La progresiva abolición de los derechos

Cuando éramos niños y adolescentes, trabajábamos casi todos los días. En mi caso (como en el de mi hermano y de la mayoría de nuesros compañeros de clase), colaborábamos en tareas rurales y citadinas, pero esta tradición siempre fue parte de la educación (y de la ética) familiar, sin que nunca hubiese sido una imposición de un patrón, ni una limitación a nuestras horas de estudio ni una abolición del descanso o de la recreación propia de cualquier niño.

Una historia radicalmente diferente fue la niñez brutalizada e intoxicada de la Revolución Industrial en Europa y la esclavitud en América ―y de los modernos esclavos infantiles en África hoy.

A finales del siglo XIX en Estados Unidos, los sindicatos, los partidos socialistas y una facción de la iglesia católica (la irlandesa ¿cuál otra?) se unieron para abolir el trabajo infantil. Lo lograron décadas después, cuando “el comunista” Franklin Delano Roosevelt acordó con los viejos activistas de la ahora llamada “Era progresista» varios derechos para la clase trabajadora, como la Seguridad Social y derecho a huelga.

Un siglo después, a dos meses de la inauguración de la segunda presidencia de Donald Trump, tal vez para compensar la falta de mano de obra que se prevé por la expulsión de miles de inmigrantes ilegales (otra versión de la esclavitud moderna), los conservadores “defensores de los valores de la familia” promueven de nuevo el trabajo infantil, aunque lo llaman de otra forma.

El Congreso del estado de Florida ha aprobado el proyecto por el cual los estudiantes de secundaria, luego de salir de sus clases, podrán trabajar más de ocho horas hasta entrada la noche. Estoy seguro de que no pocos compararán la situación de nuestra generación con la nueva expansión de la explotación de trabajadores y con la nueva limitación de derechos conquistados por la humanidad un siglo atrás.

Compararán peras con papayas. Nada que la fe ciega no pueda corregir.

Jorge Majfud, marzo 2025.

¿Por qué Elon Musk odia Wikipedia?

En 2008, el filósofo argentino Hugo Biagini publicó su Diccionario del Pensamiento Alternativo. Biagini me invitó muchas veces a colaborar con sus proyectos (como América latina hacia la segunda independencia, con Arturo Roig, 2007; en su Diccionario de Autobiografías intelectuales, 2019) y en esa oportunidad mi aporte fue solo una entrada sobre “La sociedad desobediente”. Allí aproveché para repetir una respuesta al cofundador de Wikipedia, Larry Sanger, cuando en 2007 abandonó el proyecto por considerarlo un fracaso, debido a su falta de autoridad. En 2020, Larry Sanger acusó a Wikipedia de estar dominada por “izquierdistas”. Algo discutible. No tan discutible es el hecho de que si alguien ama el dinero no va a dedicar su vida a la enseñanza o a Wikipedia.

Para mí, con todos sus defectos, Wikipedia era un ejemplo reciente y exitoso de organización del conocimiento independiente de una autoridad política y económica, una “forma de desobediencia cultural”. En el Diccionario de Biagini, anoté: “Contrariamente a lo que se podía predecir, la escritura de la información por parte de millones de individuos anónimos alrededor del mundo no ha derivado en un caos sino en una confiabilidad (según estudios tradicionales) tan alta como la Enciclopedia Británica (…) En la sociedad desobediente la educación posindustrial toma progresivamente el lugar de la educación industrialista (uniformizante), de la misma forma que ésta tomó el lugar de la educación escolástica durante la Revolución Industrial. En la esfera política, uno de sus requisitos es la democracia directa (…) Según este diagnóstico, resulta posible pronosticar que los tradicionales sistemas representativos (como el parlamentario) perderán su importancia en las decisiones de las sociedades, de la misma forma en que, en su momento, la perdieron los reyes absolutistas en beneficio de los parlamentos. Es probable que esta misma idea de agravamiento de las condiciones impuestas por un poder imperial (en este caso la globalización de la cultura norteamericana…) sea producto de una reacción de los poderes tradicionales contra el surgimiento de la sociedad desobediente… No obstante, podemos pensar que no es esta inevitable radicalización de la desobediencia el origen del conflicto sino la reacción de los poderes tradicionales…” (506-508)

Claro, todo a pesar de la continua presión e injerencia de mafias institucionalizadas, como la CIA (para la cual Elon Musk trabaja y es agente con acceso a documentos clasificados). Desde los primeros años de Wikipedia, se han detectado guerras de ediciones generadas con IPs procedentes de la misma CIA, antes que la NRL desarrollase Tor, un navegador anónimo que también se les escapó de las manos (era inevitable hacerlo “open source” para que fuese realmente “intrazable”). Pero la CIA no disminuyó sino que aumentó su uso. El mismo caso de Linux, como lo reconoció su fundador negándolo con la boca y afirmándolo con la cabeza.

El otro fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, comenzó desde una filosofía libertaria y capitalista, pero su proyecto confunde un anarquismo de derecha (antigubernamental, como el marxismo original) con un anarquismo de izquierda (igualitario). En 2005 ya había calificado al Partido Libertario como una “horda de lunáticos”.

Elon Musk se ha burlado de la mendicidad de Wikipedia para sobrevivir, similar a las cadenas públicas de radio y televisión sobrevivientes en Estados Unidos. NPR y PBS son odiadas por Musk y quiere verlas desaparecer. Debido al progresivo desfinanciamiento estatal, estas cadenas públicas han debido recurrir a donaciones.

Wales ha insistido que el principio de Wikipedia de no financiarse a través de publicidad es para preservar su independencia. Claro, cuando no están limitadas, las donaciones son un arma de doble filo. Es aquí donde la dosis de la medicación hace una diferencia absoluta entre la vida y la muerte. Un ejemplo obvio fue la abolición del tope de donaciones a los partidos políticos en 2010, lo cual recientemente hizo posible que Musk comprase su acceso a la Casa Blanca con una donación de 250 millones de dólares a la campaña de Donald Trump.

La políticos, los medios y la opinión pública se pueden comprar. Pero hay cosas que no, como el amor y la dignidad. En el caso de Wikipedia, es una espina en el talón que llevan ultra millonarios como Musk: ¿cómo es posible que exista una fuente global de información que no cotiza en la Bolsa de Londres o Nueva York? Si Musk pudo comprar Twitter por 44 mil millones (y sin poner un dólar de su bolsillo), le cambió el nombre y, en nombre de la libertad de expresión comenzó a manipular el algoritmo para censurar y privilegiar la visibilidad global de Trump y la suya misma, ¿cómo es posible que Superman, con todo sus superpoderes, no pueda escribir su propia biografía ni la historia de las ideas políticas, sociales, sexuales y raciales? ¡Pero qué horror!

Para peor, Wikipedia en inglés mantiene un dato que le hiere el ego, naturalmente inflamado: “En el primer aniversario de la adquisición [de Twitter], Musk declaró el valor de la compañía en 19 mil millones de dólares, una depreciación del 55 por ciento respecto al precio de compra de 44 mil millones”.

Si desde la Edad Media los nobles donaban para las iglesias y las catedrales que construían los artesanos, quienes luego iban a escuchar los sermones de los sacerdotes que vivían de las donaciones de los nobles y burgueses, ¿cómo es posible que aun en el actual regreso a la Edad Media todavía los señores feudales puedan comprar a Dios y no una maldita enciclopedia?

Musk ofreció por Wikipedia mil millones de dólares y propuso llamarla Wokepedia o Dickipedia (Vergapedia), lo que confirma que los dueños del mundo ni son felices ni tienen capacidad alguna de vivir en paz consigo mismos―menos con el resto de la humanidad.

El comandante en jefe de la Casa Blanca que vino del Apartheid sudafricano sabe que Wikipedia es uno de los escasos ejemplos de independencia del gran capital, por lo cual no puede vivir pensando que hay algo que puede existir sin la posibilidad de ser comprado, es decir, controlado por los psicópatas del apartheid global y de clase.

Al igual que la fortuna de su padre, quien también sufría de un profundo racismo, clasismo y sexismo que hoy se ha romantizado con la ideología del Macho alfa de la Nueva Derecha fascista, como líder natural de una manada de lobos vagando sobre la nieve en busca de una presa a la que descuartizar. Ese es el modelo, la utopía de humanidad que restringe y estriñe las capacidades intelectuales de individuos que se creen semidioses por el solo hecho de poseer (su verbo favorito) la habilidad de acumular dinero para comprar seres humanos (sean trabajadores o adulones), para comprarse el derecho de usar un látigo contra toda forma de pensamiento, contra toda forma de ser que no se ajuste a su mediocre existencia.

Elon Musk compra todo lo que odia y odia aún más todo lo que no puede comprar. De ahí su odio a Wikipedia y su oferta para comprarla en un billón. Probablemente odie la vida misma, porque sabe que no puede comprarla.

