La ideología sin ideología (II)

Poco después de la caída del muro de Berlín, tuvimos que soportar una avalancha de discursos, políticas neoliberales y muletillas como El fin de la historia (un verdadero poema épico) y El choque de las civilizaciones (nueva poesía llamando a nuevas hazañas). No era muy difícil ver que lo que tendríamos sería más bien un choque de intereses y que mientras haya algo por construir y por destruir habría historia, que es como decir mientras haya que respirar para seguir viviendo.

Por entonces, a pesar de los múltiples ejemplos de recientes dictaduras capitalistas en América Latina, el dogma triunfante era la eucaristía entre el capitalismo y las democracias liberales a un punto que se confundía una con otra de la misma forma que se confundía socialismo con dictadura. Ambas confusiones que cualquiera puede detectar hoy en día en cierta clase de estadounidenses (o desesperados candidatos a serlo) anestesiados en los medios cada día, en los bares los sábados de noche y en las iglesias donde van a lavar los trapos sucios los domingos por la mañana.

Los heraldos de ese orden neoliberal y de pensamiento único nunca se imaginaron que unas décadas después estaríamos viviendo en un nuevo casamiento promiscuo entre la última forma de capitalismo y las nuevas variaciones de democracias antiliberales y, en casos, entre capitalismo y comunismo, como es el caso de China. El capitalismo ha sido un habilidoso promiscuo, capaz de mantener relaciones carnales con sus más impensados antagónicos, como lo fueron el cristianismo, las democracias liberales y el comunismo. No es casualidad ni es un fenómeno extraño. Si por algo se caracterizan los fanáticos de cualquier religión es por contradecir sus propias raíces para servir a sus propios intereses. Hoy en día, por ejemplo, son los cristianos conservadores quienes más obsesionados están en demonizar a los de abajo. Todos los grupos sociales siempre temen más a los de abajo que a los de arriba que los gobiernan y explotan. Pero en el cristianismo capitalista llega a la patología de demonizar a los más débiles de una sociedad (los pobres, los inmigrantes) y a arrodillarse indulgentes ante los más ricos y poderosos que hacen y deshacen el gobierno y el país a su antojo. Una paradoja vergonzosa para los seguidores de un rebelde que vivió rodeado de todo tipo de marginales y finalmente fue ejecutado por el poder imperial del momento. Todo lo cual no sólo es una contradicción sino una cobardía radical de quienes se asumen, como suelen repetir en el himno nacional, individuos “en la tierra de los libres y en la casa de los valientes”.

Tampoco esto es casualidad. Toda “narratura” es una máscara de una realidad que conviene invisibilizar o travestir. Uno de los pilares básicos de la narrativa neoliberal consistía en confirmar la “muerte de las ideologías”, como si la suya fuese una expresión de las ciencias o de la naturaleza y no una ideología en sí misma, una de primer grado. Claro que una de las fortalezas del neoliberalismo y de su padre, el capitalismo, consiste en la simpleza casi primitiva de sus fundamentos: creer que la libertad es una lluvia que cae sobre todos por igual o adoptar mitos como el que afirma que si ayudamos a los ricos a ser más ricos, algo de toda esa riqueza se derramará algún día a los de abajo. Basta con un simple acto de fe y cierto entrenamiento pornográfico para adoptar semejante fantasía.

Los otros pilares son también contradictorios: el nacionalismo apela a un sentido de la neutralidad ideológica. Esa bandera, que representa a España o a Brasil o a EE.UU., es la misma siempre y, al representar a todos los ciudadanos, debe ser neutral. Por supuesto, su uso y abuso narrativo no lo es.

Estas supersticiones no difieren de aquella que afirma que las iglesias son políticamente neutrales, que su objetivo y acción es la salvación de las almas y no de los cuerpos. No hay nada más político que la pretensión de neutralidad política. Si hubo un hombre político, en el sentido profundo de la palabra, ese fue Jesús, razón por la cual fue ejecutado.

El dogma, la ideología (neo)neoliberal a partir de los 70s, se podría resumir en los siguientes mandamientos:

