La creatividad de los golpistas

Dilma y Lula (del libro La frontera salvaje, 2021)

Brasília, Brasil. 17 de abril de 2016—En el Congreso Nacional se realiza un carnaval llamado impeachment. A los gritos, el diputado y capitán Jair Messias Bolsonaro vota por la condena a la presidenta “contra el comunismo, por la libertad, por la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el terror de Dilma Rousseff, por el ejército de Caxias, por las Fuerzas Armadas, por Brasil por encima de todo… y por Dios por encima de todo…” Lo mismo o más fuerte grita su hijo en la Cámara para justificar su voto, invocando a Dios y a los “militares del 64”. Su apasionado discurso concluye con una profecía a medias y una declaración de intenciones sin ambigüedades: “¡Dilma y Lula a la cárcel!”.

Eduardo Bolsonaro es oficial de policía de San Pablo y también es diputado. Como varios otros miembros de la familia, será acusado de lavado de dinero del narcotráfico y de apoyar a la mafia paramilitar (esquadrões da morte), la que se inicia con la dictadura promovida por Washington en 1964. Cuando su padre se convierta en presidente, tres años más tarde, será designado embajador en Estados Unidos.

El coronel Brilhante Ustra fue responsable de decenas de asesinatos y de torturas a cientos de personas durante la dictadura, entre ellas la actual presidenta. Por no hablar de una dictadura que renovó el terror impune y los votos de obediencia de millones de brasileños. Las ideas del capitán Bolsonaro son simples como un sonajero y consistentes con la cultura militarista del continente. En 1999, en una entrevista en la cadena de televisión Bandeirantes de Río de Janeiro, había afirmado que “los problemas de Brasil van a mejorar cuando marchemos hacia una guerra civil, haciendo lo que los militares no hicieron, matando a 30.000 personas, comenzando con el presidente Fernando Henrique Cardoso; no expulsándolos del país, no, matándolos; van a morir inocentes, pero en todas las guerras mueren inocentes”. Un representante prototípico de los oficiales de las fuerzas armadas latinoamericanas. A la corta lista de ideas se suman: los indios son una especie de vagabundos casi humanos; a los hijos homosexuales hay que corregirlos a fuerza de garrote; Dios está de acuerdo con nosotros y por eso nos ama y odia a los revoltosos.

Cuando sea electo presidente en 2018, Bolsonaro no se cansará de alabar el golpe de Estado de 1964 contra un presidente constitucional y demasiado progresista, João Goulart; no se cansará de alabar a los dictadores que le siguieron, como Castelo Branco y Ernesto Geisel. La insistente referencia a la pasada dictadura tiene múltiples significados. Castelo Branco y sus sucesores no sólo habían removido en 1964 al presidente legítimo con la ayuda de Washington y de los terratenientes más poderosos de Brasil, no sólo habían asesinado a disidentes y habían organizado escuadrones de la muerte (idea promovida por el enviado de John Kennedy, el general William Yarborough), también habían secuestrado, torturado y recluido por años a Dilma Rousseff, la primera vez cuando era una estudiante de 22 años. La militarización de la sociedad brasileña impulsada por Washington y la clase alta de São Paulo, la perseverante evangelización de los misioneros anglosajones y la más antigua feudalización de la política del “Café con leche” enquistadas en el subconsciente brasileño, renacen como la gripe en invierno. No por casualidad, Brasil, una copia del sistema económico, social e ideológico del Sur de Estados Unidos, fue el último país de las Américas en abolir la esclavitud en 1888; y no por casualidad, muchos derrotados confederados de la Guerra Civil de Estados Unidos emigraron a Brasil a finales del siglo XIX. Esclavizar o morir.

Ahora, “el terror de Dilma” y el de muchos otros líderes sociales regresa como un espectro para montar el mayor carnaval de la historia de Brasil, para inaugurar una nueva generación de golpes de Estado (esta vez con el Poder Judicial como protagonista central, legitimado por su función, pero igual de corrupto que los anteriores golpes) y para poner en la cárcel al ex presidente Lula da Silva, la figura política más popular y el candidato favorito en las elecciones de 2018, según todas las encuestas.

El día anterior a la votación del impeachment a la presidenta, el New York Times había recordado que el sesenta por ciento de los congresistas que discursan sobre moral y corrupción tiene cuentas pendientes con la justicia de su país por corrupción: “El 60 por ciento de los 595 miembros del Congreso brasileño enfrenta serios cargos ante la justicia por corrupción, coimas, fraude electoral, deforestación ilegal, secuestro y homicidio”. Éder Mauro, por ejemplo, es uno de los acusados de extorsión y tortura cuando era oficial de policía en Belém. Otro congresista, Beto Mansur ha sido acusado de mantener a 46 trabajadores en condiciones de esclavitud en sus plantaciones de soja de Goiás. Paulo Maluf, uno de los congresistas que más ha criticado la corrupción del gobierno, conocido como “rouba, mas faz (roba pero hace)”, tiene varias cuentas pendientes ante la justicia brasileña y es acusado en Estados Unidos no por hacer sino por robar 11,6 mil millones de dólares. Maluf había sido condenado a prisión por lavado de dinero, por evasión de impuestos y, por si fuera poco, había sido requerido por la Interpol. Será condenado este mismo año en Francia por lavado de dinero y en 2017 en su país, pero se acogerá a la ley que permite que ancianos criminales mayores de 70 años puedan cumplir sus condenas en sus casas. Diferente, el expresidente Lula de Silva, condenado de urgencia por el juez Sérgio Moro, no podrá presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de 2018 (para las cuales las encuestas lo daban como claro favorito) y deberá permanecer en prisión pese a que, para entonces, tendrá 73 años. Nada de esto escandaliza ni a la gran prensa brasileña, tradicional portavoz de la clase dirigente en nombre del pueblo, ni a millones de brasileños que sólo tienen tiempo de leer la prensa dominante.

Por su parte, el procurador general José Eduardo Cardozo, ante el carnaval en Brasilia, reconoce su confusión: “estamos ante un proceso kafkiano en el cual la acusada no sabe de qué se la acusa”. El New York Times agrega: “Mrs. Rousseff es un caso raro entre los políticos importantes del país: no es acusada de robar para enriquecerse”. En cambio, como lo resume The Atlantic el 2 de mayo de 2016, “Muchos de los legisladores que han votado por el impeachment, incluido el presidente de la Cámara de diputados, quien lidera la campaña en contra de la presidenta, han sido implicados en el multimillonario escándalo de la petrolera estatal Petrobras”.[1]

Durante la segunda presidencia de Rousseff se había producido una caída de la economía brasileña. Para entonces, los brasileños se habían acostumbrado al optimismo, a una peligrosa euforia de la izquierda y al bombardeo narrativo de los políticos del Café con leche de la derecha. Luego de las conocidas mega crisis de la última etapa del ciclo neoliberal latinoamericano de los 90s, entre 2003 y 2014 el PIB de Brasil había pasado de 558 mil millones a casi 2,5 billones de dólares hasta sobrepasar el PIB del Reino Unido. Brasilia había logrado organizar el Mundial de fútbol de 2014 y las olimpíadas de 2016 y el antiguo sueño de “Brasil, el país del futuro” parecía a un paso de realizarse.

En 2010, en plena Década dorada en varios países de América latina, uno de sus líderes más reconocidos, el presidente “Lula” da Silva, había propuesto la creación de una nueva divisa mundial y de un nuevo banco internacional. Aunque el BRIC era una comunidad fantasma (por la diversidad y la desconexión de sus miembros) sus propuestas eran justas y altamente peligrosas para la hegemonía mundial de Washington. El presidente Obama había elogiado a Lula cada vez que pudo, pero el viejo Washington parecía estar en otro capítulo, en su capítulo preferido.

En su monumental libro The Great Leveler, el profesor de Stanford University, Walter Scheidel, no sólo explicó la dinámica de las crecientes desigualdades sociales seguidas de mortales crisis a lo largo de milenios, sino que confirmó que el estancamiento de América Latina se debió a la carencia de una profunda revolución que destrozara su tradición colonialista. El mismo Scheidel observará que hubo momentos en la historia en que esta vuelta al equilibrio social se logró a través de cambios graduales y no tan violentos. La misma oportunidad había tenido América Latina con los nuevos gobiernos progresistas: “Aunque la reducción de la brecha social en América Latina a partir de la primera década del siglo XXI convierte a esa región en el principal candidato para reducir la brecha social de forma pacífica, lo cierto es que estos cambios no han sido del todo suficientes y su sobrevivencia es más bien incierta”. Aparte del crecimiento económico (con la excepción de Honduras, Costa Rica y Guatemala) “por primera vez en la historia de los registros, la desigualdad se redujo… en 14 de 17 países considerados” según el índice GINI. Incierta no; como era de esperar, esta revolución democrática, moderada y pacífica fue destruida.

Ahora, el impeachment y la euforia de la derecha que asegura poder solucionar todos los problemas sociales a fuerza de palo en nombre de Dios y de la patria, es sólo un capítulo previsible. A Washington y a la clase monárquica brasileña les había tomado algunos años pero, como en el golpe de 1964, había logrado remover a la presidenta del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff. Un año antes del carnaval del impeachment y tres días después de la última visita de Rousseff a la Casa Blanca, el ex empleado de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos Edward Snowden había revelado una de las puntas del iceberg: la presidenta brasileña y otros treinta funcionarios de su gobierno habían sido espiados por la NSA a través de conversaciones telefónicas, práctica que, por mucho menos, en Estados Unidos le costó el cargo a Richard Nixon y que en Brasil le costará el cargo a la víctima. El presidente Obama reconoció la grabación ilegal a la presidenta Dilma Rousseff, pero este acto simbólico no tuvo ninguna consecuencia. Por el contrario, en tono conciliador, el portavoz del Gobierno brasileño Edinho Silva aseguró que “el Gobierno estadounidense reconoció sus errores”. Los poderosos cometen errores; los débiles son responsables por sus crímenes.

El error de la presidenta Dilma Rousseff fue actuar como casi siempre actúa un presidente demócrata en América latina, es decir, no abusando de su autoridad sino dejando pasar un abuso en su contra como moneda conciliatoria. Este tipo de buena conducta ha sido letal en muchos casos y en muchos países de la región, sobre todo desde el inicio de la Guerra fría con el golpe de Estado a Jacobo Árbenz en Guatemala. Poco después de la remoción de la presidenta brasileña, se propondrá sin éxito la privatización de Petrobras, la compañía más importante de Brasil creada en 1953 por otra víctima del complot internacional, el presidente Getúlio Vargas. Organismos reformadores como el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria serán acosados con duros recortes presupuestales. En nombre de los sagrados beneficios, la selva Amazónica sufrirá una aceleración de su destrucción como nunca antes. Como en Colombia, los activistas por los derechos humanos de los de abajo volverán a ser perseguidos y asesinados. Por defender sus tierras o por sus protestas contra la catástrofe ecológica, decenas de activistas indígenas serán asesinados. Esta situación empeorará con la llegada de Bolsonaro al Planalto. Muchos crímenes, sobre todo en áreas aisladas, no serán reportados ni investigados, por lo que las víctimas anónimas no sumarán a las estadísticas oficiales.Los crímenes for profit contra el ecosistema y contra sus pobladores por parte de las compañías transnacionales serán múltiples, desde Monsanto hasta las petroleras más poderosas del mundo.[2] Otros casos serán más conocidos, como el asesinato de la activista contra la violencia policial, Marielle Franco, el 14 de marzo de 2019 a manos del paramilitarismo. Los paramilitares serán protegidos por el clan Bolsonaro y las investigaciones sobre la muerte de la activista derivarán en la detención de dos policías pertenecientes a las milicias de Río. Uno de los asesinos acusados, Élcio Queiroz, es conocido amigo del presidente Jair Bolsonaro y el otro, Ronnie Lessa es un antiguo vecino y padre de la novia de uno de los hijos del futuro presidente. Lessa también es miembro del grupo de mercenarios “Escritório do Crime” el que, aparte, complementa sus ingresos ofreciendo protección a los comercios de Río contra ellos mismos y contribuyendo a las trágicas estadísticas de la criminalidad brasileña.