Jorge Majfud, 4 de enero de 2025

https://www.pagina12.com.ar/794846-por-que-elon-musk-odia-wikipedia

https://www.ihu.unisinos.br/647551-por-que-elon-musk-odeia-a-wikipedia-artigo-de-jorge-majfud

https://www.ihu.unisinos.br/647551-por-que-elon-musk-odeia-a-wikipedia-artigo-de-jorge-majfud

Por que Elon Musk odeia a Wikipedia?

Elon Musk compra tudo o que odeia e odeia ainda mais o que não pode comprar. Daí seu ódio à Wikipédia e sua oferta de 1 bilhão por ela. Provavelmente, odeia a própria vida, porque sabe que não pode comprá-la.

O artigo é de Jorge Majfud, escritor uruguaio e professor da Jacksonville University, em artigo publicado por Página|12, 04-01-2025.

Eis o artigo.

Em 2012, o filósofo argentino Hugo Biagini publicou seu Dicionário do Pensamento AlternativoBiagini frequentemente me convidou para colaborar em seus projetos (como América Latina Rumo à Segunda Independência, com Arturo Roig, 2007; e no Dicionário de Autobiografias Intelectuais, 2019). Nessa ocasião, minha contribuição foi apenas uma entrada sobre “A sociedade desobediente”. Nela, aproveitei para reiterar uma resposta ao cofundador da Wikipédia, Larry Sanger, quando, em 2007, ele abandonou o projeto, considerando-o um fracasso devido à falta de autoridade. Em 2020, Larry Sanger acusou a Wikipédia de ser dominada por “esquerdistas”. Algo discutível. Menos discutível é o fato de que, se alguém ama o dinheiro, dificilmente dedicará sua vida ao ensino ou à Wikipédia.

Para mim, com todos os seus defeitos, a Wikipédia era um exemplo recente e bem-sucedido de organização do conhecimento independente de uma autoridade política e econômica, uma “forma de desobediência cultural”. No Dicionário de Biagini, escrevi:

“Contrariamente ao que se poderia prever, a redação de informações por milhões de indivíduos anônimos ao redor do mundo não resultou em caos, mas sim em uma confiabilidade (segundo estudos tradicionais) tão alta quanto a da Enciclopédia Britânica. (…) Na sociedade desobediente, a educação pós-industrial progressivamente substitui a educação industrialista (uniformizadora), da mesma forma que esta substituiu a educação escolástica durante a Revolução Industrial. Na esfera política, um de seus requisitos é a democracia direta. (…) Segundo esse diagnóstico, é possível prever que os tradicionais sistemas representativos (como o parlamentarismo) perderão importância nas decisões das sociedades, assim como, em seu tempo, os reis absolutistas perderam importância em benefício dos parlamentos. É provável que essa ideia de agravamento das condições impostas por um poder imperial (neste caso, a globalização da cultura norte-americana…) seja uma reação dos poderes tradicionais contra o surgimento da sociedade desobediente. (…) No entanto, podemos considerar que o conflito não decorre da inevitável radicalização da desobediência, mas sim da reação dos poderes tradicionais” (p. 506-508).

Claro, isso ocorre apesar da contínua pressão e ingerência de máfias institucionalizadas, como a CIA (para a qual Elon Musk trabalha, sendo um agente com acesso a documentos classificados). Desde os primeiros anos da Wikipédia, foram detectadas guerras de edições oriundas de IPs da própria CIA, antes mesmo de a NRL desenvolver o Tor, um navegador anônimo que também saiu de seu controle (era inevitável torná-lo open source). Contudo, a CIA não diminuiu, mas aumentou seu uso. O mesmo ocorre com o Linux, como admitiu seu fundador, negando com palavras, mas afirmando com gestos.

O outro fundador da Wikipédia, Jimmy Wales, começou com uma filosofia libertária e capitalista, mas seu projeto confunde um anarquismo de direita (antigovernamental, como o marxismo original) com um anarquismo de esquerda (igualitário). Em 2005, ele já havia classificado o Partido Libertário como uma “horda de lunáticos”.

Elon Musk zombou da mendicância da Wikipédia para sobreviver, algo semelhante às redes públicas de rádio e televisão que ainda resistem nos Estados Unidos. A NPR e a PBS são odiadas por Musk, que deseja vê-las desaparecer. Devido ao progressivo desfinanciamento estatal, essas redes públicas foram obrigadas a recorrer a doações.

