It. Neomacartismo a la vista

Neomacartismo a la vista

Hace años, en 2015, el Senado de Florida aprobó el porte de armas en las universidades públicas del Estado. A pesar de que casi la mitad de los estudiantes se encuentra bajo medicación y no pocos sufren de desequilibrios psicológicos, acentuados por la cultura y la natural crisis de la edad, los sabios ancianos del senado consideraron que, si cada uno anda armado, todos se van a sentir más seguros. Por aquello de “la tierra de los libres y el hogar de los bravos”, que no se animan a viajar al exterior porque no pueden dormir sin un arma bajo la almohada. Tal vez, por eso mismo, en cada generación, cientos de miles son enviados con equipamiento y alta tecnología militar a “esos países de mierda”.

En 2021, el mismo Senado aprobó el proyecto de ley que requiere que estudiantes y profesores informen sobre alguna tendencia ideológica de sus profesores. Contradiciendo una ley anterior que prohíbe a alguien grabar a otra persona sin su consentimiento, la nueva ley permite (alienta) la grabación de las clases de los profesores para que puedan ser denunciados (no en público sino ante las autoridades) por alguna “tendencia ideológica” (bias). Claro, ideología de los otros, no la de nosotros en el poder. Ya no es suficiente con que los directorios que gobiernan las universidades no sean electos por estudiantes y profesores; no es suficiente que (como lo denunciara “el presidente comunista” Eisenhower) las grandes corporaciones dirijan gran parte de las investigaciones con “donaciones generosas” que los rectores mendigan cada día para construir bonitos edificios y pagar “aumentos salariales” que ni siquiera cubren la inflación.  

¿Más? Este año, 2022, políticos republicanos de Miami (entre ellos, un exalcalde cubano y una representante cubana de Nueva York) han propuesto crear una policía ideológica, al mejor estilo de la KGB, para detectar y perseguir a aquellos sospechosos de ser “comunistas”: “un nuevo cargo en el Departamento de Estado [para] combatir el comunismo y el autoritarismo… [Un] enviado Especial para Combatir el Ascenso Mundial del Socialismo Autoritario y el Comunismo se inspiraría en un cargo similar a nivel de embajador del Departamento de Estado que se creó en 2004 para combatir el antisemitismo mundial”.

Les faltó agregar que el proyecto se inspira en el macartismo y en las persecuciones ideológicas del FBI desde los años 50: perseguir a personajes como Chaplin, Malcolm X, Martin Luther King, Frank Teruggi, Noam Chomsky, John Lennon y tantos otros. 

El ex alcalde de Miami aclaró a la prensa: “Es hora de que Estados Unidos reafirme su compromiso de combatir el comunismo y el autoritarismo en todo el mundo. Como líder del mundo libre debemos seguir defendiendo los valores universales de la libertad, la democracia y la paz”. De verdad, no es joda.

¿Más? Recientemente, se ha elevado el proyecto de ley por el cual quedaría prohibido que en las escuelas se hable de gente con orientación sexual rara, como gays y lesbianas. El proyecto de ley es conocido como “No digas gay” y prohibiría cualquier mención a la existencia de “ellos”, por lo cual Walt Whitman, Oscar Wilde y Tennessee Williams pasarían a ser sospechosos en cualquier curso de literatura. Alan Turing quedará prohibido en cualquier curso de informática. Libritos donde se mata en masa, sí. Princesas que despiertan por el beso del príncipe salvador, sí. Golpearse el pecho porque somos una cultura que defiende la diversidad y la libertad, sí. Reconocer que existe gente diferente y puede tener los mismos derechos que nosotros “los normales”, no. La única diferencia entre esta gente y los Talibán en Afganistán es que de este lado todavía hay resistencia: nosotros y los peligrosos comunistas lesbianos.

Ahora ¿qué hay de nuevo? El 19 de abril de 1950, el New York Times informaba sobre el dogma del senador Joseph McCarthy: “en los últimos años, la perversión sexual ha infiltrado nuestro gobierno y es tan peligrosa como el comunismo”. McCarthy había convencido al célebre director del FBI, Edgar Hoover, de perseguir a todos los homosexuales y lesbianas, considerados “una amenaza para la seguridad nacional”. El 29 de abril de 1953, el presidente Eisenhower firmó un decreto prohibiendo a todos los homosexuales la posibilidad de trabajar para el gobierno. 

Hoover contrató a un hombre de confianza de McCarthy, Roy Cohn, para despedir a todos los homosexuales del gobierno y de cualquier otro tipo de trabajo o, directamente, enviarlos a la cárcel por sus delitos contra la moral. Cohn era homosexual, conocido de Hoover, asistente de McCarthy y más tarde abogado del empresario inmobiliario Donald Trump, cuando éste fue acusado de racismo en 1971 y luego en 1978 por impedir que los negros alquilen en sus edificios. Roger Stone, estratega de la campaña presidencial de Trump en 2015, conoció a Cohn trabajando para la campaña de Ronald Reagan. Según Stone, “Cohn no era homosexual. Sólo le gustaba rodearse de gente rubia y tener relaciones sexuales con hombres. Los gays son débiles, afeminados. Él estaba más interesado en el poder”. Hoover, el director del FBI por décadas, también era homosexual. Su pareja, Clyde Tolson, lo acompañó, en secreto, hasta su muerte. Pero debajo ese poder, miles perdieron sus trabajos por no ser suficientemente heterosexuales, ya que, según ellos, los gays y las lesbianas, como los negros, profesaban la ideología comunista de la igualdad.

Aun hoy, las pruebas de ciudadanía en Estados Unidos continúan incluyendo la pregunta “¿Ha pertenecido usted alguna vez al partido comunista?” Ni una palabra sobre el partido Nazi, el Ku Klux Klan o fascistas similares. Igual el nuevo proyecto de ley de Miami y de otros hijos de ellos mismos. 