[1] En los años por venir, diferentes congresistas que votaron contra la presidenta Dilma Rouseff en el proceso de impeachment, serán condenados por corrupción. Pocos tomarán nota.

[2] Aparte de financiar a los paramilitares en Colombia, en Costa Rica la heredera de la United Fruit Company, Chiquita Banana, recientemente expuso a sus trabajadores de Coyol a pesticidas altamente tóxicos durante años mientras apoyaba grupos privados armados para intimidar a los trabajadores descontentos.

Del libro La frontera salvaje, febrero de 2021.

La libertad vigilada de los libertarios

El gobernador Ron DeSantis de Florida ha prohibido 54 libros de matemáticas alegando que incluyen la Teoría crítica de la raza y nuevos métodos pedagógicos que, según él, “no son efectivos” como el Aprendizaje social y emocional (SEL). No explicó ni discutió qué párrafos de las matemáticas pueden ser antirracistas, pero dio una conferencia de prensa con el estilo propio de los políticos de la negación: con furiosa obviedad sobre cómo se creó el universo, la moral y el sexo de los caracoles.

Los medios y las plataformas crean una necesidad psicológica y los políticos de la negación venden a los consumidores la droga que los alivia, droga con todos los ingredientes reaccionarios que se puedan imaginar: seguridad, inmediatez, victimización. Algunas alucinaciones son tan viejas como la Teoría del genocidio blanco, inventada en el siglo XIX cuando los negros se convirtieron en ciudadanos, casi en seres humanos.

Esta política de la negación profundiza y limita la discusión de la política de identidad (como la negación del racismo; la negación de la existencia de gays y lesbianas) silenciando la matrices como la existencia de una lucha de clases y cualquier forma de imperialismo propio. Si de eso no se habla, eso no existe.

Este producto se vende tan bien que, como ha ocurrido desde hace siglos, se ha exportado manufacturado a las colonias del sur. Por ejemplo, solo el nombre “libertarismo”, ahora bandera de figuras ascendentes de la extrema derecha en América latina como el argentino Javier Milei, es una copia literal de los “libertarians” que surgieron en Estados Unidos como reacción a la humillante elección de un mulato como presidente de Estados Unidos en 2008. Como el Tea Party, estos grupos siemrpe se justifican en una tradición que toman de los llamados Padres Fundadores. Incluso en Argentina y Brasil se han usado la bandera amarilla con la serpiente que representaba la unión de las Trece Colonias y que enroscada sobre el lema “No pases sobre mí” más bien parece un emoji de excremento humano. También en Europa, en América latina y hasta en Hong Kong los grupos de derecha han hondeado la bandera racista y esclavista de la Confederación.  

Muchos estadounidenses que flamean esta bandera en sus 4×4 se sorprenden cuando uno les recuerda que es la bandera del único grupo que estuvo cerca de destruir el país que dicen defender (Estados Unidos) con el objetivo de mantener la esclavitud y el privilegio de los blancos. Muchos ni siquiera lo saben porque en este país la historia cruda es uno de los tabúes más consolidados.

No sin paradoja, fue un conservador libertario, el representante por Texas y candidato a la presidencia Ron Paul, quien reconoció y condenó la tradición imperialista de Washington y la responsabilizó de los líderes latinoamericanos como Fidel Castro y Hugo Chávez. “Nosotros no recordamos nada y ellos no se olvidan de nada”, dijo en un debate. Por esta insistencia, fue silenciado por la gran prensa y muchos de sus seguidores (entre ellos algunos de mis ex estudiantes, quienes continúan militando en política) se convirtieron en votantes del socialista Berenie Sanders.

El nuevo mote de “libertario” fue una estrategia conocida en los negocios: cuando una empresa está quebrada por las deudas, se la declara en banca rota, se le cambia el nombre y se continúa con en el mismo negocio. Lo mismo ha ocurrido con el neoliberalismo. Impuesto a la fuerza de las armas en Chile con Pinochet y por la fuerza de los bancos internacionales en decenas de otros países en los 80s y 90s y, más recientemente, con Mauricio Macri en Argentina y Luis Lacalle Pou en Uruguay, siemrpe han terminado en un doloroso fracaso, no sólo económico sino social. Fracaso, naturalmente, no para sus intereses de clase.

Libertario y neoliberal son la misma cosa, pero los libertarios le agregaron la furia de Savonarola y Lutero. Es la misma diferencia que hay entre el sermón pausado de un sacerdote católico y la arenga sudorosa de un pastor protestante. ¿Recuerdan aquellos muchachos tan amables con acento inglés que predicaban barrio por barrio salvando almas (sobre todo las suyas) allá en los 70s y 80s? Bueno, la semilla ha dado frutos.

Contrario a las de los Padres Fundadores estadounidenses que insistían en separar la religión del Estado (herencia de los filósofos de la Ilustración), los libertarios han metido al misionero en los gobiernos. En Brasil organizaron rezos en un congreso; la misma esposa del presidente Bolsonaro es una influyente pastora; en Costa Rica la esposa de un candidato “hablaba en lenguas” para apoyar la campaña electoral; más recientemente el diputado Milei argumentó en la cámara contra los impuestos citando la Biblia: los judíos se fueron de Egipto para escapar de la esclavitud y de los impuestos, como ahora se van los empresarios de Argentina. La lista es larga y significativa.

La política de la negación es la política del exitismo frustrado: “la derecha sabe gobernar pero tiene mala suerte”, por eso fracasa siempre. El sentimiento de frustración fue una razón para que tantos millones de europeos civilizados apoyasen el fascismo y el nazismo hace cien años. Si ya no lo vemos venir, es porque estamos dentro de ese absurdo suicida.

Por si todo este fanatismo fuese poco, el gobernador DeSantis, como ahora sus remedos del Sur, también insiste en que los profesores y los activistas por los derechos civiles adoctrinan a los jóvenes, pero ¿qué adoctrinación es más radical que enseñar a negar la historia en nombre de Dios, la libertad, la patria y la familia?

¿Qué hay más adoctrinador que repetirle a los niños que somos los campeones de la libertad? Que nunca invadimos para defender intereses económicos sino, como decía Roosevelt y los esclavistas, por altruismo, para llevar la libertad a los países de negros que no saben gobernarse. ¿Qué hay más adoctrinador que negar los horrores de una historia de la que no somos responsables pero la adoptamos cuando decimos “nosotros” y acto seguid negamos haber hecho nada malo?

¿Qué más radical que presentar a los tradicionales opresores de clase, de género y de etnias ajenas como víctimas?

¿Qué más radical que el poema de Kipling, “La pesada carga del hombre blanco”, bandera del imperialista feliz que en una mano cargaba la Biblia y en la otra el látigo?

¿Qué más radical y qué peor adoctrinación que la política de la negación que permite que se comentan viejos crímenes colectivos como si fuesen nuevos derechos tribales?

¿Qué más radical, dogmático, doctrinario e hipócrita que llenar tribunas con discursos contra la “cancel culture” (cultura de la cancelación), furiosos discursos sobre la libertad y, apenas llegan al poder se dedican a aprobar una y otra vez leyes prohibiendo decir esto, discutir aquello, hacer lo otro? La misma hipocresía de los esclavistas de Estados Unidos que defendían la expansión de la esclavitud en nombre de la libertad, el orden y la civilización. Nada diferente a los dictadores latinoamericanos promovidos por las Transnacionales, herederas de los poderosos esclavistas sureños.

Esta derecha rancia y rejuvenecida a fuerza de cirugía es tan libertaria que solo prohíbe algo cuando los de abajo amenazan con obtener o conservar algún derecho. Siemrpe en nombre de la Ley y el Orden. Como decía Anatole France, “la Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan”.

JM, abril 2022

En la voz de Javier Mireles

https://www.alai.info/la-libertad-vigilada-de-los-libertarios/

Marx lo hizo

En la Universidad de Florida, Estados Unidos, renombraron la sala de estudio Karl Marx. Ahora se llama Sala 299. Al menos por el momento, porque, considerando las nuevas leyes que ahora prohíben discutir en los centros de enseñanza sobre la historia racista de este país, tal vez dentro de tres años inauguren una sala con el nombre Batallón Azov para celebrar los 160 años de la fundación del Ku Klux Klan, inspiración de Adolf Hitler y nunca prohibido en este país, por representar una tradición muy «americana».

Quienes propusieron la remoción del nombre Karl Mark lo hicieron como reacción a la invasión de Rusia a Ucrania. Como Marx había nacido en Prusia, eso les sonó a Rusia, no a Alemania. Además, la Rusia capitalista de hoy debe ser marxista porque es parte de la antigua Unión Soviética. Una periodista de Gainesville apoyó la decisión afirmando que Marx había sido responsable de «millones de personas que murieron como resultado directo de sus ideas». Un cliché clásico (acuñado por los agentes cubanos de la CIA) que también define al Che Guevara como un «un monstruo asesino» y omite los cientos de miles de masacrados como resultado más que directo de los complots de la CIA que crearon al Che en Guatemala.

Ahora, afirmar que Marx es responsable por los muertos de algunos gobiernos comunistas es como afirmar que Jesús es responsable por los muertos del cristianismo (que, por lejos, fueron muchos millones más que los del comunismo), que Adam Smith es responsable por los millones de muertos del capitalismo (que, por lejos, fueron muchos millones más que los del comunismo) y así todo lo demás.

JM, abril 2022

https://www.pagina12.com.ar/353278-estados-unidos-su-lado-agusanado-censura-su-propia-historia

https://www.pagina12.com.ar/417853-marx-lo-hizo

«Si no estás de acuerdo con el gobierno, vete a otro país»

Un regalo de viernes santo. Otro valiente anónimo, directo desde Chile:

Qué patético que vivas en Estados Unidos y critiques ese país. Si viveras en Venezuela o en Moscú ya te hubiesen deportado”.

