It. Neomacartismo a la vista

Neomacartismo a la vista

Hace años, en 2015, el Senado de Florida aprobó el porte de armas en las universidades públicas del Estado. A pesar de que casi la mitad de los estudiantes se encuentra bajo medicación y no pocos sufren de desequilibrios psicológicos, acentuados por la cultura y la natural crisis de la edad, los sabios ancianos del senado consideraron que, si cada uno anda armado, todos se van a sentir más seguros. Por aquello de “la tierra de los libres y el hogar de los bravos”, que no se animan a viajar al exterior porque no pueden dormir sin un arma bajo la almohada. Tal vez, por eso mismo, en cada generación, cientos de miles son enviados con equipamiento y alta tecnología militar a “esos países de mierda”.

En 2021, el mismo Senado aprobó el proyecto de ley que requiere que estudiantes y profesores informen sobre alguna tendencia ideológica de sus profesores. Contradiciendo una ley anterior que prohíbe a alguien grabar a otra persona sin su consentimiento, la nueva ley permite (alienta) la grabación de las clases de los profesores para que puedan ser denunciados (no en público sino ante las autoridades) por alguna “tendencia ideológica” (bias). Claro, ideología de los otros, no la de nosotros en el poder. Ya no es suficiente con que los directorios que gobiernan las universidades no sean electos por estudiantes y profesores; no es suficiente que (como lo denunciara “el presidente comunista” Eisenhower) las grandes corporaciones dirijan gran parte de las investigaciones con “donaciones generosas” que los rectores mendigan cada día para construir bonitos edificios y pagar “aumentos salariales” que ni siquiera cubren la inflación.  

¿Más? Este año, 2022, políticos republicanos de Miami (entre ellos, un exalcalde cubano y una representante cubana de Nueva York) han propuesto crear una policía ideológica, al mejor estilo de la KGB, para detectar y perseguir a aquellos sospechosos de ser “comunistas”: “un nuevo cargo en el Departamento de Estado [para] combatir el comunismo y el autoritarismo… [Un] enviado Especial para Combatir el Ascenso Mundial del Socialismo Autoritario y el Comunismo se inspiraría en un cargo similar a nivel de embajador del Departamento de Estado que se creó en 2004 para combatir el antisemitismo mundial”.

Les faltó agregar que el proyecto se inspira en el macartismo y en las persecuciones ideológicas del FBI desde los años 50: perseguir a personajes como Chaplin, Malcolm X, Martin Luther King, Frank Teruggi, Noam Chomsky, John Lennon y tantos otros. 

El ex alcalde de Miami aclaró a la prensa: “Es hora de que Estados Unidos reafirme su compromiso de combatir el comunismo y el autoritarismo en todo el mundo. Como líder del mundo libre debemos seguir defendiendo los valores universales de la libertad, la democracia y la paz”. De verdad, no es joda.

¿Más? Recientemente, se ha elevado el proyecto de ley por el cual quedaría prohibido que en las escuelas se hable de gente con orientación sexual rara, como gays y lesbianas. El proyecto de ley es conocido como “No digas gay” y prohibiría cualquier mención a la existencia de “ellos”, por lo cual Walt Whitman, Oscar Wilde y Tennessee Williams pasarían a ser sospechosos en cualquier curso de literatura. Alan Turing quedará prohibido en cualquier curso de informática. Libritos donde se mata en masa, sí. Princesas que despiertan por el beso del príncipe salvador, sí. Golpearse el pecho porque somos una cultura que defiende la diversidad y la libertad, sí. Reconocer que existe gente diferente y puede tener los mismos derechos que nosotros “los normales”, no. La única diferencia entre esta gente y los Talibán en Afganistán es que de este lado todavía hay resistencia: nosotros y los peligrosos comunistas lesbianos.

Ahora ¿qué hay de nuevo? El 19 de abril de 1950, el New York Times informaba sobre el dogma del senador Joseph McCarthy: “en los últimos años, la perversión sexual ha infiltrado nuestro gobierno y es tan peligrosa como el comunismo”. McCarthy había convencido al célebre director del FBI, Edgar Hoover, de perseguir a todos los homosexuales y lesbianas, considerados “una amenaza para la seguridad nacional”. El 29 de abril de 1953, el presidente Eisenhower firmó un decreto prohibiendo a todos los homosexuales la posibilidad de trabajar para el gobierno. 

