las razas y las religiones

Más allá de las razas y las religiones

Aprovechando este mismo espacio de La República, y honrando la pluralidad que es el sublema de este diario, quisiera hacer algunas precisiones sobre el artículo-editorial del señor Lepoldo Amondaraín del día 15 de enero. Sin poner en duda su honestidad intelectual, creo que le asiste razón en algún punto pero se equivoca en otros de importancia.

Brevemente: no podemos decir que “los judíos crucificaron a Jesucristo” de la misma forma que se hizo durante siglos porque esa es una generalización injusta e históricamente ha servido como argumento antisemita. Claro que no fueron los charrúas ni los chinos de Taiwán. Pero se echa al olvido que también Jesús era judío y que también los romanos participaron en la crucifixión (con el agravante de ser la autoridad imperial del momento). Sin embargo, nadie dice que los romanos del Vaticano son los que crucificaron a Jesús. Porque tampoco fueron “estos” romanos ni los italianos en general sino un grupo concreto de romanos en un tiempo concreto. De la misma forma, no podemos decir que los españoles de hoy son responsables del genocidio indígena, ni que los turcos de hoy son los responsables del genocidio armenio, ni que los alemanes de hoy son los responsables del holocausto judío, ni que los uruguayos de hoy son los responsables de las terribles matanzas de charrúas. Los hijos no heredamos los pecados de nuestros padres. Nuestra obligación moral es recordar nuestra historia, pero no asumir culpas ajenas. (Y en esto, como uruguayo digo que poco recordamos el genocidio charrúa-guaraní. Por no mencionar la injusta y criminal guerra contra el Paraguay.)

Ahora, Amondaraín escribe que “si lo juzgamos en sus valores y veracidades históricas, Chávez no ha dicho nada incierto” refiriéndose a que, efectivamente, fueron los judíos que crucificaron a Cristo. Y luego agrega que debemos admitir “que es muy complejo hacer responsables a Zapicán, Ibarretche o a Ho Chi Min de la crucifixión ¡nada menos que de Cristo!” Claro, tiene razón: ninguno de estos tres personajes históricos es responsable de la crucifixión de Cristo. Pero con el mismo argumento ¿cómo podríamos hacer responsables a Benito Espinosa o a Albert Einstein de lo mismo, sólo porque eran judíos? Algo semejante ha hecho recientemente Oriana Fallaci en su best seller “La rabia y el orgullo”, pero en lugar de los judíos aquí la “raza” maldita eran los musulmanes. De paso aclaremos que no existe una “raza musulmana”. Podemos ir más allá y recordar en un tópico que ya lo propusieron grandes americanos como José Martí y Eugenio María Hostos en el siglo XIX: “no hay lucha de razas porque no hay razas”. Eso es una construcción cultural que no distinguen ni los perros pero que entre los humanos, en lugar de aumentar la riqueza de su diversidad, ha servido a lo largo de la historia para destruirla.

Tiene razón el señor Amondaraín cuando observa que un grupo privado no puede (o no debería) coaccionar a un gobierno y menos a cuatro. Sabemos que en realidad la coacción de grupos privados sobre gobiernos es moneda común en nuestro tiempo. Por lo tanto la pretensión declarada no procede. Pero me temo que el presidente Chávez quizás haya caído también en la trágica generalización de etiquetar a un pueblo y responsabilizarlo por algo que ocurrió hace dos milenios. Esta misma generalización a parte de injusta es peligrosa. La misma peligrosa generalización que hoy escuchamos de grupos radicales norteamericanos que, en nombre del Amor de Dios proponen magnicidios contra un presidente tan legítimo como cualquier otro del hemisferio (y en casos más), como lo es el presidente venezolano Hugo Chávez.

Sabemos por la historia que no hay pueblos santos ni malditos (el que este libre de pecado que tire la primera piedra, como dijo el mismo Jesús). Por lo tanto, no creo que podamos hacer juicios morales sobre un pueblo entero, sea judío, árabe, italiano, chino o vasco, porque estaríamos reduciendo una complejidad compuesta de millones de individuos en una abstracción pocas veces inocente. Por otro lado, aun si entendemos a los “judíos” como una raza, una etnia, una nación, una religión o lo que sea, es imposible afirmar, como lo ha hecho el señor Amondaraín que “los judíos […] no integran el continente [Americano] como es obvio”. Lo único que a mí me parece “obvio” es que nuestro continente es harto heterogéneo, un pueblo integrado por mil etnias (todas venidas de algún otro lugar) y ninguna es la dueña de esta tierra. Cuando el imperio español expulsó a judíos y musulmanes en 1492 y luego continuó la Reconquista del otro lado del Atlántico, operó la misma simplificación trágica.

También mezclar religión con Estado es una regresión que ignora quinientos años de humanismo. Paradójicamente, el ideal teocrático de algunos pocos países islámicos está siendo copiado por grupos cristianos radicales en Estados Unidos, lo que confirma el consejo de Borges: “ten cuidado en elegir a tus enemigos; siempre terminarás por parecerte a ellos”. Digamos también que radicales que luchan por una teocracia pura no faltan en Israel como en Irán, ni alguno que otro que se considera superior por pertenecer a una u otra etnia o religión, olvidando que la soberbia es el peor de los pecados de sus propias religiones. Pero ¿alguien piensa que todos piensan y sienten igual allí como acá?

Entiendo que esa es una lucha crucial que tenemos aquellos que todavía creemos en el humanismo: ponernos en guardia de fanáticos que quieren simplificarnos, en convertirnos en obedientes soldados a la orden de una guerra que otros dirigen en beneficio propio. Si luchamos por la justicia social y por la libertad no podemos dejar de cuestionar las generalizaciones. Las que nosotros hacemos y la que hacen sobre nosotros.

Para terminar, aunque no sea necesario aclararlo, quisiera enviar mi más profundo respeto al señor Amondaraín, a quien no tengo el gusto de conocer. Estas observaciones están hechas sobre su artículo, sobre sus ideas, no sobre su persona que asumo más rica y compleja.

© Jorge Majfud

The University of Georgia, enero de 2007

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s