nota al margen. la CIA y su decisión sobre quién vive y quién muere

la respetable cadena de radio estatal de Estados Unidos, NPR (no puedo decir lo mismo de la mafia privada de CNN y FOX), ha reportado que la CIA debatió entre matar o secuestrar a #juliananssange hace un año. volvemos a insistir: se entiende que los países tengan servicios de espionaje, pero este tipo de «Gobiernos paralelos» (ya denunciados en La Frontera Salvaje) que deciden quiénes viven y quiénes mueren sin siquiera el conocimiento de los congresos o de la justicia (y menos de la población) de sus propios países, son pura mierda genocida con una larga tradición. luego vienen los idiotas de siemrpe a contarnos que el Che Guevara ordenó la ejecución de los colaboracionostas de Batista como si fuese el principio y el final de toda la Historia, como si millones de masacrados por esta paranoia multibillonaria de Washington y de la CIA no exisitera…¿Se pueden ir a la remierda?

Esclavistas, millonarios y sindicatos en EE.UU.

Al ser una crisis controlable (aunque trágica) el Covid-19 no hizo colapsar el sistema global capitalista, pero envió al CTI a su hijo pródigo, el neoliberalismo. El principio del egoísmo individual como fórmula de la prosperidad colectiva de Adam Smith (el dogma más perverso de la historia moderna) ha sido puesto en cuestionamiento, sobre todo con la lentísima aceptación del cambio climático. Al igual que en la depresión de los años 30, en esta crisis los estados confirmaron su rol de bomberos, no por sus ejércitos sino por sus servicios sociales. La percepción positiva de los sindicatos trepó veinte puntos en pocos años y la de los militares cayó del 70 en 2018 al 56 por ciento, aún antes del fiasco de Afganistán. 

Al igual que en los 30, se comienza a reconsiderar el rol de diferentes organizaciones populares, como los demonizados sindicatos. Por un lado, se ha alcanzado un mínimo histórico en el número de afiliados (11 por ciento; seis por ciento en el sector privado) y, por el otro, llegamos a un máximo (desde 1965) de percepción positiva del 68 por ciento, 20 puntos sobre la medición anterior de 2009. Si consideramos el grupo de jóvenes menores de 34 años, la aprobación llega al 77 por ciento.

Durante esta pandemia, la fortuna de individuos como Jeff Bezos y Elon Musk se multiplicó, mientras el salario mínimo es el mismo desde 2010. Hoy Tesla vale casi tanto como la economía de Australia y Amazon más que toda Canadá. Pero no se puede inflar un globo por siempre. Los diversos estudios que confirman la existencia de una correlación entre agremiados y la brecha de ingresos entre los ricos y la clase trabajadora han germinado en la conciencia popular. Las nuevas generaciones serán culpadas de la decadencia hegemónica de Estados Unidos, pero su percepción es consecuencia de esa misma decadencia que los mantiene atrapados en deudas y falta de perspectivas (algo que también los profesores percibimos cada día en nuestros estudiantes).

La sobrevivencia de la cultura esclavista

En 1865 los confederados del sur fueron derrotados por los unionistas de Lincoln pero, a partir de ahí, comenzaron a ganar múltiples batallas políticas y culturales que persisten hasta hoy. No sólo sus generales fueron indultados por intentar destruir el país; no solo lo regaron con monumentos a los racistas más radicales de la historia, sino que consolidaron la vieja cultura de la impunidad de la extrema derecha y revirtieron varios logros legales de los negros, de los mestizos y de los pobres con las leyes Jim Crow, con golpes de estado cuando los negros ganaron elecciones, con políticas de segregación y exclusion, con la creación de guetos urbanos para negros a través del trazado de autopistas, y con la criminalización de negros y latinos a través de excusas, como la más reciente guerra contra las drogas. 

Pero hubo una herencia aún mayor en el corazón ideológico del país. No sólo le arrancaron Texas y el resto de los estados del Oeste a México para reinstalar la esclavitud donde era ilegal, sino que aventureros como William Walker la legalizaron apenas se autonombraron presidentes de paises como Nicaragua, u operaron en diversas “repúblicas bananeras” sin respetar ninguna ley de las “razas inferiores”. Luego, de forma deliberada, exportaron el consumismo a su patio trasero para reemplazar la esclavitud legal por la esclavitud asalariada. 

