Jill Stein: “Tenemos la mejor democracia que el dinero puede comprar”

Jorge Majfud conversa con la candidata presidencial de EE.UU por el Partido Verde.

El escritor uruguayo y académico conversó el pasado 4 de setiembre en el auditorio Terry Concert Hall de Jacsonville University con la tercera postulante a la presidencia de ese país. Las críticas sobre los ejes de la política local: sistema bipartidario, inmigración, economía, armas, política exterior, alineamiento con Israel.

Página12, Argentina.

Jorge Majfud: Jill, muchas gracias por aceptar nuestra invitación para venir a la Universidad de Jacksonville. No lo tenía planeado, pero tenemos que empezar con una muy mala noticia. Hace unos minutos nos enteramos de que hubo un nuevo tiroteo en una escuela. En Georgia, donde murieron cuatro personas, dos maestros y dos estudiantes. Esta es una historia sin fin que de alguna manera está relacionada con nuestra conversación de hoy, por ejemplo, sobre los lobbies. ¿Te gustaría comentar brevemente sobre esto?

Jill Stein: Si, claro. La noticia sobre este nuevo tiroteo es devastadora, tanto por la pérdida de vidas humanas como por el hecho de que se trata de un niño de 14 años, quien ha perpetrado el tiroteo. Es una tragedia tras otra. Y el hecho de que esto sea tan cotidiano. Cada año son muchos tiroteos masivos. Los estadounidenses tienen sentimientos contradictorios. Muchos quieren un control de armas con sentido común.

La segunda enmienda llegó para quedarse, al menos en un futuro previsible, pero el pueblo estadounidense quiere ver una reacción y muchos apoyan medidas como la prohibición de las armas de asalto, un programa de recompra voluntaria, períodos de espera, un incremento de la edad para comprarlas, terminar con el exhibicionismo de armas, leyes de alerta roja que se apliquen cuándo los propietarios de armas se encuentran en una situación muy peligrosa y en riesgo de dañar a otros o a sí mismos. Hay muchas cosas que podemos hacer para reducir la violencia armada dentro de los límites de la ley.

Desafortunadamente, tenemos intereses muy poderosos, en este caso, el de la Asociación Nacional del Rifle. Hay muchos otros ejemplos de grupos de presión poderosos que básicamente compran su camino para actuar o, más comúnmente, para no actuar, para impedir la aprobación de leyes que son ampliamente apoyadas por la gente. Yo añadiría que no es sólo el poder de los lobistas sino la esencia misma de nuestro sistema político que se compra y se vende con grandes cantidades de dinero.

Se ha demostrado que las leyes que se aprueban en el Congreso de Estados Unidos son aquellas que cuentan con el apoyo de intereses financieros muy poderosos. Hubo un estudio realizado en Northwestern y Princeton, tal vez hace 10 años, un estudio definitivo sobre décadas de políticas, que demostró muy claramente que existe una relación casi nula entre las prioridades públicas y lo que el Congreso realmente aprueba. Entonces, esta gran tragedia de la que estamos escuchando hoy, que es tan común y que podría reducirse en gran medida, es la regla y no la excepción en cuanto a cómo se aprueban o no las leyes y a quiénes sirven los políticos electos.

Debo agregar que esto es parte de la razón por la que existe el Partido Verde y es por eso que personas como yo se postulan para un cargo público, fuera del sistema político del Big Money, para que podamos tener políticas que realmente satisfagan las necesidades y los intereses urgentes del pueblo estadounidense. Porque nosotros no aceptamos dinero corporativo, no usamos los súper paquetes (super PACs) que permiten a ciertos individuos invertir millones de dólares de manera ilimitada, algo que también se llama Dinero Oscuro. Así mismo, hay muchos fondos de las campañas electorales, los llamados “fondos de la victoria” (creo que comenzaron con la campaña de Hillary Clinton en 2016), los que permiten a un solo donante emitir un cheque de hasta un millón de dólares directamente a favor de una campaña presidencial, aunque las leyes, según la Comisión Federal Electoral, limitan las donaciones individuales a 3300 dólares por ciclo electoral. Esto no es una cantidad pequeña de dinero, pero es una cantidad insignificante en comparación con un millón de dólares; o más, si te acoges a un Super PAC.

Tenemos la mejor democracia que el dinero puede comprar, que no es democracia en absoluto, lo que explica el hecho de que los políticos se están vendiendo directamente delante nuestros ojos y es habitual que los funcionarios electos acepten pedidos de sus grandes donantes, en lugar de ganarse la confianza del pueblo.

JM: Mencionaste la Segunda Enmienda. La Constitución estadounidense es tan antigua que parece un texto religioso, expuesto a múltiples interpretaciones. En los años 30, la Corte Suprema tenía una interpretación completamente diferente a la actual sobre lo que significaba esa enmienda. Ese cambio se debe, básicamente, al lobby de la Asociación del Rifle que comenzó en los años 70. Es decir, es básicamente una cuestión de interpretación. Ni siquiera haría falta cambiar la constitución para regular estas cosas. En un aeropuerto, por ejemplo, no se aplica la Segunda Enmienda.

Ahora, Jill, ¿cuál es la principal diferencia en esos aspectos entre los Partidos Gemelos (Demócrata y Republicano), entre el establishment y el Partido Verde? Aparte del dinero…

JS: Bueno, pienso que la principal diferencia entre el Partido Verde y los partidos establecidos es el dinero. Es lo que mueve los hilos en el marco general. Por el otro lado, el resultado de esto es que los Verdes pueden abogar por satisfacer las necesidades realmente urgentes de la gente común y corriente. No estamos luchando por lo que quieren los lobbies, estamos luchando por lo que quiere la gente. ¿A qué me refiero con esto? Me refiero a cosas como la atención médica que debe ser un derecho humano para todos. Tenemos una crisis interminable en este país. A pesar de la aprobación de la Ley de Atención Médica Asequible (Affordable Care Act), la atención médica todavía no es asequible, está lejos de serlo.

Alrededor de 60 millones de estadounidenses no tienen atención médica adecuada, no tienen seguro o no tienen un mínimo adecuado. Podríamos tener un sistema público como un Medicare ampliado y mejorado para todos, que cubra la salud mental, la salud dental, los lentes, la audición y las enfermedades crónicas… Todo esto debería estar cubierto por un Medicare para Todos. Actualmente, no lo está, a menos que millones de personas se quieren gastar hasta el último dólar para que su seguro cubra estos servicios. Si tienes enfermedades crónicas, es más difícil todavía. En la actualidad, cuando alguien recibe un diagnóstico de cáncer, las probabilidades de que en dos años esa persona gaste los ahorros de toda su vida son más del 40 por ciento. Incluso puede perder su casa, simplemente por curar su cáncer.

Es por eso que los Verdes abogamos por una atención médica para todos como un derecho humano. Además, con un Medicare para Todos, nos ahorraríamos medio billón de dólares al año ya que, si hay un solo proveedor de seguros en lugar de cientos, la población ahorraría muchísimo dinero en burocracia. En estos momentos, necesitamos todo un ejército de burócratas sólo para determinar qué compañía de seguros te cubrirá, si te cubre o no todo lo que necesitas. Si alguien va a un hospital y necesita una aspirina, esta burocracia revisa si su compañía de seguros cubre la aspirina y, si es así, cuántas cubre. No estoy exagerando, es con este tipo de pesquisas que actualmente estamos gastando uno de cada tres dólares de atención médica solo en burocracia.

Medicare para Todos eliminaría todo eso y bajaría los gastos generales de un 30 por ciento a un 3 por ciento. Al eliminar estos gastos administrativos, podemos ampliar la cobertura de atención médica y todavía nos sobra medio billón de dólares. Así que, esta es una de las principales cuestiones para el Partido Verde.

Otra son las guerras sin fin. En estos momentos la mitad de cada dólar del Congreso se está gastando en la máquina de las guerras infinitas. Se trata, pues, de un billón de dólares al año. Nosotros abogamos por recortar ese porcentaje al menos en un 50 por ciento. En la actualidad, Estados Unidos gasta más que los siguientes diez compradores de armas juntos. ¿Qué nos aporta todo eso? Nos aporta muchas intervenciones militares.

Según el Servicio de Investigación del Congreso, en los últimos 30 años enviamos nuestro ejército 250 veces a intervenciones militares. Estos son trillones de dólares que nos estamos gastando en guerra tras guerra y que no hacen del mundo un lugar más seguro, ni nos hace más seguros a nosotros. Nos involucramos en todo tipo de conflictos en los que no deberíamos estar, así que ese es otro punto en el que diferimos. Abogamos por recortar el presupuesto militar, tener una política de defensa en lugar de una política ofensiva y destinar esos dólares a una seguridad real aquí en casa y a una mejor atención médica, a una mejor en la educación.

Debo mencionar que también luchamos por una educación superior pública y gratuita como otro Derecho Humano. Lo teníamos en mi época, cuando la educación superior publica era gratuita o casi gratuita. Exigimos que se rescate a los estudiantes que se enfrentan a préstamos estudiantiles prácticamente impagables. Exigimos que estos préstamos se paguen en concepto de una inversión pública importante para liberar la increíble productividad de nuestra economía. Sabemos que por cada dólar que gastamos en educación superior, regresan a la economía siete dólares.

Digo esto solo por mencionar algunas de los temas de los que nos ocupamos los Verdes aparte de nuestras políticas medioambientales. También hacemos un llamado de atención sobre el serio problema con el acceso al a vivienda. Tenemos una crisis inmobiliaria en este país, donde la mitad de todos los inquilinos gastan entre el 30 y el 50 por ciento de sus ingresos. La gente se encuentra en graves dificultades económicas para no perder sus casas. Exigimos un control de los alquileres a nivel federal. Exigimos que se ponga fin al poder del capital privado, de los poderosos private equity (capitales de inversión), que pueden comprar viviendas y mantenerlas vacías sólo para aumentar el costo y reducir la oferta de viviendas. También exigimos regular los derechos de los inquilinos mediante un decreto para que no se los pueda desalojar simplemente porque el propietario quiere aumentar el alquiler a su antojo. Po otro lado, reclamamos la construcción de viviendas sociales. En la administración Clinton, se aprobó un proyecto de ley llamado la Enmienda Faircloth, la que acabó con los fondos públicos para la construcción de viviendas sociales. Básicamente, la vivienda pública institucional fue liquidada, permitiendo que las viviendas sociales se degradaran durante las décadas siguientes, por lo que hoy en día hay muy poca vivienda pública y si existe es de muy mala calidad.

Por lo tanto, exigimos invertir nuevamente en vivienda pública como un bien social. La vivienda es un Derecho Humano igual que la atención sanitaria. No se puede permitir que el capital se aproveche hasta convertir la vivienda en algo absolutamente inasequible creando la crisis que tenemos hoy en día. Calculamos que una inversión razonable serían 15 millones de unidades de vivienda pública asequible de buena calidad y de acuerdo con unos principios ecológicos integrales, lo que significa que serían muy eficientes en su uso de energía, contarían con transporte público para que no sumen a los problemas actuales de expansión urbana, a la contaminación y congestión del tráfico, etc. Así también protegeremos los espacios naturales a través de la concentración de viviendas que incluyan espacios verdes como un componente esencial de las comunidades y viviendas saludables. Las personas son mucho más saludables si tienen acceso a espacios verdes y espacios recreativos.

JM: Tenemos un problema estructural en el sistema electoral, el cual es muy indirecto y se basa en una herencia de la esclavitud. Estados como Texas, California y Nueva York requieren el doble de votos que Alaska o Mississippi por cada elector, lo que socava el principio democrático de “una persona, un voto”. Además, cada estado, independientemente de su población, elige dos senadores, por lo que estados escasamente poblados como Alaska, con menos de un millón de habitantes, tienen la misma representación en el Senado que estados poblados como California, donde viven casi 40 millones de personas.

Ahora, el verdadero partido alternativo es el Partido Abstencionista, con alrededor de 80 millones de votantes elegibles que no participaron en las elecciones de 2020. En esas elecciones, Biden recibió 81 millones de votos. Muchos sienten que su voto no importa en los llamados Estados Azules (Blue States). Por ejemplo, en California, Biden obtuvo 11 millones de votos frente a los 6 millones de Trump. Incluso si entre 3 y 5 millones de personas votaran por un partido alternativo, eso no cambiaría la distribución del electorado debido al sistema El ganador se lo lleva todo” (The Winner takes it All).

¿Qué tan difícil ves cambiar este viejo sistema para hacerlo más democrático?

Stein: Gran punto. ¿Cómo creamos un sistema democrático real? Hay muchas cosas en nuestro sistema actual que más bien son antidemocráticos. Y esto incluye no sólo a los colegios electorales sino también al sistema mayoritario uninominal que otorga todos los votos electorales a cualquier candidato que obtenga la mayor parte de los votos populares y no necesariamente tiene que ser la mayoría. Es la “ley de acceso a las boletas” (Ballot Access Law) lo que hace que sea muy difícil, por diseño, que otras opciones aparezcan en la boleta de votación. Actualmente la gente está comenzando a reclamar más opciones. Vemos esto en cada encuesta que se publica. Una, realizada por Gallup le pregunta a la gente cada año: ¿Está usted satisfecho con el sistema bipartidista o ve la necesidad de otra opción? Y ese número va subiendo cada año. Actualmente, el 63 por ciento de los estadounidenses dice: “Sí, realmente necesitamos otro partido político alternativo porque los dos que tenemos están haciendo un trabajo muy malo y no responden al interés público.”

Hay muchas cosas que contribuyen a la crisis de la democracia. La dificultad que tiene un Tercer Partido para llegar a las urnas forma parte de esta crisis. Tal vez viste alguna noticias recientemente sobre los juicios contra nuestro acceso a las mesas de votación. Estamos luchando para ofrecer otra opción en estas elecciones, una opción que sea contra la guerra, contra el genocidio, a favor de los trabajadores, y que aborde la emergencia climática, cosas que las campañas de los partidos tradicionales no hablan.

Estamos luchando para entrar en los debates públicos organizados por las grandes cadenas de televisión. Si lo dejamos sólo a los dos actores principales, ellos no van a decir una palabra sobre el genocidio, sobre la interminable maquinaria de la guerra que también nos está robando a ciegas, sobre la crisis climática. No los oímos hablar de eso, para nada. Los demócratas, en particular, afirman que han resuelto el problema, pero no lo están resolviendo y podemos hablar de esto más adelante con más detalle. Al mismo tiempo que afirman ser partidarios de la protección del clima, sabemos, por ejemplo, que tanto Joe Biden como Barak Obama batieron todos los récords de emisiones y exportaciones de combustibles fósiles y convirtieron a Estados Unidos en el principal productor de combustibles fósiles. Pues no. No funciona así.

En realidad, al clima no le importa las energías renovables. Al clima le importa la producción de los combustibles fósiles. Los Demócratas han tratado este asunto igual de mal que los Republicanos. De hecho, han superados a los Republicanos, tanto por la extracción en terrenos públicos como por la venta de terrenos públicos con el propósito de ser usados para la explotación de combustibles fósiles. Eso es porque estamos luchando para estar en las urnas para que la gente tenga una alternativa.

Bueno, estábamos hablando de la crisis de nuestra democracia en nuestro sistema y una cosa que todavía no he mencionado es el rol del dinero en la política que está completamente fuera de control. Tal vez viste la Convención de los Demócratas hace poco, la que fue cubierta por Chris Cuomo, de News Nation

JM: Sí, la vi. Cuomo mencionó las suites que estaban en el anillo superior del estadio de los Chicabo Bulls, las que costaban entre 500.000 y 5 millones de dólares cada una.

JS: ¡Cada una!

JM: Esos son los donantes de los partidos Demócratas y Republicanos. Mientras, Kamala Harris estaba hablando de ponerle límites a los ricos y gravar con impuestos sus ganancia. Supongo que se estaban riendo…

En relación a los partidos alternativos, el New York Times ha publicado hoy un informe que muestra que en las elecciones locales en Estados Unidos había en más de la mayoría de los casos sólo un candidato en las boletas, en su mayoría de los Republicanos, en Estados como Missouri. Esto también tiene que ver con la plutocracia, la que tiene un impacto en la historia de la democracia de este país.

Los grandes conglomerados que se crearon después de la guerra civil continuaron con el legado de las corporaciones esclavistas. En 1888 Christian Rutherford Hayes se quejó: “El gran problema es la riqueza inmensa y el poder en manos de unos pocos. Cientos de leyes del Congreso son aprobados a favor de estas personas y en contra de la clase trabajadora. Esto ya no es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, sino el gobierno de las corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones”. Esta cita es del año 1888.

Según una investigación del US Today en 2016, miles de leyes (mencionaron más de 10.000 de los cuales 2000 fueron aprobados) eran un “copy and paste” de textos que los congresistas recibieron de las grandes corporaciones. Es una prueba más de corrupción legalizada.

Es como que la democracia política se encuentra atrapada en una dictadura económica. Yo veo que, en estas condiciones, debido a la estructura del sistema electoral y por la falta de fondos, es muy difícil que un partido alternativo pueda cambiar esta realidad.

Cómo crees que sería posible un cambio, desde un punto de vista práctico?

JS: Bueno, esa es la pregunta del millón. ¿Cómo podemos cambiar un sistema tan cerrado. Una prueba de lo difícil que es cambiar algo en este sistema es que el partido demócrata anunció en marzo 2024 que habían contratado un ejército de abogados para quitarse encima competidores como yo misma en la urnas. Contratan a abogados para ejercer una guerra legal (lawfare) con cerramientos técnicos, desafiando el espíritu de las leyes y encontrando pequeñas puertas traseras para terminar con la competencia. Estos es un comportamiento extremamente antidemocrático desde el principio al fin. Pero ni siguiera pararon allí. Nos bloquearon en tres estados, pero fallaron dado que hemos sido capaces de combatirles en los juzgados y ganamos las demandas en esos tres estados. Así mismo, empezaron a publicar anuncios para contratar infiltrados y espías que hackeasen nuestro acceso a los boletas. También secuestraron el poco dinero público que nos correspondía, ese dinero que los candidatos no tienen para no vender sus almas al mejor postor.

Nosotros eramos uno de los pocos partidos que realmente utilizábamos estos fondos. Ahora, desde hace dos meses, nos deben unos 300.000 dólares de estos fondos, pero encontraron una excusa técnica para no dárnoslo. Es probable que lo vamos a recibir en las próximas semanas pero el objetivo era claramente bloquearlos para que se nos hiciera todavía más duro seguir en la carrera electoral. Esto es el partido Demócrata.

