Con frustración nos enteramos de la destrucción bajo la pala de una retroexcavadora municipal de la obra conmemorativa al escritor Osvaldo Bayer en Santa Cruz, Argentina. Este acto clásico de barbarismo coincide con la conmemoración del golpe militar en Argentina el 24 de marzo de 1976. Aparte de anarquista y pacifista, Bayer fue traducido a múltiples lenguas y publicado en decenas de países.
Cuando hace un par de años se propuso fundir el águila nazi del Graf Spee en Uruguay (para fundirla en una cursi paloma de la paz) nos opusimos con el argumento de que, cuando hay una memoria que ofende a un colectivo, no debe ser destruida sino retirada de su pedestal de monumento para ser conservada como pieza de museo. Lo mismo argumentamos con los monumentos a la confederación esclavista en EEUU, que abundan. La destrucción de la memoria es fascista y, cuando se trata de un ataque a un escritor que es recordado por su obra, no por crímenes contra la humanidad, no hay palabra para calificarlo.
Jorge Majfud, marzo 2025.


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