Quienes eran minoría en Estados Unidos lograron imponer un sistema electoral que persiste hasta hoy para dominar la política en Washington. De la misma forma que esos poderosos esclavistas del sur expandieron la esclavitud por generaciones en nombre de la civilización y la libertad, luego de la Guerra civil impusieron la idea de que la libertad y la prosperidad dependían de los empresarios millonarios. Amenazar su prosperidad era amenazar la prosperidad y la existencia de toda una nación. La más reciente “Teoría del derrame” no es otra cosa que la continuación de la teoría del amo como benefactor de sus esclavos. La idea de que son los ricos quienes crean empleo y no los trabajadores, no es otra cosa que la continuación de la sacralización de los amos y la demonización de los esclavos, convertidos ahora en asalariados. 

A dos décadas de la derrota de 1865, se evitó recordar la masacre de Chicago celebrando el “Día de los trabajadores”; se lo reemplazó con un día abstracto, el “Día del trabajo”, justo cuando los sindicatos de obreros eran fuertes en los estados del norte. No por casualidad, cuando en 1935 F. D. Roosevelt promovió la Ley Wagner para apoyar a los sindicatos en un Nuevo Contrato Social que sacaría al país de su mayor crisis económica, en los estados que antes conformaron la Confederación casi no hubo sindicalización.

En la historia nada se crea ni se destruye completamente. Todo se transforma. El “Destino manifiesto” se continuó con la retórica del liderazgo de “La raza/el mundo libre”. La obsesión anglosajona de tener todo bajo control, sobre todo a las razas inferiores que no sabían gobernarse, se continuó con la excusa de la guerra contra el comunismo durante la Guerra Fría… y más allá. El zar de la prensa William Hearst fue un millonario progresista (mientras sus clientes fueron trabajadores) hasta que Franklin Roosevelt promovió, con nuevas leyes, el derecho de los trabajadores a agremiarse. Entonces se convirtió en el primer McCarthy antes de la Guerra Fría. Hearst fue uno de los inventores de la prensa amarilla y de la Guerra contra España (junto con el venerado Pulitzer) que le secuestró la revolución a los cubanos en 1898. Tres décadas después, atendiendo a sus intereses económicos, lanzó una campaña mediática identificando a Roosevelt y los sindicatos con el comunismo, como antes se identificó a los negros con el caos y con una imaginaria violacion colectiva de las hijas rubias. Su coqueteo con el nazismo (como el de tantos otros millonarios de este lado) tenía todo de la tradición del Sur esclavista: la raza superior, la clase dominante es la salvación de la civilización, la libertad y el progreso. 

Sindicatos en Estados Unidos hoy

No pocos esclavos apoyaron la esclavitud. No pocos asalariados apoyaron a millonarios poderosos como Herbst. En abril 2021 los trabajadores de Amazon en Alabama votaron (1798 a 738) contra el establecimiento de un sindicato, a pesar de sus paupérrimas condiciones de trabajo, lo que demuestra que los mitos nacionales (si los millonarios sufren, se acaba el mundo) son más fuertes que las necesidades personales. Una moraleja reproducida por asalariados y empresarios que venden en la calle se hizo viral entre los hispanos de Florida: “Los ricos madrugan como pobres y los pobres duermen como ricos”

Pero hay otras razones: Amazon acosó a sus trabajadores de Alabama por email y con reuniones individuales para que votaran en contra. Práctica que luego llamó “educación”. La vieja tradición esclavista de educar a los de abajo para que apoyen los intereses de los de arriba. 

Según un proyecto de ley del nuevo gobierno, conocido como Protecting the Right to Organize, estas prácticas de acoso podrían ser penalizadas con 50.000 dólares. Una propina para Walmart o Amazon, pero algo es algo. Aún así, es probable que el partido Republicano lo boicotee en el senado.

Estamos marchando a un escenario similar al de la Segunda República española un siglo después. Por un lado las organizaciones sindicales con su utopía y, por el otro, la derecha nacionalista refugiada en el pasado. Algún día, tal vez dentro de unas décadas, los historiadores verán nuestro tiempo como la culminación de un absurdo: un puñado de familias acaparando casi toda la riqueza del mundo y defendida por el resto, como los esclavos defendían a sus amos. 

JM, octubre 2021

Slavers, Corporations, and Unions in the US

Being a controllable (albeit tragic) crisis, Covid-19 did not make the capitalist global system collapse, but sent its prodigal son, neoliberalism, to the ITC. The principle of individual selfishness as a formula for collective prosperity by Adam Smith (the most perverse dogma in modern history) has been called into question, especially with the very slow acceptance of climate change. As in the depression of the 1930s, in this crisis, the governments confirmed their role as firefighters, not by their armies but by their social services. The positive perception of the unions climbed twenty points in a few years and that of the military fell from 70 in 2018 to 56 percent, even before the fiasco in Afghanistan.