Déjame contarte una cosa más. En 2022 se hicieron pasar por el Partido Verde y llamaron a mucha gente que había firmado una petición de uno de nuestros candidatos que se postulaba a nivel federal en la carrera al senado en Carolina del Norte. Llamaron a esa gente y les dijeron que eran el Partido Verde. Eran infiltrados de los Demócratas. Querían que la gente se quitara de la petición porque no querían que nuestro candidatos continuara en carrera. Por suerte pudimos grabar una de estas llamadas, les denunciamos y el Partido Demócrata fue declarado culpable. No lo llamaron por su nombre, que es interferencia fraudulenta en unas elecciones. Como no se llama interferencia en las elecciones cuando un partido se hace pasar por otro y pretende representar de manera fraudulenta a otro partido para sacar a ciertos candidatos de la carrera electoral.

Así que sólo quiero recordarles (porque la gente siempre habla de los Republicanos y como interfieren en los procesos electorales) que los Demócratas también lo hacen, y lo hacen antes de las elecciones sin ninguna vergüenza. No tenemos que esperar a Donald Trump para llegar al fascismo. El fascismo ya lo tenemos instalado.  

Ahora, volviendo a tu pregunta. ¿Cómo podemos resolver este problema cuando ellos están en el poder y controlan los medios? Bueno, afortunadamente no tienen un control perfecto. No tienen el control sobre todas las redes sociales. Tal como dijiste, en el año 2020 uno de cada 3 votantes no votó porque no compraron lo que los candidatos les quisieron vender. En 2016 los números de votantes que se abstuvieron fue todavía más alto, alrededor de 42 por ciento. Es decir, los estadounidenses no están conformes con lo que hay y están buscando otras opciones. La pregunta es cuándo llegamos al punto de no retorno, porque ahora mismo la gente está sufriendo una gran disparidad económica y racial. Toda una generación se ha quedado a las puertas de la supervivencia. Encuestas recientes muestran que de los jóvenes hasta 25 años, la mitad dice que no tienen esperanza para el futuro. Un cuarto dice que contemplan la opción de atentar contra ellos mismos dentro de las próximas dos semanas.

Está claro que las cosas no van bien cuando tienes dos partidos mayoritarios que han sido comprados por la maquinaria de la guerra, por Wall Street, por las compañías de seguros, por las farmacéuticas. Cuando son ellos quienes se encargan del show, no tienen en cuenta a la gente común. Y la gente común claramente ha llegado a sus límites. El 60 por ciento de los estadounidenses viven de sus pagos mes a mes y, obviamente, no están conformes con esto.

Para muchos votantes, el genocidio en Palestina es una línea roja y dicen que no van a dar su voto a ninguno de los dos partidos por esta razón. Ahora estamos viendo mucho interés del poder popular organizado que apoya la campana del Partido Verde y que surgiere que tal vez ya hemos llegado a este punto de no retorno. El genocidio en Gaza forma parte de ese tremendo aparato militar/industrial que nos roba y que nos priva incluso aquí de las cosas más básicas que necesitamos.

Hace unos tres días se publicó una encuesta a votantes musulmanes que decían que yo estaba cabeza a cabeza con Kamala Harris, es decir que su voto se divide entre las dos candidatos. Esta es la primera vez que pasa y representa un caída enorme en el apoyo a los Demócratas. Los estadounidenses árabes y musulmanes se toman el genocidio muy en serio porque están muy cerca de lo que pasa en esta región. Los votantes estadounidenses en general también se sienten impactados por el despilfarro de nuestros impuestos por la maquinaria de las guerras sin fin y la falta de servicios de salud, vivienda y educación de calidad aquí mismo, cosas que países mucho más pobres que nosotros han solucionado mucho mejor que nosotros.

Así que sólo quiero hacer hincapié que el nuestro es un objetivo en marcha. Citando a Frederick Douglass,  podemos decir que “el poder no concede nada si no se le exige”. Si no luchamos por nuestros derechos, no los vamos a conseguir nunca. La gente no puede dejarse intimidar de votar lo que quieren, sea la paz en Palestina o recortar el presupuesto militar para utilizarlo en educación. La gente siempre ha oído, “no votes por lo que necesitas; vota por donde está el poder”. La cuestión es si podemos romper con esto de una vez por todas.

Alguna vez Alice Walker dijo que la mejor forma de perder el poder es pensar que no lo tenemos. Pero si sumas toda esa gente que quiere terminar el genocidio en Palestina ahora mismo o toda la gente que está atada a esa gran deuda que contrajeron solo por estudiar (en total, 44 millones) o la gente que no tiene un seguro de salud adecuado que son aproximadamente 60 millones, sólo con esto tendrías un cuórum suficiente para ganar las elecciones presidenciales.

Así, en mi opinión, la respuesta a tu pregunta de cómo podemos romper este sistema es que necesitamos tener coraje, estar convencidos y cambiar el chip en nuestra propia mente que nos dice que tenemos ningún poder. Eso es lo que nos han contado siempre, pero podemos rebelarnos entender que sí tenemos un poder verdadero para hacer valer nuestras demandas y nuestros votos, ya sean en un cinco o en un 51 por ciento. Tenemos que comenzar a construir nuestro camino desde donde estamos y no dejarnos intimidar. El poder en una democracia son nuestros votos y sin hacer uso de ellos contribuiríamos a la abolición de la democracia.

JM: Muchos esperamos el regreso de unos nuevos Años 60 (y su valentía antiguerra, anticolonialista y por los derechos civiles), pero durante los últimos 20 años nos hemos ido moviendo aún más hacia una nueva Edad Media. Ahora, desde un punto de vista todavía más consciente, sobre todo en el Partido Republicano con Trump y J.D. Vance, muchos parecen más dispuesta dar un vuelco a nuestras creencias democráticas, como la igualdad o los ideales de la Ilustración. Muchos conservadores entienden que debemos movernos hacia una Ilustración Oscura que elimina nuestra igual-libertad de expresión y la educación misma.

En junio de 2021, el general Mark Milley respondió en el Congreso sobre la teoría crítica de la raza y la acusación de ser Woke: “He leído a Mao Zedong. He leído a Karl Marx. He leído a Lenin. Eso no me convierte en comunista”.

En 2021-22, solo 11 personas fueron responsables de presentar el 60 por ciento de miles de impugnaciones de libros. Miles de libros fueron retirados de escuelas y bibliotecas. Incluso temas o palabras como homosexualidad o esclavitud han sido limitados, cuando no silenciados directamente. Para la libertad, el efecto más devastador no es solo la censura, sino la autocensura.

El 2 de agosto, Rey Rodrigues (rector de la Junta de Gobernadores del Sistema Universitario Estatal de Florida) envió un correo electrónico a todas las universidades y colegios públicos de Florida para “revisar los recursos de los cursos relevantes, como los libros de texto… en busca de material antisemita y/o sesgo antiisraelí”.

Gonsales escribió: “Todo curso que contenga las siguientes palabras clave: Israel, israelí, Palestina, palestino, Oriente Medio, sionismo, sionista, judaísmo, judío o judíos será marcado para su revisión”. Algunas personas y partidos ganan elecciones repitiendo libertad, libertad y libertad, pero una vez en el poder, practican prohibición, prohibición y censura.

Jill ¿por qué este ataque abierto a la libertad académica? ¿Estamos pasando finalmente de hacer irrelevante la libertad de expresión (como durante la esclavitud) a censurarla directamente, en nombre de la libertad?

JS: Es una pregunta muy buena. Existe un ataque a nuestra libertad académica y en la prohibición de ciertos libros e ideas. Las estadísticas al respecto son increíbles. Me dices que tan solo 11 personas son las responsables de censurar el 60% de los libros en los Estados Unidos. Eso es inaceptable, antidemocrático. Libros e ides son censuradas… Recordemos a Julian Assange y lo significó su caso. Recordemos todos los asaltos contra la libertad de expresión, y de protesta como el de los campus universitarios aquí y en el mundo. Hay una censura al discurso político también. Aquí, en Tampa, un movimiento suburbano fue acusado de ser “un agente extranjero” y es apenas un grupo de izquierda que critica la política exterior de los Estados Unidos. Esos activistas han sido amenazados con 15 años de prisión por expresar sus ideas. Lo mismo me ha pasado a mí. En 2016, por ser una candidata que estaba en contra de la guerra y del uso de armas nucleares, me acusaron de ser una “agente al servicio de Rusia”. Esa acusación era muy conveniente para Hillary Clinton y para el partido Demócrata, que querían sacarme del medio. Me hicieron investigar durante tres años por el comité de la Central de Inteligencia. Tuve que probar mi inocencia, lo cual es ridículo. Nadie debe probar su inocencia. Ellos tienen que probar que eres culpable.

JM: Un nuevo Macartismo…

JS: Exacto. Una nueva clase de macartismo, como el que está sucediendo hoy en día, por ejemplo en el partido Demócrata, que intenta parar de esa forma a sus oponentes. En estop se ha convertido la democracia. Por eso insisto en que no hay que esperar a que gane Trump para ver al fascismo instalarse en este país. Ya tenemos a nuestras policías locales siendo entrenadas por las fuerzas de defensa israelís a lo largo de todo el país, y los entrenan en tácticas abusivas. Actualmente, existen cerca de 80 ciudades como Atlanta, donde la policía está siendo entrenada de esta forma. También ha vuelto el reclutamiento. Si tienes hijos de entre 18 y 25 años, el Tío Sam en sus bases de datos sabe dónde están. Vivimos en una sociedad muy militarizada y el precio que pagamos es nuestra democracia, nuestro derecho a manifestarnos y nuestra libertad de expresión.

La razón por la cual Julian Assange fue perseguido fue por denunciar crímenes de guerra, abusos, corrupción y torturas. Ese es el papel del periodismo. El periodismo no debería ser el perro guardián del poder. Por eso estamos en la carrera electoral, en los debates, en las discusiones, en los medios. Porque la base de nuestra democracia, de nuestra economía, de nuestro ambiente, están siendo subastados a nuestras espaldas al mejor postor.

Estamos gobernados por una plutocracia, por los poquísimos que son extremadamente ricos, porque nuestro sistema político ha sido privatizado, y por eso la riqueza se concentra cada día más. Las tres personas más ricas de Estados Unidos, tiene más dinero que el 50 por ciento de su población.

En palabras del fallecido juez de la Suprema Corte Louis Brandeis: tenemos que elegir entre una enorme concentración de la riqueza y la democracia” No podemos tener los dos y, desafortunadamente, hemos escogido la concentración de riqueza. De ahí eso de la corrupción legalizada. Ahora ¿cuándo vamos a tener una discusión real sobre esto? Eso no va a pasar con los dos partidos políticos que están protagonizando este espectáculo. Ellos no van a permitir que haya más voces o más partidos para que el pueblo tenga una oportunidad de luchar por sus propias causas.  

JM: Jill, hablemos un poco de América Latina, para luego pasar brevemente a la problemática de la inmigración en Estados Unidos.

Después de que Estados Unidos se apoderó de más de la mitad del territorio mexicano —desde Texas hasta California— para expandir la esclavitud donde antes era ilegal, la expansión se detuvo en el Río Grande. Esto se hizo para evitar incorporar áreas densamente pobladas por lo que los congresistas de la época consideraban «razas inferiores». En cambio, Estados Unidos estableció protectorados y bases militares en América Latina.

En el siglo XIX, Washington llevó a cabo miles de intervenciones militares en América Latina para “enseñar a los negros a gobernarse a sí mismos”. Esto continuó hasta el siglo XX.

Durante la Gran Depresión, Estados Unidos retiró a los marines de algunas “repúblicas bananeras”, pero dejó a sus psicópatas criollos en sus gobiernos, dictaduras que duraron muchas generaciones.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington descuidó a América Latina, por lo que esa región recuperó una docena de democracias. Sin embargo, recién nacida, la CIA reemplazó la palabra “negros” por “comunistas” en todos sus discursos. Una vez más, Washington envió tsunamis de dólares para financiar ejércitos y golpes de Estado en América Latina.

En 1959, el senador John F. Kennedy dijo en el Congreso: “No creo que dar esta ayuda a América del Sur sea para fortalecerla contra la Unión Soviética… Es dinero tirado por el caño, en un sentido militar, pero en el sentido político esperamos que hagan un uso efectivo de él”.

El presidente Nixon confirmó esa idea en 1970: “Nunca estaré de acuerdo con la política de desvalorización de las fuerzas armadas en América Latina. Son centros de poder sujetos a nuestra influencia. Los otros (los intelectuales) no están sujetos a nuestra influencia”.

Para los años 70, ya se habían perdido una docena de democracias en América Latina, transformadas en sangrientas dictaduras militares (cuando no “democracias obedientes”), guardianes de la “libertad de empresa” de las corporaciones estadounidenses y sus cómplices, la oligarquía latinoamericana.

Esta historia nunca terminó; hoy, se practica de otras maneras.

Jill, Considerando esta larga historia, ¿cuál sería una política exterior del Partido Verde?

JS: Sin duda nuestra política sería muy diferente. Desde la segunda guerra mundial la CIA ha realizado más de 75 operaciones secretas con el objetivo de cambiar gobiernos, como en Guatemala para evitar la reforma agraria, contra los intereses de las United Fruit Company, que tenía el monopolio mientras los campesinos pasaban hambre. Al mismo tiempo, Gran Bretaña y la CIA evitaron que el gobierno de Irán nacionalizara su petróleo. Así que derrocaron al presidente electo Mohammad Mosaddegh y en su lugar pusieron al Shah, un dictador cruel que estuvo durante muchos años hasta que la Revolución Islámica lo derrocó.

Cuando Estados Unidos hace ese tipo de intervenciones, no solo hace un gran daño en esos países, sino que eso también tiene repercusiones en nuestro país. Debido a la inestabilidad mundial, se crearon estados fallidos, como Libia, donde aparecieron mercados de esclavos al aire libre tras las intervenciones de Estados Unidos y de la OTAN para derrocar y asesinar a Gadafi. Poco después tenemos migraciones masivas de millones de personas de esos países.

El Partido Verde quiere cambiar ese modelo militarista de intervencionismo neocolonial por una política de derechos humanos. En lugar de imaginar un mundo dominado por el imperio de Estados Unidos, trabajaremos en favor de una comunidad de naciones, multipolar, donde prevalezcan la ley de las naciones.

Estados Unidos ya no es la potencia dominante. No podemos seguir comportándonos como el matón de la escuela haciendo bullying a los otros. Este mundo monopolar no funciona para nadie. Ahora mismo tenemos tres zonas muy peligrosas, dos de ellas con conflictos militares (Ucrania e Israel) y el peligro de un conflicto con China, seguido de una guerra nuclear. Estamos todos en peligros debido a nuestra idea nociva del dominio imperial, debemos dejar eso atrás.

JM: Los inmigrantes ilegales tienen tasas de criminalidad mucho más bajas que los ciudadanos estadounidenses a pesar de que tienen una cantidad desproporcionada de varones jóvenes. Aun así, cada vez que alguno de ellos comete un delito, inmediatamente aparece en los titulares y los políticos intensifican la criminalización de un amplio grupo que no puede votar y no tiene lobbies en el Congreso.

No conocen el idioma ni las leyes, pero aun así logran encontrar empleos, que son cruciales para nuestra sociedad. A diferencia de los trabajos contratados por las grandes compañías en otros países, producen y consumen aquí y están listos para trabajar desde el primer día sin la inversión gubernamental de 12 o 20 años de educación y atención médica.

Estamos en contra de la inmigración ilegal, pero también en contra de la criminalización de un grupo muy vulnerable. Por lo general, la gente pobre y desesperada toma préstamos de 10 o 15 mil dólares de un Coyote para venir aquí ilegalmente. ¿Por qué esto? Porque las leyes de inmigración de Estados Unidos odian a los trabajadores pobres. En una embajada de Estados Unidos, es mejor decir que eres una persona perezosa y lenta con una cuenta bancaria interesante que un trabajador esforzado si no quieres que te nieguen una visa. Además de todo esto, en proporción, Estados Unidos es uno de los países menos solidarios del mundo en la recepción de refugiados.

¿Cuál sería la política migratoria del Partido Verde?

Lo más importante que podemos hacer para combatir la crisis inmigratoria, es dejar de causarla con nuestras intervenciones en otros países. Debemos empezar a respetar la soberanía de otros países. Debemos tratar el problema de uso de drogas como un problema de uso de drogas de salud y no como un problema policial. Por eso, desde el principio, legalizaríamos la marihuana y empezaríamos a estudiar la descriminalización de otras drogas para disminuir el poder de los carteles. También tomaríamos medidas económicas para favorecer a otros países para que su gente no tenga que emigrar. Recordemos que hemos derrocado dos gobiernos en Haití, obligando a bajar el salario mínimo y forzando a su gente a emigrar.

También eliminaríamos las sanciones económicas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. Esas sanciones son ilegales y fuerzan a la gente de marcharse de sus países. En la frontera de México por ejemplo en lugar de levantar un muro, agilizaríamos los sistemas de identificación de las personas detectar criminales y permitir que los inmigrantes que quieran puedan tener papeles para trabajar. La inmensa mayoría de los inmigrantes son personas honestas y pacíficas. La mayor parte de los que entran la droga, por ejemplo, son estadounidenses, no inmigrantes . Los inmigrantes son una gran recurso económico y en la próxima década se calcula que pueden contribuir con siete billones de dólares a la economía de este país.

JM: Trump afirmó que “si alguien quiere eliminar a Israel, entonces no los queremos en nuestro país”. El 15 de agosto, Trump culpó a “nuestras instituciones mediáticas de izquierda” por el aumento del antisemitismo.

El antisemitismo, históricamente asociado con grupos de extrema derecha, ha estado en aumento debido a un resurgimiento neonazi tanto en Europa como en Estados Unidos, incluso antes del reciente conflicto en Gaza.

Trump también culpó a “cierta candidata a la presidencia de los Estados Unidos, lo cual es difícil de creer en nuestras universidades…” Creo que estaba hablando de ti. ¿De quién más? No de la señora Harris, seguro. ¿Cómo respondes a estas acusaciones tan fáciles y comunes que confunden Sionismo y judaísmo? ¿Que nos puedes decir del IPAC, el lobby sionista?

Un error muy común es confundir judaísmo con sionismo. El sionismo es una ideología política, no una religión. Yo crecí en una comunidad judía, iba a una sinagoga donde todo el mundo tenía claro que los judíos habían sufrido una holocausto y que eso no debería ocurrir nunca más a nadie. En esa comunidad teníamos claro que también eran culpables quienes miraron hacia otro lado y lo permitieron. Estop no es una conflicto religioso: en lo que es ahora Palestina vivieron en paz musulmanes, judíos y cristianos, hasta que llegaron los sionistas y empezaron a tener problemas no solo con los Palestinos sino con musulmanes y cristianos.

Hasta los 90s no se permitió el acceso a los archivos nacionales de Israel y fue solo que entonces supimos con más claridad qué paso antes de la fundación de Israel. El sionismo quiso quedarse con una tierra en la que ya había otras personas a través de una limpieza étnica. El hecho de haber sido víctimas de un genocidio no les habilita a cometer un genocidio ellos mismos.

