No son servicios de espionaje, son gobiernos paralelos*

Los documentos clasificados que registran las acciones secretas y los crímenes no tan secretos de cada gobierno suelen ser desclasificados luego de muchos años, cuando la verdad ya no es peligrosa y sólo les importa a los historiadores. En Estados Unidos los investigadores suelen usar la ley FOIA para exigir la desclasificación de algunos documentos que, se entiende, son relevantes para la verdad histórica. Sin embargo, es necesaria una fuerte dosis de ingenuidad para creer que toda la verdad de los servicios secretos de las grandes potencias y que todos los registros de sus acciones algún día saldrán a la luz.

Ejemplos para el pesimismo sobran. Bastaría recordar un par de casos mencionados en este libro, como el proyecto Mk-Ultra de la CIA que, con el objetivo de controlar la mente humana de forma más inmediata, se experimentó con potentes drogas sin autorización de las víctimas. Cuando esta operación fue descubierta en los años 70, el presidente Nixon y el director de la CIA, Richard Helms, acordaron destruir todos los archivos que mencionaban al diabólico proyecto. Lo que sabemos del proyecto Mk-Ultra se debe a la milagrosa supervivencia de algunos documentos que desencadenaron un breve escándalo y un largo olvido.

También, entre una lista de cientos de casos, se podría mencionar las manipulaciones financieras del gobierno de Ronald Reagan para financiar a los Contra en Nicaragua con dinero procedente de la venta ilegal de armas al enemigo Irán y contra el propio bloqueo del Congreso en Washington. Por entonces, la secretaria del coronel Oliver North, antes de testificar ante el Congreso, dedicó horas y días a picar documentos secretos que nunca leyó. Hoy existen escáneres avanzados para reconstruir documentos picados en mil pedazos, por lo cual se prefiere quemar aquellos que dicen demasiado. Así, cada día son eliminados documentos secretos que podrían echar mucha luz sobre la verdad de las operaciones de las potencias mundiales, sobre todo de la potencia hegemónica de turno. Las bolsas de papel reciclado donde se depositan estos papelitos comprometedores (similares a las que usa la cadena de supermercado Publix o las licorerías, para que sus clientes oculten el comprometedor licor), se llaman “Burn Bags” (Bolsas para quemar) y se identifican con líneas rojas y blancas que solo los entendidos reconocen. Cada tanto se ven estas bolsitas en alguna fotografía que se escapa a la prensa, pero sin ser advertidas por el público. Gracias a esta práctica de casi perfecto hermetismo, los historiadores deben luchar cada día con el ruido de las teorías conspirativas que probablemente las mismas agencias secretas hacen circular (distracciones semejantes a la práctica de Eyewash reconocida por la misma CIA en 2016 contra sus propios empleados) y con las conspiraciones reales.

Las prácticas de Washington a través de sus agencias secretas como la CIA (asesinatos selectivos, manipulación de la opinión pública, inversión en la prensa, desestabilización de países y promoción de golpes de Estado) no se han detenido luego de las investigaciones de estos mismos crímenes en los años 70 por parte del Senado de Estados Unidos. Solo se han vuelto más cuidadosas y más secretas. Bastaría con considerar que el presupuesto anual de todas las agencias secretas financiadas por Washington suman aproximadamente 75 mil millones, lo cual equivale al PIB de decenas de países como Uruguay, Venezuela o Guatemala y cientos de veces más de lo que invirtieron en los últimos setenta años las mismas agencias que derrocaron gobiernos independentistas e instalaron decenas de dictaduras militares sólo en América latina.

Aunque todas estas agencias son organismos públicos, sus presupuestos son secretos hasta para los congresistas de Estados Unidos, con la probable excepción de los senadores que integran la Comisión Selecta del Senado sobre Inteligencia, presidida por el senador de Florida Marco Rubio. Este comité, creado por el senador Frank Church en 1976 para controlar el abuso de la CIA y otras agencias secretas, poco después fue colonizado por los conservadores que más que controlar protegían esas mismas prácticas secretas. No por mera casualidad, en 2013 el senador Marco Rubio votó en contra de la desclasificación de documentos sobre las torturas de detenidos sin juicio en Guantánamo, la abrumadora mayoría inocentes sin derecho a compensaciones, según las mismas autoridades de Washington. En 2015, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz (ambos hijos de cubanos inmigrados durante la dictadura de Fulgencio Batista, quienes luego pasaron como víctimas de la Revolución de 1959) apoyaron la práctica de la tortura en territorio cubano como método legítimo “para saber la verdad”. Sí, en Cuba se tortura y se violan los derechos humanos y la cárcel está en Guantánamo. 

Las estimaciones realizadas por especialistas externos se basan en datos parciales, como la filtración de datos de la misma NSA ocurrida en 1996. Lo que sí es público es el presupuesto nacional dedicado a “defensa” aprobado cada año. En 2019 alcanzó la cifra récord de 1,25 billones de dólares (1.25 trillones, en inglés, equivalente al PIB de México o Australia) de los cuales el Pentágono se lleva la mitad. El resto es cambio invertido a discreción por un ejército inestimable de agentes secretos, funcionarios públicos, propagandistas y subcontratistas privados—aparte de un ejército más numeroso de colaboradores honorarios que cada día trabajan con fanático fervor sin recibir un solo dólar.