As in the 30s, the role of different popular organizations, such as the demonized unions, is beginning to be reconsidered. On the one hand, a historical minimum has been reached in the number of affiliates (11 percent; 6 percent in the private sector) and, on the other, we reached a maximum (since 1965) of positive perception of 68 percent, 20 points over the previous measurement of 2009. If we consider the group of young people under 34 years of age, the approval reaches 77 percent.

During this pandemic, the fortunes of individuals like Jeff Bezos and Elon Musk multiplied, while the minimum wage is the same since 2010. Today Tesla is worth almost as much as the economy of Australia and Amazon more than all of Canada. But you can’t inflate a balloon forever. The various studies that confirm the existence of a correlation between union members and the income gap between the rich and the working class have germinated in the popular consciousness. The new generations will be blamed for the hegemonic decline of the United States, but their perception is a consequence of that same decline that keeps them trapped in debt and lack of prospects (something that professors also perceive every day in our students).

The survival of the slave culture

In 1865 the southern Confederates were defeated by the Lincoln Unionists but, from there, they began to win multiple political and cultural battles that persist to this day. Not only were his generals pardoned for trying to destroy the country; They not only strewn it with monuments to the most radical racists in history, but they consolidated the old culture of impunity of the extreme right and reversed several legal achievements of blacks, mestizos, and the poor with the Jim Crow laws, with coups when blacks won elections, with policies of segregation and exclusion, with the creation of urban ghettos for blacks through the layout of highways, and with the criminalization of blacks and Latinos through excuses, such as the most recent war on drugs.

But there was an even greater heritage in the ideological heart of the country. Not only did they tear Texas and the rest of the western states from Mexico to reinstate slavery where it was illegal, but adventurers such as William Walker legalized it as soon as they named themselves presidents of countries like Nicaragua, or operated in various “banana republics” without respecting any law of the “lower races.” Then they deliberately exported consumerism to their backyard to replace legal slavery with wage slavery.

Those who were a minority in the United States managed to impose an electoral system that persists to this day to dominate politics in Washington. In the same way that those powerful southern slaveholders spread slavery for generations in the name of civilization and freedom, after the Civil War, they imposed the idea that freedom and prosperity depended on wealthy businessmen. To threaten their prosperity was to threaten the prosperity and existence of an entire nation. The most recent “trickle-down theory” is nothing more than the continuation of the theory of the master as a benefactor of his slaves. The idea that it is the rich who create jobs and not the workers, is nothing more than the continuation of the sacralization of the masters and the demonization of the slaves, now converted into low-wage earners.

Two decades after the defeat of 1865, it was avoided to remember the Chicago massacre by celebrating “Workers’ Day”; instead, it was replaced with an abstract day, “Labor Day,” just when labor unions were strong in the northern states. Not by chance, when in 1935 F. D. Roosevelt promoted the Wagner Act to support the unions in a New Deal that would bring the country out of its greatest economic crisis, in the states that previously made up the Confederation there was almost no unionization.

Nothing in history is created or completely destroyed. Everything transforms. Manifest Destiny was continued with the leadership rhetoric of “the free race,” then “the free world.” The Anglo-Saxon obsession to have everything under control, especially the inferior races that did not know how to govern themselves, was continued with the excuse of the war against communism during the Cold War … and beyond. Press Czar William Hearst was a progressive millionaire (while his clients were workers) until Franklin Roosevelt promoted, with new laws, the right of workers to unionize. Then he became the first McCarthy before the Cold War. Hearst was one of the inventors of yellow journalism and the Spanish-American War (along with the revered J. Pulitzer) that kidnapped the Cuban revolution in 1898. Three decades later, serving his economic interests, he launched a media campaign identifying Roosevelt and the unions with communism, as before blacks were identified with chaos and with imaginary gang rape of blonde daughters. His flirtation with Nazism (like that of so many other millionaires on this side) had everything from the South slave tradition: the superior race, the ruling class is the salvation of civilization, freedom, and progress.

Unions in America Today

Not a few slaves supported slavery. Not a few low-wage earners supported powerful millionaires like Herbst. In April 2021, Amazon workers in Alabama voted (1798-738) against the establishment of a union, despite their very poor working conditions, proving that the national myths (if millionaires suffer, the world ends) are stronger than personal needs. A moral reproduced by wage earners and businessmen who sell on the streets went viral among Hispanics in Florida: “The rich get up early as poor and the poor sleep as rich.”

But there are other reasons: Amazon harassed its Alabama workers by email and with one-on-one meetings to get them to vote against it. A practice that it later called “education.” The old slave tradition of educating those below to support the interests of those above.