El genocidio tiene que parar, el estado separatista de Israel debe retirarse de Gaza y de Cisjordania, en este momento en el proceso de ser ocupada también. La limpieza étnica y el apartheid de Israel también deben terminarse. Esta historia no comenzó el 7 de octubre sino años antes de la fundación de Israel hace 77 años. Se debe cumplir con la Ley Internacional. Así lo exige la comunidad internacional, la Corte Penal Internacional y las Naciones Unidas. Mirar para otro lado es aprobar la tortura y el asesinato de hombres, mujeres y niños a una escala industrial.

Según las encuestas de Reuters, el 68 por ciento de los estadunidenses quieren un final inmediato al genocidio y eso no antisemitismo. Decir que exigir el fin del genocidio es ser antisemita, es una forma de antisemitismo. Estar contra el genocidio es una de las formas más altas no solo del judaísmo, del cristianismo y del islam, sino de la Humanidad.

Esta matanza debe terminar. Eso se puede parar con una simple llamada de teléfono como hizo Reagan en el Líbano donde cientos de miles de personas se salvaron de ser masacradas durante la persecución de la Organización de Liberación de Palestina, algo así como el Hamas de la época. El primer ministro de Israel Menachem Begin tuvo que detener el bombardeo del Líbano y retirar sus tropas. Eisenhower hizo lo mismo cuando Israel invadió Egipto y ahora debemos hacer lo mismo para que Netanyahu, que es un criminal de guerra, haga lo mismo. Si no lo hace, se les corta la provisión de armas. Sin embargo, se le están dando más armas lo cual es contrario a las mismas leyes de Estados Unidos proveer armas a países que violan los Derechos Humanos, que bloquea la ayuda humanitaria incluso aquellos que no cumplen con los tratados de control de armas nucleares, como es el caso de Israel no es signatario del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Por eso la ayuda de Estados Unidos a Israel es ilegal y debería terminar, ya mismo.

Nosotros aplicaríamos la ley el primer día de nuestro gobierno para terminar con esta tragedia. Israel debe cumplir con la ley internacional y nosotros tenemos el poder de pararlo. Un estado fascista no es compatible con la ley internacional. No podemos normalizar la tortura y asesinato de niños a escala industrial.

Todos estamos amenazados por esta maquinaria de guerra que existe en el mundo entero y que debería empezar por detener el genocidio en Gaza ahora mismo. Por otro lado, es necesario reducir la carrera armamentística en el mundo. Nadie está seguro en este mundo. Estamos todos implicados y empobrecidos por esta maquinaria de la guerra.

Carta abierta de Jill Stein (08/2024)

“El Partido Demócrata ha demostrado que su función en el sistema bipartidista es servir a la misma agenda imperialista corporativa que los republicanos”.

Carta abierta de Jill Stein

(trdución JM)

La Convención Nacional del Partido Demócrata y Kamala Harris han establecido un nuevo récord de vergüenza y desorientación con su campaña promocionada bajo el lema “Esperanza y alegría” mientras presiden una situación de penurias sin precedentes y un genocidio desenfrenado.

A medida que la Convención Demócrata, cuidadosamente coreografiada, llega a su fin, la campaña de marketing sintética de “esperanza y alegría” parece orwelliana y obscena en comparación con las lágrimas reales y la desesperación de la gente que clama afuera por los derechos humanos básicos y el fin del horrible genocidio respaldado por Estados Unidos en Gaza.

Los delegados que representan al movimiento de “No comprometidos” intentaron traer un poco de realidad a la burbuja de la Convención, pero los demócratas se negaron a escucharlos, rechazando incluso la modesta solicitud de permitir que un orador palestino-estadounidense diera un discurso. Fuera de la convención, los manifestantes leyeron los nombres de los niños palestinos asesinados, pero los delegados demócratas que pasaban se taparon los oídos y pasaron apresuradamente, o incluso se burlaron a los que leían los nombres.

Desde el escenario, destacados demócratas declararon que Harris está “trabajando incansablemente por un alto el fuego”, una afirmación que no solo es falsa, sino que encubre de manera escandalosa el hecho de que la administración Biden-Harris está literalmente enviando armas que alimentan el genocidio en Gaza.

Jorge, los demócratas han demostrado una y otra vez que no están interesados ​​en escucharte. Nosotros estamos escuchando y estamos haciendo todo lo posible para luchar por el pueblo estadounidense y por las víctimas del imperio estadounidense que no tienen derecho a voto.

La farsa sobre “trabajar incansablemente por un alto el fuego” es especialmente descarada y es típica de las palabras vacías de los demócratas. Kamala Harris puede ofrecer apoyo de palabra a algunas políticas que suenan bien, pero ¿dónde han estado durante los últimos tres años y medio? ¿Qué pasó con las promesas de Biden-Harris como aumentar el salario mínimo y crear una opción pública para la atención médica?

Nada: estas promesas vacías se olvidaron tan pronto como pasaron las elecciones.

El descarado engaño continuó con Michelle Obama declarando que los demócratas “no engañan a los demás para salir adelante” y que “no cambian las reglas para que siempre ganemos nosotros”, mientras intentan demandarnos para que no participemos en las elecciones en varios estados, contratan espías e infiltrados para sabotearnos y retienen la financiación pública a la que calificamos hace meses.

En La Convención Nacional del Partido Demócrata se niega a permitir que los votantes tengan una opción incluso dentro de su propio partido, donde las élites del partido eligieron a Harris como sucesora de Biden después de lograr evitar cualquier proceso de primarias real.

El discurso de aceptación de Kamala en la Convención Demócrata fue un desfile predecible de lugares comunes, centristas, salpicados de tonterías patrioteras diseñadas para flanquear a los republicanos por la derecha.

Cuando Kamala gritó que convertiría al ejército estadounidense en la “fuerza de combate más letal del mundo”, la multitud respondió con cánticos de “¡USA, USA!”, y continuó con su repugnante manipulación de Gaza con vagas perogrulladas y lágrimas de cocodrilo mientras ella y Biden suministran las mismas bombas que están destrozando vivos a los niños palestinos.

Las élites de la Convención Demócrata eligieron a Kamala como camaleón político porque ella dirá o hará lo que ellos quieran. Y eso significa, como Biden prometió a sus partidarios de Wall Street en 2020, que “nada cambiará fundamentalmente”.

Mientras los demócratas han estado actuando con su espectáculo de renovación de marca, yo he estado en las calles de Chicago reuniéndome y escuchando a la gente excluida de la Convención, tal como lo hice en Milwaukee durante la Convención republicana. Marchamos con el Ejército de los Pobres por la atención médica y la vivienda como derechos humanos. Nos manifestamos con Workers Strike Back (“Los trabajadores contraatacan”) por un salario mínimo de 25 dólares la hora. Y nos unimos a las marchas y acciones diarias para detener el genocidio en Gaza y cortar el apoyo de Estados Unidos a Israel hasta que ponga fin a su brutal ocupación y régimen de apartheid.

A diferencia de Kamala Harris y los demócratas, mi compañero de fórmula Butch Ware y yo estamos escuchando a la gente y luchando por el cambio real que necesitamos ahora mismo.

Al igual que esta Convención Nacional, el Partido Demócrata es falso hasta la médula porque trabaja para la clase de donantes de élite, no para los votantes. Los demócratas pueden gastar sus montañas de dinero corporativo en hábiles campañas de renovación de marca para convencer a la gente de que las cosas serán diferentes esta vez, pero lo único que harán será menos que el mínimo indispensable, porque eso es lo máximo que sus donantes permitirán.

En casi cualquier tema (derechos de los trabajadores, atención médica, vivienda, justicia racial, inmigración, cambio climático, derecho al voto, seguridad de las armas, derechos de las mujeres, lo que sea), Kamala Harris y los demócratas harán menos que el mínimo indispensable. Y continuarán las guerras interminables que nos están arrastrando cada vez más cerca del borde de una guerra mundial a la que la humanidad tal vez no sobreviva.

Una y otra vez, el Partido Demócrata ha demostrado que su función en el sistema bipartidista es servir a la misma agenda imperialista corporativa que los republicanos, al tiempo que ocupa el espacio donde deberíamos tener un auténtico partido popular.

Es demasiado. No podemos perder más tiempo esperando un cambio de los mismos políticos que nos han traicionado una y otra vez. La verdadera esperanza solo vendrá de un cambio real, y depende de nosotros que suceda.

Juntos podemos liderar la lucha por una democracia real, el fin de la guerra interminable y el genocidio, una economía que funcione para los trabajadores, un futuro habitable para nuestros hijos y una América y un mundo que funcionen para todos nosotros.

Ahora es el momento de unirnos y levantarnos.

En solidaridad y gratitud,

Jill Stein

Los tres minutos más importantes del periodismo de los últimos veite años

Chris Cuomo (ex periodista de ABC y CNN, actualmente en News Nation):

Para ampliar

¿Qué hemos aprendido de los estudiantes?

Una de las manifestaciones naturales de cualquier poder social fosilizado en el ápice de la pirámide social es la división de los de abajo. La variación capitalista de esta antigua ley, divide et impera, radicó en la inoculación explícita del racismo y en la desmovilización, desarticulación y desmoralización de cualquier organización social que no fuera el gremio de los millonarios, esos que pueden hacer huelgas de capitales cuando se les cante (en nombre del sagrado derecho a la propiedad privada de sus capitales) y presionar a los pueblos con la necesidad y el hambre cada vez que éstos deciden hacer lo mismo: unirse para defender sus derechos individuales, sus intereses de clase, su dignidad de pueblos colonizados.

El masivo movimiento de protesta de los estudiantes estadounidenses contra la masacre en Gaza que, en una medida importante encendió la mecha para otros levantamientos en otros países occidentales, aparece como un fenómeno paradójico. Al menos así me lo han expresado los periodistas que me han consultado sobre el tema.

Como toda paradoja, es una lógica que parece contradictoria: en el país donde sus ciudadanos son reconocidos por su ignorancia geopolítica, por su desinterés, cuando no insensibilidad por sus propias guerras imperialistas y su patriotismo ciego, por su adicción al consumo y su fanatismo militarista y religioso, las protestas estudiantiles pertenecen a una tradición que se inició en los años 60 con los movimientos antibélicos, continuó en los 80 con sus protestas contra el apartheid en Sud África y, más tarde, con varias reivindicaciones y demandas de desinversión de los administradores de sus poderosas universidades en el negocio de la guerra, de las cárceles privadas y de la contaminación ecocida.

Como en todos los casos, se trató de desacreditarlos como jóvenes irresponsables y fantasiosos, cuando fueron, precisamente esos jóvenes, los mejor informados y los más valientes de su sociedad, pese a que no proceden de un grupo sumergido por la violencia de las necesidades básicas. Lo cual tampoco es difícil de explicar: no sólo el conocimiento no comercializado, no solo el idealismo menos corrupto de los jóvenes explica esta reacción, sino que nadie puede imaginarse un sindicato de homeless organizándose para demandar mejores condiciones de vida, no porque sean productivos sino por la simple razón de ser seres humanos.  

Pero creo que hay otra razón que explica este fenómeno y, probablemente, sea una de las razones principales. Como anoté al principio, la división de los de abajo fue siempre un arma de dominación de los arriba. Podría detenerme en una infinidad de ejemplos cruciales en los últimos dos siglos, pero la regla es tan básica que pocos la cuestionarían. Una de sus traducciones, la desmovilización, fue y es una política no escrita pero enquistada en el propio sistema capitalista: primero desmovilización por el desmantelamiento y demonización de las organizaciones sociales, como los sindicatos de trabajadores. Segundo, a través del consuelo de las iglesias que en su casi totalidad apoyaron o justificaron el poder económico, político y social. Tercero, a través de la única secularización sagrada que fue permitida: el consumismo y el dogma del individualismo. El egoísmo y la avaricia, por siglos dos pecados entre los cristianos comuneros de los primeros tres siglos de existencia en la ilegalidad, y pecados morales en la mayoría de las filosofías sociales de la antigüedad, en el siglo XVI se convirtieron en virtudes sagradas para complacer y apoyar la fiebre de la nueva ideología capitalista.

Pero volvamos al caso específico de los estudiantes estadounidenses. Cualquiera que ha sido estudiante o profesor en Estados Unidos tiene una idea clara de cómo funciona la vida de los campuses. Aunque algunos proceden de las clases más altas y no necesitan becas ni préstamos porque sus padres les pagan la carrera en su totalidad, la gran mayoría toma dinero de su propio futuro para pagar las matrículas más caras del mundo. Otros, con más suerte o mérito inicial, reciben becas. En cualquier caso, sin distinción de clases pese a estar insertados en un sistema nacional y global ferozmente segregacionista, donde los privilegios y la lucha de clases no son menos feroces, en los campuses estas diferencias se atenúan hasta casi desaparecer. Ese es el primer punto.

El segundo punto, igual de contradictorio con el resto de la realidad social, radica en la permanente interacción social, grupal, casi familiar de los estudiantes universitarios. Una gran parte (a veces una gran mayoría) vive en los apartamentos del campus. La que no, es como si viviera allí. En mis clases, por ejemplo, apenas un diez porciento procede de la ciudad donde se encuentra la universidad, a pesar de que Jacksonville tiene un millón de habitantes. La mayoría procede de estados tan lejanos como Nueva York o California y de continentes tan diferentes como Europa, América Latina, África y Asia. Me sorprendería si el próximo semestre no tengo una clase con este patrón. Esta maravillosa diversidad (cierto, los pobres son una minoría, pero los hay debido a las becas) produce una conciencia humana y global que no se ve en el fanatismo provinciano de gran parte del resto de la sociedad y que es más conocido en el resto del mundo, porque lo ridículo y absurdo suele popularizarse y viralizarse de forma más rápida.

El tercer punto (para estas reflexiones es el primero) radica en que esta forma de vida no sólo expone a los jóvenes a pensamientos diferentes en sus clases, sino a formas de vida diferentes en la convivencia con sus compañeros extranjeros, desde la distracción del deporte, de las barbacoas en los parques hasta algunas fiestas excesivas en sus fraternidades y sororidades con sus bromas extremas—un día llegué a mi oficina cuando el sol comenzaba a despuntar y, en el camino, me encontré con bombachas y soutiens colgando de un árbol que precedía la entrada a un edificio donde suelo dar clases. Cosas de jóvenes.

Como profesor, he sido miembro de diferentes comités, como el de estudiantes y, aunque mi crítica al sistema universitario estadounidense radica en que no es tan democrático como el de Europa o América latina porque, por ejemplo, los estudiantes no votan, de todas formas, se las arreglan para organizarse y exigir reclamos que consideran justos y necesarios.

Es decir, los estudiantes no están desinformados, desmovilizados, desorganizados y atemorizados como lo estarán cuando se conviertan en un engranaje de la maquinaria. Esto los hace peligrosos para el sistema, todo lo que explica sus poderosas protestas en 50 campuses en todo el país por una causa de derechos humanos que consideraron justa, necesaria y urgente.

El ejemplo de los estudiantes sin más poder que su propia unión debe ser entendido con la seriedad que merece. El primero en entender esto fue el poder político (económico y mediático), razón por la cual no solo permitió la violencia contra los estudiantes, sino que los reprimió con irracional violencia, deteniendo a 3.000 de ellos y a ninguno de los fascistas quienes iniciaron la violencia en los capuces.

Un corolario consiste en la urgente necesidad de que el resto de la sociedad vuelva a organizarse en grupos y uniones, no sólo sindicatos de trabajadores, sino uniones de todo tipo, desde los comités políticos de base hasta los comités barriales. Esto puede ser realizado con los mismos instrumentos de división y desmovilización que se ha usado en su contra: la tecnología digital.

Tendremos un nuevo mundo cuando los individuos se integren a distintos grupos, a distintas asambleas, aunque sean virtuales, para discutir, para escuchar, para proponer, para sentir la pertenencia a algo más allá de la pobre individualidad del consumo. Si los humanos somos egoístas, no somos menos altruistas. Cuando identificamos una causa justa, luchamos por ella más allá de nuestros propios intereses. Ejemplos hay de sobra.

¿Volveremos a entender que el interés común de la humanidad, de la especie es, al menos a largo plazo, el interés más importante del individuo? En la recuperación de este sentido comunitario, de este involucramiento radica la salvación del individuo y de la humanidad.

Con el tiempo, esta multiplicidad de comunidades a distintos niveles y con distintos intereses lograrán que las donaciones voluntarias y los impuestos impuestos dejen de fluir a los ultramillonarios que compran presidentes, senadores, ejércitos y la misma opinión mundial. Porque los ricos no donan, invierten. Cuando no invierten en políticos, en jueces y en periodistas, invierten en el mercado de la moral. Por regla, no por excepción, los ricos siempre tienen una motivación personal para donar.

Los humanos nos movemos por el interés propio y por una causa colectiva. No hace falta aclarar cuál, en términos políticos e ideales, es la derecha y cuál es la izquierda. En todo caso, ambos intereses son humanos y deben ser considerado en la ecuación que hará de esta especie ansiosa, violenta e insatisfecha algo mejor. Para eso, la mayoría debe dejar de ser una clase descartable, irrelevante.

Jorge Majfud, mayo 2024.

https://www.pagina12.com.ar/741730-que-hemos-aprendido-de-los-estudiantes

Qu’avons-nous appris des étudiants ?

L’une des manifestations naturelles de tout pouvoir social fossilisé au sommet de la pyramide sociale est la division de ceux qui se trouvent en bas. La variante capitaliste de cette ancienne loi, divide et impera, était enracinée dans l’inoculation explicite du racisme et dans la démobilisation, la désarticulation et la démoralisation de toute organisation sociale qui n’était pas la guilde des millionnaires, ceux qui peuvent faire pression sur les peuples avec le besoin et la faim chaque fois qu’ils le décident. Faire de même : s’unir pour défendre leurs droits individuels, leurs intérêts de classe, leur dignité de peuples colonisés.

Le mouvement de protestation massif des étudiants américains contre le massacre de Gaza, qui, dans une large mesure, a allumé la mèche pour d’autres soulèvements dans d’autres pays occidentaux, apparaît comme un phénomène paradoxal. C’est du moins ce que m’ont dit les journalistes qui m’ont consulté sur le sujet.

Comme tout paradoxe, c’est une logique qui semble contradictoire : dans le pays où ses citoyens sont reconnus pour leur ignorance géopolitique, pour leur désintérêt, voire leur insensibilité pour leurs propres guerres impérialistes et leur patriotisme aveugle, pour leur addiction à la consommation et leur fanatisme militariste et religieux, les manifestations étudiantes appartiennent à une tradition qui a commencé dans les années 1960 avec les mouvements anti-guerres. Elle s’est poursuivie dans les années 1980 avec ses protestations contre l’apartheid en Afrique du Sud et, plus tard, avec diverses revendications et demandes de désinvestissement par les administrateurs de ses puissantes universités dans le commerce de la guerre, des prisons privées et de la pollution écocidaire.

