Louisiana y más tarde en el suroeste y hasta parte del noreste, las publicaciones bilingües llegaron a ser a menudo una necesidad de comunicación, primero para las comunidades hispano-francesas y más tarde para las poblaciones donde convivían hispanos y angloamericanos, ya que dichas publicaciones, incluyendo las publicaciones literarias, reflejaban cada vez más la vida bicultural de los Estados Unidos.

Al principio del siglo XIX, la cultura literaria de los hispanos empezó a poseer las funciones de expresión que la han caracterizado hasta el presente. Se distinguen tres tipos de expresión correspondientes a los nativos, los inmigrantes y los exiliados. Estas categorías se relacionan con los procesos socio históricos que los hispanos han experimentado en los Estados Unidos. No solamente reflejan las tres identidades generales de los hispanos en los Estados Unidos a través de la historia, sino que también nos permiten entender sus expresiones literarias.

Estos tres procesos y patrones históricos de manifestación cultural echaron raíces profundas en el legado oral y escrito de los exploradores y colonos de las vastas regiones que llegaron a formar parte de los Estados Unidos. Esta base fundacional incluyó descripciones de la flora y la fauna, de encuentros con los amerindios, de la evangelización y de la vida diaria en la frontera, tal como la percibían los españoles y la gente hispana (incluyendo a africanos, amerindios, mestizos y mulatos), incorporadas en crónicas, diarios de viaje, etnografías, cartas y en la tradición oral.

Los primeros textos fueron escritos por los exploradores que crearon los mapas de este territorio y escribieron tra- tados sobre su gente, como Álvar Núñez Cabeza de Vaca y Fray Marcos de Niza. También escribieron los primeros poemas épicos en lengua europea, como los del soldado Gaspar Pérez de Villagrá en su Historia de la Nueva México y el misionero Francisco de Escobedo en La Florida . Más tarde, colonizadores y misioneros como Fray Jerónimo Boscana y los autores anónimos de las obras de teatro popular Los tejanos Los comanches y las canciones Indita Alabado desarrollaron una literatura mestiza, mostrando muchos de los modelos culturales que sobrevivirían hasta la actualidad. Este fermento literario, tanto escrito como oral, se manifestó en los territorios del norte de la Nueva España , después México, sin acceso a la imprenta.

Aunque el mundo de los libros, las bibliotecas y la educación había sido introducido por los españoles en Norteamérica, la estricta prohibición de la imprenta por la Corona Real en sus territorios del norte impidió el desarrollo de la impresión y de la publicación entre la población que vino a ser la base hispana nativa más grande y fuerte de los Estados Unidos de hoy día: la cultura méxicoamericana del suroeste. No obstante la falta de acceso a la imprenta, el legado de expresión oral y popular ha persistido en estas tierras, reforzando no sólo la cultura en general sino también creando una base muy rica para la expresión literaria escrita. Irónicamente, el uso extendido de la imprenta y la publicación por hispanos en los Estados Unidos se desarrolló en un medio ambiente de habla inglesa, en el noreste de los Estados Unidos.

Literatura hispana nativa

La literatura de los hispanos nativos nace primero de la experiencia del colonialismo y la opresión racial. Los hispanos estuvieron sujetos a más de un siglo de “racialización,” la cual resultaba de la visión que tenían los anglosajones de los hispanos como una raza fisiológica, cultural e intelectualmente inferior a la suya.

A través de doctrinas como la “leyenda negra española” y el “destino manifiesto” (teorías racistas que justificaban la apropiación de tierras y recursos naturales por los ingleses y los angloamericanos), los hispanos fueron subsecuentemente conquistados y/o incorporados a los Estados Unidos como resultado de la compra de sus territorios; posteriormente fueron tratados como sujetos coloniales, como en los casos de los mexicanos en el suroeste, los hispanos en Florida y Luisiana, los panameños en la zona del canal y en el mismo Panamá, y los puertorriqueños en el Caribe. Por otra parte, los cubanos y los dominicanos también se desarrollaron como pueblos a principios del siglo XX, sometidos a muchas formas de dominación del gobierno colonial de Estados Unidos.

Durante los cien años que siguieron a la expansión estadounidense en el siglo veinte hubo grandes inmigraciones provenientes de países de habla hispana. Estas olas de inmigrantes estuvieron directamente relacionadas con la administración colonial practicada por los Estados Unidos en sus tierras natales y el reclutamiento de mano de obra para mantener la máquina industrial de los Estados Unidos a un ritmo galopante. Así se creó una nueva población hispana con ciudadanía estadounidense: los cientos de miles de hijos de inmigrantes hispanos, cuyas perspectivas culturales sobre la vida en los Estados Unidos han sido fundamentalmente diferentes de las de sus padres, inmigrantes y exiliados.

La literatura nativa hispana se desarrolló primero como una literatura de minoría étnica entre los hispanos que ya residían en el suroeste de México cuando los Estados Unidos se apropiaron de este territorio. Hasta ahora no se han encontrado los textos hispanos de Luisiana y Florida de la época colonial de los Estados Unidos y de sus inicios como estados. La literatura nativa hispana se ha manifestado específicamente en una actitud de reclamo de derechos civiles, políticos y culturales.

Desde sus orígenes en el siglo diecinueve, los editoriales de Francisco Ramírez, las novelas de María Amparo Ruiz de Burton y la literatura nativa hispana en general se han ocupado del estado racial, étnico y minoritario de sus lectores. Haciendo uso de ambos idiomas, el español y el inglés, la literatura nativa hispana ha incluido a los inmigrantes entre sus intereses y ha mantenido una relación con las distintas tierras de “origen”, como Cuba, México, Puerto Rico y España.

Pero la razón fundamental para la existencia de la literatura nativa hispana y su punto de referencia han sido y continúan siendo las condiciones de vida de los latinos en los Estados Unidos. A diferencia de la literatura de inmigrantes, la literatura nativa no tiene un pie en una supuesta tierra natal y otro en los Estados Unidos, ya que la mayoría de los nativos nacieron en los Estados Unidos o en territorios que fueron incorporados a esta nación. Esta literatura no comparte esa doble mirada que siempre contrasta la experiencia en los Estados Unidos con la experiencia en la tierra natal. Para el pueblo hispano de los Estados Unidos, la tierra natal es los Estados Unidos; no tienen la intención de regresar al México, Puerto Rico o Cuba que recuerdan con nostalgia.

Por lo tanto, esta literatura muestra un firme sentido de lugar, a menudo elevado a un estatus mítico. Los chicanos, por ejemplo, adoptaron en los años sesenta y setenta a Aztlán, el legendario lugar de origen de los aztecas, supuestamente ubicado en lo que es hoy el suroeste; este concepto les dio -como mestizos- prioridad en estas tierras sobre los uropeoamericanos.

Lo que era para los inmigrantes el “Trópico en Manhattan” o la “Pequeña Habana”, en los años sesenta y setenta se transformó en un lugar donde reinaban culturas nuevas, sintéticas y sincréticas, como en “Loisaida”(el barrio bajo sureste de la ciudad de Nueva York), tan elogiado por el poeta y dramaturgo nuyorican Miguel Piñero en Lower East Side Poem y otros trabajos, y El Bronx de Nicholasa Mohr en El Bronx Remembered . Este sentido de pertenencia a una región o lugar donde su cultura ha transformado el medio ambiente físico y cultural es una manifestación entre otras del sentimiento general de que estaba surgiendo una cultura nueva derivada de la síntesis de las viejas culturas hispana y anglosajona, inicialmente enfrentadas antitéticamente.

La literatura de inmigración

Mientras que la literatura de inmigración plantó raíces en los periódicos a mediados del siglo diecinueve en California y en Nueva York, a fines del siglo surgió una expresión inmigrante bien definida. Aunque Nueva York había sido el puerto de entrada de millones de europeos y centenares de miles de hispanoamericanos, las ciudades mayores del suroeste recibieron un flujo de aproximadamente un millón de mexicanos de clase trabajadora durante la Revolución Mexicana de 1910. La política exterior de los Estados Unidos para con el Caribe hispánico aseguraba un influjo constante de obreros puertorriqueños, cubanos y dominicanos.

Los Ángeles, San Antonio y Nueva York, por ende, recibieron el mayor número de inmigrantes y consecuentemente pudieron apoyar el mayor número de instituciones culturales, entre ellas teatros, asociaciones de escritores, periódicos y editoriales. San Antonio llegó a ser la sede de más de una docena de casas editoriales hispanas, más de las que existían en cualquier otra ciudad de los Estados Unidos. Los Ángeles produjo casi una veintena de casas teatrales y numerosas compañías dramáticas y líricas que hacían giras constantes por el suroeste. En Nueva York, Los Ángeles, San Antonio y en muchas otras ciudades, apareció un tipo de empresario hispano, refugiado o inmigrante, con suficiente capital para establecer negocios de todo tipo para servir a la creciente población en los barrios hispanos.

Construyeron de todo, desde fábricas de tortillas hasta teatros y cines, y por medio de su liderazgo cultural en las organizaciones mutualistas, las iglesias, los teatros, los periódicos y las editoriales difundían una ideología nacionalista que aseguraba tanto la solidaridad como el aislamiento de sus comunidades o, si se prefiere, de su mercado. Los refugiados económicos y políticos se asentaron en estas ciudades porque tenían tradición y población hispanas y porque sus bases industriales se estaban expandiendo, experimentando la industrialización y la modernización rápidas, tan necesarias para crear puestos de trabajo para los refugiados económicos y oportunidades de inversión en negocios nuevos para los empresarios.

Nueva York ofreció muchas oportunidades en las industrias de manufactura y servicios, mientras que Los Ángeles y San Antonio eran también buenas bases para el reclutamiento de obreros industriales y campesinos migratorios.

