Tequila

Libros Recomiendan

http://critica.cl/libros-recomiendan-04 

ver-otros-libros-


tequila-portadaTequila, de Jorge Majfud
Sudaquia Editores, Diciembre 2018, 546 páginas.

En el verano de 1998, siete estudiantes universitarios deciden emprender un viaje de graduados desde la costa atlántica de Florida hasta la costa californiana del Pacífico en una motorhome. En su recorrido por la interestatal 10 comenzarán a revelarse las verdaderas personalidades de cada uno. En Nueva Orleans, después de una noche de excesos, despiertan en una habitación de motel para descubrir que uno de sus integrantes había sido asesinado. Temiendo que cualquiera de ellos pudo ser el asesino, continúan viaje con el cuerpo del compañero como si fuese un viajero más. Una serie de decisiones apresuradas los llevará por el infierno de la frontera y el desierto, de la culpa y el silencio hasta encontrar una solución inesperada.
Tequila es más que una aventura de camino; esta novela explora el despojo de las máscaras que todos llevamos dentro como individuos civilizados y la invención de otros sustitutos como formas egoístas de sobrevivencia.
Raquel, la narradora se entera, por las noticias, del asesinato de un coreógrafo en Los Ángeles llamado Guzmán, quien ella conoce como German. Sabe que el asesino es Roque, el mismo que la ha perseguido por años, como un cazador bosquimano.
Roque es uno de los siete integrantes de un viaje de graduados realizado quince años atrás por la interestatal 10 desde la costa atlántica de Florida hasta la costa pacífica de California, el cual estuvo marcado por un juramento y una tragedia. Poco antes de abandonar Florida tienen problemas con Roque. Después de una disputa, Roque tiene sexo en la motor home en marcha con una de las integrantes que más lo había resistido. Por su creciente agresividad, en particular hacia Guzman, el miembro gay del grupo,es obligado a abandonar el grupo y jura vengarse, pero debe bajarse en Mobile, Alabama.
En New Orleans, luego de una noche de tequila y marihuana, el resto del grupo se despierta con el ruido de disparo en una de las habitaciones de un motel. Descubren a uno de los compañeros, Guzman, muerto en una cama y vestido de mujer.
El grupo abandona el motel de Luisiana sin saber quién pudo haberlo hecho debido a la intoxicación de la noche anterior. Llevan a Guzman, el muerto, por el resto del trayecto, vestido y conservado en frecuentes baños de tequila. En El Paso, Texas, contactan a un inmigrante mexicano, German, para que los ayude a contactar a un “coyote” para hacer desaparecer a German del otro lado de la frontera. Pero el plan no resulta y siguen viaje, esta vez con German.
Al tiempo de andar y después de varios días, descubren que German afeitado es el doble de Guzmán. Se lo atribuyen al parecido que tienen todos los que pertenecen a otras etnias pero comienzan las especulaciones para sacar ventaja del hecho.
Como quien recibe un órgano para iniciar una nueva vida, Germán decide adoptar la identidad de Guzmán (el que finalmente entierran en Arizona, luego de perderse en el desierto) y hace su vida en Los Angeles, en el rubro del cine, tal como Guzmán quería hacer.
Pero Raquel sabe que Roque mató a Guzmán dos veces, en 1998 y en 2013 y que continuará acosándola. Ella tiene un plan para terminar con Roque, que incluye su propio suicidio.

“En esta novela, la exaltación de la juventud se convierte en una tragedia y persigue a una mujer por muchos años. La prosa clásica de Majfud nos lleva a través de imágenes y pasiones que logran enlazar el espíritu de América Latina con los peligros ocultos en la frontera sur de los Estados Unidos. Definitivamente, una emocionante novela que te dejará hipnotizado”.
Carlos Salomón, profesor de Estudios fronterizos en California State University.

“Una narradora decidida a afrontar un pasado violento nos atrapa en sus recuerdos. Una vez más, Jorge Majfud comparte su perspicaz mirada sobre una sociedad enferma de los excesos su de modernidad”.
Brigitte Natanson, profesora de literatura latinoamericana de Université d’Orléans, Francia.

“Tequila es una novela atrapante donde la aventura, el delito y el viaje se unen al sentido ético y de exploración psicológica que caracteriza las obras de Jorge Majfud. Esta vez el uruguayo va más allá de las fronteras que había ya sobrepasado en sus novelas anteriores y nos trae una historia lineal pero que contiene muchas historias relacionadas entre sí. El mayor acierto de Tequila está en su narración, la cual llega a ser obsesiva, con sutileza y rigurosidad en la construcción de cada personaje y en la trama misma. En fin, una novela majfudiana…
Leonor Taiano, University of Notre Dame du Lac.

“Majfud incomoda al lector con su prosa inconformista y una disección de la realidad norteamericana nada convencional. Si en la excelente novela Crisis de 2012 fueron las experiencias no contadas de inmigrantes latinoamericanos en los EE.UU., en Tequila, la noticia de un asesinato en Los Ángeles rememora un juramento y una tragedia que vuelve del pasado para perseguir a la narradora que detalla un secreto largamente oculto que explica el desenlace”.
Jorge Catala-Carrasco, profesor de Estudios Hispanicos en Newcastle University, Inglaterra.

Paperback: 546 pages
Publisher: Sudaquia Editores (December 20, 2018)
Language: Spanish
ISBN-10: 1944407413
ISBN-13: 978-1944407414

Anuncios

Tequila

In the summer of 1998, seven college students decide to take a graduation road trip from the Atlantic coast of Florida to the Pacific coast of California. On their trip down I-10, the true personalities of each one will begin to reveal themselves. After a wild night of partying in New Orleans, they awake in a hotel room to find that one of their fellow travelers has been murdered. From that moment on, a series of hasty decisions will lead them through the hellish landscape of a desert, through infernal guilt and silence, until an unexpected solution is found. A mirage of a solution, like all the rest. Tequila is more than a road-trip adventure. Rather, the novel explores the stripping off of the masks all of us wear within as civilized individuals, and the invention of other substitutes as selfish means of survival.

tequilaTequila, by Jorge Majfud

A Summary

 

The narrator finds out, from the news, of the murder of a choreographer in Los Angeles called Guzman, whom she knows as German. She knows that the murderer is Roque, who has persecuted her for years like a Bushman hunter.

Roque is one of seven college students of a graduate trip made fifteen years ago on Interstate 10 from the Atlantic coast of Florida to the Pacific coast of California, which was marked by an oath and a tragedy. Shortly before leaving Florida they had problems with Roque. After a dispute Roque had sex in the RV underway with one of the members who had most resisted him. Because of his growing aggressiveness, particularly towards the gay member of the group (Guzman), he was forced to leave the group and swore revenge, but he had to get off in Mobile, Alabama.

In New Orleans, after a night of tequila and marijuana, the rest of the group woke up to the sound of gunshots in one of the rooms of a motel. They discovered one of the fellow travelers, Guzman, dead in a bed and dressed as a woman.

The group left the Louisiana motel without knowing who could have done it due to the intoxication of the previous night. They took Guzman (the dead man) for the rest of the journey, dressed and kept in frequent tequila baths.

In El Paso, Texas, they contacted a Mexican immigrant, German, to help them contact a “coyote” to make German disappear on the other side of the border. But the plan did not work, and they continued their journey, this time with German.

After several days of traveling west they discovered that German shaved was Guzman’s double. They attributed it to the similarity that all those belonging to other ethnic groups had, but speculations began to take advantage of the fact.

Like someone who receives an organ to start a new life, German decided to adopt the identity of Guzman (who was finally buried in Arizona after getting lost in the desert) and made his life in the film industry in Los Angeles, like Guzman wanted to have done.

But the narrator knows that Roque killed Guzman twice – in 1998 and in 2013 – and that he would continue to harass her. She has a plan to kill Roque, which includes his suicide.

 


 

“In this novel, the exaltation of youth is turned into a tragedy, and haunts a woman for many years. Majfud’s classic prose takes us on a journey through images and passions that succeed in tying together the Latin American spirit with the hidden dangers on the southern border of the United States. It’s most definitely a moving novel that will leave you hypnotized.”

Carlos Salomón, Professor of Borderlands Studies at California State University.

 

 

“A narrator determined to confront a violent past entraps us in her memories. Once more, Jorge Majfud shares his keen perspective on a society sickened by the excesses of modernity.

Brigitte Natanson, Professor of Latin American Literature at Université d’Orléans, France.