Ahora, ¿cómo evitar mirar a la realidad? Recientemente, varios profesores perdieron su trabajo al citar documentos históricos que incluían la palabra “negro”, pese a que lo hacían para denunciar la violencia racial a lo largo de la historia. Incluso, investigadores serios han evitado (just in case) transcribir esa palabra completa en sus libros y optaron por “N***”. No importa si hasta hace poco Martin Luther King, James Baldwin y Malcolm X la usaban en cada discurso. 

¿Mas? En Tennessee, se acaba de prohibir el libro de historietas Maus, de Spiegelman, debido a que incluye algunas malas palabras y el dibujo de una mujer desnuda. El libro es un clásico en su género sobre las memorias del padre del autor, un sobreviviente de Auschwitz. El mismo puritanismo que en 1921 censuró la versión original en inglés del Ulises de Joyce.

¿Mas? En varios Estados se ha legislado para prohibir la revisión de la historia oficial, prohibiendo el estudio de lo que se conoce como “Teoría crítica de la raza”. Esto incluye La frontera salvaje. Los conservadores adoran llamar “teoría” a toda teoría que les cae mal, como la Teoría de la Evolución. La Teoría de la creación en siete días no sería una teoría, sino un hecho. 

La estrategia es clara: si no se habla de eso, it, eso no existe. Como consecuencia, eso se perpetúa, como en tiempos de la esclavitud, por la misma voluntad de las víctimas. Está claro que el poder siempre va a odiar a “los intelectuales”. Sus discursos, como los de la oligarquía latinoamericana, fueron escritos por la CIA en los 50. Entre estas ideas simples, una fue resumida por el presidente Nixon: “Nunca estaré de acuerdo con la política de restarle poder a los militares en América Latina. Ellos son centros de poder sujetos a nuestra influencia. Los otros, los intelectuales, no”.

Como siempre, toda esta basura llegará a América latina de una forma u otra. Al fin y al cabo, no dejan de ser colonias orgullosas de su libertad.

JM, enero 2022

majfud.org

https://www.alainet.org/es/articulo/214823

https://www.pagina12.com.ar/401179-neomacartismo-a-la-vista

Yo sé lo que digo porque lo viví

Un cálido sábado de julio, partí de la gran ciudad de Granada hacia el puerto de Palos con el corazón lleno de emociones por tan grande aventura que me esperaba. Todo gracias a nuestros cristianísimos y muy altos y muy excelentes y muy poderosos príncipes, rey y reina de las Españas, nuestros señores.

Todo el mismo año en que vuestras altezas acabaron la guerra contra los moros por fuerza de las armas. Yo mismo vi izar las banderas reales de vuestras altezas en las torres de la Alhambra, y yo mismo vi salir al rey moro a las puertas de la ciudad y besar las reales manos de las altezas y del príncipe, mi señor. Y también vi judíos, que ya sin la protección de los musulmanes y por orden de los nuevos soberanos de estas tierras, los muy excelentes y cristianísimos reyes, abandonaban de a muchos miles las Españas. Y también vi que los reyes cristianos enviaban a pedir a Roma doctores en nuestra santa fe para combatir las sectas de perdición, y que Roma estaba ocupada en otros menesteres.

Por eso, los excelentísimos reyes me enviaron a mí a los reinos del Gran Can, rey de reyes al Oriente y de los príncipes de India, para llevar la palabra de Dios a esas tierras.

Todo lo vi con mis propios ojos y sé lo que digo porque lo viví.

* * *

Partí de Palos el miércoles 25 de julio, antes que asomara el sol, que es cuando se ve mejor el camino del mar, con dirección a Canarias. Desde aquellas islas, tomé mi derrota y navegué tanto como para llegar yo a las Indias e informar a aquellos príncipes de la Verdadera Fe y de la voluntad de los reyes de España de salvarlos y darles ley para que vivan en paz.

Cada día, cuando no cambiaban mucho los vientos, andábamos treinta y cuarenta leguas hacia el Oeste. El martes 11 de setiembre comenzamos a ver, por primera vez, alcatraces, claras señales de que estábamos cerca de tierra firme. Uno de mis hombres tomó uno con sus manos y vimos que era un pájaro de río, no de mar, porque tenía las patas como de gaviota. Cinco noches pasaron, justo cuando la moral de los hombres se ponía en mi contra, cuando Martín Alonso me llamó para decirme que había visto tierra. Todos explotaron de alegría.

Una semana después discutimos con Martín Alonso si bajar en Japón o seguir a tierra firme. Todos escuchábamos cada noche el canto de los pájaros de Asia, signos inequívocos de que íbamos bien orientados. El martes 2 de octubre, vimos juncos verdes, una caña y un palo que había sido labrado con algún metal.

De todo esto, yo sé lo que digo porque lo viví.

* * *

El 3 de octubre, bajamos a tierra y vimos gente con poca ropa, por lo cual sacamos la bandera real y otras dos con la cruz verde de la Santa Inquisición con las iniciales del rey y de la reina. Cuando los hombres de India se hicieron muchos, le ordené a los dos capitanes que bajaran a tierra para que el escribano Rodrigo de Escobedo diera fe de la toma de posesión de toda esa tierra en nombre de los reyes. Todo lo cual quedó registrado y documentado por escrito.

Para que se amigaran fácilmente y se convirtieran a nuestra religión con amor antes que a la fuerza, les di algunos regalos de poco valor con las que se quedaron contentos. Aquella gente era tan pacífica que hasta nadaba hasta nuestras naves para llevarnos de comer y cualquier cosa que creían que podíamos necesitar. Nos daban todo lo que tenían y se conformaban con lo que recibían de nosotros, que no era mucho, dado el largo viaje.

Los primeros habitantes de Asia que nos encontramos parecían pobres, andaban como su madre los parió, eran morenos como los canarios y todos parecían muy sanos y hermosos de cuerpo, sin panzas y con pelo como colas de caballo.

No conocen armas letales como las nuestras. Son tan ingenuos que tomaban las espadas por el lado equivocado y se cortaban. Creo que serán fácilmente convertidos a nuestra religión y podremos hacerlos esclavos sin mucho trabajo, ya que hacen todo lo que les pedimos. Cuando les pregunté de dónde sacaban el oro que llevaban como adornos en sus narices, me dijeron que fuese al sur, que allí encontraría mucho más de eso que ellos no estimaban tanto como nosotros.