Comme dans tous les cas, on a tenté de les discréditer en les qualifiant de jeunes irresponsables et fantaisistes, alors que ce sont précisément ces jeunes qui étaient les mieux informés et les plus courageux de leur société, bien qu’ils ne proviennent pas d’un groupe submergé par la violence des besoins fondamentaux. Ce qui n’est pas difficile à expliquer non plus : non seulement les connaissances non marchandes, non seulement l’idéalisme moins corrompu des jeunes expliquent cette réaction, mais personne ne peut imaginer un syndicat de sans-abri s’organiser pour réclamer de meilleures conditions de vie, non pas parce qu’ils sont productifs mais pour la simple raison d’être des êtres humains.

Mais je pense qu’il y a une autre raison à cela, et c’est probablement l’une des principales raisons. Comme je l’ai noté au début, la division de ceux qui sont en bas a toujours été une arme de domination de ceux qui sont en haut. Je pourrais m’attarder sur une myriade d’exemples cruciaux au cours des deux derniers siècles, mais la règle est si fondamentale que peu de gens la remettraient en question. L’une de ses traductions, la démobilisation, était et est une politique non écrite mais enracinée dans le système capitaliste lui-même : d’abord la démobilisation par le démantèlement et la diabolisation des organisations sociales, telles que les syndicats ouvriers. Deuxièmement, par la consolation des Églises qui soutenaient ou justifiaient presque entièrement le pouvoir économique, politique et social. Troisièmement, par la seule sécularisation sacrée qui était autorisée : le consumérisme et le dogme de l’individualisme. L’égoïsme et la cupidité, pendant des siècles deux péchés chez les communards chrétiens des trois premiers siècles d’existence dans l’illégalité, et les péchés moraux dans la plupart des philosophies sociales de l’antiquité, devinrent au XVIe siècle des vertus sacrées pour plaire et soutenir la fièvre de la nouvelle idéologie capitaliste.

Mais revenons au cas spécifique des étudiants américains. Quiconque a été étudiant ou enseignant aux États-Unis a une idée claire du fonctionnement de la vie sur le campus. Alors que certains viennent des classes supérieures et n’ont pas besoin de bourses ou de prêts parce que leurs parents paient l’intégralité de leurs frais de scolarité, la grande majorité prend de l’argent de leur propre avenir pour payer les frais de scolarité les plus chers du monde. D’autres, avec plus de chance ou de mérite initial, reçoivent des bourses. En tout cas, sans distinction de classe bien qu’insérées dans un système national et mondial farouchement ségrégationniste, où les privilèges et la lutte des classes ne sont pas moins féroces, sur les campus ces différences s’atténuent au point de presque disparaître. C’est le premier point.

Le deuxième point, tout aussi contradictoire avec le reste de la réalité sociale, réside dans l’interaction sociale permanente, de groupe, presque familiale des étudiants universitaires. Une grande partie (parfois une grande majorité) vit dans des appartements sur le campus. Dans mes cours, par exemple, seulement dix pour cent viennent de la ville où se trouve l’université, même si Jacksonville compte un million d’habitants. La plupart viennent d’États aussi éloignés que New York ou la Californie et de continents aussi différents que l’Europe, l’Amérique latine, l’Afrique et l’Asie. Je serais surpris si le semestre prochain je n’avais pas de cours avec ce modèle. Cette merveilleuse diversité (c’est vrai, les pauvres sont une minorité, mais il y en a à cause des bourses) produit une conscience humaine et globale qui ne se voit pas dans le fanatisme provincial d’une grande partie du reste de la société et qui est mieux connue dans le reste du monde, car le ridicule et l’absurde ont tendance à devenir populaires et viraux plus rapidement.

Le troisième point (car ces réflexions sont le premier) est que ce mode de vie expose non seulement les jeunes à des pensées différentes dans leurs classes, mais aussi à des modes de vie différents dans la vie avec leurs pairs étrangers, de la distraction du sport, des barbecues dans les parcs à des fêtes excessives dans leurs fraternités et sororités avec leurs blagues extrêmes – un jour, je suis arrivé à mon bureau alors que le soleil se levait. En chemin, je suis tombée sur des culottes et des soutiens suspendus à un arbre qui précédaient l’entrée d’un bâtiment où j’enseigne habituellement. Des trucs de jeunes.

En tant que professeur, j’ai été membre de différents comités, comme le comité des étudiants, et bien que ma critique du système universitaire américain soit qu’il n’est pas aussi démocratique que celui de l’Europe ou de l’Amérique latine parce que, par exemple, les étudiants ne votent pas, ils parviennent toujours à s’organiser et à exiger des revendications qu’ils jugent justes et nécessaires.

C’est-à-dire que les élèves ne sont pas désinformés, démobilisés, désorganisés et effrayés comme ils le seront lorsqu’ils deviendront des rouages de la machine. Cela les rend dangereux pour le système, ce qui explique leurs puissantes manifestations sur 50 campus à travers le pays pour une cause des droits de l’homme qu’ils jugeaient juste, nécessaire et urgente.

L’exemple des étudiants qui n’ont pas d’autre pouvoir que leur propre syndicat doit être compris avec le sérieux qu’il mérite. Le premier à comprendre cela a été le pouvoir politique (économique et médiatique), c’est pourquoi il a non seulement permis la violence contre les étudiants, mais les a réprimés avec une violence irrationnelle, arrêtant 3 000 d’entre eux et aucun des fascistes qui ont initié la violence dans les quartiers.

Un corollaire est le besoin urgent pour le reste de la société de se réorganiser en groupes et en syndicats, pas seulement des syndicats de travailleurs, mais des syndicats de toutes sortes, des comités politiques de base aux comités de quartier. Cela peut se faire avec les mêmes instruments de division et de démobilisation qui ont été utilisés contre eux : le numérique.

Nous aurons un monde nouveau où les individus seront intégrés dans différents groupes, différentes assemblées, même virtuelles, pour discuter, écouter, proposer, se sentir appartenir à quelque chose au-delà de la pauvre individualité de la consommation. Si les humains sont égoïstes, nous ne sommes pas moins altruistes. Lorsque nous identifions une cause juste, nous nous battons pour elle au-delà de nos propres intérêts. Il y a beaucoup d’exemples.

Comprendrons-nous un jour à nouveau que l’intérêt commun de l’humanité, de l’espèce, est, au moins à long terme, l’intérêt le plus important de l’individu ? Dans la récupération de ce sens de la communauté, de cette implication, réside le salut de l’individu et de l’humanité.

Au fil du temps, cette multiplicité de communautés à différents niveaux et avec des intérêts différents fera en sorte que les dons volontaires et les taxes imposées cesseront d’affluer vers les ultra-millionnaires qui achètent des présidents, des sénateurs, des armées et l’opinion mondiale elle-même. Parce que les riches ne donnent pas, ils investissent. Lorsqu’ils n’investissent pas dans les politiciens, les juges et les journalistes, ils investissent dans le marché de la moralité. En règle générale, et non l’exception, les riches ont toujours une motivation personnelle pour faire un don.

Les humains sont motivés par leur intérêt personnel et une cause collective. Il n’est pas nécessaire de clarifier qui, en termes politiques et idéaux, est de droite et qui est de gauche. Dans tous les cas, les deux intérêts sont humains et doivent être pris en compte dans l’équation qui rendra cette espèce anxieuse, violente et insatisfaite meilleure. Pour cela, la majorité doit cesser d’être une classe jetable et non pertinente.

Jorge Majfud, 31 Mai 2024

«Lo primero que haré es poner fin al suministro de armas a Israel»

(Traducido y publicado por Jorge Majfud en medios en español para la campaña de Jill Stein)

Los muros se están cerrando sobre Netanyahu. ¿Seguirá su “amigo cercano y personal” Joe Biden salvándolo de la responsabilidad?

Esta semana supimos que el fiscal de la Corte Penal Internacional está solicitando órdenes de arresto para Netanyahu y los principales líderes de Hamás. Ahora tenemos un fallo de la Corte Internacional de Justicia que ordena a Israel «detener inmediatamente» sus ataques a Rafah.

Israel respondió a esta noticia de la manera que esperábamos: con desafío, negaciones y engaños. La declaración oficial publicada por Israel a través de X/Twitter negó rotundamente que estén llevando a cabo operaciones militares contra civiles en Rafah, aparte de mentir también sobre el supuesto hecho de mantener abierto el paso de Rafah para permitir la entrada de ayuda humanitaria.

Todos pueden ver la verdad de lo que está sucediendo aquí. Algunos deciden no creer lo que ven sus propios ojos. Tendrán que vivir con esa vergonzosa elección.

Pero no cerraremos los ojos ante las atrocidades de Israel y no nos detendremos hasta que Palestina sea libre.

La nuestra es la única campaña de las elecciones en todo el país este noviembre que apoya inequívocamente al pueblo de Gaza y considera que nuestra lucha por la gente, por el planeta y la paz mundial es inextricable de la lucha por la liberación Palestina.

Puede que Benjamín Netanyahu tenga un “amigo personal cercano” en nuestro actual presidente, pero no lo tendrá cuando yo sea elegida.

Como presidente, lo primero que haré es poner fin al suministro de armas y ayuda militar a Israel, mientras viola el derecho internacional, incluidas sus prácticas de genocidio, limpieza étnica y ocupación de Gaza y Cisjordania.

Haré que el Senado ratifique el Estatuto de Roma que reconoce la autoridad legal de la Corte Penal Internacional y ordenaré a todas las agencias federales estadounidenses con la autoridad adecuada que reconozcan y ejecuten cualquier orden de arresto válida emitida por la CPI por los crímenes de guerra de Israel.

No permitiré que la política exterior de la nación más poderosa e influyente del mundo sea dictada por un déspota que se aferra a los últimos hilos de su poder en un estado de apartheid genocida.

Benjamin Netanyahu se enfrentará a la justicia bajo la administración de Jill Stein.

En solidaridad,

Jill Stein.

180 aniversario de la fundación del partido xenófobo No sé nada

Kensington, Pensilvania. El 6 de mayo de 1844—Como represalia por las manifestaciones en su contra en el distrito irlandés de Kensington, Lewis Levin organiza una protesta de tres mil seguidores que matan a decenas de irlandeses y queman decenas de casas, además de las iglesias católicas de San Miguel y San Agustín. Ninguno de estos crímenes será juzgado y Levin será elegido Representante por Pensilvania, cargo del que tomará posesión el 4 de marzo de 1845, desde donde continuará su lucha contra los inmigrantes (de inmigrantes indeseados), responsable de la decadencia de América.

La Navidad, la fiesta romana en honor a la diosa del Sol, resistida mil años por cristianos de todo tipo, había desembarcado en la tierra prometida y ahora se ha convertido en el símbolo del cristianismo. Los protestantes en Estados Unidos se hacen a la idea, pero aún se niegan a aceptar esa horrorosa costumbre de emborracharse y regalar cosas en honor a Jesús. Este año, para San Valentín, la costumbre de comprar y vender en ocasiones religiosas también ha alcanzado proporciones ingobernables.

Por décadas, la mayor controversia en Estados Unidos no fue el asunto de la esclavitud sino de la invasión de los inmigrantes europeos no protestantes y de un blanco más bien extraño y sospechoso. Los inmigrantes y los hijos de inmigrantes ingleses y alemanes no quieren irlandeses. Son católicos y representan una variación impura de la raza blanca. En Europa, Inglaterra ha despojado a los irlandeses más pobres de sus tierras y de la protección política de su iglesia, lo que ha provocado un millón de muertos por hambre y otro millón ha debido emigrar a América por la vía más corta del Atlántico. En América no son ni serán bienvenidos por al menos un siglo. Algunos son asesinados trabajando en las vías del ferrocarril para evitar la expansión de cólera y otras enfermedades contagiosas. Otros no pueden entrar a los restaurantes que, con letreros en sus puertas y ventanas aclaran: “No se aceptan ni perros ni irlandeses”. No con poca frecuencia se les advierte que no se presenten a llamados de empleo. En diferentes trabajos que requieren fuerza bruta y esclavos asalariados, se los elimina. Los irlandeses que conspiren por la independencia de Irlanda serán considerados terroristas, como lo fueron los indios antes, como lo serán los obreros alemanes a finales del siglo XIX y los italianos unas generaciones después. Durante el siglo XX, cuando el miedo, el odio y la paranoia racial se traslade otra vez a los negros y a los mestizos de la Frontera sur, los irlandeses se asimilarán a la etnia dominante, convirtiéndose en blancos y hasta tendrán un presidente que, por otras razones, resultará asesinado con un disparo en la cabeza.

El abogado Lewis Charles Levin, quien en pocos meses más se convertirá en el primer congresista judío de la historia de su país, en el verano de 1843 había fundado el Partido Republicano Americano (luego conocido con el nombre de Partido Nativista Americano y, sobre todo, reconocido como Partido No Sé Nada por sus propios miembros). Como los futuros partidos nativistas que se refundarán una y otra vez hasta el siglo XXI, el Partido No Sé Nada es abiertamente xenófobo, antiinmigrante, anticatólico y está en contra de las tabernas y el alcohol. Levin, el abstemio hijo de inmigrantes que en 1833 se había casado con Ann Christian Hays, familiar del presidente James Polk, tendrá una larga carrera política y morirá en un asilo para enfermos mentales. Entre sus contribuciones que lo sobrevivirán por mucho tiempo, se cuenta el haber logrado poner final a la convivencia civilizada entre católicos y protestantes en Pensilvania, el haber identificado a cierto grupo de inmigrantes europeos como nativos del continente americano, y demostrar que la retórica xenófoba es una poderosa arma política para unir una sociedad dividida por el fanatismo de sus colores y de sus clases sociales.

Jorge Majfud, mayo 2024

Julian Assange podía ser extraditado en cuestión de días

Por Jill Stein, candidata a la presidencia de Estados Unidos

El periodista y preso político más importante del mundo, Julian Assange, regresará mañana a los tribunales de Londres.

Esta es la audiencia final para determinar si Estados Unidos ha satisfecho o no las “garantías” exigidas por el tribunal superior del Reino Unido de que a Assange se le permitiría utilizar la libertad de expresión en su defensa contra cargos de espionaje, y que no enfrentaría la pena de muerte si es declarado culpable.

Si el alto tribunal está satisfecho, se aprobará su extradición y podría estar en un avión en 24 horas.

Hay tres resultados posibles en la audiencia de mañana según un informe reciente de Reuters:

Posibilidad 1: El tribunal superior falla a favor de la extradición.

En este caso, Assange no tendrá más recursos legales en el Reino Unido. Sin embargo, sus abogados pueden acudir inmediatamente, y lo harán, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para solicitar una orden judicial de emergencia que bloquee la extradición hasta una audiencia completa ante ESE tribunal.

Posibilidad 2: El tribunal superior dictamina que las “garantías” estadounidenses no son suficientes.

En este caso, Assange tendrá motivos para continuar su apelación contra la extradición en casos que se extenderán hasta el próximo año mientras permanezca encarcelado en Belmarsh.

Posibilidad 3: El tribunal superior desestima el caso.

Este es el mejor resultado posible, porque significará que Julián podría ser liberado inmediatamente.

Pero en realidad hay una vía más.

Joe Biden podría escuchar a los millones de estadounidenses que creen, como yo, que Julian Assange está siendo perseguido por el delito de hacer periodismo… y retirar los cargos de inmediato.

El gobierno de Estados Unidos ha acusado escandalosamente a Assange de violaciones de la Ley de Espionaje, una ley anticuada que prohíbe explícitamente a los acusados invocar su derecho a la libre expresión como defensa.

Como era de esperar, se esta ley ha utilizado casi exclusivamente para perseguir a denunciantes, activistas y periodistas como Julian Assange.

Tres presidentes estadounidenses (dos demócratas y un republicano) han apuntado a Assange. Hacemos un llamado al presidente Biden para que ponga fin hoy a su papel en este oscuro capítulo.

Necesitamos un presidente comprometido con la defensa de la libertad de expresión, la transparencia y la rendición de cuentas. Si Biden no lo hace, pueden estar seguros de que yo lo haré.

Como presidente, abandonaré el caso contra Julian Assange el primer día en la Casa Blanca. Restauraré el compromiso de nuestra nación con una prensa libre poniendo fin a la escandalosa práctica de atacar a periodistas y denunciantes en virtud de la Ley de Espionaje.

He abogado por la libertad de Assange durante años y soy el único candidato que estará en las elecciones de noviembre en todo el país y que ha pedido que se retiren todos los cargos en este caso. Les insto a que se unan a mí con una contribución a nuestra campaña de hoy.

En solidaridad y gratitud,

Jill Stein

Los débiles deben ser eliminados

Una neurología de la propaganda

Fortalezas cavernícolas; debilidades cibernéticas

(16 fósiles neuronales)

4. Sadismo y placer. Los débiles deben ser eliminados

Por millones de años, la naturaleza se ha servido del placer para impulsar a los individuos a tomar riesgos, a invertir energías que en principio no resultaban en ninguna ganancia, como sí lo eran la defensa o la alerta ante un peligro inminente, de la que ya hablamos más arriba. Una acción que no provee de un beneficio inmediato debe ser premiada por el placer. Ese ha sido el caso del sexo (gracias a la diversidad genética fue posible una evolución más rápida y, por lo tanto, una adaptación más efectiva a los cambios del ambiente) y, muy probablemente, podemos especular, ha sido también el caso del sadismo y de la burla.

El sadismo, el placer por el dolor ajeno, es otro impulso primitivo que ha saltado desde los rincones marginales de la sociedad civilizada (desde los rincones oscuros de algún barrio pobre o desde los rincones iluminados de alguna oficina rica) hasta las pantallas del mundo entero.

Excepto en las cárceles secretas que mantienen dictaduras y democracias, este sadismo no se trata del sadismo físico de la tortura, sino de un sadismo de baja intensidad. Pero esta baja intensidad es el requisito para mantener esas energías oscuras dentro de los marcos legales y hasta morales de las sociedades. Al mismo tiempo, estos dos factores (baja intensidad y legalidad) convierten al sadismo en un fenómeno ubicuo y transparente, de forma que se naturaliza y se extiende hasta convertirse en un fenómeno global y transcultural.

Como los reflejos anteriores, también esta debilidad es explotada por el mercado y por el poder de turno. Con un agregado y un nuevo incentivo: en un mundo despiadado donde todos los individuos están desesperados por buscar una fuente de sobrevivencia, el sadismo, el bully ya no es un ejercicio gratuito sino que suele transformarse en una fuente de ingresos. Me refiero a los youtubers que han desarrollado y multiplicado este mercado. Los youtubers, sean millones de fracasados que pierden años tratando de hacer cien dólares o sean esos pocos exitosos que hacen miles de dólares con cada video burlándose de alguien más, no dejan de representar y ser parte de los estratos bajos de la pirámide del poder. En la cúspide están los dueños de las plataformas, los grandes inversionistas que le dan una mejor utilidad a esta cultura de la burla permanente y frivolidad sin saciedad. Esta cultura vacía provee la sensación de libertad y de satisfacción, no muy diferente a la que puede sentir un drogadicto. De hecho, varios estudios muestran o demuestran que la sobreexcitación de los videojuegos o de actividades similares sin límites son tan adictivas como la cocaína. Esta cultura del vacío y el entretenimiento perenne no sólo evita el pensamiento crítico en un porcentaje suficiente de la sociedad (sobre todo jóvenes), sino que, además, les destruye el hábito al pensamiento no fraccionado.