 

“Tequila is an arresting novel where adventure, delight and life on the road are united with the ethical sense and psychological exploration which characterize the works of Jorge Majfud. This time, the Uruguayan writer goes well beyond the borders he had already crossed in his previous novels to bring us a linear story that nonetheless features several interrelated narratives. What Tequila gets most right is its narration, which becomes obsessive, with subtlety and precision employed in the construction of each character and the plot itself. In short, a Majfudian novel…

Leonor Taiano, the University of Notre Dame du Lac.

 

“Majfud makes the reader uncomfortable with his nonconformist prose and a thoroughly unconventional dissection of the North American reality. While the excellent novel Crisis (2012) features largely unknown experiences of Latin American immigrants in the United States, in Tequila, news of a murder in Los Angeles triggers the memory of a solemn oath and a tragedy that returns from the past to haunt the narrator, who describes in detail a long-hidden secret that explains the final outcome.”

Jorge Catala-Carrasco, Professor of Hispanic Studies at Newcastle University, England.

 

 

Paperback: 546 pages
Publisher: Sudaquia Editores (December 20, 2018)
Language: Spanish
ISBN-10: 1944407413
ISBN-13: 978-1944407414

more about Tequila

Brevísimo comentario sobre el 2018

Cada tanto uno se aburre de algo, como de una camisa, y lo cambia. Pero ser racista y no sentir un mínimo de solidaridad por los más débiles de una sociedad no es una moda. Ni siquiera es algo nuevo. Es, simplemente, inmoral.

Lo será por siempre. 

 

jm, 26/12/2019

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Le faux dilemme du patriotisme

Translated by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Au cours de mes années comme professeur dans diverses universités aux USA, j’ai eu des étudiants dans mes classes qui poursuivaient des carrières militaires. Marines, aviateurs et toutes sortes de futurs membres de l’élite de l’armée US. Ce groupe est minoritaire dans les universités non militaires (généralement pas plus de quatre pour cent). En tant que professeur conseiller, on m’a parfois affecté  des ex-combattants des guerres d’Afghanistan et d’Irak (celle-la même que, depuis janvier 2003, depuis l’Espagne, nous dénonçions dans différents médias comme un crime international et à l’origine de la future crise usaméricaine). Ces jeunes, dont beaucoup souffrent du SSPT (Syndrome de stress post-traumatique), m’ont confié leurs expériences, leurs frustrations et même leurs fanatismes, dont certains se retrouvent dans mes romans, sous d’ autres noms et dans d’autres histoires.

Dans mes cours sur l’Amérique latine, j’essaie de ne pas manquer les événements les plus importants de l’histoire des Amériques, largement ignorés par le grand public et même par les étudiants universitaires eux-mêmes. Des événements où le rôle joué par les USA a souvent été, comme toute personne modérément informée le sait, pathétique : la dépossession des territoires indiens ET Mexicains, les interventions sanglantes dans les pays des Caraïbes et d’Amérique centrale pour défendre les grandes entreprises internationales, l’arrogance et le racisme explicite, l’installation ou le soutien à des dictatures sanglantes partout, la répression des mouvements populaires, la destruction de démocraties comme au Guatemala et au Chili, le soutien au terrorisme d’État ou aux terroristes renversés, comme les Contras du Nicaragua (les fameux  “Combattants de la liberté” de Reagan), les assassinats de religieux, d’ouvriers, de paysans, de syndicalistes, de journalistes et d’intellectuels sous différents prétextes par des mafiosi formés dans des institutions comme l’École des Amériques ou par leurs soldats, qui ont obéi à l’ordre de nettoyer les toilettes de leurs supérieurs et d’assassiner un village de suspects. Et un long, long etcetera.

Malgré les récits populaires que chaque pays répète jusqu’à la nausée, de l’endoctrinement toujours sous-jacent du Nous-sommes-les-bons-les-autres-sont-les-méchants, ces jeunes, chaque fois qu’ils ont été confrontés à la dure réalité documentée et prouvée des faits historiques, ont toujours été respectueux. Du moins en classe. Respectueux d’une manière que l’on trouve rarement chez les Latino-Américains des élites dirigeantes traditionnelles des différentes républiques bananières du Sud ou des classes subalternes qui ont soutenu toutes sortes d’atrocités contre leurs propres peuples, toujours au nom de quelque prétexte, selon le moment historique : Nègres marrons, Indiens saouls, pauvres feignants, ouvriers parasites, domestiques putes, prêtres communistes, intellectuels marxistes, and so on.

Une fois, un de ces ex-combattants de l’armée US m’a proposé d’écrire un essai sur Ernesto Che Guevara. Je lui ai donné le feu vert, comme il ne pouvait en être autrement face à la demande d’un étudiant intéressé à faire des recherches, mais il ne s’est jamais présenté à mon bureau pour discuter du projet. Lorsque le délai a expiré, il est apparu et m’a dit, avec le ton de quelqu’un qui parle très sérieusement :

« Bien que cela n’ait aucune importance académique, je dois vous dire que je suis anticommuniste et que je n’ai jamais aimé Ernesto Guevara. Mes amis à Miami disent que c’était un assassin. Mais si j’avais été guatémaltèque ou bolivien dans les années 1960, je n’ai aucun doute que j’aurais rejoint la guérilla du Che ».

Il a laissé sa dissertation sur la table et il est parti.

Il serait presque impossible pour un Latino-américain d’être capable d’une telle ouverture. Les Latino-Américains ont tendance à être plus fanatiques. Parce que le colonisateur n’a pas besoin d’être un fanatique pour défendre ses intérêts. Le colonisé, quelqu’un qui défend sa propre oppression jusqu’à la mort, oui.

Ici, aux USA, j’ai rencontré de nombreux Latino-Américains (heureusement pas la majorité) prétendant avoir échappé à une dictature communiste (qui, dans l’histoire de l’Amérique latine, sont de rares exceptions par rapport à la riche et séculaire tradition des dictatures capitalistes) où ils ne pouvaient s’exprimer librement. Dès que vous dites quelque chose qui ne leur plait pas, ils vous invitent à quitter le pays de la Liberté et à vous installer au Venezuela. Une mentalité intolérante et autoritaire qui en dit long sur la réalité qu’ils sont censés avoir laissé derrière eux. Comme cette autre étudiante qui n’a pas aimé quand j’ai dit que le FBI considérait Posada Carriles comme un terroriste dangereux, parce que son grand-père cubain avait aussi travaillé pour la CIA et vivait aussi à Miami (en fait, le grand-père suivait mes cours sur son téléphone, comme l’étudiante elle-même me l’avait avoué).

Une fois, un de mes étudiants latino-américains m’a lancé une de ces questions typiques qui sont comme des petits chevaux de Troie.

« D’après ce que j’ai compris, dit-il, vous êtes un citoyen uruguayen et un citoyen américain. Vous avez la double nationalité. Ma question est : en cas de guerre entre l’Uruguay et les USA, quel pays défendriez-vous ? »

La question était révélatrice. Elle révélait un ensemble bien connu de préceptes idéologiques qui sont souvent manipulés à la perfection par les politiciens et tous ceux qui croient qu’un pays est un monolithe idéologique, une secte, une armée, une équipe de football. J’ai entendu des questions semblables dans d’autres pays, assénées comme un marteau, sur les Juifs, les musulmans et tous ceux qui sont perçus comme binationaux.

Mon élève, que j’apprécie en tant que personne, dans son uniforme kaki des Marines, cet après-midi-là, a souri, comme s’il venait de faire échec et mat.

Je me suis limité à lui répondre qu’il était très facile de répondre à la question, même si on y répondait toujours mal quand on y répondait.

« En tant que citoyen des deux pays, ce dilemme ne produit aucun conflit en moi. Dans un cas hypothétique (et absurde) de guerre entre l’Uruguay et les USA, je n’hésiterais pas à me mettre du côté de la vérité et de la justice, c’est-à-dire de ceux qui, à mon avis, ont raison. Je défendrais qui a raison dans la dispute. De cette façon, je leur rendrais un service à tous les deux, même s’il serait modeste et sûrement non pertinent. À l’un pour avoir défendu sa raison et son droit, et à l’autre pour avoir résisté à son erreur ».

Le garçon a dit qu’il comprenait. Qui sait ? Je ne suis pas si optimiste à propos d’autres personnes qui ont déjà fossilisé des convictions comme celle du “patriotisme” et d’autres prestigieuses fictions lacrymogènes. Des citoyens honnêtes et d’autres, qui ont été endoctrinés depuis l’âge préscolaire à donner plus d’importance à un chiffon coloré qu’à la vérité et à la justice.

