Las raíces de El mismo fuego

El tío Carlos de “El mismo fuego” es el Juan Carlos real que se comió la tortura en los campos de Tacuarembó, el suicidio de su reciente esposa que no soportó el espectáculo, y siete años sin siquiera saber qué eran los Tupamaros más allá de haberles dado comida en el campo. Murió poco después de ser liberado, en 1982, a los 39 años. Ni él ni la tía Marta cuentan como víctimas ni como desaparecidos de la dictadura uruguaya. Nosotros tampoco.

En el Penal de Libertad, el tío Carlos le confesó a su madre que se había hecho “tupa” allí adentro, donde había conocido la solidaridad de obreros, médicos, matemáticos, artistas y todo tipo de gente que solían castigar en “El Pozo” por esconder un pedazo de pan.

El documento que dejo aquí es un registro de la dictadura de una de mis muchas entradas donde pasaba información en el patio de niños y que es básicamente el tema del niño de “El mismo fuego”. https://youtube.com/watch?v=zBnbm2Nj1AQ… El niño memorioso que pasaba mensajes en la cárcel del Tio Carlos es el autor. Esta entrada es una de la muchas, allá en el departamento de San José y otras anteriores en Salto y Rivera (Uruguay).

Jorge Majfud, abril 2025

El golpe de Estado en Argentina

«Dios está ocupado con otros asuntos»

Buenos Aires, Argentina. 6 de septiembre de 1977—Los soldados entran en la casa y Nicasia Rodríguez lleva a sus tres hijos al baño. Marcela, Sergio y Marina se aprietan en un rincón y esperan. La madre les dice: “Pórtense bien, porque mamita los quiere mucho”. Luego la mujer resiste el allanamiento a tiros y muere esa misma tarde junto con su compañero Arturo Alejandrino Jaimez. Los niños son arrastrados del baño y, poco después, pasan al lado de su madre muerta. Los cómplices del futuro, desde sus computadoras opinantes, leerán este reporte y dirán que las víctimas se lo merecían, que los culpables eran los padres. A la mayor, Marcela, la llevan por un paseo por el barrio para que señale qué vecinos son amigos de los enemigos. Marcela no sabe mucho. Los soldados le dicen que es una puta y, en un rincón, le retuercen los pezones que apenas comenzaban a desarrollarse. Como los soldados están cansados y muy malitos, Marcelita inventa respuestas. Esta no, aquella sí. De ahí la llevan a caminar sobre los muertos y torturados de La Tablada, de Vesubio y de Sheraton durante tres meses. Marcela Quiroga, de doce años, se ha salvado porque, según los manuales del Pentágono, es una fuente de información. Sus dos hermanos desaparecen y su madre, Nicasia, será encontrada décadas después en un cementerio de La Plata, bajo el acostumbrado acrónimo en inglés N.N. (No Name, Sin Nombre). En otro taller de la tortura, uno de los patriotas conocido como el Capitán Beto, le dice al periodista Jacobo Timerman: “Sólo Dios da y quita la vida. Pero ahora Dios está ocupado en otro lado, y somos nosotros quienes debemos ocuparnos de ese trabajo en la Argentina”.[1]

Aunque la Junta militar justifica el golpe por la violencia de los grupos subversivos de izquierda, los registros muestran que la violencia terrorista de los grupos paramilitares es muy superior. Durante el primer año del gobierno neoperonista de Isabel Perón, los asesinatos de la Alianza Anticomunista Argentina (la Triple A creada por José López Rega, la mano derecha de la presidenta) suman 503 víctimas, más que todas las víctimas de los atentados de los grupos de izquierda. El mismo embajador Robert Charles Hill, el 24 de marzo de 1975, había reportado al secretario de Estado, Henry Kissinger, sobre 25 ejecuciones políticas en solo 48 horas, de las cuales dos tercios eran víctimas del paramilitarismo de extrema derecha. “El mayor incidente —escribió el embajador en un memorándum— ocurrió el pasado viernes cuando 15 terroristas (aparentemente de la Triple A) secuestraron a jóvenes de la izquierda peronista en ocho Ford Falcon. Una mujer fue asesinada cuando intentaba evitar que se llevasen a su esposo. Más tarde, aparecieron otros seis cuerpos… En Mar del Plata, como represalia por la muerte de un abogado de la derecha peronista a manos de un grupo de montoneros, otros cinco izquierdistas fueron asesinados, los que suman más de cien asesinatos políticos en lo que va del año”.