Desde su llegada a los Estados Unidos, los inmigrantes hispanos habían usado la imprenta y la literatura en su lengua nativa para mantener un vínculo con la tierra natal, mientras intentaban adaptarse aquí a una sociedad y una cultura nuevas. La literatura inmigrante hispana comparte muchos de los rasgos distintivos que Park identificó en1922 en un estudio sobre la prensa inmigrante. Entre esas características mencionó: 1/ el usar en forma predominante la lengua de la tierra natal, 2/ el servir a una población unida por esa lengua, sin importar su país de origen y 3/ el fomentar y solidificar el nacionalismo (9-13). La literatura de inmigración sirve a una población en transición desde la tierra natal a los Estados Unidos y refleja las razones para emigrar al recordar las vejaciones y las tribulaciones del inmigrante; también facilita el ajuste a la nueva sociedad, mientras conserva un vínculo con la patria.

Implícitos en los rasgos que señalan Park y otros estudiosos de la inmigración están los mitos del “sueño americano” y el “crisol de razas”: la creencia de que los inmigrantes vinieron para encontrar una vida mejor de la que tenían en la patria, incluyendo una mejor cultura, y que ellos o sus descendientes rápidamente se volverían estadounidenses y que entonces no habría ya más necesidad de una literatura en la lengua del “país viejo” ( old country ). Estos mitos y muchas opiniones de Park acerca de los inmigrantes europeos no nos ayudan en absoluto a comprender la literatura hispana de inmigración; el inmigrante hispano nunca vino a asimilarse a la población angloamericana ni a “fundirse” con los otros grupos en un “crisol de razas”. Al contrario, la historia de los grupos hispanos en Estados Unidos ha mostrado lo infundible y poco asimilacionista de las etnias hispanas. La inmigración de hispanoamericanos ha sido constante desde la misma fundación de los Estados Unidos hasta el presente, y ni se atisba el final de este fenómeno ni se puede anticipar en un futuro previsible.

En general, la literatura hispana de inmigración muestra una doble perspectiva: compara el pasado con el presente, la tierra natal con el país nuevo, su propia cultura con la del angloamericano, y equipara la resolución de estos conflictos con el retorno a la patria del narrador, los personajes, el lector o la comunidad de inmigrantes. La literatura de inmigración trata de preservar y fortalecer la cultura de la tierra natal mientras facilita el acomodamiento a la tierra nueva. Además de ser fervientemente nacionalista, esta literatura busca representar y proteger los derechos de los inmigrantes protestando contra la discriminación, el racismo y los abusos de los derechos humanos. Como mucha de esta literatura surge de la clase trabajadora, frecuentemente adopta los dialectos de la clase rural y trabajadora inmigrante. Hoy en día la literatura temprana de inmigración puede considerarse como un museo de la oralidad de sus tiempos.

Entre los temas predominantes de la literatura de inmigración están: 1/ la descripción de la metrópoli, a menudo en términos satíricos o críticos, como se ve en los ensayos de José Martí, “Pachín” Marín y Nicanor Bolet Peraza; 2/ la descripción de las vejaciones y las tribulaciones de los inmigrantes, especialmente cuando llegan a los Estados Unidos, y una vez llegados, desde la explotación como trabajadores hasta la discriminación como extranjeros y gente de “raza”, como en las obras de Daniel Venegas y Conrado Espinosa; 3/ el conflicto entre las culturas anglosajona e hispana; 4/ la resistencia a la asimilación y la correspondiente promoción del nacionalismo, siempre presentes en esta literatura; y 5/ el conflicto entre las clases sociales.

Los autores más politizados, incluyendo los de la clase trabajadora, lanzan su discurso literario bajo la premisa de un retorno inminente a la tierra natal y con una advertencia para sus paisanos, que todavía no han emigrado, de que no vengan a los Estados Unidos porque se enfrentarán a la desilusión y la explotación. Estas advertencias a sus compatriotas de los peligros que los esperan son un pretexto, pues en realidad se están dirigiendo a su barrio o “colonia” de inmigrantes aquí en el “vientre del monstruo”, para usar el término de José Martí. Ello permite a los autores establecer causa común y solidaridad con sus lectores; así, el escritor y el lector u oyente juntos dan testimonio a los no iniciados, los novatos potenciales, los destinados a sufrir en el futuro como han sufrido los protagonistas de las obras literarias de inmigración. Por supuesto, esta fórmula y los temas dependen de la premisa fundamental de la literatura inmigrante: el regreso a la patria. Para realizar ese retorno, se necesita preservar la lengua, la cultura y la lealtad a la patria.

Casi invariablemente, las narrativas de inmigración terminan con los personajes principales regresando al suelo patrio. Quedarse en la metrópoli conduce a la muerte, la justicia poética más severa, como nos lo muestra la primera novela de inmigración, Lucas Guevara (1914) de Alirio Díaz Guerra y, casi medio siglo más tarde, La carreta (1953) de René Marqués.

Debido a las migraciones masivas de mexicanos y puertorriqueños de clase trabajadora durante la primera mitad del siglo XX, mucha de la literatura de inmigración se encuentra en la expresión oral, en las canciones del pueblo, en el teatro popular y otras expresiones literarias y artísticas de la clase trabajadora. El corrido anónimo “El lavaplatos” reproduce el mismo ciclo de la clase trabajadora que se ve en la novela de Daniel Venegas, Las aventuras de Don Chipote, o cuando los pericos mamen : dejar el hogar para buscar trabajo en los Estados Unidos, desilusionarse al trabajar aquí como una bestia de carga y regresar a la patria.

Las canciones de desarraigo y añoranza por la tierra natal pueden escucharse en Lamento de un jíbaro , décimas puertorriqueñas (en estrofas cantadas con diez versos y una rima como de soneto). Pero la última desilusión y vergüenza para el inmigrante es ser deportado, como lo documentan los versos melancólicos del corrido de Los deportados y el editorial A los que vuelven de Rodolfo Uranga. Muy a menudo, el desarrollo de esta literatura se da en el lugar de trabajo, ya sea en las calles recorridas por Wen Gálvez como vendedor de puerta en puerta, en la fábrica de La factoría (1925) de Gustavo Alemán Bolaños, o bajo el sol en los campos de cultivo en El sol de Texas (1926) de Conrado Espinosa. Pero también son frecuentes los temas domésticos, aun en las obras contemporáneas, tales como La carreta de René MarquésEl súper (1977) de Iván Acosta, que enseñan el conflicto entre niños aculturados y su padres.

Para las comunidades de inmigrantes hispanos la defensa de los derechos civiles y humanos se extendió a la protección de sus barrios en contra de la influencia de la cultura angloamericana y de los verdaderos peligros que se presentaban en el lugar de trabajo, en las escuelas y en la política pública. El descontento editorial ha dominado las publicaciones de los inmigrantes en las ciudades mayores desde principios del siglo veinte. Joaquín Colón, presidente de la Liga Puertorriqueña e Hispana y hermano de Jesús Colón, utilizó el Boletín de la Liga durante los años 30 para castigar a la comunidad hispana por sus fallas. Los editoriales en los periódicos hispanos resonaron constantemente con los reclamos de igualdad y en contra de la discriminación y la segregación; la defensa de la comunidad no era un tema visible solamente en los títulos.

Editorialistas del suroeste, también, desde Nemesio García Naranjo a la familia Idar y Rodolfo Uranga, atacaron el maltrato de los capataces y las autoridades de las comunidades de hispanos inmigrantes y nativos. Uranga censuró una de las mayores injusticias perpetradas contra los inmigrantes mexicanos (y también contra muchos nativos): las deportaciones generales que se llevaron a cabo durante la Depresión.

Actualmente los periódicos en español continúan con la misma tradición, criticando repetidamente la discriminación y las deportaciones de el Servicio de Naturalización e Inmigración, y los autores inmigrantes a su vez siguen erigiéndose como un baluarte de vigilancia y defensa de sus comunidades. Como los puertorriqueños han sido ciudadanos estadounidenses desde 1917, la deportación no ha sido parte de su imaginario. Mientras que los puertorriqueños del continente han tenido la inmigración y la migración profundamente grabadas en su memoria colectiva, el miedo a la deportación como una forma de discriminación y opresión ha estado mayormente ausente.

La literatura hispana de exilio

Estudiar la literatura hispana de exilio en los Estados Unidos es examinar los grandes momentos en la historia política del mundo hispano, desde principios del siglo XIX hasta el presente: la intervención napoleónica en España, los movimientos independentistas de las colonias americanas de España, la intervención francesa en México, la Guerra del 1898, la Revolución Mexicana , la Guerra Civil Española, la Revolución Cubana , las recientes guerras civiles en Centroamérica y las numerosas luchas en la América española contra los regímenes autocráticos y las intervenciones extranjeras, incluyendo las frecuentes incursiones por parte de los Estados Unidos en los asuntos domésticos de estos países.

El partidismo estadounidense en la política interna de las repúblicas hispanoamericanas ha tenido el efecto de estimular la expatriación de sus ciudadanos a estas tierras. Todas estas luchas produjeron miles de refugiados políticos en los Estados Unidos a lo largo de su historia. Debido a la expansión territorial de los Estados Unidos y a la inmigración hispana, se fueron albergando poco a poco en los Estados Unidos grandes comunidades de hispanohablantes que continuamente recibirían a los expatriados. De este modo, los refugiados encontraban sociedades similares donde podían efectuar negocios y ganarse la vida mientras esperaban cambios en su patria que posibilitaran algún día su regreso.

