La generosidad capitalista (nota menor)

Por años, cada vez que el cajero de un supermercado me preguntaba si quería donar para la organización X en favor de los niños enfermos o con hambre, nunca dije que no. Aunque siempre realizo donaciones a organizaciones que se dedican a lo mismo, pensaba ¿cómo negarse a ayudar a un niño, cuando a uno no le falta que comer? Me lo pide un modesto trabajador, la donación la administra una organización más o menos reconocida…

Hace un tiempo me puse a informarme un poco más ―cosa que es siempre peligrosa, cuando uno no es un experto en un área, pero no hay otra que intentar informarse. Por lo que entiendo a este punto, es que los supermercados, corporaciones con miles de millones de dólares de ganancias anuales no solo realizan esas donaciones en su nombre (cosa que no es tan prolija pero tampoco tan grave) sino que, además, las pasan como donaciones en sus declaraciones de impuestos. Es decir, que nuestras donaciones y el sufrimiento de los niños que se supone quieren ayudar funcionan como formas de evasión de impuestos. Por ponerlo de forma gráfica.

Otra razón de por qué las grandes corporaciones son tan exitosas. Porque ellos sí saben cómo hacerlo. Obviamente, con esto no quiero desestimular las donaciones, sino todo lo contrario―más allá de que no solucionan los problemas, solo los alivian. Pero sería razonable canalizarlas de formas más directas a organizaciones menos capitalistas y más honestas.

jorge majfud, marzo 2024