Otra virtud que en el pasado debió servir para salvar a la tribu de la carga de los débiles y para reproducir los genes de los más fuertes que ahora se ha trasformado en una debilidad tóxica, explotada por los poderosos del momento según las reglas y las leyes del sistema dominante (el capitalismo), a favor de sus propias tribus de clase y en contra del resto de la humanidad.

JM.

Moscas en la telaraña: Historia de la comercialización de la existencia―y sus medios (Spanish Edition), Jorge Majfud 2023.

2.100 manifestantes pacifistas arrestados. Cero contramanifestantes

A principios de esta semana, estalló la violencia en el campus de UCLA cuando contramanifestantes pro-israelíes atacaron el pacífico campamento pro-palestino con fuegos artificiales, sillas, palos y aerosoles químicos.

El New York Times examinó más de 100 vídeos filmados por periodistas, testigos y manifestantes y descubrió que la violencia se prolongó durante casi cinco horas, mientras que la policía del campus se escondía principalmente en un edificio cercano. Tres horas después del tumulto, llegaron el Departamento de Policía de Los Ángeles y la Patrulla de Caminos de California y luego se quedaron a 300 pies de distancia durante más de una hora mientras la violencia continuaba.

De hecho, según el análisis del vídeo del NYTimes, “apenas cuatro minutos después de que llegaron los agentes, los contramanifestantes atacaron a un hombre que estaba a varios metros de los agentes”. El informe continúa:

Veinte minutos después de que llega la policía, un vídeo muestra a un contramanifestante rociando una sustancia química hacia el campamento durante una pelea por una barricada de metal. Se puede ver a otro contramanifestante golpeando a alguien en la cabeza cerca del campamento después de balancear una tabla contra las barricadas. Quince minutos más tarde, mientras los que estaban en el campamento coreaban «Palestina libre, libre», los contramanifestantes organizaron una carrera hacia las barricadas. Durante la avalancha, un contramanifestante le quita una barricada de metal a una mujer y le grita: ‘No tienes ninguna posibilidad, anciana‘”.

Un estudiante de derecho entrevistado por The Guardian[2] después de describir lo que vio como una “batalla”, dijo que los combates “me recordaron al 6 de enero. Fue aterrador”.

Sin embargo, hasta el día de hoy, nadie ha sido arrestado por sus acciones esa noche, a pesar de que los rostros de muchos manifestantes violentos en los videos son claramente visibles. Sin rendición de cuentas, los contramanifestantes sabrán que pueden atacar con impunidad y la violencia en las universidades aumentará en todo el país.

Algunos manifestantes pro palestinos contra la guerra también han sido violentos y otros han utilizado una retórica que amenaza o acosa a los estudiantes pro israelíes. Y muchos de los manifestantes pacíficos han violado las leyes por desobediencia civil, estableciendo campamentos ilegales o incluso ocupando un piso de un edificio entero.

Es por eso que hasta ahora más de 2.100 personas han sido arrestadas en protestas pro-palestinas en las universidades, incluidos 200 estudiantes de UCLA arrestados el día después del motín nocturno.[3]

Ninguno de los arrestos de UCLA fue una continuación de la violencia de la noche anterior, todos esos contramanifestantes regresaron a casa libres: sin gases lacrimógenos, sin bridas, sin detenciones, nada. No, los arrestos de UCLA fueron de manifestantes pacíficos que practicaban la desobediencia civil pacífica en el césped del campus.

A nivel nacional, la gran mayoría de las protestas han sido pacíficas y no violentas, pero se han enfrentado a enfrentamientos con policías con equipo antidisturbios, que utilizan vehículos tácticos y artefactos explosivos para despejar campamentos de tiendas de campaña y edificios ocupados.

La injusticia de que cientos de manifestantes pacifistas contra la guerra sean arrestados mientras contramanifestantes violentos atacan campamentos durante horas, directamente frente a las autoridades y sin que nadie sea detenido, es peligrosa. Muy peligrosa. Es una invitación a los contramanifestantes a no tener miedo de escalar la violencia en todo el país.

Una metáfora geopolítica (video)

Borat (Sacha Baron Cohen) hace que un congresista se baje los pantalones para complacer a un falso agente del Mossad. La escena surrealista fue filmada en 2018 y adquiere un significado trágico en 2024. Aquí subtitulada y traducida por Think-Lab.

Crímen de opinión

Pronto esto será ilegal en Estados Unidos, cuando el Senado ratifique la ley H. R. 6090 aprobada en la Cámara Baja el pasado miércoles. Así terminan los gritos de «Viva la libertad, carajo» de los libertarios: prohibiendo, persiguiendo y acosando a cualquiera que piense diferente.

De ahora en adelante, en la Mayor Democracia del Mundo Libre tendremos que ponernos más poéticos y abusar de las metáforas, como en tiempos de Nerón, quien fue mencionado con el número 666 (su nombre en el alfabeto hebreo) porque, aunque existía cierta libertad de expresión, ésta estaba prohibida cuando afectaba de forma efectiva al poder imperial de entonces.

jorge majfud, 2 de mayo de 2024.

El poder y la elocuencia terraplanista

En 2005, no sin perplejidad, descubrí que para algunos de mis estudiantes en la Universidad de Georgia el argumento más sólido e incontestable consistía en que algo “es verdad porque yo lo creo”. La perplejidad se multiplicaba por varias razones. Las razones del origen de semejante argumento y su actual y devastador efecto en las sociedades del Norte y del Sur, también.

Por entonces, yo era un asistente de cátedra y, a su vez, estudiante de posgrado que había llegado con su esposa y sesenta dólares en el bolsillo un par de años antes, golpeado por la masiva crisis neoliberal del Cono Sur. Con un salario mínimo, pero con los estudios cubiertos por la universidad, vivimos varios años por debajo del nivel oficial de pobreza, pero nuestra austeridad natural, el descubrimiento permanente (desde el salón de clase hasta las reuniones en los parques del campus con decenas de estudiantes de todos los continentes) habían convertido esas limitaciones, el exilio económico, la intemperie psicológica y la ausencia de cualquier ayuda económica en una experiencia más bien agradable e inolvidable. Lo mismo el placer por el estudio y la investigación, sin condiciones y sin la obsesión monetaria, que cada vez escasea más en las nuevas generaciones, según lo observo en mis nuevos estudiantes y en muchos jóvenes que encuentro en otros países.

Por entonces, veníamos de un país pequeño, sin posibilidades de dictar ni imponerle nada a ningún otro (afortunadamente), pero todavía con una sólida tradición intelectual y pedagógica proveniente de la Ilustración, por lo cual el contraste con Estados Unidos fue evidente en todos los aspectos. Al menos por entonces, en Uruguay no era necesario ser universitario para poseer una sólida formación intelectual. La cultura y el ejercicio civilizado de la discusión crítica solían estar en los cafés, en los bares y las librerías callejeras. Para mí no hay dudas: eran muy superiores a lo que es hoy la educación comercializada y banalizada de las universidades más caras del mundo capitalista y postcapitalista.

Como anotaba al comienzo, uno de esos descubrimientos que me mantuvieron perplejo desde principios del siglo y por mucho tiempo fue el mecanismo dialéctico de los jóvenes que vivían en la potencia mundial (“es verdad porque yo lo creo”) y que se parecía mucho más al fanatismo político y religioso (supongamos que son cosas diferentes) que a alguna excelencia por el pensamiento crítico, científico e ilustrado al que, desde el Sur, yo asociaba con gente como Carl Sagan. Desde entonces, sospeché que este entrenamiento intelectual, esta confusión de la física con la metafísica (aclarada por Averroes hace ya casi mil años) que cada año se hacía más dominante (la fe como valor supremo, aun contradiciendo todas las pruebas objetivas) provenía de las majestuosas y millonarias iglesias del sur de Estados Unidos. Ya escribí sobre esto hace muchos años y no quisiera repetirme aquí.

Ahora, los hábitos adictivos de las nuevas tecnologías, como mirar cada día cien micro videos y responder a cien opiniones antes de terminar de comprenderlas o de leerlas, pese a su brevedad y simpleza, ha destruido las capacidades intelectuales más básicas, desde la simple memorización de un poema o de un hecho histórico, desde la concentración serena en el intento de comprender algo con lo cual discrepamos, hasta el razonamiento de principios matemáticos básicos, como de proporción, de  probabilidades o la ecuación más simple como una regla de tres.

Es más, ya no sólo el estudio de la filosofía, eso que nos permite un diálogo civilizado con siglos anteriores de la humanidad, sino también las matemáticas son cuestionadas como “conocimiento inútil”. No generan dopamina ni dinero fácil e inmediato. No se considera que ambas disciplinas son un ejercicio intelectual insustituible para evitar convertirnos en plantas, en insectos dando vueltas en torno al fuego donde van a morir, en sanguijuelas pegadas a una pantallita luminosa esperando eternamente a que sangre un poco.

Pero sí se matan en el gimnasio para sacar músculos que se desinflan en dos semanas o afirmar las nalgas (muy bonitas, eso sí) para sacudirlas delante de un teléfono y ejercitar así su narcisismo en Instagram o TikTok. Ejercitar el músculo gris con un poco de lectura compleja es desacreditado como una pérdida de tiempo. Naturalmente, lo dicen porque lo creen y, además, tienen toda la fuerza del convencimiento del fanático―en este caso, laico.

Una forma que tiene el Narciso de las redes para defenderse del esfuerzo intelectual es etiquetándolo como “lavado de cerebro”. Es decir, acusar a los demás de lo que se sufre de forma objetiva y radical. Nos estamos aproximando a la realidad política de nuestro tiempo ¿no? Aún nos falta otro elemento central.

Debido a la cultura de la competencia y con el propósito de “elevar la autoestima” del niño que se revuelca en el piso porque no le compraron lo que quería, la psicología Disney se ha encargado de convencer a los hijos desde la tierna infancia de que son todos genios, de que sus opiniones son respetables por el hecho de ser suyas y que, por si fuese poco, tienen el derecho de no fracasar nunca. Que alguien los ayude a comprender que están equivocados se convierte en una ofensa intolerable que responden con una nueva pataleta.

Luego, como muchos nunca maduran en sociedades infantilizadas como las nuestras, responden con violencia. Primero violencia verbal, luego electoral y, finalmente, fascista. Como tampoco pueden hacerse cargo de su tan mentada libertad, culpan a los padres por haber sido padres en algún momento, en lugar de psicólogos y proveedores incondicionales de entretenimiento y felicidad eterna. Las opiniones de los Bambi y de los Tribilin (como que la Tierra es plana y el progreso del mundo se debe al infinito esfuerzo de individuos multibillonarios como Elon Musk) no solo deben ser respetadas, sino además deben ser consideradas verdades, verdades alternativas.

Así, no sólo llegamos a una nueva Edad Media donde la verdad se basa en la fe, sino que hasta los terraplanistas han invadido como hordas la esfera pública y han tomado por asalto la política y los gobiernos. Ahora también van por las universidades, con ciertas posibilidades reales de éxito, sino por la destrucción vandálica de la privatización for profit, al menos por el desangrado a través del desfinanciamiento y de la pérdida de autonomía académica.

Argentina, por mencionar un solo caso. Las Lilia Lemoine, los Ramiro Marra y el mismo presidente Javier Milei son personajes que treinta años atrás ni siquiera hubiesen calificado para un casting de un programa humorístico como No toca botón. Todos hablan con elocuencia (Psicología Disney del hijo genio) porque su nivel de vacío e ignorancia es tan abrumador que ni siquiera les da para adoptar una mínima actitud de modestia (“Es verdad porque yo lo creo”).

Los otros de su especie espantapájaros que no alcanzan su visibilidad (otra palabra adoptada que me sorprendía en 2005), los votan los defienden a muerte, porque se sienten representados. Al menos en esto tienen razón: están más que bien representados en la dictadura del lumpeado.

jorge majfud, abril 2, 2024

Libertos, la universidad no es un supermercado

En 2024, gran parte de América Latina se encuentra en un escenario sociopolítico (no económico y menos militar) similar al que describimos sobre Estados Unidos en 2004. Nada extraño, si consideramos (1) su condición de neocolonia, asegurada por (2) su tradicional clase oligárquica, por (3) sus no menos tradicionales medios, con sus periodistas y sus intelectuales orgánicos; y (4) por el fanatismo de una parte significativa de su juventud, brutalizada por los medios fragmentadores de las redes sociales, todas plataformas en manos de los multibillonarios del Norte.

En Argentina y en otros países del Sur, las universidades públicas (y su autonomía) están bajo ataque, como otros servicios públicos, objeto de deseo del privatizador. El presidente Milei publicó que “La educación pública ha hecho muchísimo daño lavando el cerebro de la gente” y su vicepresidenta lo confirmó con una pregunta adulatoria: “¿Coincidís con las palabras del presidente Milei sobre el adoctrinamiento que se hace desde la educación pública?” Con complejo de hacendado citadino, el youtuber, ex peronistay diputado liberto Ramiro Marra llama vagos a los trabajadores que protestan en las calles, el mismo que meses antes recomendó vivir de los padres, porque nuestra existencia se debe a que ellos “estaban aburridos” y deben pagarlo con “financiamiento gratis”. La diputada Lilian Lemoine, luego de dedicarse al photoshop y a los videos pornos donde un hombre la obliga con una pistola a chuparse un control de videojuegos (“Siento el sabor de Mario en mi boca”) poco después le da lecciones sobre pedagogía a quienes llevan años enseñando, al tiempo que cuestiona si se les debe pagar a los docentes por “no hacer su trabajo”. Es la dictadura del lumpenado.

Ahora, envalentonados por la nueva inquisición, algunos jóvenes y adultos que no tuvieron suerte en el sistema académico han salido a acusar a la educación media y superior de adoctrinación, exigiendo un “equilibrio ideológico”, ese mismo equilibrio que no le exigen a las corporaciones que monopolizan el poder financiero, político, mediático y hasta teológico.

Desde hace generaciones, las estadísticas muestran que en Estados Unidos (como en casi todo el mundo), los profesores tienen ideas más de izquierda que el resto de la sociedad. Basta con mirar un mapa electoral para ver que esas islas de izquierdistas coinciden con los campus universitarios, rodeadas de mares de derechistas―cuando no neofascistas y miembros del KKK, como me tocó en Pensilvania.

Esta excepcionalidad siempre crispó el ánimo de los conservadores en el poder, quienes, derrotados por siglos en el mundo de las ideas, han reclamado siempre legislar para eliminar la libertad de cátedra. En 2004 escribíamos sobre las pretensiones de algunos legisladores de “equilibrar el currículum” de las universidades obligando a los profesores a enseñar la Teoría Creacionista junto con la Teoría de la Evolución. El poder hegemónico promueve la libertad de mercado porque nadie puede competir libremente con su poder financiero, pero como han sido desde siempre un fracaso académico e intelectual, se sienten mal con la libertad de cátedra. No aceptan la regulación del mercado, pero exigen la regulación de cátedra―y de la cultura en general. El argumento es que los profesores adoctrinan a la juventud, a una minoría de la juventud que ya tiene edad para beber alcohol, mirar pornografía y ser enviada a la guerra a matar y morir. Nada se dice de la adoctrinación de niños en edad preescolar enviados a los templos religiosos y a los templos mediáticos para una verdadera adoctrinación.

Los libertos ganan elecciones gritando libertad y gobiernan prohibiendo. En el siglo XIX, los esclavistas reconocían el derecho a la libertad de expresión, hasta que algunos comenzaron a escribir contra la esclavitud. A partir de entonces, comenzaron a prohibir libros, luego autores y, más tarde, los metieron en las cárceles de la democracia. Lo mismo comenzamos a vivir en Florida, Texas y otros estados hace unos años bajo gobiernos libertarios. Muy orgullosos de la libertad de expresión, hasta que los autores y las ideas inconvenientes comenzaron a ganar terreno en la población. Entonces las llaman adoctrinamiento.

Esta obscena asociación Jesús-Mamón y la doctrina de “los profesores adoctrinan a los estudiantes” se ha revitalizado en las colonias estratégicamente endeudadas. La comercialización de la vida concluye que un pensador es bueno si aumenta el ingreso monetario del lector. Si no, son empobrecedores. Pobreza y riqueza sólo se refieren a su valor de cambio. Este fanatismo y su necesaria infantilización de la sociedad están llegando a las universidades, uno de los últimos reductos donde el poder mercantilista no tenía el monopolio. Todo en nombre de la diversidad ideológica y del derecho de los estudiantes a afirmar que la Tierra es plana.

Cada vez más se confunde una universidad con un supermercado, donde el poder terraplanista del lumpenado no entra para ser desafiado en sus convicciones, sino para comprar lo que quiere y exigir satisfacción por su dinero. Así han convertido a los ciudadanos en consumidores y a los estudiantes en clientes. De ahí la necesidad de privatizar la educación para convertirla en reductos de libertad―del poder para adoctrinar más esclavos. Esta es una tradición que se remonta hasta Sócrates, quien fue ejecutado por la democracia ateniense acusado ser ateo, antidemocrático, y de lavar el cerebro de los jóvenes enseñándoles a cuestionar las verdades establecidas.

Por su parte, la izquierda, que siempre fue combativa desde sus pocas trincheras disponibles, se ha vuelto políticamente correcta, insoportablemente tímida, virginal, invirtiendo toda su sensibilidad en la micropolítica de las identidades. Mientras, los más viscerales fanáticos de derecha (recursos del incontestable poder financiero del Norte) continúan ganando elecciones.  Los pueblos han sido desmovilizados y convertidos en consumidores. Han sido fragmentados para que consuman más. Las familias extendidas sólo compraban un televisor, no tres o cuatro (y hablan entre ellos), por lo que la fragmentación y la alienación de las relaciones sociales fue un recurso conveniente del capitalismo consumista. Divide, gobernarás y ellos consumirán más.

El orgullo de la elocuencia vacía acaparó los medios, luego la política, y ahora van por las universidades. Tienen muchas posibilidades de destruirlas, como los godos y vándalos destruyeron civilizaciones mucho más avanzadas. Lo peor que podemos hacer, como académicos, como activistas o como políticos es responderles con timidez; confundir la lucha de clases de la izquierda con el odio de clases de la derecha.