 

El falso dilema del patriotismo

En mis años como profesor en diferentes universidades de Estados Unidos, me ha tocado tener en mis clases a estudiantes que estaban realizando la carrera militar. Marines, aviadores y todo tipo de futuros integrantes de las elites del ejército estadounidense. Este grupo es minoritario en universidades no militares (normalmente no pasa del cuatro por ciento). Como profesor consejero, me fueron asignados algunas veces excombatientes de las guerras Afganistán y de Iraq (esa misma que, desde enero de 2003, desde España, denunciamos en diferentes medios como un crimen internacional y el origen de la futura crisis estadounidense). Estos jóvenes reventados, física y emocionalmente, muchos de ellos con PTSD (trastorno de estrés postraumático) me confesaron sus experiencias, frustraciones y hasta fanatismos, alguno de los cuales habitan en mis novelas, con otros nombres y en otras historias.

En mis cursos sobre América Latina intento que no falten los eventos más relevantes de la historia de las Américas, ampliamente ignorados por el público en general y hasta por los mismos estudiantes universitarios. Eventos donde el papel que jugó Estados Unidos frecuentemente ha sido, como cualquier persona medianamente informada sabe, patético: despojo de los territorios indios, de los mexicanos; sangrientas intervenciones en los países caribeños y centroamericanos en defensa de las grandes compañías internacionales, arrogancia y racismo explicito, instalación o respaldo de sangrientas dictaduras por todas partes, represiones populares, destrucción de democracias como en Guatemala y en Chile, apoyo al terrorismo de Estado o a terroristas depuestos, como los Contras (“Freedom Fighters”), asesinato de religiosos, obreros, campesinos, sindicalistas, periodistas e intelectuales bajo diferentes excusas por parte de mafiosos entrenados en instituciones como la Escuela de las Américas o por sus soldados, que tanto obedecían la orden de limpiar los baños de sus superiores como de masacrar una aldea de sospechosos. Y un largo, larguísimo etcétera.

A pesar de proceder de las narrativas populares que todos los países repiten hasta el hastío, del siempre subyacente adoctrinamiento de Nosotros-somos-los-buenos-y-los-otros-los-malos, estos jóvenes, cada vez que se enfrentaron a la dura realidad documentada y probada de los hechos históricos, han sido siempre respetuosos. Al menos en el salón de clase. Respetuosos de una forma que rara vez se encuentra entre los mismos latinoamericanos procedentes de las tradicionales elites dominantes de las diversas repúblicas bananeras del sur o de las clases subalternas que apoyaron todo tipo de atrocidades contra sus propios pueblos, siempre en nombre de alguna excusa, dependiendo del momento histórico: negros quilomberos, indios borrachos, pobres haraganes, obreros parásitos, sirvientas putas, curas comunistas, intelectuales marxistas, and so on.

Una vez, uno de esos excombatientes del ejército estadounidense me propuso escribir un ensayo sobre Ernesto Che Guevara. Le di luz verde, como no podía ser de otra forma ante la petición de un estudiante interesado por investigar algo, pero luego nunca apareció por mi oficina para discutir el proyecto. Cuando se vencía el plazo de entrega, apareció y me dijo, con el tono de voz de alguien que está hablando muy en serio:

“Aunque no tiene ninguna importancia académica, debo decirle que soy anticomunista y que nunca me cayó bien Ernesto Guevara. Mis amigos de Miami dicen que era un asesino. Pero si yo hubiese sido un guatemalteco o un boliviano en los años sesenta, no tengo dudas que me hubiese unido a los guerrilleros del Che”.

Me dejó su ensayo en la mesa y se fue.

Sería casi imposible que un latinoamericano fuese capaz de este tipo de apertura. Los latinoamericanos suelen ser más fanáticos. Porque el colonizador no necesita ser fanático para defender sus intereses. El colonizado, alguien que defiende a muerte su propia opresión, sí.

Aquí en Estados Unidos conocí a muchos latinoamericanos (por suerte no la mayoría) que dicen venir escapando de alguna dictadura comunista (que en la historia latinoamericana son raras excepciones comparadas con la rica y centenaria tradición de las dictaduras capitalistas) donde no podían expresarse libremente. Apenas uno menciona algo que no les gusta, te invitan a abandonar el país de la Libertad y mudarte a Venezuela. Mentalidad intolerante y autoritaria que, obviamente, dice mucho sobre la realidad que supuestamente dejaron atrás. Como aquella otra estudiante que no le gustó que dijese que el FBI consideraba a Posada Carriles como un peligroso terrorista porque su abuelito cubano también había trabajado para la CIA y también vivía en Miami (de hecho, el abuelito solía seguir mis clases por su teléfono, según me confesó la misma estudiante).

Cierta vez, uno de mis estudiantes latinoamericanos me lanzó una de esas típicas preguntas que son como caballitos de Troya.

“Según tengo entendido –dijo–, usted es ciudadano uruguayo y estadounidense. Tiene doble ciudadanía. Mi pregunta es: en caso de una guerra entre Uruguay y Estados Unidos, ¿a qué país defendería usted?”

La pregunta era reveladora. Revelaba un paquete conocido de preceptos ideológicos que suelen manipularse a la perfección por los políticos y por todos aquellos que creen que un país es un monolito ideológico, una secta, un ejército, un equipo de futbol. Escuché preguntas similares en otros países, aplicadas como un martillo sobre judíos, musulmanes, y todos aquellos que son percibidos como binacionales.

Mi estudiante, al que aprecio como persona, con su uniforme caqui de los marines esa tarde, sonrió, como quien acaba de dar jaque en una partida de ajedrez.

Sólo me limité a aclararle que la pregunta era muy fácil de responder, a pesar de que siempre se respondía mal, cuando se respondía.

“Como ciudadano de ambos países, ese dilema no me produce ningún conflicto. En un caso hipotético (y absurdo) entre una guerra entre Uruguay y Estados Unidos, no dudaría en ponerme de lado de la verdad y la justicia, es decir, de quien, a mi juicio, está en lo justo. Defendería a quién tiene razón en la disputa. De esa forma, les haría un favor, aunque modesto y seguramente irrelevante, a los dos. A uno por defender su razón y derecho, y al otro por resistir su error”.

El muchacho dijo entender. Quién sabe. No soy tan optimista con respecto a otra gente que ya ha fosilizado convicciones como eso del “patriotismo” y otras prestigiosas ficciones lacrimógenas. Ciudadanos honestos y otros no tanto quienes han sido adoctrinados desde la tierna edad preescolar a dar más importancia a un trapo de colores que a la verdad y a la justicia.

 

JM, diciembre 2018

种族主义无需种族主义者

Featured articles
种族主义无需种族主义者

“世界新地图”
© Rafat Alkhateeb / Cartoon Movement

乌拉圭裔美国作家豪尔赫·马杰夫(Jorge Majfud)认为,如今关于所谓“移民危机”的争论具有种族主义的成分。这种模式在不同的法律、叙事和实践中不断重现,数个世纪以来一直如此。 在以史实举例说明之后,他指出人们在这场激烈的争论中忽略的一个问题,即今天有50万欧洲人在美国非法居住,而在墨西哥非法居住的美国人则有100万之众。

豪尔赫·马杰夫

在我的课堂上,我总是努力澄清观点与事实之间的区别。这既是一项基本规则,亦是一个十分简单的智力练习,但是在启蒙时代之后,我们便疏于进行这项练习了。2005年在课堂上,我注意到有一些学生提出某观点“是正确的,因为我相信它”,而且他们并不是在开玩笑。从那时起,我便开始十分注意这个显而易见的问题。也是从那时起,我便注意到越来越明显的将物理学与形而上学混淆的趋势( 然而哲学家阿维罗伊在一千年前便澄清了这一问题),即将信仰作为至高无上的标准,而忽略与信仰相反的一切事实。这一想法起源于美国南部的教堂。

但是批判性思维远远不仅限于分辨事实与观点。让我们来试图定义事实这一概念。矛盾的是,绝对意义上的客观来源于单一视角。而且人人都知道,如果使用照相机或摄像机的镜头,只能捕捉到事实的某一部分,这一部分通常是主观的,或者打着所谓“客观”的旗号扭曲了事实。

出于某些原因,学生们往往对观点比对事实更感兴趣,也许是因为他们过度相信观点是数千事实的综合。这是一个非常危险的想法,但我们亦不能在需要发表观点时逃避。我们能做的,就是意识到观点即使经过深思熟虑,仍然是需要经过检验或者质疑的。