Apenas confirmado el nuevo golpe de Estado en Argentina el 24 de marzo del año pasado, el embajador Hill ni siquiera había esperado las reglamentarias 48 horas para reconocer al nuevo gobierno en nombre de Washington. “Éste ha sido, probablemente, el golpe de Estado mejor ejecutado y el más civilizado en la historia de Argentina… Los intereses de Argentina, como los nuestros, dependen del éxito del gobierno moderado del General Videla había informado. “El golpe más civilizado en la historia Argentina” dejará una montaña de al menos una docena de miles de cadáveres en apenas nueve años, sin contar con los miles de torturados y violados que sobrevivirán, sin contar decenas de miles los exiliados y de toda una nación traumatizada por las generaciones por venir debido al civilizado terrorismo de Estado que algunos llamarán, como forma de distracción semántica, Guerra sucia.

Una noche, harto de vivir recluido en la embajada leyendo informes secretos y rodeado de un ejército cada vez que debe asistir a alguna reunión de urgencia, el embajador decide ir con su esposa a cenar a un restaurante de Puerto Madero. Apenas es reconocido, los comensales comienzan a retirarse hasta que no queda nadie, aparte de los diplomáticos. Unos dirán que por miedo a los atentados, otros que por desprecio. Pero justo cuando el prodigio diplomático de Hill llega al final de su carrera y de su vida, el hombre comienza a ver el mundo bajo un lente totalmente diferente. De repente, a la velocidad de algo que se cae, lo persigue el remordimiento, las decepciones y una peligrosa pérdida de fe en Washington y en su propia misión a lo largo de décadas.

Apenas un año después, ahora el desprecio del embajador Hill se proyecta sobre el secretario de Estado, Henry Kissinger. Poco antes de dejar este mundo, como una reacción moral al final de su larga carrera imperialista, el embajador Robert Hill intentará resistir la aprobación de Henry Kissinger a la dictadura argentina debido a las obvias violaciones a los derechos humanos. En la reunión de la OEA en Santiago de Chile de junio (en el Hotel Carrera, el mismo usado por la película Missing, filmada en secretosobre la desaparición de Charles Horman), Hill intentará revertir sin éxito la poderosa diplomacia no oficial del todopoderoso Kissinger. Uno de los hechos que precipitaron la crisis moral del embajador Hill poco antes de su muerte (casi nunca es tarde para ver la realidad) fue cuando el hijo de treinta años de uno de los empleados de su embajadora, Juan de Onis, fue secuestrado y desaparecido por el gobierno de Videla. Cuando en octubre de 1987 The Nation reporte sobre este caso, Kissinger se burlará de las excesivas preocupaciones del fallecido embajador Hill sobre los derechos humanos.

Kissinger es intocable e indestructible. El 25 de marzo de 1976, en el telegrama 72468 del Departamento de Estado, había enviado a la Casa Blanca una copia de la conclusión del Bureau of Intelligence and Research,confirmando los beneficios del nuevo golpe en América Latina, razones que sólo repiten otros argumentos usados en el siglo XIX: “Los tres líderes de la Junta son conocidos por sus posiciones en favor de Estados Unidos… y por sus preferencias por las inversiones de los capitales extranjeros. Además, el nuevo gobierno buscará la ayuda de asistencia financiera de Estados Unidos, sea moral o en dólares”. Como es costumbre, la nueva dictadura amiga no fue bloqueada sino lo contrario. El FMI aprobó, en cuestión de pocas horas, un préstamo de 127 millones de dólares (575 millones al valor de 2020) para asegurar el éxito del nuevo régimen terrorista, de la misma forma que habían hecho con Chile y otras dictaduras militares.

Ahora, la nueva dictadura es una consecuencia de la olvidada manipulación ideológica de Washington del ejército argentino y de sus mayordomos a principios de los años 60. Cuando el proceso y la violencia habían madurado, en 1967 Richard Nixon realizó un viaje por América del Sur, esta vez sin protestas ni escupitajos. Según los medios y la narrativa social, la cosa había sido pacificada a fuerza de dictaduras. Según los datos duros, la violencia había escalado hasta niveles nunca antes visto. En Brasil, Nixon había aplaudido la “plena libertad de la prensa” bajo la dictadura auspiciada por Washington. No lee ni escucha que varios periodistas estadounidenses y brasileños del exilio le recuerdan que en Brasil gobierna el fascismo y no existe la libertad de prensa. En Argentina, Nixon había reconocido que el dictador general Juan Carlos Onganía “es un líder fuerte y respetuoso de las instituciones libres”. Ante los periodistas declara: “Aunque quisiera, una democracia al estilo de la que tenemos en Estados Unidos no funcionará aquí”. Un año antes, el 29 de julio de 1966, el ejército argentino y sus oficiales condecorados por Washington (como el mismo Onganía) y graduados en Escuela de las Américas habían intervenido las universidades consideradas “cuevas de marxistas”, deteniendo a estudiantes y a profesores por sus ideas, como la bien vernácula idea de la “autonomía universitaria” nacida de la rebelión argentina de 1918 y eliminada por decreto-ley 16.912. Por entonces, la academia argentina se encontraba entre las más prestigiosas del mundo. Como lo recordará el científico y premio Nobel César Milstein, cuando los militares en Argentina tomaron el poder decretaron que el país se arreglaría apenas se expulsaran a todos los intelectuales. Brillante idea que llevaron a la práctica para hundir a la Argentina en los sótanos más oscuros de la historia. En pocos meses, 1500 profesores fueron enviados al exilio para reforzar el poder intelectual de las universidades en Europa y Estados Unidos.[2]

El golpe militar del general Onganía había acabado con el gobierno legítimo de Arturo Illia sin ninguna crisis social o económica, aparte de la propia crisis interna del ejército entre azules y colorados, de la diversión burlesca y conspiradora de la prensa nacional y del complot de Washington contra las nuevas medidas del gobierno democrático. Cuando unos años después el país se sumerja en la realidad de lo que cuatro años antes era una ficción inventada (crisis económica, revuelta social, nuevos grupos subversivos organizados y ganando experiencia en la insurgencia) la junta dictatorial resolverá que su original razón de ser, el peronismo, en lugar de ser el problema principal podría ser la solución para canalizar el descontento, la frustración y la radicalización de la izquierda. Es por esta razón que los militares abren la puerta al regreso de Juan Perón y de los peronistas en 1971. No sería exagerado especular que los servicios de inteligencia sabían perfectamente que este Perón, que ahora representaba a los grupos más radicalizados de la izquierda, producto de la dictadura fascista de Onganía, en su exilio en la España de Franco se había caído, conveniente e irremediablemente, hacia la derecha.

El Perón que había regresado del exilio no era Perón, sino un espectro. Ahora Perón es antiperonista. De la misma forma que su casamiento con la actriz Eva Duarte lo había inclinado hacia las políticas progresistas, la nueva esposa Isabel Martínez, una bailarina argentina de clubes nocturnos que conoció en Panamá, lo había terminado de empujar hacia la derecha. A su regreso al país y luego de ganar las elecciones en 1973 (gracias a la amable renuncia del presidente electo Héctor José Cámpora ese mismo año), el 12 de octubre entró en la Casa Rosada con su esposa y vicepresidenta Isabel Martínez de Perón. Detrás entró la sombra de Isabel y un miembro de la ultraderecha católica y exotérica, José López Rega. Perón murió un año después y la presidencia quedó a manos de Isabel y de Lopecito. Desde entonces, los asesinatos de disidentes de izquierda se multiplicaron con un patrón conocido. El 11 de mayo de 1974 fue asesinado el padre Carlos Mugica por un comando de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Como el padre Romero o el jesuita Ellacuría en El Salvador, como muchos otros sacerdotes rebeldes, asesinados o perseguidos en el continente bajo la acusación de ser marxistas por cuestionar la brutalidad oligárquica, Mugica era un católico próximo a la Teología de la liberación y a la iglesia del Tercer mundo que abogaba por la dignidad de los trabajadores, por la resistencia pacífica y por el regreso a las raíces del Evangelio, es decir, lo opuesto a las raíces del catolicismo imperialista y oligárquico del emperador Constantino, del papado y, ahora, de López Rega en el poder.