According to a new government bill, known as Protecting the Right to Organize Act, these harassing practices could be penalized with $ 50,000. A tip for Walmart or Amazon, but something is something. Still, the Republican party is likely to boycott it in the Senate.

We are marching to a scenario similar to that of the Second Spanish Republic a century ago. On the one hand, the trade union organizations with their utopia and, on the other, the nationalist right-wing mutinying in the past. Someday, perhaps decades from now, historians will see our time as the culmination of absurdity: a handful of families hoarding almost all the wealth in the world and defended by the rest, as slaves defended their masters.

JM, October 2021

Los ricos también lloran (nota al margen)

Este meme moralista se ha hecho popular entre los «hispanos» de Florida. Un poquito harto de verlo, he preguntado a quienes lo reproducen si son ricos.

Todos me han bloquedo.

En fin, un alivio poner cierta distancia con toda esa anfetamina intelectual.

«La gente rica madruga como si fuera pobre

La gente pobre duerme como si fuera rica

Tu éxito depende de tu mentalidad»

May be an image of 1 person and text that says 'LA GENTE RICA MADRUGA COMO SI FUERA POBRE LA GENTE POBRE DUERME COMO SI FUERA RICA. TU ÉXITO DEPENDE DE TU MENTALIDAD'

Los servicios secretos también apoyan el arte

En 1970 los servicios de inteligencia de EE.UU. (CIA y otros) tenían un presupuesto de 8 millones de dólares e invertían en propaganda (artículos, editoriales y cables plantados) en diarios, revistas, radios, TV y en la promoción de canciones y libros en casi todos los países de la región—incluso en Estados Unidos, a pesar de que no tenían jurisdicción (Operation Mockingbird).

Hoy su presupuesto de 60.000 millones. No vamos ser malos y pensar que dejaron de apoyar el arte y la cultura con un poquito más.

JM, octubre 2021

Mauricio Macri y la vieja cuña del poder en las universidades

El expresidente de Argentina Mauricio Macri anunció: “fui convocado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la UIF para ser parte de su programa de liderazgo académico”. Como aman la palabra “liderazgo” la ensartan también en eso de “académico”. También anunció que dará clases. En realidad, no lo han nombrado profesor (sería contra las reglas) sino que le han otorgado una beca “Senior leadership fellow” para compartir “su visión de liderazgo para implementar políticas de libre mercado en su país”. Al menos son objetivos y no dicen “por su éxito económico y social”. Según el sistema académico, este es un cargo temporal y por invitación, diferente al proceso de varios meses de competencia y selección entre cientos de candidatos especialistas en un área que requiere la selección de cada profesor. 

Sin duda, otra forma de jugar con el sistema. El sistema de comités, con puntajes y votaciones para la elección de profesores en este país es bastante transparente. Por lo menos más transparente que en casi cualquier otra área del mercado laboral. Pero los políticos y los voceros de El Uno (el 1%) suelen protestar porque los profesores en Estados Unidos tienden a ser progresistas (45 % vs. 9 % de conservadores). Ello se debe a razones naturales: los poderosos, los dueños del dinero no necesitan ideas; aquellos que aman el dinero y el poder tampoco se dedican al estudio o a la investigación. Estos son, por regla, asalariados, gente apasionada por la investigación y no por la acumulación patológica de capitales. Por la misma razón, no abundan muchos capitalistas entre los sindicatos de obreros. No, no todos queremos ser millonarios; lo que no queremos es que nos gobiernen los millonarios, los secuestradores de democracias en nombre de la democracia. 

Pero el poder no acepta áreas sin intervenir y, por eso, abundan las propuestas para “equilibrar” el profesorado entre “izquierda” y “derecha”, como si se tratase de una balanza para disimular que en realidad estamos hablando de políticas “de los de arriba” y políticas “de los de abajo”. No deja de ser una paradoja el hecho de representar la política como algo horizontal y equilibrado como una balanza cuando el poder político y económico se distribuye entre El Uno y el restante 99 por ciento. Lo único “equilibrado” consiste en que, por razones de “combo político” (Dios, el patriotismo y los capitales), las elecciones entre El Uno y un partido del 99 por ciento suelen terminar en un empate técnico. El Uno tiene casi tanto capital como el resto de la población, pero sabe cómo invertirlo.

Las universidades estadounidenses invitan a figuras conocidas, incluso reconocidos fracasos como Macri, por tres razones: 1. Por marketing. 2. Porque el invitado realmente tiene algo que decir o cuando se trata de una figura reconocida, como “caso de estudio”. La mayoría sabe que no va a aprender nada de estos personajes, pero les interesa ver en directo cómo un mono pela una banana. 3. Porque son una forma de “equilibrar” la tradicional tendencia del profesorado a pensar “diferente a nosotros”, es decir, diferente a los dueños del dinero y de los países a través del secuestro de las democracias liberales. 