Desde hace siglos, los conservadores (hoy libertos) se quejan de que no están bien representados en las universidades. Se insultan y no lo ven. La solución es simple: pónganse a estudiar, carajo. Pero no; están demasiado ocupados pensando cómo van a hacer mucho dinero para convertirse en jefes y luego quejarse de que las universidades están infiltradas y no los representan. Claro que si alguien ama el dinero no va a ser tan tonto como para dedicar una vida a estudiar y hacer investigaciones por las cuales recibirá poco o ningún dinero. Es más fácil convertirse en un entrepreneur y expropiar los pocos éxitos de esos largos años de investigación gratuita, llena de fracasos, realizadas por “fracasados con el cerebro lavado”.

jorge majfud, marzo 2024

«Es algo malo, pero no tengo idea qué es» (video)

Deconstructing “The American dream” in selected works of Hari Kunzru and Jorge Majfud

By Sumit Gupta, PhD. Jawaharlal Nehru University, NewDelhi

The quest for the betterment of social and economicstatus has led human beings to move from one place to another from time immemorial. In this process, immigrants often encounter various changes and challenges that, at times, are easy to adapt and overcome, but in the majority of the cases, they find themselves struggling to adjust to the social, cultural, and political changes that they experience in the foreign land. And in order to adjust to a new country, they undergo a series of changes, like adapting to new cultures, customs, norms, and languages. The process of adjusting to the new culture and environment often leads to assimilation, discrimination, acculturation, alienation, and social exclusion. The present article aims to explore the above-mentioned harsh realities and the unrevealed face of the global world through the narratives of India and Latin America. The researcher will also attempt to see whether the undocumented immigrants only face the harsh realities in the new land and are unable to fulfil their ‘American dream’. Or is it the same situation for immigrants who enter the USA legally? The two works, Transmission and Crisis, reveal the grim reality of the globalised world, where injustice and discrimination go hand in hand in the name of progress and development. The chosen works deal with the problems of immigrants and the working class in the USA. The present article also attempts to highlight the socio-cultural problems— problems of assimilation, exploitation and discrimination—that immigrants encounter in new land, apart from the economic issues.

The chosen works highlight the experiences of people who leave their native places to settle in developed countries in the hope of a promising career and a better life. In both works, one witnesses that the protagonists see America as a land of fortune, where they can fulfil their dream of becoming rich. As described by James Truslow Adams, an American historian, in his book The Epic of America, the American dream is:

«That dream of a land in which life should be better and richer and fuller for every man, with opportunity for each according to his ability or achievement. It is a difficult dream for the European upper classes to interpret adequately, and too many of us ourselves have grown weary and mistrustful of it. It is not a dream of motor cars and high wages merely, but a dream of a social order in which each man and each woman shall be able to attain to the fullest stature of which they are innately capable, and be recognized by others for what they are, regardless of the fortuitous circumstances of birth or position.» (404)

Therefore, our protagonists see America as a land of fortune, as described by James Truslow, where immediate success is guaranteed for them, but the moment they arrive in America, their hopes, dreams, and the image that they were carrying in their minds of America turn out to be a deception. Since, they find themselves in an appalling position compared to their native places, as the work they find in the new land is exploitative and underpaid.

In Transmission, Hari Kunzru, through his protagonists, reveals the bitter truth of the globalised world. His protagonists, Arjun Mehta, a software engineer and Guy Swift, head of the company Tomorrow, are shown as the victims of the present global order, where opportunities are for a few and disappointments for the majority, like our protagonists. Arjun, on receiving a job from Data bodies, which sends him to the US, finds himself in jeopardy, as initially he could not get the job, and when he gets it in spite of doing the job wholeheartedly, due to a financial crisis, he will be the first one to lose the job, as he is an outsider. In order to prove his worth and save his job, he creates a virus and plans to resolve it to show the company his capabilities and importance, but things don’t go as planned, and he becomes the cyber terrorist. He soon realises that the American dream was a deception, as the unfolding situations in the new land embitter his expectations and hopes from the new land. Similarly, Guy Swift also becomes the victim of the virus that Arjun creates, as he is arrested by the police due to his wrong identification with some transgressor due to the havoc created by the virus in their computer systems.

In Crisis, Jorge Majfud deals with the issues of immigrants, specifically Latin-American immigrants in the USA. As one starts reading the novel, the harsh reality and experiences of immigrants unfold. The work deals succinctly with the problems that immigrants face in the new land. Rejection, discrimination, assimilating to a new culture, earning a livelihood, and a lack of health facilities are the principal obstacles that generally immigrants face in the neo space. In Crisis, one also witnesses that the protagonists, like María Isabel Vásquez Jiménez, Guadalupe, Lupita, and others, see the USA as the only solution to the extreme poverty and economic problems that they face in their respective countries. The protagonists of Majfud represent the agony and despair of immigrants, who, in search of an enhanced life, leave their homeland without realising that obstacles in the new land are waiting for them. Mostly, the immigrants are considered outsiders by the host country and even seen as a social threat. They are not easily welcomed by the host country due to differences in cultural and social status.

As, Wang remarks, “In fact, in the early stage, even with the help of policy, the poor were exploited by the rich under the appealing of the American dream. Hence, the American dream is misleading and even can be seen as a trap for cheap labour force” (35). Hence, immigrants are often manhandled by the companies, who use them as cheap labour without granting them any rights. For example, in the novel Crisis, one observes the harsh realities that immigrants facein thenew land. Thenovel begins with the description of MaríaIsabel Vásquez Jiménez, who, from México, enters the USA and dies working in an exploitative condition in the vineyard due to a heart attack. Thestory of María Isabel in Crisis represents the exploitative nature of the big corporations that exploit these helpless people who leave their native places due to extreme poverty and hunger. The story of María Isabel represents the treatment that immigrants get in developed countries. To quote from the novel:

«Quizás nunca podamos imaginar los miedos de María al dejar su pueblo con tan pocos años y tan poco conocimiento del mundo exterior, sus nervios al llegar a Putla para contactar a un coyote, el vértigo y el cansancio de su paso por la ilegalidad…Pero algo salió mal. El 14 de mayo el termómetro marcó casi cuarenta grados centígrados a la sombra. Después de nueve horas bajo el sol despiojando retoños de las vides, María se sintió mareada. Tambaleándose, caminó hacia su novio y antes de llegar se desplomó… Dos días después, María y su hijo de dos meses de vientre murieron de insolación.» (Majfud 8-9)

This episode throws light on the extreme inhuman conditions under which immigrants work. They are only seen as cheap labour in the new land, and their exploitation is done for economic benefits. And the immigrants who leave their country in the hope of a better future and economic prosperity find themselves entrapped in the vicious cycle of cruelty. Therefore, the immigrants without any social or legal rights in the new place often live an isolated life because the fear of deportation always haunts their minds.

Therefore, in both novels, one observes that the protagonists see the USA, as described by James Truslow, as aland of prosperity and fortune wherethey will not betroubled by the problems they were facing in their homelands. But in reality, when they get the chance to live their «American Dream,» they find America totally opposite of what they have watched, heard, and read on television, in the news, and in books. Their optimism about the new land soon turns into dejection. They see themselves trapped in a net of false hopes and promises, where they are seeing themselves turning into cheap labour. The difficulties, harsh realities, hardships, and physical and psychological traumas that immigrants go through are very well reflected by one of the characters of Hari Kunzru. Arjun Mehta, who wants to fulfil his American Dream, moves to America, but the reality turns out to be different from what he expected. He finds himself jobless for a year. In the novel, one observes the deceptive and exploitative sides of Arjun’s job in the new land, when he is informed about the nature of his job. To quote from the novel:

Good. Until the second day, when Arjun asked where he would be working and was told that the job Databodies had guaranteed him was not in fact guaranteed at all. He would have to interview by phone with potential clients. Until at his induction meeting he shook the hand of a man who seemed like a clone of Sunny Srinivasan…who coldly informed him that until he successfully secured a post, Databodies would pay him a grand total of $500 a month, half of which would be taken back as rent for the house-share. Arjun reminded him of the $50,000 a year his contract guaranteed. Sunny’s brother-in-law shrugged. If you don’t like it, he said, you can always go back home. You’ll owe us for your visa and ticket, and we’ll have to charge you an administrative fee for the inconvenience. Ten thousand should cover it. Rupees? No, bhai, dollars. (Hari Kunzru 40)

This eye-opening event in a foreign land acquaints him with the realities of the globalised world, where his «American Dream» turns out to be a nightmare. Like other immigrants, he also experienced a long period of unemployment. And even after getting the job, the fear of termination bothers him, so he creates a virus deliberately imagining that after finding a solution to the problem, he will get a stable position in the company. And ultimately, he gets consumed by the very thing that attracted him. Likewise, the protagonists of Majfud also express the bitter experiences, difficulties, and pains faced by undocumented immigrants in the USA. The protagonists of Majfud are also from economically backward regions and also desire better living conditions and better employment, but in reality, like Arjun Mehta and Guy Swift, the protagonists of Majfud also meet the same fate. They also see themselves in the new land without social and legal rights. The protagonists of Majfud expose the truth of the globalised world, where people from developing countries get trapped in the false promises and opportunities claimed by globalisation, and they are exploited and used as cheap labour. And many times, due to extreme exploitative working conditions, they even lose their lives. In the novel, María Isabel, a Mexican girl, reflects the exploitative nature of big corporations, who use them as cheap labour without granting them any legal or social rights. The immigrants who are without documents or enter America illegally are generally the first preference of the companies, as they are not given any legal rights and are also underpaid. Without any legal or social rights, they are massively exploited. They are generally in demand as cheap labour but not accepted as citizens. As Navarro remarks, “Without the availability of a large pool of cheap exploitable migrant labour, the country’s economy would come to a halt—in short, an economic paralysis would occur. Undeniably, undocumented workers perform jobs that most U.S. domestic workers refuse to perform” (xxxii).

So, here one notes that the illegal immigrants are accepted for the sole purpose of their exploitation and the benefit of the big corporates. As Lenin rightfully asserts, “There can be no doubt that dire poverty alone compels people to abandon their native land, and that the capitalists exploit the immigrant workers in the most shameless manner…” (qtd. in Smith 31). Both works represent the same preoccupation, i.e., the condition of immigrants in the USA. The protagonists of both novels, who leave their homelands in the search of a better future and prosperity, are seen struggling for the basic amenities rather than the bright future and success they had imagined before coming to America. They often feel isolated, dejected, and alienated and live in constant fear of deportation. They are often maltreated and exploited due to a lack of social security, and people often take advantage of their situations by exploiting and harassing them. In Crisis, one observes how Nacho is treated badly and cruelly in public gatherings. As reflected in one of the events of the novel, Nacho is invited to a birthday party, and while leaving the party, he kisses and hugs Lilian, which is a common custom in most Hispanic countries. But his kissing and hugging resulted in a cultural shock for the Lilian family. They accuse him of sexual harassment and deliberately threaten him that they are going to call the migration police since they know that Nacho’s parents were undocumented immigrants. The above incident sheds light on the challenges that immigrants face in day-to-day life in the new land. The host country sees these immigrants as others, and the people of the host country never accept their culture and customs; rather, the immigrants are expected to learn everything about the host country, thus, in the process, immigrants are forced to disregard their own culture and traditions, leading to assimilation. ‘‘Ellos siempre avanzan así, no respetan el espacio personal. Dicen que los latinos son así, pero si vienen a este país deben comportarse según las reglas de este país’’ (Majfud 46). Thus, these disrespectful incidents force immigrants to live isolated lives. The novel also highlights other issues, like the fear that haunts every immigrant’s mind. And due to this fear, many times they are vulnerable to physical and psychological suffering. In the novel, Nacho is always seen as afraid of the police, and when someone steals his wallet in the metro while he was going to the airport to catch his flight, rather than making a police complaint, he returns back to his home, fearing they might deport him, as his parents were undocumented immigrants. The novel highlights the traumas that many immigrants face throughout their lives. As reflected in the novel, Nacho, who is not an illegal immigrant, always lives in fear of deportation, and many times criminals take advantage of their fear by targeting them.

The above analysis of two works exposes the problems faced by both legal and illegal immigrants in America. In both works, one observes how the protagonists try their best to achieve prosperity and a better life through determination and hard work, but soon they witness their ´American Dream´ turning into a nightmare. We see our protagonists fall into two categories: those who don’t see any hope of progress and growth in their own country, and are suffering from extreme poverty. The second category of protagonists are like Arjun Mehta, who wants to go to America to improve his financial as well as social status. But in both cases, the protagonists fail to achieve their dreams because of the capitalist system,which always sees them as cheap labour and a source of profits. Big corporations always keep immigrants in subordinate positions so that they can be easily exploited. The analysed works reveal that neither of the two categories of immigrants achieves their goals. As in both cases, the protagonists are seen as cheap labourers in the new land, and they are struggling for their daily bread instead of a content and respectable job.

HISPANIC HORIZON. Journal of the Centre of Spanish, Portuguese, Italian&LatinAmericanStudies, 2019.

Bibliography

Adams, James T. «The Epic of America, 433 p.» Boston, Little (1931).

Alba, Richard. “Mexican Americans and the American Dream.” Perspectives on Politics, vol. 4, no. 2, 2006, pp. 289–96. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/3688267.

Kunzru, Hari. Transmission. Penguin, 2005.

Majfud, Jorge. Crisis. CreateSpace Independent Publishing Platform, 2014.

Navarro, Armando. The immigration crisis: Nativism, armed vigilantism, and the rise of a countervailing movement. Rowman Altamira, 2008.

Pascual se fue

Un atardecer, en un estacionamiento de Jacksonville Beach, un policía me preguntó por qué estaba caminando sin dirigirme a ninguna parte. Lo miré y pensé en la justificación puritana del sexo: es solo para reproducir feligreses.

Because I feel like it (porque se me antoja) ―le contesté, y continué caminando.

En realidad, yo estaba molesto por otra razón. Tal vez el policía había preguntado con intención de ayudar en algo. Debió pensar unos segundos y, finalmente, se volvió al patrullero. Pensé: ¿qué hubiese pasado si yo fuera un joven centroamericano y con miedo a ser deportado? Habría contestado las preguntas del policía, intimidado y revelando que tal vez estaba allí de forma ilegal, robándole el trabajo a alguien que no quería o no podía hacer mi trabajo. Habría terminado detenido.

Unos meses después, desayuné con otra de esas historias que le quitan a uno las ganas de no hacer nada por un día. El día anterior, un viernes a las 9:00 de la noche, Virgilio Aguilar Méndez volvía a su modesta habitación del Motel Super 8 de Jacksonville que compartía con otros tres trabajadores, cuando un oficial de la policía lo detuvo.

El sargento Michael Kunovich entendió que el joven de 18 años, quien iba hablando por teléfono con su madre, era sospechoso y decidió interrogarlo, aunque no había recibido ninguna denuncia contra él.

Los guatemaltecos sin papeles son bajitos y hablan mam o alguna otra lengua ancestral. Pocos hablan español con fluidez. Menos inglés, por lo que Aguilar no contestó las preguntas ni se tiró al suelo a tiempo, como se lo había ordenado el sargento. Se limitó a repetir la frase que mejor sabía decir: “I am sorry”.

―¿Dónde vives? You, where…?

Aguilar le señaló la puerta de la habitación que compartía con sus amigos.

―¿Qué estás haciendo?

Eating ―dijo Aguilar, cuando logró entender los gestos.

―¿Y por qué no estás comiendo dentro del motel? ―insistió el sargento.

―No understand. I’m sorry.

―¿Llevas armas? ¿Guns?

―No. No. I am sorry.

A pesar de que Aguilar no había reaccionado con violencia, el sargento usó su pistola eléctrica para inmovilizar al sospechoso. Lo mismo hicieron los otros tres oficiales que arribaron minutos después.

El joven obrero, que puso nerviosos a los cuatro corpulentos oficiales, tenía 18 años, medía 1,65 metros y pesaba 52 kilogramos. Luego de la violenta detención, los oficiales decomisaron un cuchillo en posesión de Aguilar (que el joven llamaba family), pero no encontraron ni drogas ni armas en la modesta habitación de los cuatro trabajadores.

Poco después, el sargento Kunovich colapsó por una arritmia cardíaca y murió en un hospital. Aguilar fue acusado de homicidio, mientras una multitud acudía a la iglesia Joseph Catholic Church al sur de Jacksonville.

―Nuestra hermandad estará siempre con cualquier oficial que haya sido asesinado de forma violenta en el cumplimiento de su deber ―dijo Brian Briska, quien viajó desde Nueva York en representación de la Hermandad de los Caídos.

En su cuenta oficial de Twitter, el gobernador libertario de Florida, Ron DeSantis, publicó:

El sargento Michael Kunovich fue asesinado en cumplimiento de su deber por un inmigrante ilegal que se aprovechó de nuestras fronteras abiertas. Oramos por la familia Kunovich y por toda la comunidad”.

Orar es barato; pensar cuesta un poco más. Las cámaras policiales y la investigación revelaron otra cosa, pero Aguilar continuó preso.

Unos meses después, llamaron a Hortensia Salcedo, una de mis colegas de la universidad, para otro de sus trabajos habituales. Hortensia es de Venezuela y una amiga muy cercana. La suelen llamar como traductora en los hospitales, cada vez que un inmigrante indocumentado se mete en problemas y no sabe de qué se trata.

―Siempre salgo llorando de allí ―me dijo una vez―, pero, al menos, ayudo a esa gente.

Renunció a un trabajo mejor pago en uno de los hospitales más prestigiosos del país, al cual la recomendé, porque descubrió que la tarjeta de identificación que debía llevar era un GPS.

La última vez, le pidieron que ayudarse con el caso de otro guatemalteco, llamado Pascual. Seguramente no por casualidad, otro viernes de noche Pascual había salido con sus compañeros de trabajo a relajarse, luego de una semana intensa, una de esas rompe hombres con rutinas que pocos aquí aguantarían por las dos primeras horas del lunes. Como Pascual y sus amigos no pueden conducir, tampoco pueden ir muy lejos.

Esa noche cenaron en un almacén hispano y bebieron unas cervezas. Como estaba cansado, Pascual decidió irse antes a dormir, pero equivocó la calle y se perdió. Para peor, había dejado su teléfono en la habitación.

Alguien notó que había un hombrecito de aspecto extraño que iba de un lado para el otro sin dirección precisa y llamó a la policía. Cuando llegó el patrullero, Pascual no supo qué decirles. ¿Cómo decirles que estaba perdido? Lost? Pascual no parecía una amenaza. Caminaba como si tuviera una pierna rota.

El patrullero lo llevó a un hospital. Al día siguiente llegó Hortensia. De inmediato se dio cuenta que Pascual hablaba mam y apenas entendía castellano.

―¿Usted sabe dónde está? ―le preguntó.

―No ―dijo Pascual.

Hortensia lo miró a los ojos y recordó otros casos, en los cuales las enfermeras le habían dicho que el internado tenía Síndrome de Down, pero ella sabía que no, que era un maya quiché sin dominio del inglés.