Para entonces, el primer ajuste tarifario de la historia conocido como El Rogrigazo, aplicó medidas neoliberales llevando a una explosión de la inflación hasta casi el mil por ciento. El ajuste fue bautizado como “sinceramiento de la economía” y tendrá varios déjà vu, como el del presidente neoliberal Mauricio Macri, exactamente cuatro décadas después. La decepción de los peronistas por el nuevo peronismo y la experiencia subversiva creada por la dictadura de Onganía en los 60 habían formado el cóctel perfecto para el caos y, sobre todo, para una nueva excusa de las fuerzas de represión. ¿Qué mejor que el desorden para los profesionales del orden? ¿Qué más peligroso que el desorden sino el mismo orden? Pocos meses antes de las elecciones de 1976, los militares decidieron dar un nuevo golpe de Estado para evitar, de esa forma, el triunfo del ala izquierda del peronismo, reagrupada detrás de Cámpora y con posibilidades de obtener una fuerte votación.

Así, gracias a la dictadura de la Junta encabezada por el general Rafael Videla, el neoliberalismo y el Consenso de Washington alcanzarán un nivel máximo en el Cono Sur, después de Chile. Las empresas privadas, nacionales y extranjeras, gobernarán de forma paralela, al extremo de que el gobierno llegó a privatizar deuda adquirida por las empresas privadas creando la mayor deuda externa de la historia del país, la cual pagarán los trabajadores argentinos a lo largo de las décadas por venir, deuda que, además, como en el resto de los países latinoamericanos bendecidos por los préstamos y las dictaduras de Washington, impedirá el crecimiento y mucho más el desarrollo del país.

El 7 de octubre 1976, luego del golpe de Estado, Henry Kissinger, en una reunión en la que se encontraba el subsecretario de Estado de Estados Unidos Philip Habib, le dirá personalmente al ministro argentino de Relaciones Exteriores, el almirante César Guzzetti: “Nuestro interés es que tengan éxito. Tengo una visión pasada de moda según la cual a los amigos hay que defenderlos. En Estados Unidos la gente no entiende que ustedes tienen una Guerra civil aquí. Leen sobre la necesidad de los Derechos Humanos pero no entienden el contexto… Así que cuanto antes lo hagan, mejor”.


[1] Timerman, nacido en la Unión Soviética en 1923, escapará con su esposa del nuevo régimen de extrema derecha a Israel. Aunque un sionista en sus orígenes, comparará a Israel con el régimen racista de Sudáfrica y en 1982 publicará el libro Israel: la guerra más larga. La invasión de Israel al Líbano en la cual criticará duramente la brutal “ocupación y explotación” de Palestina, la cual considerará una traición del Estado de Israel a la verdadera tradición judía. Será acusado de ser “vergonzosamente pro-Palestina”. Naturalmente, el libro fue cubierto por el silencio de la propaganda y la contrapropaganda estatal organizada por el gobierno de Israel en Estados Unidos. No obstante, el ministro de Exteriores de ese país, Yehuda Ben Meir, en el programa de televisión estadounidense 60 Minutes, declarará sobre Timerman: “Lo sacamos de Argentina y ahora nos paga con esta crítica… sus calumnias nacen de su odio a sí mismo”.

[2] Entre muchos otros, como lo resume Lucas Doldan, el informático Manuel Sadosky, el epistemólogo, físico y meteorólogo Rolando García, el historiador Sergio Bagú, la astrónoma Catherine Gattegno, el historiador Tulio Halperín Donghi, el epistemólogo Gregorio Klimovsky, el geólogo Amílcar Herrera y la física atómica Mariana Weissmann.

