Eva Peron

Biography of Eva Duarte de Perón >>

Santa Evita. by Tomas Eloy Martinez (May 1, 1998)

Documentos

Discursos de Eva Perón (audios)

27/01/1947 Mensaje a la mujer argentina
23/09/1947 Anuncio de la Ley del Voto Femenino (audio)
26/06/1948 Discurso inauguración de trabajos para provisión de agua corriente en Lomas de Zamora
01/05/1949 Discurso Día del Trabajador
16/12/1949 Acto organizado por la comisión Auxiliar Femenina de la Confederación General del Trabajo en el Teatro Colón
01/05/1950 Discurso Día del Trabajador
04/05/1950 Discurso sobre civismo ante el Partido Peronista Femenino
01/05/1951 Discurso Día del Trabajador
22/08/1951 Discurso de Renunciamiento (texto y audio)
01/05/1952 Discurso Día del Trabajador

(fuente: Sitio del Partido Peronista (Argentina)


“Mis queridos descamisados”

Eva Perón

 

 

Otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del pueblo: otra vez estamos los descamisados en esta plaza histórica del 17 de Octubre de 1945, para dar la respuesta al líder del pueblo, que esta mañana al concluir el mensaje dijo: «Quienes quieran oír que oigan; quienes quieran seguir que sigan». Aquí está la respuesta mi general. Es el pueblo trabajador, es el pueblo humilde de la Patria, que aquí y en todo el país está de pie y lo seguirá a Perón, el líder del pueblo porque ha levantado la bandera de la redención y de justicia de la masa trabajadora.
Lo seguirá contra la oposición’ de los traidores de adentro y de afuera; que en la oscuridad de la noche, quieren dejar el veneno de sus víboras en el alma y en el cuerpo de la Patria. Pero no lo conseguirán, porque aquí estamos los hombres y las mujeres del Pueblo, mi General, para custodiar vuestro sueño y para vigilar vuestra vida, que es la vida de la Patria, porque es la vida de las futuras generaciones que no nos perdonarán jamás que no hubiéramos cuidado a un hombre de los quilates del General Perón, que acuñó los sueños de todos los argentinos y en especial del pueblo trabajador.

Si es preciso haremos justicia con nuestras propias manos. Yo le pido a Dios no permita a esos insensatos levantar la mano contra Perón, ¡porque guay de ese día!, mi General, yo saldré con el Pueblo trabajador, yo saldré con, las mujeres del Pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista; porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar más por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora; porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven A sus amos de las metrópolis extranjeras y entregan al Pueblo de su Patria cm la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias; porque nosotros vamos a cuidar a Perón más que si fuera nuestra propia vida; porque nosotros cuidamos una causa que es la causa del Pueblo, que es la causa de la Patria, que es la causa de los ideales que hemos tenido en nuestros corazones, durante tantos años.

Hoy, gracias a Perón, estamos de pie virilmente. Los hombres se sienten más hombres, las mujeres nos sentimos más dignas, porque dentro de la debilidad de algunos y de la fortaleza de otros, está el espíritu y el corazón de los argentinos para servir de escudo en defensa de la vida de Perón. Yo, después, de un largo tiempo que no tomo contacto con el Pueblo como hoy, quiero decir estas cosas a mis descamisados, a los humildes que llevo tan dentro de mí corazón que en las horas felices, en las horas de dolor, en las horas inciertas, siempre levanté la vista a ellos, porque ellos son puros – por ser puros ven con los ojos del alma y saben apreciar las cosas extraordinarias corno el General Perón. Yo quiero hablar hoy, a pesar de que el General me pide que sea breve, porque quiero que mi Pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón y que sepan los traidores que ya no vendremos aquí a decirle presente a Perón, como el 22 de setiembre, sino que iremos a hacemos justicia por nuestras propias manos.,

Compañeros, compañeras: otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy, como mañana. Estoy con ustedes para ser ese puente de amor y felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el Líder de los trabajadores.

