Margaret

La asistente

Todos los martes de noche llegaba Margaret con sus carpetas de apuntes y sus materiales didácticos. Todos los martes de noche María José y Ernesto la escuchaban atentamente. Margaret era una asistente social del gobierno que enseñaba a los padres a criar a sus hijos. Estos funcionarios ponen mucha atención en las familias de hispanos, porque es bien sabido que proceden de una cultura machista y violenta. El entrenamiento consistía en una larga charla de cuarenta minutos más un video didáctico de diez minutos y una demostración práctica de diez minutos más, lo que sumaba una hora al fin de la cual María José y Ernesto firmaban un papel diciéndole al gobierno que el programa estaba funcionando.

El martes 8, Ernesto llegó de mal humor de la constructora, quince minutos antes que Margaret, tuvo que hacer esfuerzos titánicos por mantenerse atento a la lección de la semana. Si no fuese porque pasaría por mal padre y peor esposo, hubiese dicho que lo dejaran tirarse quince minutos en el sofá con una copa de vino. Pero resistió. Era su voluntad y también era su trabajo, resistir, demostrar a la funcionaria del gobierno y al resto de los conocidos que podía llegar del trabajo molido y a veces humillado —Ernesto consideraba una humillación cualquier orden que debía cumplir contra su voluntad y en silencio— y cambiar pañales, lavar los platos y cantar al mismo tiempo.

Pero en los diez minutos finales de ese día, Luisito estuvo más inquieto que de costumbre. Repitió tres veces la misma pataleta que a los chicos les da a esa edad, griterío a toda garganta seguido de revolcadera por el piso, todo por un lápiz que el padre le negó por peligroso. Ernesto se limitó a decir “no”, primero y “no!” después, lo que condujo a la intervención de la especialista:

—Procure no decirle que no. Esa es la palabra que más escuchan los niños. Por eso reproducen la negatividad en sus conductas.

—Qué podemos hacer en estos casos, Margaret —preguntó María José.

—Abrácelo. Ustedes deben consolarlo. Díganle que lo quieren. Demuéstrenle que no perderá su amor por el yogurt derramado. Eso desarrollará su autoestima y su confianza en los mayores.

—Ves, Ernesto. Tú siempre dices que los padres son educadores, no consoladores.

 Antes que terminara la frase, Luisito tiró el yogurt sobre la alfombra y Ernesto, en otro descuido, le dijo que no volviera a hacerlo más. Pero se lo dijo con tanta vehemencia que sorprendió a Margaret.

Como buena profesional, sin perder la calma y el tono suave, casi sensual, Margaret le explicó que lo que había hecho Ernesto era un ejemplo de un error muy común entre los padres latinos.

—Cual? —preguntó Ernesto casi arrepentido.

—Levantarle la voz al niño.

—Qué se supone que debería haber hecho?

—En estos casos la Asociación fuertemente recomienda explicarle al niño que el yogurt no va en la alfombra. Incluso, para no herir su sensibilidad, usted debió acercarse al niño y jugar con el yogurt derramado. Al fin de cuentas igual deberá usted pasar un quitamanchas. Es el mismo trabajo.

—Sí suena muy práctico, como siempre. Pero no creo que sea para tanto. Cuando tenga un jefe como el mío y un chiquillo como Luisito, ya va a saber lo qué es vivir en un mundo dibujado con límites gruesos.

—Señor Campos —razonó tranquilamente Margaret, rehuyendo siempre a mirarlo a los ojos—, el niño tiene dos años… Ya tendrá tiempo de aprender todo eso.

—Cuanto antes mejor. Además, no creo que entienda una explicación sobre la inconveniencia de tirar el yogurt en la alfombra cada vez que está lleno.

—Por sus palabras deduzco que su infancia no ha sido fácil.

—Cierto.

—Ha presenciado escenas violentas en su casa paterna?

—Sí, algunas.

—Su padre le pegaba a su madre?

—No, qué va. En todo caso era al revés. Pero ni siquiera eso. También la vieja era una mujer tranquila.

—Entonces?

—Por ejemplo, más de una vez tuve que ver cuando a mi padre se le moría una vaca y no tenía más remedio que cuerearla.

—Cuerearla? Qué significa eso?

—Sacarle el cuero. Tenía que abrirla con un cuchillo por la panza, así, de arriba abajo, y desollarla con cuidado para poder conservar el cuero al menos.

—Qué horror! Y usted qué edad tenía?

—Cinco o seis años.

—My God! Eso es suficiente para traumar a un niño. A su padre no le importaba? Qué grado de educación tenía?

—Mi padre había terminado la secundaria y nada más. Y por eso mismo no podía darse el lujo de perder la vaca entera. Al menos así rescataba el cuero, y como aquello era la Pampa, aunque me decía que me fuera lejos, igual a los cien metros yo podía ver cómo cuereaba el animal muerto. Y no le cuento cuando un baqueano tenía que matar un cerdo clavándole un cuchillo en el corazón. El bicho gritaba como un marrano.

—My God!

—Alguien tenía que hacerlo. Todos tenían que comer. Qué comió usted hoy?

—Ensalada. Qué más recuerda?

—A veces por ahí andaba la familia del occiso, una pareja de cerdos que se ponían a hacer el amor delante de mí. Esas cosas no se olvidan.

—Qué horror! Todo eso explica la violencia.

—Perdón, cuál violencia?

—La violencia en los países latinos.

—Sin embargo yo no soy un criminal. Nunca he matado a nadie y detesto la violencia de todo tipo. Sin ir más lejos, no soporto que de los cien canales de televisión que tengo aquí, en por lo menos noventa siempre estén matando, sacándole un ojo o pegándole un tiro en la cabeza a alguien. Quiere que le muestre?

—No hace falta. Pero todo eso es ficción.

—El sexo también puede ser actuado, y sin embargo es tabú o es pornografía. Si uno se descuida, los niños pueden ver quince asesinatos por noche. Pero si dos personas se dan un beso de lengua lo censuran. Se puede representar un crimen pero no se puede representar el amor.

—Mi pastor siempre dice algo muy sabio. El mal del mundo nace cuando se confunde el sexo con el amor.

—No, yo no los confundo. Pero tampoco me aparecen necesariamente incompatibles. O acaso no es posible que sexo y amor sean la misma cosa alguna vez? Digo, en un mundo tan materialista cada tanto es posible que sean la misma cosa, por milagro o por coincidencia. Aunque más no sea representado. Pero no, para la moral pública el sexo nunca es amor y siempre es obsceno. Así que hay que prohibirlo y predicar en su contra, para olvidar que el mal no nació con el sexo sino con el crimen contra el prójimo. Pero para decirle la pura verdad, a mí los cerdos de la Pampa me enseñaron no sólo que el sexo es algo natural sino que además me explicaron lo que mis padres no sabían cómo hacerlo de forma más científica. Pero en la televisión, cuando un tipo o una hermosa mujer —disculpe que no haya dicho “hermoso hombre”; no es que sea machista, es que soy heterosexual—, cuando algún adonis o alguna amazona le apunta a la frente de un desdichado y lo revienta de un disparo tipo misil transcontinental, ni uno ni otro dicen alguna mala palabra. Eso está prohibido y cuidadosamente controlado.

—En los países latinos no?

—No. En las televisiones de nuestros países se putea de lo lindo.

—Por favor, Ernesto! —se quejó María José, advirtiendo que la conversación se había desvirtuado del todo.

—Qué? No es cierto? —insistió Ernesto— Allá se besa más seguido de lo que se mata y las mujeres andan medio desnudas.

—Parte de la cultura machista.

—Sí, andan medio desnudas como en todos los países donde impera el machismo. A excepción de las mujeres musulmanas, que por su retraso cultural visten de más. Porque el machismo no sabe vestir a las mujeres. O las viste con poca ropa o las viste de más. Nunca en su justa medida, como en Estados Unidos, donde las mujeres son libres.

—Usted no negaría que en sus países impera el machismo.

—Imperan muchas cosas. Claro, todos tenemos defectos. En eso le doy la razón. También tenemos problemas con la delincuencia callejera, con el crimen organizado, con la pobreza organizada de las favelas. Pero en general nos gusta menos la muerte, la sangre, la excitación del crimen tipo Agatha Christie o las máquinas de matar, tipo Arnold Schwarzenegger. Al menos que no tengamos cine propio. Al fin y al cabo hay que reconocer que The Terminator tenía muy buenos efectos especiales. Toda una ciencia.

—Le repito que todo eso es ficción. Nuestros programas de educación infantil han funcionado desde hace años y en todos los modelos puestos en práctica la violencia está prohibida, llámese decir “no”, como usted lo ha hecho, como retar al niño por un yogurt derramado en la alfombra. Los niños reproducen lo que ven.

—Sin embargo en esta casa nadie tira el yogurt en la alfombra ni tenemos la costumbre de meter los dedos en los enchufes. Para mí que está en la naturaleza del niño, y como en la naturaleza no hay enchufes con corriente eléctrica ni alfombras que cuidar, no queda más remedio que educar. Y más vale un no bien clarito que un ni con complejos.

—Espero que usted no esté pretendiendo darnos clases a nosotros. Los estudios indican claramente que se debe erradicar toda forma de violencia en la educación de un niño.

—Me alegro. Ya le dije que no aplaudo ninguna forma de violencia. El problema es definirla. También es violencia hacerle creer a un niño que el mundo es blando como un osito panda.

—Hace años que categorizamos y erradicamos cada tipo de violencia y le puedo decir que todos estos planes han sido un éxito.

—De dónde deduce usted que han sido un éxito?

Sólo por leves momentos Margaret parecía molestarse con los cuestionamientos de Ernesto. Sin prisa, comenzó a ordenar sus papeles en la carpeta azul.

—Muchos estudios lo demuestran contundentemente —respondió.

—Desde cuando datan esos experimentos?

—De las décadas de los sesenta y de los setenta.

—A ver, déjeme ver. Si no me fallan los números, todos los soldados y los generales y los políticos y los pastores que han participado y apoyado la última guerra en Irak, por mencionar sólo una de las tantas, fueron educados de niños según esos métodos de no violencia. Cómo es que niños tan alejados de palabras fuertes, del rigor de los padres, de la muerte y del sexo en todas sus formas son capaces de bombardear mercados y ciudades llenas de niños? Niños como el mío, como los de usted. Sabía cuántas personas van muriendo en Irak? Más de medio millón, si consideramos personas a los iraquíes, claro.

—Es diferente.

—Sí, es diferente. Todo es hecho con el más puro lenguaje, con la gramática perfecta. Libertad, democracia, Dios, civilización. La sangre no salpica. Los muertos no tienen familiares que lloran. Esos jovencitos —con una alta autoestima, no vamos a dudarlo—, esos jovencitos que van a matar fanáticos a otros países piensan que están en un video game. Aprietan un botón y ni tienen que pasar por el desagradable espectáculo de presenciar lo que ellos mismos hacen. Y si alguno ve algo en vivo y en directo, es decir, algún descuartizado afuera de la pantalla azul y verde, entonces lo mandan a psicólogos de prestigio, programas que han tenido éxito, teorías científicamente comprobadas y avaladas por estudios de prestigiosos doctores. Y los que no van a la guerra ni se suicidan al volver se dedican al abuso de la Coca Cola, en el mejor de los casos, o a la coca a secas, en el peor. Sabía usted que este país, con niños tan bien educados y alejados del sexo y la violencia de decir no, es el mayor consumidor de estupefacientes del mundo? Sabía usted que en el país donde están prohibidas las malas palabras y alguna que otra cola hermosa en la televisión, donde una mirada puede ser considerada acoso sexual —de hecho aquí ninguna mujer resiste que la miren a los ojos; cuando uno las mira, esquivan la mirada como si fueran monjas cortejadas— no obstante, y tal vez por eso mismo, esto está lleno de psicópatas sexuales y asesinos en serie? En nuestros atrasados países los asesinos matan porque son bestias. Le pegan un tiro a uno. Casi no se conoce eso de matar en serie, porque es un invento de la producción y reproducción sistemática de cosas. Los asesinos en esos países atrasados no calculan, no aprietan botones y suprimen doscientas mil personas en un sólo día. Eso sólo es posible en un país donde los niños son criados bajo las mejores teorías psicológicas de la no violencia y el pudor.

Margaret no perdió la calma. La contuvo para que no se le escapara. Miró el reloj. Con mucha elegancia dijo que se había hecho tarde. Tres minutos tarde. Los padres firmaron. Margaret confirmó el número de palabras que Luisito podía pronunciar. 33. Normal para su edad, pero si en la próxima visita no había podido unir un sustantivo con un adjetivo habría que derivarlo a un especialista. Tomó sus cosas, con suavidad y se despidió con la misma sonrisa de siempre.

Pero un segundo después que la puerta se cerró, se escuchó que decía:

—Fuck you.

Ernesto no supo distinguir si el tono era de rabia contenida o era el mismo tono imperturbable de siempre. De lo que sí estaba seguro es que Margaret había querido ser escuchada. La mejor oportunidad de su vida de decir una mala palabra en público.

 

Jorge Majfud

In Entre Orientales y AtlantesAntología de relatos uruguayo-canaria. (short stories) Tenerife, Spain: Editorial Baile del Sol, 2010.

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Fewer Kids in the U.S.

USA states population density map

By Conor Dougherty

The U.S. under-18 population fell between 2010 and 2011, the first time in at least two decades that the country has seen its minor population decline, according to demographers and new Census data.

The U.S. under-18 population was 73,934,272 in July 2011, a decline of 247,000 or 0.3% from July of 2010, according to an analysis of Census data by William H. Frey, a demographer atThe Brookings Institution. The child population is still up 2.3% from 2000, largely because of gains made in the early-decade boom years.

The child population is falling because fewer immigrant children are coming across U.S. borders, and because fewer children are being born. Meantime, the so-called millennial generation is moving into adulthood. With fertility rates down, Mr. Frey says “it doesn’t look like a youth boom will reverberate anytime soon.”

The U.S. minor population fell in the 1970s as well, as baby boomers moved into adulthood and women entered the labor force en masse, delaying families in the process. A large drop in fertility was also behind a decline in minors between 1920 and 1930.

States with the biggest drop in children tended to be concentrated in the aging Rust Belt and New England. Every New England state saw its under 18 population fall 1% or greater from April 2010 to July 2011 (state Estimates are over a different time period than the national tally). Michigan and Pennsylvania were also big losers. Also, while the drops were small, states including Arizona and Nevada saw their minor populations fall after huge gains earlier in the decade.

 

Sobre revisionismos

 

 

El revisionismo de la historia (I)

José Artigas es uno de los pocos líderes políticos y militares de la historia que no es representado montado en un caballo blanco inmaculado, como el del mártir San Jorge. La lista es larga y ridícula: Napoleón, Washington, San Martín, Bolívar y Stalin, etc. Ridícula, improbable, pero históricamente efectiva, simbólica, es decir, real en el imaginario tradicional.

Por el contrario, la representación más famosa de Artigas sobre un caballo lo muestra sobre un matungo criollo, oscuro, taciturno y cabizbajo como él mismo. La imagen refleja la derrota y el exilio pero, sobre todo, la forma de ser de cierto carácter nacional. No porque fuese el único líder derrotado militarmente y, sobre todo, en sus ideales. A diferencia de los llamados “Padres fundadores” de Estados Unidos, casi todos los grandes líderes de lo que hoy es América latina fueron fracasados al final de sus vidas, traicionados y derrotados. Casi todos murieron en la frustración del exilio y de la nostalgia de sus ideales destrozados. Pero no todos reflejaron en el imaginario colectivo esa melancolía y humildad, a veces terriblemente onettiana, que la tradición del nuevo país, Uruguay, adoptó para sí mima en oposición a otras formas abiertamente extrovertidas y a veces avasallante de nuestros vecinos mayores.