  • Privatiza. Los privados siempre lo hacen mejor que el gobierno.
  • Reduce el maldito gobierno. Un momento. Reduce solo aquellos programas que beneficien a las mayorías sociales, como salud, educación, retiros, seguros de desempleo, canastas de alimentación, etc.
  • Austeridad ante todo (¿Han observado que quiénes más recomiendan austeridad son los superricos?)
  • Militariza. No todo el gobierno es malo. Aumenta el poder del ejército y la policía, que deben quedar en manos del gobierno porque le asegura a los más ricos (especialmente desde el siglo XIX en América Latina hasta hoy) estabilidad social ante las crisis que crean las políticas de libertad desigual. (Desde los tiempos de la colonia, todos los alzamientos sociales fueron provocados por las diferencias sociales del continente más desigual del mundo).
  • Desregula, el trabajo de los de abajo y los límites de inversión y desinversión de los de arriba. Los trabajadores serán libres de irse sin sus trabajos y los inversores serán libres de irse con su dinero.
  • Deja hacer. Elimina toda interferencia del gobierno en la economía, excepto cuando éste debe acudir al salvataje de sus sabios operadores del mercado. Los grandes inversores deben arriesgar seguro: cuando aciertan, se llevan las ganancias por mérito propio; cuando se equivocan, los gobiernos los salvan por vergüenza ajena.
  • Libera el mercado. Cuando las democracias neoliberales no puedan contener el descontento popular, se debe garantizar esta libertad por todos los medios, incluso con dictaduras militares. En realidad no es libertad de mercado sino libertad de los capitales. Pero no lo digas así.
  • Sacraliza y demoniza. Lloverás narraciones dogmáticas que incluyan la demonización de toda alternativa y la prevención de cualquier ejemplo alternativo. A los desastres sociales y económicos, como en el Chile de Pinochet, llámalos Milagro.
  • Predica con el ejemplo. Las potencias occidentales se encargarán de invadir y aplastar “malos ejemplos” que pudiesen desafiar el dogma neoliberal, mientras los ejércitos vernáculos, como los de Medio Oriente, África y América Latina se especializarán en reprimir a sus propios pueblos, ya que prácticamente desconocen la guerra con otros ejércitos nacionales. Para eso están los ejércitos centrales de Europa, Estados Unidos y, pronto, China.

Todos estos preceptos son altamente ideológicos por lo cual la pastilla no está completa sin su cápsula, sin sus elementos ideoléxicos que consisten siempre en sustituir una realidad por su símbolo opuesto.

Por ejemplo, como anotamos al principio, para vaciar de elementos progresistas o independentistas de bloques como el Mercosur se recurre (Macri, Bolsonaro, etc.) al discurso de la desideologización, de la despolitización y la neutralidad de los mercados. Nada de eso se aplica cuando se bloquean económicamente países menores o más débiles como Cuba, Venezuela, Irán y cualquier país que no se alinea a los intereses y a la ideología del interesado. Nada de este rol de policía del mundo es cuestionado ni se sospecha de tener algo que ver con alguna ideología o con alguna dictadura capitalista como China o Arabia Saudí.

 

JM, abril 2019.

Más en Las narraturas del capitalismo (2019) y The Autumn of the West (2019)

 

 

 

 

Servidores y serviles

Mientras los servidores y esclavos de Roma, mercenarios y serviles voluntarios, continúan perdiendo su tiempo insultando y amenazando, sigo trabajando y diciendo lo que entiendo es la verdad, lo que parece ser una verdad del todo inconveniente y, por lo mismo, una verdad necesaria. (Sí, mi correo es ese mismo).

 

JM

La ideología sin ideología (I)

 

Para el dogma hegemónico, limpiar de ideologías (independentistas o progresistas) en las relaciones económicas de bloques como el Mercosur significa “aplicar las reglas neutrales del libre mercado”. Bloquear y acosar por generaciones economías de países menores que intentan explorar cominos no alineados a las superpotencias, no tiene nada de ideológico sino más de la misma neutralidad ideológica” de los mercados.

 

A principios de 2019 varios diarios occidentales repetían que los nuevos presidentes de Argentina y Brasil se habían propuesto “vaciar de política el Mercosur”, como antes habían prometido “desideologizar la educación” y el resto de la vida social. El 19 de abril, El País de Madrid tituló “El Mercosur vuelve al origen” y subtituló: “Macri y Bolsonaro avanzan sobre la idea de que el bloque está ideologizado y debe recuperar el espíritu comercial que estuvo en el punto de partida”. Al igual que la sugerencia del presidente de Brasil de grabar e intimidar a profesores con lecturas revisionistas de la historia, “profesores víctimas” de las ideologías de izquierda, se asume que no se trata de liquidar la libertad de cátedra sino de una simple “limpieza ideológica”.

Cuando un presidente habla de limpieza, lo que parece una escoba en su mano suele ser una ametralladora.

Este tipo de discurso, tan fácil de inocular en la población, no es nuevo. El concepto está basado en la idea de la ausencia de ideología en sus (llamémoslo) “instituciones garantes”, que son los medios de prensa al servicio del poder financiero, la iglesia y el ejército. Sin embargo (y esto no es una paradoja sino parte de la lógica histórica), si hubo y si hay instituciones recargadas de ideología en América Latina y en tantas otras regiones periféricas del mundo desde hace siglos estas han sido y continúan siendo, precisamente, la gran prensa, las iglesias dominantes y los ejércitos.