¿Dónde está el quiebre democratico en las universidades estadounidenses que facilita esta tercera razón? Por un lado, las leyes académicas se escriben y se votan democráticamente por las asambleas de profesores, por lo cual incluso una universidad privada sin fines de lucro funciona como cooperativa: su objetivo no es la acumulación de capitales, como en cualquier empresa. Sin embargo (lo he mencionado en las asambleas), desde este nivel hacia arriba, hasta las universidades públicas dejan de ser democráticas, como lo son muchas universidades latinoamericanas y europeas donde los estudiantes, los profesores y los exalumnos tienen derecho a votar por sus autoridades. En Estados Unidos no. Funcionan como El Vaticano. Así como los cardenales eligen al Papa y el Papa elige a los cardenales, así funcionan las universidades estadounidenses en su nivel ejecutivo: los miembros del board of trustees (directorio) eligen al presidente y el mismo ejecutivo elige a los miembros del board of trustees

Cierto, estas universidades suelen destacarse por sus investigaciones, pero ello se debe al poder económico (producto del poder hegemónico) que hace posible que la mayoría de los inventores sean extranjeros. Pero si hablamos de democracia, no hay discusión. Sus cúpulas ejecutivas son tan antidemocráticas como cualquier gran empresa; y como cualquier gran empresa se representan como los “líderes del mundo libre”.

Es por eso que, cada tanto, algún miembro de algún directorio (muchos empresarios de peso y con una tendencia ideológica opuesta al profesorado y que a nadie se le ocurriría cuestionar) decide promover el “equilibrio ideológico” sin competencia académica, por lo cual no es raro que los invitados a dar discursos de graduación o apuntados a dedo, como Macri, sean de la misma ideología del poder. 

Por supuesto que estos repetidos llamados a “equilibrar las tendencias ideológicas entre los profesores” tampoco se aplican a las bolsas del mundo, ni a las iglesias, ni a los directorios de las grandes empresas como Amazon o Facebook. No, porque toda gran empresa es una perfecta dictadura y el modelo (cada vez tengo menos dudas) procede del sistema esclavista, supuestamente derrotado en 1865.

No es raro que la maquinaria mediática haya insistido sobre la sabiduría administrativa del hombre de negocios como presidente, reduciendo la complejidad humana de un país a la realidad unidimensional de una empresa exitosa. Aunque las empresas exitosas están siempre protegidas por los Estados, su retórica es anti-Estatal. Quieren eliminar el Estado que las limita pero acrecentarlo en las áreas que las sostienen, como las fuerzas de represión (la policía, los ejércitos) mientras maldicen y se benefician de los servicios que les ahorran ocuparse de sus empleados (escuelas, hospitales, pensiones) y de la infraestructura que usan y abusan (calles, autopistas, alumbrado público, Internet, aeropuertos) mientras reclaman que se les bajen los impuestos o evaden billones de dólares en sus cuentas offshore–algo sobre lo que el expresidente Macri sí puede dictar cátedra. 

Por una simple trampa lingüística, un pequeño “empresario” que lucha cada día por pagar unos pocos salarios se considera parte del mismo gremio de Jeff Bezos y Elon Musk, y los defiende más que a sus empleados. Mientras que su único poder político es un voto, una corporación empresarial tiene el poder de presionar legisladores, de comprar candidatos con sus mega donaciones y, como en Estados Unidos, de escribir las leyes que luego los senadores del pueblo van a votar. Y todos felices, aunque, por simple lógica matemática, el 99 por ciento de quienes sueñan con llegar a ser parte de El Uno nunca alcanzarán la utopía neofeudal, porque el sistema que defienden está hecho para el éxito del 0,01 por ciento, esos especialistas en secuestrar todo el progreso de la humanidad de los últimos siglos y presentarlo como mérito propio al tiempo que se embolsan las ganancias de ese progreso, casi todo creado por radicales demonizados y por inventores asalariados. 

De igual forma, estos “institutos académicos” inventaron el mito del “Milagro chileno” para Pinochet, apoyado por toneladas de dólares desde Washington (poco después de estrangular la economía de ese mismo país porque “los chilenos votaron irresponsablemente” por Allende, según Nixon y Kissinger). Aun así, no pudieron evitar crisis tras crisis, las que no dejaron un Chile mejor y ni siquiera un crecimiento del PIB mucho más elevado que el de otros países “fracasados”. Lo mismo las bombas de dólares para el rescate de los títeres aliados, como, por ejemplo, el de Carlos Andres Pérez ante el Caracazo de 1989, al mismo Macri en 2018, junto con el bloqueo mediático y económico de los “modelos fracasados”.