La historia es una creación humana; es lo que se hace y lo que se dice de lo hecho; difícilmente dicho y hecho coinciden, porque básicamente son dos cosas diferentes. Pero llamamos verdad cuando estas dos cosas se aproximan, error cuando no coinciden y mentira o ficción cuando deliberadamente se sustituye uno por el otro como forma de resolver las diferencias.

Los motores de la historia son varios: la justicia, los instintos más primitivos o el impulso natural por crear y destruir. Pero quizás el poder sea uno de sus motores menos discutidos.

Ahora, si el poder, por definición, es esa fuerza capaz de definir o cambiar una realidad, ¿cómo no sería capaz de definir o cambiar lo que se dice de ella? La narrativa histórica no se diferencia de la ficción por sus medios de expresión ni por sus efectos en la memoria. Pero si la historia está comprometida con la verdad particular de los hechos, la ficción está comprometida con la verdad general de las emociones humanas a través de lo particular.

Una de las fuerzas creadoras y destructivas más potentes de la historia humana es la política. La política crea realidades creando previamente narrativas imaginarias sobre esa realidad. Como la religión, la política es una narrativa realista, no porque sea objetiva sino porque antes de crear sus ficciones ya ha convencido al lector/espectador/votante/súbdito de que su ficción y la realidad son la misma cosa, algo tan palpable como las piedras (como si en los sueños no hubiesen piedras). Por esta misma razón, los imaginativos poetas y escritores son en el fondo más realistas que los pragmáticos políticos, porque los primeros aprenden a reconocer y distinguir la materia de su trabajo, la ficción, y los segundos suelen confundir ficción con realidad, lo que se demuestra con su fanático pragmatismo.

De acuerdo, la política es también una práctica, pero antes que todo es una ficción realista que unas veces se viste de pragmática y otras de idealista. Una es prosa llana; la otra verso utópico. Que sea buena o mala depende, muchas veces, del político, es decir, del narrador. Si no, echemos una mirada a los regímenes que hoy sentimos más lejanos: los faraones y los incas, los emperadores y reyes absolutistas de Europa; los célebres Hitler, Mussolini, Franco y Stalin; los emperadores democráticos y alucinantes Theodore Roosevelt y George Bush; los idealistas Che Guevara y el Subcomandante Marcos; los revolucionarios conservadores como Fidel Castro y Ronald Reagan; los pragmáticos Hugo Chávez, Lula da Silva y Cristina Fernández. La lista es infinita y no deja (narrador) político afuera.  Sin embargo, sobre todo aquellos que conocemos los territorios de la “ficción consciente” que es la literatura, sabemos que la realidad también existe, aunque sea imposible de definirla sin manipularla.

Todos han sido poderosos narradores, a veces defensores de sus personajes; con frecuencia, delirantes, alucinados poetas que han escrito sobre la tierra, con la sangre de los pueblos y usando lanzas y misiles en lugar de plumas, que han corregido sus borradores con bombas y masacres en lugar de correctores, la historia, la madre de todas las ficciones, la ficción más realista (es decir quijotesca) de todos los géneros literarios.

Jorge Majfud

Noviembre 2011, Jacksonville Univeristy

majfud.org

Milenio II (Mexico)

La Republica (Uruguay)

 

El revisionismo de la historia (II)

En suma, la narración de la historia está cruzada de intereses religiosos, estéticos, nacionalistas y, sobre todo, políticos. Cuando un grupo religioso en Estados Unidos se escandaliza porque el presidente Obama no menciona suficientemente a Dios en su Discurso de la Unión, su molestia es puramente política, no religiosa. En nada afecta la religión y mucho menos la fe de ninguno de sus miembros. En definitiva, la religión es básicamente una experiencia individual que a lo sumo es compartida voluntariamente por una comunidad específica. Pero cuando esa comunidad pretende trascender los limites de sus miembros voluntarios, automáticamente pasa al campo de la política travestido de religión, es decir, con pretensiones de neutralidad política. Pero el problema es puramente político, se trata de una lucha por la administración del poder social.

Ahora la presidenta Argentina ha propuesto una comisión de revisión de historia. Personalmente estoy a favor de todo revisionismo histórico. La historia, cualquier historia, puede y debe ser siempre sujeto de revisión. Siempre pueden surgir datos nuevos, documentos y nuevas teorías que expliquen lo inexplicable o corrijan supersticiones a veces enquistadas en la memoria colectiva. Considero que no hay figuras santas ni sagradas que alguna vez hayan sido seres humanos. Es la tradición la que santifica y mitifica. La misma figura de Cristo ha sido revisada con innumerables interpretaciones por aquellos mismos que lo consideran Hijo de Dios, Mesías o sólo un profeta bíblico de gran importancia. De otra forma no habría tantas sectas cristianas. Ni que hablar del Padre, cuya voluntad ha sido revisada a lo largo de los últimos tres mil años y es revisada cada domingo en diferentes templos y en diferentes canales de televisión al mismo tiempo que se afirma que Dios nunca cambia de opinión. A la revisión religiosa se llama confirmación; a la interpretación, verdad única y absoluta.

Pero el revisionismo histórico debe ser hecho con libertad y por investigadores independientes. En Argentina, por ejemplo, un caso interesante para revisar (muchos ya lo han hecho, pero continúan cabalgando en sus estatuas de bronce) son los del General Roca y del maestro Domingo Sarmiento, que no sólo fue educador y, de no ser por un revisionismo hubiese fosilizado la imagen de Artigas como montonero terrorista, sino que también fue un desclasado profundamente racista, montado a su prestigio y embestido presidente de una gran nación. Los dos fueron presidentes. Uno militar y el otro escritor y educador. Como educador consideraba que los niños eran bestias a domesticar, pero para su época dejó otros legados que ayudaron el progreso de su país y la región. Ambos fueron profundamente racistas aunque la obra del General Roca fue decididamente genocida; quizás este genocidio indígena haya culminado con las armas lo que otros, como Sarmiento, comenzaron con la pluma.

De cualquier forma, no estoy de acuerdo que este proyecto de revisión o revisionismo deba surgir de la esfera política. Los administradores sólo deberían limitarse a remover algunos monumentos o nombres de calles, después de un consenso basado en investigaciones independientes.

La política es un instrumento humano para lograr cosas, para mejorar o empeorar una sociedad. Rara vez, sino nunca, es un instrumento confiable en la narrativa de la verdad. Por ejemplo, la comisión CONADEP que resultó en el “Nunca Más” o informe Sábato, fue una tarea necesaria y un instrumento político para acelerar la búsqueda de una verdad en un contexto social adverso, con una tragedia reciente y con sus responsables vivos en su mayoría. Entonces se necesitaba el apoyo del nuevo gobierno, ayuda y protección del Estado para emprender semejante investigación. No se trataba de un tema puramente histórico o académico sino que se superponía a la competencia de otras dos instituciones del Estado en una relación delicada sino conflictiva: la Justicia y el Ejercito.

Pero en un país democrático no es necesario ni conveniente que un gobierno o un político nombre una comisión, por neutral que parezca, para revisar y reescribir, con un mandato burocrático, hechos que ocurrieron décadas o siglos atrás. Es cierto, la educación terciaria es harto más independiente que la educación secundaria. Pero ésta, cuando es pública, no debería depender de las decisiones de un gobierno sino del Estado como síntesis de una pluralidad de fuerzas e intereses generales.

El revisionismo histórico en sí es, principalmente, tarea de historiadores independientes, desde la academia hasta el periodismo, incluyendo a los aficionados a la materia que con frecuencia aportan a esta búsqueda sin principio ni final, sin conclusiones absolutas ni verdades oficiales. Estos profesionales y aficionados normalmente son independientes de cualquier mandato político; en el peor de los casos, se juegan su prestigio profesional en busca de una verdad y no intereses o emociones político partidarias.

En las sociedades libres, el revisionismo de la historia no se prohíbe pero tampoco se impone. Los críticos y los investigadores no necesitan la luz de un gobernador para saber lo que deben hacer. Este caudillismo intelectual en el Occidente moderno se arrastra desde el siglo XV, cuando los nobles encargaban a los escribas, graciosamente llamados “cronistas reales”, fijar libremente la historia. De acuerdo, gracias a muchos de ellos, como en el caso del monumental proyecto encargado por Alfonso X, Estoria de España y la Grande e general estoria, conocemos una parte de la historia hispánica de la Edad Media. De cualquier forma, se trató de una selección y de ciertas correcciones, por lo cual no se puede afirmar que conocemos los hechos como ocurrieron sino como el rey Alfonso y algunos cristianos en guerra con los moros querían que sean conocidos por su tiempo y los siglos que les sucedieron. Los “historiadores” de Alfonso acusaron a los anteriores de lo que harían ellos mismos en sus libros: en tiempos de Theodisto, políglota griego, “no se encontraba en toda España un hombre malo ni descreído”, pero Theodisto tenía maneras amables y corazón de lobo: sacó las cosas “verdaderas” de los libros y puso las “falsas” haciendo traducir del griego al árabe libros de ciencia (278). Mientras,  a cada paso los escribas de Alfonso revelaban sus propios criterios para seleccionar los hechos pasados (“non fallamos ninguna cosa que de contar sea que a la estoria pertenezca, 282, etc.)

En América, como dicen algunos detractores del padre Bartolomé de las Casas, fue gracias a Fray Diego de Landa, quien en el siglo XVI transcribió al castellano las historias de los nativos, que hoy conocemos gran parte de la historia maya. Es decir, de lo que quedó de la historia maya luego que Landa quemara casi todos sus libros originales y nos legara amablemente su versión de aquella extraña y diabólica cultura llena de “mezquitas”. No le faltaban motivaciones políticas y religiosas, y así se fosilizó o se perdió gran parte de la historia.

Ahora, cuando miramos atrás, vemos los pequeños fragmentos que sobrevivieron. No vemos las infinitas tramas, mentiras y traiciones que podrían explicar tantas cosas, no vemos aquellos hombres y mujeres que fueron secuestrados, masacrados y olvidados, simplemente porque ya no están y sus ecos se perdieron en diluvios de otras narrativas. Y como no los vemos, llamamos Historia a aquellos otros escasos fragmentos que fueron salvados o nos llegaron después de innumerables manipulaciones, fraudulentas manipulaciones que en sus tiempo sirvieron a intereses religiosos e ideológicos, es decir, intereses políticos.

La moraleja es demasiado obvia: si queremos la verdad histórica o algo que se le aproxime, dejemos que investigadores independientes, sin motivaciones sectarias, se ocupen de su materia. Lo mejor que pueden hacer los religiosos es comprender que la religión más allá de sus propios limites es política, y de las más peligrosas. Lo mejor que pueden hacer los políticos interesados en la verdad es promover la libertad y la independencia de los investigadores. Claro, la verdad no es siempre agradable ni conveniente. Por eso siempre se hay historias mejores.

Jorge Majfud

Noviembre 2011, Jacksonville Univeristy

majfud.org

Milenio , II (Mexico)

Le racisme dans l’autrui

Stop The War - 33 - George Galloway

La paja en el ojo ajeno (Spanish)

Le racisme dans l’œil d’autrui


par Jorge Majfud *

À propos des accusations de paroles racistes contre le footballeur uruguayen Luis Suárez en Angleterre, ex-député anglais, a affirmé que « l’Uruguay est la nation la plus raciste du monde entier ».

Bien entendu que je ne vais pas dire qu’en Uruguay il n’y a pas de racisme. J’espère m’être soigné depuis longtemps du chauvinisme et des patriotismes de cocardes et d’hypocrites révérences. En fait je ne peux pas signaler un seul pays dans le monde où il n’y a pas de racisme. Aux États-Unis nous connaissons déjà l’historique qu’il a ; dans les meilleurs cas de lutte contre le racisme mais très peu sont capables de nier les barbaries historiques contre la population noire qu’ils appellent de façon incorrecte et euphémiquement « afro-américains ». Le mot « noir » en espagnol (negro) est très proche de « nègre » ou directement « negro » en anglais et c’est l’une des offenses les plus infamantes, sans ambiguïtés d’intention, comme en espagnol ou en portugais, par sa charge historique et par sa particularité sémantique. En espagnol, c’est certainement ambiguë, selon l’intentionnalité de celui qui parle, et cela va de l’expression d’affection et d’amitié à l’insulte la plus primitive.

En Uruguay mon grand-père parfois m’appelait « negro », avec affection, parce que ma peau était plus foncé que celle du reste de mes cousins. Cependant, en Afrique du Sud, ils m’ont presque assassiné à coups de couteau dans une rue de Johannesburg ; pour être blanc, comme un chauffeur noir de taxi me l’a expliqué peu après.

Dans mon cher Mozambique, le premier mois je ne pouvais pas distinguer les macuas et les macondes [branche différente des macuas] et eux s’entretuaient pour leurs différences. Attitude tribale et raciste dont ont bien profité des Anglais, portugais, Hollandais, hindous et d’autres blancs africains, jusqu’à il n’y a pas longtemps, comme je l’ai constaté. Sans parler des hutus qui, dans le Rwanda des années 90, ont massacré presque un million de tutsis pour des raisons ethniques et raciales, ce qui ici revient au même.

Mais dans les mille dernières années le prix (toute personne de culture moyenne sait cela) l’a emporté le racisme blanc avec son siège et origine dans les grands empires européens. Quand ce ne fut pas lors des massacres commis par les croisés au début du millénaire, dans le meilleur style Atila, ce fut l’honorable Reconquista d’abord et la Conquête espagnole du Nouveau Monde après, une entreprise, entre d’autres choses, profondément raciste et ethnocide, si entreprise il y a eu ; l’incommensurable holocauste juif aux mains des nazis et les purifications ethniques successives, comme celle des Balkans. Sans oublier ces actes quotidiens du racisme dont souffrent aujourd’hui, avec cruauté ou une subtile discrimination, des minorités ou de faibles majorités, du monde développé jusqu’au Moyen-Orient, de quelques latinos pauvres aux États-Unis jusqu’aux palestiniens sans droits civils et parfois sans droits de l’homme sur leur propre terre.

Monsieur George Galloway mentionne l’annihilation des charrúas au XIXe siècle, par la main des Créoles blancs. C’est strictement vrai. Nous avons souvent critiqué sans délicatesse le chauvinisme qui dissimule toute sorte de racisme ; dans notre pays ; nous avons signalé à plusieurs reprises ce génocide comme tous les génocides indigènes dans le reste de l’Amérique et rarement mentionné dans les médias. Les indigènes qui avaient survécu à la colonisation européenne gênaient les propriétés et les appropriations des propriétaires fonciers et ils ont été exterminés ou on les a dépouillés de leurs terres sous l’excuse que c’était une race incapable de civilisation, comme le président et enseignant l’argentin Domingo Faustino Sarmiento l’a défini dans ses multiples livres. Sans parler du racisme contre des populations indigènes souvent fois supérieures, comme au Paraguay, en Bolivie, au Pérou, en Équateur ou en Amérique Centrale ; que dire du racisme contre les populations afro descendantes aux Caraïbes et surtout au Brésil.

Certes, le racisme a pris place dans notre Amérique Latine. Mais qu’un Anglais vienne à déclarer que « l’Uruguay est la nation la plus raciste au monde » (et il l’a lancé dans en anglais très britannique, pour que le monde entier le comprenne, en prenant soin de mettre au clair qu’ « il connaissait l’Uruguay » parce que « il y avait été »), ce serait une plaisanterie de mauvais goût si ce n’était pas une hypocrisie si pathétique.