La respuesta es muy simple, y la voy a resumir aquí, no para quien sufre de frustraciones personales sino para aquellos otros con quienes todavía es posible un diálogo civilizado:

Creo que hace mucho me hubiesen deportado de este país y de cualquier otro si fuese por gente como usted, que se llena la boca con la palabra democracia, pero, al primer indicio de verdadera disidencia, su primera reacción es eliminar, silenciar, estigmatizar o desmoralizar al sujeto. Pero de Estados Unidos no me han deportado porque también hay gente que no se parece en nada a usted. Gente decente que resiste el nuevo y el viejo fascismo. Cuando Washington estaba matando millones de vietnamitas con lluvias de bombas y agentes químicos, esa gente estaba luchando contra la barbarie imperial blanqueada con millones de dólares invertidos en propaganda belicista. Si alguna libertad ganó este país fue por gente demonizada como Mohammed Alí y el socialista Martin Luther King; no por ningún ejército derrotado (“que luchó por nuestra libertad”) ni por fascistas como usted. Esta gente, cuya larga lista de notables luchadores por la democracia y contra las agresiones imperiales, es la que ha hecho posible que la mayor potencia económica y militar del mundo no sea un régimen abiertamente nazi, es decir, una continuación de su tradición esclavista. Bastaría con mencionar al genio de Mark Twain, fundador de la Liga Antiimperialista y azote de fanáticos como usted. Por surte, son muchos los verdaderos demócratas, aunque sean minoría y solo puedan usar ideas y palabras y no armas y capitales. Son ellos quienes le hacen un favor a la libertad de sus sociedades, a la democracia, por poca que sea.

Curiosamente, este tipo de catarsis me llegan casi siempre, sino siempre, de América latina. En Internet no hay secretos.

Alguna vez un señor retirado y militante de un partido militarista de Uruguay me dijo que en lugar de criticar las políticas de Washington debería volverme a mi primer país. Típico de una mentalidad fascista: si uno vive en un país, debe defender a su gobierno. Si uno es un “latino” (cajita inventada por Washington en los 70s) viviendo en Estados Unidos, debe ser doscientos por ciento “americano” para para sentirse “casi americano”. Algo que, naturalmente, nunca hacen ellos cuando los pueblos deciden elegir líderes desagradables para su gusto y no pueden sacarlos con algún complot o algún golpe de Estado.

Sí, ya sé. No debí contestarle tampoco, pero esa vez lo hice (copio y pego):

“Señor, no estoy contra ningún pueblo de este mundo. Soy antimperialista pero no antiestadounidense, sino lo contrario. De hecho, estoy rodeado de gente brillante que me apoya en todas mis intervenciones públicas, en todas mis ideas y posiciones políticas, aunque no siempre estén de acuerdo conmigo. Y no es sólo un apoyo de palabra, sino que cada uno de mis ascensos académicos y profesionales fueron el resultado no de decisiones personales de los de arriba, sino de competencias a nivel nacional y de múltiples votaciones de comités y asambleas compuestas por colegas. Al menos un par de veces el rector de nuestra universidad recibió pedidos escritos en mal inglés para que me despidieran bajo razones que sólo le hicieron sacudir la panza de risa… Volver a Uruguay es mi mayor aspiración, a pesar de ya no ser el joven que vagaba y trabajaba por los continentes de este mundo y, además, tengo una familia a la que cuidar. Quienes no somos capitalistas, sino asalariados, vivimos donde nos reconocen algún mérito y nos pagan un salario, no donde se nos antoja (lo cual, según la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU y de cualquier persona sensata, sería razón suficiente para vivir en el país que uno decide, así como nadie cuestiona el barrio que usted, por alguna razón, ha elegido para vivir). Quienes dejamos nuestro país en la gran crisis del neoliberalismo hace veinte años, éramos, en su abrumadora mayoría, jóvenes sin capitales y sin acomodos ni políticos ni sociales, y nunca dejamos de aportar al país cuando más lo necesitó, ni económica ni intelectualmente. Ahora, debo reconocer que mi mayor sueño es volver a Uruguay, pero cuando pienso que voy a estar más cerca de fascistas como usted, se me quitan todas las ganas”.

No sin ironía, quienes sufren o gozan de esta mentalidad fascista se erigen como los campeones de la democracia y la libertad de expresión. No pocos son devotos de un pobre carpintero, alguna vez inmigrante, refugiado, llegado a Jerusalén de otras tierras y ejecutado junto con otros dos criminales por el imperio de turno y la complicidad de la oligarquía criolla por cuestionar demasiado, incomodidad que era una tradición desde siglos antes en el Antiguo testamento (ver Amos, por ejemplo). Crímen que llevó a la pseudodemocracia ateniense (gracias a demagogos enriquecidos del partido democrático como Anito, Licón y Meleto) a ejecutar a Sócrates, porque andaba corrompiendo a la juventud con eso de enseñarles a cuestionarlo todo. 

Un último recordatorio: no importa cuánto se envuelva usted con alguna bandera nacional y se rodee de símbolos, tatuajes y discursos sobre el patriotismo: los países no tienen dueños–mucho menos los individuos y sus pueblos.

JM, abril 2022.

 

 

 

 

حملۀ میلیونرها


فروردین ۲۳, ۱۴۰۱

نویسنده: جورج مجفود/برگردان: ایرج زارع

در واقع، میلیونرها چیزی به جامعه نمی‌دهند. آن‌ها فقط حداقلی از آنچه را که از جامعه گرفته‌اند، به‌دلیل موقعیت‌شان در تجارت (که تقریباً تنها راه ورود به باشگاه یک‌درصدی‌ها است) برگشت می‌دهند.

سخن‌رانی‌ها در مورد سرمایه‌ای که میلیونرها به‌عنوان مالیات می‌دهند و اینکه فقرا و طبقۀ متوسط چقدر از این سخاوت اجباری دریافت می‌کنند، یک ژانر ادبی کامل است. افزون بر این، این ژانر پیش از همه از سوی افرادی که به [طبقۀ] پایین تعلق دارند، پرورش داده می‌شود، همان‌گونه که فکر بکر تبلیغاتی ادوارد برنایز (Edward Bernays) می‌گوید:

«هرگز نباید بگویید آنچه می‌خواهید بفروشید خوب است، بلکه کاری کنید که دیگران این را بگویند.»

اینکه فقرا و کارگران (ببخشید زایدها) از ثروتمندان به‌عنوان اهداکنندگان مهربان دفاع می‌کنند، نتیجۀ مستقیم چنین استراتژی تبلیغاتی است و همان‌طور که خود برنایز می‌دانست، این فقط یک تلقیح گسترده نیست، بلکه سوء‌استفاده از ضعف‌های مصرف‌کننده است، مصرف‌کننده‌ای که میل دارد خود را از همتایانش متمایز کند و روزی، حتی اگر روز بسیار دوری باشد، بخشی از نخبگان دست‌نیافتنی شود.

در واقع، میلیونرها چیزی به جامعه نمی‌دهند. آن‌ها فقط حداقلی از آنچه را که از جامعه گرفته‌اند، به‌دلیل موقعیت‌شان در تجارت (که تقریباً تنها راه ورود به باشگاه یک‌درصدی‌ها است) برگشت می‌دهند.

این برگشت به‌راحتی به‌عنوان «توزیع مجدد ثروت» توصیف می‌شود، گویی این یک کمک مالی یا سرقتی است که پایینی‌ها، کارگران تنبل، به فداکاران و استعدادهای فکری بالا انجام می‌دهند. اما همین واژه [توزیع] حقیقت را پنهان می‌کند. این «توزیع» ثروت تولیدشده از سوی بخش کوچکی از جامعه نیست، بلکه «توزیع مجدد» ثروت تولیدشده توسط کل جامعه است، نه‌تنها جامعۀ موجود، بلکه همۀ جوامعی که پیش از ما بودند و آن را به بشریت واگذار کردند. این میراثی از دانش، اکتشاف‌ها، اختراع‌ها، مبارزات اجتماعی و پیشرفت است.

به‌عبارت دیگر، هر نظام اقتصادی یک سیستم بازتوزیع ثروت است، یا از بالا به پایین از طریق مالیات و یا از پایین به بالا از راه تولید و مصرف.

اما اسطوره‌های اجتماعی برای قدرت کارکرد دارند و به این ترتیب، نقاب معنایی هستند، آینه‌ای ایدئولوژیک که مسئول انعکاس واقعیت است، اما برعکس. از آنجا که در حقیقت این میلیونرها هستند که هر روز و به‌شکلی انبوه از کارگران می‌دزدند (آن‌ها نه‌تنها ثروت را بلکه نمایندگی سیاسی را نیز می‌دزدند). روایت ایدئولوژیک بر این امر اصرار دارد که کسانی که می‌خواهند با «مالیات‌هایی که موفقیت را مجازات می‌کنند» از میلیونرها بگیرند و به فقرا بدهند، منحرف هستند. این اسطورۀ دیگری است که عمیقاً در جامعه ریشه دوانده است و محصول فرایند تبلیغاتی کسانی است که قدرت اجتماعی نامتناسبی دارند، یعنی کسانی که بر اقتصاد و امور مالی تسلط دارند، صاحب رسانه‌های بزرگ یا زیرمجموعۀ آن‌ها از راه پرداخت تبلیغات هستند، کسانی که بیش از حد در سیاست حضور دارند.

همین منطق بسیاری از کارگران (به‌ویژه در ایالات متحد و مستعمره‌های آن) را به تکرار افسانۀ دیگری سوق می‌دهد: «این ثروتمندان هستند که شغل ایجاد می‌کنند. این ثروتمندان هستند که رفاه به وجود می‌آورند.»

افسانۀ دیگر نشان می‌دهد که ثروتمندان به این دلیل موفق هستند چون می‌دانند چگونه رقابت کنند. بسیاری از آنان می‌توانند خلاق باشند، اما خلاقیت آنان نه در آفرینش چیزی جدید، بلکه در تصاحب آنچه ایجاد شده است، سرمایه‌گذاری می‌شود. تمجید از پروژه‌های خصوصی مانند پروژۀ اسپیس ایکس (Space X) ایلان ماسک (Elon Musk)، به‌عنوان الگوی نوآوری خصوصی ارائه می‌شود. تناقض در اینجاست که کل پروژۀ فضایی او بر اساس تقریباً یک قرن موفقیت و شکست سازمان‌های فضایی دولتی مانند ناسا، برنامۀ فضایی اتحاد جماهیر شوروی و مدت‌ها پیش از اکتشاف‌ها و پیشرفت‌های دولت آلمان نازی است.

اسپیس ایکس نه‌تنها از این‌همه دانش انباشته‌شده که برای آن سکه‌ای سرمایه‌گذاری نکرده است، بلکه از همان امکانات ناسا و پول آن‌ها یعنی پول مالیات‌ها استفاده می‌کند.

ثروتمندان رقابت نمی‌کنند؛ رقابت را نابود می‌کنند. ثروتمندان ثروت خلق نمی‌کنند؛ آن را انباشته می‌کنند. ثروتمندان دانش خلق نمی‌کنند؛ آن را می‌دزدند. ثروتمندان ایده نمی‌آفرینند؛ آن را اهریمنی می‌کنند.

کارآفرینان کوچک و متوسط هر روز برای ارائۀ خدمات با یکدیگر رقابت می‌کنند و از این طریق سودی به دست می‌آورند که به آنان امکان بقا می‌دهد، تا حتی‌المقدور پیشرفت نمایند. اما شرکت‌های بزرگ مانند آمازون یا وال‌مارت موفقیت خود را نه بر اساس رقابت، بلکه بر نابودی تدریجی رقابت استوار می‌کنند که با نابودی کسب‌وکارهای کوچک از راه اقداماتی مانند «قیمت‌شکنی» مخفی (فروش با ضرر) آغاز می‌شود. سپس با نابودی هیولاهای دیگر ادامه می‌یابد، همان‌گونه که در ایالات متحد با انواع زنجیره‌ها مانند Sears یا Radio Shack اتفاق افتاد. می‌توان ادعا نمود که خدمات آمازون مؤثر است، اما هر کس در هر زمانی از تاریخ با انباشت سرمایۀ برتر مؤثر خواهد بود زیرا هر نوآوری جدیدی در اختیار آن‌ها خواهد بود.

