A creationist museum supporter stumbled upon a major fossil find.

It’s like that joke where there’s a flood and a guy keeps turning away help because God will save him. Then when he’s standing before God, he asks why God didn’t save him. God says I sent a canoe, a motorboat and a helicopter, what more could I do? 


A creationist museum supporter stumbled upon a major fossil find.

May 28

Canadian Edgar Nernberg isn’t into the whole evolution thing. In fact, he’s on the board of directors of Big Valley’s Creation Science Museum, a place meant to rival local scientific institutions. Adhering to the most extreme form of religious creationism, the exhibits “prove” that the Earth is only around 6,000 years old, and that humans and dinosaurs co-existed.

Unfortunately, Nernberg just dug up a 60-million-year-old fish.

¯\_(ツ)_/¯

Local outlets report that the man is far from shaken by the bony fish, which he found while excavating a basement in Calgary.

Because here’s the thing: He just doesn’t believe they’re that old. And he’s quite the fossil lover.

“No, it hasn’t changed my mind. We all have the same evidence, and it’s just a matter of how you interpret it,” Nernberg told the Calgary Sun. “There’s no dates stamped on these things.”

No sir, no dates. Just, you know, isotopic dating, basic geology, really shoddy stuff like that. To be fair, I’m not any more capable of figuring out when a particular fossil is from than Nernberg is. I’d be one sorry paleontologist, given the opportunity. I’ve never even found a fossil, so he’s got me there. But the science of dating fossils is not shaky — at least not on the order of tens of millions of years of error — so this fossil and the rocks around it really do give new earth creationism the boot.

[Bill Nye the Science Guy annihilates creationists using emoji]

But this can go down as one of the best examples ever of why it’s downright impossible to convince someone who’s “opposed” to evolution that it’s a basic fact: If you think the very tenets of science are misguided, pretty much any evidence presented to you can be written off as fabricated or misinterpreted.

Even if you dig that evidence up with your own hands.

The scientific community is thrilled and grateful for the find, and the University of Calgary will unveil the five fossils on Thursday. These fish lived in a time just after the dinosaurs were wiped out, when other species were able to thrive in the giants’ absence. It’s an important point in Earth’s evolutionary history, because new species were popping up all over to make up for the ecological niches dinos left behind. Creatures from this era give us some breathtaking glimpses of evolution in progress. But it’s rare to find fossils of that age in Calgary, since most of the rocks are too old and yield dinosaurs instead.

Ironically, Nernberg’s contributions at the Creation Science Museum are almost certainly what scientists have to thank for the find. He’s an amateur fossil collector, and he knew the fish were special as soon as he spotted them.

“When the five fish fossils presented themselves to me in the excavator bucket, the first thing I said was you’re coming home with me, the second thing was I better call a paleontologist,” Nernberg said in a statement.

“Most people would have overlooked these. When these were uncovered, Edgar right away recognized them,” Darla Zelenitsky, paleontologist and assistant professor of geoscience at the University of Calgary, told the Sun. “He’s apparently interested in fossils, and that’s probably how he saw them. An ordinary person might have just seen blobs in the rock.”

Nernberg is reportedly seeking a cast of one of the fish so he can put it on display at the creationist museum.

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 United Nations Pay Tribute to Author Eduardo Galeano

PRESS RELEASE

 26th May, 2015,  New York, NY, USA

On the 26th of May 2015, The United Nations paid tribute to writer Eduardo Galeano in its conference room.

 

 Naciones Unidas Homenaje a Galeano

 Those participating in the event included Fernando Carrera, the Ambassador of Guatemala, Susana Malcorra, Chief of Staff of the UN Secretary General, Uruguay’s Ambassador to the UN, Gonzalo Koncke, Ambassador of Argentina, María Cristina Perceval, and Acting President of the General Assembly, Denis Antoine.

 Panelists who were responsible for the presentations were Australian Ari Gaitanis, Head of the Public Information Unit at the UN, Spanish journalist Grace Augustine, the Colombian writer Norman Valencia, and Uruguayan writer and Jacksonville University professor, Jorge Majfud. Gaitanis referred to his discovery of Latin America through García Márquez, Octavio Paz and Eduardo Galeano. Augustine recalled various moments in the work of Galeano, while Majfud analyzed modern utopias and their relationship with the Amerindian cosmology.

Following the comments of ambassadors from different Latin American countries, the tribute ended with the participation of the Uruguayan bandoneon player, Raul Jaurena.

Source http://www.pressreleaseservice.co.uk/eduardo-galeano/4589529677 

 

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La culpa es de Galeano

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Las cenizas de Eduardo Galeano no se habían enfriado todavía cuando un ejército de sabios desenvainó sus viejas plumas para mantener viva la heroica tradición de denuncia contra los “teóricos de la conspiración”. Sus generales olvidan o minimizan el rol de los conspiradores, aquellos que no manejaban teorías ni palabras hermosas sino estrategias y acciones precisas, aquellos que no escribían libros sino abultados cheques y decretos lapidaros.