Non parce qu’un anglais n’importe lequel ne puisse pas signaler le racisme dans un autre pays. Je m’explique.

Le même ex-député et showman George Galloway sait parfaitement le très long historique du racisme le plus féroce qu’a connu le monde durant les derniers siècles, œuvre du civilisé et flegmatique empire britannique qui s’est seulement opposé au trafic d’esclaves en Amérique et a commencé à parler de morale quand le commerce millionnaire négrier a cessé d’être rentable. Un empire qui a rasé des villages entiers, de la Chine à l’Amérique, en passant par l’Inde, l’Afrique ou par toute autre région maritime où habitaient quelques animaux humanoïdes de teint obscure. Il les a envahis, il les a soumis et il les a systématiquement humiliés.

C’est pour cela que la mise au point est critique et nécessaire. Ce n’est pas qu’en Uruguay il n’y a pas de racisme comme l’affirment quelques chauvins qui vivent en regardant ailleurs. Le problème réside en deux mots comme « le plus » et avec la circonstance aggravante spéciale que celui qui le dit fut un député d’une puissance politico-militaire raciste par tradition et récidiviste par intérêt.

Mister George Galloway, comme député anglais, s’est opposé à la Guerre en Irak et il a eu l’élégance de signer plusieurs déclarations en défense de l’humanité. Précisément, pour les deux conditions, celle d’anglais et de celle d’humaniste (ou quelque chose qui ressemble), il devrait être vacciné contre l’hypocrisie. Mais par des détails comme ceux-ci, il démontre qu’au fond c’est un autre premiermondiste colonialiste. Ce qui devrait également être le motif d’une plainte devant des tribunaux internationaux. Avec la circonstance aggravante que si le footballeur Suárez est un garçon qui a pu avoir dit une stupidité dans la fièvre d’un match de football, Monsieur George Galloway est un vieil homme politique, avec une aura d’intellectuel, avec tout le temps du monde pour réfléchir à ses propres stupidités et aux stupidités criminelles des gouvernements successifs qui se sont succédés dans son pays et qui ont déjà quelques siècles d’ insistance impunie.

Jorge Majfud, majfud.org. Jacksonville University.

Traduit de l’espagnol pour El Correo par  : Estelle et Carlos Debiasi

Educación

cadets at class room

Para un debate sobre la educación

El debate sobre la educación es permanente en todo el mundo y es bueno que así sea. En los peores casos no sólo es permanente sino que orbitan sobre los mismos temas y las mismas realidades porque rara vez conducen a cambios importantes. En Estados Unidos los profesores se quejan de que las nuevas generaciones invierten menos tiempo en el estudio que las anteriores, lo cual es malo pero no es una prueba de que no se esté produciendo algo positivo de forma simultánea. Igual en América Latina.

Con frecuencia se citan las pruebas internacionales como la de PISA. Estas pruebas son importantes porque nos dan una idea y una regla estandarizada para evaluar realidades y culturas tan disímiles (todavía diferentes, a pesar de la americanización de la vida en el mundo emergente). No obstante, no se debe exagerar su importancia. La idea de que si un país alcanza altos escores en matemáticas es un país que está haciendo las cosas muy bien es parte del viejo mito renacentista que todavía rige las percepciones y las opiniones populares y profesionales.

Las matemáticas son una nobilísima creación y expresión del espíritu, pero si una persona no se dedica a ella como profesión generalmente son, por lo menos, poco útiles en términos laborales y hasta en términos personales, más allá del ejercicio intelectual, como estudiar idiomas o filosofía. Una persona que estudia matemáticas diez horas por día no necesariamente será un mejor esposo, amigo, gerente de banco, mecánico, médico, presidente, cocinero, amante, pacifista, ingeniero o lo que se le ocurra; sin duda será, en el mejor de los casos, un buen matemático.

Cuando en otros países comento que en el Uruguay de los ’90 dábamos exámenes de matemáticas y de otras disciplinas relacionadas que duraban entre siete y nueve horas, deben hacer un esfuerzo por creerme. Sí, finalmente dominábamos y nos apasionábamos por todo tipo de ecuaciones y a veces hasta nos creíamos muy inteligentes. Pero era una inteligencia al servicio de una insensatez: la creencia de que bajo ese rigor intelectual extremo seríamos mejores profesionales.

Por supuesto que no estoy proponiendo la ignorancia, sino aclarar el propósito y los objetivos de cualquier instrucción. Sin ser un especialista en la materia como Shakira (recientemente nombrada Asesora de Educación por el presidente Obama) y hablando sólo desde mi experiencia como estudiante y profesor en casi todos los niveles y en diferentes países, desde los ciclos básicos de escuelas secundarias con estudiantes muy pobres hasta universidades con alumnos con todos los recursos económicos a su disposición.

Lo más breve que puedo decir es que, así como casi todas las etapas de una persona desde su nacimiento hasta su adolescencia están muy claras y definidas, por lo cual cualquier padre bien informado puede ir comprobando día a día los cambios de su hijo simplemente siguiendo los descubrimientos de la psicología moderna (que no son muchos y con frecuencia en el campo prescriptivista se han revelado patéticas), de igual forma se puede seguir una serie de confirmaciones en el resto de la vida, con la complejidad de que a partir de la adolescencia va incrementándose una variable impredecible: una mayor conciencia y un inevitable uso de la libertad individual.

Basado en esto creo que apenas un estudiante entra en la educación secundaria su instrucción debe ser básicamente social. El antiguo sistema militarista, autoritario, excesivamente reglamentado, ha producido realidades opuestas, donde ya no se reconoce una autoridad legítima, por lo cual se confunde, producto de la inmadurez, revuelta con revolución. No importa tanto si el joven todavía no sabe resolver una ecuación de segundo grado (el único tipo de ecuación que le será útil en su vida adulta son las ecuaciones de primer grado). Así como la adquisición de un segundo idioma es crucial entre los cuatro y siete años, creo que un adolescente de doce años debe desarrollar su inteligencia social. Uno de esos instrumentos que combinan habilidades sociales con habilidades de expresión y comprensión emocional del individuo es el teatro. La instrucción deportiva también lo es, pero la práctica de teatro, incluso a un nivel básico, educa el espíritu, las emociones, las habilidades y la comprensión social, que es crítica a esa edad. Hay otras herramientas, claro, pero son complementarias, no intercambiables: por ejemplo, el deporte, las artesanías (incluido el diseño de páginas web, siempre y cuando no sea el único alimento intelectual), etc.

Más tarde, cerca de los quince o dieciséis años, las habilidades y las necesidades (y por consecuencia los intereses) de los jóvenes se centran más en aspectos políticos y “renacentistas”. Creo que es ahí donde las humanidades, las artes, las ciencias y las matemáticas deben ser centrales en los programas.

Pero me temo que en países como Uruguay y Argentina todavía el espíritu es demasiado rígido, casi escolástico. Incluso los programas (pre) universitarios no se basan en la elección individual de cursos. Los exámenes todavía testean más  la memorización y el dominio del método, de un modus operandi, que la creatividad.

No es raro porque la enseñanza misma se basa en que conocer es memorizar. En el otro extremo están los que creen que no es necesario ejercitar la memoria, ya que todo está en Google o en Wikipedia. Esta idea es absurda por la misma razón: no se trata de memorizar datos muertos: la memoria humana toma lo que el individuo en su integridad le interesa. A una gran curiosidad sigue una gran cultura. Es este interés lo que se debe estimular a través de la propuesta de trabajos creativos. Por otro lado, la memoria no es un disco duro donde se almacenan datos. Una memoria, sea una fecha, un hecho histórico, un valor astronómico o un dato sobre la conducta de los monos es un permanente estímulo a la especulación intelectual y, por ende, un acto de creación en potencia. Wikipedia, Google, no pueden crear nada nuevo por sí solos, razón por la cual ninguno de tantos proyectos de “trabajo colaborativo” nunca, o al menos no hasta ahora en la Era Digital, han creado nada mas allá de sus inmensos bancos de datos. Las ideas revolucionarias siempre han surgido de individuos o grupos pequeños interactuando muy próximos unos de otros.

Entonces, lo básico: crear una educación basada en la creatividad: en la experimentación y exploración de los estudiantes a través de pequeños proyectos, y en la investigación permanente de los profesores. Para todo eso se necesita “tiempo libre”, es decir “agendas flexibles”. Se me dirá que eso es más común en Estados Unidos porque aquí hay más infraestructuras y recursos. Cierto. También hay una cultura que estimula la invención de cosas, aunque tienen terribles carencias en otras áreas.

Como no me sobra espacio en este artículo, voy a terminar sugiriendo unos pocos puntos prácticos, muy simples pero básicos, sólo para comenzar:

1) Estructurar los ciclos por habilidades y necesidades: a) social y emocional; b) intelectual y productiva; etc.

2) Disminuir las horas de instrucción en clase por profesor. Esto no debe implicar la reducción de sus sueldos sino todo lo contrario, para evitar el múltiple empleos y dignificar la profesión de aquellos que son claves en la formación del individuo. Es mejor no tener educación que tener una educación mala. Las cargas horarias de 40 y 60 horas semanales para poder sobrevivir son absurdas y atentan contra la calidad de la educación. Por el contrario, se convierten en un consumismo inefectivo que impide cualquier progreso y estimulo intelectual de los docentes que (des)fallecen en la rutina interminable de la repetición.

3) Exigir o incrementar la producción de proyectos alternativos (de invención, de investigación o de actualización docente) por parte de los profesores, sin horarios pero con resultados concretos.

4) Disminuir el número de materias que cada alumno toma por ciclo. El actual exceso es ridículo y hace que cada clase sea apenas una anécdota fastidiosa para el estudiante.

5) Incrementar la exigencia de proyectos particulares de los estudiantes, con acento en la invención y la investigación personal o de grupos pequeños.

Jorge Majfud

majfud.org

Noviembre 2011, Jacksonville University

Milenio (Mexico)

La Republica (Uruguay)

La Primera (Peru)

desaparecidos

El perdón para los impunes

Uruguay

Image by NASA Goddard Photo and Video via Flickr

Los militares retirados salen a hablarle al pueblo uruguayo argumentando que “los conflictos en Uruguay se solucionan olvidando ofensas ajenas”. Aparentemente, no. Las victimas no olvidan ni pueden perdonar a alguien que nunca han visto en una corte.

¿Olvidaron los ahora acusados y autoacusados cuando torturaban y violaban? ¿Por qué olvidar ahora?

¿Es posible tener tan poca vergüenza?

Al mismo tiempo se recurre al respeto de “la voluntad del pueblo”, “la opinión del pueblo”, y de la ley promulgada para defender a aquellos que rompieron todas las leyes (y la constitución) y aplastaron la tan mentada voluntad popular, secuestrando, violando, torturando y desapareciendo gente.

Esgrimen el argumento que el actual presidente cometió delitos y es presidente. No se menciona que estuvo en la cárcel varios años sin las garantías del caso y muchos militares violadores de los derechos humanos nunca han sido procesados siquiera.

Bueno, permitan un proceso, una condena justa, digan donde están los desaparecidos que faltan, pidan perdón y luego ese pueblo y la justicia nacional e internacional estarán en mejores condiciones de perdonar.

No de olvidar, porque, por definición, sólo los hipócritas y cretinos olvidan hechos tan graves, como si acá nunca hubiese pasado nada. Entonces sí al menos las víctimas podrían perdonar. No se puede –repito porque no todos lo entienden– perdonar a alguien que no ha sido nunca juzgado ni condenado. Eso no es perdonar, es “impunizar”.

En democracia no se rompen las leyes; se las cambia. Se las cambia porque no hay leyes perfectas ni infalibles: a veces las leyes ignoran lo que el humanismo de siglos atrás ya conocía como “derecho natural”, el cual es preexistente a toda ley o contrato social y nace con el individuo mismo.

Ese derecho natural incluye la justicia para todos y no sólo para un grupo o para una mayoría. Ningún derecho natural incluye el derecho a la impunidad. El perdón es un beneficio que da una victima, no un derecho del victimario.

jorge majfud

La Republica (Uruguay)

Nosotros y los otros I y II

Injuries / Heridas

El Muro

Nosotros y los otros (I)

 

Americanos

Las masivas campañas de indignados en Europa han cruzado el Atlántico para convertirse en el movimiento de los Occupy Wall Street. En estos casos, los manifestantes no han ocupado por la fuerza ningún edificio publico o privado sino los centros simbólicos de las ciudades, desde Nueva York hasta Jacksonville. El conocido profesor de Princeton University, Cronel West, ha planteado cierta continuidad entre la primavera árabe y el otoño americano. No parecen tener, no obstante, mucha relación; sus orígenes y sus reivindicaciones son diferentes, aunque quizás el espíritu sea aquel que anunciamos diez años atrás: “Antes de la gran revolución civil habrá una profundización de la crisis de este orden obsoleto. Esta crisis será en casi todos los ámbitos, desde el orden político hasta el económico, pasando por el militar. La Superpotencia es actualmente muy frágil debido a su recurso militar, con el cual ha minado el arma más estratégica de la antigua diplomacia […] no podrá resistir un contexto crecientemente hostil porque su economía, base de su poderío militar, se debilitará en proporción inversa. Hoy está en condiciones de ganar cualquier guerra, con o sin aliados, pero los sucesivos triunfos no podrán salvarla de un progresivo desgaste. El resultado inmediato será una gran inseguridad mundial, aunque ésta se superará con la revolución civil. En este momento de quiebre, Occidente se debatirá entre un mayor control militar o en la desobediencia civil, la cual será silenciosa y anónima, sin líderes ni caudillos” (La Republica, 2003).

Políticamente, el movimiento no es estéril, pero no creo que todavía sea capaz de cambiar ningún sistema. El sistema capitalista entra en crisis en Occidente (no es la primera vez y tal vez no sea la última) y es exitosamente salvado en Oriente. Sin embargo, este movimiento de manifestantes es la necesaria respuesta al hegemónico discurso conservador que instauraron los años ochenta y cuyo fenómeno reciente más visible es el Tea Party, movimiento claramente reaccionario y conservador de una tradición inventada a su manera, que poco o nada tiene que ver con el pensamiento de los llamados “padres fundadores”.

Como reacción a la reacción de la izquierda norteamericana y a la manifestación organizada y espontánea de los occupy, no han faltado las voces que recomiendan a los manifestantes irse a Cuba (en muchos casos, sino en la mayoría, son expresiones de hispanos “conservadores”).

Estas voces, que se autodefinen como democráticas, ejercitan el más tradicional de los fascismos populares. Durante la dictadura brasileña de los setenta, el aparato de propaganda acuñó un eslogan que funcionaba perfectamente con la centenaria cultura semi feudal del continente: “Brasil, potência”, “Brasil, ámelo o déjelo”. Igual en la España del franquismo: aquellos que no eran “españoles verdaderos” (como en tiempos de Fernando e Isabel) debían abandonar la bendita patria.

En Estados Unidos esa mentalidad no ha sido ajena. Como siempre, desde los grupos más conservadores se intenta definir qué es un individuo, una familia, un pueblo; todo lo que no se adecua, es un enemigo. Para algunos, si a alguien se le ocurre cambiar un país o criticarlo por su sistema económico, por su cultura o sólo por alguna de sus partes, aunque sea su propio país debería abandonarlo para no caer en contradicción. Esta idea, bastante común, pertenece a la tradición fascista más extendida y oculta en los pliegues de la conciencia popular. Significa que los países tienen dueños: si no te gusta el orden que tiene mi casa, ahí está la puerta. La casa es mía.