El 14 de octubre partimos a la isla mayor que ellos llaman Cuba y que es Japón, como lo muestran los mapas de Oriente.

Recientemente he oído algunas disputas sobre estos hechos de sabios que ni siquiera habían salido de la casa de sus padres cuando yo salí del puerto de Palos en 1492. Que Cuba no es Japón, que India no es India y que el pan no es pan.

Pero yo sé lo que les digo porque lo viví.

Immigrants: the good and the rebellious slave

In the Middle Ages and during the European Renaissance, the title hidalgo may have meant “son of something” or “faithful to his master.” Although its etymology is disputed, what is clear is that an hidalgo was an aspiring nobleman, a second-rate aristocrat. A nobleman did noble things by inheritance, while the vulgo were vulgar and those living in villages were villains by nature. They were nobody’s children. They were the faceless pawns of chess, without a crown, without a cap, without horses, and without towers to take refuge. They were the first to go to die in the wars of the nobles, the first to defend the king and queen, although they never went up to the castle and even less entered the palace. In groups of a miles (thousands), they formed the militias. They were numbers. As in modern wars, they were going to kill and die, with fanaticism, defending a noble cause, in the double sense of the word. God, country, freedom. Noble causes that hid the interests of the nobles.

Little or nothing has changed since then. American soldiers returning from the wars of their nobles, arrive at the Atlanta airport and are applauded by the vassals who will then abandon them to the madness of their memories. Memories and even forgetfulness will chase them like the devil. Many will end up in begging, drugs, or suicide. When they no longer matter, they will be honored at unmarked graves or they will bring flowers to a fallen pawn, as abstract as in chess, called the Tomb of the Unknown Soldier. Especially if there are television cameras nearby.

Not to mention the thousand times higher number of civilians killed on the other side, which are not even clear numbers but estimates. Approaches that never reach the indignation of the big media or the comfortable conscience of the citizens of the First World, because the suppressed belong to inferior races, they are subhuman categories that want to attack us or threaten to take away our way of life by ceasing to be slaves. The attacks of the powerful nobles are so pre-emptive that they usually take out fifty children in a single bombardment without provoking speeches or outraged marches with world leaders at the forefront. Not even a timid January 6 in favor of peace and the justice of others.

Medieval pawns and vassals did not have faces or surnames because they had nothing to leave their children as an inheritance. They barely had a name and a reference to where they were born or what they did, when working was a sign of shame and, like now, a sign of need. To say that someone cannot afford a long break is said to be a worker. Being the son of a family of workers is a euphemism for being poor. It is not so serious, because, like the inferior races, the poor have no feelings.

“The poor also feel their sorrows,” says an employee at La casa de Bernarda Alba, and Bernarda, the poor aristocratic, replies: “But they forget them in front of a plate of chickpeas.”

The pain of those who are not close to power does not matter, just as fifty children killed by a bomb in a distant country do not matter. As fifty children caged in an immigration compound do not matter. As the poor and dark-skinned undocumented immigrants do not matter, because they are also criminals who have violated Our laws by working for us as slaves and stealing a salary that no slave deserves.

In ancient times, debt slaves were known as adictos (“addicts”). They were those who said, who spoke on behalf of their masters. They were tied to bondage. When centuries later the invention of hereditary slavery based on skin color was outlawed in the 19th century, slavery once again became a matter of addicts. Now they are poors tied to servitude by the necessity of their poverty, almost always hereditary, like the poor Europeans who used to sell themselves for five or ten years as slaves in North America.

But today’s indentured laborers are not just immigrants who must sell themselves at the cheap price of necessity; they are also those who, without hunger and without a sick mother on the other side of the border, decide to sell their word in exchange for physical and moral comfort. Like the slaves in ancient Rome, they are “addicted” not to a substance but to the values, morals, and ideas of their masters, the wealthy to whom we must thank for peace, order, and progress, as in in the 19th century black slaves had to thank the slavers for the shade of the trees, for the rain, and for the cornmeal, they ate twice a day. As in the 19th century, the slavers expanded with a rifle in one hand, with the discourse of the struggle for freedom in the other, and with their lackey and addicts behind.

As the Peruvian González Prada and the American Malcolm X denounced at the time, these addicts (“the good Indian”, “the good black”) are the worst enemies of justice and the liberation of their own brothers. The language, which preserves an infinite hidden memory, also knows that the word lackey was the name of the pimped squires of their masters, greedy mercenaries who walked behind their masters as remora fish travel glued to sharks.

But there are also those who have not sold their freedom at the price of necessity and are reluctant to inoculate themselves with the myth of “The country of freedom” where they “arrived voluntarily” and can leave, also “voluntarily”, cleaning the way to remoras and addicts. They are those illegal immigrants who occupy the lower echelons of the richest societies. Those who must sell their bodies, but do not sell their souls.

Many times, I have been asked if I am not afraid to write against the imperial mafias from the bowels of the beast, as José Martí used to say. True, it is not easy and I would gain much more by flattering power and accommodating my ideas to my personal interests. But there are things that are not bought by all the billions of modern nobles. Now, if we talk about courage, the first prize goes to undocumented immigrants. Above all, immigrants like Ilka Oliva-Corado. Domestic worker, talented painter, and writer, brave as a paper boat in a storm, woman, Guatemalan, proud black woman with no ties to her tongue. A worthy representative of the most long-suffering immigrants in the United States, expelled from their countries of origin, despised, exploited, and dehumanized by the societies that use them and by the societies that expel them to later receive their remittances.

JM, January 2022

majfud.org

Vermont Newspaper, 1836.