Otro ingrediente, aunque no institucional sino cultural y presente en cada una de las “instituciones garantes”, con un fuerte contendió ideológico que se pasa siempre como algo neutral, es el patriotismo. ¿Quién diría que la bandera de un país no representa a todos por igual? ¿Quién diría que ese acto ridículo de ponerse la mano en el corazón mientras suena el himno nacional y un niño se muere de hambre no es un gesto sacrosanto, emocionante y lacrimógeno como una telenovela latinoamericana? Eso cuando se trata del himno y del patriotismo de algún país satélite y no del himno y del patriotismo de alguna superpotencia, y los niños no mueren de hambre sino bajo bombas inteligentes y en nombre de la libertad.

Pues no. Aunque bandera hay una sola, la paria no le sirve a todos por igual ni todos dan lo mismo por la patria. Cuanto menos un grupo da por esa fantástica ficción, más patriota es su discurso, razón por la cual cuando un parásito con visibilidad pública se muere, todos dicen que “sirvió a la patria” y nadie dice cuánto “la patria le sirvió a él”.  

La otra fuente de donde brota esta idea de “neutralidad ideológica” es la idea del libre mercado promovida por la ideología neoliberal. El mercado podría ser neutral, pero nunca la forma en que se instrumenta.

No debería ser difícil, entonces, explicar por qué el menú de las extremas derechas es tan diverso como es, al mismo tiempo, variaciones de una misma cosa: “patria, familia y religión”, “intereses especiales”, libertad de los mercados, libertad de los ricos y poderosos, militarismo y pretendida neutralidad ideológica.

Cuando durante la década de 2005-2015 (la maldita década de prosperidad de las economías latinoamericanas) los países latinoamericanos se asociaron en (un exceso de) grupos regionales motivados por proyectos comunes y por ideologías progresistas, se los acusó de actuar por razones ideológicas y no por la gracia de la neutralidad mercantil que una década antes habían terminado en las peores crisis conocidas en un siglo. Desde hace por lo menos un siglo, cada vez que las grandes potencias occidentales impusieron o apoyaron brutales dictaduras en África, en Medio Atiente y en América Latina lo hicieron para proteger la “neutralidad del mercado” y de las empresas. Sus empresas. Cada vez que bloquearon el comercio de aquellas otras experiencias independentistas, no alineadas, y destruyeron exitosamente sus economías para probar que no había alternativa, nunca se dijo que todo eso se hacía por pura ideología sino por las sacrosantas libertad y neutralidad de los mercados.

Para esta narratura y su cadena de repetidoras, bloquear económicamente a una isla comunista del Caribe por medio siglo e inundar con dólares decenas de “dictaduras amigas” no es un acto ideológico sino de pura libertad de los mercados.

Ahora, al final de la segunda década del nuevo siglo, otra vez los “nuevos neutrales” afirman que su cruzada radica en poner las leyes del mercado sobre la ideología. Por esta misma razón pueden comerciar con la comunista China (libertad de capitales, censura de ciudadanos).

Cuba, en cambio (ese bonito ejemplo de que “el socialismo nunca ha funcionado en ninguna parte del mundo”) no puede comerciar sin interferencias ideológicas con la mayor economía del mundo y, por muchas décadas, fue acosada por los satélites del Sur.

Cuando Fidel Castro se reunió con Richard Nixon en Washington, tres meses después de tomar el poder en la isla, Eisenhower se fue a jugar golf. Castro intentó mantener una relación comercial normal, “desideologizada” con Estados Unidos, pero Washington estaba convencido de que lo podía arreglar todo a fuerza de golpes de Estado o de bombas, como había hecho, por ejemplo, en Guatemala, en Irán y en Corea del Norte (y como lo haría en el Congo, en Chile y en tantos otros países), y no iba a permitir un ejemplo desafiante de independencia, de éxito económico o existencial que no fuese el propio.

Lo mismo Venezuela hoy, más allá de los desastres políticos y económicos de Maduro: se la estrangula aún más para demostrar que “el socialismo no funciona” (de Portugal o Noruega hablamos cuando les vaya mal), que existe un “único modelo posible de éxito” (Condolezza Rice) que incluye la “neutralidad desideologizada” de los mercados, de todos los brutales atropellos morales, legales, económicos y militares contra aquellos que insisten en explorar un camino independiente, diferente.

 

JM, abril 2019

 

Más en La narratura del capitalismo

 

                                                                    

L’idéologie sans idéologie (I)

Translated by  Fausto Giudice

 

Pour le dogme hégémonique, purifier des idéologies (indépendantistes ou progressistes) les relations économiques des blocs comme le Mercosur signifie “appliquer les règles neutres du marché libre”. Bloquer et harceler pendant des générations les économies de petits pays qui tentent d’explorer les voies d’un non-alignement sur les superpuissances, n’a rien d’idéologique, ce n’est là que la “neutralité idéologique” des marchés. 