Así, un país le pertenece a quienes piensan de una forma X y actúan de una forma X y, por ende, son consecuentes Xs. Los otros deben aceptar el poder de los Xs o convertirse a Xs para no caer en mortal contradicción.

Esa es, en resumen, la idea subyacente en la mentalidad conservadora de los radicales del Tea Party: este país ha sido secuestrado por los “raros” (los bárbaros progresistas, los liberales sin moral) y debemos salvarlo. Si los raros no están de acuerdo con nosotros, son contradictorios, ya que nosotros somos la esencia de este país, etcétera. No es un problema dialéctico, de razón o de justicia, sino, como en una tribuna de fútbol, el “ser verdadero y autentico” en un sentido extendido más allá del grupo X, es aceptado simplemente por su lealtad al grupo X. Es decir, X es la verdadera letra del alfabeto.

No es sólo un problema estadounidense; es universal.

(continúa)

Jorge Majfud

Jacksonville Univeristy

majfud.org

Milenio (Mexico)

La Republica (Uruguay)

Milenio II (Mexico)

Nosotros y los otros (II)

Antiamericanos

Si nadie (que no sea fascista) puede reducir ningún país del mudo a una ideología, una raza, una religión, un idioma y una única tradición, por pequeño que sea, mucho menos esta operación es posible en un país gigante y extremadamente diverso, heterogéneo y contradictorio como Estados Unidos. Pero no sólo los fascistas conservadores persisten en esta actitud. La misma es emulada por posturas antiamericanas que reducen esta diversidad a un único individuo: “el americano” o “el yanqui”. Generalmente el sustantivo “americano” va asociado a “ignorante”.

La etiqueta es contradictoria especialmente cuando procede de aquellas voces que simultáneamente acusan “al americano” de ser imperialista. Lo cual hoy en día es una operación rutinaria, cómoda y políticamente correcta, que no conlleva ningún coraje intelectual y con frecuencia mucha autocomplacencia que distrae y neutraliza una crítica productiva contra una realidad –el imperialismo– que no es única sino parte de una realidad mayor y más compleja.

El mismo Che Guevara, que no sin razón acusó a Estados Unidos de ser una potencia imperial, brutal como cualquier imperio, diferenció de forma explicita el gobierno del “pueblo americano”. Un amigo norteamericano que detestaba la guerra en Irak, una vez me dijo que no se puede separar una cosa de la otra y que lo que hace el gobierno es también responsabilidad del pueblo que lo elige.

Hasta aquí estoy de acuerdo. Nadie es totalmente inocente, ni aquí ni allá. Pero no se puede responsabilizar a decenas de millones de personas que abiertamente han estado en la oposición, de ser responsables de lo que hace su gobierno o el aparato que lo rodea. Si así fuera, todos los latinoamericanos seríamos igualmente responsables por lo que han hecho nuestros gobiernos, desde las dictaduras más criminales de la historia hasta las democracias con sus injusticias pendientes. También en América Latina exterminamos a nuestros indios, humillamos a nuestros negros (aunque el racismo norteamericano, especialmente el del sur, se lleva o se llevó todos los premios en la categoría). Nuestras barbaridades, nuestros crímenes no fueron mayores porque nuestros PIBs no llegaron a ser nunca aquellos de los imperios modernos y antiguos. Esto ya lo sabían los griegos cuando respondieron a los espartanos que reclamaban “justicia” ante el dominio comercial y, por ende, militar de Atenas. Tucídides, en Historia de la guerra del Peloponeso, reproduce los argumentos de los enviados de la “democratica y tolerante” Atenas: “y una vez que ya éramos odiados por la mayoría, y que algunos ya habían sido sometidos después de haberse sublevado, y que ustedes ya no eran nuestros amigos como antes, sino que se mostraban suspicaces y hostiles, no parecía seguro correr el riesgo de aflojar. […] Disponer bien de los propios intereses cuando uno se enfrenta a los mayores peligros no puede provocar el resentimiento de nadie […] Tampoco hemos sido los primeros en tomar una iniciativa semejante, sino que siempre ha prevalecido la ley de que el más débil sea oprimido por el más fuerte; creemos, además, que somos dignos de este imperio, y a ustedes mismos así les pareció hasta que ahora, calculando sus propios intereses, se ponen a invocar razones de justicia, razones que nunca ha puesto por delante nadie que pudiera conseguir algo por la fuerza para dejar de acrecentar sus posesiones. […] en todo caso, creemos que si otros ocuparan nuestro sitio, harían ver perfectamente lo moderado que somos. […] En el caso que ustedes nos vencieran y lograsen tomar la dirección del imperio, rápidamente perderían la simpatía que se han ganado de los demás gracias al miedo que nosotros inspiramos […] Cuando los hombres entran en guerra, comienzan por la acción lo que debería ser su último recurso, pero cuando se encuentran en la desgracia, entonces ya recurren a las palabras”.

Estas palabras, que tristemente son siempre actuales, fueron pronunciadas y escritas dos mil años antes de Macchiavello y Thomas Hobbes.

También los pueblos que han sufrido el azote de la Atenas contemporánea, como Esparta (releer el delicioso clásico de Bertrand Russell, A History of Western Philosophy), nos hemos considerado los campeones de la moral. Entonces, nos sentimos en el derecho de simplificar a un pueblo diverso como el norteamericano en un solo “yanqui imperialista e ignorante”.

El imperialismo, en sus diversas formas, es una realidad; ya nos hemos encargado de analizarlo y denunciarlo casi sin tregua. Pero la idea repetida que leemos y escuchamos siempre de que “los americanos son unos ignorantes” o “los americanos no tienen cerebro”, no deja de ser paradójica: gente sin cerebro tiene la abrumadora mayoría de las mejores cien universidades del mundo; gente sin cerebro ha cambiado, para bien y para mal, el mundo de la ciencia y la tecnología en el último siglo y sobre todo en los últimos cincuenta años; gente ignorante y sin cerebro ha extendido su brutal dominio en el comercio y en la geopolítica. Todo llevado a cabo sobre gente que, se presume, sí tiene verdadera cultura y verdadera inteligencia.

Sin duda, una cultura, un pueblo inteligente y educado puede ser victima cruel de una horda de bárbaros. Eso está demostrado en la historia. Pero ningún imperio se puede sostener mas allá de sus propias agresiones bélicas si los pueblos oprimidos no colaboran en su propia opresión. Pero esos pueblos están demasiado ocupados riéndose de la ignorancia y de la poca inteligencia de los habitantes del imperio. Tal vez la moral, la sabiduría y la inteligencia de quienes se burlan de las carencias del imperio que los oprime debería estar, por lo menos, entre comillas, sino entre signos de interrogación.

Tal vez la ignorancia es más concreta y se reproduce no en los pueblos sino en individuos concretos. Los ignorantes americanos confunden a los mexicanos con Pancho Villa y a los italianos con Silvio Berlusconi. Los ignorantes mexicanos y los ignorantes italianos confunden a los norteamericanos con Lady Gaga y Chuck Norris. Aparte de la ignorancia, los une la misma tradición: el chauvinismo, con frecuencia disfrazado de nacionalismo y de conmovedores patriotismos.

Sospecho que para construir un mundo más justo y democrático del que tenemos y hemos tenido siempre, hace falta terminar con esta estéril tradición. Entre otras cosas, claro.

Jorge Majfud

Jacksonville Univeristy

majfud.org

Milenio (Mexico)

Milenio II, MR (Mexico)

La Republica (Uruguay)

Practicing life

Practicing life

By Jorge Majfud

Translated by John Catalinotto. John Jay College, New York.

Not a few times I’ve heard that the disadvantage of learning a new language is that if it isn’t used, it is lost. This is technically inaccurate, since losing the ability to use knowledge does not necessarily mean that one has forgotten everything or all that is needed. In fact, the same thing happens with our own mother tongue. In our memory there are tens of thousands of words (you can check by opening a dictionary), but we use just a tiny fraction. This is just one example, since the problem is rooted not in quantity but in quality. According to some studies conducted with students in my home country, new generations of students use only 500 words, which is contradictory considering the new written media in the digital age. Contradictory, but not inexplicable: you cannot emerge unscathed from having mastered the ability to manage emoticons and other forms of intellectual poverty and laziness, so characteristic of the “click” culture.

Sure, you have to respect the changes of the new generations; a generation that doesn’t change is a lost generation. But neither can you cozy up to the younger generation, in a complicit and cowardly manner, while neglecting to point out all they have inadvertently lost because they probably never encountered it. At least until it is shown that the one old habit of reading 300 pages of antiquities (on paper, why not?) by some genius of history is a futile and anachronistic exercise. Then all worldly power will remain concentrated in the hands of those few who come from top universities, redoubts and bastions of the “old” literacy, while the rest will be limited to another traditional role: their function as consumers of novelties.

The old catchphrase of “a picture is worth a thousand words” is far more popular but no less true than its opposite: “a word is worth a thousand pictures,” and not only for abstract thought and the most profound emotions. We also see it every day in the media: images, with the false aura of objectivity, are almost always slaves of the text accompanying them, of the speech that says who is the base and who is noble in that war, in that street brawl, among those children dying of hunger. In these cases, what is bizarre is to hear: “The images speak for themselves.”

Learning is often a pleasure, but any serious learning involves a great effort. If it were not, the world would be almost perfect and no title, no recognition and probably no skill would have any social value, like a medal in an Olympic tournament that is valued for its selective discrimination. Of course not all knowledge and all skills mean a breakthrough for humanity. For example, stupidity is not innate. No one will find a stupid child two years old. That is, stupidity is also a skill that is acquired after a careful training.

Languages, then, are not the only example of something that requires care to grow and maintain itself. In the same way you learn any subject, including those that require physical training, you also can lose many skills and much knowledge when you don’t use them. The muscles of a bodybuilder deflate much more quickly than the exotic words we learn in a sightseeing trip.

I studied mathematics for many years in formal education in my country and for a few semesters I even taught math (at a time when, not without contradiction, my main job was to solve practical problems in construction projects) before leaving all of this for literature. Sure, to leave is also an imprecise verb. Everything is still there. However, my ability to solve differential or integral equations, which at one point in my life was a fascinating exercise, has significantly diminished. One day I started to refresh some of that know-how and I realized, not without difficulty, that the high-walled city had not disappeared, it was somewhere in my memory, but a little bit buried, or maybe more so. Or maybe that this ability that formerly served to solve the equations or structural calculations that computers now do, is dedicated now to influencing my life in some other unsuspected form.

Either way, we know that the same thing happens to an athlete. The brain is, after all, a muscle, a greasy muscle that consumes almost one third of the total body oxygen. We do not know if it’s there that the spirit,  the soul and all emotional activity lie, along with the intellect, but it is surely the central station of all these life experiences.

The game of profit and loss also occurs with the most complex feelings and emotions and with the most basic and elemental ones like love and hate, sadness and happiness.

Once a teacher friend in the United States saw that I was worried and when I told him my vague reasons (the world, my own uncertainties about the future) he warned me about the following: you always have problems and, of course, it’s best to take them seriously and solve them. For a problem there is nothing better than a solution. But then, if you live in a constant state of worry or unhappiness, even when you’ve solved those problems that were troubling you, you will fail to notice what has been done or, worse, you will be unable to be reasonably happy, because you will have lost the training or wisdom needed to reach that state. You learn to be unhappy and then, as with a mother-tongue, it is more difficult to lose that perspective. Still, no learning is irreversible.

If you do not practice certain feelings, you lose them. It is possible to recover them, however. Sure, it is easier to understand this intellectually than to do it. But understanding is almost always the first step.

Keeping memory (and now also intelligence) in hand, is not something that will go unnoticed by the intellectual muscle, just as it would not pass unnoticed if a tennis champion should replace the traditional court and racket with a PlayStation. While universities manage robots that look more and more like human beings, not only for their intelligence but now also for their ability to express and react to emotions, our habits as consumers are making us more and more similar to the robots.

That is, not only are the unused language skills being lost, the basic skills that make us human beings face the same fate. In the first case it is obvious because there’s always a language from which to observe the loss, in the other it’s not so obvious, because once you lose the human condition you can no longer notice it, just as a robot cannot really see that it really is not a human being, no matter what it says, thinks or feels.

Jorge Majfud

majfud.org

Francisco Franco

“Desfile de la victoria”, 1939.

Franco, en el patio del Banco de España, dirigido a los jefes y oficiales del ejército (año XXXVII). Franco resume su desprecio a las ideas liberales y de la Ilustración: “Nosotros debemos ahora derribar la frivolidad de un siglo y desterrar hasta los últimos vestigios del fatal espíritu de la enciclopedia”.

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Oliver Law

Oliver Law

 

Oliver Law

El comandante afroamericano de la Brigada Lincoln en la Guerra Civil de España (1936-1936)

Oliver Law (1899 -9 de julio, 1937) fue un afroamericano comunista, sindicalista, y activista social, que luchó con el Batallón Lincoln, en la Guerra Civil Española.

Nacido en Texas, sirvió en el ejército durante la Primera Guerra Mundial, luego se trasladó a Chicago, donde desempeñó varios trabajos. Se unió al Partido comunista de los Estados Unidos en 1929, durante la Grán Depresión, en la que se quedó en paro, convirtiéndose en un importante activista.

Fuertemente opuesto al fascismo, lideró manifestaciones contra la ocupación italiana de Etiopía, en 1936 zarpó a España, desde Nueva York, para unirse a las fuerzas que lucharon contra los nacionales, a pesar de la prohibición del gobierno norteamericano. Era un destacado soldado con una considerable experiencia militar, sirvió en una compañía de ametralladoras y pronto se convirtió en comandante del batallón. Fue el primer afroamericano que comandó a tropas de estadounidenses blancos en la historia.

En 1936 Law se unió al Batallón Lincoln, una unidad de voluntarios estadounidenses que luchó en favor del gobierno del Frente Popular.
Después del fracaso de la toma de Madrid mediante batalla frontal, Franco ordenó cortar la carretera que unía Madrid con el resto del territorio Republicano. 40.000 hombres del bando Nacionalista, cruzaron el rio Jarama el 11 de febrero de 1937. El general José Miaja envió tres Brigadas Internacionales al valle del Jarama para bloquear el avance. La buena actuación de Law en la batalla le permitió promocionar a comandante de la compañía de ametralladoras. Unas semanas más tarde fue nombrado comandante del batallón.

El 6 de julio, el gobierno republicano lanzó una gran ofensiva en un intento de mitigar la ofensiva sobre Madrid. El general Vicente Rojo envió al Ejército Republicano a Brunete, desafiando el control Nacionalista del oeste de la capital. Luchando durante el cálido verano, las Brigadas Internacionales sufrieron muchas bajas. Law merecería aquellos galones, dirigía a sus hombres encabezando los ataques, murió en combate el 9 de julio durante un ataque en el Cerro del Mosquito, siendo alcanzado por un mortero en la batalla de Brunete.

Estos hombres hicieron cuanto estuvo en su mano, pero en su mayoría no eran militares profesionales. Ahora bien, la experiencia y el entrenamiento que les faltaba lo compensaban con su fe, su pasión y su ánimo. No estaban luchando por ellos mismos, ni tampoco por dinero. Estaban luchando por hondas convicciones. Y por eso es por lo que estaban dispuestos a morir.