Como en el pasado, la avalancha de dólares es canalizada a través de diferentes fundaciones fachada, algunas culturales, otras con un declarado objetivo humanitario como la NED o la USAID, la cual, en su desesperada decisión de lavar su imagen luego de participar en golpes de Estado como en Venezuela, trabaja con organizaciones sociales con históricas y legítimas reivindicaciones, como pueden ser las organizaciones indígenas, muchas veces organizando protestas contra presidentes desobedientes, como en Bolivia o en Ecuador, hasta que los presidentes desobediente son removidos y los “pobres indios” son abandonados para que se hagan cargo de sus vidas, como debe ser. En los últimos años, el presupuesto anual de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para América Latina ha ascendido a casi mil millones de dólares con otros dos mil millones canalizados y usados de forma secreta y a discreción por la CIA, seguramente no para apoyar a los artesanos de Cuzco.

A finales de 1980 la CIA le había encargado al artista Jim Sanborn una escultura emblemática para sus oficinas centrales de Langley, Virginia, a una pedrada de la Casa Blanca. Luego de años de estudio y consultas con el ex jefe de criptografía de la CIA Edward Scheidt, la obra fue inaugurada el 3 de noviembre de 1990. La escultura, una muralla ondulante de cobre, se tituló Kryptos, porque está grabada con casi dos mil letras en un orden casi imposible de descifrar. Con un nombre que suena a tumba egipcia o isla griega, es vista por cientos de expertos en códigos que cada día entran al edificio. Aunque la apuesta era que en poco tiempo el mensaje oculto sería decodificado en poco tiempo, no ocurrió así. Incluso se creó una comisión que en su tiempo libre tuvo como tarea aclarar un acertijo que parece inventado por el Joker.

Luego de años, se pudo descifrar el primer mensaje de los cuatro que forman el enigma:

 “Entre la penumbra y la oscuridad, yace la ilusión”

Una línea digna de un poema de Jorge Luis Borges, pero con un significado del todo trágico. No sólo el mensaje literario revela una profunda verdad de la manipulación de los pueblos, sino que la expresión plástica del conjunto recuerda (por lo menos a quien entreteje estos signos más modestos) los memoriales de las víctimas de los desaparecidos bajo las múltiples excusas de la inteligencia del poder y de la ignorancia de sus servidores.

 *Fragmento del libro de próxima publicación La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina.

Inés Lopez Volpe
https://www.youtube.com/watch?v=rC5npz3DgXI

Reparaciones y distracciones

Estados Unidos está embarcado en una discusión por una posible “reparación” a los descendientes de esclavos propuesta por la izquierda 170 años después de la Guerra Civil. No se menciona los linchamientos que siguieron después y no es necesario ser un genio para saber cómo terminará esta discusión nacional ahora de moda.

Sin embargo, si vamos a discutir reparaciones por los brutales crímenes racistas cometidos contra un sector de la sociedad más de un siglo atrás, bien se podría empezar por hacer algo para reducir el rampante racismo actual.

Bien se podría comenzar por reparar a las víctimas de los numerosos y sangrientos golpes de Estados en diversas partes del mundo (en África y, sobre todo, en América Latina), crímenes internacionales que sus gobiernos perpetuaron, promovieron o apoyaron. Todos crímenes reconocidos por sus propios documentos desclasificados.

Para no entrar a hablar de guerras criminales como la más reciente de Irak o los cientos de prisioneros que fueron torturados en Guantánamo por una década antes de ser declarados inocentes y sin compensación alguna.

Muchas de estas víctimas y muchos de sus hijos todavía están vivos, porque toda esa barbarie no fue cometida hace un siglo sino más bien ayer, en términos históricos.

Entonces, señores, si de verdad queremos ser justos y buenos, recordemos que aquellos que no son ciudadanos estadounidenses también son seres humanos.

Claro que no daría ninguna fortuna para compensar una mínima fracción de tantas víctimas y lo mejor es siempre distraer la atención planteando imposibles.

 

JM, abril 2019.

 

Reparations and distractions

The United States is embarking on a discussion for a possible “reparation” to the descendants of slaves proposed by the left 170 years after the Civil War. There is no mention of the lynchings that followed, and it is not necessary to be a genius to know how this current national discussion will end.

However, if we are going to discuss reparations for the brutal racist crimes committed against a sector of society more than one century ago, we could begin by doing something to reduce the current rampant racism.

We could begin by repairing the victims of the numerous and bloody coup d’états to place brutal military dictatorships in numerous parts of the world (in Africa and, above all, in Latin America), international crimes that American governments perpetuated, promoted or supported. All crimes recognized by their own declassified documents.

Not to talk about criminal wars like the most recent in Iraq (“based on wrong information”) or the hundreds of prisoners who were tortured in Guantanamo for a decade before being declared innocent and without compensation.