 

Début 2019, plusieurs journaux occidentaux ont répété que les nouveaux présidents de l’Argentine et du Brésil avaient proposé de “vider le Mercosur de la politique”, comme ils avaient promis auparavant de “désidéologiser l’éducation” et le reste de la vie sociale. Le 19 avril, El País de Madrid a titré “Le Mercosur retourne aux origines” ; chapeau : « Macri et Bolsonaro avancent sur l’idée que le bloc est idéologisé et doit retrouver l’esprit commercial qu’il avait au départ ». Comme la suggestion du président brésilien d’enregistrer et d’intimider les enseignants par des lectures révisionnistes de l’histoire, “professeurs victimes” des idéologies de gauche, on suppose qu’il ne s’agit pas de liquider la liberté académique mais d’un simple “nettoyage idéologique”.

Quand un président parle de propreté, ce qui ressemble à un balai dans sa main est généralement une mitrailleuse.

Ce genre de discours, si facile à inoculer dans la population, n’est pas nouveau. Le concept est basé sur l’idée de l’absence d’idéologie dans ses (appelons-les ainsi) ” institutions garantes “, que sont les médias au service du pouvoir financier, l’Eglise et l’armée. Mais (et ce n’est pas un paradoxe mais une partie de la logique historique), s’il y a eu et s’il y a des institutions surchargées d’idéologie en Amérique latine et dans tant d’autres régions périphériques du monde depuis des siècles, ce sont précisément la grande presse, les églises dominantes et les armées qui l’ont été et continuent à l’être.

Un autre ingrédient, non pas institutionnel mais culturel et présent dans chacune des “institutions garantes”, avec une forte connotation idéologique toujours présentée comme quelque chose de neutre, c’est le patriotisme : qui pourrait dire que le drapeau d’un pays ne représente pas tout le monde de manière égale, que cet acte ridicule de mettre sa main au cœur pendant que résonne l’hymne national et qu’un enfant meurt de faim ne constitue-t-il pas un geste sacrosaint, excitant et lacrymogène comme une telenovela latinoaméricaine ? Cela quand il s’agit de l’hymne et du patriotisme d’un pays satellite et non de l’hymne et du patriotisme d’une superpuissance, et que les enfants ne meurent pas de faim mais sous des bombes intelligentes et au nom de la liberté.

Eh bien, ce n’est pas le cas. Bien qu’il n’y ait qu’un seul drapeau, la patrie ne sert pas tout le monde de la même façon, et tout le monde ne donne pas la même chose pour la patrie. Moins un groupe donne pour cette fiction fantastique, plus son discours est patriotique, c’est pourquoi quand un parasite à la visibilité publique meurt, tout le monde dit qu’il a “servi la patrie” et personne ne dit combien “la patrie l’a servi”. 

L’autre source de cette idée de “neutralité idéologique” est l’idée de libre marché promue par l’idéologie néolibérale. Le marché pourrait être neutre, mais jamais la façon dont il est instrumentalisé.

Il ne devrait donc pas être difficile d’expliquer pourquoi le menu de l’extrême droite est aussi diversifié, en autant de variantes de la même chose : “patrie, famille et religion”, “intérêts particuliers”, liberté des marchés, liberté des riches et des puissants, militarisme et prétendue neutralité idéologique.

Lorsqu’au cours de la décennie 2005-2015 (la décennie maudite de la prospérité des économies latino-américaines), les pays d’Amérique latine se sont associés dans (un excès de) groupes régionaux motivés par des projets communs et des idéologies progressistes, ils ont été accusés d’agir pour des raisons idéologiques et non par la grâce de la neutralité du marché qui, une décennie auparavant, s’était terminée par les crises les plus graves connues depuis un siècle. Pendant au moins un siècle, chaque fois que les grandes puissances occidentales ont imposé ou soutenu des dictatures brutales en Afrique, au Moyen-Orient et en Amérique latine, elles l’ont fait pour protéger la “neutralité du marché” et des entreprises. Leurs entreprises. Chaque fois qu’elles ont bloqué le commerce dans ces expériences autres  d’indépendance, non alignées et qu’elles ont réussi à détruire leurs économies pour prouver qu’il n’y avait pas d’alternative, on n’a jamais dit que tout cela n’avait été fait que par pure idéologie, mais pour la sacro-sainte liberté et neutralité des marchés.

Pour cette narration et sa chaîne de répétiteurs, bloquer économiquement une île communiste des Caraïbes pendant un demi-siècle et inonder de dollars des dizaines de “dictatures amies” n’est pas un acte idéologique mais un acte de pure liberté marchande.