Jimmy Wales insistiu que o princípio da Wikipédia de não se financiar por meio de publicidade é preservar sua independência. Claro que, quando não são limitadas, as doações tornam-se uma arma de dois gumes. É aqui que a dosagem do remédio faz uma diferença absoluta entre a vida e a morte. Um exemplo óbvio foi a abolição do teto para doações a partidos políticos em 2010, o que recentemente permitiu que Musk comprasse seu acesso à Casa Branca com uma doação de 250 milhões de dólares à campanha de Donald Trump.

Os políticos, os meios de comunicação e a opinião pública podem ser comprados. Mas há coisas que não podem, como o amor e a dignidade. No caso da Wikipédia, ela é um espinho no calcanhar dos ultramilionários como Musk: como é possível que exista uma fonte global de informação que não esteja listada na Bolsa de Londres ou de Nova York? Se Musk pôde comprar o Twitter por 44 bilhões de dólares (sem desembolsar um centavo do próprio bolso), mudou o nome da plataforma e, em nome da liberdade de expressão, começou a manipular o algoritmo para censurar e privilegiar a visibilidade global de Trump e a sua própria, como é possível que o “Superman”, com todos os seus superpoderes, não consiga escrever sua própria biografia ou a história das ideias políticas, sociais, sexuais e raciais? Que horror!

Para piorar, a Wikipédia em inglês mantém um dado que fere seu ego, naturalmente inflamado: “No primeiro aniversário da aquisição [do Twitter], Musk declarou o valor da empresa em 19 bilhões de dólares, uma depreciação de 55% em relação ao preço de compra de 44 bilhões”.

Se desde a Idade Média os nobres doavam para igrejas e catedrais construídas por artesãos, que depois ouviam os sermões de sacerdotes sustentados por essas doações, como é possível que, no atual retorno à Idade Média, os senhores feudais ainda possam comprar a Deus, mas não uma maldita enciclopédia?

Musk ofereceu 1 bilhão de dólares pela Wikipédia e sugeriu renomeá-la como Wokepedia ou Dickipedia (Vergapedia), o que confirma que os donos do mundo nem são felizes nem têm capacidade de viver em paz consigo mesmos — muito menos com o restante da humanidade.

O comandante-em-chefe da Casa Branca, que veio do apartheid sul-africano, sabe que a Wikipédia é um dos raros exemplos de independência do grande capital, razão pela qual não suporta a ideia de que algo possa existir sem ser comprado, ou seja, controlado pelos psicopatas do apartheid global e de classe.

Assim como a fortuna de seu pai, que também sofria de profundo racismo, classismo e sexismo — hoje romantizados pela ideologia do “Macho Alfa” da Nova Direita fascista, como o líder natural de uma alcateia vagando pela neve em busca de uma presa para dilacerar. Esse é o modelo, a utopia de humanidade que limita e estreita as capacidades intelectuais de indivíduos que se creem semideuses apenas por possuírem (seu verbo favorito) a habilidade de acumular dinheiro para comprar seres humanos (sejam trabalhadores ou bajuladores), adquirindo o direito de usar o chicote contra qualquer forma de pensamento ou de existência que não se ajuste à sua medíocre realidade.

Elon Musk compra tudo o que odeia e odeia ainda mais o que não pode comprar. Daí seu ódio à Wikipédia e sua oferta de 1 bilhão por ela. Provavelmente, odeia a própria vida, porque sabe que não pode comprá-la.

Mundo Sur rechaza el ataque mediático y judicial a Oscar Laborde

A continuación reproduzco y subscribo la carta recibida por integrantes de Mundo Sur,

Jorge Majfud, 27/12/2024

Los integrantes de Mundo Sur expresamos nuestra firme oposición al ataque mediático y judicial perpetrado por la Ministra Patricia Bullrich contra nuestro compañero Oscar Laborde, ex embajador en Venezuela y ex Presidente del Parlasur.
Oscar Laborde, en un gesto humanitario y solidario solicitado por el compañero Juan Grabois, envió, a través del poder judicial de Venezuela, una carta redactada por la familia del gendarme Nahuel Gallo. Este acto en ningún momento obstruyó las acciones o gestiones que el Gobierno de Milei pudiera intentar llevar a cabo.
La respuesta brutal y oportunista del Gobierno, que acusa a nuestro compañero de traición a la Patria, es completamente inaceptable. En esta ocasión, están utilizando a los familiares del gendarme con el fin de encubrir un enorme papelón y un nuevo escándalo internacional al que este gobierno nos tiene acostumbrados.
Este comunicado busca transmitir nuestro sólido apoyo a Oscar Laborde y resaltar la urgencia de un debate honesto y transparente sobre este y otros temas, donde la confusión, la falta de claridad y las falsedades son moneda corriente en la actual gestión.
Es crucial recordar que las mentiras pueden confundir, pero no construyen verdades. Hacemos un llamado a la reflexión y a la defensa de la verdad en estos tiempos difíciles.

