What good is literature? (II)

Julio Cortázar

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¿Para qué sirve la literatura? (II) (Spanish)

À quoi sert la littérature ? (French)

What good is literature? (II)

Every so often a politician, a bureaucrat or a smart investor decides to strangulate the humanities with a cut in education, some culture ministry or simply downloading the full force of the market over the busy factories of prefabricated sensitivities.

Much more sincere are the gravediggers who look at our eyes, and with bitterness or simple resentment, throw in our faces their convictions as if they were a single question: What good is literature?

Some wield this kind of philosophical question, not as an analytical instrument but as a mechanical shovel, to slowly widen a tomb full of living corpses.

The gravediggers are old acquaintances. They live or pretend to live, but they are always clinging to the throne of time. Up or down there they go repeating with voices of the dead utilitarian superstitions about needs and progress.

To respond about the uselessness of literature depends on what you comprehend to be useful and not on the literature itself. How useful is the epitaph, the tombstone carved, a reconciliation, sex with love, farewell, tears, laughter, coffee? How useful is football, television programs, photographs that are traded on social networks, racing horses, whiskey, diamonds, thirty pieces of Judas and the repentance?

There are very few who seriously wonder what good is football or the greed of Madoff. There are but a few people (or have not had enough time) that question or wonder, “What good is literature?” Soccer and football are at best, naïve. They have frequently been accomplices of puppeteers and gravediggers.

Literature, if it has not been an accomplice of puppeteers, has just been literature. Its critics do not refer to the respectable business of bestsellers or of prefabricated emotions. No one has ever asked so insistently, “what good is good business?” Critics of literature, deep down, are not concerned with this type of literature. They are concerned with something else. They worry about literature.

The best Olympic athletes have shown us how much the human body may withstand. Formula One racers as well, although borrowing some tricks. The same as the astronauts who put their first steps on the moon, the shovel that builds also destroys.

The same way, the great writers throughout history have shown how far and deep the human experience, (what really matters, what really exist) the vertigo of the highest and deepest ideas and emotions, can go.

For gravediggers only the shovel is useful. For the living dead too.

For others who have not forgotten their status as human beings who dare to go beyond the narrow confines of his own primitive individual experience, for condemned who roam the mass graves but have regained the passion and dignity of human beings, for them it is literature. ∎

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¿Para qué sirve la literatura? (II)

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¿Para qué sirve la literatura? (I)

What good is literature? (II) (English)

À quoi sert la littérature ? (French)

¿Para qué sirve la literatura? (II)

Cada tanto algún político, algún burócrata, algún inteligente inversor resuelve estrangular las humanidades con algún recorte en la educación, en algún ministerio de cultura o simplemente descargando toda la fuerza del mercado sobre las atareadas fábricas de sensibilidades prefabricadas.

Mucho más sinceros son los sepultureros que nos miran a los ojos y, con amargura o simple resentimiento, nos arrojan en la cara sus convicciones como si fueran una sola pregunta: ¿para qué sirve la literatura?

Unos esgrimen este tipo de instrumentos no como duda filosófica sino como una pala mecánica que lentamente ensancha una tumba llena de cadáveres vivos.

Los sepultureros son viejos conocidos. Viven o hacen que viven pero siempre están aferrados al trono de turno. Arriba o abajo van repitiendo con voces de muertos supersticiones utilitarias sobre el progreso y la necesidad.

Responder sobre la inutilidad de la literatura depende de lo que entendamos por utilidad, no por literatura. ¿Es útil el epitafio, la lápida labrada, el maquillaje, el sexo con amor, la despedida, el llanto, la risa, el café? ¿Es útil el fútbol, los programas de televisión, las fotografías que se trafican las redes sociales, las carreras de caballos, el whisky, los diamantes, las treinta monedas de Judas y el arrepentimiento?

Son muy pocos los que se preguntan seriamente para qué sirve el fútbol o la codicia de Madoff. No son pocos (o no han tenido suficiente tiempo) los que preguntan o sentencian ¿para qué sirve la literatura? El futbol es, en el mejor de los casos, inocente. No pocas veces ha sido cómplice de titiriteros y sepultureros.

La literatura, cuando no ha sido cómplice del titiritero, ha sido literatura. Sus detractores no se refieren al respetable negocio de los best sellers de emociones prefabricadas. Nunca nadie ha preguntado con tanta insistencia ¿para qué sirve un buen negocio? A los detractores de la literatura, en el fondo, no les preocupa ese tipo de literatura. Les preocupa otra cosa. Les preocupa la literatura.

Los mejores atletas olímpicos han demostrado hasta dónde puede llegar el cuerpo humano. Los corredores de Formula Uno también, aunque valiéndose de algunos artificios. Lo mismo los astronautas que pisaron la Luna, la pala que construye y destruye. Los grandes escritores a lo largo de la historia han demostrado hasta dónde puede llegar la experiencia humana, la verdaderamente importante, la experiencia emocional; el vértigo de las ideas y la múltiple profundidad de las emociones.

Para los sepultureros sólo la pala es útil. Para los vivos muertos, también.

Para los demás que no han olvidado su condición de seres humanos y se atreven a ir más allá de los estrechos límites de su propia experiencia, para los condenados que deambulan por las fosas comunes pero han recuperado la pasión y la dignidad de los seres humanos, para ellos, es la literatura.

Jorge Majfud

La Republica (Uruguay)

Milenio (Mexico)

El diario (Bolivia)

¿Para qué sirve la literatura? (I)