آن‌ها اکنون به‌عنوان کسانی شناخته می‌شوند که «دنیایی را که ما در آن زندگی می‌کنیم، خلق کرده‌اند.» جف بزوس (Jeff Bezos) چه چیزی اختراع کرد؟ بیل گیتس چه چیزی اختراع کرد؟ مارک زاکربرگ (Mark Zuckerberg) چه چیزی اختراع کرد؟ از نظر تاریخی، هیچ‌چیز، به‌جز برخی آرایش‌ها برای سده‌ها پیشرفت انباشته‌شده. همه‌چیز دیر یا زود از سوی دیگرانی اختراع شد که نه میلیونر بودند نه از آسیب‌شناسی وحشتناک روانی اجتماعی رنج بردند. از الگوریتم‌هایی که از سوی ریاضی‌دان ایرانی [محمدبن موسی] خوارزمی (یا الگوریتمی) در قرن نهم اختراع شد تا کامپیوتر، اینترنت، نرم‌افزار، ایمیل، شبکه‌های اجتماعی و انواع ابزارهایی که چه خوب و چه بد، جهان ما را می‌سازند. همه‌چیز یا تقریباً همه‌چیز از سوی مخترعان و محققان حقوق‌بگیر ایجاد شده است و تقریباً همه‌چیز از سوی برخی از دولت‌ها تأمین مالی شده است. در بیشتر موارد سرمایه‌داری حتی به‌عنوان یک مرحلۀ تاریخی وجود نداشت و زمانی هم که وجود داشت، نابغه‌هایش سرمایه‌دار نبودند، به‌استثنای یکی دو مورد مشکوک.

مبادا با تبلیغات رسانه‌ای یا صنعت فرهنگی سردرگم شویم. هدف هر تجارت بزرگ، هر شرکت بزرگ، نه کمک به اختراعی برای بشریت است و نه سود رساندن به کسی غیر از صاحبان آن شرکت یا تجارت از طریق ربودن و انباشت ثروت ناشی از تاریخ طولانی پیشرفت تکنولوژیکی و اجتماعی، محصول یک پیشرفت وسیع و تلاش بقیۀ جامعه  با نهادهای دولتی و خصوصی آن. به‌جز این فکر کردن، مانند اصرار بر این است که کار ماهیگیری که تورهایش را به دریا می‌اندازد، تکثیر ماهی است. هر شرکت بزرگی این‌گونه است: یک تور ماهیگیر غول‌پیکر. هر چیز دیگری آیه است و بهتر از آن نیست.

میلیونرها تنها با قدرت اقتصادی خود، با تبلیغاتی که از این قدرت سرچشمه می‌گیرد و با قدرت سیاسی که برای سوددهی کسب‌وکار خود ربوده‌اند، توجیه می‌شوند. این تبلیغات آن‌چنان مؤثر است که می‌تواند واقعیت را جعل کند تا حدی که یک فروشندۀ فداکار ساندویچ سوسیس با دو دستیار هویت خود را با یکی از این قهرمانان پسامدرن (که اکنون به‌عنوان کارآفرینان الهی شده‌اند) هم‌ذات می‌پندارد و ناامیدی و خشم سیاسی خود را بر سر هم‌کلاسی‌هایش که فقط از او متمایز هستند خالی می‌کند، زیرا آن‌ها کارمند هستند نه ارباب. اما هر سه کارگرند، نه کار‌آفرین، نه جف بزوس و نه مائوریسیو ماکری (Mauricio Macri).

یک میلیونر می‌تواند انسان خوبی باشد، اما نقش تاریخی و اجتماعی او سرقت قانونی بقیۀ جوامع است. ناگفته نماند، یک دزدی سکسی، زیرا بخش بزرگی از مردم می‌خواهد میلیونر شود، مانند در افسانه‌های پریان. اما مانند افسانه‌ها، فقط یک سیندرلای فقیر می‌تواند با شاهزاده ازدواج کند، نه دو تا، چه رسد به یک میلیون در باشگاه یک‌درصدی‌ها. در این باشگاه جایی برای تعداد بیشتر نیست، اما برای کمتر هست.

نویسنده: جورج مجفود (Jorge Majfud)

Un WhatsApp por la guerra

(Chat corregido en su puntuación y levemente modificado para preservar la privacidad de la productora del canal.)

–Buen día, Dr. Majfud. Soy Xxx del canal de noticias BBNN. Me pasó su número Hhh de XYZ.  Queríamos saber si está disponible para una entrevista mañana a las 9:00 de la mañana.

–¿Grabada? ¿Puede ser a las 7:00 horas de aquí?

–Sí, vale. Hablaremos sobre la invasión a Ucrania, la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y sobre los pedidos para juzgar a Putin por crímenes de Guerra.

–OK. ¿Vamos a hablar también de Mosul y de otros crímenes de guerra a manos de la OTAN?

–La idea es hablar sobre lo que es actualidad. ¿Está usted de acuerdo con la invasión de Ucrania?

–Lo he dicho mil veces: no. No estoy de acuerdo. Un Isaac Newton ha dicho que escribo lo que escribo porque soy pro-Putin y que no entiendo la realidad. El experto es británico, aunque ha hecho turismo algunas veces en Polonia.

–¿Usted está con Putin?

–¿Otra vez? ¿De dónde sacan eso? ¿Tengo cara de Putin? Tampoco estoy de acuerdo con la OTAN. Mire, no me creo dueño de la verdad, pero estoy en contra de la doble vara moral de las superpotencias y en contra de la manipulación mediática. ¿Eso es malo? ¿No es el momento de criticar la doble moral de las superpotencias? ¿Cuándo, si no? ¿Debo decir lo que otros quieren para no ofender a nadie? ¿Por qué les preocupa tanto la opinión de alguien como yo, con una influencia cero en estos conflictos?

–No es el momento ahora de hablar de invasiones pasadas… En periodismo tenemos poco tiempo y debemos centrarnos en la noticia.

–Ese es el problema. ¿Alguien cree que el periodismo, incluso el mejor y el más honesto, es un espejo neutral de la realidad? Además, no son ni invasiones ni tragedias pasadas. Estamos hablando de crímenes de guerra de las últimas décadas en varios países “sin importancia” pero a mayor escala. Miren lo que está ocurriendo ahora mismo en Yemen o en Palestina… Hace un par de meses más de 200 personas fueron masacradas en Saada y Hodeidah, Yemen, con aviones saudíes y bombas estadounidenses. Nada en comparación a los 300.000 que ya murieron antes. La mayoría niños y jóvenes, aunque no rubios ni de ojos celestes. ¿Recuerdan lo de Saada y Hodeidah? ¿Hicieron un programa para escandalizarse de esa masacre? Pues, resulta que nunca es momento de hablar de los crímenes de los buenos. ¿Cuándo, entonces? Si quiere mi modesta opinión, prefiero hablar de toda la película, no sólo de una escena. ¿Hay alguna escena en alguna película que tenga sentido sin las anteriores?

–Sr. Majfud, este no es el medio para discutir esas cosas tan complejas.

–No, claro. Sólo les estaba dando letra para planificar la entrevista. Eso es lo que me piden siempre. ¿Podemos discutirlo durante la entrevista, aunque sea brevemente?

No hubo respuesta ni entrevista. Como decían los productores de una cadena latinoamericana que solía llamarme hasta hace diez años cuando no les caía bien lo que estaba diciendo, “Disculpe, profesor, estamos teniendo problemas técnicos”. La última vez, creo que fue en 2014 o 2015. En medio de un debate, me quedé sin poder terminar mi réplica a los analistas que se encontraban en sus estudios. (La cadena era NTN24; en este caso puedo decirlo porque el diálogo no trascurrió en un medio privado.)

–Disculpe, señor Majfud, estamos teniendo problemas técnicos –me dijo la productora.

–Qué casualidad –le dije– justo cuando pensé que íbamos a tener problemas técnicos.

Esa fue la última vez que me llamaron. Y así tantos otros que se llaman medios: medio verdad, medio objetivos, medio independientes.

JM, abril 2022

https://www.pagina12.com.ar/414785-un-whats-app-por-la-guerra-rusia-ucrania-como-es-el-dialogo-

A WhatsApp for the Russia-Ukraine war: how is the dialogue for an interview in a medium «Independent»

(The following is a chat corrected in its punctuation and slightly modified to preserve the privacy of the producer of the channel.)

–Good morning, Dr Majfud. This is Xxx from the BBNN news channel. Hhh from XYZ gave me your number. We want to know if you are available for an interview tomorrow at 9:00 in the morning.

– Recorded? Can it be at 7:00 a.m. from here?

–Yes, okay. We will talk about the invasion of Ukraine, the expulsion of Russia from the UN Human Rights Council and the calls to put Putin on trial for war crimes.

-OKAY. Are we also going to talk about Mosul and other war crimes at the hands of NATO?

-The idea is to talk about what is current. Do you agree with the invasion of Ukraine?

I’ve said it a thousand times: no. I disagree. An Isaac Newton has said that I write what I write because I am pro-Putin and that I do not understand reality. The expert is British, although he has toured Poland a few times.

– Are you with Putin?

-Again? Where do they get that from? Do I have a Putin face? I also do not agree with NATO. Look, I don’t think I own the truth, but I am against the double standard of the superpowers and against media manipulation. That’s bad? Isn’t it time to criticize the double standards of the superpowers? When, if not? Should I say what others want so as not to offend anyone? Why do they care so much about the opinion of someone like me, with zero influence in these conflicts?

–Now is not the time to talk about past invasions… In journalism we have little time and we must focus on the news.

-That’s the problem. Does anyone believe that journalism, even the best and most honest, is a neutral mirror of reality? Furthermore, they are neither invasions nor past tragedies. We are talking about war crimes of the last decades in several “unimportant” countries but on a larger scale. Look at what is happening right now in Yemen or in Palestine… A couple of months ago more than 200 people were massacred in Saada and Hodeidah, Yemen, with Saudi planes and US bombs. Nothing compared to the 300,000 who have already died before. Most of them are children and young people, although not blond or blue-eyed. Remember Saada and Hodeidah? Did they make a program to be scandalized by that massacre? Well, it turns out that this is never the time to talk about the crimes of the good guys. When then? If you want my humble opinion, I prefer to talk about the whole movie, not just one scene. Is there a scene in any movie that makes sense without the above?

-Mr. Majfud, this is not the place to discuss such complex things.

-Unclear. I was just giving them lyrics to plan the interview. That’s what they always ask me. Can we discuss it during the interview, even briefly?

There was no response or interview. As the producers of a Latin American network used to call me until ten years ago when they didn’t like what I was saying, “Excuse me, professor, we’re having technical problems”. The last time, I think it was in 2014 or 2015. In the middle of a debate, I was unable to finish my reply to the analysts who were in their studies. (The string was NTN24; in this case I can tell because the dialogue did not take place in a private environment.)

“Excuse me, Mr. Majfud, we are having technical problems,” the producer told me.