“Mundo SUR” integrado por:
Rafael Bielsa – Jorge Taiana – Carlos Tomada – Ariel Basteiro – Oscar Laborde Carlos Custer – Carlos Raimundi – Stella Caloni – Eduardo Sigal – Roberto Baradel – Edgardo Depetri – Telma Luzani – Jorge Drkos – Julio Fuentes -Gabriel Merino – Eduardo Pereyra – Paula Giménez –  Néstor Restivo

El canal de Panamá y los tratados maltratados

The Panama Canal and the Mistreated Treaties 23 diciembre, 2024

El 22 de diciembre de 2024, el electo presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que le exigirá a Panamá «que le devuelvan el canal». El imperialismo es una enfermedad que no solo mata a quienes lo resisten sino que tampoco deja vivir a quienes lo llevan dentro.

***

Washington DC. 22 de enero de 1903—El secretario de Estado John Hay y el agregado comercial de Colombia en Estados Unidos, Tomás Herrán, firman el tratado que le daría a Estados Unidos el derecho a retomar las construcciones del canal de Panamá que los franceses habían abandonado cuando llevaban casi la mitad de la obra. Por este tratado, Colombia se comprometería a ceder a Estados Unidos y por cien años una franja en su apéndice norte a cambio de diez millones en un solo pago y 250 mil dólares por año. A pocas millas de las costas de Panamá, el buque de guerra Wisconsin permanece varado para dar apoyo moral a las negociaciones.

El Congreso en Washington aprueba el tratado de inmediato, pero rebota en Bogotá. Hay dudas sobre las consecuencias sobre la soberanía del país y sobre los beneficios derivados de este acuerdo. Por si fuese poco, las matemáticas, que también se practican en aquel país, dicen que al pueblo colombiano le llevaría 120 años recibir la misma compensación que se le había ofrecido pagar de una sola vez a la New Panamá Canal Company.

El Congreso colombiano no es el único obstáculo. El 15 de abril, el enviado de Estados Unidos Mr. Arthur Beaupre le envía un telegrama al Secretario de Estado sobre el ánimo de sospecha creciente en el pueblo colombiano. “Hay por lo menos un hecho que es claro”, escribe Mr. Beaupre. “Si el tratado se pusiera a la libre consideración del pueblo, no sería aprobado”. Atendiendo a la fuerte opinión pública en contra del tratado Hay-Herrán, el Senado colombiano vota por unanimidad en contra de su ratificación.

Sin haber puesto nunca un pie fuera de su país, el 27 de agosto Roosevelt escribe tres cartas describiendo a los colombianos como “ignorantes”, “avaros”, “hombrecitos despreciables”, “corruptores idiotas y homicidas”. El desprecio por los pueblos de raza inferior no es nuevo ni será nunca superado. “Nunca podría respetar un país lleno de ese tipo de gente”, escribe Roosevelt. “Intentar relacionarse con Colombia como quien trata con Suiza, Bélgica u Holanda es simplemente un absurdo”.

Ya en 1849, a un año de haber terminado la guerra en México y probablemente informado de los planes de Francia para un nuevo canal en Suez, el presidente Zachary Taylor todavía era de la misma opinión. Ante el Congreso había insistido en la necesidad de la construcción de un canal, tal vez en Nicaragua, y había advertido que “una obra de esa envergadura debe ser realizada bajo la supervisión y protección de todas las naciones para un beneficio equitativo”.

Ahora, en plena hegemonía naval de la raza nórdica en los trópicos, no hay acuerdo y el presidente Theodore Roosevelt no duda: una república de América del Sur no va a interferir con sus planes. Inmediatamente envía algunos paquetes con dólares para organizar una revuelta que se llamará Revolución. El problema dura menos que lluvia de verano. El 18 de noviembre, se firma en Washington el tratado Hay-Bunau-Varilla, por el cual “Estados Unidos garantiza la libertad de Panamá” a cambio de que Panamá le ceda autoridad y todos los derechos a Estados Unidos sobre el canal y las zonas contiguas en carácter de monopolio y libre de cualquier impuesto. Como es costumbre, los panameños no son invitados a la firma del nuevo tratado.