La frontera salvaje: 200 años de fanatismo anglosajón en América latina, Jorge Majfud 2021.

Índice de La frontera salvaje: 200 años de fanatismo anglosajón en América latina

La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América latina

«La frontera salvaje es un libro monumental». Frederico Füllgraf
«Simplemente, poderoso». Noam Chosmky
«La frontera salvaje es un libro escrito con coraje y deslumbrante lucidez. De lo mejor que he leído en mi vida«. Víctor Hugo Morales
«A los cincuenta años de la publicación de Para leer al Pato Donald, me alegra leer un libro como La frontera salvaje que explora detalladamente las formas menos sutiles en que Estados Unidos, durante doscientos años, ha buscado influir y torcer el destino de nuestra América Latina«. Ariel Dorfman

The book La frontera salvaje by Jorge Majfud explores the history of the expansion of the Thirteen Colonies over indigenous nations and Latin America, shedding light on the imperialism of the United States over the past two hundred years. The author delves into the deep-seated issues of racism, religious fanaticism, and economic interests that have shaped US interventionism in the region and beyond. By tracing the roots of these actions, the book not only explains the past but also predicts the future actions of the world’s most powerful economic and military force. Through a critical analysis of historical events and contemporary narratives, the book reveals the underlying logic behind US wars, expansionism, and interventionist practices. It serves as a powerful critique of US imperialism and sheds light on the ongoing impact of past actions on present and future global relations.