Ahora, como las universidades de Estados Unidos son islas progresistas en mares de conservadurismo, los dueños del dinero invitan como “profesores” a políticos fracasados o responsables de arruinar países como Domingo Cavallo, José María Aznar o Mauricio Macri–todos precedidos por el título “liderazgo”.

JM, octubre 2021

https://www.pagina12.com.ar/380707-mauricio-macri-y-la-vieja-cuna-del-poder-en-las-universidade

La espina de Galeano en Uruguay

Pese al obvio ninguneo del gobierno uruguayo en el Cincuenta aniversario de Las venas abiertas de América Latina a una de las máximas figuras literarias del continente (disimulada con tributos –aunque merecidos– a José Enrique Rodó), otros países tienen la decencia de rescatar a Eduardo Galeano, un gigante imposible de disimular https://twitter.com/majfud/status/1447289562091429896

JM, octubre 2021.

Documentos desclasificados sobre paramilitares colombianos

Washington, DC, 4 de octubre de 2021. Reportes desclasificados del Departamento de Estado y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) «reconocen la relación de larga data entre las fuerzas de seguridad del Estado [colombiano] y los paramilitares». Estos informes serán utilizados como evidencia para el juicio contra un exlíder paramilitar colombiano iniciado la semana pasada en un tribunal federal de Estados Unidos en Miami.

 El juez federal Edwin Torres determinó que Carlos Mario Jiménez, el exlíder paramilitar conocido como «Macaco», fueron responsables del asesinato del líder comunitario colombiano Eduardo Estrada en 2001. El caso fue llevado por el Centro por la Justicia y la Rendición de Cuentas (CJA) y la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) en representación de las víctimas en Colombia. Con más de once años de preparación, los demandantes presentaron la denuncia inicial el 15 de junio de 2010.

 El presidente colombiano Álvaro Uribe extraditó a Jiménez a Estados Unidos en 2008, donde fue condenado y cumplió 11 años de una condena de 33 años por tráfico de drogas. Su extradición y la posterior decisión de Estados Unidos de enfocarse únicamente en cargos de narcotráfico, impidieron que miles de víctimas del grupo paramilitar de Macaco, el Bloque Central Bolívar (BCB), pudiesen iniciar un juicio por asesinatos, masacres y otros actos de violencia. En 2019 Jiménez fue liberado y repatriado a Colombia, donde fue arrestado de inmediato por cargos de homicidio y conspiración.

 Al pronunciarse a favor de los demandantes, Torres citó «una gran cantidad de pruebas» de que el BCB «operaba en una relación simbiótica con actores estatales colombianos» en el Magdalena Medio de Colombia. La evidencia ayudó a establecer que los paramilitares estaban operando bajo la apariencia de la ley cuando cometieron asesinatos y otras atrocidades, una condición necesaria para presentar una demanda en virtud de la Ley de Protección a las Víctimas de la Tortura (TVPA) de EE. UU.

 El testimonio pericial presentado por los demandantes cita documentos desclasificados obtenidos por el Archivo de Seguridad Nacional y otras pruebas para mostrar cómo el BCB y otros miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se beneficiaron de una relación de cooperación con las fuerzas de seguridad colombianas.

 Un informe desclasificado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de marzo de 2001 citado por dos expertos clave es un ejemplo especialmente vívido de la colaboración del Estado colombiano con el BCB de Macaco pocos meses antes del asesinato de Estrada. La CIA dijo que el BCB y otro bloque de las AUC que «fueron forzados temporalmente a reubicarse» por el Ejército colombiano el mes anterior «fueron posteriormente liberados, junto con sus armas». «El Ejército los trató ‘bien'», según el informe.

El profesor de la Universidad de Toronto Luis Van Isschot citó una serie de pruebas desclasificadas de la colección del Archivo de Seguridad Nacional para ilustrar el patrón de cooperación de larga data entre los grupos paramilitares ilegales y los actores estatales colombianos, incluida nuestra publicación de 2007 sobre los vínculos del ejército colombiano con el grupo paramilitar conocido como Triple A finales de la década de 1970 y registros relacionados con la masacre de febrero de 2000 en El Salado.

 Otros documentos citados en el testimonio se refieren al general Rito Alejo Del Río, excomandante del Ejército que en 2012 fue condenado por el asesinato en 1997 del líder comunitario Marino López. Un cable de la embajada de marzo de 1998 decía que el ex comandante de la Brigada 17 había ordenado a sus tropas que trabajaran con grupos paramilitares en el Magdalena Medio «siempre que estuviera físicamente ausente del área» y que había desviado «un avión cargado de armas y municiones a los paramilitares en el Región del Magdalena Medio en 1985». Otro cable encontró que el «armamento y equipamiento sistemático de los paramilitares» por parte de Del Río a mediados de la década de 1990 «fue fundamental para su éxito militar en ese momento».