一个观点

一天,学生们讨论了5000名中美洲人(其中至少1000名儿童)为了逃离暴力,乘坐大篷车前往美国与墨西哥边境这一问题。美国总统特朗普下令关闭边境,并将避难者称为“入侵者”。2018年10月29日,他发布推特称:“此举是为对我国的入侵,我们的军队在此恭候。”美国单单在边境部署军队一项的支出就达到了两亿美元。

我有一名学生坚持希望听到我对此事的观点,我便从这个问题中最有争议的方面开始论述。我观察到美国是建立在对侵略的恐惧之上的,只有小部分人一直了解这一弱点会带来怎样的后果。也许这种偏执的看法与1812年英国入侵有关。但从历史上来看,除了2001年的9·11事件,及在此之前发生在外国领土的美军基地的珍珠港事件,还有20世纪初墨西哥人潘乔·比利亚短暂侵入美国之外,美国几乎从来没有在其领土上受到侵略。但自美国建立之初,便不断入侵他国:打着包围安全的旗号,首先侵略印度,接下来是半个墨西哥,并在得克萨斯到加州重新建立奴隶制,并介入拉丁美洲事务,镇压民众抗议并支持血腥的独裁统治,这些事件无一例外都以悲剧收场。

因此,几千个穷苦民众会入侵世界上最强大的国家这一观点,仅仅是个蹩脚的玩笑罢了。同样,从另一个角度来看,墨西哥人采取同样的仇外言论也是不好的,这种做法无异于向他人施加自己曾经承受过的痛苦。

批判视角

在讨论过程中,我顺便提到了除偏执外,该理论还有种族歧视的成分。

我的一个学生说:“保卫边疆并不代表需要成为种族主义者。”

确实如此。保卫边疆或维持法律秩序并不代表我们需要成为种族主义者。乍一看,这句话看似无可辩驳。但如果我们从历史角度来看,并考虑到目前的时代背景,更加广义的种族主义便浮现在我们眼前。

19世纪末,法国小说家阿纳托尔·弗朗士写道:法律在平等的大前提下,同样避免富人与穷人露宿桥下、在街头乞讨、偷盗。”支持经济分层文化的并不都是精英主义者,宣扬性别主义的也并不全是性别主义者。通常的情况是人们无意中参与了某种文化活动并支持某项法规。

我在黑板上画了一个几何图形,并询问同学们看到了什么。所有人都回答说看到了立方体或盒子,即使是最有创意的想法也没有脱离三维的概念。但事实上,我画的仅仅是由三个菱形组成的六边形而已。一些澳大利亚部落的居民看到这幅图片,并不会想到三维的概念,而是二维的图像。我们所看到的图像是我们所认为的客观。

双重标准

当林肯总统在美国内战(1861-1865)中获胜时,他结束了长达百年的独裁统治,但在此之前,人民都称之为“民主”。在18世纪以前,黑人奴隶在南加利福尼亚等州的比例超过50%。但是他们并不是美国公民,甚至连最基本的人权都没有。

在林肯总统执政的多年以前,种族主义者和反种族主义者均提议解决“黑人问题”的办法就是将他们“送回”海地或非洲。最终,许多黑人奴隶成立了利比里亚(我的一名学生阿迪亚便来自这个国家)。英国人也采用了同样的方法,以“摆脱”英国的黑人。随后,在林肯总统执政期间,黑人成为美国公民,但控制其数量的办法是通过增加获得投票权的难度(例如设立人头税)与向移民开放国家边界。

自由女神像是法国人民为纪念1776年独立宣言一百周年向美国人民赠送的礼物。如今,她仍在无声呐喊:“给我你们疲惫、穷苦、蜷缩而渴望自由的人民……”通过这样的方式,美国向大批贫穷的移民敞开了大门。当然,其中绝大部分是贫穷的白人。有许多人反对意大利人和爱尔兰人的到来,因为他们是红头发的天主教徒。但无论如何,人们对待他们的态度好过黑人。黑人无法从非洲移民,不仅因为他们到美国的距离比欧洲到美国的距离更远,也因为他们更加贫穷,而且当时几乎没有任何航线能够让他们到达纽约。中国人有更多机会能够到达西海岸,也正是因为这个原因,1882年通过的一项法令禁止中国人来到这里。

我知道这是一个调整人口结构,也就是调整政治、社会及种族结构的有效方法。目前对于改变而产生的紧张情绪仅仅是旧时逻辑的延续而已。如果不是这样的话,成为少数群体的一部分与和他人不同又有什么关系呢?

你不需要成为一名种族主义者……

显然,如果你是一名遵纪守法的良民,你并不会为此成为一名种族主义者。但是,如果国家的法律和文化具有种族主义的色彩,你也会在不知不觉中受到影响。在美国,没有人反对加拿大或者欧洲移民,在欧洲甚至南美洲的南部(拉丁美洲最南部地区,居民主要是欧洲人的后裔)也是如此。但与此同时,人人都在担心黑人移民与南部的混血移民,因为他们不是白人,也不是“好人”,而是贫穷的“坏人”。目前,美国共有约50万来自欧洲的非法移民,但并没有人关注该问题,正如100万美国公民正非法居住在墨西哥,却无人关注一样。

移民所来自的国家没有一个是共产主义国家。那么,让我们从共产主义的角度来考虑冷战前一个世纪的种族和文化因素:每一名深肤色的工人都被视为罪犯,而不是共同发展的机遇。移民法律本身就充满了对贫穷工人的恐惧。

诚然,并不只有种族主义者才会支持法律法规及保卫边境的安全。当我们满口强调对人权与自由的斗争与同情时,也并不只有种族主义者才会传播和支持传统种族主义与社会分级的范式。

 

延伸阅读:

联合国在马拉喀什启动协作网络,支持会员国解决移民问题(link is external)

豪尔赫·马杰夫

豪尔赫·马杰夫是美国佛罗里达州杰克逊维尔大学拉美文学及国际研究学的教授,是著名的乌拉圭裔美国作家,常为国际媒体撰文,并著有多部小说,包括《美国皇后》、《危机与龙舌兰》及多部文集,如《语义场理论》。

العنصرية لا تحتاج لوجود عنصريين لاثباتها

Featured articles
العنصرية لا تحتاج لوجود عنصريين لاثباتها

«خارطة جدية للعالم»
© Rafat Alkhateeb / Cartoon Movement

إن النقاش حول ما نسميه “أزمة الهجرة” له بعد عنصري. فهو نمط يعيد نفسه باستمرار في قوانين وحكايات وممارسات مختلفة، حيث حصل ذلك على مدى قرون وفقا لما ذكره الكاتب الأوروغواياني الأمريكي خورخي ماجفود. ويشير الكاتب من خلال رحلة استكشافية عبر التاريخ الى وجود صمت تام حيال النقاش الساخن ذاته، عن أي ذكر لنحو نصف مليون مهاجر أوروبي يعيشون بصورة غير شرعية في الولايات المتحدة ومليون أميركي آخر يعيشون بصورة غير قانونية في المكسيك.

خورخي محفوظ

من التمارين الفكرية البسيطة التي نحن مدينون بها في عصر ما بعد التنوير والتي اعتبرها من المهام الأساسية عند إلقاء المحاضرات هو عملية التمييز بين الحقيقة والرأي. فقد أصبحت مهووسا حيال بعض الأمور الواضحة عندما لاحظت في سنة 2005 أن بعض الطلاب كانوا يجادلون بأن شيئًا ما «صحيح لأنني أؤمن به» – وهم لم يكونوا يمزحون. فمنذ ذلك الحين والشك ينتابني في أن مثل هذا التكييف الفكري، مثل الخلط بين الفيزياء والميتافيزيقيا (كما أوضحه ابن رشد قبل ألف عام تقريبا) – والذي أصبح عاما بعد عام مهيمنا بشكل متزايد (الإيمان كمعيار أعلى، بغض النظر عن كل الأدلة على العكس) –  ترجع أصوله الى الكنائس المهيبة في جنوب الولايات المتحدة.

لكن التفكير النقدي لا ينطوي على مجرد تمييز الحقائق من الآراء، فمحاولة تعريف الحقيقة يكفي. حيث ان فكرة الموضوعية في حد ذاتها تنبع من منظور واحد ومن عدسة واحدة وأي شخص يعرف أنه بعدسة واحدة أو فيديو واحد يتم التقاط جزء واحد فقط من الواقع، والذي غالباً ما يكون غير موضوعي أو يستخدم لتشويه الواقع لمصلحة الموضوعية المفترضة.