Aujourd’hui, à la fin de la deuxième décennie du nouveau siècle, les “nouveaux neutres” prétendent une fois de plus que leur croisade consiste à faire passer les lois du marché avant l’idéologie. C’est précisément pour cette raison qu’ils peuvent commercer avec la Chine communiste (liberté du capital, censure des citoyens).

Cuba, d’autre part (ce bel exemple que “le socialisme n’a jamais fonctionné nulle part dans le monde”) ne peut commercer sans interférences idéologiques avec la plus grande économie du monde et, pendant de nombreuses décennies, elle a été harcelée par les satellites de celle-ci dans le Sud.

Lorsque Fidel Castro a rencontré Richard Nixon à Washington, trois mois après avoir pris le pouvoir sur l’île, Eisenhower était allé jouer au golf. Castro essaya de maintenir une relation commerciale normale, ” désidéologisée ” avec les USA, mais Washington était convaincu qu’il pouvait tout régler par des coups d’Etat ou des bombes, comme il l’avait fait, par exemple, au Guatemala, en Iran et en Corée du Nord (et comme il le ferait au Congo, au Chili et dans de nombreux autres pays), et il ne permettrait pas le défi d’un exemple d’indépendance, de réussite économique ou existentielle autre que la sienne propre.

Il en va de même pour le Venezuela aujourd’hui, au-delà des désastres politiques et économiques de Maduro : on l’étrangle encore plus pour montrer que “le socialisme ne fonctionne pas” (du Portugal ou de la Norvège on en parle quand ça va mal), qu’il existe un ” unique modèle possible de succès” (Condoleezza Rice), qui inclut la “neutralité désidéologisée” des marchés et toutes ces brutalités morales, légales, économiques et militaires contre ceux qui s’acharnent à vouloir emprunter une voie différente et indépendante.

 

JM.

Reparaciones y distracciones

Estados Unidos está embarcado en una discusión por una posible “reparación” a los descendientes de esclavos propuesta por la izquierda 170 años después de la Guerra Civil. No se menciona los linchamientos que siguieron después y no es necesario ser un genio para saber cómo terminará esta discusión nacional ahora de moda.

Sin embargo, si vamos a discutir reparaciones por los brutales crímenes racistas cometidos contra un sector de la sociedad más de un siglo atrás, bien se podría empezar por hacer algo para reducir el rampante racismo actual.

Bien se podría comenzar por reparar a las víctimas de los numerosos y sangrientos golpes de Estados en diversas partes del mundo (en África y, sobre todo, en América Latina), crímenes internacionales que sus gobiernos perpetuaron, promovieron o apoyaron. Todos crímenes reconocidos por sus propios documentos desclasificados.

Para no entrar a hablar de guerras criminales como la más reciente de Irak o los cientos de prisioneros que fueron torturados en Guantánamo por una década antes de ser declarados inocentes y sin compensación alguna.

Muchas de estas víctimas y muchos de sus hijos todavía están vivos, porque toda esa barbarie no fue cometida hace un siglo sino más bien ayer, en términos históricos.

Entonces, señores, si de verdad queremos ser justos y buenos, recordemos que aquellos que no son ciudadanos estadounidenses también son seres humanos.

Claro que no daría ninguna fortuna para compensar una mínima fracción de tantas víctimas y lo mejor es siempre distraer la atención planteando imposibles.

 

JM, abril 2019.

 

Reparations and distractions

The United States is embarking on a discussion for a possible “reparation” to the descendants of slaves proposed by the left 170 years after the Civil War. There is no mention of the lynchings that followed, and it is not necessary to be a genius to know how this current national discussion will end.

However, if we are going to discuss reparations for the brutal racist crimes committed against a sector of society more than one century ago, we could begin by doing something to reduce the current rampant racism.

We could begin by repairing the victims of the numerous and bloody coup d’états to place brutal military dictatorships in numerous parts of the world (in Africa and, above all, in Latin America), international crimes that American governments perpetuated, promoted or supported. All crimes recognized by their own declassified documents.

Not to talk about criminal wars like the most recent in Iraq (“based on wrong information”) or the hundreds of prisoners who were tortured in Guantanamo for a decade before being declared innocent and without compensation.

Many of these victims and many of their children are still alive, because all that barbarism was not committed a century ago but rather yesterday, in historical terms.

So, Ladies and Gentlemen, if we really want to be fair and right, remember that those who are not US citizens are also human beings.

Of course, no country’s fortune would be enough to compensate a fraction of so many victims, and the best thing is always to distract people’s attention proposing some impossible nice idea.

 

JM, April 2019.