Hoover contrató a un hombre de confianza de McCarthy, Roy Cohn, para despedir a todos los homosexuales del gobierno y de cualquier otro tipo de trabajo o, directamente, enviarlos a la cárcel por sus delitos contra la moral. Cohn era homosexual, conocido de Hoover, asistente de McCarthy y más tarde abogado del empresario inmobiliario Donald Trump, cuando éste fue acusado de racismo en 1971 y luego en 1978 por impedir que los negros alquilen en sus edificios. Roger Stone, estratega de la campaña presidencial de Trump en 2015, conoció a Cohn trabajando para la campaña de Ronald Reagan. Según Stone, “Cohn no era homosexual. Sólo le gustaba rodearse de gente rubia y tener relaciones sexuales con hombres. Los gays son débiles, afeminados. Él estaba más interesado en el poder”. Hoover, el director del FBI por décadas, también era homosexual. Su pareja, Clyde Tolson, lo acompañó, en secreto, hasta su muerte. Pero debajo ese poder, miles perdieron sus trabajos por no ser suficientemente heterosexuales, ya que, según ellos, los gays y las lesbianas, como los negros, profesaban la ideología comunista de la igualdad.

Aun hoy, las pruebas de ciudadanía en Estados Unidos continúan incluyendo la pregunta “¿Ha pertenecido usted alguna vez al partido comunista?” Ni una palabra sobre el partido Nazi, el Ku Klux Klan o fascistas similares. Igual el nuevo proyecto de ley de Miami y de otros hijos de ellos mismos. 

Ahora, ¿cómo evitar mirar a la realidad? Recientemente, varios profesores perdieron su trabajo al citar documentos históricos que incluían la palabra “negro”, pese a que lo hacían para denunciar la violencia racial a lo largo de la historia. Incluso, investigadores serios han evitado (just in case) transcribir esa palabra completa en sus libros y optaron por “N***”. No importa si hasta hace poco Martin Luther King, James Baldwin y Malcolm X la usaban en cada discurso. 

¿Mas? En Tennessee, se acaba de prohibir el libro de historietas Maus, de Spiegelman, debido a que incluye algunas malas palabras y el dibujo de una mujer desnuda. El libro es un clásico en su género sobre las memorias del padre del autor, un sobreviviente de Auschwitz. El mismo puritanismo que en 1921 censuró la versión original en inglés del Ulises de Joyce.

¿Mas? En varios Estados se ha legislado para prohibir la revisión de la historia oficial, prohibiendo el estudio de lo que se conoce como “Teoría crítica de la raza”. Esto incluye La frontera salvaje. Los conservadores adoran llamar “teoría” a toda teoría que les cae mal, como la Teoría de la Evolución. La Teoría de la creación en siete días no sería una teoría, sino un hecho. 

La estrategia es clara: si no se habla de eso, it, eso no existe. Como consecuencia, eso se perpetúa, como en tiempos de la esclavitud, por la misma voluntad de las víctimas. Está claro que el poder siempre va a odiar a “los intelectuales”. Sus discursos, como los de la oligarquía latinoamericana, fueron escritos por la CIA en los 50. Entre estas ideas simples, una fue resumida por el presidente Nixon: “Nunca estaré de acuerdo con la política de restarle poder a los militares en América Latina. Ellos son centros de poder sujetos a nuestra influencia. Los otros, los intelectuales, no”.

Como siempre, toda esta basura llegará a América latina de una forma u otra. Al fin y al cabo, no dejan de ser colonias orgullosas de su libertad.

JM, enero 2022

majfud.org

https://www.alainet.org/es/articulo/214823

https://www.pagina12.com.ar/401179-neomacartismo-a-la-vista

Yo sé lo que digo porque lo viví

Un cálido sábado de julio, partí de la gran ciudad de Granada hacia el puerto de Palos con el corazón lleno de emociones por tan grande aventura que me esperaba. Todo gracias a nuestros cristianísimos y muy altos y muy excelentes y muy poderosos príncipes, rey y reina de las Españas, nuestros señores.