لسبب ما، يبدي الطلاب اهتماما كبيرا للآراء أكثر من الحقائق. فقد يكون السبب هو الاعتقاد الخرافي بأن الرأي المستنير هو نتاج آلاف الحقائق، وهذه فكرة خطيرة ، ولكن لا يمكننا التنصل والهروب من مسؤوليتنا في إبداء رأينا عند الحاجة. فكل ما يمكننا فعله وما يجب علينا القيام به هو أن نلاحظ أن المصادر المطلعة لا تزال تشكل رأياً يجب اختباره أو تحديه.

وجهة نظر

ذات يوم، ناقش الطلاب فرار قافلة تضم 5000 أمريكي من أمريكا الوسطى (من بينهم ألف طفل على الأقل) هروبا من العنف الدائر متجهين إلى الحدود المكسيكية الامريكية. في حين أمر الرئيس الامريكي دونالد ترمب بإغلاق الحدود واصفا هؤلاء الفارين بـ«الغزاة». وفي 29 أكتوبر 2018، غرد ترامب قائلا: «هذا غزو لبلدنا، والعساكر بانتظاركم!».  وهذا التمركز العسكري على الحدود وحده كلف الولايات المتحدة حوالي 200 مليون دولار.

وبما أن أحد طلابي أصرّ على معرفة رأيي، اتخذت الجانب الأكثر إثارة للجدل كبداية للتعبير. وكانت ملاحظتي أن هذا البلد، الولايات المتحدة، قد تأسس على خوف من الغزو، ولم يعرف سوى عدد قليل من الأشخاص كيفية استغلال هذا الضعف، مع عواقب مأساوية. فربما يكون جنون الشك هذا قد جاء مع الغزو الإنجليزي عام 1812، ولكن لو نتمعن في التاريخ نجد أن الولايات المتحدة لم تتعرض عمليا للغزو على أراضيها – باستثناء هجمات 11 سبتمبر 2001، وتلك على بيرل هاربور الذي كان في ذلك الوقت قاعدة عسكرية على أراض أجنبية، وقبل ذلك في بداية القرن العشرين الهجوم الذي قام به شخص يمتطي حصانا يدعى بانشو فيلا. لكن الولايات المتحدة تخصصت بالفعل في غزو دول أخرى منذ تأسيسها – فقد استولت على الأراضي الهندية، ثم نصف المكسيك، لإعادة تثبيت العبودية من تكساس إلى كاليفورنيا. كما تدخلت بشكل مباشر في شؤون أمريكا اللاتينية لقمع الاحتجاجات الشعبية ودعم الديكتاتوريات الدموية – كل ذلك باسم الدفاع والأمن، وكانت تدخلاتها مصحوبة دائما بعواقب مأساوية.

ولهذا فإن الفكرة بأن بضعة آلاف من الفقراء على الأقدام سيغزون أقوى بلد في العالم هي ببساطة مزحة من العيار الثقيل، وكذلك كانت هذه المزحة بنفس الثقل بالنسبة لبعض المكسيكيين على الجانب الآخر لِيتبنوا نفس الخطاب الموجه الذي ينطوي على كراهية الأجانب والذي تم توجيهه إليهم – مما تسبب بنفس الإساءات التي عانى منها الاخرين.

وجهة نظر نقدية

ذكرت في السياق ذاته أن الدافع العنصري كان حاضرا بالاضافة الى جنون الشك الأساسي.

وقال أحد الطلاب: «لست بحاجة لأن تكون عنصريا للدفاع عن الحدود».

وبالفعل لاحظت صحة ذلك، فأنت لست بحاجة إلى أن تكون عنصريًا للدفاع عن الحدود أو القوانين. فللوَهلة الأولى، نجد أن البيان لا يقبل الجدل، ومع ذلك، لو أخذنا بعين الاعتبار التاريخ والسياق المعاصر الأكثر اتساعا، فإن نمطًا عنصريًا صريحًا يظهر لنا جليا وعلى الفور.

ففي نهاية القرن التاسع عشر، كتب الروائي الفرنسي أناتول فرانس: «القانون في مساواته المهيبة، يحرم الأغنياء والفقراء على حد سواء من النوم تحت الجسور والتسول في الشوارع وسرقة الخبز». فليس من المهم أن تكون من النخبة لكي تدعم ثقافة طبقية اقتصادية. ولست بحاجة إلى أن تكون متحيزًا جنسيًا لنشر أكثر أشكال التمييز الجنسي شيوعًا.  فكل ما يتطلبه الأمر هو الانخراط في ممارسات ثقافية معينة والتعبير عن دعمك لبعض القوانين أو غيرها.

لقد قمت برسم صورة هندسية على اللوح وسألت الطلاب عنها، أجاب الجميع أنهم رأوا مكعبًا أو صندوقًا. لم تخرج الاختلافات الأكثر إبداعًا عن فكرة الأبعاد الثلاثية، في حين أن ما رسمته في الواقع لم يكن أكثر من ثلاثة دالات على هيئة شكل سداسي. فبعض القبائل في أستراليا لاترى نفس الشكل بأبعاده الثلاثة بل بالأحرى تراه على هيئة شكل ثنائي الأبعاد، فنحن نرى ما نعتقده وهذا ما نسميه بالموضوعية.

ازدواجية المعايير

عندما خرج الرئيس أبراهام لينكولن منتصرا من الحرب الأهلية الأمريكية (1861-1865)، وضع حدًا لديكتاتورية مائة عام، والتي حتى يومنا هذا يسميها الجميع بـ«الديمقراطية». فبِحلول القرن الثامن عشر، كان العبيد السود يشكلون أكثر من خمسين في المائة من السكان في ولايات عدة مثل ساوث كارولينا – في حين لم يكونوا مواطنين أمريكيين ولم يتمتعوا حتى بالحد الأدنى لحقوق الإنسان. وقبل عدة سنوات من حكومة لينكولن، اقترح كل من العنصريين والمناهضين للعنصرية حلاً «لمشكلة الزنوج» وذلك من خلال إعادتهم إلى هاييتي أو أفريقيا، حيث انتهى الأمر بالعديد منهم إلى تأسيس دولة ليبيريا (أحد طلابي، أدجا، هو من عائلة قادمة من هذا البلد الأفريقي). قام الإنجليز بنفس الشيء ل«تخليص» إنجلترا من السود. ولكن في ظل حكم لينكولن أصبح السود مواطنين، وكانت إحدى الأساليب لتقليصهم وجعلهم أقلية هي تصعيب عملية التصويت (مثل فرض ضريبة على الاقتراع) و أيضًا من خلال فتح حدود البلاد للهجرة.

لا يزال تمثال الحرية الذي أهداه الشعب الفرنسي إلى الشعب الأمريكي للاحتفال بالذكرى المئوية لإعلان الاستقلال سنة 1776، يبكي بشفاه صامتة: «أعطني حشودك المتجمعة المتعبة الفقيرة التواقة الى التنفس بحرية». وبهذه الطريقة، فتحت الولايات المتحدة أذرعها لموجًات من المهاجرين الفقراء. بالطبع، كانت الغالبية العظمى من البيض الفقراء. حيث عارض الكثيرون قدوم الإيطاليين والإيرلنديين لأنهم كاثوليك من ذوي البشرة الحمراء. ولكن كان ينظر إليهم على أنهم أفضل من السود. ولم يكن السود قادرين على الهجرة من أفريقيا، والسبب في ذلك ليس فقط لأنهم أبعد كثيرًا من الأوروبيين، ولكن أيضًا لأنهم كانوا أكثر فقراً، ولم تكن هناك أية طرق شحن ليصلوا بها إلى نيويورك. في حين كان لدى الصينيين فرص أكثر للوصول إلى الساحل الغربي،  ولكن سُن قانون في عام 1882 يمنعهم من المجيء لمجرد كونهم صينيين.

