Basta de decir que nadie es responsable de la pandemia

Aunque no haya culpables por esta pandemia, hay que dejar de decir que nadie es responsable de la magnitud de la tragedia. Varios líderes mundiales deberían ser juzgados ante una Corte internacional por irresponsabilidad, fatua egolatría, arrogancia exitista, vanidad, avaricia y fanatismo, pero sabemos que no lo serán y ellos también lo saben y actúan como tales. Sin ellos, con gente más racional, más humilde (con líderes que no se arroguen la facultad de hablar en nombre de Dios), la tragedia pudo haber sido mucho menor de lo que es y de lo que será. 

El mundo ya no será el mismo luego de la peste aunque buscará desesperadamente volver a “la normalidad”, porque a la locura siempre le ha gustado llamarse así. Los ideólogos del neoliberalismo, del capitalismo salvaje, los profetas del interés propio, del progreso individual, de la agresividad de los negocios y los beneficios primero como religión no desaparecerán; heridos de muerte, se volverán aún más agresivos y el resto de la humanidad seguirá esperando la próxima pandemia, la próxima catástrofe climática para salir corriendo desesperados a buscar una solución. Y será tarde. Algo mucho peor que la actual pandemia del coronavirus.