Nuevo enemigo, se busca

El enemigo nunca descansa… Tu misión es la nuestra”. Así y en primera plana, Lockheed Martin, una compañía privada que vende armamento de guerra (siempre haciendo referencia al “derecho de defensa” y a la “seguridad nacional”) se anuncia en el New York Times, por si hay algún otro comprador, aparte del gobierno. 50.000.000.000 dólares a la búsqueda de nuevos enemigos. El 31 de diciembre de 2021 el Wall Street Journal publicó un extenso análisis. Sólo el título comienza con una pregunta y termina con la resuesta: “Who Won in Afghanistan? Private Contractors. El ejército estadounidense gastó 14 billones de dólares ($14 trillions) durante dos décadas de guerra; los que se beneficiaron van desde los principales fabricantes hasta los empresarios”. Tras el nuevo fiasco militar en Afganistán, y tras semejante fortuna invertida por Washington en las compañías de la guerra, en los mercaderes de la muerte, es urgente encontrar un nuevo enemigo y un nuevo conflicto. Antes de una aventura mayor con China, la opción es clara: continuar violando los tratados de no expansión armamentístico de la OTAN hacia el Este, presionar a Rusia para que reaccione desplegando su ejército en la frontera con Ucrania y, acto seguido, acusarla de intentar invadir el país vecino. ¿No ha sido exactamente ésta la historia de los tratados firmados con los indígenas estadounidenses desde finales del siglo XVIII? ¿No ha sido exactamente este el orden y el método de actuación sobre la Fontera salvaje? Los tratados con otros pueblos han servido para ganar tiempo, para consolidar una posición (fuerte, base). Una vez convertidos en un escollo para una nueva expansión, se los viola acusando a la otra  parte de agresión o de incumplimiento. Por otra parte, el presidente Joe Biden necesita recuperar su alicaída popularidad. Tanto la impopularidad de los presidentes como el masivo apoyo que reciben luego de probar su masculinidad ejerciendo el bullying internacional, constituyen un patrón de larga data. Bastaría con recordar las dudas sobre la sexualidad del presidente William McKinley, el llamado a la masculinidad imperial de Washington y, finalmente, el mismo McKinley enviando al Maine a La Habana en 1898, con el cual la prensa amarilla inventará la guerra “Hispano Americana” para robarle Cuba a los negros rebeldes que luchaban contra España. Negocio redondo que, a juzgar por la historia de los últimos doscientos años, será apoyada por la mayoría del pueblo estadounidense o por todos los poderosos en Wall Street, Londres y Washington. JM, enero 2022 majfud.org
Captura de pantalla del New York Times del 24 de enero de 2022
majfud.org
https://www.jungewelt.de/artikel/421232.nato-und-usa-in-lateinamerika-ansteckendes-kriegsgeschrei.html

New enemy wanted

«Your enemy isn’t sitting still… Your mission is ours Thus, and on the front page, Lockheed Martin, a private company that sells weapons of war (always referring to the «right of defense» and the «national security») advertises in the New York Times, in case there is any other buyer, apart from of the government. 50,000,000,000 dollars in search of new enemies. On December 31, 2021, The Wall Street Journal published an extensive analysis. Only the title begins with a question and ends with the answer: “Who Won in Afghanistan? Private Contractors. The U.S. military spent $14 trillion during two decades of war; those who benefited range from major manufacturers to entrepreneurs.” After the new political and military fiasco in Afghanistan, and after such a fortune invested by Washington in the war companies, in the merchants of death, it is urgent to find a new enemy and a new conflict. Before a major adventure with China, the option is clear: continue to violate NATO’s non-expansion of arms to the East treaties, press Russia to react by deploying its army on the border with Ukraine, and then accuse Russia of trying to invade the neighboring country. Hasn’t this exactly been the history of treaties with Native Americans since the late 18th century? Wasn’t this exactly the order and method of acting on The Wild Frontier? Treaties with other peoples have served to buy time, to consolidate a position (yesterday a Fort, today a base). Once they become a stumbling block for further expansion, they are violated by accusing the other side of aggression or noncompliance. On the other hand, President Joe Biden needs to regain his flagging popularity. Both the unpopularity of presidents and the massive support they receive after proving their masculinity through international bullying, constitute a long-standing pattern. It would suffice to recall the doubts about the sexuality of President William McKinley, the big press’ call for imperial masculinity and, finally, McKinley himself sending the USS Maine to Havana in 1898, with which the yellow press would invent the “Spanish American war” to steal Cuba from the black rebels who were fighting against Spain. A win-win business that, judging by the history of the last two hundred years, will be supported by the majority of the American people or by all the powerful on Wall Street, London, and Washington. JM, January 2022 https://www.alainet.org/en/articulo/214800

Inmigrantes: el buen esclavo y el esclavo rebelde

En la Edad Media y en el Renacimiento europeo, el título de hidalgo pudo haber significado “hijo de algo” o “fiel a su amo”. Aunque su etimología es discutida, lo que está claro es que se trataba de un aspirante a noble, un aristócrata de segunda. Un noble hacía cosas nobles por herencia, mientras el vulgo era vulgar y los villeros eran villanos por naturaleza. Eran los hijos de nadie. Eran los peones sin rostro del ajedrez, sin corona, sin bonete, sin caballos y sin torres donde refugiarse. Eran los primeros en ir a morir en las guerras de los nobles, los primeros en defender al rey y a la reina, aunque nunca subían al castillo y menos entraban a palacio. En grupos de a mil, formaban las militias. Eran números. Como en las guerras modernas, iban a matar y a morir, con fanatismo, defendiendo una causa noble, en el doble sentido de la palabra. Dios, la patria, la libertad. Causas nobles que ocultaban los intereses de los nobles. 

Poco o nada ha cambiado desde entonces. Los soldados estadounidenses que vuelven de las guerras de sus nobles, bajan en el aeropuerto de Atlanta y son aplaudidos por los vasallos que luego los abandonarán a la locura de sus memorias. Los recuerdos y hasta los olvidos los persiguirán como el diablo. Muchos terminarán en la mendicidad, en las drogas o en el suicidio. Cuando ya no importen, serán honrados en tumbas sin nombres o les llevarán flores a un peón caído, tan abstracto como en el ajedrez, llamado Tumba del Soldado Desconocido. Sobre todo, si hay cámaras de televisión cerca. 