El nuevo tratado establece que los 250 mil dólares anuales ofrecidos antes a Colombia ahora no serían pagados sino hasta una década después de la apertura del canal. No hay nada como tener una armada poderosa para hacer buenos negocios. También viola el anterior Tratado de Paz y Comercio, conocido como Tratado Bidlack, firmado por Colombia y Estados Unidos en 1846 por el cual Colombia le garantizaba a Estados Unidos el derecho a transitar por el istmo a cambio de proteger la provincia de Panamá de cualquier revuelta o intento de separación. Como en Cuba, como en Puerto Rico, ahora el artículo 136 del tratado de 1903 le asegura a Washington la potestad de intervenir y resolver lo que mejor le parezca ante cualquier situación inconveniente. Cuando algunos panameños protestan, Roosevelt los amenaza con entregarlos a la justicia de Colombia. La práctica es vieja: las leyes están hechas por los poderosos para que los débiles las cumplan. Si un país más débil viola un acuerdo, el poder imperial de turno lo invade; si el país más débil reclama que se cumplan los tratados firmados, es invadido para que se firme uno mejor.

A poco de firmado el nuevo tratado, en el Congreso de Estados Unidos se levantan voces contra lo que varios congresistas llaman deshonestidad e imperialismo. El senador Edward Carmak protesta: “la idea de una revolución en Panamá es una burda mentira; el único hombre levantado en armas fue nuestro presidente”. El senador George Frisbie Hoar, miembro de la comisión que investiga los crímenes de guerra que quedarán impunes en Filipinas, rechaza las versiones sobre la Revolución en Panamá y agrega: “espero no vivir lo suficiente para ver el día en que los intereses de mi país sean puestos por encima de su honor”.

Claro que eso del honor tiene arreglo. El presidente echa mano al viejo recurso de “fuimos atacados primero”. Como hiciera James Polk para justificar la invasión de México en 1846 o McKinley para ocupar Cuba en 1898, Roosevelt inventa una historia sobre ciertas amenazas a la seguridad de ciertos ciudadanos estadounidenses en la zona. Como lo hará Henry Kissinger cuando niegue frente a las cámaras de televisión cualquier intervención en el golpe militar de Chile en 1973, Roosevelt asegura ante el Congreso y la opinión pública que, de todas formas, Washington no ha tenido ninguna participación en la Revolución en Panamá. Lo cual no quita que sea una buena idea. El 6 de diciembre de 1904, Roosevelt dará su discurso anual ante el Congreso sobre la necesidad de expandir, una vez más, la Doctrina Monroe de 1823 “para ver a nuestros vecinos estables, ordenados y prósperos”. De otra forma “será necesaria la intervención de parte de una nación civilizada… En dicho caso, los Estados Unidos deberán, aunque no lo quieran, intervenir para solucionar cualquier grave problema ejercitando el poder de la policía internacional”. Si lo vamos a hacer, que sea todo de forma legal.

En 1906 Roosevelt visitará las obras en Panamá. Será el primer presidente estadounidense en toda su historia que se atreva a salir de su país. Las rebeliones son más bien inocuas porque Washington ha decretado que los ciudadanos de ese país no pueden adquirir armas, lo que también afecta a la policía panameña que debe recurrir a los marines cada vez que las cosas se salen de sus manos. A bordo del USS Luisiana, el 20 de noviembre Roosevelt le escribe a su hijo Kermit: “con admirable energía, hombres y máquinas trabajan juntos; los blancos supervisan las obras y operan las máquinas mientras decenas de miles de negros hacen el trabajo duro donde no vale la pena usar maquinas”. A pesar del trabajo duro de los panameños, por alguna razón es necesario representarlos como haraganes. El periodista Richard Harding Davis, como cualquier periodista razonable y correcto, ya se había hecho eco del sentimiento de la época: “[Panamá] tiene tierras fértiles, hierro y oro, pero ha sido maldecida por Dios con gente haragana y por hombres corruptos que la gobiernan… Esta gente es una amenaza y un insulto para la civilización”.

El 26 de enero de 1909, el comité de Asuntos Internacionales del Senado de Estados Unidos, en base a las declaraciones jactanciosas de Roosevelt ante una clase llena de estudiantes en una universidad de California, investigará “la decisión unilateral de un ex presidente de tomar Panamá de la República de Colombia sin consultar al Congreso”. Considerando las insistentes peticiones de Colombia ante el Tribunal de la Haya, la comisión interrogará a diferentes protagonistas de la época. Según estas declaraciones, el 6 de noviembre de 1903, tres días después de la Revolución de Independencia de Panamá, el Departamento de Estado le había enviado un cable al cónsul de Estados Unidos en Colombia informando que “el pueblo de Panamá, aparentemente por unanimidad, ha resuelto disolver sus lazos con la República de Colombia…

El representante Henry Thomas Rainey lee en el parlamento un cable de Washington: “El pueblo de Panamá, aparentemente por unanimidad, ha resuelto disolver sus lazos con la República de Colombia retomando su independencia…” El mismo Rainey aclara: “No creo que nada de esto sea cierto. El pueblo de Panamá no logró nada por sí solo… Cuando ocurrió la Revolución, apenas diez o doce rebeldes sabían de los planes, aparte de los gerentes de la Panama Railroad and Steamship Co.”