Eslanda Robeson Diary

 

Eslanda Goode Robeson’s diary excerpt of Oliver Law’s story, as told by “K”

As we drove along, K. [accompanying soldier] got talking and told us the story of Oliver Law. It seems he was a Negro – about 33 – who was a former Army man fromChicago. He had risen to be a corporal in the U.S. Army. Quiet, dark brown, dignified, strongly built. All the men liked him. He began here as a corporal, soon rose to sergeant, lieutenant, captain and finally was commander of the Battalion – the Lincoln-Washington Battalion. K. said warmly that many officers and men here inSpainconsidered him the best battalion commander inSpain. The men all liked him, trusted him, respected him and served him with confidence and willingly.

K. tells of an incident when the battalion was visited by an old Colonel, Southern, of the U.S. Army. He said to Law – “Er, I see you are in a Captain’s uniform?” Law replied with dignity, “Yes, I am, because I am a Captain. In America, in your army, I could only rise as high as corporal, but here people feel differently about race and I can rise according to my worth, not according to my color!” Whereupon the Colonel hemmed and hawed and finally came out with: “I’m sure your people must be proud of you, my boy.” “Yes,” said Law. “I’m sure they are!”

K. says that Law rose from rank to rank on sheer merit. He kept up the morale of his men. He always had a big smile when they won their objectives and an encouraging smile when they lost. He never said very much.

Law led his men in charge after charge at Brunete, and was finally wounded seriously by a sniper. K. brought him in from the field and loaded him onto a stretcher when he found how seriously wounded he was. K. and another soldier were carrying him up the hill to the first aid camp.

On the way up the hill another sniper shot Law, on the stretcher; the sniper’s bullet landed in his groin and he began to lose blood rapidly. The did what they could to stop the blood, hurriedly putting down the stretcher. But in a few minutes the loss of blood was so great that Law died.

“Journey Into Spain” Eslanda Goode Robeson, January 31, 1938.
From Alvah Bessie’s The Heart of Spain (New York, VALB, 1952), p. 248.

Oliver Law was born in Texas in 1899. He served in the United States Army during the First World War. After six years in the forces he left to work in a cement factory. He later moved to Chicago where he drove a taxi, worked as a stevedore and ran a small restaurant.

During the Great Depression Law joined the Communist Party and became active in the unemployment movement. This included the organization of the International Unemployment Day demonstration on 6th March 1930. During the demonstration Law, Joe DalletSteve Nelson and eleven other activists were arrested and badly beaten by the police. Two weeks after the beatings Law had recovered sufficiently to march with 75,000 demonstrators to demand unemployment insurance.

Law also helped to organize mass protests against Benito Mussolini and the Italian invasion of Ethiopia.

In 1936 Law joined the Abraham Lincoln Battalion, a unit that volunteered to fight for the Popular Front government during the Spanish Civil War. Law arrived in Spain in January 1937 and joined the otherInternational Brigades atAlbacete.

After failing to take Madrid by frontal assault General Francisco Franco gave orders for the road that linked the city to the rest of Republican Spain to be cut. A Nationalist force of 40,000 men, including men from theArmy of Africa, crossed the Jarama River on 11th February, 1937.

General José Miaja sent three International Brigades to theJaramaValley to block the advance. Law first saw action on 27th February. He performed so well in the battle he was promoted to commander of the machine-gun company. A few weeks later he became battalion commander. It was the first time in American history that an integrated military force was led by an African-American officer.

On 6th July 1937, the Popular Front government launched a major offensive in an attempt to relieve the threat to Madrid. General Vicente Rojo sent the Republican Army to Brunete, challenging Nationalist control of the western approaches to the capital. The 80,000 Republican soldiers made good early progress but they were brought to a halt when General Francisco Franco brought up his reserves.

Fighting in hot summer weather, the Internationals suffered heavy losses. Oliver Law was killed on 9th July when he was leading his men in an attack against Mosquito Ridge.

Paul Robeson speaking to members of the 
Abraham Lincoln Battalion in Madrid in 1938.

After the war, an anti-Communist, William Herrick, claimed that Law had been murdered by his own men who objected to being led by a black man. This claim has been dismissed by Harry Fisher, the battalion runner, who took part in the offensive: “He was the first man over the top. He was in the furthest position when he was hit by a fascist bullet in the chest.” David Smith, the medic who attempted to staunch the bleeding with a coagulant, also confirmed that he had been killed by the Nationalists.

Paul Robeson attempted to get a film made on the life of Law. Robeson later complained “the same money interests that block every effort to helpSpain, control the Motion Picture industry, and so refuse to allow such a story.”

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La práctica vital

Mathematics
El paraíso (casi) perdido

Practicing life (English)

La práctica vital

No pocas veces he escuchado que la desventaja de estudiar un nuevo idioma consiste en que si luego no se usa, se pierde. Esto es técnicamente impreciso, ya que perder la habilidad de usar un conocimiento no significa necesariamente que uno ha olvidado todo o lo necesario. De hecho, ocurre lo mismo con nuestra propia lengua materna. En nuestra memoria hay decenas de miles de palabras (podemos verificarlo con sólo abrir un diccionario), pero usamos apenas una fracción. Es sólo un ejemplo, ya que el problema no radica en las cantidades sino en la calidad. Según algunos estudios realizados con estudiantes de mi propio país de origen, las nuevas generaciones de estudiantes usan apenas quinientas palabras, lo cual resulta paradójico considerando los nuevos medios escritos de la Era digital. Paradójico, no inexplicable: no se puede salir ileso de tanta habilidad para el manejo de emoticones y otras pobrezas y perezas intelectuales, tan propia de la cultura del “clic”.

Claro, hay que respetar los cambios de las nuevas generaciones; generación que no cambia es generación perdida. Pero tampoco se puede adular a las nuevas generaciones dejando de señalarles, de forma cómplice y cobarde, todo lo que han perdido de forma inadvertida porque probablemente nunca lo conocieron. Al menos que se demuestre que sólo aquel hábito de leer antigüedades de trecientas paginas (de papel, ¿por qué no?) de algún genio de la historia, es un ejercicio inútil y anacrónico. Entonces el poder del mundo seguirá concentrado en las manos de aquellos pocos que salen de las mejores universidades, reductos y bastiones de la “antigua” cultura escrita, mientras el resto se limitará a otro rol tradicional: a su función de consumidores de novedades.

El viejo latiguillo de “una imagen vale por mil palabras” es harto más popular pero no menos cierto es su contrario: “una palabra vale por mil imágenes”. No sólo para el pensamiento abstracto y para las emociones más profundas. También lo vemos todos los días en la prensa: las imágenes, con esa falsa aureola de objetividad, son casi siempre esclavas del texto que las acompaña, del discurso que dice quién es el villano y quién el noble en esa guerra, en esa gresca callejera, en esos niños muriendo de hambre. En esos casos, qué grotesco resulta escuchar “las imágenes hablan por sí solas”.

Aprender suele ser un placer, pero cualquier aprendizaje serio implica un gran esfuerzo. Si no lo fuera, el mundo sería casi perfecto y ningún título, ningún reconocimiento y probablemente ninguna habilidad tendría algún valor social, como una medalla en un torneo olímpico vale por la discriminación que representa. Claro que no todo conocimiento ni toda habilidad significan un avance para la humanidad. Por ejemplo, la estupidez tampoco es algo innato. Nadie encontrará un niño estúpido de dos años de edad. Es decir, la estupidez también es una habilidad que se adquiere luego de un entrenamiento esmerado.

Los idiomas, entonces, no son el único caso que requiere cuidado para crecer y mantenerse. De la misma forma que se aprende cualquier disciplina, incluida aquellas que requieren entrenamiento físico, también se pierden muchas otras habilidades y muchos conocimientos cuando no se usan. Mucho mas rápido se desinflan los músculos de un físicoculturista que las palabras exóticas que aprendemos en un viaje de turismo.

He estudiado matemáticas durante muchos años en la educación formal de mi país e, incluso, por unos pocos semestres fui profesor de matemáticas (al tiempo que, no sin paradoja, mi principal trabajo era resolver problemas prácticos en las obras de construcción) antes de abandonarlo todo por la literatura. Claro, abandonar también es un verbo impreciso. Todo está ahí. Sin embargo, mis habilidades para resolver ecuaciones integrales o diferenciales, que en algún momento de mi vida fueron un ejercicio fascinante, han disminuido de forma sensible. Un día me puse a refrescar algo de ese conocimiento y me di cuenta, no sin dificultad, que la ciudad de los altos muros no había desaparecido, estaba en algún lugar de mi memoria, pero un poco o bastante enterrada. O quizás esa habilidad que antes servía para resolver ecuaciones o cálculos estructurales que ahora hacen las computadoras, se ha dedicado a influir en mi vida de alguna otra forma insospechada.

De cualquier forma, sabemos que lo mismo le ocurre a un deportista. El cerebro es, al fin y al cabo, un músculo. Un músculo grasoso que consume casi un tercio del oxigeno total del cuerpo. No sabemos si ahí radica el espíritu, el alma y toda la actividad emocional, aparte de la intelectual, pero seguramente es la estación central de todas estas experiencias vitales.

El juego de perdidas y ganancias también ocurre con los sentimientos y emociones más complejas y con las más básicas y elementales, como el amor y el odio, la tristeza y la felicidad.

Una vez un profesor amigo en Estados Unidos me vio preocupado y luego que vagamente le referí los motivos (el mundo, mis propias incertidumbres sobre el futuro) me advirtió lo siguiente: uno siempre tiene problemas y, claro, lo mejor es tomarlos en serio y resolverlos. Para un problema no hay nada mejor que una solución. Pero luego, si uno vive en un permanente estado de preocupación o infelicidad, una vez cuando uno ha resuelto aquellos problemas que alguna vez lo preocuparon, no alcanza a advertir que lo ha hecho o, peor, es incapaz de ser razonablemente feliz, ya que ha perdido el entrenamiento o la sabiduría necesaria para serlo. Uno aprende a no ser feliz y luego, como un idioma materno, es más difícil perder esa perspectiva. Aun así, tampoco es un aprendizaje irreversible.

Si uno no practica ciertos sentimientos, los pierde. No es imposible recuperarlos. Claro, es más fácil comprender esto que realizarlo. Pero comprender es, casi siempre, el primer paso.

Llevar la memoria (y ahora también la inteligencia) en la mano, no es algo que pasará inadvertido por el músculo intelectual, como no pasaría inadvertido para un campeón de tenis la sustitución de la cancha y la raqueta tradicional por el PlayStation. Mientras las universidades logran robots que se parecen cada vez más a los seres humanos, no sólo por su inteligencia probada sino ahora también por sus habilidades de expresar y recibir emociones, los hábitos consumistas nos están haciendo cada vez más similares a los robots.

Es decir, no sólo los idiomas que no se usan se pierden; las mismas habilidades básicas de ser seres humanos corren la misma suerte. En el primer caso es evidente porque siempre nos queda una lengua desde la cual observar la pérdida; en el otro no, porque una vez que se pierde la condición de ser humano no se puede advertirlo, como un robot no puede advertir que en realidad no es un ser humano, sin importar lo que diga, piense o sienta.

Jorge Majfud

majfud.org

MDZ (Argentina)

La Republica (Uruguay)

Milenio II (Mexico)

La misión

Red sky at night, sailor's/shepherd's delight.

Image via Wikipedia

 

 

La misión

Cuando supo que había sido uno de los elegidos para ir a la guerra, el corazón se le saltó por la garganta.

Pronto cumpliría diecinueve años. Se había preparado toda la vida, toda su corta vida para ese momento. Alguna vez temió que la guerra lo alcanzara demasiado viejo, pero las noticias y los movimientos de los últimos meses le habían ido dejado poco a poco la certeza de que su hora había llegado.

No fue una sorpresa, pero no pudo evitar las emociones que lo dejaron de rodillas, inclinado sobre el suelo y llorando de alegría. Pasó su mano por el pecho, donde años atrás se había tatuado el nombre de Dios y sintió que estaba vivo. La hora, su hora más gloriosa había llegado. Sabía que podía a morir pronto, pero lo haría por su pueblo y por su fe.

Su madre lloró después de él, cuando estuvo sola en la cocina, pero la consoló el orgullo de un hijo valeroso y sin vanas rebeldías, propias de otros jóvenes ajenos a sus valores. Recordó los juguetes que más le gustaban, las palabras que más repetía de niño, sus sueños infantiles de volar hasta la luna en una bola de fuego, sus preguntas imposibles de responder: “¿por qué llueve? ¿ por qué sale el sol?”, y otras más fáciles: “¿dónde va la gente cuando muere?, ¿por qué nacemos si luego tenemos que morir?”. Nada de su rutina cambió. La cocina, fingir alegría y disimular las verdaderas emociones eran su misión en la tierra. Pensar otra cosa era aumentar el dolor de todo lo inevitable.

El joven soldado recordó a su primer guía espiritual revelándole la pasión y las mieles de la verdad eterna que tantas veces lo puso a resguardo de la locura. Por el contrario, había aprendido que el temor era, en el fondo, la fuente de todas las fortalezas y el camino más profundo de la verdadera fe. Quien no teme no cree.

Había aprendido que la muerte no existe para quien ha tenido una vida fructífera. La muerte no existe para quien ha servido a su nación y ha caído como un héroe luchando por los valores de sus antepasados. El infierno, el olvido, la nada estaban reservados para aquellos que no creían en nada. En cierta medida y por la misma razón, respetaba y valoraba a todos los enemigos que morirían en el campo de batalla. No los esperaba el cielo, pero sin dudas se librarían del infierno que aguarda a los cínicos y a los incrédulos. Porque también los enemigos eran necesarios para cumplir un destino y nada ocurría sin la aprobación de Dios.

En el combate, suprimió un centenar de enemigos. No recordaba ningún rostro en particular. Casi no había podido ver alguno con claridad. Pero sí recordaba el sabor del miedo en la saliva y el olor a sangre y polvo que una noche lo rodeó a él y a sus compañeros, muchos de los cuales no regresaron. Sí recordaba que ante el vértigo del miedo le bastaba con repetir tres veces las plegarias que había aprendido de su primer pastor para recuperar el valor y levantarse con una furia que alcanzaba para destrozar a diez con un solo fuego.

Dios le dio la fuerza al guerrero y el triunfo a su pueblo. El peligro de los falsos ídolos y de las costumbres bárbaras había pasado, al menos hasta la próxima prueba. Por años, los niños escucharon al héroe con infinita admiración. El pueblo lo homenajeó hasta que llegó un moderado período de paz y el héroe cayó en el olvido y la pobreza.

Sin embargo, sabía que el mundo no era un lugar seguro y pronto la nación de Dios volvería a estar amenazada, porque así había sido por siempre y por siempre, no sin sangre y dolor, había prevalecido la verdad.

La insólita tregua duró veinte largos años. Veinte años de paz y casi veinte de irresponsable alegría. Hasta que los cielos volvieron a agitarse con terribles explosiones y otra vez se llenaron de fuego.

El viejo héroe marchó a la guerra con casi cuarenta años, sabiendo que esta vez no volvería. Esta vez no recibiría la gloria efímera de sus compatriotas, las frutas de corta vida que daba la tierra, sino la gloria eterna de Huitzilopochtli, el más poderoso de todos los dioses, el eterno que había demostrado por miles de años que todo lo demás es falso y perecedero. Todo cambia y se destruye cada cincuenta y dos años. Menos Huitzilopochtli y los dioses eternos del eterno imperio azteca.

Jorge Majfud

Agosto, 2011

Milenio (Mexico)

 

Mythes de base sur l’immigration

A day without immigrants, May 1, 2006. Descrip...

A day without immigrants, May 1, 2006.