Corrupción ilegal vs. corrupción legalizada

Ilegal: corrupto

Luego de las conocidas mega crisis de la última etapa del ciclo neoliberal latinoamericano de los 90s, entre 2003 y 2014 el PIB de Brasil pasó de 558 mil millones a casi 2,5 billones de dólares, por encima del Reino Unido. Durante este boom de la economía brasileña y de una notoria mejoría en los estándares sociales de las clases más bajas, advertimos varias veces que su talón de Aquiles sería la corrupción, la cual es una tradición no solo en Brasil sino en todo país que no se ha desligado completamente de la mentalidad colonial, que es la que más generó corrupción en los países pobres de África y de América latina, enseñando a los de arriba a corromperse por ambición patológica y a los de abajo por necesidad ante un sistema de leyes que, como decía un caporal, se respetaban pero nunca se cumplían.

En 2016, la presidenta Dilma Rousseff fue condenada por corrupción por un congreso repleto de corruptos y debió abandonar su puesto de presidenta, acusada de maquillar los números presupuestales. Hasta el momento no se han aportado prueba alguna de su implicación en la corrupción de Petrobras, que fue la razón que inició la súbita fiebre anticorrupción, amplificada desde el 2011 por las redes sociales y el tradicional odio oligárquico (racista, sexista y clasista) inoculado hasta en el más pobre.

Más recientemente, el expresidente Lula (odiado por haber sacado a treinta millones de brasileños de la pobreza, siendo que no tenía otro título que el de trabajador metalúrgico) fue condenado por aceptar, a cambio de favores empresariales, reparaciones gratis en un costoso apartamento de su propiedad a nueve años de prisión (más que cualquier genocida latinoamericano) y por lavado de dinero a 12 años.

Cuando Lula fue enviado a prisión era el candidato a la presidencia favorito en las encuestas. El juez que lo condenó, Sergio Moro, nuevo héroe de la ética y la “lucha contra la corrupción”, aceptó el Ministerio de Justicia (cargo político) ofrecido por el recientemente electo presidente Jair Bolsonaro, principal adversario y enemigo de Lula. Siendo senador, Bolsonaro votó por el impeachment de la presidenta Rousseff al tiempo que daba vivas a la pasada dictadura militar.

Este tipo clásico de corrupción latinoamericana, tragicómica, carnavalesca, es de una alta ingenuidad. Siempre existió y en períodos de dictadura militar se multiplicó bajo el silencio de la censura, lo que le confería esa ilusión de paz, honor y rectitud que las oligarquías suelen repetir para justificar sus crímenes y abusos históricos.

Este tipo de corrupción es condenable porque es ilegal. Razón por la cual desde Europa y desde Estados Unidos se considera siempre que esos países nunca se desarrollan porque son demasiado corruptos. “América latina, droga y corrupción”, es la representación que tienen de nosotros. Por supuesto que del masivo consumo de drogas en el Primer Mundo que hace posible la alta criminalidad en los países del Sur, no se habla. Colombia ha sido, por generaciones, el país sudamericano con más bases militares de Estados Unidos y sigue siendo, por lejos, el mayor productor de cocaína del mundo (por casualidad, Estados Unidos es el mayor consumidor). Pero los narcoestados son los otros. La criminalidad en México se disparó en la primera década de este siglo como consecuencia de la llamada Guerra contra las drogas, lo que demuestra la persistencia de la ingenuidad de pretender que la militarización de las sociedades es la respuesta a la violencia creada por la brutal desigualdad económica y la ilegalidad de las drogas.

De la corrupción de los negocios del actual presidente de Estados Unidos se podrían escribir libros. Bastaría con recordar la insistencia de negarse a mostrar sus declaraciones de impuesto.

It’s legal, dude

Pero vayamos a la madre de todas las corrupciones: la corrupción legal. Podríamos empezar por cualquier parte, por ejemplo por la genocida corrupción belga en el Congo, que dejo millones de asesinados a total impunidad. Antes de la dictadura del títere Mobutu, que siguió al magnicidio de Lumumba y otros frustrados presidentes, el país fue por un siglo una empresa privada y casi todos los abusos cometidos allí eran legales, precisamente porque los criminales y corruptos hacían las leyes. Podríamos continuar por horas y días analizando casos similares.

En noviembre de 2018, Miriam Adelson, una mega donante del entonces candidato Donald Trump, esposa del billonario de los casinos Sheldon Adelson, recibió la Medalla de la Libertad de manos del presidente Donald Trump. Cuando se lo comenté a Noam Chomsky en relación a la “corrupción latinoamericana”, dijo: “comparada con la corrupción aquí en Estados Unidos, la latinoamericana es un juego de amateurs”. Imposible resumirlo mejor.