Índice

Justificación. 15

Introducción. 17

Por tierra

1820-1880

1822. El sueño americano. 45

1823. Carta de Alabama, Señor 48

1824. Con sus negros y otras propiedades. 49

1825. Los esclavistas se preocupan por la libertad de conciencia. 50

1826. Todos los hombres nacen iguales. 52

1826. ¿Dónde está el derecho, la ley y el orden?. 53

1826. La libertad de unos para esclavizar a otros. 55

1827. La esclavitud, una razón humanitaria. 56

1830. Pobres doncellas, blancas e indefensas. 57

1835. Nos atacaron primero. 58

1836. Al fin, libres del yugo mexicano. 60

1837. En realidad, fuimos atacados primero. 62

1837. Si no estás de acuerdo, vete a otro país. 65

1844. La esclavitud es la base de la paz y el progreso. 67

1844. Fundación del partido xenófobo No sé nada. 70

1844. Cambia el lenguaje y cambiarás el mundo. 71

1845. Conflicto de hombres, la misma historia. 74

1845. Que nuestra diplomacia fracase de la mejor forma posible. 75

1845. Siempre habrá patriotas dispuestos a repeler a los invadidos. 77

1845. Destino manifiesto. 79

1845. No es por avaricia sino por la felicidad de otras naciones. 80

1846. Por fin fuimos atacados. 83

1846. Dios nos ha dado esta tierra. 85

1846. La guerra política y la guerra cultural 88

1846. Los que llegan son criminales, son violadores. 92

1847. Nuestro país siempre tiene razón. 94

1847. El sueño de un revólver super potente. 96

1847. Pobres mexicanos, no quieren saber nada de la guerra. 97

1847. Como contra los indios, esta también es una guerra justa. 99

1848. Washington, descubrimos oro en California. 100

1848. ¿Por qué no tomar todo México?. 104

1848. El nuestro es el gobierno de la raza blanca y libre. 106

1852. El principio de la nueva política internacional 112

1853. Mil Murietas, un solo Zorro. 114

1854. Dios depositó nuestros recursos naturales en otros países. 117

1854. Fuimos ofendidos por un pescador 119

1855. William Walker se nombra presidente de Nicaragua. 121

1858. Quiero expandir la bendición de la esclavitud al mundo. 124

1861. Las excepciones justifican la regla. 125

1862. Cinco de mayo. 127

1862. La primera frontera continúa molestando. 129

1876. La invasión pacífica. 131

1877. El gobierno de las corporaciones y para las corporaciones. 135

1886. Los trabajadores son peligrosos para la libertad. 136

Por mar

1880-1950

1883. Quien domine los mares dominará el mundo. 139

1890. Una masacre con mucha consideración y justicia. 141

1891. Curso acelerado de racismo. 145

1893. La democracia, instrumento de dominio de la raza blanca. 148

1895. La prensa carroña es bautizada Amarilla. 151

1898. Nos atacan otra vez. Nunca olvidaremos al Maine. 153

1898. Los liberados no participan en los tratados de liberación. 158

1898. Los incapaces de gobierno no se dejan gobernar 162

1898. Militarismo y darwinismo de Dios. 164

1899. La pesada carga del Hombre blanco. 165

1899. Fuimos atacados, esta vez por negros pacíficos. 167

1899. Quema esas cartas. 169

1899. Las razas inferiores mueren más fácilmente. 170

1900. Dios nos ha elegido para regenerar el mundo. 171

1900. No más negros, please. 173

1900. Incapaces de entender la libertad anglosajona. 177

1901. El imperialismo es cosa de machos. 180

1901. La constitución no sigue a la bandera. 181

1902. La frontera con México desaparece. 184

1902. No, hasta que la raza mejore. 184

1903. Aunque no es lo que queremos, debemos intervenir 188

1903. Dadme los pobres (blancos) del mundo. 192

1909. Todo será nuestro porque nuestra raza es superior 194

1909. Elimina ese capitalista independiente. 195

1911. La revolución de Sam Banana. 197

1912. Los Angeles Mining Company. 201

1914. Sí, hemos sido ofendidos otra vez. 201

1914. Les voy a enseñar a elegir gobiernos decentes. 206

1915. El derecho al linchamiento. 207

1915. Rebeldes crucificados, héroes condecorados. 210

1916. Se suponía que estábamos luchando por la democracia. 213

1916. Hitler no tenía ideas radicales. 216

1921. Ensayo de bombardeo contra una raza inferior 219

1921. Corrupción latina. 221

1924. Make America Great Again. 223

1926. El rey blanco de los zombis negros. 224

1927. El primer bombardeo aéreo de la historia militar 227

1928. Otro Ejército Patriota and Company. 231

1931. Deportados de su propio país, otra vez. 232

1932. Otra matanza de radicales. 235

1933. El buen vecino del patio de atrás. 237

1933. Otro servidor se jubila en Miami 241

1933. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera. 243

1937. Cuando los de abajo se odian. 246

1942. Trabajadores, esos seres tan horribles. 248

1943. La vieja ofensa de vestirse diferente. 250

1945. Nuevos valores, los mismos intereses. 251

1945. Dios envía al embajador Braden a la Argentina. 255

1945. El color de los huesos. 259

1948. Sífilis y gonorrea gratis. 261

1948. No más ejércitos, no más dictaduras. 263

Por aire

1950-2020

1949. El diablo en los detalles. 267

