En Argentina han encontrado el siguiente patrón histórico: las tres veces que salieron campeones del mundo fueron con los últimos tres presidentes con bigotes.
Muchachos, no se distraigan leyendo patrones metafísicos. Se están perdiendo el reconocimientos de patrones más obvios y, por lejos, más relevantes como, por ejemplo, el hecho de que desde la Revolución Libertadora de 1955 todos los entreguistas de la industria nacional argentina a las potencias extranjeras, toda entrega de soberanía al FMI y corporaciones extranjeras, fueron realizadas por marionetas proto-liberales y neoliberales.
Martínez de Hoz, Videla, Menem, Cavallo, Macri, Dujovne, Caputo, Milei, Sturzenegger y Caputo tienen algo en común: eran y son neoliberales acérrimos. Privatizaron ganancias y nacionalizaron deudas; endeudaron al país, destruyeron su industria y hasta su consumo; fracasaron estrepitosamente, todos sin excepción, echándole la culpa a su propio pueblo por no donar más sangre de la que debían.
Ninguno de estos charlatanes, sociópatas entreguistas tenía bigotes. Tampoco los presidentes de tres períodos de los Kirschner (quienes sacaron a su país de la dependencia del FMI, algo que se asumía imposible décadas antes) tenían bigotes. Durante los tres períodos de las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Argentina experimentó un crecimiento del PIB anual promedio del cinco por ciento. Algo que sólo ocurrió antes en la única presidencia de Arturo Frondizi en los años 60 y a principios del siglo XX con Roque Sáenz Peña—aunque en este caso el crecimiento anual fue mucho menor que a principios del siglo XXI con “Los K”.
Jorge Majfud, julio 2026

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