sobre lecturas y escrituras

sobre lecturas y escrituras

La escritura no ha cambiado básicamente con el pasaje de una maquina de escribir Underwood u Olivetti a un ordenador. Se ha vuelto más fácil corregir. Ya no es necesario reescribir páginas enteras por causa de un simple error. Ya no estamos tentados en dejar un error de estilo impune por simple pereza o cansancio.

Pero básicamente la escritura no ha cambiado. Sobre todo para los escritores que, sospecho, en su gran mayoría todavía escriben sus primeras ideas con un bolígrafo.  Según las ultimas investigaciones, la escritura a mano estimula la inteligencia de los niños que están aprendiendo a escribir de mejor forma que el teclado. Como siempre, en esto sigo el mismo criterio que para las comidas: cuanto mas natural y variado, mejor.

Creo que los cambios más dramáticos están en la lectura. Incluso los cambios más importantes en los hábitos y en las habilidades de escritura proceden de los cambios en los hábitos y en las habilidades de lectura.

A largo plazo, lectura en distintos formatos no es la misma lectura. En el mundo digital la lectura de “largo aliento” es rara o por lo menos mucho más rara de lo que era en la cultura del libro impreso. A veces es una lectura menos obediente y otras veces es una lectura esclava de falsas urgencias de negación a través de la respuesta propia que, estimulada o protegida por el anonimato y la brevedad y la fragmentación, solo sirve como recurso catártico de lo peor que se encuentra depositado en el alma humana.

Una reciente y convincente investigación de la universidad de la Universidad Normal de Pekín sugiere que los distintos idiomas usan partes diferentes del cerebro.

De manera semejante podemos entender que distintos hábitos de lectura y de escritura utilizan distintas partes del cerebro. En varias oportunidades publiqué mi desencanto con ciertas particularidades de la cultura digital como lo es la sustitución de la cultura de la lectura de largo aliento por la cultura de la hiperfragmentación.

Ni apologistas ni reaccionarios. Simplemente atentos. La critica contra la “cultura del libro tradicional” como si se tratase de una critica al uso de la maquina a vapor no solo es infundada sino que es sospechosamente cómoda. Si la maquina a vapor pudiese recorrer mil kilómetros y los modernos trenes eléctricos fuesen incapaces de unir dos puntos separados diez cuadras sin detenerse a recargar sus baterías hoy seguiríamos usando maquinas a vapor con diseños más modernos.

El punto es que, si no se es un escritor riguroso o un académico profesional, difícilmente uno pueda encontrarse con alguien que se haya tomado unas horas semanales para leer e investigar sobre un tema especifico.

La twiterización de las habilidades intelectuales puede ser un día un proceso irreversible o puede provocar un efecto inverso al previsto: la democratización de la información por estos medios y debido a estos hábitos corre el riesgo de llevarnos a una aristocratización aun mayor de la formación intelectual.

Creo que si miramos a la historia podemos hacer un esquema básico sobre estos cambios.

I)                   Era oral. Una etapa donde el soporte principal era la comunicación oral y los hábitos intelectuales, aparte del desarrollo de las habilidades practicas, era la mitología, el presente perpetuo y la percepción del tiempo circular.

II)                Era de la escritura. Aquí podríamos dividirlo en: (a) una etapa donde surge la escritura en sus diversos soportes y alcanza su madurez con los textos religiosos de Oriente Medio (la aparición del pasado concreto y percepción del tiempo lineal y fatal) y más tarde con los filósofos de la Grecia clásica; (b) la popularización a partir del siglo XV de la lectura en libros y diarios hasta fines del siglo XX.

III)              Era digital. La popularización de la escritura en detrimento de la lectura. La cultura de la urgencia, la inmediatez y la fragmentación.

Esta ultima etapa, que en cierto aspecto significa el renacimiento de la palabra escrita, es, en el fondo, el renacimiento de la primera etapa, desde el momento en que la escritura se confunde con los hábitos de la oralidad y el presente resurge sobre el prestigio del pasado como fuente de conocimiento y valoración.

jorge majfud

 

 

 

Los textos que aparecen en esta sección como “diario” o “notas al margen” pueden ser reproducidos en parte pero no en su totalidad ya que son notas espontáneas y no han sido organizadas para ser publicadas como artículos. El autor sugiere dirigirse a las restantes secciones para tal propósito o consultar a jmajfud@ju.edu
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