
Un incendio se desató el viernes en la refinería Ñico López en La Habana, Cuba, en medio de una grave escasez de combustible que enfrenta el país. El fuego, que comenzó en un almacén de esa planta, fue controlado rápidamente y no se reportaron heridos, según el Ministerio de Energía y Minas de Cuba. Las causas del incidente todavía están siendo investigadas. El siniestro ocurrió cerca de dos petroleros amarrados en el puerto, mientras que barcos de la Marina de México llegaron recientemente con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria. Cuba atraviesa una crisis energética agudizada por un bloqueo de suministros de petróleo, lo que ha generado prolongados cortes de electricidad y dificultades para importar combustible.
El asedio estadounidense a Cuba ha estrangulado a la isla, ha reducido su producción eléctrica en un 50 por ciento y ha apagado las luces de millones de niños y familias, hogares y hospitales.
Mientras, el ejército de Estados Unidos realizó el viernes otro ataque letal contra una embarcación supuestamente vinculada al narcotráfico en el Caribe, causando la muerte de tres personas, según informó el United States Southern Command. El operativo forma parte de la campaña llamada Operation Southern Spear, impulsada por la administración de Donald Trump, cuyo objetivo declarado es frenar el tráfico de drogas.
Con este ataque, al menos 124 personas han muerto en acciones similares. El gobierno estadounidense ha calificado a los fallecidos como “combatientes ilegales” y sostiene que puede realizar estos bombardeos sin revisión judicial, basándose en un dictamen clasificado del Departamento de Justicia.
Este fue el cuarto ataque conocido públicamente en lo que va del año. En un operativo previo murieron dos personas y hubo un sobreviviente; la United States Coast Guard brindó apoyo técnico en las labores de búsqueda y rescate coordinadas por el Maritime Rescue Coordination Center Ecuador.
Sin embargo, la administración ha presentado pocas pruebas públicas de que las víctimas estuvieran vinculadas a cárteles o de que todas las embarcaciones transportaran drogas. La legalidad de estas operaciones está siendo cuestionada en el United States Congress, especialmente tras el primer ataque del 2 de septiembre, que incluyó un segundo bombardeo contra tripulantes que habían sobrevivido inicialmente. Abogados militares actuales y retirados declararon a CNN que estas acciones no parecen legales.

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