―Usted está en un hospital psiquiátrico.

―Es que yo camino así porque nací con un defecto en la rodilla ―dijo Pascual―. No puedo quedarme aquí. Si no voy a trabajar el lunes, pierdo el trabajo y mi familia en Guatemala me necesita. Si no le pago al coyote, la van a visitar.

Pascual se había endeudado por diecisiete mil dólares para que un coyote lo pasara por la frontera. Una visa legal hubiese sido cien veces más barata, pero las embajadas de Estados Unidos no le dan visas a los pobres. La legalidad es para gente bien.

―Usted está en un psiquiátrico.

―Es que mi rodilla no tiene arreglo.

―¿Por qué está aquí?

―Me perdí. Yo nunca tomo cerveza y una solita hizo que me perdiera.

―¿Dónde vive?

―No sé. Si veo la calle sé cómo llegar.

Hortensia llamó a Jesús, la esposa de Pascual en Guatemala, pero hablaba tectiteco.

―Tengo que trabajar el lunes ―se lamentó Pascual―. Si no envío el dinero, los coyotes van a ir por mi esposa.

Luego de una hora sin saber qué hacer con Pascual, Hortensia le preguntó:

―¿Recuerda algún comercio que esté cerca de su casa?

―Uno de colombianos…

Hortensia trató de recordar algún store colombiano en la zona. Recordó uno por Baymeadows. Buscó en Google Street View y le mostró una foto.

―Sí, es ese. Está cerca de donde vivo.

Hortensia habló con las enfermeras del hospital.

―Pascual no debe estar aquí. No tiene ningún problema psiquiátrico. Su problema es otro.

―Pero el doctor debe evaluarlo y eso lleva tiempo…

―Déjenlo ir. Llamen a un Uber. Aquí tienen la dirección.

Hortensia volvió el lunes.

―¿Y Pascual? ―preguntó.

―Pascual se fue ―dijo la enfermera en voz baja.

Jorge Majfud, marzo 2024.

Super PACs, super influencers

Como observamos al principio, para conocer las raíces de los fenómenos políticos y sociales en América latina y en otros continentes, debemos estudiar lo que ocurrió o está ocurriendo en Estados Unidos. Aquí veremos uno de los muchos ejemplos (aunque no referidos a diseños de agencias secretas ni a traspiraciones ideológicas de grandes compañías), un hecho judicial específico. En otras palabras, el destino del mundo en manos de un puñado de individuos con sus propias opiniones sobre la Humanidad.

Actualmente, según la Ley Federal de Campañas Electorales, las contribuciones están sujetas a ciertos límites. Por ejemplo, un ciudadano común no puede donar más de 3.300 dólares por elección.[i] Pero, una vez limitada la generosidad de gente común, la ley muestra sus debilidades por los lobbies. Uno de los actores de peso en la administración del poder social son los Political Action Committees (PACs) los cuales, como las iglesias, están exentos de pagar impuestos, pese a que su accionar gira entorno al gran capital. Exentos de pagar impuestos y exentos de revelar sus fuentes de ingresos.

Exentos de gravámenes y libres para acosar a las instituciones. En 2010, la Corte Suprema de Estados Unidos (como en las últimas décadas, con una amplia mayoría de jueces elegidos por presidentes conservadores) falló en favor de Citizens United, otra “organización sin fines de lucro” a favor de los derechos de las grandes corporaciones. Su fundador, masón y admirador de Ronald Reagan, Floyd Brown, lo definió de forma sintomática: “Somos gente a la que no les importa la política; gente que desea que el gobierno los deje en paz; pero si su país los llama a luchar en el extranjero, lo hará con gusto”. Para este fanatismo anglosajón, las brutales intervenciones en otros países no son políticas ni son sobre intereses económicos, sino puro patriotismo, Dios, la moral y el teorema de Pitágoras.

Como toda organización conservadora y funcional a una elite aristocrática, su lema incluye la palabra “restaurar” y “volver a los buenos viejos tiempos”, todo en nombre del “we the people”: debemos “devolver el gobierno de Estados Unidos a los ciudadanos”, junto con la clásica narrativa que se chorrea hacia el sur desde hace un par de siglos: “reafirmar los tradicionales valores estadounidenses de un gobierno mínimo, de la defensa de la libertad de empresa, por una familia fuerte y por la soberanía y seguridad nacional”. En menos palabras: por la libertad irrestricta de los amos. Lo que en 1776 significaba “we the people”, ahora significa “nosotros los ciudadanos”. Es decir, un Club VIP de propietarios con poder económico y político.

En 2009, esta poderosa organización privada inició una demanda contra la Comisión de Elecciones Federales. En la demanda y en el fallo final de la Corte Suprema, se entendió que la limitación de donaciones de un grupo cualquiera a un partido político constituía una violación a la Primera enmienda de la constitución. Cinco votos en nueve entendieron que “si la Primera Enmienda tiene alguna fuerza, debe prohibir al Congreso cualquier multa o encarcelamiento de ciudadanos o de asociaciones de ciudadanos, simplemente por participar en discursos políticos”. Según esta interpretación, las megacorporaciones son ciudadanos y asociaciones de ciudadanos “participando en discursos políticos…”[1] Es decir, que una corporación multimillonaria o un señor multimillonario no pudiesen donar unos cientos de millones de dólares a un candidato al senado o a la presidencia iba contra la “libertad de expresión”. La decisión liberó múltiples restricciones y mantuvo una sola: los ultra millonarios no pueden donar sumas obscenas a los candidatos, si no es a través de fundaciones fachadas, conocidas como “sin fines de lucro” y diferenciadas de los PAC por el superlativo “super”: los Super PACs no tienen limitación de donación a grupso que promueven una determinada candidatura. Además, pasan a tener el derecho de hacerlo de forma anónima, lo que entre los académicos y analistas de todo tipo pasó a llamarse dark money (“dinero oscuro”).

Claro, otra vez, en el país de las leyes se hace todo legal. La corrupción es cosa de latinoamericanos y de negros pobres en África. Otra prueba irrefutable de la observación que hiciera a fines del siglo XIX el escritor francés Anatole France: “La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan”. Como suele ocurrir en una democracia como la de Estados Unidos, secuestrada por las corporaciones, los verdaderos ciudadanos tenían otra opinión. A principios de 2010 una encuesta de ABC y The Washington Post reveló que el 80 por ciento de los estadounidenses se oponía a la eliminación de trabas y límites en las donaciones a los políticos propuesta por Citizens United.[ii] Obviamente, nada de eso importa ni tiene algún efecto legal. Obviamente, la ley se argumentó con un barniz de igualdad, ya que los sindicatos de obreros, que no sólo obtienen recursos de sus trabajadores afiliados sino que han sido arrinconados en su institucionalidad por décadas, tendrían el mismo derecho de apoyar candidatos con “cifras ilimitadas de dinero”. El mismo derecho que las corporaciones privadas que manejan más dinero que países enteros.[2]

Cinco votos en nueve decidieron el destino de 320 millones de estadounidenses y, por extensión cultural e ideológica, de gran parte del resto del mundo. Sobre todo, de América latina, el todavía Patio trasero de la mayor potencia económica, militar e ideológica del mundo. Desde entonces, hubo varios intentos para, si no limitar, al menos revelar la identidad de los super donantes. Uno de los más recientes, por ejemplo, fue una ley aprobada por el estado de California, la que pretendía obligar a revelar el nombre de los donantes multimillonarios a causas políticas. La demanda contra la ley fue impulsada por la fundación Americans for Prosperity, otra “organización sin fines de lucro” exenta de impuestos y fundada por el multimillonario Charles Koch y su hermano David Koch, y por el grupo conservador Thomas More Law Center.[iii] Naturalmente, el 0,01 por ciento de los de arriba saben cómo hacerlo. La Suprema Corte determinó que la ley violaba el derecho de los supermillonarios, establecido en el fallo de 2010.

Estas prácticas son conocidas desde el siglo XIX, pero a partir del nuevo fallo de la corte Suprema en 2010, el negocio de la política se multiplicó. Veamos, por ejemplo, un caso entre cientos de empresas dedicadas a crear opinión pública, ahora con más impunidad que antes. Berman and Company, fundada por el lobbyist Richard Berman, es uno de los mayores conglomerados dedicados a la creación de opinión a través de la demonización o el enchastre de los adversarios de sus clientes.[3] Aunque es una empresa privada con ganancias de decenas de millones de dólares, posee decenas de “organizaciones sin fines de lucro” que actúan como fachada, no sólo para su acción en el mundo mediático sino para la recepción de donaciones y pagos. ¿Por qué? Porque, según las leyes que lograron aprobar estos mismos grupos de intereses especiales, las donaciones a los grupos “sin fines de lucros” se realizan en total y completo secreto. La ley protege la anonimidad de los donantes. Todo realizado como es la costumbre del extremismo capitalista en nombre de la libertad. Rick Berman, abogado especializado en relaciones laborales, fundó “Enterprise Freedom Action Committee (Comité de Acción por la Libertad Empresarial)” (EFAC), una organización de derecha, dedicada al astroturf (v(ver capítulo “Relaciones sociales y astroturfing” en Moscas en la telaraña)), es decir, a crear movimientos falsamente populares desde arriba para servir los intereses de los de arriba.[4]

El 30 de octubre de 2014, el New York Times publicó una confesión del poderoso señor Berman, aparentemente debido a un micrófono abierto: “La gente siempre me pregunta: ¿Cómo sé que no seré descubierto, que lo que hago tiene una intencionalidad política? Es que todo lo que hacemos lo hacemos a través de organizaciones sin fines de lucro, las que están protegidas de cualquier obligación de revelar quiénes son sus donantes. Existe un anonimato total. La gente no sabe quién nos apoya”. El mismo experimentado Berman también dejó escapar algunos consejos para manipular la opinión pública: “Se debe usar el humor para desacreditar o marginar a nuestros adversarios. Como sabemos que el humor ya casi no existe en las redes sociales, a lo que seguramente se refería el nuevo Bernays era a la ridiculización del adversario.“Algunos dicen que somos helicópteros negros… En parte tienen razón. Nuestro trabajo es atacar la capacidad de operación de nuestros adversarios”, reconoció Berman.[iv]

La libertad de presión se llama libertad de expresión y no incluye el derecho a saber.

Jorge Majfud. Del libro Moscas en la telaraña.


[1] En la campaña electoral de 2011, el candidato republicano Mitt Romney lo había dicho en una conferencia para empresarios “Corporations are people, my friend (Mi amigo, las corporaciones son personas también”).

[2] La misma lógica legal de facilitar la inmigración a Estados Unidos cuando en el siglo XIX los negros se convirtieron en ciudadanos con derecho a voto y quienes podían inmigrar eran europeos pobres. Otra vez, se aplica la observación de Anatole France sobre la igualdad de las leyes para prohibir algo a pobres y ricos por igual.

[3] En castellano, Lobby se puede traducir como “grupo de presión política”, pero no existe una traducción satisfactoria para lobbyist. Una traducción muy aproximada, aunque incómoda por su verdad implícita, sería “corruptor de políticos” o, más incómoda por su extensión, pero no por su precisión, “mercenario de la clase dirigente en los congresos del pueblo”. El músico David Berman, miembro del grupo Los judíos de plata, se había distanciado de su padre, Rick Berman, por diferencias éticas e ideológicas.

[4] Las “fundaciones populares y sin fines de lucro” de Berman incluyen “Center for Consumer Freedom” (para “ganar mal o perder bien (win ugly or lose pretty)”, “American Beverage Institute” (en favor del consumo de alcohol), “Employment Policy Institute Foundation” (para beneficiar a los obreros), “Center for Union Facts” (para educar a los trabajadores sobre los males antidemocráticos de los sindicatos), entre otras organizaciones gremiales y proletarias.


[i] “Contribution Limits.” FEC.gov, 2021, http://www.fec.gov/help-candidates-and-committees/candidate-taking-receipts/contribution-limits/.

[ii] “Poll: Large Majority Opposes Supreme Court’s Decision on Campaign Financing.” Washingtonpost.com, 17 Feb. 2010, http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/02/17/AR2010021701151.html.

[iii] “The Supreme Court Throws out a State Law Requiring Nonprofits to Name Rich Donors.” NPR.org, July 2021, http://www.npr.org/2021/07/01/1004062322/the-supreme-court-guts-a-state-law-requiring-nonprofits-to-name-their-rich-donor.

[iv] “Hard-Nosed Advice from Veteran Lobbyist: ‘Win Ugly or Lose Pretty’ (Published 2014).” The New York Times, 2022, http://www.nytimes.com/2014/10/31/us/politics/pr-executives-western-energy-alliance-speech-taped.html.

https://www.pagina12.com.ar/718276-super-pacs-super-influencers

La ayuda para el (sub)desarrollo

Empecemos por algo que, a esta altura, ya debe estar más que claro, aunque apenas una década atrás era calificado de delirium tremens, como todo lo que se sale un poco del ilusionismo colectivo. Las corporaciones actuales funcionan como feudos medievales por los cuales los señores dueños de vidas y tierras se reparten los reinos cuyas coronas, sus gobiernos, poco pueden hacer para limitar su poder. Por el contrario, y sobre todo a partir del nacimiento del capitalismo con el enclosure (cercado) en la Inglaterra del siglo XVI, estas coronas fueron y son funcionales a los nuevos señores feudales, los liberales.

En Estados Unidos, las corporaciones están en los comités de redacción de leyes, son importantes donantes de los candidatos de los dos partidos en perpetua disputa por la distracción popular, gracias a las leyes y a las decisiones judiciales que, por ejemplo, en 2010 eliminaron el tope máximo de donación permitido a las corporaciones bajo el argumento de que atentaba contra la libertad de expresión (Citizens United v. Federal Election Commission). Prácticamente todo el sistema político y cultural, desde los centros del poder hegemónico anglosajón hasta las neocolonias del Sur Global, desde legisladores, presidentes, jueces y, consecuentemente medios de comunicación, todos están a favor o bajo presión de las principales corporaciones a las que sus esclavos intelectuales, servilmente, atribuyen cualquier forma de progreso y bienestar social.

Pero este poder no se limita a las fronteras nacionales de aquellos países en los cuales tienen residencia declarada y personería jurídica reconocida. Su poder se extiende de diferentes formas al resto del mundo, tanto financieras como legales. Años atrás detallamos casos de extraterritorialidad judicial, como el que en 2018 afectó a la ejecutiva de la empresa china de telecomunicaciones Huawei. El primero de diciembre de 2018, en tránsito hacia México, Meng Wanzhou fue detenida en Vancouver, Canadá, por la guardia canadiense y con la asistencia de agentes estadounidenses bajo la acusación de haber hecho negocios con Irán, en violación con las leyes… de Estados Unidos (“El verdadero fraude financiero”). Luego fue acusada de fraude y sobreseída en 2022, año en que pudo regresar a su país. No es mi intención hacer una defensa de la señora Wanzhou y mucho menos de la compañía Huawei, sino de ilustrar cómo funciona el imperialismo―en este caso, judicial y financiero. Debería estar de más aclarar esto, pero con los años he aprendido que nunca se debe subestimar el poder masivo de rémoras y escuderos.  

Gracias a las leyes aprobadas bajo extorciones en los gobiernos, nacionales y extranjeros, las corporaciones privadas (algunas con dos veces más capital que todo el PIB de países como Francia o Brasil) poseen inmunidad y hasta soberanía, mucho más soberanía que los mismos Estados soberanos, ya que pueden demandar a gobiernos pero no ser demandadas por éstos. Gracias a su poder financiero, los países atrapados en la convenientemente diseñada telaraña de deudas y en la necesidad de desarrollo eternamente interrumpido por las superpotencias noroccidentales hacen hasta lo imposible por atraer sus inversiones y luego por mantenerlos contentos para que no se vayan. Son esas mismas megacorporaciones las que escriben la letra chica de los TLC (“Tratados de Libre Comercio”) que les asegura su libertad expoliar recursos naturales y recursos humanos, para restringir derechos y expandir obligaciones ajenas, para usar y tirar trabajadores libremente, los cuales, una vez descartados, no tendrán ninguna libertad de cruzar fronteras como lo hacen los gerentes, los miembros de los poderosos directorios (board of trustees) y sus inversiones carroñeras que luego venderán a los gobiernos y a los políticos cipayos como inversiones para el desarrollo o, peor aún, como préstamos salvadores.

Estos Tratados de Libre Comercio, que estas corporaciones logran que los gobiernos firmen sin conocimiento popular (y cuyas negociaciones sólo se conocen cuando ocurre una filtración, como la de WikiLeaks en 2013), suelen establecer la libertad casi absoluta de los capitales de invasión. Su poder de extorción es máximo: cuando se les antoja, entran en un país y, cuando algo no les gusta, como algún derecho ganado por los trabajadores, se van sin avisar, descalabrando la economía de países grandes y chicos. Otra vez, el secuestro de las palabras, como aquí “libertad de comercio” es tal que logran imponer una realidad contraria a la obsecuente prédica: “libertad para imponer el poder incontestable de sus capitales; libertad para imponer y manipular gobiernos; libertad para silenciar y desacreditar a cualquier crítico; libertad para inocular su ideología parasitaria en el fanatismo servil de los esclavos voluntarios, cuya mayor libertad se limita a poseer la palabra libertad, una combinación de cinco fonemas vacíos por repetición.

Cualquier forma de regulación que limite esta “libertad de inversión” para asegurar condiciones de estabilidad para los países cautivos, es saboteada como una amenaza contra “la libertad” y el “libre mercado”, propia de los fracasados países comunistas, etc. El mismo Banco Mundial, cuyo declarado propósito es ser un “banco de desarrollo” para “apoyar con préstamos a los países subdesarrollados”, no sólo no tiene expertos en desarrollo en su cúpula sino que trabaja para los especuladores financieros, demostrando que, en la práctica, su verdadero objetivo son los negocios de las corporaciones y la protección de los grandes capitales. Con regularidad, el Banco Mundial publica rankings de países según su docilidad ante los inversionistas trasnacionales ―uno de los tantos rankings mundiales dictados por el norte según sus intereses y de los que el Sur Global debe liberarse. Su publicación principal, Doing Business, alerta en tiempo real a los especuladores cada vez que un país se aparta un centímetro del dogma corpofeudal: en América del Sur el congreso del país X ha aprobado un proyecto de ley reconociendo un derecho laboral; en África, el país Y enfrenta manifestaciones populares contra el dictador amigo N; en Asia, una encuesta sugiere que el 60 por ciento de la población de Z está a favor de la regulación bancaria; etc. Whisky en una mano y el mouse en la otra, los inversores mueven sus capitales de un país a otro generando el “pánico de los mercados” en los países X, Y y Z y sus políticos criollos explican la crisis por “la falta de libertad de los mercados” y, como suele decir el escritor Mario Vargas Llosa, por “no estar en el camino correcto” y “por no votar bien” a favor de la libertad, del desarrollo y de la prosperidad capitalista que, si por algo se ha destacado a lo largo de cuatro siglos es en promover la riqueza (desarrollo) de las potencias colonialistas y la muerte y la miseria (subdesarrollo) en los países colonizados.