Estoy otra vez con ustedes como amiga y como hermana y he de trabajar día y noche por hace felices a los descamisados, porque sé que cumplo así cm la Patria y con Perón, he de estar noche y día trabajando por mitigar los dolores y restañar heridas, por que sé que cumplo con esa legión de argentinos que está labrando su página en la historia de la Patria. Y así como este primero 1º de mayo glorioso, mi general, quisiéramos venir muchos y mucho años, dentro de muchos siglo que vengan las futuras generaciones para decirle en el bronce o su vida o en la vida de su bronce que estamos presentes, mi general, con usted. Antes de termina compañeros, quiero darles un mensaje: que estén alertas. el enemigo acecha no perdona jamás que un argentino, que argentino, que un hombre de bien, el General Perón, esté trabaja por el bienestar de su pueblo la grandeza de la Patria. Los vendepatrias de adentro, que se venden por cuatro monedas ésta también, al acecho para dar el golpe en cualquier momento.

Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el Pueblo alerta somos invencibles porque somos la Patria misma.”

1º de Mayo de 1952

Eva Perón (fragmentos)

Discurso de Eva Perón

Último discurso de Eva Perón

Una Evita de Hollywood

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Borges en Nueva York

Jorge Luis Borges, Beatriz Guido y Marta lynch

Jorge Luis Borges, Beatriz Guido y Marta lynch

Borges en el corazón

“Ahora, todo el mundo está en mi interior”, decía el escritor cuando la ceguera le iba permitiendo aislarse paulatinamente de las interferencias del mundo. A los 25 años de su muerte, el gran cronista estadounidense Gay Talese rememora la entrevista en la que lo conoció en Nueva York

Lo que sigue es la reproducción del relato que escribí de mi única entrevista con Borges, que tenía entonces 62 años (y su madre, de 85), que llevamos a cabo en un hotel de Nueva York (creo que era el Algonquin, en la Calle 44 Oeste) y se publicó en The New York Times el 31 de enero de 1962. En aquella época, yo tenía 30 años y era redactor delTimes; aquel día mi redactor jefe me ordenó que fuera a entrevistar a Borges, cuya obra conocía por supuesto; me sentí ligeramente nervioso ante la perspectiva de conocer a la gran figura literaria en persona.

Lo primero que me impresionó fue su aparente estado de alerta, sentado muy recto en una silla tapizada de respaldo alto

Junto a él se sentaba su madre, que, a pesar de tener 85 años, no aparentaba más de 60 y que era de una belleza asombrosa

Nos encontramos en el vestíbulo del hotel, a la hora acordada, y, aunque yo sabía que era ciego, lo primero que me impresionó fue su aparente estado de alerta, la impresión que daba de enterarse de todo, sentado muy recto en una silla tapizada de respaldo alto, desde donde parecía observar las idas y venidas de docenas de huéspedes que recorrían el ruidoso vestíbulo. Junto a él se sentaba su madre, que, a pesar de tener 85 años, no aparentaba más de 60 y que, podría añadir, era de una belleza asombrosa para tener cualquier edad. Pensé que no podía haber sido más bella ni cuando tenía 25 años; porque, a los 85, irradiaba una vitalidad y una energía intemporales, y la suave piel de su rostro era la de una mujer bien conservada que (no me cabía la menor duda) debía de dedicarse a diario a mantener su atractivo; seguro que pasaba horas delante de un espejo con el fin de satisfacer su deseo de representar la perfección para todas las personas con las que se encontrase. Durante la entrevista que hice a su hijo, no pude evitar mirarla mientras nos escuchaba y, a veces, introducía alguna palabra para subrayar lo que estaba diciendo él.

La entrevista no duró más de media hora; he aquí, reproducido, el artículo que escribí en aquella memorable ocasión, en 1962, cuando conocí a Borges y a su inolvidable madre.

Como su padre y su abuelo, su bisabuelo y su tatarabuelo, Jorge Luis Borges se ha quedado poco a poco ciego. Pero hasta la ceguera, dice, tiene ventajas.

