Las sectas protestantes repiten el nombre de Jesús hasta cuando tienen sexo, pero rara vez citan los Evangelios. Prefieren el Antiguo Testamento y sus referencias a las riquezas, al poder y a los derechos especiales de un grupo autolegido. Tal vez porque Jesús era demasiado anticapitalista para su sensibilidad.
Así que aquí van algunas ideas:
«Devoran las casas de las viudas y, para disimularlo, hacen largas oraciones.» (Marcos 12:40; Lucas 20:47).
«Mi casa será llamada casa de oración; pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones.» (Mateo 21:13; Marcos 11:17; Lucas 19:46).
«Sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.» (Mateo 23:27).
«Cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. De cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» (Mateo 6:5–6)
Jesús
(JM, agosto 2026)

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