Buena parte de la literatura de los exiliados ha surgido tradicionalmente del deseo y la esperanza de que la patria de origen se independizara política y culturalmente, ya sea del imperio español o de los Estados Unidos. Mucha de esta literatura, particularmente la del siglo XIX, es altamente lírica e idealista en su poesía y elegante en su prosa. Sin embargo, también se caracteriza por un tono agresivo y argumentativo que resulta de su compromiso político.

La publicación de periódicos y libros por hispanos empezó a finales del siglo dieciocho en tres ciudades: Nueva Orleans, Filadelfia y Nueva York. A juzgar por el número de libros políticos publicados a principios del siglo diecinueve, el motivo principal para los españoles, cubanos, puertorriqueños y otros hispanoamericanos en los Estados Unidos era su deseo de influir en la política de su tierra natal. Los refugiados políticos de habla hispana de España e Hispanoamérica repetidamente han recurrido al exilio en los Estados Unidos para ganar acceso a una prensa libre y, de este modo, poder ofrecer a sus compatriotas noticias e ideologías políticas sin censura. Debían enviar sus escritos como contrabando en barcos a la tierra natal, de manera que se pasaran clandestinamente de mano en mano.

En muchos casos, la prensa del exilio también se comprometió en campañas políticas para recaudar fondos, en organizar a la comunidad de expatriados y en conspirar con revolucionarios para derrocar regímenes en sus países de origen. La razón de ser de la prensa de exilio siempre ha sido influir en la vida y la política en la tierra natal, al proveyendo información y opiniones sobre la tierra natal, cambiando o apoyando la opinión pública en su patria sobre la política y el gobierno, y asistiendo en la colecta de fondos para derrocar al régimen existente.

La libertad de expresión existente en el exilio era altamente deseable en comparación con la que existía en las tierras de origen. El registro histórico está lleno de ejemplos de prisión, tortura y ejecución de escritores, periodistas y editores durante las luchas para establecer la democracia en Hispanoamérica. Numerosos autores exiliados, algunos representados en esta antología, sufrieron torturas en las prisiones y muerte en los campos de batalla en las Américas. Muchos, que se veían a sí mismos como patriotas sin patria, fueron forzados a vivir en el exilio y a peregrinar de país en país, creando sus obras literarias y esparciendo sus doctrinas políticas mientras peregrinaban.

Parte de la importancia de la literatura del exilio para las letras hispanas de los Estados Unidos radica en que sirve de base para el transnacionalismo de nuestra literatura y cultura; nuestro ser y nuestra literatura no caben ni dentro de los confines geográficos y políticos de los Estados Unidos, ni los de los países de origen. Las comunidades hispanas de los Estados Unidos nunca han estado en realidad aisladas del resto de las Américas y del mundo de la cultura hispana y el idioma español; la influencia y el impacto de los hispanos en Estados Unidos, haya sido su vehículo el inglés o el español, no se han limitado a su comunidad étnica o nacional. No hay duda de que la literatura escrita por los exiliados hispanoamericanos y españoles en los Estados Unidos es una parte importante de la herencia literaria hispana de éste país.

Los primeros libros políticos impresos por hispanos en el exilio fueron escritos por ciudadanos españoles que protestaban contra la instalación por parte de Napoleón de un gobierno títere en España a principios del siglo XIX. Estos exiliados publicaron poesía y novelas, además de tratados políticos. En su mayoría estos primeros libros de protesta fueron impresos en las primeras imprentas angloamericanas. Típico de esta corriente propagandista fue el ataque a Napoleón en España ensangrentada por el horrendo corso, tyrano de la Europa , publicado en 1808 en Nueva Orleans por un autor anónimo. Un poco después, las guerras dirigidas a independizar de España a los países hispanoamericanos fueron apoyadas por numerosas publicaciones ideológicas basadas en las enseñanzas de Thomas Paine, Thomas Jefferson y John Quincy Adams. Recomendaban la adopción de la Constitución de los Estados Unidos y su sistema de gobierno por el mundo hispano.

El movimiento independentista que duró más años en el hemisferio fue el de las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico. Muchas de estas campañas independentistas fueron planeadas, mantenidas y propagandizadas desde tierras estadounidenses. Uno de los primeros y más ilustres exiliados

fue el sacerdote y filósofo Félix Varela, fundador del periódico El Habanero en Filadelfia en 1824 y autor de Jicoténcal(1826), la primera novela histórica en lengua española y uno de los primeros documentos que apoyaron los movimientos de independencia con la Leyenda Negra.

Con un subtítulo de “periódico político, científico y literario”, El Habanero militó abiertamente por la independencia de Cuba. Tanto con su periódico como con su novela y otros escritos, Varela estableció el precedente para los cubanos y puertorriqueños de imprimir y publicar en el exilio y de tener sus obras circulando clandestinamente en sus tierras natales. En efecto, los libros de Varela sobre la filosofía y la educación, la mayoría de los cuales fueron publicados en los Estados Unidos, eran los únicos best sellers en Cuba, y el mismo Varela se convirtió en el autor más popular en el primer tercio del siglo XIX; esto a pesar de que había una conspiración de silencio en la que no se permitía ni nombrar a Varela en público bajo pena de persecución por las autoridades (Fornet 73-4).

En su mayoría, los periodistas y escritores expatriados trabajaban con publicaciones periódicas en idioma español o bilingües: algunos periódicos políticamente orientados se publicaban también en inglés para influir la opinión pública angloamericana y la política del gobierno de los Estados Unidos con respecto a Cuba y Puerto Rico.

Muy pocos de los intelectuales exiliados encontraron trabajo en la prensa de habla inglesa, excepto como traductores. Una notable excepción fue Miguel Teurbe Tolón que en los años 50 del siglo XIX trabajó como el experto sobre Latinoamérica para el Herald de Nueva York. Teurbe Tolón había sido director de La Guirnalda , periódico de Cuba, donde también había iniciado su carrera literaria como poeta. En los Estados Unidos, además de trabajar para el Herald , publicó poemas y comentarios en español y en inglés en publicaciones periódicas; también tradujo al español Common Sense de Thomas Paine y la Historia de los Estados Unidos de Emma Willard. Teurbe Tolón fue uno de los fundadores de la literatura hispana de exilio, no sólo por el tema del exilio en muchas de sus obras, sino también porque sus escritos figuran prominentemente en la primera antología de la literatura de exilio publicada en los Estados Unidos, El laúd del desterrado (1856) un año después de su muerte.

Desde las publicaciones de Heredia, Varela, Teurbe Tolón y sus colegas, la literatura de exilio ha sido una de las corrientes constantes en la cultura y letras hispanas de los Estados Unidos. Muchos de los escritores que los siguieron en el siglo XX construyeron sus obras sobre la base de esta tradición, poniendo su arte al servicio de causas políticas.

En general, la literatura del exilio se ha ocupado más de las condiciones políticas de la patria que del destino de la comunidad de hispanos en los Estados Unidos. Siempre está implícita la premisa del regreso a la patria y por esta razón tampoco se preocupa mucho por el peligro de la asimilación a la cultura anglosajona durante la estancia en los Estados Unidos, que se supone es temporal. A pesar del sueño del retorno a la patria, la razón histórica del exilio de muchos individuos y sus familias es la residencia permanente en los Estados Unidos por motivos que varían. Sin embargo, como el exiliado ve el regreso siempre como inminente, tiene miedo de echar raíces en tierra extraña.

La visión de la cultura nacional, por otra parte, es estática, basada en la vida tal como estaba cuando dejaron la patria; así que muchas veces esa visión no refleja la evolución de la cultura en la tierra natal durante la ausencia de los exiliados. Los autores exiliados en el siglo XIX apelaron a la “leyenda negra” (propaganda inglesa y holandesa sobre los abusos que sufrieron los indígenas a manos de los españoles, para justificar su competencia colonial con España en el Nuevo Mundo) y, en su afán de construir una identidad americana, muchas veces se identificaron con los indígenas conquistados y abusados por los españoles. Su literatura no sólo era culturalmente nacionalista, sino también políticamente nacionalista, dado que estos autores pretendían construir la nación no sólo con la pluma en la mano sino con el fusil en el campo de batalla.

En el mundo de la literatura y del periodismo, la actividad creativa y editorial de los exiliados cubanos y puertorriqueños rivalizó con la producción de los escritores en la tierra natal. Muchos de los escritores e intelectuales dirigentes de ambas islas produjeron un corpus considerable de obras en el exilio, muchas veces más de lo que habían logrado bajo el represivo gobierno de la colonia española. Este legado sustancial incluye muchas obras fundacionales como los ensayos de Lorenzo Allo, Enrique José Varona y José Martí.

Algunas de las figuras cubanas y puertorriqueñas más importantes siguieron los ejemplos de Heredia, Varela y Teurbe Tolón escribiendo, publicando y militando desde el exilio en Filadelfia, Nueva York, Tampa, Cayo Hueso y Nueva Orleans hasta el estallido de la Guerra del 98. Muchos de ellos eran periodistas y editores al igual que prolíficos poetas del exilio: Bonifacio Byrne, Pedro Santacilia, Juan Clemente Zenea y, posterior pero más importante, José Martí. Todos ellos estudiaron las obras de su modelo, José María Heredia, cuyo peregrinaje lejos del suelo nativo se recuerda en algunos de los versos más románticos del siglo diecinueve. En efecto, abrir El laúd del desterrado con su “Himno del exilio” era rendir homenaje a Heredia.

Mientras que los expatriados cubanos y puertorriqueños tenían que someterse a largos viajes en barco e inspecciones de las autoridades aduaneras para entrar como refugiados a los Estados Unidos, los exiliados mexicanos cruzaban la frontera con relativa facilidad para establecer su prensa en el exilio. Dado que no hubo patrulla fronteriza hasta 1925, simplemente cruzaban caminando lo que era una frontera abierta para los hispanos para instalarse en las antiguas comunidades de origen mexicano del suroeste.