Mitos fundamentales sobre la inmigración (Spanish) 

Cinq mythes de base sur l’immigration : déconstruction

Jorge Majfud

Translated by  Alain Caillat-Grenier

Edited by  Fausto Giudice فاوستو جيوديشي

Dans la plupart des pays et à travers différentes époques, les classes les plus conservatrices se sont toujours situées aux extrémités de la pyramide sociale. Aux USA la rhétorique conservatrice s’est employée à capter une partie des couches les plus basses de la société, non pas en diminuant les impôts des riches (pour cela, il y a l’idéologie du “trickle down”*) mais en créant le démon de l’immigrant illégal. Rien de plus efficace pour canaliser les frustrations des populations défavorisées, que de fabriquer  des ennemis tribaux au sein même de leur classe sociale.

Ainsi, en Arizona et en Géorgie, des lois ont été votées qui criminalisent “les sans-papiers”, incitant de nombreux travailleurs “illégaux” à fuir d’un État à l’autre. Cela a entraîné chez les petits et moyens entrepreneurs une pénurie de main d’œuvre, notamment dans les secteurs de la construction et surtout de l’agriculture où l’on manque de bras pour les récoltes. Sur la seule côte ouest, plus de cent mille emplois de travailleurs agricoles saisonniers pour les récoltes n’ont pas trouvé preneurs. Bien sûr, il faut travailler sans climatisation !

De nombreuses études (ex. Damian Stanley et Peter Sokol-Hessner, NYU; Mahzarin Banaji, Harvard Univ., etc..) ont démontré que la peur de l’autre est préhistorique et que la présentation d’images de différents faciès provoque des réactions négatives, même chez l’individu le plus pacifique.

 Cependant, ceux d’entre nous qui croient en l’existence d’une certaine évolution chez l’être humain, ne se feront pas les chantres d’un comportement millénaire au seul prétexte qu’il est millénaire. Nous concevons que l’amour, la haine, la peur ou la solidarité sont des émotions irréductibles, non quantifiables par principe ou définition et vraisemblablement immanentes à tous les êtres humains au cours de l’histoire. Mais cette persistance ne devrait en principe pas se retrouver dans les formes sous lesquelles les individus et les sociétés établissent des relations pour se développer et évoluer.

 Si la notion de progrès historique n’est pas forcément intrinsèque à chacun de nous (un Tibétain du Ve siècle pouvait être socialement et moralement plus évolué que certains individus vivant aujourd’hui à Río ou à Philadelphie), nous pouvons en revanche espérer que ce progrès existe dans une société qui se donne la capacité de mettre à profit sa propre expérience historique et celle acquise hors de sa structure sociale. Si le mensonge, l’exploitation, les hiérarchies sociales et politiques se retrouvent chez les primates (Frans de Waal, etc..), ce n’est pas l’indice que ces structures (culturelles) ne peuvent pas être dépassées, mais exactement le contraire, si l’on s’attache à distinguer ce qui différencie les hommes de l’orang-outang.

Dans la problématique de l’immigration, ces éléments primitifs jouent inévitablement, bien que maquillés par des rhétoriques chargées de préceptes idéologiques dépourvus de la moindre rationalité. Par conséquent ce sont des mythes, des croyances indiscutables (donc, des réalités), qui dans des groupes déterminés, font l’objet de  réitérations, surtout médiatiques.

Mythe I : Les immigrés font monter la criminalité

Faux. Diverses études de différentes universités (Robert Sampson, Harvard University; Daniel Mears, Floride State University; ; Public Policy Institute of California , PPIC, etc..) ont clairement démontré qu’une augmentation de l’immigration est suivie d’une baisse de la criminalité. On a également observé que la première génération d’immigrés est moins encline à la violence que la troisième et ce malgré les grandes difficultés économiques auxquelles cette première génération a généralement été exposée. Concernant l’immigration latine, il peut sembler paradoxal que son niveau de violence soit inversement proportionnel à la violence brutale rencontrée dans les sociétés dont sont originaires ces immigrants. Mais cette contradiction apparente est évidemment très facilement explicable.

Mythe II: Les immigrés prennent le travail des nationaux

Faux. Dans tous les pays du monde on a toujours eu recours à une minorité fragilisée pour évacuer  toutes les frustrations engendrées par les crises. Aux USA certains chômeurs peuvent accuser les immigrants illégaux de prendre leur travail; ce comportement démontre une faible capacité d’analyse, si ce n’est de la mauvaise foi : il est en effet préférable de rester chez soi ou d’aller dans un restaurant avec l’argent de l’État, plutôt que de travailler à des tâches ingrates, que seuls les pauvres (les riches n’émigrent pas) immigrants acceptent d’effectuer.

Les immigrés les plus pauvres ne parlent pas anglais (parfois, les Mexicains et les habitants de l’Amérique centrale ne parlent même pas espagnol), ne connaissent pas les lois, n’ont pas de papiers pour travailler, ils sont poursuivis ou vivent en se cachant et malgré cela, ils obtiennent du travail au détriment des “pauvres américains”. Comment font-ils ?

Des études sérieuses démontrent a contrario que l’immigration aide à créer de nouveaux emplois (Gianmarco Ottaviano, Università Bocconi, Italie; Giovanni Peri, University of California). Selon une étude du Pew Research Center, l’immigration illégale latino-américaine aux USA a chuté de 22 pour cent dans les trois dernières années, sans que cela entraîne une baisse du taux de chômage. En réalité, les immigrés sans papiers représentent annuellement à eux seuls plus d’un demi-million de consommateurs.

Mythe III. Les immigrants illégaux sont une charge car ils utilisent des services publics qu’ils ne payent pas

Faux. Tout citoyen au chômage ou gagnant moins de 18.000 dollars par an, bénéficie d’un accès gratuit à l’ensemble des services médicaux et à de nombreux autres services publics ou privés, comme le logement et les retraites. Les travailleurs sans papiers ne se présentent dans  un service de santé qu’en dernière instance (The American Journal of Public Health) et souvent ils paient pour les consultations et les traitements. Nombreux sont ceux qui  ne dénoncent même pas les vols et les abus dont ils sont victimes.

Aucun camionneur ne prétendrait réaliser des bénéfices avec son véhicule sans le faire réviser de temps à autre, mais beaucoup de citoyens utilisant les services de travailleurs sans papiers, espèrent que ceux-ci n’auront jamais recours à l’hôpital, alors qu’ils leur confient habituellement les travaux les plus dangereux et insalubres.

Selon l’Académie nationale des sciences des USA, les chiffres montrent que ces immigrants apportent à l’économie nationale plus qu’ils ne lui prennent. D’après l’économiste Benjamin Powell, ces travailleurs rapporteraient 22 milliards de dollars par an et leur légalisation augmenterait facilement ce chiffre.

Le principal facteur donnant l’avantage aux USA sur les autres économies développées (y compris la Chine émergente) réside dans son potentiel toujours important de jeunes travailleurs, lequel se maintient en grande partie grâce au taux élevé de natalité dans la population hispanophone et dans les populations immigrées en général, sans lesquelles des programmes comme le Social Securityseraient insoutenables dans un proche avenir.

Mythe IV. Les sans-papiers ne payent pas d’impôts

Faux. Les sans-papiers paient des impôts directs ou indirects, sous diverses formes. Selon les calculs effectués sur les dernières années, chaque immigrant illégal paie des milliers de dollars en impôts, beaucoup plus que nombre de citoyens inactifs. Au total, la Social Security reçoit plus de 9 milliards de dollars par an de ces contribuables, qui ne réclameront probablement jamais de remboursement sous forme de retraites ou autres avantages. Actuellement, des centaines de milliards de dollars sont fournis par des travailleurs fantômes (Eduardo Porter, New York Times; William Ford, Middle Tennessee State University; Marcelo Suárez-Orozco, New York University).

Mythe V. Les immigrants illégaux peuvent exercer  un pouvoir réel en tant que groupe

Faux. Les immigrants non naturalisés, surtout les illégaux, ne votent dans aucune élection. Dans beaucoup de cas ils ne peuvent même pas voter dans les élections de leurs pays d’origine, bien que les millions représentés par leurs transferts d’argent n’aient jamais été rejetés, ni méprisés.

Le slogan “latinos unidos” est une bonne affaire pour les grandes chaînes de médias hispanophones aux USA, mais cette union est très relative. Bien que les  “non hispaniques”, puissent avoir le sentiment de l’existence d’une “hispanité”, il ne fait aucun doute que les rivalités, les rancœurs et le chauvinisme sournois resurgissent dès que l’autre “non-hispanique”, disparaît de l’horizon tribal. De même, dans certains cas, les statuts légaux et idéologiques sont radicalement inconciliables. Il suffit de constater la différence de statut entre un travailleur mexicain illégal et un balsero (boat people) cubain en protégé par loi.

Note

La théorie du ruissellement (traduction de l’anglais “trickle down theory”) est une théorie économique d’inspiration libérale selon laquelle, sauf destruction ou thésaurisation (accumulation de monnaie), les revenus des individus les plus riches sont in fine réinjectés dans l’économie, soit par le biais de leur consommation, soit par celui de l’investissement (notamment via l’épargne), contribuant ainsi, directement ou indirectement, à l’activité économique générale et à l’emploi dans le reste de la société. Cette théorie est notamment avancée pour défendre l’idée que les réduction d’impôt y compris pour les hauts revenus ont un effet bénéfique pour l’économie globale. L’image utilisée est celle des cours d’eau qui ne s’accumulent pas au sommet d’une montagne mais ruissellent vers la base.(wikipedia)


Courtesy of Tlaxcala


Bad Predictions about the Future

Top 87 Bad Predictions about the Future

Events

 

  • «We will bury you.»
    Nikita Krushchev, Soviet Premier, predicting Soviet communism will win over U.S. capitalism, 1958.
  • «Everything that can be invented has been invented
    Charles H. Duell, an official at the US patent office, 1899.
  • «I see no good reasons why the views given in this volume should shock the religious sensibilities of anyone.»
    Charles Darwin, in the foreword to his book, The Origin of Species, 1869.
  • «Stocks have reached what looks like a permanently high plateau.»
    Irving Fisher, economics professor at Yale University, 1929.
  • «If anything remains more or less unchanged, it will be the role of women
    David Riesman, conservative American social scientist, 1967.
  • «It will be gone by June.»
    Variety, passing judgement on rock ‘n roll in 1955.
  • «Democracy will be dead by 1950
    John Langdon-Davies, A Short History of The Future, 1936.
  • «A short-lived satirical pulp.»
    TIME, writing off Mad magazine in 1956.
  • «And for the tourist who really wants to get away from it all, safaris in Vietnam»
    Newsweek, predicting popular holidays for the late 1960s.
  • «Four or five frigates will do the business without any military force.» -– British prime minister Lord North, on dealing with the rebellious American colonies, 1774.
  • «In all likelihood world inflation is over.»
    International Monetary Fund Ceo, 1959.
  • «This antitrust thing will blow over.»
    Bill Gates, founder of Microsoft.
  • «Remote shopping, while entirely feasible, will flop – because women like to get out of the house, like to handle merchandise, like to be able to change their minds.»
    TIME, 1966, in one sentence writing off e-commerce long before anyone had ever heard of it.
  • «They couldn’t hit an elephant at this dist-»
    Last words of Gen. John Sedgwick, spoken as he looked out over the parapet at enemy lines during the Battle of Spotsylvania in 1864.
  • «Our country has deliberately undertaken a great social and economic experiment, noble in motive and far reaching in purpose.” -– Herbert Hoover, on Prohibition, 1928.
  • «It will be years – not in my time – before a woman will become Prime Minister
    Margaret Thatcher, future Prime Minister, October 26th, 1969.
  • «Read my lips: NO NEW TAXES
    George Bush, 1988.
  • «You will be home before the leaves have fallen from the trees.» -– Kaiser Wilhelm, to the German troops, August 1914.
  • «This is the second time in our history that there has come back from Germany to Downing Street peace with honor. I believe it is peace for our time.» -– Neville Chamberlain, British Prime Minister, September 30th, 1938.
  • «That virus is a pussycat.» -– Dr. Peter Duesberg, molecular-biology professor at U.C. Berkeley, on HIV, 1988.
  • «The case is a loser.» -– Johnnie Cochran, on soon-to-be client O.J.’s chances of winning, 1994.
  • «Reagan doesn’t have that presidential look.» -– United Artists Executive, rejecting Reagan as lead in 1964 film The Best Man.
  • «Capitalist production begets, with the inexorability of a law of nature, its own negation.»
    Karl Marx.
  • «Sensible and responsible women do not want to vote
    Grover Cleveland, U.S. President, 1905.
  • «Man will not fly for 50 years
    Wilbur Wright, American aviation pioneer, to brother Orville, after a disappointing flying experiment, 1901 (their first successful flight was in 1903).
  • «I am tired of all this sort of thing called science here… We have spent millions in that sort of thing for the last few years, and it is time it should be stopped.»
    Simon Cameron, U.S. Senator, on the Smithsonian Institute, 1901.
  • «The Americans are good about making fancy cars and refrigerators, but that doesn’t mean they are any good at making aircraft. They are bluffing. They are excellent at bluffing.»
    Hermann Goering, Commander-in-Chief of the Luftwaffe, 1942.
  • «With over fifteen types of foreign cars already on sale here, the Japanese auto industry isn’t likely to carve out a big share of the market for itself.»
    Business Week, August 2, 1968.
  • «The multitude of books is a great evil. There is no limit to this fever for writing; every one must be an author; some out of vanity, to acquire celebrity and raise up a name, others for the sake of mere gain.»
    Martin Luther, German Reformation leader, Table Talk, 1530s(?).
  • «Ours has been the first [expedition], and doubtless to be the last, to visit this profitless locality.»
    Lt. Joseph Ives, after visiting the Grand Canyon in 1861.
  • «There is no doubt that the regime of Saddam Hussein possesses weapons of mass destruction. As this operation continues, those weapons will be identified, found, along with the people who have produced them and who guard them.»
    General Tommy Franks, March 22nd, 2003.Light Bulb

  • «… good enough for our transatlantic friends … but unworthy of the attention of practical or scientific men.»
    British Parliamentary Committee, referring to Edison’s light bulb, 1878.
  • «Such startling announcements as these should be deprecated as being unworthy of science and mischievous to its true progress.»
    Sir William Siemens, on Edison’s light bulb, 1880.
  • «Everyone acquainted with the subject will recognize it as a conspicuous failure
    Henry Morton, president of the Stevens Institute of Technology, on Edison’s light bulb, 1880.Automobiles

  • «The horse is here to stay but the automobile is only a novelty, a fad.»
    The president of the Michigan Savings Bank advising Henry Ford’s lawyer not to invest in the Ford Motor Co., 1903.
  • «That the automobile has practically reached the limit of its development is suggested by the fact that during the past year no improvements of a radical nature have been introduced.»
    Scientific American, Jan. 2 edition, 1909.
  • «The ordinary “horseless carriage” is at present a luxury for the wealthy; and although its price will probably fall in the future, it will never, of course, come into as common use as the bicycle.»
    Literary Digest, 1899.Airplanes

  • «Flight by machines heavier than air is unpractical (sic) andinsignificant, if not utterly impossible.» – Simon Newcomb; The Wright Brothers flew at Kittyhawk 18 months later. Newcomb was not impressed.
  • «Heavier-than-air flying machines are impossible
    Lord Kelvin, British mathematician and physicist, president of the British Royal Society, 1895.
  • «It is apparent to me that the possibilities of the aeroplane, which two or three years ago were thought to hold the solution to the [flying machine] problem, have been exhausted, and that we must turn elsewhere.»
    Thomas Edison, American inventor, 1895.
  • «Airplanes are interesting toys but of no military value
    Marechal Ferdinand Foch, Professor of Strategy, Ecole Superieure de Guerre, 1904.
  • «There will never be a bigger plane built.»
    A Boeing engineer, after the first flight of the 247, a twin engine plane that holds ten people.Computers