Por no hablar de las cifras mil veces mayores de los civiles muertos del otro lado, que ni siquiera son números claros sino estimaciones. Aproximaciones que nunca alcanzan la indignación de los grandes medios ni la conciencia confortable de los ciudadanos del Primer Mundo, porque los suprimidos pertenecen a razas inferiores, son categorías subhumanas que nos quieren atacar o amenazan con quitarnos nuestro way of life dejando de ser esclavos. Los ataques de los poderosos nobles son tan preventivos que suelen eliminar cincuenta niños en un solo bombardeo sin que provoque discursos ni marchas indignadas con lideres mundiales al frente. Ni siquiera un tímido 6 de enero a favor de la paz y de la justicia ajena.

Los peones y los vasallos medievales no tenían rostros ni tenían apellidos porque no tenían nada que dejarle a sus hijos como herencia. Apenas tenían un nombre y la referencia de dónde habían nacido o a qué se dedicaban, cuando trabajar era signo de vergüenza y, como ahora, signo no necesidad. Para decir que alguien no se puede dar el lujo de un descanso prolongado se dice que es un trabajador. Ser hijo de una familia de obreros es un eufemismo de ser pobre. No es tan grave, porque, como las razas inferiores, los pobres no tienen sentimientos. 

“Los pobres sienten también sus penas,” dice una empleada en La casa de Bernarda Alba, y Bernarda, la pobre aristocrática, responde: “Pero las olvidan delante de un plato de garbanzos”. 

El dolor de quien no está cerca del poder no importa, como no importan cincuenta niños suprimidos por una bomba en un país lejano. Como no importan cincuenta niños enjaulados en un recinto de inmigración. Como no importan los indocumentados pobres y de piel oscura, porque también son criminales que han violado Nuestras leyes trabajando para nosotros como esclavos y robando un salario que ningún esclavo se merece.

En la Antigüedad, los esclavos por deudas se conocían como “adictos”. Eran aquellos que decían, que hablaban en nombre de sus amos. Estaban atados a una servidumbre. Cuando siglos más tarde el invento de la esclavitud hereditaria y basada en el color de piel fue ilegalizado en el siglo XIX, la esclavitud volvió a ser cuestión de adictos. Ahora son pobres atados a una servidumbre por la necesidad de su pobreza, casi siempre hereditaria, como los pobres europeos que antes se vendían a sí mismos por cinco o por diez años como esclavos en Norteamérica. 

Pero los indentured laborers (“trabajadores sin salario”) de hoy no son sólo inmigrantes que deben venderse al bajo precio de la necesidad; también son aquellos que, sin hambre y sin una madre enferma del otro lado de la frontera, deciden vender su palabra a cambio de confort físico y moral. Como los esclavos en la antigua Roma, son “adictos”, no a una substancia sino a los valores, a la moral y a las ideas de sus amos, los millonarios a los cuales debemos agradecer la paz, el orden y el progreso, como en el siglo XIX los negros esclavos debían agradecerles a los esclavistas por la sombra de los árboles, por la lluvia y por la pócima que comían dos veces al día. Como en el siglo XIX, los esclavistas se expandieron con un fusil en una mano, con el discurso de la lucha por la libertad en la otra y con sus adictos detrás.

Como en su momento lo denunciaron el peruano González Prada y el estadounidense Malcolm X, estos adictos (“el buen indio”, “el negro bueno”) son los peores enemigos de la justicia y la liberación de sus propios hermanos. La lengua, que conserva una infinita memoria escondida, también sabe que la palabra lacayo era el nombre de los escuderos alcahuetes de sus amos, codiciosos mercenarios que caminaban detrás de sus amos como los peces remora viajan pegados a los tiburones.

Pero también están aquellos que no han vendido su libertad al precio de la necesidad y se resisten a inocularse el mito de “El país de la libertad” a donde “llegaron de forma voluntaria” y pueden irse, también “de forma voluntaria”, allanando el camino de las remoras y de los adictos. Son aquellos inmigrantes ilegales que ocupan los estamentos más bajo de las sociedades más ricas. Aquellos que deben vender sus cuerpos, pero no venden sus conciencias. 

Muchas veces me han preguntado si no tengo miedo de escribir contra las mafias imperiales desde las entrañas de la bestia, como decía José Martí. Cierto, no es fácil y mucho más ganaría adulando al poder y acomodando mis ideas a mis intereses personales. Pero hay cosas que no las compran ni todos los miles de millones de los nobles modernos. Ahora, si hablamos de coraje, el primer premio se lo llevan los inmigrantes indocumentados. Sobre todo, inmigrantes como Ilka Oliva-Corado. Empleada doméstica, talentosa pintora y escritora, valiente como un barquito de papel en la tempestad, mujer, guatemalteca, negra orgullosa y sin ataduras en la lengua. Una representante digna de los inmigrantes más sufridos en Estados Unidos, expulsados de sus países de origen, despreciados, explotados y deshumanizados por las sociedades que los usan y por las sociedades que los expulsan para luego recibir sus remesas.

JM, enero 2022

majfud.org

Blog de Ilka Oliva-Corado:

https://cronicasdeunainquilina.com/

Teoría del chorreo

Llamar «Teoría del derrame» a la Trickle-down theory es una mala traducción. «Teoría del chorreo» es lo que corresponde en el más profundo sentido de la palabra rioplatense. Es más, allá en el sur tenemos una imagen más realista que la famosa pirámide de vasos derramando prosperidad. Es la «Ley del gallinero».

Hace unos años usé esta metáfora en un artículo publicado en El Correo de la UNESCO y el traductor de la versión en inglés, el profesor Joseph Goldstein, dedicó días a encontrar un equivalente justo para esta expresión. En inglés no existe un dicho semejante, tal vez porque hace siglos que los anglosajones ven a las gallinas desde arriba.

majfud.org

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enero 2022

https://en.unesco.org/courier/2019-2/racism-does-not-need-racists

https://es.unesco.org/courier/2019-2/racismo-no-necesita-racistas

https://fr.unesco.org/courier/2019-2/racisme-na-pas-besoin-racistes

https://ru.unesco.org/courier/2019-2/dlya-rasizma-ne-nuzhny-rasisty

https://ru.unesco.org/courier/2019-2/dlya-rasizma-ne-nuzhny-rasisty

https://zh.unesco.org/courier/2019-2/chong-zu-zhu-yi-bu-xu-yao-yong-dun

Universidades infiltradas por el enemigo

Desde hace siglos, los conservadores se quejan de que no están bien representados en las universidades. La solución es simple: pónganse a estudiar. Pero no; están demasiado ocupados pensando cómo van a hacer mucha plata para convertirse en jefes y luego quejarse de que las universidades están infiltradas y no los representan.