En efecto, la frontera abierta había servido durante décadas como una ruta de escape para numerosos criminales y refugiados políticos de ambos lados de la línea divisoria. La prensa mexicana de exilio comenzó alrededor de 1885, cuando el régimen de Porfirio Díaz en México se hizo tan represivo que un gran número de editores y escritores se vieron forzados a exiliarse en el norte. Hacia 1900, el ideólogo revolucionario más importante, Ricardo Flores Magón, lanzó su periódicoRegeneración en la ciudad de México. Anarquista militante, Flores Magón fue encarcelado en México cuatro veces por su periodismo radical.

Después de un encarcelamiento de ocho meses, durante el cual se le prohibió leer y escribir, Flores Magón se fue como exiliado a los Estados Unidos y para 1904 había comenzado de nuevo a publicar Regeneración en San Antonio, en 1905 en San Luis, y en 1906 en Canadá. En 1907 fundó Revolución en Los Ángeles, y nuevamente en 1908 reinstituyó en esta Ciudad a Regeneración. Durante todos estos años, Flores Magón y sus hermanos emplearon todos y cada uno de los subterfugios posibles para contrabandear sus escritos desde los Estados Unidos a México, incluso envasándolos en latas o envolviéndolos en otros periódicos que eran enviados a San Luis Potosí, desde donde eran distribuidos a simpatizantes en todo el país. También se convirtieron en dirigentes de sindicatos y de movimientos anarquistas entre las minorías de los Estados Unidos. Debido a sus esfuerzos revolucionarios, fueron constantemente perseguidos y reprimidos por ambos gobiernos, el mexicano y el estadounidense.

Numerosos periódicos hispanos del suroeste se hicieron eco de las ideas de Flores Magón y se afiliaron con su Partido Liberal Mexicano. La prensa mexicana del exilio floreció hacia la década de 1930 con periódicos semanales que representaban una u otra facción política. Las casas editoras se afiliaban a menudo con periódicos y publicaban desde folletos políticos hasta novelas de la revolución.

En efecto, antes que cualquier otro género literario, la novela de la revolución fue la que más floreció, ya que los periódicos y sus casas editoriales publicaron más de cien de estas novelas. A través de la novela de la revolución, autores expatriados como Teodoro Torres y Manuel Arce reaccionaron ante el cataclismo que había interrumpido sus vidas y había causado que muchos de sus lectores se reubicaran en el suroeste de los Estados Unidos. Entre los escritores se encontraba la gama completa de las facciones revolucionarias en cuanto a lealtades e ideologías, pero la mayoría de ellos representaban una reacción conservadora a los cambios socialistas en el gobierno y a la reorganización social forjada por la revolución.

Una de las primeras obras del género se considera hoy un clásico de toda la literatura latinoamericana, Los de abajo de Mariano Azuela, que no era un contrarrevolucionario. Los de abajo apareció como novela en serie en un periódico de El Paso y luego fue editada en forma de libro en esa misma ciudad en 1915. Después de su publicación le siguieron decenas de obras del mismo género desde San Diego a San Antonio. Pero estos libros se oponían a la Revolución Mexicana y sus editores por lo común eran exiliados conservadores que habían llegado al exilio con buenos recursos para establecerse en las comunidades méxicoamericanas y convertirse en empresarios culturales o en hombres de negocios. Algunos de ellos fundaron periódicos, revistas y casas editoriales para servir a la comunidad de refugiados económicos en rápida expansión. Sus periódicos eventualmente se convirtieron en una prensa para inmigrantes más que para exiliados cuando su espíritu empresarial llegó a ser más fuerte que su compromiso político para con su tierra natal.

La otra gran ola de refugiados políticos es la que llegó cruzando el Atlántico: los liberales derrotados por el fascismo español. Las comunidades hispanas a lo largo de los Estados Unidos simpatizaron con la causa de estos refugiados; muchas eran las organizaciones cubanas, mexicanas y puertorriqueñas que hicieron campañas para juntar fondos para los republicanos durante la Guerra Civil Española. Los españoles expatriados establecieron rápidamente su propia prensa del exilio. Sus esfuerzos encontraron un suelo fértil en comunidades de la era de la Depresión en las que se concentraba la organización social y sindical.

Manhattan y Brooklyn eran centros hispanos de fervor antifascista y contribuyeron con títulos tales como España Libre(1939-1977), España Nueva (1923-1942), España Republicana (1931-1935), Frente Popular (1937-1939) y La Liberación (1946-1949). Además, muchas de las organizaciones socialistas hispanas, en las que los inmigrantes españoles eran prominentes, también publicaron periódicos que apoyaban la causa republicana: el periódico anarquista Cultura Proletaria(1919-1959), El Obrero (1931-1932) y Vida Obrera (1930-1932). Algunos de los escritores españoles más destacados se refugiaron en los Estados Unidos y en Puerto Rico durante la Guerra Civil y el régimen del dictador Francisco Franco: entre ellos, el novelista Ramón Sender y los poetas Jorge Guillén y Juan Ramón Jiménez, ganador del Premio Nobel mientras vivía en el exilio en Puerto Rico.

El enfoque de la protesta escrita se transformó durante el siglo veinte; su propósito ya no era apoyar las luchas de independencia sino atacar las dictaduras modernas y los regímenes autoritarios que se habían apropiado del poder en muchos de los países hispanoamericanos. Otro propósito era criticar las repetidas intervenciones de Estados Unidos en la política interna de las repúblicas hispanoamericanas, casi siempre a favor de los dictadores y sus regímenes represivos.

El poeta que escribía con el seudónimo Lirón fue uno de los combatientes más provocadores en sus ataques contra Francisco Franco. Así mismo el salvadoreño Gustavo Solano, con el seudónimo de “El Conde Gris”, consignó al dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera al infierno en su obra Sangre (1919); antes de vivir exiliado por muchos años en los Estados Unidos, Solano fue encarcelado en México por sus actividades revolucionarias y se convirtió en persona non gratapara casi todos los gobiernos centroamericanos debido a su lucha por lograr una América Central unida y democrática.

Desde su lejana perspectiva en los Estados Unidos, otros escritores centroamericanos, como el nicaragüense Santiago Argüello, reavivaron la visión ignorada de Simón Bolívar de crear una América unida, no sólo para salvarla de las amenazas imperialistas de los Estados Unidos, sino también para integrar las culturas y economías de Centro y Suramérica.

Los puertorriqueños Juan Antonio Corretjer y su esposa Consuelo Lee Tapia militaron por medio de su periódico Pueblos Hispanos y de sus escritos individuales a favor de la independencia de Puerto Rico de los Estados Unidos: la última lucha independentista hispanoamericana. Corretjer, después de servir una sentencia en una penitenciaría federal de Atlanta por sus actividades nacionalistas, se instaló en Nueva York después de que las autoridades federales le prohibieran retornar a Puerto Rico. La administración militar de los Estados Unidos en la isla era mucho más represiva que las autoridades en Nueva York u otras ciudades del continente.

Los disidentes puertorriqueños disfrutaban de mayor libertad de asociación y pasaban más desapercibidos al escribir en español y crear sus organizaciones en las comunidades hispanas de Nueva York, Tampa y Chicago, que bajo la severa vigilancia del gobierno colonial de la isla. Corretjer y Tapia se reconocían como líderes de los escritores puertorriqueños en Nueva York interesados en el retorno a una isla independiente, mientras que algunos de sus compatriotas, incluso los más radicales como Jesús Colón, quienes también escribían en Pueblos Hispanos , insistían en que los hispanos ya habían encontrado un hogar permanente en Nueva York.

A lo largo del siglo XX los refugiados políticos han contribuido en gran medida a la cultura de inmigración hispana en los Estados Unidos. La Revolución Cubana y la Guerra Fría , articulada por medio de las guerras civiles en Centroamérica y Chile, produjeron una gran cantidad de refugiados políticos que continúa hasta el presente, y los gobiernos dictatoriales en estos países y en Argentina se convirtieron en temas de la literatura del exilio hispano.

A principios de 1959, una nueva ola de refugiados de la Revolución Cubana estableció una prensa de exilio de amplio alcance. Chilenos, salvadoreños, nicaragüenses y otros expatriados hispanoamericanos han contribuido también a la literatura del exilio. Algo relativamente nuevo de esta última literatura del exilio es que muchos de sus textos se llegaron a traducir al inglés, y la obra de escritores liberales, como los argentinos Luisa Valenzuela, Manuel Puig y Jacobo Timmerman, los chilenos Emma Sepúlveda y Ariel Dorfman, el salvadoreño Mario Bencastro, entre otros, se publicaron junto a las voces más conservadoras del exilio cubano, como las de Heberto Padilla y Reinaldo Arenas.

Mientras la población hispana de los Estados Unidos siga creciendo -se estima que hacia 2050 representará un cuarto de la población total- y se integre más la economía de los Estados Unidos con aquellas que están al sur de la frontera a través de tratados como el Tratado Norteamericano de Libre Comercio, la cultura estadounidense inevitablemente estará más directamente ligada a la política interna de los países hispanoamericanos.

En el futuro previsible la cultura hispana del exilio continuará siendo parte de la cultura de los Estados Unidos, Estados Unidos seguirá siendo el lugar preferido desde donde los refugiados políticos puedan utilizar la prensa y los medios electrónicos de comunicación para expresar su oposición a los gobiernos de sus tierras natales. En años recientes hemos visto el ascenso de la literatura del exilio hispano en las listas de best sellers y en el cine, como en el caso de obras de Reinaldo Arenas y Manuel Puig.