“Antes, el mundo exterior interfería demasiado”, me decía este intelectual argentino de 62 años ayer en Nueva York. “Ahora, todo el mundo está en mi interior. Y veo mejor, porque puedo ver todas las cosas que sueño. Fue una ceguera gradual, nada trágica”, continuó. “Si uno se queda ciego de pronto, el mundo se le hace añicos. Pero si primero pasa por un crepúsculo, el tiempo fluye de manera diferente. No es preciso hacer nada. Uno puede quedarse sentado. Las personas ciegas tienen mucha dulzura. Las sordas, en cambio, no. Las personas sordas son muy impacientes. A veces, la gente se ríe de los sordos. Nadie se ríe de un ciego”.

“El jueves”, dijo el doctor Borges, “doy una conferencia en… ¿En? ¿Cómo se llama ese sitio?”.

“Yale”, dijo su madre.

“Eso es, Yale”, siguió él. “Voy a hablar sobre William Henry Hudson, un escritor inglés nacido en Argentina. Y el 6 de febrero, estaré en Harvard. El 12 de febrero, en la Universidad de Columbia. Y el 14 de febrero, en Princeton. Hablaré de clásicos argentinos como el magnífico poema Martín Fierro, que trata de un gaucho y fue escrito en 1872 por Hernández. El gaucho es un personaje realista pero poco romántico; también presentaré al otro gran poeta argentino, Lugones, que tradujo a Homero al español”.

Durante toda su gira de conferencias, el doctor Borges contará con la ayuda de una memoria extraordinaria, casi absoluta -otra consecuencia de la ceguera-, y de su madre, que, a sus 85 años, parece tan dinámica y se conserva tan bien como una de esas atractivas mujeres de 60 años dadas al narcisismo, algo que no parece ser el caso de la señora Borges. La madre de Borges, como su hijo, pasó la mayor parte de sus años prerrevolucionarios en Buenos Aires luchando contra Juan Perón, y en una ocasión pasó una semana en la cárcel por participar en una manifestación contra él.

“Los escritores sufrieron mucho con el dictador”, asegura el doctor Borges, aunque igual de mala era la situación en Argentina hace 30 años, “cuando nos leíamos las obras y nos lavábamos la ropa unos a otros”. Pero hoy los escritores han progresado, y en especial él. Es autor de 30 libros de ensayo, poesía y relato, y su primera recopilación traducida al inglés saldrá publicada esta primavera en New Directions, bajo el título Labyrinth.

“No creo que Perón supiera que había literatura en su país”, opina el doctor Borges. “Nos puso todos los obstáculos posibles, pero lo que más le importaba, en realidad, era agitar a todo el mundo en contra de Estados Unidos y mandar a la gente a la cárcel”.

Aunque el doctor Borges no puede adivinar las consecuencias a largo plazo de la última reunión de la Organización de Estados Americanos en Punta del Este, Uruguay, dice que, “por desgracia”, Fidel Castro parece afianzado, y “los comunistas son muy listos”.

“Los estadounidenses son siempre unos incomprendidos”, añade. “Si dan dinero, la gente piensa que es un soborno. Si no lo dan…”, reflexiona, “quizá sea mejor”.

La madre del doctor Borges miró su reloj y le recordó que tenían una cita en otro lugar unos minutos después. Me puse de pie, les di la mano a los dos y les agradecí que me hubieran dedicado su tiempo. Volví corriendo al edificio de The New York Times, que estaba a solo dos manzanas, con la esperanza de escribir algo que hiciera justicia al rato que había pasado con aquel extraordinario hombre de letras y su madre. También pensé en lo que había dicho sobre las personas ciegas, sobre todo esta frase inolvidable: “Ahora, todo el mundo está en mi interior… Y veo mejor, porque puedo ver todas las cosas que sueño”.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Gay Talese (Ocean City, Nueva Jersey, 1932) ha publicado recientemente en España Honrarás a tu padre (traducción de Patricia Torres Londoño. Alfaguara. Madrid, 2011. 640 páginas. 21.50 euros) y el año pasado Retratos y encuentros (Alfaguara) y La mujer de tu prójimo (Debate).

[Fuente: diario El Pais, de Madrid]