–What a coincidence –I said– just when I thought we were going to have technical problems.

That was the last time they called me. And so many others that are called means: half true, half objective, half independent.

*Jorge Majfud is a writer, essayist and Uruguayan teacher based in the United States. He is currently a professor at Jacksonville University. His latest book is The wild frontier. 200 years of Anglo-Saxon fanaticism in Latin America.

blazetrends.com/a-whatsapp-for-the-russia-ukraine-war-how-is-the-dialogue-for-an-interview-in-a-medium-independent/

La millonaria fábrica de mitos

El asalto de los millonarios

Los discursos sobre el capital que aportan los millonarios en impuestos y lo mucho que reciben los pobres y la clase media de esta forzada generosidad, son todo un género literario. Es más, este género es cultivado sobre todo por los de abajo, tal como reza el principio del genio de la propaganda Edward Bernays: nunca se debe decir que lo que uno quiere vender es bueno sino hacer que los demás lo digan.

Que los pobres y los trabajadores (disculpen la redundancia) defiendan a los ricos como bondadosos donantes, es el resultado directo de semejante estrategia publicitaria y, como el mismo Bernays sabía, no se trata sólo de una inoculación masiva sino de una explotación de las debilidades del consumidor, como lo es el deseo de distinguirse de sus iguales y, un día, aunque sea un día muy lejano, alcanzar a ser parte de esa inalcanzable elite. 

 En realidad, los millonarios no le dan nada a la sociedad. Solo le devuelven con los impuestos una mínima parte de lo que han tomado de ella gracias a su posición de poder en los negocios (que es prácticamente la única forma de entrar al club del uno por ciento).

A esta devolución convenientemente se la califica “redistribución de la riqueza” como si se tratase de una donación o de un robo que los de abajo, los holgazanes trabajadores, le hacen a los sacrificados e intelectualmente superdotados de arriba. Pero la misma palabra esconde la verdad. No es una “distribución” de la riqueza producida por un pequeño sector de la sociedad, sino una “redistribución” de la riqueza producida por la totalidad de la sociedad, no sólo la existente sino todas las sociedades que nos precedieron y le dejaron a la Humanidad un legado de conocimientos, descubrimientos, invenciones, luchas sociales y progreso. 

En otras palabras, todo sistema económico es un sistema de redistribución de la riqueza, sea de arriba hacia abajo a través de los impuestos o de abajo hacia arriba a través de la producción y el consumo. 

Pero los mitos sociales son funcionales al poder y, como tales, son una máscara semántica, un espejo ideológico que se encarga de reflejar la realidad, pero al revés. Como en realidad son los millonarios quienes le roban a los trabajadores cada día y de forma masiva (les roban no sólo riqueza sino representación política), la narrativa ideológica insiste en que son perversos quienes quieren quitarle a los millonarios para dárselo a los pobres con “impuestos que castigan el éxito”. Este es otro mito profundamente arraigado en la sociedad, producto del mismo proceso de propaganda de quienes tienen un poder social desproporcionado, es decir, quienes dominan la economía y las finanzas, quienes son dueños de los grandes medios o son sus subsidiarios a través del pago de publicidad, quienes están sobrerepresentados en la política.

La misma lógica lleva a que no pocos trabajadores (sobre todo en Estados Unidos y en sus colonias) repitan otro mito: son los ricos quienes crean trabajo. Son los ricos quienes crean prosperidad.

Otro mito indica que los ricos son exitosos porque saben competir. Muchos de ellos pueden ser creativos, pero su creatividad no está invertida en crear algo nuevo sino en apoderarse de lo creado. Las loas a proyectos privados como Space X de Elon Musk es presentada como el paradigma de la innovación privada. Lo paradójico es que todo su proyecto espacial está sentado sobre casi un siglo de éxitos y fracasos de agencias espaciales de gobiernos como la NASA, el Programa espacial de la Unión Soviética y, mucho antes, los descubrimientos y progresos del gobierno nazi de la Alemania de Hitler. Space X no sólo usa todo este conocimiento acumulado y por el cual no invirtió ni una moneda, sino, incluso, las mismas instalaciones de la NASA y su dinero, es decir, dinero de los impuestos. 

Los ricos no compiten; destruyen la competencia. Los ricos no crean riqueza; la acumulan. Los ricos no crean conocimiento; los secuestran: los ricos no crean ideas; las demonizan. 

Los pequeños y medianos empresarios compiten cada día por ofrecer un servicio y, de esa forma, obtener ganancias que les permitan sobrevivir y, en lo posible, prosperar. Pero las megaempresas como Amazon o Walmart basan su éxito no en la competencia sino en la progresiva destrucción de esa competencia, la cual comienza siendo la aniquilación de pequeños negocios a través de prácticas como el “dumping” encubierto (venta a pérdida). Luego continúa con la aniquilación de otros monstruos, como en Estados Unidos ocurrió con todo tipo de cadenas como Sears o Radio Shack. Se puede argumentar que el servicio de Amazon es efectivo, pero cualquiera en cualquier momento de la historia con una acumulación superior de capitales será efectivo porque cada nueva innovación estará a su disposición. 

Ahora son adulados como los que “crearon el mundo en el que vivimos”. ¿Qué inventó Jeff Bezos? ¿Qué inventó Bill Gates? ¿Qué inventó Steve Jobs? ¿Qué inventó Mark Zuckerberg? Históricamente hablando, nada, aparte de algunos maquillajes a siglos de progreso acumulado. Todo fue inventado antes o después por otros que no llegaron a millonarios ni sufrían de esa terrible patología psicosocial. Desde los algoritmos inventados por el matemático persa Al-Juarismi (o Algorithmi) en el siglo IX hasta las computadoras, Internet, los softwares, el correo electrónico, las redes sociales y todo tipo de instrumento que, para bien y para mal hacen posible nuestro mundo, todo o casi todo fue creado por inventores e investigadores asalariados y casi todo fue financiado por algún gobierno. En la mayoría de los casos ni existía el capitalismo como etapa histórica y cuando existió sus genios no fueron capitalistas, con una o dos excepciones dudosas.

No nos dejemos confundir por la propaganda mediática ni por la industria cultural. El objetivo de todo gran negocio, de toda gran empresa no es ni aportar un invento a la Humanidad ni beneficiar a nadie más que a sus dueños a través del secuestro y la acumulación de una riqueza producto de una larga historia de progresos tecnológicos y sociales, producto de un vasto esfuerzo del resto de la sociedad con sus instituciones públicas y privadas. Pensar lo contrario es como insistir que el trabajo del pescador que tira sus redes al mar consiste en reproducir peces. Toda megaempresa es eso: una gigantesca red de pescador. Todo lo demás es verso, y no del mejor.

Los millonarios se justifican solo por su poder económico, por la propaganda que transpira este poder y por el poder político que secuestran para beneficiar sus propios negocios. Esta propaganda es tan efectiva que puede falsificar la realidad hasta que un sacrificado vendedor de choripanes con dos asistentes se identifique con alguno de estos héroes posmodernos (ahora divinizados como entrepreneurs o emprendedores) y descargue su frustración y su furia política contra sus compañeros de clase que sólo se distinguen de él porque son empleados, no patrones. Pero los tres son trabajadores; ni entrepreneur ni Jeff Bezos ni Mauricio Macri.

Un millonario puede ser una buena persona, pero su rol histórico y social es el robo legalizado del resto de las sociedades. Un robo sexy, está de más decir, porque una gran parte del pueblo quiere ser millonaria, como en los cuentos de Hadas. Pero, como en los cuentos de hadas, sólo una pobre cenicienta puede casarse con el príncipe; no dos y mucho menos un millón. En el club del uno por ciento no hay lugar para más, sino para menos. 

JM, abril 2022.

Por Javier Mireles
Entrevista con Jorge Gestoso: Conversamos con Jorge Majfud
Diciembre 2019

حملۀ میلیونرها


فروردین ۲۳, ۱۴۰۱

نویسنده: جورج مجفود/برگردان: ایرج زارع

در واقع، میلیونرها چیزی به جامعه نمی‌دهند. آن‌ها فقط حداقلی از آنچه را که از جامعه گرفته‌اند، به‌دلیل موقعیت‌شان در تجارت (که تقریباً تنها راه ورود به باشگاه یک‌درصدی‌ها است) برگشت می‌دهند.

سخن‌رانی‌ها در مورد سرمایه‌ای که میلیونرها به‌عنوان مالیات می‌دهند و اینکه فقرا و طبقۀ متوسط چقدر از این سخاوت اجباری دریافت می‌کنند، یک ژانر ادبی کامل است. افزون بر این، این ژانر پیش از همه از سوی افرادی که به [طبقۀ] پایین تعلق دارند، پرورش داده می‌شود، همان‌گونه که فکر بکر تبلیغاتی ادوارد برنایز (Edward Bernays) می‌گوید:

«هرگز نباید بگویید آنچه می‌خواهید بفروشید خوب است، بلکه کاری کنید که دیگران این را بگویند.»

اینکه فقرا و کارگران (ببخشید زایدها) از ثروتمندان به‌عنوان اهداکنندگان مهربان دفاع می‌کنند، نتیجۀ مستقیم چنین استراتژی تبلیغاتی است و همان‌طور که خود برنایز می‌دانست، این فقط یک تلقیح گسترده نیست، بلکه سوء‌استفاده از ضعف‌های مصرف‌کننده است، مصرف‌کننده‌ای که میل دارد خود را از همتایانش متمایز کند و روزی، حتی اگر روز بسیار دوری باشد، بخشی از نخبگان دست‌نیافتنی شود.

در واقع، میلیونرها چیزی به جامعه نمی‌دهند. آن‌ها فقط حداقلی از آنچه را که از جامعه گرفته‌اند، به‌دلیل موقعیت‌شان در تجارت (که تقریباً تنها راه ورود به باشگاه یک‌درصدی‌ها است) برگشت می‌دهند.

این برگشت به‌راحتی به‌عنوان «توزیع مجدد ثروت» توصیف می‌شود، گویی این یک کمک مالی یا سرقتی است که پایینی‌ها، کارگران تنبل، به فداکاران و استعدادهای فکری بالا انجام می‌دهند. اما همین واژه [توزیع] حقیقت را پنهان می‌کند. این «توزیع» ثروت تولیدشده از سوی بخش کوچکی از جامعه نیست، بلکه «توزیع مجدد» ثروت تولیدشده توسط کل جامعه است، نه‌تنها جامعۀ موجود، بلکه همۀ جوامعی که پیش از ما بودند و آن را به بشریت واگذار کردند. این میراثی از دانش، اکتشاف‌ها، اختراع‌ها، مبارزات اجتماعی و پیشرفت است.

به‌عبارت دیگر، هر نظام اقتصادی یک سیستم بازتوزیع ثروت است، یا از بالا به پایین از طریق مالیات و یا از پایین به بالا از راه تولید و مصرف.