 Los registros adicionales muestran que los funcionarios estadounidenses tenían serias dudas sobre si el ejército colombiano tenía algún interés en combatir a los grupos paramilitares que consideraban aliados de facto contra los insurgentes de izquierda. Uno de ellos relata una reunión de 1999 en la que el Subcomandante del Ejército de Colombia dijo a los funcionarios estadounidenses que sus tropas «no tenían ningún interés en perseguir a los paramilitares», caracterizándolos como «delincuentes comunes apolíticos» que «no amenazaron el orden constitucional mediante actividades subversivas». Semanas después, el agregado militar de la Embajada confirmó que las «Fuerzas Armadas de Colombia no han perseguido activamente a los miembros de los grupos paramilitares porque los ven como aliados en la lucha contra la guerrilla, su enemigo común». Un cable de enero de 1999 firmado por dos altos funcionarios del Departamento de Estado denunció el hecho de que «el paramilitarismo ha seguido creciendo» en Colombia «y que el gobierno ha hecho poco para enfrentarlos».

Un cable de la embajada de diciembre de 2001 citado por la experta en Colombia Gimena Sánchez-Garzoli de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA) describe una atmósfera de colaboración tácita entre los paramilitares y las fuerzas de seguridad en Barrancabermeja, durante mucho tiempo un semillero de violencia insurgente y paramilitar. La Embajada dijo que sus contactos con el gobierno colombiano fueron «cuidadosos de no aparecer como apologistas de los paramilitares», pero sin embargo estaban «convencidos de que Barrancabermeja está mejor hoy que hace un año, cuando todavía estaba dominada por la guerrilla». La policía y los militares colombianos afirmaron que «la mayor presencia de los paramilitares ha reducido el caos y la violencia en Barrancabermeja, pero que su éxito se debe en gran parte al hecho de que, a diferencia del ELN y las FARC, los paramilitares no atacan a las fuerzas de seguridad del Gobierno de Colombia que patrullan la ciudad. «

Otro cable citado entre los registros judiciales describe cómo Macaco continuó administrando su imperio paramilitar desde la prisión en 2007 y trabajó con Vicente Castaño y otros ex miembros de las AUC con la esperanza de revivir una «red nacional en la línea de las antiguas AUC». El jefe de inteligencia de la Policía Nacional, el general Oscar Naranjo, dijo a los funcionarios de la embajada que Macaco y otros miembros del BCB «siguen siendo beligerantes y comprometidos con la retórica antisubversiva» y que Castaño «disfruta de una» colaboración significativa «de elementos de la policía y el ejército».

 El juicio civil contra Macaco es un primer paso importante en la demorada búsqueda de justicia por las atrocidades cometidas por el BCB. Claret Vargas, abogado senior de CJA, calificó la decisión como «una victoria para la verdad».

 «Después de más de una década de litigio y más de mil páginas de pruebas… un tribunal ha reconocido los hechos que rodearon el asesinato de Eduardo y responsabilizó al director del BCB», dijo Vargas en un comunicado publicado en el sitio web de CJA.

  «El gobierno de Estados Unidos tuvo la oportunidad de procesar a Macaco por sus crímenes de derechos humanos cuando solicitaron su extradición de Colombia», dijo Daniel McLaughlin de CJA. «Sin embargo, su decisión de centrarse únicamente en los cargos de narcotráfico significa que el fallo de hoy puede ser la única responsabilidad que Macaco ve por sus crímenes de derechos humanos».

 El director de la CCJ, Gustavo Gallón, dijo que esperaba que el fallo «contribuya a nuestros esfuerzos de rendición de cuentas por los asesinatos del BCB y también envíe un mensaje contundente a las víctimas colombianas de abusos de derechos humanos para que no pierdan la esperanza».

https://nsarchive.gwu.edu/

4 de octubre de 2021

JM

Extracto del libro La frontera salvaje (páginas 576/6) :

