El México del fotógrafo Juan Rulfo

...un tal Pedro Paramo.

Image by Camps via Flickr

La Fnac expone 25 imágenes que resumen la intensa actividad que el autor de ‘Pedro Páramo’ desarrolló en paralelo a su obra literaria

ISABEL LAFONT – Madrid – 05/04/2011

“No son recuerdos, dijo Pedro Páramo. Solo son imágenes. No conservo en la memoria sino llamaradas que se han quedado asentadas como cimientos, como granos de arena, que solamente se remueven cuando se nos voltea nuestro destino”. Que nadie trate de buscar este párrafo en la obra del escritor mexicano Juan Rulfo porque lo descartó del texto final. Según Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, porque “tiene un carácter ensayístico que siempre evitó en su creación literaria”. En todo caso, afirma Jiménez, viene muy a cuento para introducir la faceta menos conocida de Rulfo, la intensa actividad como fotógrafo que desarrolló -que se sepa- a partir de la década de los cuarenta, y por eso lo ha elegido como título de la exposición que hasta el 22 de mayo puede verse en la Fnac Callao: Solo son imágenes: 25 fotografías de Juan Rulfo.

El archivo del autor cuenta con 6.000 negativos, la mitad arquitectónicos

La imagen más antigua es un autorretrato realizado hacia 1940

Pertrechado con su Rolleiflex, Rulfo retrató con altísima calidad técnica edificios, pueblos y paisajes de México. La fotografía más antigua del archivo de negativos del autor -6.000- es un autorretrato realizado hacia 1940 en San Gabriel, el pueblo del Estado de Jalisco donde fue a vivir con su abuela tras la muerte de sus padres.

Nunca fue un secreto que Rulfo era también fotógrafo. A partir de 1949 publicó imágenes en la revista literaria América y en los cincuenta y sesenta en publicaciones como Mexico This MonthSucesos para todos. “Para él no era una actividad secundaria, sino simultánea a la literatura”, señala Jiménez. La biblioteca personal del autor de El Llano en llamassumaba 15.000 volúmenes, de los cuales 700 eran de fotografía. Los más antiguos databan de la década de los treinta y, según los expertos, entre ellos había auténticas rarezas: “Conocía a todos los fotógrafos clásicos. Organizaba en carpetas recortes de revistas, por ejemplo, de Steichen, y llegó a acumular una enorme cantidad de imágenes”. Es posible que Rulfo fuera fotógrafo antes que escritor, sospecha Jiménez.

Los cuentos de El Llano en llamas no se publicaron hasta 1953 y Pedro Páramo -la obra que Álvaro Mutis entregó a Gabriel García Márquez un día y que le dejó sin dormir esa noche hasta que terminó su segunda lectura- apareció en 1955. En 1958 terminó El gallo de oro, su segunda novela. Hacia 1960, sin embargo, su trabajo literario y fotográfico quedó apartado a favor de la labor editorial que desarrolló Rulfo en el Instituto Nacional Indigenista hasta su muerte en 1986.

[…]

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