1950. La homosexualidad es comunismo. 269

1953. La opinión pública es un producto de consumo. 271

1954. Quien no sabe engañar no sabe gobernar 281

1954. Nuestra principal arma no escupe balas sino palabras. 285

1956. El largo brazo de los generalísimos. 290

1957. Redistribución de la riqueza en Haití 291

1957. Bombardear ciudades no es un crimen. 293

1958. La democracia no les hace bien a los pueblos inmaduros. 295

1959. El agente de la CIA que admiraba al Che Guevara. 302

1959. Fidel Castro visita la Casa Blanca. 303

1959. El camarada yanqui 306

1959. La integración racial es comunismo. 307

1960. El sueño de controlar la mente (ajena) 310

1960. Peter Pan: otro rumor casi perfecto. 315

1960. Terroristas amigos. 317

1961. Cuba no será otra Guatemala. 322

1963. A presidente arrepentido, presidente depuesto. 326

1962. La verdadera función de los ejércitos latinoamericanos. 330

1963. Las inversiones continúan dando resultados. 339

1964. Negros, indios y pobres no deben portar armas. 341

1964. Num país tropical 345

1964. Si el golpe blando funciona, mucho mejor 351

1964. OEA, todos para uno y uno para todos. 354

1965. El marine rebelde. 357

1965. Cambio de estrategia. 358

1965. La academia infiltrada. 362

1966. Mentes cortas, bastones largos. 366

1967. Apunta bien; solo vas a matar un hombre. 373

1968. Pero no podrás matar el mito. 375

1969. No se permiten rubios aquí 377

1970. Nixon decide que los chilenos votaron mal 378

1971. El peligro de una Asamblea popular en Bolivia. 385

1971. 638 intentos de asesinar a un desalineado. 388

1971. Vas a encontrar más comunistas en Texas. 389

1972. Machetes y motosierras por la libertad. 396

1973. Papá, ¿por qué los grandes medios son de derecha?. 399

1973. Si no es por las buenas, será por las malas. 403

1973. Los yanquis también desaparecen. 409

1975. La ideología sin ideología. 412

1976: Escritores, libros, editoriales, reseñas mercenarias. 417

1976. Los cubanos de Miami llevan el plan Cóndor a Washington. 424

1976. Un par de borrachos charlatanes. 427

1977. Dios está ocupado con otros asuntos. 429

1977. Los Derechos Humanos descubren a Jimmy Carter 434

1977. Bulbocapnina, pentathol, desoxyn y la libertad. 438

1979. Mentir es nuestra profesión. 440

1980. Los arios de Bolivia. 442

1980. Ecuador es integrado al terrorismo del Plan Condor 445

1981. El enemigo es numeroso y está armado con niños y mujeres. 447

1982. Si no puedes pescar el pez, seca el mar 451

1983. El heroico Día D en Granada. 459

1985. Contras, el equivalente moral de los Padres fundadores. 463

1985. ¿Qué hace uno con un perro rabioso?. 468

1986. No son comunistas, pero son negros. 471

1987. Las maras vienen del norte. 475

1989. El Caracazo, otra masacre irrelevante. 478

1989. La guerra contra las drogas. 482

1989. Señor Noriega, está usted despedido. 486

1989. Se tomaron demasiado en serio eso de Jesús. 490

1990. Las elecciones son legítimas cuando ganamos nosotros. 492

1992. ¿Noriega? No lo conozco. 494

1994. NAFTA y el Efecto Tequila. 496

1995. Castra más mujeres pobres y reducirás la pobreza. 501

1996. Pies secos, pies mojados. 503

1998. Matar es una obligación para cualquier cristiano. 508

1998. Los ganadores se sienten inseguros. 512

2002. La mitad de las riquezas del país están en esta sala. 515

2002. El golpe de un respetado hombre de negocios. 517

2004. Again, los negros no saben gobernarse. 523

2007. Terroristas por la libertad. 531

2007. Chiquita bananas, grandota injusticia. 533

2007. Un debate para la arqueología política. 537

2009. En Cuba se tortura y se violan los Derechos Humanos. 541

2009. Señor presidente ¿por qué no obedece usted las órdenes?. 544

2010. Nuestras leyes no te protegen de nosotros. 551

2010. Washington se preocupa por los indígenas. 554

2011. Fútbol rebelde. 556

2014. Dejen que los niños vengan a mí 557

2015. El imperialismo y la opresión nunca existieron. 565

2016. La creatividad de los golpistas. 566

2017. Narcoestado, el de los otros. 570

2018. Corruptos contra la corrupción. 578

2018. Los pobres nos quieren invadir de nuevo. 581

2019. Otra fortaleza sitiada. 584

2019. Nicaragua, otro desalineado. 595

2019. Nosotros mentimos, engañamos y robamos. 599

2019. Invasores de esos países de mierda. 601

2020. Nota final: No son servicios de espionaje, son gobiernos paralelos. 617

2019. Fuera indios de Bolivia. 606

Fuentes. 621

Índice temático. 629

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https://750.am/2021/07/22/las-ideas-de-rutherford-hayes-sobre-la-desigualdad-el-editorial-de-victor-hugo-morales/

desaparecidos

El perdón para los impunes

Uruguay

Image by NASA Goddard Photo and Video via Flickr

Los militares retirados salen a hablarle al pueblo uruguayo argumentando que “los conflictos en Uruguay se solucionan olvidando ofensas ajenas”. Aparentemente, no. Las victimas no olvidan ni pueden perdonar a alguien que nunca han visto en una corte.

¿Olvidaron los ahora acusados y autoacusados cuando torturaban y violaban? ¿Por qué olvidar ahora?

¿Es posible tener tan poca vergüenza?

Al mismo tiempo se recurre al respeto de “la voluntad del pueblo”, “la opinión del pueblo”, y de la ley promulgada para defender a aquellos que rompieron todas las leyes (y la constitución) y aplastaron la tan mentada voluntad popular, secuestrando, violando, torturando y desapareciendo gente.

Esgrimen el argumento que el actual presidente cometió delitos y es presidente. No se menciona que estuvo en la cárcel varios años sin las garantías del caso y muchos militares violadores de los derechos humanos nunca han sido procesados siquiera.

Bueno, permitan un proceso, una condena justa, digan donde están los desaparecidos que faltan, pidan perdón y luego ese pueblo y la justicia nacional e internacional estarán en mejores condiciones de perdonar.

No de olvidar, porque, por definición, sólo los hipócritas y cretinos olvidan hechos tan graves, como si acá nunca hubiese pasado nada. Entonces sí al menos las víctimas podrían perdonar. No se puede –repito porque no todos lo entienden– perdonar a alguien que no ha sido nunca juzgado ni condenado. Eso no es perdonar, es “impunizar”.

En democracia no se rompen las leyes; se las cambia. Se las cambia porque no hay leyes perfectas ni infalibles: a veces las leyes ignoran lo que el humanismo de siglos atrás ya conocía como “derecho natural”, el cual es preexistente a toda ley o contrato social y nace con el individuo mismo.

Ese derecho natural incluye la justicia para todos y no sólo para un grupo o para una mayoría. Ningún derecho natural incluye el derecho a la impunidad. El perdón es un beneficio que da una victima, no un derecho del victimario.

jorge majfud

La Republica (Uruguay)

A contra reloj

[youtube+http://www.youtube.com/watch?v=YlGveg4xg-4&feature=youtu.be]

A contra reloj es un video realizado por Hijos Uruguay bajo la dirección de Pablo Sobrino a partir de una canción con el mismo nombre del cantautor uruguayo Ismael Collazo.

ONU lamentó el fracaso de Uruguay en anular la ley de Caducidad

Uruguay - Montevideo 03

Image by GustavoBuriola via Flickr

«Esa ley fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Uruguay», dijo la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, lamentó este lunes la negativa de la Cámara de Diputados de Uruguay a anular la Ley de Caducidad, que impide procesar a los militares implicados en violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.

«Se sigue haciendo cuesta arriba abordar el legado de muchos años de abusos sistemáticos por parte del Estado, como muestra el reciente rechazo por parte de la cámara baja del Parlamento de Uruguay a derogar (NdeR: lo tratado en el Parlamento fue para anular la ley)  finalmente la Ley de Caducidad de 1986, que blinda a los autores de crímenes internacionales cometidos durante la dictadura militar ante un procesamiento», señaló Pillay.

«Esa ley fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Uruguay», recordó.

La responsable de la ONU intervenía ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que este lunes inauguró una nueva sesión, y se refería a que «las transiciones democráticas son incompletas si no pueden concluir las reformas institucionales apropiadas, incluidos los procesos de justicia transicional».

«El fracaso en fortalecer las nuevas instituciones lleva no solo a la impunidad de pasadas violaciones de los derechos humanos, sino a nuevas violaciones, corrupción y crimen organizado», afirmó la alta comisionada.

Pillay puso como ejemplo a Latinoamérica, donde -dijo- «se tomaron tales decisiones en algunos países hace décadas, durante difíciles periodos de transición».

El pasado 20 de mayo, la Cámara de Diputados de Uruguay rechazó anular la Ley de Caducidad de 1986 que impide procesar a los militares acusados de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985), y que había sido invalidada unas semanas antes por el Senado.

[fuente>>]