Es interesante leer cómo se califica a intelectuales y escritores como Galeano de radicales extremistas: hace más de cuarenta años Galeano quiso, entre muchas otras cosas, explicar el subdesarrollo de América Latina como consecuencia del desarrollo ajeno que, solo por coincidencia, era el desarrollo de aquellos países que practicaron a escala global la brutalidad imperialista cuando no colonizadora, la esclavitud gratuita cuando no la asalariada, las opresiones de aquellos que pueden oprimir. Desde entonces, sus enemigos no han dejado de explicar ese mismo subdesarrollo como consecuencia de que los latinoamericanos leían a Galeano. El imperialismo, los golpes de Estado, las guerras civiles inducidas, los complots vastamente documentados por sus propios autores, nunca existieron o solo fueron un detalle.

Ahora, si un intelectual no es radical (en el sentido de “ir a la raíz”) no sirve para nada o simplemente es un difusor de propaganda y de lugares comunes. Lo cual no quiere decir que la acción que siga a un pensamiento radical debe ser radical. A mi modesto entender, la mejor formula es piensa radical, actúa moderado, porque uno nunca sabe en qué punto las ideas y los razonamientos toman un mal camino, ya que, a diferencia del corazón, el cerebro es un órgano programado para equivocarse. Pero no es mala idea usarlo de vez en cuando.

No deja de ser significativo por demás el hecho de que aquellos que usan las palabras son extremistas, mientras los que se valen de toda la fuerza de las armas y de los capitales más poderosos del mundo son invariablemente moderados. Lo que de paso prueba de qué lado están los creadores de opinión.

Eso queda claro cuando un presidente lanza a todo un país a una guerra equivocada (o basada en “errores de información”, o en “falta de inteligencia”, como luego reconocieron primero Bush y luego Aznar, dos máximos teóricos y prácticos de la conspiración), deja un tendal interminable de cadáveres por todo el mundo y luego de unos años se retira a un rancho a pintar sospechosos autorretratos al mejor estilo Van Gogh: le hubiese bastado una sola palabra políticamente incorrecta para perder su trabajo y su honor. Una palabra, nada que no haya podido decir en el sagrado seno de su hogar, por ejemplo “negro”, “marica” o algo por el estilo deslizadas sin querer sobre un micrófono en una cena de mandatarios o en un almuerzo de beneficencia, alguna palabra sincera que luego llamandesafortunada y que le hubiese ahorrado a la Humanidad medio millón de muertos y un continente entero sumido en el caos.

Claro, aunque quienes usan palabras desde el margen son peligrosos extremistas, luego resulta que sus libros solo están llenos de palabras bonitas. Como si los poetas cortesanos que tanto abundan en nuestro tiempo con otros nombres no usaran palabras para justificar al poder de turno.

Los moderados del centro no critican la realidad; la manipulan a su antojo. O casi, porque también existe desde siempre la dignidad de la resistencia que, paradójicamente, ha sido la que ha probado ser la fuerza mas democrática y progresiva de la historia. Basta con echar una mirada al siglo XX para hacer una lista innumerable de antiguos demonios que ahora son venerados como dioses de la democracia y los derechos humanos.

Claro, los poderosos, no los hombres de letras sino los de armas y dinero, son los realistas, los que han alcanzado la madurez de la experiencia, la sabiduría de cómo funciona el mundo. La realidad es la que ellos han organizado en su beneficio y para que otros poetas cortesanos canten loas al emperador de turno. Casi todo el progreso ético, científico y tecnológico de la historia se produjo en etapas de la historia previas al capitalismo o sus autores, creadores, inventores mas recientes (Galileo, Newton, Einstein, Turing, casi todos los cerebros que desarrollaron Internet en Estados Unidos, etc.) fueron cualquier cosa menos capitalistas. Pero resulta que a la magia del capitalismo y sus pastores, los mega gerentes e inversores, les debemos la invención del cero y la llegada a la Luna, la conquista de los Derechos Humanos, la democracia y la libertad, como si no hubiese abundante ejemplos de dictaduras tradicionales donde el capitalismo ha florecido, desde la vieja América Latina hasta la más moderna China, pasando por plutocracias como la de Estados Unidos.

Se le atribuye a Göring la fase: “cuando oigo la palabra cultura, saco mi revolver”. Sea suya la expresión o no, lo cierto es que esa fue la practica nazi. A principios de los 60, recuerda el premio Nobel Cesar Milstein que un ministro del gobierno militar decía que en la Argentina las cosas no se iban a arreglar hasta que no se expulsaran a dos millones de intelectuales. Cuando efectivamente, en la década de los sesenta, se expulsó a Milstein y a todo un grupo de inminentes científicos y escritores, la Argentina se encontraba a la par intelectual de Australia y Canadá. El resto es historia conocida: la culpa es de Eduardo Galeano y su libro Las venas abiertas de América Latina, y por eso el libro fue prohibido en el continente y su autor debió exiliarse en Europa.

Galeano dedicó su vida a criticar a los poderosos; los poderosos nunca se defendieron, porque otros dedicaron sus vidas a criticar a Galeano.

La Gazeta

La Republica

La Jornada

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