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Por décadas, Washington continuó transfiriendo miles de millones de dólares al ejército colombiano para su lucha contra las FARC y el tráfico de drogas sin disminuir y mucho menos terminar con la violencia y las matanzas de pobres. Luego del comunicado de la Casa Blanca, en un lapso de apenas diez años, los paramilitares (solo por casualidad, algunos visten con uniformes de los Marines Corps) ejecutaron a más de 100.000 personas en Colombia, en su mayoría activistas, campesinos y pobres. Colombia, sede del mayor sistema de bases militares de Washington en América del Sur, no sólo se ha distinguido por sus carteles de las drogas y sus exportaciones a Estados Unidos sino que, sobre todo luego del fin de las guerras civiles en América central, ha sido la capital del crimen paramilitar en el continente. Nada de esto ha sido suficiente para cuestionar su sistema democrático, los crímenes sistemáticos y las injusticias sociales financiadas por los intereses de las corporaciones internacionales. Para este año, de los 321 asesinatos de líderes defensores de los derechos humanos en el mundo, 126 habrán ocurrido en Colombia. El segundo país más peligroso del mundo para los defensores de los Derechos Humanos habrá sido México, con 48 asesinados, el tercero Filipinas, con 39, el cuarto Guatemala con 26 y el quinto Brasil con 23. Todos, menos uno, son países latinoamericanos protegidos por Washington y con una larga historia de intervenciones de sus trasnacionales. Las cifras se mantendrán más o menos iguales por los años por venir. Como observará Dan Kovalik, en los llamados países de la “troika de la tiranía”, Venezuela registrará cinco asesinatos ese mismo año, ninguno a manos del gobierno, Nicaragua cero y Cuba cero.

Este fermento de violencia paramilitar en favor de las grandes compañías extranjeras y de los hacendados más poderosos, sedientos de nuevos recursos mineros y más tierras para la industria agropecuaria, hicieron popular al presidente Álvaro Uribe, quien también explotó el lema de “la ley y el orden” como pocos. Uribe es un poderoso hacendado vinculado al narcotráfico, según la misma embajada de Estados Unidos en los años 90 y según los informes del gobierno de George W. Bush en la década siguiente. En 2008, mientras miles de tumbas cerradas por los paramilitares eran abiertas por la investigación de Justicia y Paz, un primo del presidente, Mario Uribe Escobar y exsenador, fue acusado y condenado a cuatro años y medio por sus conexiones con el paramilitarismo. A pesar de las confesiones, los documentos, las fotografías y los abundantes videos que vinculan a los paramilitares con figuras reconocidas de la política colombiana, el gobierno nunca se cansará de negar cualquier vínculo comprometedor. Lo mismo la oposición venezolana, de paso por el país vecino.

Pero el poder es astuto como un zorro. No sólo sabe negociar sino también despistar al más desconfiado. Durante la presidencia de Álvaro Uribe se extraditaron a Estados Unidos varios de los miembros responsables del narcotráfico, de abusos sexuales sistemáticos contra mujeres y menores, y de masacres de miles de víctimas que cada tanto aparecen en fosas comunes. Los acusados sólo son extraditados por la primera razón, el narcotráfico. Para sorpresa o para confirmación de sospechas por parte de los activistas de derechos humanos, en Estados Unidos los criminales obtuvieron condenas que rondan los diez años y algunos recibieron como premio la residencia permanente en este país. Los investigadores independientes entienden que la razón radica en que muchos tenían conexiones con el presidente Álvaro Uribe y con Washington y convenía acusarlos por una parte de sus crímenes en lugar de remover el resto, logrando confesiones parciales a cambio de penas mucho más generosas que no se adecúan ni a terroristas ni a genocidas. Por si esta jugada no fuese suficiente para considerarla una genialidad, de esta forma los paramilitares extraditados no pudieron ser investigados por la justicia de Colombia, a la que el presidente Uribe acusa de izquierdista y de tener simpatías por las víctimas, como si la justicia estuviese para otra cosa. Antes del arresto y deportación de los cabecillas paramilitares, sus casas y oficinas fueron saqueadas por las fuerzas de seguridad, por lo cual la justicia colombiana nunca tuvo acceso a ninguna de sus computadoras o archivos personales. En Estados Unidos, a uno de los jefes paramilitares, Salvatore Mancuso, se le escapan algunos datos en medio de la investigación por narcotráfico. Los escuadrones de la muerta no sólo recibían dinero de Chiquita Bananas, sino de otras multinacionales estadounidenses como Dole y Del Monte.[1]


[1] Dole Company es el nuevo nombre de la Standard Fruit Company, una de las bananeras responsables de la manipulación política en procura de buenos negocios en América Central que solían resolverse con alguna invasión o “cambio de régimen” a principios del siglo XX. Chiquita Bananas es el nuevo nombre de la United Fruit Company, también responsable de golpes de Estado en países como Honduras y Guatemala, que llevaron a la destrucción de sus democracias, a la militarización de sus sociedades, a la radicalización del racismo local, y a la masacre de cientos de miles de gente sin importancia.

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