  • «Where a calculator on the ENIAC is equipped with 18,000 vacuum tubes and weighs 30 tons, computers in the future may have only 1,000 vacuum tubes and weigh only 1.5 tons
    Popular Mechanics, March 1949.
  • «There is no reason anyone would want a computer in their home.»
    Ken Olson, president, chairman and founder of Digital Equipment Corp. (DEC), maker of big business mainframe computers, arguing against the PC in 1977.
  • «I have traveled the length and breadth of this country and talked with the best people, and I can assure you that data processing is a fad that won’t last out the year.»
    The editor in charge of business books for Prentice Hall, 1957.
  • «But what… is it good for?»
    IBM executive Robert Lloyd, speaking in 1968 microprocessor, the heart of today’s computers.Radio

  • «Radio has no future
    Lord Kelvin, Scottish mathematician and physicist, former president of the Royal Society, 1897.
  • «The wireless music box has no imaginable commercial value. Who would pay for a message sent to no one in particular
    Associates of David Sarnoff responding to the latter’s call for investment in the radio in 1921.
  • «Lee DeForest has said in many newspapers and over his signature that it would be possible to transmit the human voice across the Atlantic before many years. Based on these absurd and deliberately misleading statements, the misguided public … has been persuaded to purchase stock in his company …»
    a U.S. District Attorney, prosecuting American inventor Lee DeForest for selling stock fraudulently through the mail for his Radio Telephone Company in 1913.Space Travel

  • «There is practically no chance communications space satellites will be used to provide better telephone, telegraph, television, or radio service inside the United States.»
    T. Craven, FCC Commissioner, in 1961 (the first commercial communications satellite went into service in 1965).
  • «Space travel is utter bilge.»
    Richard Van Der Riet Woolley, upon assuming the post of Astronomer Royal in 1956.
  • «Space travel is bunk.»
    Sir Harold Spencer Jones, Astronomer Royal of the UK, 1957 (two weeks later Sputnik orbited the Earth).
  • «To place a man in a multi-stage rocket and project him into the controlling gravitational field of the moon where the passengers can make scientific observations, perhaps land alive, and then return to earth – all that constitutes a wild dream worthy of Jules Verne. I am bold enough to say that such aman-made voyage will never occur regardless of all future advances.»
    Lee DeForest, American radio pioneer and inventor of the vacuum tube, in 1926Rockets

  • «We stand on the threshold of rocket mail.» -– U.S. postmaster general Arthur Summerfield, in 1959.
  • «… too far-fetched to be considered.»
    Editor of Scientific American, in a letter to Robert Goddard about Goddard’s idea of a rocket-accelerated airplane bomb, 1940 (German V2 missiles came down on London 3 years later).
  • «A rocket will never be able to leave the Earth’s atmosphere.»
    New York Times, 1936.Atomic and Nuclear Power
  • «The basic questions of design, material and shielding, in combining a nuclear reactor with a home boiler and cooling unit, no longer are problems… The system would heat and cool a home, provide unlimited household hot water, and melt the snow from sidewalks and driveways. All that could be done for six years on a single charge of fissionable material costing about $300.» –- Robert Ferry, executive of the U.S. Institute of Boiler and Radiator Manufacturers, 1955.
  • «Nuclear-powered vacuum cleaners will probably be a reality in 10 years.» -– Alex Lewyt, president of vacuum cleaner company Lewyt Corp., in the New York Times in 1955.
  • «That is the biggest fool thing we have ever done [research on]… The bomb will never go off, and I speak as an expert in explosives.»
    Admiral William D. Leahy, U.S. Admiral working in the U.S. Atomic Bomb Project, advising President Truman on atomic weaponry, 1944.
  • «Atomic energy might be as good as our present-day explosives, but it isunlikely to produce anything very much more dangerous
    Winston Churchill, British Prime Minister, 1939.
  • «The energy produced by the breaking down of the atom is a very poor kind of thing. Anyone who expects a source of power from the transformation of these atoms is talking moonshine.»
    Ernest Rutherford, shortly after splitting the atom for the first time.
  • «There is not the slightest indication that nuclear energy will ever be obtainable. It would mean that the atom would have to be shattered at will.»
    Albert Einstein, 1932.
  • «There is no likelihood man can ever tap the power of the atom.»
    Robert Millikan, American physicist and Nobel Prize winner, 1923.Films

  • «Who the hell wants to hear actors talk
    H. M. Warner, co-founder of Warner Brothers, 1927.
  • «The cinema is little more than a fad. It’s canned drama. What audiences really want to see is flesh and blood on the stage.” -– Charlie Chaplin, actor, producer, director, and studio founder, 1916.Telephone/Telegraph
  • «This ‘telephone’ has too many shortcomings to be seriously considered as a means of communication. The device is inherently of no value to us
    A memo at Western Union, 1878 (or 1876).
  • «The Americans have need of the telephone, but we do not. We have plenty of messenger boys
    Sir William Preece, Chief Engineer, British Post Office, 1878.
  • «It’s a great invention but who would want to use it anyway?»
    Rutherford B. Hayes, U.S. President, after a demonstration of Alexander Bell’s telephone, 1876.
  • «A man has been arrested in New York for attempting to extort funds from ignorant andsuperstitious people by exhibiting a device which he says will convey the human voice any distance over metallic wires so that it will be heard by the listener at the other end. He calls this instrument a telephone. Well-informed people know that it is impossible to transmit the human voice over wires.»
    News item in a New York newspaper, 1868.Television

  • «Television won’t last. It’s a flash in the pan.»
    Mary Somerville, pioneer of radio educational broadcasts, 1948.
  • «Television won’t last because people will soon get tired of staring at a plywood box every night.»
    Darryl Zanuck, movie producer, 20th Century Fox, 1946.
  • «While theoretically and technically television may be feasible,commercially and financially it is an impossibility, a development of which we need waste little time dreaming.»
    Lee DeForest, American radio pioneer and inventor of the vacuum tube, 1926.Railroads

  • «Dear Mr. President: The canal system of this country is being threatened by a new form of transportation known as ‘railroads’ … As you may well know, Mr. President, ‘railroad’ carriages are pulled at the enormous speed of 15 miles per hour by ‘engines’ which, in addition to endangering life and limb of passengers, roar and snort their way through the countryside, setting fire to crops, scaring the livestock and frightening women and children. The Almighty certainly never intended that people should travel at such breakneck speed
    Martin Van Buren, Governor of New York, 1830(?).
  • «What can be more palpably absurd than the prospect held out of locomotives traveling twice as fast as stagecoaches?»
    The Quarterly Review, March edition, 1825.
  • «Rail travel at high speed is not possible, because passengers, unable to breathe, would die of asphyxia.»
    Dr Dionysys Larder (1793-1859), professor of Natural Philosophy and Astronomy, University College London.Other Technology

  • «Transmission of documents via telephone wires is possible in principle, but the apparatus required is so expensive that it will never become a practical proposition
    Dennis Gabor, British physicist and author of Inventing the Future, 1962.
  • «[By 1985], machines will be capable of doing any work Man can do
    Herbert A. Simon, of Carnegie Mellon University – considered to be a founder of the field of artificial intelligence – speaking in 1965.
  • «The world potential market for copying machines is 5000 at most.»
    IBM, to the eventual founders of Xerox, saying the photocopier had no market large enough to justify production, 1959.
  • «I must confess that my imagination refuses to see any sort of submarine doing anything but suffocating its crew and floundering at sea.»
    HG Wells, British novelist, in 1901.
  • «X-rays will prove to be a hoax
    Lord Kelvin, President of the Royal Society, 1883.
  • «Very interesting Whittle, my boy, but it will never work
    Cambridge Aeronautics Professor, when shown Frank Whittle’s plan for the jet engine.
  • «The idea that cavalry will be replaced by these iron coaches is absurd. It is little short of treasonous.»
    Comment of Aide-de-camp to Field Marshal Haig, at tank demonstration, 1916.
  • «Caterpillar landships are idiotic and useless. Those officers and men are wasting their time and are not pulling their proper weight in the war.»
    Fourth Lord of the British Admiralty, 1915.
  • «What, sir, would you make a ship sail against the wind and currents by lighting a bonfire under her deck? I pray you, excuse me, I have not the time to listen to such nonsense.»
    Napoleon Bonaparte, when told of Robert Fulton’s steamboat, 1800s.
  • «The phonograph has no commercial value at all.»
    Thomas Edison, American inventor, 1880s.
  • «If I had thought about it, I wouldn’t have done the experiment. The literature was full of examples that said ‘you can’t do this’
    Spencer Silver on the work that led to the unique adhesives for 3-M “Post-It” Notepads.
  • «Fooling around with alternating current is just a waste of time. Nobody will use it, ever.»
    Thomas Edison, American inventor, 1889 (Edison often ridiculed the arguments of competitor George Westinghouse for AC power).
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Le patriotisme des riches

Donald Trump

Donald Trump

Politique et économie aux États-Unis : Le patriotisme des riches

par Jorge Majfud *

Dans tout le monde, le riches presque ils n’émigrent pas, presque n’entrent pas dans le forces armée qu’ils envoient à ses guerres et qui rassasient tout de suite des honneurs et d’applaudissements, et ils maudissent l’État qui leur suce le sang. Quand les économies vont bien, ils exigent des diminutions d’impôts pour soutenir la prospérité et quand les choses vont mal exigent que le maudit État les sauve de la catastrophe (avec l’argent des impôts, ceci va sans dire).

Depuis la crise financière de 2008, le plus grand souci de la classe moyenne usaméricaine a été le chômage et le déficit, les deux hérités du gouvernement républicain de George Bush. A l’intérieur de ce parti, le « Tea Party » a surgi avec une force qui lui a permis de dominer sa rhétorique mais peut-être ceci sera sa propre ruine dans les proches élections, qui en principe se leur présentent favorables. Son drapeau est l’idéologie Reagan-Thatcher et l’orthodoxie de s’opposer à toute augmentation des impôts. Ils assurent que l’on ne peut pas pénaliser ceux qui triomphent, les riches, avec des impôts, parce qu’ils sont les riches qui créent les postes de travail quand la richesse commence à se répandre depuis là-haut. Dans un débat en 2008, Obama a commenté que les partisans de cette théorie (plutôt, une idéologie) avec la crise avaient découvert que quand on attend que la richesse ruisselle depuis là-haut, la douleur commence à monter depuis en bas.

Les actuelles données (pour ne pas aller loin) contredisent la théorie du « trickle-down » portée à l’extrême par le dernier gouvernement républicain, puisque la capacité d’avarice de « là-haut » est illimitée, pour ne pas dire à l’infinie, et le chômage n’a pas baissé dans ces dernières années, mais le contraire.

Bien que dans le pays 700.000 postes de travail ne soient pas détruits par mois comme a été fait il y a une paire d’années, la création de nouveaux postes continue d’être faible (entre 15.000 et 250.000 par mois ; un rythme salutaire pour descendre 9.2 pour cent de chômage devrait être de 300.000 nouveaux postes par mois).

D’un autre côté, dans la dernière année la productivité a grandi dans des proportions plus grands et, surtout, les bénéfices des grandes compagnies. Chaque semaine on peut lire dans les quotidiens spécialisés les résultats de bénéfices gigantesques, d’un industriel ou des services qui ont augmenté ses gains de 30, 50 ou 60 pour cent, comme quelque chose de normal et routinier. N’importe lequel de ces pourcentages ils signifient quelques milliards de dollars. En incluant les auparavant laisse pour mortes automotrices de Detroit. Sans entrer dans des détails comment la classe moyenne, a travers l’État, a financé le sauvetage de tous ces géants, sans élection et sous la menace dont quelque chose de pire pouvait avoir arriver.

Depuis les années 80, la richesse d’haut continue de s’accumuler et le chômage en bas continue attendre depuis 2009 des niveaux historiques. Des études ont montré que cette différence entre riches et pauvres (Bureau of Economic Analysis), une caractéristique latinomericaine, a grandi sous cette idéologie du trickle-down .

Bien avant la crise de 2008, quand existait encore un excédent hérité de l’administration Clinton, les républicains ont réussi à réduire les impôts pour les couches les plus riches, parmi eux les groupes pétroliers. Cette période de faveur prenait fin cette année et il a été étendu par le propre Obama sous pression républicaine, peu de temps après que les Démocrates perdaient le contrôle de la Chambre basse. Alors, le président Obama a été fort critiqué par son propre parti pour donner plus de concessions aux Républicains que pour exiger de ceux-ci un peu en échange.

Cependant, dans ces dernières semaines les positions se sont polarisées. Dans l’une des dernières réunions avec les républicains, Obama, lui qui ne perd jamais son calme, il s’est s’abruptement levé en menaçant : « ne me prouvez pas ». Devant les négociations pour augmenter le plafond d’endettement (une pratique normale aux États-Unis et dans beaucoup d’autres pays ; seulement dans l’administration Bush la même mesure a été votée sept fois) les républicains continuent d’essayer de suspendre et d’éliminer plusieurs programmes d’aide sociale et en se refusant de monter radicalement les impôts aux plus riches (dans de nombreux cas, des multimillionnaires).

Parleur part, les démocrates et le président Obama se refusent à réduire les services sociaux et dans une contrepartie ils exigent augmenter les impôts aux plus riches. J’ai écouté certains millionnaires en se demandant pourquoi ils ne payaient pas plus impôts quand ce sont eux, précisément, qu’ont plus de possibilités de contribuer quand le pays a besoin. Quand le pays de la moitié vers le bas a besoin de cela, faudrait préciser. Mais ils ne sont pas apparemment ces millionnaires qui font du lobbies en faisant pression dans les congrès des pays.

De toute façon, et malgré tout ce mise-en-scène républicaine, je n’ai pas de doutes de ce qu’avant le 2 août le parlement votera une nouvelle hausse du plafond d’endettement. Pourquoi ? Simplement parce que cella arrange aux dieux investisseurs de Wall Street. Non parce qu’il y a des travailleurs au chômage ou des soldats sans jambes dans l’attente de la charité de l’État qui les a envoyés au front en échange d’un discours et des quelques médailles.

Jorge Majfud
Jacksonville University

Paris, le 20 juillet 2011.

Traduit de l’espagnol pour El Correo par : Estelle et Carlos Debiasi

Census data show wealth of whites is 20 times that of blacks, widest US gap in quarter-century

U.S. Census Bureau Regions, Partnership and Da...

U.S. Census Bureau Regions

 

By Associated Press

WASHINGTON — The wealth gaps between whites and minorities have grown to their widest levels in a quarter-century. The recession and uneven recovery have erased decades of minority gains, leaving whites on average with 20 times the net worth of blacks and 18 times that of Hispanics, according to an analysis of new Census data.The analysis shows the racial and ethnic impact of the economic meltdown, which ravaged housing values and sent unemployment soaring. It offers the most direct government evidence yet of the disparity between predominantly younger minorities whose main asset is their home and older whites who are more likely to have 401(k) retirement accounts or other stock holdings.

“What’s pushing the wealth of whites is the rebound in the stock market and corporate savings, while younger Hispanics and African-Americans who bought homes in the last decade — because that was the American dream — are seeing big declines,” said Timothy Smeeding, a University of Wisconsin-Madison professor who specializes in income inequality.

The median wealth of white U.S. households in 2009 was $113,149, compared with $6,325 for Hispanics and $5,677 for blacks, according to the analysis released Tuesday by the Pew Research Center. Those ratios, roughly 20 to 1 for blacks and 18 to 1 for Hispanics, far exceed the low mark of 7 to 1 for both groups reached in 1995, when the nation’s economic expansion lifted many low-income groups to the middle class.