En conclusión, los refugiados políticos hispanos han dejado una marca indeleble en el carácter y la filosofía de las comunidades hispanas en los Estados Unidos mediante sus periódicos y su liderazgo en organizaciones comunitarias e iglesias. Sus perspectivas históricas sobreviven hoy en la cultura hispana sin importar mucho si algunos refugiados en particular han regresado o no a su tierra natal. Muchos de los que se han quedado aquí, así como sus hijos, se han casado con otros hispanos nativos e inmigrantes; muchos de éstos, al pasar el tiempo, han pasado a ser parte de la gran comunidad que hoy se reconoce como una minoría étnica nacional.

fuente >>

El México del fotógrafo Juan Rulfo

...un tal Pedro Paramo.

Image by Camps via Flickr

La Fnac expone 25 imágenes que resumen la intensa actividad que el autor de ‘Pedro Páramo’ desarrolló en paralelo a su obra literaria

ISABEL LAFONT – Madrid – 05/04/2011

“No son recuerdos, dijo Pedro Páramo. Solo son imágenes. No conservo en la memoria sino llamaradas que se han quedado asentadas como cimientos, como granos de arena, que solamente se remueven cuando se nos voltea nuestro destino”. Que nadie trate de buscar este párrafo en la obra del escritor mexicano Juan Rulfo porque lo descartó del texto final. Según Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, porque “tiene un carácter ensayístico que siempre evitó en su creación literaria”. En todo caso, afirma Jiménez, viene muy a cuento para introducir la faceta menos conocida de Rulfo, la intensa actividad como fotógrafo que desarrolló -que se sepa- a partir de la década de los cuarenta, y por eso lo ha elegido como título de la exposición que hasta el 22 de mayo puede verse en la Fnac Callao: Solo son imágenes: 25 fotografías de Juan Rulfo.

El archivo del autor cuenta con 6.000 negativos, la mitad arquitectónicos

La imagen más antigua es un autorretrato realizado hacia 1940

Pertrechado con su Rolleiflex, Rulfo retrató con altísima calidad técnica edificios, pueblos y paisajes de México. La fotografía más antigua del archivo de negativos del autor -6.000- es un autorretrato realizado hacia 1940 en San Gabriel, el pueblo del Estado de Jalisco donde fue a vivir con su abuela tras la muerte de sus padres.

Nunca fue un secreto que Rulfo era también fotógrafo. A partir de 1949 publicó imágenes en la revista literaria América y en los cincuenta y sesenta en publicaciones como Mexico This MonthSucesos para todos. “Para él no era una actividad secundaria, sino simultánea a la literatura”, señala Jiménez. La biblioteca personal del autor de El Llano en llamassumaba 15.000 volúmenes, de los cuales 700 eran de fotografía. Los más antiguos databan de la década de los treinta y, según los expertos, entre ellos había auténticas rarezas: “Conocía a todos los fotógrafos clásicos. Organizaba en carpetas recortes de revistas, por ejemplo, de Steichen, y llegó a acumular una enorme cantidad de imágenes”. Es posible que Rulfo fuera fotógrafo antes que escritor, sospecha Jiménez.

Los cuentos de El Llano en llamas no se publicaron hasta 1953 y Pedro Páramo -la obra que Álvaro Mutis entregó a Gabriel García Márquez un día y que le dejó sin dormir esa noche hasta que terminó su segunda lectura- apareció en 1955. En 1958 terminó El gallo de oro, su segunda novela. Hacia 1960, sin embargo, su trabajo literario y fotográfico quedó apartado a favor de la labor editorial que desarrolló Rulfo en el Instituto Nacional Indigenista hasta su muerte en 1986.

[…]

fuente >> leer más >>

Más de 50 millones de hispanos

'The Union', United States, New York, New York...

Image by WanderingtheWorld (www.LostManProject.com) via Flickr

Por: Cristina F. Pereda

Quedan tres décadas para que los blancos norteamericanos sean una minoría en Estados Unidos. Esa es la estimación del Censo, por ahora. Pero el organismo encargado de determinar la población cada diez años también estimaba un crecimiento menor de la comunidad hispana. Ysegún los datos publicados este juevesla comunidad hispana creció un 43 por ciento en la última década, pasando de 35 a 50.5 millones en 2010.

Son uno de cada seis norteamericanos -la población de Estados Unidos alcanzó los 308.7 millones también en 2010. Son 50.5 millones de hispanosque se identificaron con las casillas del cuestionario del censo que indican “hispano o latino”, en referencia a personas de origen cubano, mexicano, puertorriqueño, latinoamericano o de otra cultura de origen español independientemente de su raza.

El censo también confirma así que más de la mitad del crecimiento de la población norteamericana estos diez años ha sido gracias a la contribución de los hispanos. Los últimos datos dibujan un mapa completo de lo que hasta ahora habíamos intuido a trozos.

Desde que se realizara el último censo en abril de 2010, hemos sabido que en estados como California, los hispanos ya son mayoría entre los menores de 18 años. En algunos condados la población latina es mayoría, liderando la tendencia que poco a poco se extiende por todo el país. La semana pasada la Oficina del Censo admitía que este grupo ha crecido “de forma inesperada“. Los hispanos han contribuído -gracias a niveles de natalidad más altos que el resto de la población- a que también aumenten las cifras totales de Estados Unidos.

El cambio tiene importantes consecuencias para el futuro del país. Son el grupo de población de mayor y más rápido crecimiento. Su poder adquisitivo y sus diferentes hábitos de consumo con respecto a otros grupos suponen un reto para empresas y anunciantes. Están cambiando el rostro de las escuelas de todo el país. El español crece con ellos.

Y a los políticos ya no les basta con hacer anuncios en español durante la campaña electoral. Cualquier candidato tiene que hacer malabares con los intereses de la comunidad hispana, el idioma y las características de un conjunto poblacional nada homogéneo y nada conformista. Desde hace dos años reclaman la promesa de Obama sobre la reforma migratoria. Una promesa incumplida que puede marcar diferencias en las elecciones de 2012. Como lo hizo la inmigración en 2010. Los hispanos ya deciden convocatorias electorales, como decidieron en Nevada, Florida o Nuevo México el pasado noviembre.

“Se trata de un grupo muy joven y que está creciendo por la natalidad, no por la inmigración. Se están extendiendo prácticamente por todos los condados del país, y crecen especialmente en estados donde los latinos no estaban presentes hace diez años”, explicaba a la agencia Reuters la experta del Centro Pew de Investigación, D’Vera Cohn.

Ha sido esa migración interna la que ha sorprendido al censo. Los hispanos han contribuído al aumento de la población en 13 de los 16 estados del sur. Como contábamos en el estreno de este blog, el estado de Martin Luther King habla español. Los primeros datos del censo detallaban que en tres condados de Georgia -como después supimos sobre California- los blancos han cedido la mayoría a otras comunidades. Hace sólo 20 años el 88 por ciento de los menores eran blancos no hispanos. Ahora los latinos son mayoría.

[fuente/leer mas >>]

Propaganda and the Myth of Reconquest

Diego Rivera

Image via Wikipedia

Propaganda and the Myth of Reconquest


By Jorge Majfud

A few days ago a well-known syndicated talk radio personality repeatedly asserted an opinion that is becoming common these days:  illegal immigrants should be denounced as dishonest and criminal, not only because they have entered the U.S. illegally but, mainly, because their objective is the Reconquest.

Let’s analyze the syllogism posited here. Even assuming that illegal workers are Reconquistadors – that’s what they were called – which is to say that they lay claim to vast territories lost by Mexico to Anglo Saxon settlers in the 19th century, one would have to conclude, according to the argument of the angry sophists, that the U.S. is founded on illegitimacy and the actions of alleged criminals.  (Texas was conquered in 1836 and thereby re-established slavery in a Mexican territory where it was illegal; other Western states met the same fate, following a war with Mexico and a payment to the vanquished in the manner of a purchase, because by then money was already a powerful legitimating agent.)

Now, if a reconquest is a crime, then what is a conquest?  In any case it would be understandable to assert that this immigration phenomenon is not politically convenient (although economically it appears to be so). But, dishonest? Criminal?  Would they dare to qualify as criminal the Spanish Reconquest of the Iberian Peninsula?  No, of course not, and not because it wasn1t carried out in a bloody and racist fashion, but because in that case it was a matter of Christians against Muslims – and Jews.

Any conquest, like any reconquest, is a simple political deed that aims to hide behind morality. The legitimacy of the deed always originates from force; propaganda then takes on the task of confusing force with morality, or with exposing the contradictions to analysis. In general, the former is abused by the victors, and the latter is a meager resource of the vanquished.  Much like today, in the Middle Ages propaganda, religious and political, was indispensable.  The nobility, the upper classes, were the ones who produced the greatest quantity of nationalist propaganda, aimed at morally orienting the people. Nevertheless, both in the early years of the Muslim conquest in Spain, and later in the Spanish conquest in the Americas, the upper classes were the first to come to an agreement with the invaders in order to maintain their class and gender privileges.

Propaganda is the hook in the jaw of history.  The idea of a reconquest is a fiction for millions of expatriated workers, the forever disinherited who simply look to survive and feed their economically marginal families by recourse to a hundred-years-old, unjust, anachronistic social tradition.  But it is a strategic fiction for the propagandists who are able to use it to hide the dramatic political rationale – i.e., the rationale of power – that exists behind the moralizing discourse.