حسب فهمي، كانت هذه طريقة خفية وقوية لإعادة تشكيل التركيبة السكانية، وهذا ما يسمى بالتكوين السياسي والاجتماعي والعنصري للولايات المتحدة. فالعصبية الحالية حول التغيير في الشكل ليست أكثر من استمرار لهذا المنطق القديم نفسه. إن لم يكن الأمر كذلك، فما هو الشي المشين في كونك جزءًا من مجموعة أقلية أو أن تكون مختلفًا عن الآخرين؟

لست بحاجة إلى أن تكون عنصريا…

من الواضح أنك إذا كنت شخصًا صالحًا وكنت تؤيد تطبيق القوانين بشكل صحيح، فهذا لا يجعلك عنصريًا. فأنت لست بحاجة إلى أن تكون عنصريًا عندما يكون كل من القانون والثقافة عنصريين. ففي الولايات المتحدة، لا أحد يحتج على المهاجرين الكنديين أو الأوروبيين، وينطبق الأمر نفسه على أوروبا وحتى في المخروط الجنوبي لأمريكا الجنوبية [المنطقة الجنوبية لأمريكا اللاتينية، التي يسكنها بشكل أساسي أحفاد الأوروبيين]. لكن الجميع قلقون من السود والأشخاص المختلطين من الجنوب. لأنهم ليسوا بيضا و «جيدين» ولكنهم فقراء و «سيئيين». ففي الوقت الراهن، يعيش ما يقرب من نصف مليون مهاجر أوروبي بشكل غير قانوني في الولايات المتحدة ولا أحد يتحدث عنهم، كما لا يتحدث أحد حول كيف يعيش مليون مواطن أمريكي في المكسيك، والعديد منهم بصورة غير شرعية.

بإبعاد دريعة الشيوعية على أنها السبب (أيا من تلك الدول، التي تعاني من فشل مزمن والتي قدم منها المهاجرون، كانت شيوعية) دعونا مرة أخرى نقوم بمراجعة المبررات العرقية والثقافية التي سبقت حقبة الحرب الباردة. يُنظر الى جميع العاملين ذوي البشرة الداكنة على أنهم مجرمون بدلا من فرص للتنمية المتبادلة، حتى قوانيين الهجرة ذاتها مشبعة بالخوف من العمال الفقراء. وبالفعل، فأنت لست بحاجة إلى أن تكون عنصريًا لدعم القوانين وحدود أكثر أمنًا، ولا تحتاج إلى أن تكون عنصريا لتنشر وتدعم نموذجًا عنصريًا وطبقيًا قديمًا، بينما نملأ أفواهنا بترهات حول الرحمة والنضال من أجل الحرية والكرامة الإنسانية.

لمزيد المعلومات:

مؤتمر مراكش الحكومي الدولي 2018 لاعتماد الميثاق العالمي للهجرة الآمنة والمنظمة والمنتظمة

حكومات العالم تعتمد الاتفاق العالمي للهجرة لمنع المعاناة والفوضى(link is external)

مراكش… الأمم المتحدة تطلق شبكة تعاونية لدعم الدول الأعضاء في إدارة الهجرة(link is external)

رابطة المدن الأمريكية لمكافحة العنصرية والتمييز

 

خورخي محفوظ

أستاذ في الأدب الأمريكي اللاتيني والدراسات الدولية بجامعة جاكسونفيل في فلوريدا، في الولايات المتحدة. ساهم خورخي محفوظ، وهو كاتب امريكي اوروغواياني مشهور، بانتظام في وسائل الإعلام الدولية، كما ألف العديد من الروايات بما في ذلك ملكة أمريكا، كرايسس اند تيكيلا، بالاضافة الى عدة مقالات

Для расизма не нужны расисты

Featured articles
Для расизма не нужны расисты

“Новая карта мира”.
© Rafat Alkhateeb / Cartoon Movement

По мнению уругвайско-американского писателя Хорхе Махфуда, в дискуссиях о так называемом миграционном кризисе отчетливо слышны ноты расизма, не утихающие на протяжении вот уже многих веков и то и дело звучащие в законах, публичных выступлениях и укоренившихся моделях поведения. Отталкиваясь от текущих событий, Махфуд предлагает нам посмотреть на историю Соединенных Штатов критически и указывает на полное отсутствие в этих ожесточенных спорах упоминаний о полутора миллионах белых мигрантов, нелегально проживающих в Мексике и США.

Хорхе Махфуд

На своих занятиях я всегда четко разграничиваю факты и мнения. Сегодня, в эпоху отвержения идеалов Просвещения, эта простая мыслительная операция имеет принципиальное значение. Впервые я осознал очевидную необходимость такого разграничения в 2005 году, когда услышал из уст некоторых моих студентов слова «это так, потому что я в это верю» ‒ причем говорили они совершенно серьезно. С тех пор я не раз задумывался о том, где берет начало этот интеллектуальный рефлекс, это смешение физических и метафизических понятий, о котором 1000 лет назад говорил Аверроэс и которое с каждым годом лишь сильнее закрепляется в людских умах ‒ вера как высшая ценность, даже когда реальность утверждает обратное. Не причастны ли к этому влиятельные церкви на юге США?

Однако критическое мышление ‒ феномен намного более сложный, чем простое разделение фактов и мнений. Попробуем дать определение факту. Как это ни парадоксально, само понятие объективности предполагает некоторую односторонность, рассмотрение предмета лишь с одной точки зрения, через один объектив, если провести аналогию с фотоаппаратом. Однако не секрет, что в объектив камеры или фотоаппарата видна лишь часть реальности, которая, к тому же, зачастую является субъективной или намеренно используется для искажения реальности под прикрытием объективности.

Как бы то ни было, студентов интересуют скорее мнения, чем факты. Быть может, причина кроется в суеверном убеждении, что мнение эксперта обобщает в себе тысячи различных фактов. Это убеждение, однако, таит немало подводных камней. Безусловно, мы вынуждены выражать свое мнение, когда нас об этом просят. Но и в этом случае мы можем ‒ и даже обязаны ‒ напомнить, что даже мнение самого выдающегося специалиста представляет собой не более чем мнение, которое еще нужно доказать или опровергнуть.

Мнение

На днях мои студенты обсуждали идущий в сторону США пеший караван ‒ около 5 000 выходцев из Центральной Америки (по крайней мере пятую часть которых составляют дети), которые бегут от процветающего в их странах насилия. Президент США Дональд Трамп приказал закрыть границы, назвав этих нищих мигрантов, надеющихся обрести в Соединенных Штатах убежище, «захватчиками». Возмущенное послание, которое он опубликовал в своем Твиттере 29 октября 2018 года, ‒ «Это вторжение в нашу страну, и наша армия ждет вас!» ‒ облетело весь мир. Переброска военных к границе обошлась США в каких-то 200 миллионов долларов.

Один из студентов очень просил меня высказать свое мнение, и я решил подойти к вопросу со стороны, вызывающей наибольшие противоречия. Вся история Соединенных Штатов проникнута страхом перед вторжением внешних захватчиков, и всегда находились люди, которым удавалось ‒ с трагическими последствиями ‒ использовать эту слабость в свои интересах. Возможно, эта всеобщая паранойя уходит корнями в 1812 год, когда на Америку напали англичане, однако история гласит, что территория Соединенных Штатов не знала вторжений (за исключением терактов 11 сентября 2001 года, нападения на американскую военную базу Перл-Харбор на Гавайях в 1941 году ‒ заметим, что в то время Гавайи не еще принадлежали США ‒ и, в самом начале XX века, краткого вторжения на территорию страны мексиканца Панчо Вилья верхом на своем коне. В то же время сама эта страна с момента своего основания не прекращала вторгаться и захватывать: сначала исконные земли индейцев, затем половину мексиканской территории начиная с Техаса, с целью установления рабства, вплоть до Калифорнии. Вспомним и прямое вмешательство во внутренние дела стран Латинской Америки путем подавления народных восстаний и оказания поддержки кровавой диктатуре под лозунгами обороны и безопасности. Последствия всего этого неизменно были трагическими.

Так что мысль, что несколько тысяч несчастных пеших иностранцев захватят самую  сильную державу мира ‒ не более чем плохая шутка. Под стать факту о том, что небольшая группа мексиканцев по другую сторону границы поддержала эти ксенофобские идеи и учинила другим насилие, от которого они сами страдали.

Критический взгляд

В ходе той беседы со студентами я вскользь упомянул, что помимо ничем не оправданной паранойи эта дискуссия носит расистский характер.

«Но ведь вовсе не обязательно быть расистом, чтобы защищать свои границы», ‒ возразил один из моих собеседников. Безусловно, это так, был мой ответ. Для защиты границ или законов вовсе не требуется быть расистом, и, на первый взгляд, это утверждение кажется неопровержимым. Однако если мы посмотрим на историю страны или текущие события в более широком плане, в глаза сразу же бросается откровенно расистская модель.

В конце XIX века французский писатель Анатоль Франс писал: «С целью установления равноправия закон запрещает спать под мостом, просить милостыню и красть хлеб одинаково всем людям, как богатым, так и бедным». Не обязательно быть элитаристом, чтобы поощрять разделение общества на классы. Не нужно быть женоненавистником, чтобы поддерживать гендерную дискриминацию в самых гнусных ее проявлениях. Чаще всего достаточно лишь следовать заведенному порядку или выступать в поддержку определенных законов, не пытаясь посмотреть на них критически.

