El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, dijo que el país tiene “una tradición muy laicista, pero a veces hemos despreciado el rol que cumple la espiritualidad”, y sostuvo que “el tema adicciones lo trabajan mejor las iglesias que el Estado”
Como cada día se superan, no deja de sorprender lo poco preparados que están los presidentes y sus bufones en el mundo, de derecha a izquierda.
En el caso de Uruguay, se están quedando con la cáscara del lenguaje simplista para ocultar ideas simplistas. En sus últimas declaraciones, por ejemplo, Orsi continúa haciéndole el juego político de las corporaciones religiosas creando falsas dicotomías como religión-Estado (son diferentes, no deben ser confundidas en un Estado moderno, pero no opuestas) al excluir factores terceros como la ciencia, por ejemplo. Un detalle.
- “Hemos despreciado el rol que cumple la espiritualidad” ¿Quiénes lo han despreciado? ¿Los gritones, atletas de templos, autoproclamados fabricantes de milagros? ¿Sólo hay espiritualidad en una iglesia, aunque se trate de una secta de fanáticos? ¿Hasta cuándo los voceros, ministros y tesoreros de Dios van a auto atribuirse espiritualidad exclusiva? ¿También eso han privatizado?
- “El tema adicciones lo trabajan mejor las iglesias que el Estado” ¿Qué hay de la medicina y de la ciencia que estudia las adicciones, las depresiones? ¿Los creyentes no se deprimen? ¿No hay fanáticos creyentes violadores, pederastas, narcotraficantes, corruptos a gran esclala, promotores de guerras, masacres y genocidios? ¿Qué hay de otros componentes de la ecuación, como la economía? ¿Qué hay de la cultura materialista y consumista? ¿Qué hay de la academia, demonizada por esos mismos fanáticos salvadores, históricamente promovidos por agencias secretas y por sectas tecnológicas? ¿Qué hay del conocimiento indígena, tradicionalmente despreciado por la arrogancia del fanatismo étnico anglosajón?
¿Qué hay de lo pésimo que son los políticos gobernando y de lo buenos que son haciéndole los mandados al poder financiero de las sectas internacionales?
Con este grado de profundidad intelectual y de manipulación ideológica que sigue los mismos patrones que en casos de marionetas neoliberales como Milei en Argentina, no es de extrañarse que brillen en la cobardía de no atreverse a usar la palabra “genocidio” para referirse al genocidio en Gaza, por ejemplo.
jorge majfud, mayo 2026