Every time I hear someone sermonizing, I lose faith. That faith to which the haranguers of the U.S. extreme right and the caudillos of Latin American liberation lay claim. The more I hear, the less I believe.  But this surely is the fault of my personal inability to enjoy what other people enjoy, like the safety of trenches dug with propaganda and self-indulgence.
Jorge Majfud, The University of Georgia. July 2006.
Translated by Bruce Campbell

China decreta la ‘muerte civil’ del Nobel de la Paz

Liu Xiaobo

Image via Wikipedia

El premio Nobel para Liu Xiaobo

REPORTAJE: PERSECUCIÓN DE DISIDENTES

El régimen de Pekín impide las visitas a Liu Xiaobo, el Nobel encarcelado, y mantiene a su mujer aislada en la casa familiar desde octubre pasado. En plenas revueltas en el mundo islámico, lo último que desean los dirigentes de China es que se hable de sus disidentes y activistas pro derechos humanos, detenidos a decenas en las últimas semanas

Cuando el comité del Nobel de la Paz concedió el galardón de 2010 al disidente chino encarcelado Liu Xiaobo, su esposa, Liu Xia, se quedó totalmente sorprendida. Pensaba que las presiones diplomáticas que había ejercido el Gobierno de Pekín para evitar que su marido recibiese el premio eran tan fuertes que darían fruto. No fue así. El comité noruego resistió y Liu Xia saboreó aquel 8 de octubre uno de los momentos más dulces de su vida tras años de miedo, amenazas y separación forzada de su esposo. Ese mismo fin de semana, la policía le acompañó a visitarle en la cárcel de Jinzhou (provincia nororiental de Liaoning), donde su marido cumple una pena de 11 años por incitar a la subversión contra el poder del Estado.

La esposa del Nobel, de 51 años, no ha cometido delito alguno. Sin embargo, vive en casa bajo continua vigilancia
Liu Xiaobo tiene muchos admiradores, pero hay quien le critica por favorecer una transición pacífica a la democracia
Algunos disidentes, como el activista ciego Chen Guangcheng, están en prisión domiciliaria tras salir de la cárcel

Pero lo que no sabía Liu Xia era que aquel encuentro, con el que las autoridades la alejaron de los focos de los medios de comunicación internacionales, iba a ser el último con su marido en mucho tiempo. La ira de Pekín por la concesión del galardón a quien considera “un criminal” y “un separatista” acababa de condenar a la familia de Liu Xiaobo a no volver a verle, y a ella, a estar presa en su casa en Pekín, bajo continua vigilancia, aislada del mundo, sin teléfono ni Internet. […]

Fuente >>

El premio Nobel para Liu Xiaobo

Aprender idiomas es la mejor gimnasia cerebral para prevenir el Alzheimer

language variety on cadbury's choc
WASHINGTON (EFE).— Aprender idiomas es la mejor gimnasia cerebral que existe, ya que no sólo proporciona la capacidad de comunicarse con otros, sino previene demencias seniles como el Alzheimer, aseguró hoy un panel de expertos en Washington.
Durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), los investigadores indicaron que los estudios realizados con individuos en diferentes etapas de aprendizaje, desde los bebes hasta los adultos, han demostrado que las personas bilingües tienen mayores capacidades de concentración y aprendizaje.
“Dicen que los niños que tienen dos idiomas parece que lo tienen más confuso pero eso no es así, ya que desde muy pequeños aprenden a separar los idiomas y evitan las interferencias”, señaló la doctora María Teresa Bajo, del departamento de psicología experimental de la Universidad de Granada.
Los idiomas tienen estructuras diferentes y requieren estructuras cognitivas diferentes, aseguró, pero está demostrado que los niños que aprenden dos idiomas, ya sea castellano y catalán, que tienen una raíz común, o sean dos idiomas totalmente diferentes, inglés y francés, tienen la memoria activa en todo momento.
Esto beneficia a la capacidad de concentración a la hora de realizar una tarea cuando hay otros que interfiere la atención, y ayuda a desarrollar más algunas partes del cerebro.
Según explicó, los niños bilingües son capaces de cambiar de un idioma a otro sin dificultad y a diferencia de quien aprende un idioma de adulto, que tiene que dejar de pensar en uno para centrarse en el otro, ellos mantienen abiertos los dos canales.
Alternar entre las lenguas permite a las personas bilingües ejercer sus mentes de manera más eficaz que las personas que hablan un solo idioma, aseguró.
“Los niños bilingües son capaces de alguna manera de negociar entre la competencia de las lenguas, lo que incrementa sus habilidades cognitivas y les hace más capaces a la hora de realizar varias tareas a la vez”, señaló.
Pero no sólo ser bilingüe, sino también aprender un idioma de adulto puede ayudar a retrasar los efectos del envejecimiento, según explicó la doctora Ellen Bialystok, profesora de Psicología de la Universidad de York en Toronto (Canadá).
Bialystok mostró los resultados de un estudio realizado con 450 pacientes con Alzhemier. La mitad había hablado dos lenguas la mayor parte de su vida y el resto sólo una y encontró que, a las personas que hablaban más de un idioma empezaron a mostrar los síntomas y se les diagnosticó la enfermedad entre 4 y 5 años más tarde.
La doctora coincidió en señalar que una de las razones por las que el bilingüismo es un potente mecanismo de protección de los síntomas de demencia es que mantienen el cerebro activo.
“Son como un gimnasio para el cerebro”, dijo.
Pero Bialystok señaló que no hace falta ser bilingüe para disfrutar de los beneficios que aportan los idiomas ya que incluso aunque se empiece a estudiar a los 50 años o a edades en las que es poco probable que se llegue a ser bilingüe “se está contribuyendo a una reserva cognitiva a través de actividades muy intensas”, dijo.
Los estudios neuronales de las personas bilingües abren una nueva vía para identificar las partes más débiles del cerebro en los adultos a la hora de aprender un idioma y potenciarlas.
En la Universidad de Maryland, los científicos estudian la forma de identificar a los adultos que serían buenos candidatos para dominar un nuevo idioma según explicó la directora adjunta del Centro de Estudios Avanzados de Lingüística, Amy Weinberg.
También están desarrollando métodos para ayudar a mantener y mejorar las habilidades lingüísticas en adultos.
Los panelistas señalaron que otras actividades como completar pasatiempos como sudokus o sopas de letras también ayudan, pero los idiomas son un de las maneras más completas de mantener el cerebro en forma.

fuente>>

Vargas Llosa augura un futuro “casi clandestino” para el libro de papel

Jorge Luis Borges, escritor argentino

Image via Wikipedia

El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa vaticinó que el libro de papel no llegará a desaparecer por el interés de un público reducido y “casi clandestino”, durante una charla con estudiantes en la ciudad mexicana de Monterrey (norte).

“El libro de papel no va a desaparecer enteramente, como dijo Bill Gates”, dijo el escritor peruano a jóvenes de varias universidades. “Siempre habrá un sector minoritario, casi clandestino, que va a mantener el libro de papel”.

De esta forma cada obra literaria “será más rigurosa y más profunda y atraerá vocaciones más intensas. Así que habrá una suerte de compensación” frente al libro digital, consideró el autor de ‘Conversación en la catedral’.

El novelista teme que la “decadencia y el empobrecimiento de creatividad llegue con los libros digitales tal como pasó con la televisión”.

Vargas Llosa, de 74 años, recibirá el jueves en Monterrey el premio Alfonso Reyes, otorgado por autoridades mexicanas y que en el pasado obtuvieron otros gigantes de las letras como Jorge Luis Borges, Octavio Paz o Alejo Carpentier.

La semana pasada Vargas Llosa fue galardonado por el presidente Felipe Calderón y actuó en dos representaciones de su adaptación teatral de “Las mil y una noches” en el emblemático Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana.

fuente

The Importance of Being Called an Idiot

Mario Vargas Llosa

Image via Wikipedia

¿ Cómo definimos la idiotez ideológica? (Spanish)

The Importance of Being Called an Idiot


Jorge Majfud

 

A few days ago a gentleman recommended that I read a new book about idiocy.  I  believe it was called The Return of the Idiot, The Idiot Returns, or something like that.  I told him that I had read a similar book ten years ago, titled Manual for the Perfect Latinamerican Idiot.

“What did you think?” the man asked me narrowing his eyes, kind of scrutinizing my reaction, kind of measuring the time it took me to respond.  I always take a few seconds to respond.  I also like to observe the things around me, take a healthy distance, control the temptation to exercise my freedom and, kindly, go after the guy.

“What did I think?  Entertaining.  A famous writer who uses his fists against his colleagues as his principal dialectical weapon when he has them within reach, said that it was a book with a lot of humor, edifying… I would not say so much.  Entertaining is sufficient.  Clearly there are better books.”

“Yes, that was the father of one of the authors, the Nobel Vargas Llosa.”

“Mario, he is still called Mario.”

“Fine, but what did you think about the book?” he insisted anxiously.

Perhaps he was not so interested in my opinion as he was in his own.

“Someone asked me the same question ten years ago”, I recalled.  “I thought it deserved to be a best seller.”

“That’s what I said.  And it was, it was; in effect, it was a best seller.  You realized that pretty quick, like me.

“It wasn’t so difficult.  In the first place, it was written by experts on the topic.”

“Undoubtedly”, he interrupted, with contagious enthusiasm.

“Who better to write about idiocy, am I right?  Second, the authors are staunch defenders of the market, above all else.  I sell, I consume, therefore I am.  What other  merit could they have but to turn a book into a sales success?  If it were an excellent book with limited sales it would be a contradiction.  I suppose that for the publisher it’s also not a contradiction that they have sold so many books on the Idiot Continent, right?  In the intelligent and successful countries it did not have the same reception.”

For some reason the man in the red tie sensed some doubts on my part about the virtues of his favorite books.  That meant, for him, a declaration of war or something of the kind.  I made a friendly gesture to bid farewell, but he did not allow me to place my hand on his shoulder.

“You must be one of those who defend those idiotic ideas of which those books speak.  It is incredible that a cultured and educated man like yourself could uphold those stupidities.”

“Could it be that too much studying and researching cause damage?” I asked.

“No, studying doesn’t do damage, of course not.  The problem is that you are separated from reality, you don’t know what it is to live like a construction worker or business manager, like us.”

“Nonetheless, there are construction workers and business managers who think radically differently from you.  Might there not be another factor?  That is, for example, could it be that those who have ideas like yours are more intelligent?”

“Ah, yes, that must be…”

His euphoria had reached climax.  I was going to leave him with that little vanity, but I couldn’t contain myself.  I thought out loud:

“It’s quite strange.  The most intelligent people don’t need idiots like me to realize such obvious things, no?”

“Negative, sir. Negative.”

 

Translated by Bruce Campbell

 

 

¿Para qué sirve la literatura? (II)

xarranca - rayuela (1,2,3,4,5,6,7,8,9,le ciel)

Image by all-i-oli

¿Para qué sirve la literatura? (I)

What good is literature? (II) (English)

À quoi sert la littérature ? (French)

¿Para qué sirve la literatura? (II)

Cada tanto algún político, algún burócrata, algún inteligente inversor resuelve estrangular las humanidades con algún recorte en la educación, en algún ministerio de cultura o simplemente descargando toda la fuerza del mercado sobre las atareadas fábricas de sensibilidades prefabricadas.

Mucho más sinceros son los sepultureros que nos miran a los ojos y, con amargura o simple resentimiento, nos arrojan en la cara sus convicciones como si fueran una sola pregunta: ¿para qué sirve la literatura?

Unos esgrimen este tipo de instrumentos no como duda filosófica sino como una pala mecánica que lentamente ensancha una tumba llena de cadáveres vivos.

Los sepultureros son viejos conocidos. Viven o hacen que viven pero siempre están aferrados al trono de turno. Arriba o abajo van repitiendo con voces de muertos supersticiones utilitarias sobre el progreso y la necesidad.

Responder sobre la inutilidad de la literatura depende de lo que entendamos por utilidad, no por literatura. ¿Es útil el epitafio, la lápida labrada, el maquillaje, el sexo con amor, la despedida, el llanto, la risa, el café? ¿Es útil el fútbol, los programas de televisión, las fotografías que se trafican las redes sociales, las carreras de caballos, el whisky, los diamantes, las treinta monedas de Judas y el arrepentimiento?

Son muy pocos los que se preguntan seriamente para qué sirve el fútbol o la codicia de Madoff. No son pocos (o no han tenido suficiente tiempo) los que preguntan o sentencian ¿para qué sirve la literatura? El futbol es, en el mejor de los casos, inocente. No pocas veces ha sido cómplice de titiriteros y sepultureros.

La literatura, cuando no ha sido cómplice del titiritero, ha sido literatura. Sus detractores no se refieren al respetable negocio de los best sellers de emociones prefabricadas. Nunca nadie ha preguntado con tanta insistencia ¿para qué sirve un buen negocio? A los detractores de la literatura, en el fondo, no les preocupa ese tipo de literatura. Les preocupa otra cosa. Les preocupa la literatura.

Los mejores atletas olímpicos han demostrado hasta dónde puede llegar el cuerpo humano. Los corredores de Formula Uno también, aunque valiéndose de algunos artificios. Lo mismo los astronautas que pisaron la Luna, la pala que construye y destruye. Los grandes escritores a lo largo de la historia han demostrado hasta dónde puede llegar la experiencia humana, la verdaderamente importante, la experiencia emocional; el vértigo de las ideas y la múltiple profundidad de las emociones.

Para los sepultureros sólo la pala es útil. Para los vivos muertos, también.

Para los demás que no han olvidado su condición de seres humanos y se atreven a ir más allá de los estrechos límites de su propia experiencia, para los condenados que deambulan por las fosas comunes pero han recuperado la pasión y la dignidad de los seres humanos, para ellos, es la literatura.

Jorge Majfud

La Republica (Uruguay)

Milenio (Mexico)

El diario (Bolivia)

¿Para qué sirve la literatura? (I)

The Perversions of a System

Cantando por un sueño (song)

Image via Wikipedia

Las perversiones de un sistema (Spanish)

The Perversions of a System

When the State Loses its Raison D’Etre

Jorge Majfud

Translated by Bruce Campbell

 

 

One of Mexico’s most popular television programs, Singing for a Dream (Cantando por un sueño, TelevisaUnivisión, 2006), also available on cable in the United States to a large audience, consists of the well-known formula of a competition between amateur singers who seek to initiate a successful artistic career.  In principle, there is nothing wrong with this kind of circus fare and we might even say that most of the participants demonstrate special singing talent.  The problem arises when we recognize another common characteristic of our times.  Just as in a similar series where the competitors danced instead of singing, each one does so “for a noble cause,” which is also one of the rules of the game: one needed the prize money in order to pay for the treatment that would restore his father’s eyesight, another so that his paralyzed brother might walk again, another so that his wife’s terrible cancer, covering half her face, could be treated, etc.  The most common cases involve extreme illnesses and part of the entertainment spectacle consists in showing the suffering victim, with the competitor and the audience on the verge of tears as they imagine how good, sensitive and supportive we all are when faced with someone else’s misfortune.  This morbid sadism, camouflaged as teary sensitivity, is consistent with those other contemporary competitions where, instead of the best of a group of five or ten participants, it is instead the worst who is selected – generally using the democratic vote of the audience – and then humiliated by being taken out of the competition.  Like a Miss Universe contest that begins by electing the ugliest of all the women in order to watch her retreat, disillusioned and humiliated under the bright lights and the cameras, until  arriving at the most beautiful of the contestants, at which point  morbid fascination has anesthetized any aesthetic expectation and the coronation no longer possesses the importance it once had.  In the end, it’s the same as always: our capitalism rewards desire but punishes pleasure.

In principle we might think that the program in question is a way of helping someone who otherwise would receive no help.  In fact this is exactly the argument that is repeated from center stage.  Even accepting this circumstantial truth, we should ask ourselves about the root of the problem.  Why would they “otherwise receive no help”?  Why must a person who lays prostrate in a bed suffering day to day the torture of a terrible illness expose themselves to the audience and hope that their defender might sing better than the others (and that the judges and finally the audience take pity on the victim and at the same time be captivated by the contestant’s voice) in order to be able to survive?  Is this spectacle not comparable to the old and barbarous custom of castrating young singers in order to shape the perfect voice?  Or that other barbaric custom of taking out birds’ eyes with a nail so that they stop singing in their cages?  Paraphrasing Horacio Guaraní, though not without deep scepticism, one would have to recite:

 

If the singer falls silent, life is silenced

because life, life itself is all a song

if the singer falls silent, all is gone

all hope, and light and happiness

the dock workers cross themselves

who will fight for their wages?

This programming is one of the worst examples of the morbidity promoted by capitalism and of the perversion of the obedient and consumerist masses.  Numbed by the dream of “individual liberty,” we consumers are nothing but that: devourers of products, trained and anesthetized by the same system that produces these Roman-style circuses, where cruelty is not only part of the entertainment spectacle but, even worse, is dressed up as compassion and generosity.  A system that moralizes and teaches that this type of spectacle as well as the final act of charity are proof of surprising and humane good will.  One applauds the generosity and good intentions of the donations that the program and the television channel will make to one or two of the seven victims.  We will not sit in judgement of the good faith of everyone involved; but let’s also not make the mistake of believing that the enterprise and its employees will lose any money on this “noble act,” which pretends to remedy the ethical abyss in the economic system they serve.

Once the singer who competed for a brain operation for his brother wins, the agonizing wife of the loser must resign herself to hearing that somehow, in a manner not established by the rules of the game, they are going to help her too.  So, why the competition?  Why so much suspense?  One might argue that it is necessary in order to raise money.  But this argument is additional proof of the perversion of the system (i.e. late capitalism) and a slap in the face for millions of people who believe themselves to be generous when they vote for one of the contestants, giving hope to one and plunging into despair the other, who takes his cancer home with him when the lights go out, and with them the fleeting memory of the generous consumers.  Like those emails we receive every day with images of someone who appears to suffer from some terrible illness (although it is never clear exactly who they are, or if any of the information can be trusted), appealing to charity to save a life.  Like that army of lepers in India  who showed us their mutilated limbs, covered with open sores, in exchange for a donation – which, by the way, demonstrates that this perversion is older than capitalism, although the latter has added stage lights and melodrama, abundance and hypocrisy.

Amid all this absurdity we must not only point the finger at a decadent system, but also, and especially, at every State that serves it.  I am familiar with the classic objection: “Why must we always be dependent on the State?  Why must we always expect the State to provide a solution to social and individual problems?”  As far as I am concerned, the ideal would be for societies not to have to rely on any State – nor even to have one at all. At least not that traditional apparatus, a nest of vertical power and corruption, resource for the aristocracy and depository of national apologies.  Nevertheless, I have always been struck by the fact that those who raise this kind of rhetorical question as their only ideological tool tend to be radical partisans of traditional capitalism.  I am struck, I say, not because I believe that capitalism is the worst of all systems, but because I recognize that both communism and capitalism are systems that could not survive without the existence of a central State.  Refering back to the problem posed at the beginning of the essay, why don’t we ask: Why not take recourse to the State in these cases?  If the State is required to guarantee the smooth functioning of the stock markets (for which purpose it incurs astronomical expenses), roads and communication networks, why not require that it take care of a dying man who, through the State’s aid, might enjoy a full life? Most economic activity – from the useless propagation of  cellphone calls inform the spouse that one has returned home and in that instant sticking the key in the front door, from the “minute-to-minute update” on a football game, to the most banal necessities ever invented in history – has as its purpose the development of a sector of the economy and not exactly coming to the aid of those in need.  There is no better proof of that than the inefficient health systems of countries as wealthy as the United States, where a considerable part of the population can spend a hundred dollars a week on clothes for their dogs and three hundred for a visit to the veterinarian, and are offended when one reminds them that south of the Río Grande there are children who spend less in a year.  Because, how is it possible for someone to doubt my sensitivity if I care for a dog as if it were a person?