Я нарисовал на доске геометрическую фигуру и спросил у студентов, что они видят. Кто-то говорил о кубе, кто-то о коробке, но даже самые оригинальные ответы не выходили за рамки трехмерности, хотя я изобразил лишь три ромба, соединенные в шестиугольник. В каких-нибудь австралийских племенах этот рисунок ассоциировался бы исключительно с двухмерностью. Мы видим лишь то, что думаем, и называем это объективной реальностью.

Двойные стандарты

Одержав победу в войне Севера и Юга (1861-1865), Авраам Линкольн положил конец столетней диктатуре, которую мы продолжаем называть «демократией». В  XVIII веке чернокожие рабы составляли более половины населения в таких штатах, как Южная Каролина, но при этом не считались ни американскими гражданами, ни даже людьми, обладающими минимальным набором прав. Еще задолго до Линкольна сторонники и противники расизма предлагали решить «негритянский вопрос», отправив чернокожих на Гаити или в Африку, где те позднее основали Либерию, историческую родину моей студентки по имени Аджа. Англичане поступили точно так же, чтобы «очистить» Англию от своих чернокожих. Однако при Линкольне чернокожие были признаны гражданами страны, и с целью их превращения в меньшинство было не только ограничено их избирательное право (например, посредством введения специального налога), но и открыты границы для иммигрантов.

Статуя Свободы, дар Франции по случаю столетия со дня принятия американской Декларации независимости 1776 года, продолжает свой немой призыв: «Отдайте мне ваш изможденный, ваш обездоленный народ, столь жаждущий свободы…». И действительно, в США полились волны бедных мигрантов. Подавляющее большинство из них, естественно, были белыми. Многие американцы были против приема итальянцев и ирландцев по причине их рыжих волос и католической веры. Но все-таки они были на лучшем счету, чем чернокожие. Африканцы же попросту не могли добраться до Америки – не только потому, что от Нового Света их отделяло намного более значительное расстояние по сравнению с европейцами, но и потому, что они были несравнимо более бедными. К тому же, в то время практически отсутствовали морские пути, соединяющие Африку с Нью-Йорком. Китайцам было проще добраться до западного побережья США, и можно не сомневаться, что именно по этой причине в 1882 году был принят закон, запрещающий им въезд на американскую территорию на основании лишь одного их китайского происхождения.

Я считаю, что именно так были очень ловко и успешно сформированы демографические – иными словами, политические, социальные и расовые – пропорции США. Нынешнее беспокойство по поводу изменения этих пропорций следует той же логике. Но разве есть что-то плохое в том, чтобы принадлежать к меньшинству, отличаться от других?

Не обязательно быть расистом…

Безусловно, если вы порядочный человек и приветствуете соблюдение закона, вы автоматически не становитесь расистом. Но вовсе не обязательно быть расистом, если в общественном сознании уже укоренились расистские законы и культура. Никто в США не выступает против мигрантов из Канады или Европы. То же самое можно сказать о Европе и даже о Южном конусе [самой южной части Латинской Америки, населенной преимущественно потомками переселенцев из Европы]. При этом всех поголовно настораживают чернокожие и метисы с юга. Лишь потому, что они не белые, а значит, «хорошие», а бедные, а значит, «плохие». В настоящее время в Соединенных Штатах проживает около полумиллиона нелегальных мигрантов из Европы. Однако никто о них не вспоминает, как никто не упоминает и миллион американцев, проживающих в Мексике – по большей части так же нелегально.

Поскольку сослаться на коммунизм более невозможно (ни одно из государств, стабильно находящихся в состоянии кризиса и являющихся основными странами происхождения мигрантов, не принадлежит к числу коммунистических), у нас остаются лишь оправдания расового и культурного свойства, бывшие в ходу до холодной войны. В каждом темнокожем трудящемся нам видится преступник, а не возможность для общего развития. При виде рабочих без средств к существованию миграционные законы диктует панический ужас.

Да, не обязательно быть расистом, чтобы защищать законы и требовать укрепления границ. Не обязательно быть расистом и для того, чтобы, на словах сочувствуя и поощряя свободу и уважение человеческого достоинства, на деле воспроизводить и закреплять старую расистскую и классовую модель.

Читайте также:

Что нужно знать о Договоре по миграции(link is external) (Марракеш, Марокко, 10 и 11 декабря 2018 года)

В ООН встали на защиту детей мигрантов и беженцев(link is external)

 

Хорхе Махфуд

Известный уругвайско-американский писатель и преподаватель латино-американской литературы и международных исследований в Джексонвильском университете (США) Хорхе Махфуд является автором таких романов, как La reina de América («Королева Америки»), Crisis («Кризис») и Tequila («Текила»), и целого ряда эссе, среди которых Una teoría política de los campos semánticos («Политическая теория о семантических полях»). Х. Махфуд регулярно сотрудничает с различными международными изданиями.

Le racisme n’a pas besoin des racistes

Notre sélection
Le racisme n’a pas besoin des racistes

« La nouvelle carte du monde »
© Rafat Alkhateeb / Cartoon Movement

Le débat sur ce qu’on appelle la crise migratoire a une composante raciale qui se répète constamment dans différentes lois, discours et pratiques depuis des siècles,  selon l’écrivain uruguayen-américain Jorge Majfud. Après un détour par l’histoire, riche en enseignements, il rappelle à quel point le million et demi d’immigrants blancs qui vivent illégalement aux États-Unis ou au Mexique sont absents de ce débat houleux.

Jorge Majfud

Dans mes cours, je distingue toujours clairement les faits des opinions, c’est un principe, un exercice intellectuel très simple auquel nous contraint l’ère actuelle de refus des Lumières. Cette évidence a commencé à m’obséder en 2005, quand j’ai découvert que certains de mes étudiants affirmaient qu’« une chose est vraie parce que j’y crois », et ils ne disaient pas cela pour rire. Depuis, je me suis demandé si ce conditionnement intellectuel, cette confusion entre physique et métaphysique, dissipée il y a près de 1 000 ans par Averroès, et qui s’impose chaque année davantage ‒ la foi comme valeur suprême, contre toute réalité ‒ ne trouvait pas sa source dans les imposantes églises du sud des États-Unis.

Mais la pensée critique est bien plus complexe que la distinction des opinions et des faits.  Qu’on se contente d’essayer de définir un fait. La notion même d’objectivité, paradoxalement, procède d’une seule perspective, d’un seul objectif ; or chacun sait qu’avec l’objectif d’un appareil photo ou d’une caméra on n’obtient qu’une partie de la réalité, laquelle, bien souvent, est subjective ou utilisée pour déformer la réalité en prétendant à l’objectivité.

Pour une raison ou pour une autre, les étudiants s’intéressent donc plutôt aux opinions qu’aux faits. Peut-être à cause de la croyance superstitieuse qu’une opinion informée est une synthèse de milliers de faits. Idée périlleuse. Pourtant nous sommes bien obligés de donner notre opinion quand on nous la demande. La seule chose que nous pouvons – et devons – faire dans ce cas est de rappeler qu’une opinion, même éclairée, reste une opinion, qu’il faudra prouver ou réfuter.

Une opinion

L’autre jour, les étudiants discutaient de la caravane des 5 000 ressortissants d’Amérique centrale (dont au moins un millier d’enfants) en marche vers la frontière des États-Unis, fuyant la violence de leurs pays. Le président Donald Trump avait ordonné la fermeture des frontières, qualifiant d’« envahisseurs » ces immigrants pauvres en quête d’asile. Il s’indignait dans un tweet du 29 octobre 2018 : « C’est une invasion de notre pays et notre armée vous attend ! » L’envoi de militaires aux frontières a coûté aux États-Unis la bagatelle de 200 millions de dollars.