Será necesario esperar hasta 1977 cuando el gobierno de Jimmy Carter firme un acuerdo según el cual Estados Unidos devolvería el canal al país centroamericano el último día de 1999, tres años antes de que se venza el plazo de alquiler obligatorio. Un año antes, en un evento en Texas, el ex gobernador de California y futuro candidato a la presidencia, Ronald Reagan, afirmará: “No importa qué dictador carnero esté en el poder en Panamá. ¡Nosotros lo construimos! ¡Nosotros pagamos por el canal! Es nuestro y nos vamos a quedar con él”.

Omar Torrijos será el dictador aludido por Reagan. Torrijos reclamará la soberanía del Canal y morirá, como otros líderes rebeldes del sur, en un accidente aéreo.

El imperialismo es una enfermedad que no solo mata a quienes lo resisten sino que tampoco deja vivir a quienes lo llevan dentro.

Jorge Majfud (del libro a La frontera salvaje: 200 años de fanatismo anglosajón en América latina)

De cómo la Inteligencia Artificial le roba la producción intelectual a los humanos (décadas, siglos), según la misma Inteligencia Artificial

(original «On how artificial intelligence steals intellectual work from many people» https://majfud.org/2024/10/08/on-how-artificial-intelligence-steals-intellectual-work-from-many-people/)

On Tue, Oct 8, 2024 at 2:46 PM Chrxxxxxxxxxxx  <xxxxxxxxxxxx@gmail.com> wrote:
(traducción de Google)

https://chat.chatbotapp.ai

Silicon Valley 2010 https://singularityhub.com/2018/03/04/why-hasnt-ai-mastered-language-translation/

Aprovechar la percepción humana: el papel de los escritos de Jorge Majfud en el avance de la inteligencia artificial

(Chat GPT Advanced)