The white-black wealth gap is also the widest since the census began tracking such data in 1984, when the ratio was roughly 12 to 1.

“I am afraid that this pushes us back to what the Kerner Commission characterized as ‘two societies, separate and unequal,’” said Roderick Harrison, a former chief of racial statistics at the Census Bureau, referring to the 1960s presidential commission that examined U.S. race relations. “The great difference is that the second society has now become both black and Hispanic.”

Stock holdings play an important role in the economic well-being of white households. Stock funds, IRA and Keogh accounts as well as 401(k) and savings accounts were responsible for 28 percent of whites’ net worth, compared with 19 percent for blacks and 15 percent for Hispanics.

According to the Pew study, the housing boom of the early to mid-2000s boosted the wealth of Hispanics in particular, who were disproportionately employed in the thriving construction industry. Hispanics also were more likely to live and buy homes in states such as California, Florida, Nevada and Arizona, which were in the forefront of the real estate bubble, enjoying early gains in home values.

But those gains quickly shriveled in the housing bust. After reaching a median wealth of $18,359 in 2005, the wealth of Hispanics — who derived nearly two-thirds of their net worth from home equity — declined by 66 percent by 2009. Among blacks, who now have the highest unemployment rate at 16.2 percent, their household wealth fell 53 percent from $12,124 to $5,677.

[Source Washington Post]

Social Security has a $2.6 trillion surplus today

“Social Security is funded by the payroll tax, not by the U.S. Treasury. Social Security has a $2.6 trillion surplus today”

Congratulations Sen. Coburn

 

 If there was ever a time in the modern history of America that the American people should become engaged in what’s going on here in Washington, now is that time. Decisions are being made that will impact not only our generation but the lives of our children and our grandchildren for decades to come, and I fear very much that the decisions being contemplated are not good decisions, are not fair decisions.

There is increased understanding that that defaulting for the first time in our history on our debts would be a disaster for the American economy and for the world’s economy. We should not do that.

There also is increased discussion about long-term deficit reduction and how we address the crisis which we face today of a record-breaking deficit of $1.4 trillion and a $14 trillion-plus national debt.

One of the long-term deficit reduction plans came from the so-called Gang of Six. We do not know all of the details of that proposal. In fact, we never will know because a lot of the decisions are booted to committees to work out the details.

It is fair to say, however, that Senators Coburn, Senator Crapo and Chambliss deserve congratulations. Clearly, they have won this debate in a very significant way. My guess is that they will probably get 80 percent or 90 percent of what they wanted. In this town, that is quite an achievement, but they have stood firm in their desire to represent the wealthy and the powerful and multinational corporations. They have threatened. They have been smart. They have been determined. And at the end of the day, they will get almost all of what they want. That is their victory, and I congratulate them.

Unfortunately, their victory will be a disaster for working families in this country, for the elderly, for the sick, for the children and for low-income people.

Based on the limited information that we have, I think it is important to highlight some of what is in this so-called Gang of Six proposal that the corporate media, among others, are enthralled about.

Some may remember that for a number of years, leading Democrats said that we will do everything that we can to protect Social Security, that Social Security has been an extraordinary success in our country, that for 75 years, with such volatility in the economy, Social Security has paid out every nickel owed to every eligible American. I heard Democrats say that Social Security has nothing to do with the deficit. That is right because Social Security is funded by the payroll tax, not by the U.S. Treasury. Social Security has a $2.6 trillion surplus today. It can pay out every benefit owed to every eligible American for the next 25 years. It is an enormously popular program. Poll after poll from the American people says doesn’t cut Social Security. Two and a half years ago when Barack Obama, then a senator from Illinois, ran for president of the United States, he made it very clear if you voted for him there would be no cuts in Social Security.

What Senators Coburn, Crapo and Chambliss have managed to do in the Gang of Six is reach an agreement where there will be major cuts in Social Security. Don’t let anybody kid you about this being some minor thing. It is not. What we are talking about is that Social Security cuts would go into effect virtually immediately. Ten years from now, the typical 75-year-old person will see their Social Security benefits cut by $560 a year. The average 85-year-old will see a cut of $1,000 a year. Now, for some people here in Washington, maybe the big lobbyists who make hundreds of thousands a year, $560 a year or $1,000 a year may not seem like a lot of money, but if you are a senior trying to get by on $14,000, $15,000, $18,000 a year and you’re 85 years old, the end of your life, you’re totally vulnerable, you’re sick — a $1,000 per year cut in what you otherwise would have received is a major, major blow.

So I congratulate Senator Coburn, Senator Crapo, Senator Chambliss for doing what president Obama said would not happen under his watch, what the Democrats have said would not happen under their watch.

But it’s not just Social Security. We have 50 million Americans today who have no health insurance at all. Under the Gang of Six proposals, there will be cuts in Medicare over a 10-year period of almost $300 billion. There will be massive cuts in Medicaid and other health care programs. There will be caps on spending, which mean that there will be major cuts in education. If you are a working-class family, hoping that you’re going to be able to send your kid to college and thinking that you will be eligible for a Pell grant, think twice about that. Pell grants may not be there. If you’re a senior who relies on a nutrition program, that nutrition program may not be there. If you think it’s a good idea that we enforce clean air and clean water provisions so that our kids can be healthy, those provisions may not be there because there will be major cuts in environmental protection.

Some people think that’s not so good, but at least our Republican friends are saying we need revenue and we’re going to get $1 trillion in revenue. But wait a minute,. If you read the proposal, there are very, very clear provisions making sure that we are going to make massive cuts in programs for working families, for the elderly, for the children. Those cuts are written in black and white. What about the revenue? Well, it’s kind of vague. The projection is that we would rise over a 10-year period $100 billion in revenue. Where is that going to come? Is it necessarily going to come from the wealthiest people in this economy? Is it going to come from large corporations who are enjoying huge tax breaks? That is not clear at all. I want middle-class families to understand that when we talk about increased revenues, do you know where that comes from? It may come from cutbacks in the home mortgage interest deduction program, which is so very important to millions and millions of families. It may mean that if you have a health care program today, that health care program may be taxed. That’s a way to raise revenue. It may be that there will be increased taxes on your retirement programs, your I.R.A.’s, your 401(k)’s. But we don’t have the details for that. All we have is some kind of vague promise that we’re going to raise $1 trillion over the next 10 years, no enforcement mechanism and no clarity as to where that revenue will come from.

That is why it is so terribly important that the American people become engaged in this debate which will have a huge impact on them, on their parents and on their children. The American people must fight for a fair deal. At a time when the wealthiest people in this country are doing phenomenally well and their effective tax rate is the lowest on record, at a time when the top 400 individuals in this country own more wealth than 150 million Americans, at a time when corporate profits are soaring and in many instances corporations, these same corporations pay nothing in taxes, at a time when we have tripled military spending since 1997, there are fair ways to move toward deficit reduction which do not slash programs that working families and children and the elderly desperately depend upon.

This senator is going to fight back. I was not elected to the United States Senate to make devastating cuts in Social Security, in Medicare, in Medicaid, in children’s programs while lowering tax rates for the wealthiest people in this country.

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Sanders es el único senador estadounidense que se declara abiertamente como un socialista, siendo apoyado en su última campaña electoral por partidos progresistas y movimientos de izquierda minoritarios de Vermont, llegando a obtener un 65% de las preferencias de ese estado.

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Mitos fundamentales sobre la inmigración

Mythes de base sur l’immigration (French)


Seis mitos fundamentales sobre la inmigración

 

En casi todos los países y a lo largo de diferentes épocas, las clases más conservadoras han estado siempre en los extremos de la pirámide social. En Estados Unidos la retórica conservadora ha logrado captar parte de los sectores de los extractos más bajos de la sociedad, no recurriendo a liberar a los ricos de impuestos (para esto está la ideología del “trickle down”) sino creando el demonio del inmigrante ilegal. No hay nada mejor para canalizar las frustraciones de las clases más bajas que crear enemigos tribales dentro de la misma clase.

Así se han aprobando leyes como en Arizona y en Georgia, que criminalizan a “los sin papeles”, lo que ha provocado la fuga de muchos trabajadores indocumentados de un estado a otro. Como resultado, los pequeños y medianos empresarios del área de la construcción y sobre todo de la actividad agrícola se quejan que no hay brazos para levantar las cosechas. Solo en la costa oeste los puestos de recolectores sin ocupar superan los cientos de miles. Claro, hay que trabajar sin aire acondicionado.

Innumerables estudios (ej. Damian Stanley y Peter Sokol-Hessner, NYU; Mahzarin Banaji, Harvard Univ., etc.) han demostrado que el miedo al otro es prehistórico y provoca reacciones negativas hasta en la persona más pacífica cuando se le presentan diferentes imágenes de diferentes rostros. No obstante, aquellos que entendemos que existe cierto grado de evolución humana, no defendemos un rasgo milenario por el sólo hecho de ser milenario. Podemos asumir que el amor y el odio, el temor y la solidaridad, como lo sugieren las mayores obras de arte, son emociones irreductibles, no cuantificables por principio y definición, y seguramente inmanentes a todos los seres humanos a lo largo de la historia. Pero no las formas en que los individuos y las sociedades se relacionan para desarrollarse y evolucionar. Si no hay progreso histórico en cada individuo (cualquier tibetano del siglo V puede ser social y moralmente superior a un habitante contemporáneo de Rio o Filadelfia), en cambio podemos esperar que sí lo haya en una sociedad dada que es capaz de aprovechar la experiencia histórica, propia y ajena. Si en los primates existe la mentira, la explotación y las jerarquías sociales y políticas (Frans de Waal, etc.), ello no es un indicio de que estas estructuras (culturales) sean insuperables sino, a juzgar por las diferencias entre algunos hombres y un orangután, todo lo contrario. Al menos que los conservadores propongan a los monos como pruebas, no de una posible evolución sino de la imposibilidad de evolucionar.

En la problemática de la inmigración inevitablemente juegan estos elementos primitivos, aunque maquillados con retóricas cargadas de preceptos ideológicos sin una racionalidad mínima. Por lo tanto son mitos, creencias indiscutibles (es decir, realidades) para determinados grupos, producto de repeticiones, sobre todo mediáticas.

Más allá de que nunca apoyamos ni apoyaremos la opción de una inmigración ilegal, el punto central aquí es analizar la realidad instaurada.

 

Mito I: Con los inmigrantes aumenta la criminalidad

Falso. Diferentes estudios de diferentes universidades (Robert Sampson, Harvard University; Daniel Mears, Florida State University; Public Policy Institute of California, PPIC, etc.) han demostrado claramente que a un incremento de la inmigración sigue un descenso de la criminalidad. También se ha observado que sobre todo la primera generación de inmigrantes es menos propensa a la violencia que la tercera, muy a pesar de las mayores necesidades económica que suele sufrir la primera generación. La relación inversa entre violencia e inmigración latina, puede resultar paradójica, considerando la violencia brutal que existe en las sociedades de las que proceden estos inmigrantes. Paradoja que, como toda paradoja, es apenas una contradicción aparente con una lógica interna; obviamente, muy fácil de explicar.

Mito II: Los inmigrantes le quitan los trabajos a los nacionales

Falso. En todos los países del mundo siempre se ha buscado a alguna minoría débil para descargar todas las frustraciones de cada crisis. En Estados Unidos algunos desempleados se quejan de que los inmigrantes ilegales les quitan los trabajos, lo cual resulta una muestra de época inteligencia y probablemente de mala fe: es mejor quedare en casa o salir a comer a un restaurante con el dinero del Estado que ir a hacer trabajos duros que sólo aquellos inmigrantes pobres (los ricos no emigran) son capaces de hacer.

Los inmigrantes más pobres no hablan inglés (en ocasiones, los mexicanos y centroamericanos ni siquiera hablan español), no conocen las leyes, no tienen papeles para trabajar, son perseguidos o viven escondiéndose y aún así consiguen trabajos que los “pobres americanos” no pueden conseguir. ¿Cómo hacen?

Por el contrario, estudios serios demuestran que la inmigración ayuda a crear nuevos puestos de trabajo (Gianmarco Ottaviano, Università Bocconi, Italia; Giovanni Peri, University of California). Según un estudio de Pew Research Center, en los tres últimos años la inmigración ilegal latinoamericana a Estados Unidos ha caído 22 por ciento, sin que esto haya significado un descenso de la tasa de desempleo. De hecho, sólo los inmigrantes indocumentados aportan más de medio millón de consumidores al año.

Mito IV. Los inmigrantes ilegales son una carga porque usan servicios públicos que no pagan.

Falso. Cualquier ciudadano desocupado o que gane menos de 18.000 dólares anuales hace uso gratuito de cualquier servicio médico y de muchos otros servicios públicos y privados, como vivienda y pensiones. Los trabajadores sin papeles acuden a un servicio sanitario en última instancia (The American Journal of Public Health) y en muchos casos pagan por consultas y tratamientos. Muchos ni siquiera denuncian robos y abusos. Ningún camionero pretendería lucrar con su máquina sin llevarla alguna vez al mecánico, pero muchos ciudadanos que se benefician de los trabajadores indocumentados esperan que éstos nunca acudan a un hospital, a pesar de que los trabajos que hacen suelen ser los más peligrosos e insalubres.

Según la National Academy of the Sciences de Estados Unidos, los números muestran que estos inmigrantes aportan más de lo que toman de la economía nacional. Según el economista Benjamin Powell, estos trabajadores aportan 22 billones de dólares anuales y su legalización fácilmente aumentaría esa cifra.

En términos globales, el principal factor que pone en ventaja a Estados Unidos con respecto a las demás economías desarrolladas (incluida la emergente China) radica en su todavía alta tasa de trabajadores jóvenes, en gran medida debido a la alta tasa de natalidad entre la población hispana y a la inmigración misma, sin la cual programas como el Social Security serían insostenibles en un futuro cercano.

Mito V. Los indocumentados no pagan impuestos.

Falso. Los indocumentados pagan impuestos de muchas formas, directas o indirectas. Según cálculos de los últimos años, cada inmigrante ilegal paga miles de dólares en impuestos, mucho más que muchos ciudadanos inactivos. En total, el Social Security recibe más de 9 billones de dólares anuales de estos contribuyentes que probablemente nunca reclamarán ninguna devolución en forma de pensiones o beneficios. Actualmente hay cientos de billones de dólares aportados por trabajadores fantasmas (Eduardo Porter, New York Times; William Ford, Middle Tennessee State University; Marcelo Suárez-Orozco, New York University).

Mito VI: Los inmigrantes ilegales tienen poder corporativo.

Falso. Los inmigrantes no nacionalizados, sobre todo los ilegales, no votan en ninguna elección. En muchos casos ni siquiera pueden votar en las elecciones de sus países de origen, aunque sus millonarias remesas nunca han sido rechazadas ni despreciadas.

El slogan de “latinos unidos” es un buen negocio para las grandes cadenas de medios hispanos en Estados Unidos, pero esta unión es muy relativa. Aunque hay un sentimiento de “hispanidad” dentro de cualquier mundo “no hispano”, lo cierto es que las rivalidades, rencores y chauvinismos solapados surgen apenas “el otro no hispano” desaparece del horizonte tribal. También los estatus legales e ideológicos son, en casos, radicalmente inconciliables. Basta con considerar un trabajador mexicano ilegal y un balsero cubano, protegido por ley.

Jorge Majfud

majfud.org

Julio 2011, Jacksonville University

Gara (España)

Claridad (Puerto Rico)

Milenio , II (Mexico)

La Republica (Uruguay)

 

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