Ventanas, de Eduardo Galeano

Prólogo a Ventanas

En el antiguo mundo árabe se acostumbraba grabar con letras de oro los mejores versos de los mejores poetas. Como el precioso metal ha sido una maldición en nuestro continente, la voz de Eduardo Galeano no podría dibujarse en él. Por el contrario, parece del todo apropiado que este libro de cerámica recoja sus palabras en el elemento original donde los antiguos sumerios, hace tres mil años, grabaron sus primeros poemas y con el cual, dicen muchas historias, los dioses crearon a los hombres y a las mujeres para que se buscaran por toda la eternidad y, eventualmente, se pudieran encontrar una vez convertidos en mortales.

Pero esta búsqueda del amor y del sentido perdido de las cosas no es, para Galeano, una vía dolorosa sino el recurso principal de los caminantes.

Pocos grandes escritores en el último siglo han cultivado como él la poesía en prosa. Sus palabras acarician las cosas simples, a veces con la delicadeza de un padre y otras veces con la delicadeza de un amante. Su ironía, en cambio, nunca ha perdido el filo necesario ante la barbarie. Así ha sobrevivido a dictadores y al violento pendular de la historia, y así continúa con su vocación de cazar dragones sin perder la alegría necesaria para cada renacimiento.

Antes de cambiar de vocación, los libros de bolsillo nacieron como manuales para las guerras. Este libro de cerámica, en cambio, nació de la tierra para que hablase de la vida. Ahora venimos él para revivir aquel profundo espíritu que reconocía en un espacio público, abierto, el valor de la palabra maestra, que nunca es sólo palabra, que cuando vale, vale por todo lo que no es.

Galeano ha querido que se titule Ventanas. Creo que es un nombre apropiado para un libro que extrañamente no se puede mover pero nos mueve para leerlo.

Pasarán por aquí y por estas palabras los ojos ávidos y los labios susurrando y las manos sensuales y el viento sin prisa pasarán y seguirán pasando para que el mundo recupere su espíritu y no se detenga y no se caiga en la materia muerta, como querían los primeros hombres y mujeres de este continente.

Aquí, lector, te detienes un instante para que las palabras te caminen.

Aquí se yerguen los pasos, como si fuesen palabras, de un viejo caminante.

Jorge Majfud

Libro>>

Ventanas, de Eduardo Galeano

De la colección 1 m² de poesía
se terminó de imprimir en Abril de 2011
en Cerámica Zanon Bajo Control Obrero
Parque industrial Neuquén
Patagonia Argentina
http://www.obrerosdezanon.com.ar
http://www.fasinpat.com.ar

 

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