El 13 de abril de 2019, el USA Today (un diario al que no se puede sospechar de comunista, de subversivo o de alguna de esos versos aprendidos de memoria por los reaccionarios latinoamericanos), junto con el The Arizona Republic and the Center for Public Integrity, publicaron una investigación confirmando lo que habíamos escrito desde hace muchos años. El título lleva toda la ironía que merece: “Copy, paste, legislate”.

Según esta investigación, en los últimos ocho años en los 50 Estados de la Unión se aprobaron leyes para beneficiar “intereses especiales” de grandes compañías. Según el informe, cada vez que los legisladores escriben una ley, tanto las grandes corporaciones como los lobbies llenan los espacios vacíos que son necesarios para beneficiarlos.

En solo este periodo analizado, 10.163 proyectos de ley fueron propuestos en los congresos estatales, todos copias de los modelos escritos directamente por grupos de intereses especiales. Si los legisladores usaran los software que se usan en las universidades estadounidenses para detectar plagio, sus autores hubiesen sido expulsados de sus puestos a la primera de cambio, como son expulsados, muchas veces sin piedad, jóvenes estudiantes de 22 o 25 años por plagiar un párrafo en un modesto paper.

Aunque las grandes empresas ya usan inteligencia artificial para detectar lo que no detectan los análisis de palabras, esta investigación no incluyó aquellas leyes que fueron reescritas de cero y que pudieron incluir las mismas ideas y propósitos. Estos miles de casos analizados eran los más obvios de “copia y pega”.

2.100 de esos proyectos se convirtieron en leyes. La gran mayoría de estas leyes beneficiaron a las grandes industrias y a las ideologías conservadoras. Irónicamente, todos estos modelos comienzan con las palabras “libertad” y “derecho”, y mencionan los principios y las leyes anteriores en las cuales se ampara y justifica el nuevo proyecto de ley.

Esta investigación confirma los resultados de otra más antigua realizada por Princeton University que afirmaba que las chances de que un proyecto de ley con la aprobación de la población tenía un 30 por ciento de probabilidades de ser aprobado, mientras que aquellos proyectos ampliamente impopulares tenían, también, un 30 por ciento de probabilidades de ser aprobados.

En otras palabras, la opinión del pueblo no vale una hamburguesa de McDonald’s. Tal vez sí una Cajita Feliz.

Es esta la madre de todas las corrupciones que no se llama corrupción.

JM, 13 de abril de 2019

 

Últimos documentos declasificados en EE.UU.

Resumen:

  1. Los nuevos documentos desclasificados en Estados Unidos (fecha 26 de octubre de 1975) hoy demuestran que Marcos Osatisky fue secuestrado por la policía de Córdoba. El informe de EE.UU de entonces confirma que Osatisky fue torturado por los servicios de la policía del gobierno de Lacabanne, lo que lo condujo a la muerte. El cuerpo no fue trasladado de Córdoba a Tucumán por el grupo Montoneros, como lo informó la prensa, sino por la misma seguridad de Lacabanne. Según el reciente documento de los servicios secretos de Estados Unidos en Argentina en la década de los 70s, el propósito del traslado fue evitar que alguien pudiese realizar una autopsia que probase la muerte por torturas.
  2. Otro documento del 24 de julio de 1976 informa que el propósito del Plan Condor era “eliminar los líderes terroristas de América Latina”.
  3. Otro documento secreto del 13 de agosto de 1976, afirma que por petición del Departamento de Estado para discutir la “Operación cóndor”, el señor Ryan afirmó en esa reunión que las implicaciones de esta operación (OP), aunque beneficiarían los intereses del país, podrían tener implicaciones condenables sobre el plan de asesinar líderes sociales en America latina. El documento también menciona sobre el peligro de los efectos negativos en posibles pedidos de presamos financieros por parte del gobierno de Argentina si se dieran a conocer estos informes de asesinatos.
  4. El documento fechado el 28 de setiembre de 19776 reconoce que la Operación Cóndor (que incluye a Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia y Paraguay)  “tiene su centro en Chile” y su objetivo es combatir el “terrorismo marxista” (obviamente, con toda la fuerza del terrorismo de Estado).
  5. El documento menciona la posibilidad de establecer células en Europa y especula sobre la posibilidad de que el atentado (terrorista) del coche bomba que asesinó a Orlando Letelier en 1976, y su secretaria en Washington haya sido planeado por los miembros de la Operación Cóndor. (Hoy sabemos que fue realizado por esta mafia de generales latinoamericanos en colaboración con varios conocidos miembros del exilio cubano en Miami, alguno de ellos procesados más de diez años después, en los 90s, y enviados a la cárcel en Estados Unidos por esta y otros atentados terroristas).
  6. El documento fechado el 9 de marzo de 1976, confirma que los funcionarios de la embajada cubana Jesús Cejas Arias y Crensecio Galanena Hernández fueron secuestrados por fuerzas de la seguridad argentina, asesinados y arrojados al rio Lujan con barriles de cemento. Los cuerpos fueron recuperados por miembros voluntarios de los bomberos, pero no pudieron ser identificados, al igual que otras victimas de la SIDE.
  7. Un cable del 3 de diciembre de 1976 informa sobre el malestar de los generales argentinos ante las critica sobre la estrategia “blanda” de su actuación. El general Suarez Mason criticó también estas políticas demasiado débiles para luchar contra el terrorismo.
  8. 16 de febrero de 1977. Los países participantes de Operación Cóndor se ponen de acuerdo para actuar en Francia para eliminar disidentes, cuya operación se llamó “Teseo”. Luego de un período de entrenamiento, un equipo de elite fue enviado a Francia, aunque la CIA no tenía información verificable si este equipo había sido enviado a Francia o no.
  9. 15 de mayo de 1977: Los generales argentinos se quejan de no recibir igual trato por parte del nuevo Departamento de Estado en su informe al Congreso de Estados Unidos, notando que el gobierno de Israel ejercía la misma violencia contra los “terroristas árabes” que la usada por los militares argentinos durante la dictadura.
  10. 8 de setiembre de 1977: Secuestro y asesinato del embajador de Argentina en Venezuela Héctor Hidalgo Sola a manos de un grupo de la SIDE. El único propósito de este secuestro fue demandar dinero de la familia de Sola.
  11. 7 de abril de 1978: La CIA, los servicios secretos de Francia y de Inglaterra discuten planes para establecer otra organización similar al Plan Condor luego de visitar una de sus oficinas en Buenos Aires en setiembre de 1977.
  12. 12 de abril de 1979: confirmación de la ejecución del líder montonero Norberto Habegger.
  13. 21 de mayo de 1983: Ejecución de “nueve subversivos”.
  14. 27 de julio de 1985: desaparición de dos miembros de la embajada de Cuba (Jesús Cejas, Cresencencio Galamena, etc.) en 1976. Aníbal Gordon, “un miembro de la extrema derecha argentina” estuvo en el interrogatorio de las víctimas en “El Jardín” (Automotores Orletti).

 

JM, Abril 12, 2019.

 

 

 

 

Dodecalogue of Success

[Spanish]

This formula has been tested and implemented from the origins of international politics to our times. 

1) Call any non-aligned government “regime”.

2) Hack and lock it.

3) Destroy its economy.

4) Contribute to social chaos as much as you can.

5) Repeat that failure is proof that there are no alternatives.

6) Finance the “freedom fighters.”

7) Replace their irresponsible governments with friendly regimes.

8) Call it “Restoration of Democracy”.

9) Suspend harassment and economic blockade.

10) Send ships full of capital with “Assistance for progress”.

11) Ensure “free competition” for your business.

12) Repeat.

 

JM, April 4, 2019.

Dodecálogo del éxito

[English]

Esta fórmula ha sido probada e implementada desde los orígenes de la política internacional hasta nuestros tiempos. Su vigencia es de absoluta actualidad.

 

1) Llama “régimen” a todo gobierno no alineado.

2) Acósalo y bloquéalo.

3) Destruye su economía.

4) Contribuye al caos social tanto como puedas.

5) Repite que el fracaso es prueba de que no existen alternativas.

6) Financia a los “luchadores por la libertad”.

7) Reemplaza sus gobiernos irresponsables por regímenes amigos.

8) Llámalo “restauración de la democracia”.

9) Suspende el acoso y el bloqueo económico.

10) Envía barcos llenos de capitales con “ayuda para el progreso”.

11) Asegura la “libre competencia” para tus negocios.

12) Repite.

 

JM, abril 4, 2019.

 

¿Ayuda humanitaria?

Hay muchas formas de donar para los más necesitados en Venezuela.
Por ejemplo, desde el pasado mes de agosto, UNICEF ha provisto de 130 toneladas de medicinas y nutrientes para los niños en ese país acosado de afuera, de adentro, de arriba y de abajo. Una de las organizaciones que he usado por años para este tipo de donaciones, como para otros casos de países en guerra es, por ejemplo, UNICEF-USA, UNHCR, etc. 
Hay muchas otras formas muy simples, verdaderamente pacíficas y efectiva de donar, de ayudar de verdad cuando se quiere y cuando se puede. Yo lo hago todos los meses con diferentes grupos o directamente usando PayPal donate
De verdad, no es necesario intentar introducir a la fuerza camiones con ayuda humanitaria a ese país.
Basta un minuto y unos cuantos clics.  
JM, abril 3, 2019