اما اسطوره‌های اجتماعی برای قدرت کارکرد دارند و به این ترتیب، نقاب معنایی هستند، آینه‌ای ایدئولوژیک که مسئول انعکاس واقعیت است، اما برعکس. از آنجا که در حقیقت این میلیونرها هستند که هر روز و به‌شکلی انبوه از کارگران می‌دزدند (آن‌ها نه‌تنها ثروت را بلکه نمایندگی سیاسی را نیز می‌دزدند). روایت ایدئولوژیک بر این امر اصرار دارد که کسانی که می‌خواهند با «مالیات‌هایی که موفقیت را مجازات می‌کنند» از میلیونرها بگیرند و به فقرا بدهند، منحرف هستند. این اسطورۀ دیگری است که عمیقاً در جامعه ریشه دوانده است و محصول فرایند تبلیغاتی کسانی است که قدرت اجتماعی نامتناسبی دارند، یعنی کسانی که بر اقتصاد و امور مالی تسلط دارند، صاحب رسانه‌های بزرگ یا زیرمجموعۀ آن‌ها از راه پرداخت تبلیغات هستند، کسانی که بیش از حد در سیاست حضور دارند.

همین منطق بسیاری از کارگران (به‌ویژه در ایالات متحد و مستعمره‌های آن) را به تکرار افسانۀ دیگری سوق می‌دهد: «این ثروتمندان هستند که شغل ایجاد می‌کنند. این ثروتمندان هستند که رفاه به وجود می‌آورند.»

افسانۀ دیگر نشان می‌دهد که ثروتمندان به این دلیل موفق هستند چون می‌دانند چگونه رقابت کنند. بسیاری از آنان می‌توانند خلاق باشند، اما خلاقیت آنان نه در آفرینش چیزی جدید، بلکه در تصاحب آنچه ایجاد شده است، سرمایه‌گذاری می‌شود. تمجید از پروژه‌های خصوصی مانند پروژۀ اسپیس ایکس (Space X) ایلان ماسک (Elon Musk)، به‌عنوان الگوی نوآوری خصوصی ارائه می‌شود. تناقض در اینجاست که کل پروژۀ فضایی او بر اساس تقریباً یک قرن موفقیت و شکست سازمان‌های فضایی دولتی مانند ناسا، برنامۀ فضایی اتحاد جماهیر شوروی و مدت‌ها پیش از اکتشاف‌ها و پیشرفت‌های دولت آلمان نازی است.

اسپیس ایکس نه‌تنها از این‌همه دانش انباشته‌شده که برای آن سکه‌ای سرمایه‌گذاری نکرده است، بلکه از همان امکانات ناسا و پول آن‌ها یعنی پول مالیات‌ها استفاده می‌کند.

ثروتمندان رقابت نمی‌کنند؛ رقابت را نابود می‌کنند. ثروتمندان ثروت خلق نمی‌کنند؛ آن را انباشته می‌کنند. ثروتمندان دانش خلق نمی‌کنند؛ آن را می‌دزدند. ثروتمندان ایده نمی‌آفرینند؛ آن را اهریمنی می‌کنند.

کارآفرینان کوچک و متوسط هر روز برای ارائۀ خدمات با یکدیگر رقابت می‌کنند و از این طریق سودی به دست می‌آورند که به آنان امکان بقا می‌دهد، تا حتی‌المقدور پیشرفت نمایند. اما شرکت‌های بزرگ مانند آمازون یا وال‌مارت موفقیت خود را نه بر اساس رقابت، بلکه بر نابودی تدریجی رقابت استوار می‌کنند که با نابودی کسب‌وکارهای کوچک از راه اقداماتی مانند «قیمت‌شکنی» مخفی (فروش با ضرر) آغاز می‌شود. سپس با نابودی هیولاهای دیگر ادامه می‌یابد، همان‌گونه که در ایالات متحد با انواع زنجیره‌ها مانند Sears یا Radio Shack اتفاق افتاد. می‌توان ادعا نمود که خدمات آمازون مؤثر است، اما هر کس در هر زمانی از تاریخ با انباشت سرمایۀ برتر مؤثر خواهد بود زیرا هر نوآوری جدیدی در اختیار آن‌ها خواهد بود.

آن‌ها اکنون به‌عنوان کسانی شناخته می‌شوند که «دنیایی را که ما در آن زندگی می‌کنیم، خلق کرده‌اند.» جف بزوس (Jeff Bezos) چه چیزی اختراع کرد؟ بیل گیتس چه چیزی اختراع کرد؟ مارک زاکربرگ (Mark Zuckerberg) چه چیزی اختراع کرد؟ از نظر تاریخی، هیچ‌چیز، به‌جز برخی آرایش‌ها برای سده‌ها پیشرفت انباشته‌شده. همه‌چیز دیر یا زود از سوی دیگرانی اختراع شد که نه میلیونر بودند نه از آسیب‌شناسی وحشتناک روانی اجتماعی رنج بردند. از الگوریتم‌هایی که از سوی ریاضی‌دان ایرانی [محمدبن موسی] خوارزمی (یا الگوریتمی) در قرن نهم اختراع شد تا کامپیوتر، اینترنت، نرم‌افزار، ایمیل، شبکه‌های اجتماعی و انواع ابزارهایی که چه خوب و چه بد، جهان ما را می‌سازند. همه‌چیز یا تقریباً همه‌چیز از سوی مخترعان و محققان حقوق‌بگیر ایجاد شده است و تقریباً همه‌چیز از سوی برخی از دولت‌ها تأمین مالی شده است. در بیشتر موارد سرمایه‌داری حتی به‌عنوان یک مرحلۀ تاریخی وجود نداشت و زمانی هم که وجود داشت، نابغه‌هایش سرمایه‌دار نبودند، به‌استثنای یکی دو مورد مشکوک.

مبادا با تبلیغات رسانه‌ای یا صنعت فرهنگی سردرگم شویم. هدف هر تجارت بزرگ، هر شرکت بزرگ، نه کمک به اختراعی برای بشریت است و نه سود رساندن به کسی غیر از صاحبان آن شرکت یا تجارت از طریق ربودن و انباشت ثروت ناشی از تاریخ طولانی پیشرفت تکنولوژیکی و اجتماعی، محصول یک پیشرفت وسیع و تلاش بقیۀ جامعه  با نهادهای دولتی و خصوصی آن. به‌جز این فکر کردن، مانند اصرار بر این است که کار ماهیگیری که تورهایش را به دریا می‌اندازد، تکثیر ماهی است. هر شرکت بزرگی این‌گونه است: یک تور ماهیگیر غول‌پیکر. هر چیز دیگری آیه است و بهتر از آن نیست.

میلیونرها تنها با قدرت اقتصادی خود، با تبلیغاتی که از این قدرت سرچشمه می‌گیرد و با قدرت سیاسی که برای سوددهی کسب‌وکار خود ربوده‌اند، توجیه می‌شوند. این تبلیغات آن‌چنان مؤثر است که می‌تواند واقعیت را جعل کند تا حدی که یک فروشندۀ فداکار ساندویچ سوسیس با دو دستیار هویت خود را با یکی از این قهرمانان پسامدرن (که اکنون به‌عنوان کارآفرینان الهی شده‌اند) هم‌ذات می‌پندارد و ناامیدی و خشم سیاسی خود را بر سر هم‌کلاسی‌هایش که فقط از او متمایز هستند خالی می‌کند، زیرا آن‌ها کارمند هستند نه ارباب. اما هر سه کارگرند، نه کار‌آفرین، نه جف بزوس و نه مائوریسیو ماکری (Mauricio Macri).

یک میلیونر می‌تواند انسان خوبی باشد، اما نقش تاریخی و اجتماعی او سرقت قانونی بقیۀ جوامع است. ناگفته نماند، یک دزدی سکسی، زیرا بخش بزرگی از مردم می‌خواهد میلیونر شود، مانند در افسانه‌های پریان. اما مانند افسانه‌ها، فقط یک سیندرلای فقیر می‌تواند با شاهزاده ازدواج کند، نه دو تا، چه رسد به یک میلیون در باشگاه یک‌درصدی‌ها. در این باشگاه جایی برای تعداد بیشتر نیست، اما برای کمتر هست.

نویسنده: جورج مجفود (Jorge Majfud)

منبع: Rebelión

El juego más peligroso del mundo

Russia y la OTAN. El juego más peligroso del mundo

Audio

Mientras por un lado los grandes medios de todo el mundo reproducen sin cesar las horrorosas imágenes de cientos de cadáveres desparramados en Bucha, Ucrania, por el otro atizan el fuego de una escalada bélica que puede llevarnos en meses al holocausto nuclear.

Sea quien fuese quien cometió esa matanza (parece que lo más probable es que hayan sido los soldados rusos) quedará en los anales de la historia como un crímen imperdonable. Pero creo que el humo no deja ver el horizonte. No se ve de dónde venimos y, peor, no se ve a dónde vamos. Aunque lo he repetido en diferentes medios desde mucho antes de la guerra, equivocado o no, voy a insistir sobre esos dos lados del camino que el fuego no deja ver.

Comencemos por una pregunta simple y más inmediata: en lugar de continuar el inacabable, peligroso y conocidamente inútil juego de las sanciones arbitrales, ¿por qué no se imponen la obligación de negociar una resolución al conflicto entre Russia y la OTAN de una buena vez y antes de que sigan muriendo inocentes?

Una solución razonable sería la disolución de la OTAN a cambio de la retirada de Rusia de Ucrania, pero eso sería tachado de radical. Los dueños del negocio no negocian.

Hay muchas otras opciones, como la más obvia y pragmática, es decir, el estatus de neutralidad de Ucrania (con autonomía provincial del Dombas), que es por donde se debió comenzar en lugar de provocar a Rusia con integrar a Ucrania a la OTAN y desplegar misiles a cuatro minutos de Moscú.

La neutralidad o no membrecía de la OTAN ha sido desde siempre el caso de Austria, Finlandia, Suecia y otros países vecinos, algunos de los cuales acaban de manifestar la posibilidad de unirse a la OTAN, demostrando por dónde va el negocio de los viejos mercaderes de la guerra y demostrando, una vez más, que no sólo en América latina la lucha contra el comunismo no era otra cosa que la excusa perfecta para mantener el predominio geopolítico y proteger los intereses corporativos, de clase y de capitales.

¿Qué pretenden, aparte de expandir la militarización más y más en un mundo, ahora que se le ha acabado la excusa del comunismo y, más recientemente, del terrorismo islámico, el que solo en Afganistán dejó ocho billones de dólares de ganancias a las grandes empresas especializadas en “seguridad”?

¿Piensan que una Rusia rodeada por esa organización anacrónica y mafiosa de la OTAN haría de Europa y del mundo un lugar más seguro?

Hay que estar bajo los efectos del alcohol para olvidar que estamos hablando de una de las dos superpotencias atómicas e imaginar semejante estupidez. O semejante maldad del crimen organizado. Si realmente se tratase de “seguridad”, si realmente fuesen sinceros en eso de “el derecho a defenderse” que tienen los países, nunca hubiesen intentado quebrar este orden que, a juzgar por la guerra en curso, no ha hecho al mundo más seguro, sino todo lo contrario. Mucho menos a Ucrania.

Claro que quienes tienen ese poder de negociar no están siendo salpicados con la sangre de rusos y ucranianos sino, por lo contrario, están haciendo su negocio, por lo que tal vez le lleve unas semanas, sino meses, dejar de caer lágrimas de cocodrilo sobre el whisky y ponerse a negociar en serio.