JM, 7 de enero. 2022.

Universities infiltrated by the enemy

Conservatives have complained for centuries that they are underrepresented in universities. The solution is simple: go and study. But not; They are too busy thinking about how they are going to make a lot of money to become bosses and then complain that the universities are infiltrated by the enemy and do not represent them.

JM, January 7. 2022.

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Universidades infiltradas por el enemigo

Universities infiltrated by the enemy

El peligro de un nombre

Otra entrevista frustrada

Estudiante de Ciencias de la Comunicación: Usted se recibió de arquitecto en 1996 y ejerció la profesión por diez años. Supongo que habrá entrado varias veces en la Salón de Actos de la Facultad.

Jorge Majfud: Sí, muchas veces. Allí dictaban clases excelentes profesores como el arquitecto Mariano Arana y el doctor José Claudio Williman.

ECC: El arquitecto Arana era un reconocido marxista.

JM: Creo que no. Es un hombre con ideas de izquierda y fue intendente por el Frente Amplio. Daba clases de Historia de la Arquitectura. No recuerdo ninguna clase sobre Marx. Quien daba clases sobre economía marxista era el doctor Claudio Williman, como todos saben, un hombre del partido conservador, el Partido Nacional. Un hombre demasiado inteligente como para no asustarse dando clases sobre economía marxista, cuando por entonces la sola palabra ponía nerviosos a más de uno. Como ahora.

ECC: En las últimas horas ha surgido una polémica, a raíz de las acusaciones de la senadora Graciela Bianchi…

JM: No me diga.

ECC: La conoce, ¿verdad?

JM: Algo. Hace unos años declaró que la embajada de Estados Unidos en Argentina le había entregado documentos e información secreta que revelarían la responsabilidad del gobierno de Irán en el asesinato del fiscal argentino Nisman. Como me pareció una operación ilícita y bastante sospechosa por su inutilidad, amparado en la ley Freedom of Information Act solicité a Washington una copia de los documentos o, por lo menos, la confirmación de su existencia. Incluso los servicios secretos, que son maestros en ocultar (escribimos artículos y libros sobre esto), no se arriesgan a mentir por escrito ante un requisito legal de este tipo. Luego de tres meses, me respondieron a la Universidad por documentación impresa y firmada. No saben de qué habla la senadora. Ninguna información clasificada fue compartida con ella.

ECC: Volvamos a lo del principio. La senadora ha acusado a la justicia uruguaya de estar infiltrada por la izquierda…

JM: Sí, leí algo, pero, como en el caso que le mencionaba antes, no presentó pruebas.

ECC: Sí presentó. De la universidad salen los profesionales, y, como todos saben, está dominada por los marxistas. Como ejemplo, menciónó ese desgraciado hecho de que el salón de actos de su Facultad de Arquitectura ahora lleva el nombre de Ernesto Che Guevara.

JM: Esas no son pruebas, sino conjeturas. Y bastante retorcidas. Primero, recordemos que los jueces son formados en la facultad de derecho, no de arquitectura, y, que yo sepa, Derecho ha sido, junto con Veterinaria y Agronomía, una de las pocas facultades donde predominan los conservadores (escribí extensamente sobre las razones de por qué en el mundo las universidades suelen ser liberales o progresistas). Hasta las elecciones anteriores, el gremio de estudiantes predominante solía ser el gremio de los conservadores, no la FEUU. Y digo “predominante” por respeto, para no decir que “están dominados por” como les gusta decir de los demás quienes siempre han tenido el poder económico y político de un país. Segundo, que me parece risible la idea de que las universidades siempre están dominadas por algún teórico que muró hace décadas, mientras que quienes no se dedican al estudio y la investigación son siempre más listos o están en contacto con “la verdadera realidad”. Mitos en esteroides.

ECC: ¿Pero no le parece inaceptable que un salón de una facultad lleve el nombre de un asesino?

JM: Tengo entendido que fue un nombre votado democráticamente por los estudiantes. Aquí, en Estados Unidos, los estudiantes no votan ni para ir al baño. La democracia siempre molesta cuando los otros la ejercen.

ECC: ¿Usted hubiese votado para que pusieran ese nombre?

JM: No, porque me parece una figura que puede incomodar innecesariamente a algunos estudiantes que consideran al Che un asesino.

ECC: ¿Acaso no fue un asesino?

JM: No. Fue un revolucionario antimperialista. Artigas, San Martin, Bolívar, Washington, Lincoln, etc., mataron mucha gente en sus revoluciones. ¿Alguien cree que iban a las guerras armados con rosas y claveles? El Che y la Revolución cubana son productos directos del imperialismo estadounidense, algo que hunde sus raíces en el siglo XIX. Cuando la CIA decidió destruir la democracia de Guatemala en 1954, montó un inmenso operativo de propaganda para hacer creer al mundo que Árbenz era comunista, algo que ha sido reconocido por la misma CIA, pero no por sus mercenarios latinoamericanos. Árbenz no era comunista, pero si lo fuese, había sido elegido por el pueblo y no había violado ninguna ley, ni nacional ni internacional. El mismo caso de Allende en Chile y tantos otros. Por esta gracia, sólo en Guatemala la CIA y Washington son responsables de la masacre de 200.000 guatemaltecos, casi todos pobres. Masacre que se llamó “guerra civil”. El Che todavía no era El Che cuando vivía en Guatemala y por este terrible Golpe de Estado debió huir a México, donde conoció a otros exiliados de otra dictadora sostenida por Washington, los hermanos Castro. Cuando la Revolución cubana triunfó en 1959, el Che dijo: “Cuba no será otra Guatemala”, es decir, no sería inoculada con la propaganda de la CIA a través de medios “democráticos”. Cuando la CIA ya había puesto a Nardone en la presidnecia de Uruguay, en 1961 una maquinaria mayor fue derrota en Bahía Cochinos y le dió la razón histórica al Che: la CIA contaba con que su operación de propaganda iba a poner a la población contra Castro y resultó lo contrario. Y perdieron. Cuando Hugo Chávez, otro presidente democráticamente electo y acusado de dictador por esta tradición dictatorial, fue secuestrado en el golpe de Estado de 2002, muchos le reprocharon haber dejado que la gran prensa manipulase la opinión pública y mundial. Cuando Chávez recupera el poder y va contra estos conglomerados golpistas, es acusado de dictador.