Todo el mismo año en que vuestras altezas acabaron la guerra contra los moros por fuerza de las armas. Yo mismo vi izar las banderas reales de vuestras altezas en las torres de la Alhambra, y yo mismo vi salir al rey moro a las puertas de la ciudad y besar las reales manos de las altezas y del príncipe, mi señor. Y también vi judíos, que ya sin la protección de los musulmanes y por orden de los nuevos soberanos de estas tierras, los muy excelentes y cristianísimos reyes, abandonaban de a muchos miles las Españas. Y también vi que los reyes cristianos enviaban a pedir a Roma doctores en nuestra santa fe para combatir las sectas de perdición, y que Roma estaba ocupada en otros menesteres.

Por eso, los excelentísimos reyes me enviaron a mí a los reinos del Gran Can, rey de reyes al Oriente y de los príncipes de India, para llevar la palabra de Dios a esas tierras.

Todo lo vi con mis propios ojos y sé lo que digo porque lo viví.

* * *

Partí de Palos el miércoles 25 de julio, antes que asomara el sol, que es cuando se ve mejor el camino del mar, con dirección a Canarias. Desde aquellas islas, tomé mi derrota y navegué tanto como para llegar yo a las Indias e informar a aquellos príncipes de la Verdadera Fe y de la voluntad de los reyes de España de salvarlos y darles ley para que vivan en paz.

Cada día, cuando no cambiaban mucho los vientos, andábamos treinta y cuarenta leguas hacia el Oeste. El martes 11 de setiembre comenzamos a ver, por primera vez, alcatraces, claras señales de que estábamos cerca de tierra firme. Uno de mis hombres tomó uno con sus manos y vimos que era un pájaro de río, no de mar, porque tenía las patas como de gaviota. Cinco noches pasaron, justo cuando la moral de los hombres se ponía en mi contra, cuando Martín Alonso me llamó para decirme que había visto tierra. Todos explotaron de alegría.

Una semana después discutimos con Martín Alonso si bajar en Japón o seguir a tierra firme. Todos escuchábamos cada noche el canto de los pájaros de Asia, signos inequívocos de que íbamos bien orientados. El martes 2 de octubre, vimos juncos verdes, una caña y un palo que había sido labrado con algún metal.

De todo esto, yo sé lo que digo porque lo viví.

* * *

El 3 de octubre, bajamos a tierra y vimos gente con poca ropa, por lo cual sacamos la bandera real y otras dos con la cruz verde de la Santa Inquisición con las iniciales del rey y de la reina. Cuando los hombres de India se hicieron muchos, le ordené a los dos capitanes que bajaran a tierra para que el escribano Rodrigo de Escobedo diera fe de la toma de posesión de toda esa tierra en nombre de los reyes. Todo lo cual quedó registrado y documentado por escrito.

Para que se amigaran fácilmente y se convirtieran a nuestra religión con amor antes que a la fuerza, les di algunos regalos de poco valor con las que se quedaron contentos. Aquella gente era tan pacífica que hasta nadaba hasta nuestras naves para llevarnos de comer y cualquier cosa que creían que podíamos necesitar. Nos daban todo lo que tenían y se conformaban con lo que recibían de nosotros, que no era mucho, dado el largo viaje.

Los primeros habitantes de Asia que nos encontramos parecían pobres, andaban como su madre los parió, eran morenos como los canarios y todos parecían muy sanos y hermosos de cuerpo, sin panzas y con pelo como colas de caballo.

No conocen armas letales como las nuestras. Son tan ingenuos que tomaban las espadas por el lado equivocado y se cortaban. Creo que serán fácilmente convertidos a nuestra religión y podremos hacerlos esclavos sin mucho trabajo, ya que hacen todo lo que les pedimos. Cuando les pregunté de dónde sacaban el oro que llevaban como adornos en sus narices, me dijeron que fuese al sur, que allí encontraría mucho más de eso que ellos no estimaban tanto como nosotros.

El 14 de octubre partimos a la isla mayor que ellos llaman Cuba y que es Japón, como lo muestran los mapas de Oriente.

Recientemente he oído algunas disputas sobre estos hechos de sabios que ni siquiera habían salido de la casa de sus padres cuando yo salí del puerto de Palos en 1492. Que Cuba no es Japón, que India no es India y que el pan no es pan.

Pero yo sé lo que les digo porque lo viví.