JM, abril 2022.

https://www.pagina12.com.ar/414047-la-guerra-rusia-ucrania-y-la-mafia-de-la-otan-el-juego-mas-p

Russia y la OTAN: El juego más peligroso del mundo

Russia and NATO: the world’s most dangerous game

Jorge Majfud

Translated by Lena Bloch, 5/4/2022

While on one hand, the world’s major media are constantly reproducing the horrifying images of hundreds of corpses scattered in Bucha, Ukraine – on the other hand, they are stoking the fires of an escalation of war that could lead us to a nuclear holocaust in a course of months.

Whoever committed the massacre (it seems most likely to have been Russian soldiers), it will go down in the annals of history as an unforgivable crime. But I think the smoke is obscuring the horizon. We can’t see where we come from and worse, we can’t see where we are going. Although I have repeated it in different media since long before the war, wrong or not, I will focus on these two sides of the road that the fire does not let you see.

Let’s start with a simple and more immediate question: instead of continuing the endless, dangerous, and notoriously useless game of arbitral sanctions, why not impose the obligation to negotiate a resolution to the conflict between Russia and NATO once and for all and before innocent people continue to die?

A reasonable solution would be the dissolution of NATO in exchange for Russia’s withdrawal from Ukraine, but that would be labeled radical. The owners of the business do not negotiate.

There are many other options, such as the most obvious and pragmatic one, i.e. Ukraine’s neutral status (with provincial autonomy of the Donbas), which is where it should start instead of provoking Russia by integrating Ukraine into NATO and deploying missiles four minutes away from Moscow.

The neutrality or non-membership of NATO has always been the case of Austria, Finland, Sweden and other neighboring countries, some of which have just expressed the possibility of joining NATO, showing where the business of the old war merchants is going and demonstrating, once again, that the fight against communism – and not only in Latin America – has been nothing more than the perfect excuse to maintain geopolitical dominance and protect corporate, class and capital interests.

What do they intend, apart from expanding militarization more and more in a world, now that they have run out of the excuse of communism and, more recently, of Islamic terrorism, which in Afghanistan alone left eight trillion dollars in profits to the big companies specialized in «security»?

Do they think that having Russia surrounded by that anachronistic and mafia-like NATO organization would make Europe and the world a safer place?

You have to be under the influence of alcohol to forget that we are talking about one of the two atomic superpowers and imagine such stupidity. Or such wickedness of organized crime. If it were really about «security», if they were really sincere about «the right to defend themselves» that countries have, they would never have tried to break this order which, judging by the ongoing war, has not made the world, much less Ukraine. safer, but quite the opposite.

Of course, those who have that bargaining power are not being splashed with the blood of Russians and Ukrainians but, on the contrary, are doing their business, so it may take a few weeks, if not months, for them to stop shedding crocodile tears over the whiskey and get down to serious negotiations.

La Russie et l’OTAN : le jeu le plus dangereux du monde

Jorge Majfud, 5/4/2022
Traduit par Fausto Giudice, Tlaxcala

Alors que, d’une part, les grands médias du monde entier reproduisent inlassablement les images horribles de centaines de cadavres éparpillés à Boutcha, en Ukraine, d’autre part, ils attisent le feu d’une escalade de la guerre qui pourrait conduire à un holocauste nucléaire dans les mois à venir.

Quel que soit l’auteur de ce massacre (il semble le plus probable qu’il s’agisse de soldats russes), il restera dans les annales de l’histoire comme un crime impardonnable. Mais je pense que la fumée obscurcit l’horizon. Vous ne voyez pas d’où nous venons et, pire, vous ne voyez pas où nous allons. Bien que je l’aie répété dans différents médias depuis bien avant la guerre, faux ou pas, j’insisterai sur ces deux côtés de la route que le feu ne nous laisse pas voir.

Commençons par une question simple et plus immédiate : au lieu de poursuivre le jeu interminable, dangereux et notoirement futile des sanctions arbitraires, pourquoi ne pas imposer l’obligation de négocier une résolution du conflit entre la Russie et l’OTAN une fois pour toutes et avant que plus d’innocents meurent ?

Une solution raisonnable serait la dissolution de l’OTAN en échange du retrait de la Russie d’Ukraine, mais elle serait qualifiée de radicale. Les patrons du business ne négocient pas.

Il existe de nombreuses autres options, dont la plus évidente et la plus pragmatique, à savoir le statut de neutralité de l’Ukraine (avec une autonomie provinciale du Donbass), par laquelle il faut commencer au lieu de provoquer la Russie en intégrant l’Ukraine à l’OTAN et en déployant des missiles à quatre minutes de Moscou.

La neutralité ou la non-adhésion à l’OTAN a toujours été le cas pour l’Autriche, la Finlande, la Suède et d’autres pays voisins, dont certains viennent d’exprimer la possibilité d’adhérer à l’OTAN, montrant ainsi où vont les affaires des vieux marchands de guerre et démontrant, une fois de plus, que, pas seulement en Amérique latine, la lutte contre le communisme n’était rien de plus que l’excuse parfaite pour maintenir la domination géopolitique et protéger les intérêts des entreprises, des classes et du capital.

Que comptent-ils faire, si ce n’est étendre toujours plus la militarisation dans un monde, maintenant qu’ils n’ont plus l’excuse du communisme et, plus récemment, du terrorisme islamique, qui, rien qu’en Afghanistan, a laissé huit mille milliards de dollars de profits aux grandes entreprises spécialisées dans la «sécurité» ?

Pensent-ils qu’une Russie entourée de cette organisation anachronique et mafieuse qu’est l’OTAN rendrait l’Europe et le monde plus sûrs ?

Il faut être sous l’emprise de l’alcool pour oublier que nous parlons de l’une des deux superpuissances atomiques et imaginer une telle stupidité. Ou la méchanceté du crime organisé. S’il s’agissait vraiment de «sécurité», s’ils étaient vraiment sincères quant au «droit de se défendre» dont disposent les pays, ils n’auraient jamais essayé de briser cet ordre qui, à en juger par la guerre en cours, n’a pas rendu le monde plus sûr, mais bien le contraire. Et encore moins l’Ukraine.

Bien sûr, ceux qui ont ce pouvoir de négociation ne sont pas aspergés du sang des Russes et des Ukrainiens mais, au contraire, font leurs affaires. Il faudra donc peut-être quelques semaines, voire quelques mois, pour qu’ils cessent de verser des larmes de crocodile sur leur whisky et se mettent à négocier sérieusement.

Literatura Fusión

Por Ani Palacios *

Un poderoso, creciente y nuevo movimiento literario generado por los inmigrantes latinos en Estados Unidos

En mi opinión, la ficción es el lugar en donde el consciente y el subconsciente se dan el encuentro y con toda libertad dejan sobre el papel no solo lo que saben sino también lo que entienden y lo que opinan sobre el mundo vivido, sea por el mismo escritor o por otros, a través de las experiencias que el escritor encuentra en su camino y hace suyas mediante mundos inventados. Partiendo de esta definición, le daremos una mirada a un movimiento literario que va creciendo cada vez con mayor fuerza en Estados Unidos pero que al haber sido poco estudiado, observado, discutido y promocionado, se ha mantenido en los márgenes durante muchas décadas. Yo lo llamo literatura fusión y con ello me refiero a aquellos trabajos de literatura producidos por escritores inmigrantes de nuestros países latinoamericanos y que, al emigrar, ya formados e imbuidos de su propia cultura nacional e incluso continental, escriben sus obras en el idioma español, mezclando elementos y conocimientos de sus experiencias pasadas con aquellos de su nueva vida.  

Si bien esta literatura siempre ha existido, es en las últimas décadas y debido al crecimiento de la población hispana en los Estados Unidos (sesenta y dos millones al 2020, de los cuales el cuarenta por ciento son inmigrantes; es decir, aproximadamente un país de treinta millones) gracias a la migración de millones de personas desde todos los países de Latino América; aunado al surgimiento de editoriales independientes, la tecnología de impresión a demanda y la distribución mundial en tiendas online al estilo Amazon, que permite la publicación de libros de autores independientes; que la producción de estos escritores empieza a ser visible y altamente promocionada hoy en día a través de las redes sociales. 

La reinvención del inmigrante, que lleva en sí mismo una cultura representativa de siglos de fusiones entre lo nativo y lo extranjero, significa a su vez el surgimiento de la nueva voz del escritor, que ahora vive el mundo desde múltiples perspectivas y cuyo corazón late por partida doble porque en él viven siempre presentes sus dos culturas. Con nuestras palabras no sólo dibujamos lo que nos hace falta de nuestros países de origen, sino que le agregamos una sazón preparada por cada escritor a través de sus propias experiencias y su manera original de expresarse a través del uso del idioma. Pero no terminamos aquí. A ello también se le unirá un torrente de ideas, experiencias y maneras de expresarnos que iremos recogiendo debido a nuestro roce con otras culturas latinas que van también dejando su propio granito de arena y recogiendo de la de otros escritores. 

Los círculos que nos van envolviendo para crear la literatura fusión son entonces únicos y a la vez similares. Huellas dentro de huellas. Caminos por donde caminamos a nuestra manera. Existen reglas y no existen, es una reinvención de todo: temas, tratamiento, maneras de expresarlo y de empaquetar lo que queremos decir. 

Para el escritor cubano-estadounidense, Carlos García Pandiello, Ganador del ILBA por mejor novela con su primera obra, Jaspora, la literatura fusión está estrechamente ligada a su condición de exiliado. “Me remito al crítico español Claudio Guillén, quien propone dos modelos de escritor desterrado: el modelo ovidiano, centrado en la nostalgia y la lamentación, y el cínico-estoico (con el cual me identifico), que ve en el destierro la oportunidad de diversificar o universalizar la obra. O sea, hay escritores que, aunque viven fuera de sus países de origen, mentalmente siguen anclados allí; y otros que al entrar en contacto con otras experiencias humanas las hacen suyas, expandiendo su identidad o reelaborando una nueva. Este último es el punto de partida, creo yo, de lo que Ani Palacios llama literatura fusión: el estado mental o la condición que la hace posible. La literatura fusión significa, por lo tanto, el entrecruzamiento o confluencia de distintas experiencias, culturas e ideologías. Los escritores que se suscriben a esta tendencia ya no son autores cubanos en estado puro, o colombianos, o peruanos. Se resisten a una definición unitaria, unívoca, contraria a esa realidad que los rodea y que constituye el trasfondo de sus obras”. 

Para el escritor uruguayo-estadounidense Jorge Majfud, autor de una variedad de novelas, cuentos y ensayos; reconocido como uno de los mejores escritores latinos en Estados Unidos; narrador galardonado; y profesor de Literatura Latinoamericana y Estudios Internacionales en Jacksonville University, “La literatura fusión tiene, aunque no se lo acepte, un fuerte componente político. Política de la identidad y de la resistencia. La experiencia común es de una permanente tensión entre sueños y desengaños, entre deseos de asimilación y de integración manteniendo una identidad anterior, entre la lucha humanista de aceptar y defender la diversidad y el conflicto de no ser aceptado o ser considerado como el otro, el invasor, en el mejor de los casos el adoptado. Más allá de los temas específicos de inmigración, de frontera, están, por un lado, los conflictos internos en el país de acogida, positivos y negativos (el aporte cultural y la xenofobia o la no aceptación de determinadas características de la nueva cultura), producto de esa fusión, que a veces es un choque o una explosión, y los conflictos con el país original; por otro, están los conflictos existenciales, la nostalgia, el país que ya no existe, el país real que es y ya no es tu país, que te quiere y que te desprecia”. 