Many of these victims and many of their children are still alive, because all that barbarism was not committed a century ago but rather yesterday, in historical terms.

So, Ladies and Gentlemen, if we really want to be fair and right, remember that those who are not US citizens are also human beings.

Of course, no country’s fortune would be enough to compensate a fraction of so many victims, and the best thing is always to distract people’s attention proposing some impossible nice idea.

 

JM, April 2019.

Golpes de Estado

A modo de ficción

La nueva constitucionalidad de los golpes de Estado


Demoncracia

Shadows in the late afternoon.

No te quejes, mujer. Si te rompí el tabique nasal fue por tu bien. Desde que te salvé de Ramón –aquel novio degenerado que tenías y que ahora está preso por violación–, no has hecho más que protestar y querer hacer lo que se te viene en ganas sin saber lo que haces, sin tener idea de lo que te conviene y sin preocuparte por la seguridad y el porvenir de nuestros hijos y de toda la familia. Estás ciega y no quieres reconocerlo. Tus amigos te lavaron la cabeza y luego te la llenaron de papelitos. No, no me vengas con teorías. Lo que importan son los hechos, los hechos, esos que los idiotas nunca quieren ver. Mira dónde están ahora tus viejos amiguitos, casi todos fracasados. De no ser por la sabia y oportuna intervención de tus padres que te alejaron de las malas juntas, alguno de ellos podría haber sido tu esposo y el padre de tus hijos. También ellos se rompieron la nariz, pero contra el muro de la realidad que esos delirantes nunca ven hasta que lo tienen encima.

Hoy lloras, pero mañana me lo agradecerás. Te romí la nariz para salvarte, para evitar un mal mayor. ¿Qué prefieres, una nariz rota o una violación? ¿Ves que tengo razón? Sí, claro que debes agradecérmelo, es lo menos que espero.

Estuviste a punto de reincidir saliendo vestida así a la calle.  Seguramente te hubiese visto Ricardo, el dueño del bar de la esquina. Yo sé de lo que hablo porque lo vi con mis propios ojos y lo escuché con mis propios oídos. Nadie me lo contó. Lo veo todos los días y sé lo que habla y piensa ese degenerado. Es un mujeriego perdido. No tengo dudas que si hubieses pasado por su esquina con ese vestido tan escotado Ricardo hubiese empezado a comentar con sus amigotes sobre tus posibles virtudes en la cama. Claro, habla porque no sabe, pero habla. Y como yo lo escucho todas las tardes, sé con qué frecuencia pasa de las palabras a los hechos. El segundo o el tercer día te hubiese seguido para piropearte y no me quedan dudas que el enfermo no se iba a quedar ahí no más en eso.

Así que en recuerdo del degenerado de Ramón y para prevenirte del libertino de Ricardo, te rompí la nariz. ¿Piensas que estarías mejor con un criminal como Ramón? ¿Quieres probar a ver qué te pasa si lo provocas a Ricardo?

Ya ves que tus hijos están de acuerdo conmigo y que comprenden que lo que hice lo hice por tu bien y por el bien de la familia.

No te preocupes. Ninguno dirá más que la verdad y sólo la verdad: que otra vez te salvé de ser violada, y de quién sabe qué más, y tus hijos te salvarán de andar contando por ahí que su madre es una perdida. Ya veo otra vez a tu madre aquí, trayendo esos pasteles de perro que tengo que comer por pura delicadeza. Bien sabes que hasta tus padres me admiran por haber logrado lo que ellos no pudieron. No en vano me han llamado héroe más de una vez, aunque tal vez exageran. Pero está claro que me admiran por tener los valores morales sólidos y el suficiente valor para imponerlos, para cuidar que esta familia que tanto me ha costado construir no se hunda en el caos y el libertinaje. Porque no hay libertad sin responsabilidad. Así es el mundo desde que es mundo y, aunque me cueste sangre, sudor y lagrimas, no voy a permitir que se violen las leyes fundamentales de la moral.

Un día, cuando logren ver los hechos y la realidad tal como son, sabrán agradecérmelo como corresponde. Yo ya no estaré en este mundo que ustedes disfrutarán gracias al sacrificio de hombres como yo.

 


Jorge Majfud

Diario Dominicano (RD)

Panamá América

Golpe o no golpe.

mapa America Latina, acepción geopolítica

Cuando un presidente puesto de golpe dice que no ha sido golpe, es porque es un golpe

Fernando Lugo no era un santo, eso es obvio. Siempre trato de desligarme de la clasificación derecha-izquierda porque suele llevar a cómodas confusiones. Prefiero clasificar la política menor entre los de arriba y los de abajo, los conservadores y los progresistas (a pesar de las manipulaciones de esta última palabra). Creo que es una clasificación real que es ocultada por las discusiones entre izquierda y derecha. 
Ahora, yendo a la historia, casi no registro golpes de Estado en América Latina contra presidentes de derecha… Sería interesante hacer una lista de dos columnas. Las razones (históricas y económicas) son comprensibles, no hay misterio en esto, más allá de los discursos de derecha y las retoricas de izquierda.

JM