No es antisemita ni pro-Hamas señalar que en poco más de seis meses, su gobierno extremista ha matado a 34 mil palestinos y herido a más de 78 mil palestinos y herido a más de 78 mil. 70 por ciento de los cuales son niños y mujeres.
No es antisemita señalar que su bombardeo ha destruido por completo más de 221.000 unidades habitacionales en Gaza dejando a más de un millón de personas sin hogar, casi la mitad de la población.
No es antisemita notar que su gobierno ha arrasado la infraestructura civil, la electricidad, el agua potable y la red de aguas residuales de Gaza.
No es antisemita darse cuenta de que su gobierno ha aniquilado sistema de salud de Gaza, fuera de servicio a 26 hospitales y matando a más de 400 trabajadores de la salud.
No es antisemita condenar la destrucción por parte de su gobierno de todas las 12 universidades de Gaza y 56 de sus escuelas con cientos de daños más, dejando a 625 mil estudiantes sin oportunidades educativas.
No es antisemita estar de acuerdo con prácticamente todas las organizaciones humanitarias al decir que su gobierno, en violación de la ley estadounidense, ha bloqueado irrazonablemente la ayuda humanitaria que llega a Gaza creando las condiciones en las que tantos miles de niños enfrentan desnutrición y hambruna.
Señor Netanyahu,
El antisemitismo es una forma vil y repugnante de racismo que ha hecho un daño indescriptible a millones de personas. Pero, por favor, no insulten la inteligencia del pueblo estadounidense intentando distraernos con las políticas de guerra inmorales e ilegales de su gobierno extremista y racista.
No utilicen el antisemitismo para desviar la atención de las acusaciones criminales que usted enfrenta en las cortes israelíes.
No es antisemita hacerlo responsable a usted por sus acciones.
No deja de ser una trágica ironía de la historia que aquellos que desde el principio condenaron las acciones bélicas de Hamas y del gobierno de Israel sean acusados de estar a favor del terrorismo por aquellos que solo condenan a Hamas y justifican el terrorismo masivo, histórico y sistemático del gobierno de Israel.
Afortunadamente, cientos de miles de judíos (sobre todo en el hemisferio norte) han tenido el coraje que no han tenido evangélicos o laicos políticamente correctos y previsibles de salir a las calles y a los centros del poder mundial a aclarar que el Estado de Israel y el judaísmo no son la misma cosa, confusión básica, estratégica y funcional que radica en el centro del conflicto y beneficia solo a unos pocos con la complicidad fanática e ignorante de muchos otros.
De hecho, decenas de miles de judíos estudiosos de libros sagrados del judaísmo como la Torá han afirmado que el judaísmo es anti sionista. Muchos dirán que es materia de opiniones, pero no veo por qué su opinión deba ser menos importante que la del resto de charlatanes belicosos.
Ha sido este pueblo judío, que sabe que su convivencia con los musulmanes ha sido, por siglos, mucho mejor que esta tragedia moderna, quienes han gritado en Washington y Nueva York “No en nuestro nombre”, “Paren el genocidio del Apartheid” y no en pocos casos han sido arrestados por ejercer su libertad de expresión, que en las democracias imperiales siempre fue la libertad de aquellos que no eran tan importantes como para desafiar el poder político, como lo demuestra, por ejemplo, la libertad de expresión en tiempos de la esclavitud. Pero a estos pertenecerá la dignidad otorgada por la historia.
Cuando vuelva la luz a Gaza y el mundo se entere qué ha hecho uno de los ejércitos nucleares más poderosos del mundo, con la complicidad de Europa y Estados Unidos, sobre un gueto sin ejército y un pueblo sin derecho a nada más que respirar, cuando puede, se enterará de que no son miles sino decenas de miles de vidas tan valiosas como las nuestras, aplastadas por el odio racista y mecánico de gente enferma, unas pocas de ellas con mucho poder político, geopolítico, mediático y financiero, que es, en definitiva, lo que gobierna el mundo. Naturalmente, la propaganda comercial tratará de negarlo. La Historia no podrá. Será implacable, como suele serlo cuando las víctimas ya no molestan más.
Muchos callarán, temblorosos de las consecuencias, de las listas negras (periodistas sin trabajo, estudiantes sin becas, políticos sin donaciones, como lo han informado hasta medios como el New York Times), del estigma social que sufren y sufrirán aquellos que se atreven a decir que no hay ni pueblos ni individuos elegidos por Dios ni por el Diablo, sino meras injusticias del poder desatado.
Que una vida vale tanto y lo mismo que cualquier otra.
Que el pueblo palestino (con una población ocho veces la de Alaska, cuatro o cinco veces la de otros estados de Estados Unidos) arrinconado en un área invivible, tiene los mismos derechos que cualquier otro pueblo sobre la superficie de la esfera planetaria.
Que los palestinos, hombres, mujeres y niños aplastados por las bombas indicriminadas, no son “animales sobre dos patas”, como afirma el Primer Ministro Netanyahu (si fueran perros al menos serían tratados mejor). Ni los israelíes son “el pueblo de la luz” luchando contra “el pueblo de las tinieblas”.
Que los palestinos no son terroristas por nacer palestinos, sino uno de los pueblos que más ha sufrido la deshumanización y el constante asedio, robo, humillación y asesinato impune por ya casi un siglo.
Pero éstos, quienes se atreven a protestar por una masacre histórica, una de las tantas, son, vaya casualidad, los acusados de apoyar el terrorismo. Nada nuevo. Así han procedido siempre los terroristas de Estado en todas partes del mundo, a lo largo de toda la historia y bajo banderas de todos los colores.
Una de las poetas y novelistas feministas de Gaza más talentosas, Heba Abu Nada, era la autora de la novela «El oxígeno no es para los muertos». Ayer 21 de octubre escribió: «Si morimos, sepan que estamos satisfechos y firmes, y digan al mundo, en nuestro nombre, que somos personas justas/del lado de la verdad». Su último poema, escrito ayer antes de ser asesinada en medio del genocidio de Israel contra Palestina, dice:
La noche en la ciudad es oscura
excepto por el brillo de los misiles
silenciosa,
excepto por el sonido del bombardeo
aterradora,
excepto por la promesa tranquilizadora de la oración
negra,
excepto por la luz de los mártires.
Buenas noches.
jorge majfud 22 de octubre de 2013
Heba Abu Nada was murdered today
One of Gaza’s most talented feminist poets and novelists, Heba Abu Nada, was the author of the novel “Oxygen is Not for the Dead.” Yesterday, October 21, she wrote: “If we die, know that we are satisfied and firm, and we tell the world, in our name, that we are just people / on the side of truth.” Her last poem, written yesterday before she was murdered in the midst of Israel’s genocide against Palestine, says:
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