Por otro lado, el escritor peruano-estadounidense Luis Fernández-Zavala, Ph.D escribe acerca de otros elementos importantes en la literatura fusión. “Yo no vine a escribir literatura. De hecho, mi primer libro publicado fue de corte académico, pero sabía que aquí tendría las condiciones para crear literatura porque adquiría de sopetón la “distancia” de la realidad, tan necesaria para cualquier escritor, ya que ella permite observar y crear libremente. De ahí en adelante, toda mi experiencia pasada y presente se convertiría en historias para ser contadas. Es decir, podía ver mi realidad pasada y presente como turista y recrearla con la ficción. Para mí, la fusión se da a partir de la integración a un nuevo espacio-distancia donde se mezcla el mundo de la memoria y un mundo del presente. Se ha adquirido un espacio (cultural y social) que afecta la escritura de una u otra manera. Cabe mencionar que para muchos la memoria se convertirá en nostalgia impulsora de sus escritos: el pueblito que dejé, mis amigos, las tradiciones, el primer beso allá, mis padres, el amor no resuelto, etc. Para otros autores, la memoria no será la impulsora de sus escritos, pero sí estará presente como contexto. Con la migración se adquiere un espacio más y, entonces, se podrá incluir otros aspectos particulares propios del presente: la discriminación, el choque cultural, mi primer beso extranjero…etcétera”.

El inmigrante puede ser ni de aquí ni de allá o de aquí y de allá. Existe una libertad increíble para pertenecer o no pertenecer. Para tomar y reformar. Para crear desde lo desconocido o reinventar en base a lo conocido. La distancia y el espacio que habita el escritor de literatura fusión permite flotar por donde uno quiera o le plazca en el momento de la inspiración. Es por ello que es un error pensar que los inmigrantes escriben únicamente acerca de esa experiencia. Por el contrario, el limbo en donde vive el inmigrante que escribe es en realidad un portón hacia la exploración más profunda de los temas y géneros disponibles a todo escritor. 

Justamente, la escritora ecuatoriano-estadounidense Margarita Dager Uscocovich empieza a destacar dentro de los autores a seguir debido a la universalidad de sus temas. En su primera novela, No es tiempo de morir, la autora nos lleva a la guerra en Siria y lo hace basándose en su experiencia familiar en esas áreas del planeta y la idea de que existen historias que tienen que ser contadas, explicadas y amplificadas, porque también son parte del mundo donde vivimos. 

Mientras que el poeta laureado de Cincinnati, el mexicano-estadounidense, Manuel Iris explica que, si bien la literatura fusión existe dentro de nosotros, no la buscamos deliberadamente, sino que se produce por aquella libertad necesaria para que el escritor plasme su creación sin verse obligado a nada ni a nadie. “Cualquier tema es nuestro: el que sea. Mi poesía se desarrolla en un movimiento pendular que va de lo cotidiano a lo metafísico, de la vida a la especulación sobre la muerte, pasando por los puentes que unen lo eterno con la carne: el deseo, la belleza, la plegaria. No puedo pensar, cuando escribo, en otra cosa que en el texto mismo”, dice. “Yo creo que la fusión sucede fuera de la literatura y la impacta. Por ejemplo, mis colegas escritores en este país no son necesariamente mexicanos (como lo soy yo), no se interesan por la vida literaria de mi país y tienen referentes, y a veces hasta definiciones, distintas de las mías, en lo literario. Hablar con ellos es darme cuenta de mi propia identidad, de mis propios juicios o prejuicios. Esta confrontación con el otro que, sin embargo, es cercano a uno mismo, es fundamental para mi escritura actual. Me veo ahora como poeta de la lengua, como latinoamericano, antes que como poeta mexicano, sin que por ello deje de serlo: no puedo ni quiero evitar ser lo que soy, desde el inicio. En lo que escribo, ahora, hay influencia de todas esas otras literaturas, como las vivo a partir de mis propias lecturas, y de las conversaciones con otra gente que las llama suyas desde su primera formación literaria”, añade. 

Podemos concluir que años atrás, la literatura creada por nuevos inmigrantes latinos en los Estados Unidos se dedicaba con gran énfasis a reflexionar acerca de las experiencias de migración de sus creadores, los inmigrantes, en su nuevo país. Hoy no es así. Vemos que se escribe acerca de una diversidad de temas y se utilizan géneros literarios poco desarrollados en el pasado. El escritor no está encasillado. Lo que nos une es el uso de nuestra lengua española en todas sus versiones y el hecho de ser inmigrantes. Todo se vale en la literatura fusión. 

Como la mayoría de los que llegamos aquí como inmigrantes, mis primeras novelas (Nos vemos en Purgatorio y Plumbago Torres y el sueño americano) se dedicaron a la exploración del inmigrante que es profesional (tema poco tomado en consideración dentro de esta área). Recordemos que escribir es para muchos de nosotros terapia, catarsis y una manera de explicar nuestro mundo y los acontecimientos que suceden en él. A partir de ahí puedo dividir mi literatura en etapas. Tuve la etapa del descubrimiento de temas metafísicos y el realismo mágico a través de las experiencias de diversas personas colocadas en situaciones extremas (99 Amaneceres, Noche de Penas y Paloma Aventurera, mi única novela juvenil). Luego llegó la etapa de las novelas de suspenso (con El último clóset y Hay un muerto en mi balcón). Incluso tuve necesidad de escribir una novela de sátira romántica, con Los amantes de la viuda Cuevas, y una variedad de relatos pecaminosos que aparecen en diversas antologías. Hace poco publiqué Heridas pendientes, una novela de crítica social y ficción histórica acerca de los niños inmigrantes llegados en masa a la frontera sur de Estados Unidos y en la que exploro qué sucedió con aquellos niños desaparecidos poco tiempo después de ser colocados en centros de detención. En esta novela el tono, tema, e incluso voz, regresan un poco hacia donde me encontraba una década atrás, pero con una seguridad que no tenía antes. Hago en esta novela unas innovaciones que no se me hubieran ocurrido en el pasado por estar antes un poco más ceñida a la manera en que había aprendido a escribir ficción. En ella, por ejemplo, no menciono nombres de países o de lugares en donde ocurrieron en los verdaderos hechos, pero mediante descripciones y uso de vocabulario a ambos lados de la frontera puedo lograr presentar el cuadro (cuando escribí Paloma aventurera realicé algo similar ya que presentaba la Lima de los 70 sin decirlo); tampoco sigo al pie de la letra los sucesos, sino que a través de la trama propongo mi punto de vista acerca del destino trágico de los niños. https://8b3fbbdb9057bb443db3198c0f477933.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html?n=0

Mediante mis novelas he explorado diferentes géneros, puntos de vista del narrador, inflexiones de nuestro idioma, geografías y culturas. Creo que la libertad de ser escritora latina e inmigrante en Estados Unidos, de ser vanguardista con la literatura fusión, me han permitido el lujo de no tener que ceñirme a lo que se considera aceptable y publicable por editoriales de peso en nuestros países y así poder plantear la dirección de mis escritos sin juzgarme por adelantado. 

La literatura fusión en Estados Unidos es:

  • Escrita originalmente en español 
  • Escrita por inmigrantes de países latinoamericanos que llegan a Estados Unidos como jóvenes o adultos formados
  • Incluye diversidad de temáticas y géneros que de manera inevitable son filtradas a través de la mirada del inmigrante
  • Fusiona ideas, experiencias, deseos e imaginaciones de los diversos mundos habitados por el inmigrante
  • Da una vista al mundo interior del inmigrante

Una comunidad en formación

El movimiento de la literatura fusión estadounidense ha estado en expansión por décadas. Sus representantes a través de la escritura han ido descubriendo los obstáculos y desde diferentes puntos del país han divisado maneras de superarlos. Editoriales independientes han sido creadas; ferias del libro reinventadas; talleres creativos, conversatorios y presentaciones de todo tipo aplaudidas; concursos literarios y premiaciones dirigidos a promover la creación y publicación gallardamente constituidos. Son labores que pasan desapercibidas por la mayoría pero que de muchas maneras nos dicen que estamos, que somos, que existimos, que vamos avanzando. No tendríamos suficientes páginas para nombrar a todos los que hacemos lo posible por lograr la supervivencia, promoción y expansión de nuestra literatura fusión; basta con apuntar que por el momento su trabajo es reconocido por aquellos que de alguna manera se han beneficiado de monumentales y solitarios esfuerzos por crear una comunidad que de arranque se diferencia de su contraparte: latinos que se formaron en Estados Unidos y escriben en inglés. 

¿Qué debemos hacer para apoyar el crecimiento de la literatura fusión?

“La literatura no necesita plantearse objetivos. Es una expresión y una exploración de la infinita diversidad humana a partir de la particularidad de donde surge. Pero la literatura, como cualquier otra actividad humana, se realiza en una sociedad y sus autores eligen negarla o comprometerse con ella. Si los hispanos que en este país tenemos ciertos privilegios creemos que el problema de aquellos que sufren persecución y criminalización no se arregla con más cultura, en parte tienen razón. Pero sin una presencia en la industria cultural más allá de las burbujas académicas, millones de personas con las cuales compartimos una raíz cultural seguirán invisibilizadas y desprotegidas. Para nosotros, no tomar esta lucha es un acto de cobardía y autocomplacencia”, dice Jorge Majfud y explica que la mejor manera de apoyar la literatura fusión actual es dejar de desestimarla, y, por ende, dejar de menospreciar a los potenciales lectores al ponerlos a todos en la categoría de simplones que se conforman con programas al estilo de Don Francisco. “En lugar de potenciar el crecimiento intelectual, social e individual de los hispanos en este país, los canales privados, como Univisión, mantienen a su público hundido en la mediocridad bajo la inocente excusa de que “ofrecen lo que el público pide”. Lo mismo sucede con las empresas privadas, como las librerías, etc. Basta ver la oferta de literatura en librerías como Barnes & Noble. De decenas de secciones, la sección en español da pena y vergüenza ajena. La demanda de cultura liberadora, de cultura radical, no meramente de consumo, es algo que se crea o se estimula. En Estados Unidos deberían entender que somos más de sesenta y dos millones, y no solamente votantes, que debe haber un apoyo cultural a la medida”, finaliza el escritor. 

Algunas ideas para fomentar la escritura, publicación y lectura de literatura fusión

  • Promoción editorial de las obras de escritores hoy desconocidos en Estados Unidos y el mundo.
  • Acceso a editoriales y agentes que deseen difundir obras en español en Estados Unidos.
  • Foros en donde los escritores, editoriales, promotores de eventos puedan conectarse.
  • Organización de más talleres, ferias, exposiciones que busquen difundir a los nuevos talentos latinos.
  • Promoción de nuevos talentos en los medios, incluida la cinematografía, y los eventos.
  • Fomento de compra y lectura de libros en español.
  • Fomento de grupos de lectura de libros en español.
  • Fomento de sociedades de escritores en español.

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* Ani Palacios, escritora y periodista peruana que emigró a los Estados Unidos en 1988. Dirige Pukiyari Editores y Contacto Latino. Conduce el podcast Primera Persona. Ha ganado doce International Latino Book Awards, cuatro de ellos primer puesto por mejor novela. Pertenece a la delegación de Indiana de la ANLE. Su historia es capturada en How They Made It in America.