La educación y el desarrollo intelectual ante el tsunami de las IA

Cada vez resulta más difícil evaluar los trabajos de los estudiantes debido a las IA. Desde hace un par de años, a los maestros y profesores nos va quedando el salón de clase, el contacto humano como el recurso más efectivo de educación y desarrollo intelectual. Claro, eso por el momento, hasta que ya no se pueda identificar un holograma o un clon de silicona de un ser humano conocido o identificado.

Tal vez, en pocos años, tengamos cámaras con IA para medir el tiempo y la intensidad de atención que ponga cada uno de los estudiantes. Será igualmente deshumanizador, pero será uno de los últimos recursos para un ejercicio semejante al levantamiento de pesas en los gimnasios; ejercicio que no sirve para realizar ningún trabajo productivo (más allá de la producción de algunos kilovatios), ya que cualquier máquina supera la fuerza de un ser humano, pero, al menos, evita que los músculos decaigan en la decrepitud.

Lo mismo el músculo gris. De esa forma se evitaría de forma artificial la muerte definitiva de la atención y del pensamiento humano. Incluso hasta convertirse en una lucha moral de la facción humanista a nivel global. Para entonces habrá dos posibilidades: (1) una catástrofe que baraje y reparta de nuevo o (2) una resistencia heroica, pero destinada al fracaso, a la extinción de la especie como la conocemos de los últimos miles de años.

Es posible que no se pueda evitar la decadencia de la inteligencia crítica y la dependencia existencial de una tecnología independiente de la especie humana (tan independiente como la tecnología de las últimas generaciones de los individuos), porque eso es como resistir la subida del nivel de los océanos construyendo muros.

Entonces, el trabajo intelectual del matemático, del ingeniero, del médico, del artista y del filósofo se parecerá, en el mejor de los casos, al logro de un atleta. No servirá para nada, sino para demostrar hasta dónde puede llegar la capacidad de un ser humano. De la misma forma que Mohammed Alí o Bolt se convirtieron en estrellas y en modelos para otros humanos no porque pudiesen ganarle a un gorila en el ring o a un chita en una pista; no porque fuesen más fuertes que una pala retroexcavadora o más rápidos que un automóvil, sino porque podían hacer algo mejor que otros seres humanos.

Siempre hubo libros buenos y malos, pero en un futuro dominado por las IA, los libros de papel serán el último refugio confiable de una humanidad en crisis existencial. Las IA y sus esclavos humanos tratarán de convencerte de lo contrario, pero no podrán hacerlo con todos. Este será el punto neurálgico y el recurso crítico de las futuras batallas.  

Jorge Majfud, setiembre 2026


Posts relacionados:

Descubre más desde Escritos Críticos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo