Los trabajadores inmigrantes, los verdaderamente productivos, ganan menos de 10 dólares la hora sin beneficios sociales (como retiro o seguro de salud) en los trabajos más duros que los países ricos pueden tener y que sus ciduadanos no quieren ni podrían hacer aunque tuviesen los entrenadores de los mejores deportistas del mundo.
Los policías militarizados que los persiguen, esposan y arrojan con violencia en campos de concentración, ganan 145.000 dólares por año más 30.000 de beneficios. ¿Quiénes van a trabajar para darles de comer a los escuderos de sus jefes fascistas, mayordomos de sus dueños capitalistas?
Desde las represiones en imperios moribundos como Estados Unidos y Europa hasta neocolonias como la Argentina, podemos ver cómo la lucha de clases se radicaliza y se internacionaliza. Por ahora (como por las últimas generaciones) van ganando los de arriba, pero esta aceleración es un claro indicio de que nos aproximamos a un quiebre, seguido por una crisis, revuelta, resistencia y revolución.
jorge majfud, junio 2025

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