Jorge Majfud, mayo 2023.


No son servicios de espionaje, son gobiernos paralelos*

Los documentos clasificados que registran las acciones secretas y los crímenes no tan secretos de cada gobierno suelen ser desclasificados luego de muchos años, cuando la verdad ya no es peligrosa y sólo les importa a los historiadores. En Estados Unidos los investigadores suelen usar la ley FOIA para exigir la desclasificación de algunos documentos que, se entiende, son relevantes para la verdad histórica. Sin embargo, es necesaria una fuerte dosis de ingenuidad para creer que toda la verdad de los servicios secretos de las grandes potencias y que todos los registros de sus acciones algún día saldrán a la luz.

Ejemplos para el pesimismo sobran. Bastaría recordar un par de casos mencionados en este libro, como el proyecto Mk-Ultra de la CIA que, con el objetivo de controlar la mente humana de forma más inmediata, se experimentó con potentes drogas sin autorización de las víctimas. Cuando esta operación fue descubierta en los años 70, el presidente Nixon y el director de la CIA, Richard Helms, acordaron destruir todos los archivos que mencionaban al diabólico proyecto. Lo que sabemos del proyecto Mk-Ultra se debe a la milagrosa supervivencia de algunos documentos que desencadenaron un breve escándalo y un largo olvido.

También, entre una lista de cientos de casos, se podría mencionar las manipulaciones financieras del gobierno de Ronald Reagan para financiar a los Contra en Nicaragua con dinero procedente de la venta ilegal de armas al enemigo Irán y contra el propio bloqueo del Congreso en Washington. Por entonces, la secretaria del coronel Oliver North, antes de testificar ante el Congreso, dedicó horas y días a picar documentos secretos que nunca leyó. Hoy existen escáneres avanzados para reconstruir documentos picados en mil pedazos, por lo cual se prefiere quemar aquellos que dicen demasiado. Así, cada día son eliminados documentos secretos que podrían echar mucha luz sobre la verdad de las operaciones de las potencias mundiales, sobre todo de la potencia hegemónica de turno. Las bolsas de papel reciclado donde se depositan estos papelitos comprometedores (similares a las que usa la cadena de supermercado Publix o las licorerías, para que sus clientes oculten el comprometedor licor), se llaman “Burn Bags” (Bolsas para quemar) y se identifican con líneas rojas y blancas que solo los entendidos reconocen. Cada tanto se ven estas bolsitas en alguna fotografía que se escapa a la prensa, pero sin ser advertidas por el público. Gracias a esta práctica de casi perfecto hermetismo, los historiadores deben luchar cada día con el ruido de las teorías conspirativas que probablemente las mismas agencias secretas hacen circular (distracciones semejantes a la práctica de Eyewash reconocida por la misma CIA en 2016 contra sus propios empleados) y con las conspiraciones reales.

Las prácticas de Washington a través de sus agencias secretas como la CIA (asesinatos selectivos, manipulación de la opinión pública, inversión en la prensa, desestabilización de países y promoción de golpes de Estado) no se han detenido luego de las investigaciones de estos mismos crímenes en los años 70 por parte del Senado de Estados Unidos. Solo se han vuelto más cuidadosas y más secretas. Bastaría con considerar que el presupuesto anual de todas las agencias secretas financiadas por Washington suman aproximadamente 75 mil millones, lo cual equivale al PIB de decenas de países como Uruguay, Venezuela o Guatemala y cientos de veces más de lo que invirtieron en los últimos setenta años las mismas agencias que derrocaron gobiernos independentistas e instalaron decenas de dictaduras militares sólo en América latina.

Aunque todas estas agencias son organismos públicos, sus presupuestos son secretos hasta para los congresistas de Estados Unidos, con la probable excepción de los senadores que integran la Comisión Selecta del Senado sobre Inteligencia, presidida por el senador de Florida Marco Rubio. Este comité, creado por el senador Frank Church en 1976 para controlar el abuso de la CIA y otras agencias secretas, poco después fue colonizado por los conservadores que más que controlar protegían esas mismas prácticas secretas. No por mera casualidad, en 2013 el senador Marco Rubio votó en contra de la desclasificación de documentos sobre las torturas de detenidos sin juicio en Guantánamo, la abrumadora mayoría inocentes sin derecho a compensaciones, según las mismas autoridades de Washington. En 2015, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz (ambos hijos de cubanos inmigrados durante la dictadura de Fulgencio Batista, quienes luego pasaron como víctimas de la Revolución de 1959) apoyaron la práctica de la tortura en territorio cubano como método legítimo “para saber la verdad”. Sí, en Cuba se tortura y se violan los derechos humanos y la cárcel está en Guantánamo. 

Las estimaciones realizadas por especialistas externos se basan en datos parciales, como la filtración de datos de la misma NSA ocurrida en 1996. Lo que sí es público es el presupuesto nacional dedicado a “defensa” aprobado cada año. En 2019 alcanzó la cifra récord de 1,25 billones de dólares (1.25 trillones, en inglés, equivalente al PIB de México o Australia) de los cuales el Pentágono se lleva la mitad. El resto es cambio invertido a discreción por un ejército inestimable de agentes secretos, funcionarios públicos, propagandistas y subcontratistas privados—aparte de un ejército más numeroso de colaboradores honorarios que cada día trabajan con fanático fervor sin recibir un solo dólar.

Como en el pasado, la avalancha de dólares es canalizada a través de diferentes fundaciones fachada, algunas culturales, otras con un declarado objetivo humanitario como la NED o la USAID, la cual, en su desesperada decisión de lavar su imagen luego de participar en golpes de Estado como en Venezuela, trabaja con organizaciones sociales con históricas y legítimas reivindicaciones, como pueden ser las organizaciones indígenas, muchas veces organizando protestas contra presidentes desobedientes, como en Bolivia o en Ecuador, hasta que los presidentes desobediente son removidos y los “pobres indios” son abandonados para que se hagan cargo de sus vidas, como debe ser. En los últimos años, el presupuesto anual de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para América Latina ha ascendido a casi mil millones de dólares con otros dos mil millones canalizados y usados de forma secreta y a discreción por la CIA, seguramente no para apoyar a los artesanos de Cuzco.

A finales de 1980 la CIA le había encargado al artista Jim Sanborn una escultura emblemática para sus oficinas centrales de Langley, Virginia, a una pedrada de la Casa Blanca. Luego de años de estudio y consultas con el ex jefe de criptografía de la CIA Edward Scheidt, la obra fue inaugurada el 3 de noviembre de 1990. La escultura, una muralla ondulante de cobre, se tituló Kryptos, porque está grabada con casi dos mil letras en un orden casi imposible de descifrar. Con un nombre que suena a tumba egipcia o isla griega, es vista por cientos de expertos en códigos que cada día entran al edificio. Aunque la apuesta era que en poco tiempo el mensaje oculto sería decodificado en poco tiempo, no ocurrió así. Incluso se creó una comisión que en su tiempo libre tuvo como tarea aclarar un acertijo que parece inventado por el Joker.

Luego de años, se pudo descifrar el primer mensaje de los cuatro que forman el enigma:

 “Entre la penumbra y la oscuridad, yace la ilusión”

Una línea digna de un poema de Jorge Luis Borges, pero con un significado del todo trágico. No sólo el mensaje literario revela una profunda verdad de la manipulación de los pueblos, sino que la expresión plástica del conjunto recuerda (por lo menos a quien entreteje estos signos más modestos) los memoriales de las víctimas de los desaparecidos bajo las múltiples excusas de la inteligencia del poder y de la ignorancia de sus servidores.

 *Fragmento del libro de próxima publicación La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina.

Inés Lopez Volpe
https://www.youtube.com/watch?v=rC5npz3DgXI

La narrativa aglutinante de un imperio (I)*

La narrativa aglutinante de un imperio (I)

Uno de los escritores y críticos más relevantes de la historia de Estados Unidos, Mark Twain, no sólo fue prolífico en sus denuncias contra el imperialismo de su país, sino que, junto con otros destacados intelectuales de la época, en 1898 fundó la Liga Antiimperialista, la que tuvo sede en una decena de estados hasta los años veinte, cuando comenzó la caza de antiamericanos, según la definición de los fanáticos y mayordomos que siempre se amontonan del lado del poder político, económico y social. Para estos secuestradores de países, antiamericano es todo aquel que busca verdades inconvenientes, enterradas con sus víctimas, y se atreve a decirlas. Hasta el día de hoy han existido estadounidenses y extranjeros de probada preparación intelectual y valor moral que han continuado esa tradición de resistencia a la arbitrariedad, a la brutalidad de la fuerza y a la narrativa del más fuerte, a pesar de los peligros que siempre acarrea decir la verdad sin edulcorantes. Este fanatismo ha llegado a la desfachatez de algunos inmigrantes nacionalizados que acusan a aquellos ciudadanos nacidos en el país de no ser lo suficientemente americanos, como supuestamente son ellos cuando van a la playa con pantalones cortos estampados con la bandera de su nuevo país, el símbolo de los ganadores.

Pero si la gente de la cultura, del arte y de las ciencias está de un lado, es necesario mirar al lado opuesto para saber dónde está el poder y sus mayordomos. En noviembre de 1979, la futura asesora de Ronald Reagan, Jeane Kirkpatrick, promotora de la asistencia a las dictaduras militares, los Contras y los escuadrones de la muerte en América Latina, había publicado en la revista Commentary Magazine una idea enraizada en el subconsciente colectivo: “Si los líderes revolucionarios describen a los Estados Unidos como el flagelo del siglo XX, como el enemigo de los amantes de la libertad, como una fuerza imperialista, racista, colonialista, genocida y guerrera, entonces no son auténticos demócratas, no son amigos; se definen como enemigos y deben ser tratados como enemigos”.

Este es el concepto de democracia de la mentalidad imperialista y de sus servidores que detestan que los llamen imperialistas y que tiene, por lo menos, 245 años. ¿Cómo se explica esta contradicción histórica? No es muy difícil. Estados Unidos posee una doble personalidad, representada en el héroe enmascarado y con dos identidades, omnipresente en su cultura popular (Superman, Batman, Hulk, etc.). Es la creación de dos realidades radicalmente opuestas.

Por un lado, están los ideales de los llamados Padres Fundadores, los cuales imaginaron una nueva nación basada en las ideas y lecturas de moda de la elite intelectual de la época, las ideas del humanismo y la Ilustración que también explotaron en Francia en 1789, el mismo año en que entró en vigor la constitución de Estados Unidos: liberté, égalité, fraternité. La mayoría de los fundadores, como Benjamín Franklin, era francófila. Diferente al resto de la población anglosajona, Washington solo iba a la iglesia por obligación social y política. El más radical del grupo, el inglés rebelde Thomas Paine, el principal instigador de la Revolución americana contra el rey George III, la monarquía y la aristocracia europea, era un racionalista y látigo de las religiones establecidas. El padre intelectual de la democracia estadounidense, Thomas Jefferson, había aceptado la ciudadanía francesa antes de convertirse en el tercer presidente y sus libros fueron prohibidos por ateo. No era ateo, pero era un intelectual francófilo, secularista y progresista en muchos aspectos. Pero también era un hijo de la realidad opuesta: al tiempo que promovía ideas como que todos los seres humanos nacemos iguales y tenemos los mismos derechos, Jefferson y todos los demás Padres Fundadores eran profundamente racistas y tenían esclavos que nunca liberaron, incluidas las madres de sus hijos.

Aquí la otra personalidad de Estados Unidos, la que necesita de la máscara para convertirse en el superhéroe: se formó con los primeros peregrinos, los primeros esclavistas y continúa hoy, pasando por cada una de las olas expansionistas: una mentalidad anti iluminista, conservadora, ultra religiosa, practicante de la auto victimización (justificación de toda violencia expansionista) y, sobre todo, moldeada en la idea de superioridad racial, religiosa y cultural que confiere a sus sujetos derechos especiales sobre los otros pueblos que deben ser controlados por el bien de un pueblo excepcional y con un destino manifiesto, para el cual cualquier mezcla será atribuida al demonio o a la corrupción evolutiva, al mismo tiempo que celebra “el crisol de razas”, la libertad y la democracia.

Estados Unidos es el gigante producto de esta contradicción traumática, la que conservará siempre desde su fundación y los sufrirán “los otros”, desde los indios que salvaron del hambre a los primeros peregrinos y los que fueron exterminados para expandir la libertad del hombre blanco, hasta las más recientes democracias destrozadas en nombre de la libertad. Todo lo cual ha llevado a que, como ningún otro país del mundo moderno, Estados Unidos nunca haya conocido un lustro sin guerras desde su fundación. Todo por culpa de los demás, de los otros que nos tienen envidia y nos quieren atacar, con el resultado estimado de millones de muertos debidos a esta tradición de guerras perpetuas “de defensa” en suelo extranjero.

(continúa)

*Fragmento de la introducción del libro La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina a publicarse este año.

La narrativa aglutinante de un imperio (I)

https://rebelion.org/la-narrativa-aglutinante-de-un-imperio-i/

JM enero 2021

Lectura de Inés Lopez Volpe

https://www.pagina12.com.ar/325207-la-narrativa-aglutinante-de-un-imperio

Le récit qui fait le lien d’un empire

par Jorge Majfud *

L’un des écrivains et critiques les plus importants de l’histoire des États-Unis, Mark Twain, a non seulement été prolifique dans ses dénonciations contre l’impérialisme de son pays, mais, avec d’autres intellectuels de l’époque, il a fondé en 1898 la Ligue Anti impérialiste, qui était présente dans une douzaine d’États jusqu’aux années 1920, lorsque la chasse aux anti-américains a commencé, selon la définition des fanatiques et des laquais qui s’agglutinent toujours du côté du pouvoir politique, économique et social.

Pour ces ravisseurs de pays, l’anti-américain est quiconque qui cherche des vérités qui dérangent, enterrées avec leurs victimes et ose les dire. À ce jour, il y a eu des Américains et des étrangers dotés d’une préparation intellectuelle éprouvée et d’un courage moral qui ont continué cette tradition de résistance à l’arbitraire, à la brutalité de la force et au récit du plus fort, malgré les dangers que comporte toujours le fait de dire la vérité sans édulcorants. Ce fanatisme a conduit à l’impudence de certains immigrés nationalisés qui accusent ces citoyens nés dans le pays de ne pas être assez américains, comme ils le sont supposément quand ils vont à la plage en short imprimé du drapeau de leur nouveau pays.

Mais si les gens de la culture, de l’art et de la science sont d’un côté, il faut regarder du côté opposé pour savoir où se trouvent le pouvoir et ses laquais. En novembre 1979, la future conseillère de Ronald Reagan, Jeane Kirkpatrick, promotrice de l’aide aux dictatures militaires, aux Contras et aux escadrons de la mort en Amérique latine, avait publié dans Commentary Magazine une idée enracinée dans l’inconscient collectif :« Si les dirigeants révolutionnaires décrivent les États-Unis d’Amérique comme le fléau du XXe siècle, comme l’ennemi des amoureux de la liberté, comme une force impérialiste, raciste, colonialiste, génocidaire et guerrière, alors ce ne sont pas de vrais démocrates, ce ne sont pas des amis ; ils se définissent comme des ennemis et doivent être traités comme des ennemis ».

Tel est le concept de démocratie dans la mentalité impérialiste et pour ses serviteurs qui détestent être appelés impérialistes et qui a au moins 245 ans. Comment s’explique cette contradiction historique ? Ce n’est pas difficile. Les États-Unis ont une double personnalité, représentée dans le héros masqué et avec deux identités, omniprésentes dans sa culture populaire (Superman, Batman, Hulk, etc.). C’est la création de deux réalités radicalement opposées.

D’une part, il y a les idéaux des soi-disant Pères Fondateurs, qui ont imaginé une nouvelle nation basée sur les idées et les lectures à la mode de l’élite intellectuelle de l’époque, les idées d’humanisme et des Lumières qui ont également explosé en France en 1789, la même année de l’entrée en vigueur de la Constitution des États-Unis : liberté, égalité, fraternité. La plupart des fondateurs, comme Benjamin Franklin, étaient des francophiles. Contrairement au reste de la population anglo-saxonne, Washington n’allait à l’église que par obligation sociale et politique. Le plus radical du groupe, l’Anglais rebelle Thomas Paine, principal instigateur de la Révolution américaine contre le roi George III, la monarchie et l’aristocratie européennes, était un rationaliste et le fouet des religions établies.

Le père intellectuel de la démocratie américaine, Thomas Jefferson, avait accepté la citoyenneté française avant de devenir le troisième président et ses livres ont été interdits en tant qu’athée. Il n’était pas athée, mais c’était un intellectuel francophile, laïc et progressiste à bien des égards. Mais il était aussi un enfant de la réalité opposée : tout en promouvant des idées telles que tous les êtres humains naissent égaux et ont les mêmes droits, Jefferson et tous les autres pères fondateurs étaient profondément racistes et avaient des esclaves qu’ils n’ont jamais libérés, y compris les mères de leurs enfants.

Voici l’autre personnalité des États-Unis, celle qui a besoin du masque pour devenir le super-héros : il s’est formé avec les premiers pèlerins, les premiers esclavagistes et continue aujourd’hui, passant par chacune des vagues expansionnistes : une mentalité anti-Lumières, conservatrice, ultra-religieuse, pratiquant l’auto-victimisation (justification de toute violence expansionniste) et, surtout, modelée dans l’idée de supériorité raciale, religieuse et culturelle qui donne à ses sujets des droits spéciaux sur les autres peuples qui doivent être contrôlés pour le bien d’un peuple d’exception au destin manifeste, pour qui tout mélange sera attribué au diable ou à la corruption évolutive, tout en célébrant le « melting pot », la liberté et la démocratie.

Les États-Unis sont le produit géant de cette contradiction traumatique, qu’ils conserveront toujours depuis leur fondation et que subiront « les autres », depuis les Indiens qui ont sauvé les premiers pèlerins de la faim et de ceux qui ont été exterminés pour étendre la liberté de l’homme blanc, jusqu’ aux démocraties les plus récentes détruites au nom de la liberté. Tout cela a conduit au fait que, comme aucun autre pays du monde moderne, les États-Unis n’ont jamais connu une période de cinq ans sans guerres depuis leur fondation. Tout cela à cause des autres, de ces autres qui nous envient et veulent nous attaquer, avec le résultat estimé à des millions de morts dus à cette tradition de guerres de « défense » perpétuelles sur le sol étranger.

Jorge Majfud* pour Página 12* Extrait de l’introduction du livre « La frontera salvaje. 200 ans de fanatisme anglo-saxon en Amérique Latine », par Jorge Majfud, à paraître cette année.