How is it possible for a State – any State, in any country – to invest millions of dollars in urban “beautification”, millions more in political propaganda, comparable sums to protect luxury hotels and casinos and not take care of those citizens who are in agony with a terminal illness?  Why should a girl, faced with a bed-ridden life unless she receives a spinal operation or has a cyst removed from her eye, have to turn to raffles, or television programs that publicize her terrible circumstances in order to emotionally motivate potential donors while the States look on impassively, worried more about the insatiable growth of the Gross Domestic Product?  If the State imposes a tax charge in order to pay the salaries of its bureaucrats, its chauffers, its coffee servers and, what is worse, its unelected political appointees, why not raise a little more money in order to save the lives of those who have fallen undeservedly into misfortune?  Why are useless militaries sustained by compulsive tribute and yet to save a child with cancer one must turn either to the generous heart of some good Samaritan or to the Church?

Dying of cancer or going blind due to some reversible disease is a potential circumstantial misfortune for any individual, but it is a regular and constant fact of life for any society. A government might be excused for not foreseeing an earthquake or the explosion of a damned bomb on a train, but how does one excuse a government and an entire society from attending to those thousands of innocents who predictably fall, year after year, into misfortune through no fault of their own?  How does one forgive a president and his legislators who are watching a gruesome television spectacle where the competition is between a cancer and a tumor, between a paralysis and a blindness, who are satisfied with the good will of their nation because advertisement revenue from commercial products will finance the rehabilitation of one of the afflicted?  Afflictions that the program’s host, with his voice noticeably breaking, must repeat every week in the language of mass entertainment:  “Juan and María are competing for a dream; Juan’s dream is to win so that the tumor destroying his wife’s face can be removed; what a beautiful dream.” The capitalist system isghoulish, but it does have its modesty. Except when it casts aside subtlety and airs a promotional preview for an exhausted public in the middle of the work week saying, with the agitated voice of a soccer announcer and the harangue of a boxing commentator: “Juan left María’s brother with no hope to ever see again, and now he faces Pedro, who competes for his own dream.”

And notice that they haven’t got the courage to put into the competition a malnourished child, though I assure you such candidates abound in our long-suffering America.  This may be because in that case the prize would be a daily plate of food, and what the entertainment spectacle requires is a $50,000 dollar operation, a real effort capable of revealing the great strength of a people when it comes together for a noble cause.

It is in moments like these when the over-used word “solidarity” finally runs aground.  Because it is not the solidarity of charity that makes a society virtuous but the solidarity of a system that places a higher priority on the lives of its inhabitants than on the luxury or convenience of so-called economic growth.  Because, as it turns out, economic growth is built on this kind of perverse civic morality, and when we can enjoy that we are so corrupt the only thing we think about is perpetuating, proudly, the vices that have brought us success.

 

 

Jorge Majfud

The University of Georgia, junio 2006.

 

 

 

 

Jorge Majfud was born in Uruguay, in 1969. From an early age he read and wrote fiction, but chose to major in Architecture and in 1996 he graduated from the Universidad de la República in Montevideo, Uruguay. His university studies and interests led him to travel to more than forty countries to gather, in an obsessive and continuous way, pages that would later become part of his novels and essays. He was a professor at the Universidad Hispanoamericana de Costa Rica and at Escuela Técnica del Uruguay, where he taught Mathematics and Art. In 2003 he entered the University of Georgia, where he also began postgraduate studies in the Department of Romance Languages. Master of Art in Literature, he currently teaches Latin American Literature at The University of Georgia.

Some publications: Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido), novel published for the first time in 1996, by Editorial Graffiti, Montevideo (latest edition: Baile del Sol, Spain 2001); Crítica de la pasión pura, essays 1998, Editorial Graffiti, Montevideo (2nd edition –selection-: 1999, HCR, Virginia, USA; 3rd edition: 2000, Editorial Argenta, Buenos Aires); La reina de América, novel (Baile del Sol, Tenerife. 2002). He has contributed to the issue Entre Siglos-Entre Séculos: Autores Latinoamericanos a Fin de siglo, edited by Pilar Ediçoes (Brasilia) and Bianchi Editores (Montevideo), in 1999. 9 viajes (Ed. Trilce, Montevideo, 2002), El tiempo que me tocó vivir (Ed. Miguel de Cervantes, España), Los significados ideológicos de América Latina (CEPAL, Santiago de Chile, 2006). His stories and articles have been published in daily newspapers, magazines, and readers, such as El País and La República of Montevideo, Rebelion, Hispanic Culture Review of George Mason University, Resource Center of The Americas, Tiempos del Mundo, Jornada, etc. He has been the founder and editor of the magazine SigloXXI-reflexiones sobre nuestro tiempo. He is a habitual collaborator in Bitácora, weekly publication of the daily newspaper La República of Montevideo, La Vanguardia of Barcelona and of other daily and weekly newspapers in Uruguay, Argentina, Chile, Mexico, Venezuela, Spain, France, Sweden, Canada, and the United States. He is a member of the International Scientific Committee of the magazine Araucaria in Spain and The Honor Society of Phi Kappa Phi

He was distinguished in different international contests, for example: Honor Mention in the XII Certamen Literario Argenta, in Buenos Aires in 1999, for the first drafts of Crítica de la pasión pura. Mention at Premio Casa de las Américas, in Habana, Cuba in 2001, for the novel La Reina de América, “because it stands out as an intense writing regarding the established powers by the use of parody and irony,” according to the panel of judges composed of Belén Gopegui (Spain), Andrés Rivera (Argentina), Mayra Santos Febres (Puerto Rico), Beatriz Maggi (Cuba), and José Luis Díaz Granados (Colombia). Segundo Premio Concurso Caja Profesional 2001, for the story Mabel Espera, “for its posing of annotated, harsh reality written with valuable literary strategies,” in the opinion of the panel of judges made up of Sylvia Lago, Alicia Torres, and Mario Delgado Aparaín. Excellence in Research Award, UGA, United States 2006.

His essays and articles have been translated into Portuguese, French, English and German.

 

El eterno retorno

Cute Kids in Children's Costumes

Image by epSos.de via Flickr

El eterno retorno

Los más jóvenes van descubriendo el mundo y sienten que lo van inventando. En realidad cada generación reinventa el mundo, lo vuelve a descubrir y lo vuelve a reconstruir de una forma que parece única, novedosa, revolucionaria. Para la historia, de hecho cada generación crea algo nuevo. En ocasiones, hasta hay progreso.

Para el individuo (tal vez lo que realmente importa a la existencia) no. En el fondo cada individuo no crea nada nuevo sino que repite los mismos sueños de sus padres, de sus abuelos, de sus más remotos antepasados, como si todo sucediera por primera vez. Las nuevas generaciones, el nuevo individuo, no crean el mundo ni el mundo nace con ellos. Pero en este admirable y a veces absurdo sueño radica algo tan meritorio como la creación del mundo: la conservación del mundo, de la vida, de la existencia en su estado más vivo.

Uno puede percibirlo en los sueños y anhelos de quienes vienen detrás, en la mirada fresca de un hijo. Y uno se da cuenta que ya ha pasado cierto límite existencial cundo siente y reconoce que uno ya no importa. Que casi todas nuestras preocupaciones comienzan a girar entorno a esos niños que van a reemplazarnos y que ya comienzan a soñar como soñábamos nosotros cuando estábamos vivos y éramos el centro del universo.

Los hombres son de Wikipedia y las mujeres de Facebook

The New York Times building in New York, NY ac...

Image via Wikipedia

Los hombres son de Wikipedia y las mujeres de Facebook

Por: Delia Rodríguez

A veces una sola cifra sirve para desatar la polémica. La última ha sido esta: sólo un 13% de los artículos de la Wikipedia han sido escritos por mujeres. La proporcionó The New York Times en un reportaje que ha hecho correr ríos de tinta porque resulta que en la fuente de conocimiento virtual en la que en teoría no debería existir ningún tipo de discriminación (escribe quien quiere y ni siquiera es necesario desvelar el sexo) la participación femenina es menor aún que en otros foros. Por ejemplo el OpEd Project la ha calculado en un 15% para las páginas de opinión de los principales diarios norteamericanos. 

¿Significa una tasa tan baja que la enciclopedia (o sus enciclopedistas) son machistas?

(Fuente >>)

sólo unas fotos

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

febrero 2011. Paseo de domingo y unos tacos en español en el restaurante “5 de Mayo”, frente al río. Sin duda la mejor comida de Estados Unidos es la comida mexicana. Claro, para qué quieren tener una cocina propia si tienen tantas cocinas ajenas en cada rincón de cada ciudad. Los chinos, los asiáticos en genral tienen una excelente cocina. Pero los mexicanos son unos maestros en ese arte. Incluso, diría que los uruguayos y los argentinos no tenemos una “cocina propia”. Sí, el asado. Bueno. Pero la parrilla rioplatense, respetable como toda tradición culinaria, nunca alcanza la variación de sabores que tiene la cocina mexicana.