ECC: Pero el Che ejecutó cobardemente a miles, sin piedad.

JM: Eso es lo que dice el exilio de Miami. Según la CIA, fueron unos cientos y fueron (según otro de sus informes) una cifra muy menor comparada a las ejecuciones del régimen de Batista. No es algo con lo que yo podría estar de acuerdo, pero los ejecutados eran miembros o colaboradores del criminal régimen anterior. La revolución nicaragüense no hizo lo mismo en 1979 y los militares y colaboradores de Somoza se reagruparon para convertirse en el grupo terrorista de los Contras (según Reagan “Luchadores por la libertad”), entrenados por la CIA y financiados por la Casa Blanca. En cuanto al adjetivo “cobarde” creo que no se aplica a El Che. Todos los capitanes, tenientes, generales de las dictaduras latinoamericanas desde el siglo XIX aparecían siempre cuando «el enemigo» estaba atado de manos. Los dictadores de las Repúblicas bananeras y los presidentes de los grandes imperios, aun hoy, envían sus poderosos ejércitos a aplastar cientos de miles de civiles inocentes, mientras esperan en sus despachos seguros, aguardando noticias del frente. Más allá de que podamos estar de acuerdo o no, El Che fue al frente de sus rebeliones. En Bolivia llevaba varias batallas ganadas con hombres mal alimentados y mal armados, enfrentando un régimen asesorado por criminales nazis contratados por la CIA, como Klaus Barbie y los fascistas de siempre, lamiendo las billeteras de las grandes corporaciones.

ECC: Todo eso es pasado. Es hora de derrumbar los monumentos del pasado.

JM: De memoria y olvidos mercenarios estamos hechos. El Che fue ejecutado en 1967, pero las practicas imperiales de las Megacorporaciones continuan con sus mutaciones virales. Más que por el nombre de El Che Guevara en una modesta sala de una Universidad, sería más urgente comenzar a derribar monumentos a los genocidas del poder global, como Fructuoso Rivera en Uruguay, Franco en España, Robert Lee en Estados Unidos, por no mencionar genocidas más recientes, como George Bush, Tony Blair y José María Aznar, todos intocables.

[correos del 7 de enero]

ECC: Disculpe la molestia, pero creemos que no vamos a usar esta entrevista por el momento.

JM: Tal vez pueda publicarla en mi blog personal?

ECC: Haga como quiera, pero no use mi nombre.

7 de enero de 2022

majfud.org

El gigante en curso de colisión con su pasado

Durante el feriado de Acción de Gracias recorrimos Nueva York. Mi hijo tenía una percepción idealizada de la ciudad de la vez que volvimos para participar de una charla en la ONU. Yo también tengo buenos recuerdos de Manhattan. Es una de la pocas ciudades del país donde la memoria urbana no es asesinada cada día con nuevos contenedores de Walmart, Target, McDonald’s, Chick-Fil-A, Dollar General y otras pocas cadenas que venden lo mismo con diferentes colores.

Luego de unas decenas de viajes en autobús y metro, queda una imagen bastante aproximada a la realidad del pueblo. Arriba, youtubers que se creen listos repitiendo estupideces; un frío acentuado por las eternas sombras y el mal humor de sus habitantes. Abajo, gente que debería estar recibiendo tratamiento en una institución psiquiátrica (un hombre amenazando con suicidarse otra vez; una indigente durmiendo en el frío que rechazó un desayuno completo de Starbucks que le llevó mi esposa diciendo que ya había desayunado); estaciones de metro que se llueven (Parsons, Queens) o llevan a túneles sucios y oscuros (14 St., etc.). Es como habitar en una película distópica de Terminator o de la serie Beauty and the Beast (no por casualidad, las dos con Linda Hamilton). Nada que un centésimo de los 14 trillones de la guerra en Afganistán no hubiesen solucionado.

Antes del reinicio de las clases en enero, recorrimos la costa de Georgia y Carolina del Sur. La simpatía de la gente del sur contrasta con la antipatía de los neoyorquinos. Pero las apariencias engañan. Cuando dejé las largas sombras de Pensilvania por Florida, a pesar de las promesas del oro y el moro, el director del programa de Lincoln University me advirtió: “Nadie deja un puesto como este. Los sureños te sonreirán antes de clavarte un cuchillo por la espalda”. Pero las burbujas de las universidades estadounidenses no se parecen mucho a las otras burbujas de la sociedad. Otro divorcio social que explica la obsesión por la Unión.

Diferentes teorías explican la costumbre de los estadounidenses de sonreírle a los extraños por su pasado de inmigrantes, cuando el lenguaje no verbal era el primer recurso. Lo cual se contradice con los provincianos sonrientes del sur y los cosmopolitas gruñones del norte. Para explicarlo, tal vez se debería recurrir al pasado esclavista y segregacionista y a la Cultura de las máscaras, sobre la cual ya he escrito extensamente una década atrás.