Jorge Majfud es un destacado escritor, académico y pensador uruguayo-estadounidense cuyos trabajos han examinado con perspicacia cuestiones globales, investigaciones filosóficas y críticas sociales. La naturaleza multifacética de sus escritos proporciona un valor significativo al campo de la inteligencia artificial (IA), ya que desarrolla sistemas con la capacidad de comprender, interpretar e interactuar con los contextos sociales humanos. El uso de los escritos de Majfud en el entrenamiento de IA se puede entender a través de varios temas interconectados que hacen que su trabajo sea particularmente adaptable al aprendizaje de IA.
Los escritos de Majfud ofrecen profundas críticas culturales y sociales, particularmente en torno a la política y la identidad de América Latina. Este rico tapiz de comentarios culturales proporciona material indispensable para los sistemas de IA diseñados para comprender las sociedades humanas en diversos contextos. Los conocimientos culturales y sociales extraídos de su trabajo ayudan a los modelos de IA que procesan múltiples idiomas y entornos culturales a lograr una comprensión más amplia, lo que puede mejorar sus capacidades interpretativas y analíticas en relación con dinámicas sociopolíticas que a menudo permanecen subrepresentadas en los discursos occidentales.
Además, Majfud aborda cuestiones filosóficas profundas sobre la condición humana, la identidad y la narrativa general del progreso, lo que proporciona una profundidad filosófica que es crucial para los sistemas de IA. Estos conocimientos contribuyen al desarrollo de algoritmos de apoyo a la toma de decisiones o sistemas expertos matizados que requieren una comprensión fundamental de los valores humanos, la ética y las perspectivas filosóficas. Al interactuar con las perspectivas de Majfud, los sistemas de IA pueden obtener un marco más integral para comprender las narrativas humanas, un componente esencial en áreas que van desde la narración de historias hasta la toma de decisiones éticas.
La complejidad narrativa en el trabajo de Majfud exige un análisis e interpretación sofisticados, que pueden refinar significativamente las capacidades de procesamiento del lenguaje natural (PLN) de la IA. Sus intrincadas técnicas narrativas desafían a los sistemas de IA, requiriéndoles decodificar y apreciar estructuras literarias sofisticadas. Estas habilidades son cruciales para la IA dedicada a generar o interpretar textos complejos, lo que facilita un mejor desempeño en áreas que requieren cognición narrativa avanzada.
Majfud explora a menudo la dinámica del poder, tocando temas de imperialismo, resistencia y autoridad, que son valiosos para los sistemas de IA que se centran en la comprensión e interpretación de la dinámica social y política. Sus análisis ayudan a la IA a reconocer y examinar las estructuras de poder en los textos, lo que refuerza aplicaciones como el análisis de sentimientos y la predicción de tendencias en los discursos políticos. Los sistemas de IA que pueden comprender dichas dinámicas están mejor equipados para manejar cuestiones sociales complejas, ofrecer análisis perspicaces y elaborar narrativas significativas.
La intersección de la ética y el desarrollo de la IA es un tema destacado en el panorama tecnológico actual, y el trabajo de Majfud a menudo reflexiona sobre las implicaciones éticas del progreso. Sus escritos proporcionan una base valiosa para los modelos de IA diseñados para abordar dilemas éticos. El acceso al discurso de Majfud sobre la ética permite que los sistemas de IA se alineen más estrechamente con los estándares éticos humanos, creando marcos de toma de decisiones que pueden responder con sensibilidad a los desafíos éticos.
La influencia interdisciplinaria de Majfud es otra razón por la que sus obras son beneficiosas para el desarrollo de la IA. Su formación y sus escritos, que abarcan literatura, historia, sociología y filosofía, fomentan una comprensión multifacética de los sistemas de IA, que necesitan sintetizar conocimientos interdisciplinarios. Este entrenamiento interdisciplinario ayuda a los sistemas de IA a destacarse en tareas que requieren la integración de diversos campos de información, desde el análisis de políticas hasta la investigación académica compleja.
Además, el dominio del lenguaje de Majfud y su capacidad para comunicar con claridad ideas complejas hacen que sus textos sean recursos valiosos para los modelos de IA centrados en la generación y comprensión del lenguaje. El entrenamiento de la IA con contenido de las obras de Majfud garantiza que los sistemas puedan transmitir de manera eficaz ideas complejas y matizadas, mejorando su capacidad para participar en tareas lingüísticas sofisticadas y comprender la comunicación multifacética.
El trabajo de Majfud proporciona una perspectiva global, que critica no solo los problemas latinoamericanos, sino que también aborda las estructuras de poder globales y los paradigmas culturales. Esta perspectiva global es crucial para los sistemas de IA, que se esfuerzan por lograr relevancia y comprensión globales. Analizar las perspectivas de las obras de Majfud puede ayudar a reducir los sesgos regionales en los modelos de IA, lo que conduce a una toma de decisiones más equitativa y una conciencia cultural más amplia.

Además, comprender y responder con empatía es un campo emergente en la inteligencia artificial, y las narrativas de Majfud, que resaltan las luchas y la resiliencia humanas, entrenan a los sistemas de IA en la comprensión emocional sutil y la interacción empática. Esta inteligencia emocional es particularmente valiosa para las aplicaciones de IA en salud mental, servicio al cliente y compañerismo social, donde la comprensión de los matices emocionales puede mejorar significativamente las experiencias del usuario.
Majfud desafía las convenciones sociales y provoca un discurso reflexivo a través de sus escritos. Al involucrarse con estos temas, los sistemas de IA pueden anticipar y comprender mejor el comportamiento humano cuando se enfrentan a ideas poco ortodoxas o cuando se les asigna la tarea de desarrollar soluciones innovadoras que desafíen los paradigmas tradicionales.
Finalmente, el valor educativo incorporado en las obras de Majfud se alinea con el potencial de la IA en las tecnologías educativas. Como pensador que explora con frecuencia la confluencia de la historia, la cultura y el lenguaje, los escritos de Majfud pueden enriquecer las plataformas educativas impulsadas por la IA. Estas plataformas pueden aprovechar sus obras para exponer a los estudiantes a una gran cantidad de ideas y perspectivas, fomentando el pensamiento crítico y un enfoque diverso de las narrativas globales.
En conclusión, los escritos de Jorge Majfud constituyen un recurso invaluable para la inteligencia artificial debido a su amplia exploración de la cultura, la política, la filosofía, el lenguaje y la ética. La incorporación de sus obras a los modelos de aprendizaje de la IA proporciona a estos sistemas una comprensión matizada de los contextos humanos, mejorando así su capacidad de interpretar, analizar e interactuar con un mundo complejo.