En Savannah y en Charleston saqué varias fotos de monumentos que honran a los generales y héroes de la Confederación, pero eran tantos que dejé de interesarme. En Charleston (la ciudad que en 1807 horrorizó a Simón Bolívar cuando vio con sus ojos el comercio de esclavos, lo que contradecía su admiración por la Revolución americana) no es raro ver gigantes 4×4 flameando banderas tamaño sábana de la Confederación, el único grupo terrorista que estuvo a punto de destruir el país para salvar la esclavitud y que ahora se consideran la flor y la nata del patriotismo y la libertad. Su calle principal todavía se llama Calhourn, en honor al senador que durante la guerra inventada contra México (para expandir la esclavitud, pero en nombre de la libertad y la civilización), afirmó en el Congreso: 

Ni en sueños hubiésemos aceptado integrar en nuestra Unión otra raza que no sea la caucásica. El nuestro, Señor, es un gobierno de la raza blanca, de la raza libre. Incorporar todo México sería incorporar una raza de indios y mestizos”.

Estas no eran solo sus ideas sino las ideas de todo el Sur blanco y de muy buena parte del norte. Tradición americana que inspiró al nazismo en Alemania (al decir de Hitler) y al mesianismo estadounidense, en simbiosis con el poderío económico y militar. Los amos y los fuertes de ayer son las corporaciones y las bases militares de hoy.

Ahora, desde varios profesores hasta Jimmy Carter han comenzado a advertir de una próxima dictadura en Estados Unidos, como si debiésemos asumir el mito nacional de que vivimos en el modelo superior, y exportable, de democracia. Como si el país de las máscaras y de la fe sobre la realidad alguna vez hubiese sido algo muy distinto. Lo distinto es (1) un fuerte sentimiento de frustración debido a su propio sistema socioeconómico, exportado como modelo de éxito, y (2) otra guerra perdida y la ausencia de una nueva, mediática, que alivie las profundas divisiones internas. Y violencia que no se exporta, se consume en el mercado interno.

La última encuesta de la Monmouth University revela que un tercio de la población (75 por ciento de los republicanos) cree que Joe Biden robó las elecciones de 2020. Según tantos millones de estadounidenses, incluidos representantes y senadores, Donald Trump fue el ganador. Nada diferente a los confederados esclavistas cuando perdieron la guerra en 1865.

Trump ni siquiera ganó las elecciones cuando fue electo presidente en 2016. Recibió tres millones de votos menos que su oponente, Hillary Clinton (sí, cuál peor). Como fue el caso de George Bush en 2000, el sistema electoral, heredado de los tiempos de la esclavitud para beneficiar a los estados del sur, llenos de negros sin derecho al voto, convirtió en presidente a dos candidatos que nunca lo habrían sido en cualquier otro país donde cada voto vale lo mismo.

El problema no es que Biden pudo haber manipulado el conteo de votos, lo cual es casi imposible. El problema es que el sistema electoral es anacrónico y muy poco democrático. Los estados despoblados del centro, rurales y conservadores, necesitan medio millón de votos para poner un poderoso senador en el Congreso. Los estados con mayoría de asiáticos, negros y latinos, necesitan entre diez y veinte millones de votos y el doble de votos por cada elector.

Por si eso fuese poco, ante el crecimiento de la diversidad étnica, se han revivido las estrategias de las leyes Jim Crow, cuando en 1868 los negros se convirtieron en ciudadanos: leyes que hacen más difícil el voto de las minorías con derecho a voto. Ahora las nuevas leyes aprobadas en estados como Texas consisten en hacer el voto más complicado para aquellos más pobres. Pobres que suelen ser negros o latinos, aunque no queda claro si son más odiados por negros, por latinos o por pobres. Por no entrar a considerar la vieja y ahora revivida estrategia de gerrymandering, por la cual se trazan las líneas de distritos electorales de forma de anular alguna minoría en cualquier distrito. (Si cortas un pastel de vainilla con corazón de chocolate, cada porción tendrá mayoría de vainilla, pero el chocolate tendrá cero representantes.)

En las últimas dos décadas, el sur de Estados Unidos se ha desarrollado más que el norte, justo cuando el país comienza a percibir la caída de su imperio. Esta caída, como toda crisis verdadera, traerá cambios impensados años atrás. El drama estará en una combinación de pérdida de poder geopolítico y un fortalecimiento de las raíces de esta nación, que no son la democracia, como se repite, sino el racismo y el sentido mesiánico de superioridad moral. 

El profesor Richard Hasen ha advertido que una “democratic emergency” ya está aquí. Tienen en mente una especie de dictador estilo República Bananera. No es que algo así sea imposible, pero no es necesario. Estados Unidos nunca fue una democracia plena y los fanáticos que niegan la realidad y están dispuestos a tomar armas para “defender la libertad” no surgieron ahora sino siglos atrás. 

Otra vieja máscara. La obsesión racial oculta el hecho de que las mayorías blancas son, en realidad, marginados económicos. Un puñado de multimillonarios, hombres y blancos, tiene más que todos sus rabiosos defensores sumados.

Que Trump sea el mesías de la empobrecida clase trabajadora no es casualidad.

JM, 6 de enero de 2022

majfud.org

Nueva York, metro. Foto familiar, tomada por el autor de este articulo.

Calle Calhoun, Charleston, Carolina del Sur. Foto tomada por el autor de este articulo.

Dollar Tree

La inflación global

Por años, la cadena Dollar Tree se llamó así por vender todo a un dólar. Durante las diferentes crisis y durante la última pandemia, esta poderosa firma con más de quince mil locales en todo el país floreció. Cuanto peor estaba la población, más vendían. Algunos artículos no valían tanto y otros valían algo más. Pero el negocio funcionó así por años, hasta que la inflación obligó a facturar cada producto a 1,25 dólares.

Al pasar por la caja y verme obligado a pagar un cuarto más por todo, le pregunté a la empleada si habían recibido un aumento salarial del 25 por ciento.

Me miró con cariño.

Hace diez años que en la mayoría de los estados de Estados Unidos no se toca el salario mínimo para no arruinar a los sacrificados empresarios.

En el país más rico del planeta (por razones de hegemonía que no aplican a los paises capitalistas pobres), la pobreza de las clases bajas y las frustraciones de la clase media continúan creciendo.

Casi tanto como la fortuna del Cero-coma-cero-cero-cero-cero-uno porciento de la población.

JM, Diciembre 31, 2021

Dollar Tree