Un des étudiants ayant insisté pour que je donne mon avis, j’ai attaqué par le côté le plus controversé : ce pays, les États-Unis, est fondé sur la peur d’une invasion, et une poignée de personnes ont toujours su exploiter cette faiblesse, avec des conséquences tragiques. Peut-être cette paranoïa est-elle née lors de l’invasion anglaise de 1812, mais l’histoire nous dit pourtant que le territoire américain est toujours resté inviolé (si l’on excepte les attentats du 11 septembre 2001, l’attaque de Pearl Harbor en 1941 ‒ une base militaire à Hawaï, territoire étranger à l’époque ‒ et avant cela, au tout début du XXe siècle, la brève incursion d’un Mexicain à cheval nommé Pancho Villa). En revanche, le pays s’est spécialisé dans l’invasion depuis sa fondation : conquête des terres indiennes, puis de la moitié du territoire mexicain depuis le Texas, pour rétablir l’esclavage, jusqu’en Californie ; intervention directe dans les affaires intérieures de l’Amérique latine, en réprimant les mouvements populaires et en appuyant des dictatures sanglantes, tout cela au nom de la défense et de la sécurité. Avec, toujours, des conséquences tragiques.

Par conséquent, l’idée que quelques milliers de marcheurs pauvres vont envahir le pays le plus puissant du monde n’est qu’une plaisanterie de mauvais goût. Comme est de mauvais goût le fait qu’une poignée de Mexicains de l’autre côté de la frontière adoptent ce discours xénophobe, infligeant à d’autres les violences qu’ils ont eux-mêmes subies.

Vision critique

Dans le courant de la conversation, j’ai mentionné, en passant, qu’outre une paranoïa injustifiée, ce débat contenait une composante raciale.

« You don’t need to be a racist to defend the borders », a rétorqué un étudiant. Certes, ai-je répondu. Nul besoin d’être raciste pour défendre les frontières ou les lois. À première vue, l’énoncé semble irréfutable. Mais si on considère l’histoire et le contexte actuel au sens large, un schéma ouvertement raciste saute aussitôt aux yeux.

À la fin du XIXe siècle, le romancier français Anatole France écrivit : « La loi, dans un grand souci d’égalité, interdit aux riches comme aux pauvres de coucher sous les ponts, de mendier dans les rues et de voler du pain ». Nul besoin d’être élitiste pour défendre une culture de classe. Nul besoin d’être sexiste pour reproduire le sexisme le plus abject. La plupart du temps, il suffit de perpétuer, sans aucun sens critique, certaines pratiques culturelles, ou de défendre une loi quelconque.

J’ai dessiné au tableau une figure géométrique et je leur ai demandé ce qu’ils voyaient. Tous ont répondu : un cube, une boîte… Même les réponses les plus créatives ne sortaient pas de l’idée de tridimensionnalité, alors que je n’avais dessiné que trois losanges réunis en hexagone. Certaines tribus australiennes n’auraient perçu cette même image qu’en 2D. Nous voyons ce que nous pensons et appelons cela l’objectivité.

Deux poids, deux mesures

En sortant victorieux de la guerre de Sécession (1861-1865), le président Abraham Lincoln a mis fin à une dictature centenaire qu’on continue d’appeler « démocratie ». Au XVIIIe siècle, les esclaves noirs représentaient plus de la moitié de la population dans des États comme la Caroline du Sud, mais ils n’étaient pas considérés comme des citoyens américains, ni comme des êtres humains pouvant jouir d’un minimum de droits. Bien avant Lincoln, des racistes et des antiracistes ont proposé de résoudre le « problème des Noirs » en les « renvoyant » en Haïti ou en Afrique, où beaucoup d’entre eux ont fini par fonder le Libéria, d’où est originaire la famille d’Adja, une de mes étudiantes. Les Anglais ont procédé de la même façon pour « nettoyer » l’Angleterre de ses Noirs. Or sous Lincoln, les Noirs sont devenus des citoyens, et une façon de les réduire à une minorité a été non seulement de les empêcher d’aller voter (par exemple en leur imposant une taxe), mais aussi d’ouvrir les frontières à l’immigration.

La Statue de la Liberté, don des Français à l’occasion du centenaire de la Déclaration d’indépendance américaine de 1776, continue de proclamer de ses lèvres closes : « Donne-moi tes pauvres, tes exténués, tes masses innombrables aspirant à vivre libres… » En effet, les États-Unis ont accueilli des vagues d’immigrants pauvres. Bien entendu, des pauvres blancs, dans leur écrasante majorité. Beaucoup se sont opposés à l’arrivée des Italiens et des Irlandais parce qu’ils étaient roux et catholiques. Mais ils valaient quand même mieux que les Noirs. Les Noirs ne pouvaient pas émigrer d’Afrique, non seulement parce qu’ils étaient plus éloignés des côtes américaines que les Européens, mais surtout parce qu’ils étaient bien plus pauvres que ces derniers et qu’il n’y avait quasiment pas de voies maritimes les reliant à New York. Les Chinois étaient mieux placés pour atteindre la côte ouest, et c’est sans doute pour cette raison qu’une loi a été votée en 1882, pour leur interdire l’entrée du simple fait qu’ils étaient Chinois.

C’est ainsi, selon moi, qu’on a, avec beaucoup de subtilité et d’efficacité, remodelé la démographie, autrement dit la composition politique, sociale et raciale des États-Unis. La nervosité provoquée actuellement par une modification de ces proportions ne fait que suivre la même logique. Sinon, quel mal y aurait-il à appartenir à une minorité, à être différent des autres ?

Nul besoin d’être raciste…

Bien sûr, si vous êtes un homme de bien et que vous êtes favorable à ce que les lois s’appliquent comme prévu, ce n’est pas cela qui fait de vous un raciste. Nul besoin d’être raciste quand les lois et la culture le sont déjà. Aux États-Unis, personne ne proteste contrhttps://news.un.org/fr/story/2018/12/1031001(link is external)e les immigrants canadiens ou européens. C’est la même chose en Europe, et même dans le Cône Sud [région la plus australe de l’Amérique latine, peuplée majoritairement par des descendants d’Européens]. Mais tous s’inquiètent des Noirs et des métisses du Sud. Parce qu’ils ne sont pas blancs, et donc « bons », mais pauvres, et donc « mauvais ». Il y a actuellement près d’un demi-million d’immigrants européens illégaux aux États-Unis. Personne n’en parle, comme personne ne mentionne le million d’Américains vivant au Mexique, pour la plupart illégalement.

L’excuse du communisme n’ayant plus cours (aucun de ces États chroniquement défaillants d’où proviennent les migrants n’étant communiste), il ne nous reste plus que les excuses raciales et culturelles d’avant la Guerre froide. Dans tout travailleur à la peau sombre, on voit un criminel, non une possibilité de développement mutuel. Les lois sur l’immigration sont prises de panique à la vue de travailleurs pauvres.

C’est vrai, nul besoin d’être raciste pour défendre les lois et exiger le renforcement des frontières. Nul besoin d’être raciste pour reproduire et consolider le vieux modèle raciste et de classe, tout en ayant la bouche pleine de compassion et de défense de la liberté et de la dignité humaine.

Lire également

Conférence de Marrakech : pour des migrations plus sûres et plus dignes

Conférence sur les migrations : l’ONU souligne la vulnérabilité des jeunes en mouvement(link is external) (Marrakech, Maroc, 10-11 décembre 2018)

États-Unis : un enfant migrant ne doit pas être séparé de sa famille(link is external), selon le Bureau des droits de l’homme de l’ONU

Coalition des villes américaines contre le racisme et la discrimination

Jorge Majfud

Professeur de littérature latino-américaine et d’études internationales à l’université de Jacksonville, aux États-Unis, Jorge Majfud est un écrivain uruguayen-américain de renom, à qui nous devons notamment les romans La reina de América (La reine d’Amérique), Crisis et Tequila, ainsi que des essais comme Una teoría política de los campos semánticos (Une théorie politique des champs sémantiques). Il collabore régulièrement avec différents médias internationaux.

Racism does not need racists

Featured articles
Racism does not need racists

“World new map”
© Rafat Alkhateeb / Cartoon Movement

The debate on what we call a “migration crisis” has a racial component. It is a pattern which consistently repeats itself in different laws, narratives, and practices, like it has done over centuries, according to Uruguayan-American writer Jorge Majfud. Taking us on an instructive detour through history, he points out the total absence, in this same heated debate, of any mention of half a million European immigrants who live illegally in the United States and another million Americans living illegally in Mexico.

Jorge Majfud

In my classes, I always try to make clear the difference between opinions and facts. It is a fundamental rule, a very simple intellectual exercise that we owe ourselves to undertake in the post-Enlightenment era. I started becoming obsessed with such obvious matters when I found out, in 2005, that some students were arguing that something “is true because I believe it” – and they weren’t joking. Since then, I’ve suspected that such intellectual conditioning, such a conflation of physics with metaphysics (cleared up by Averroes almost a thousand years ago) – which year by year becomes increasingly dominant (faith as the supreme criterion, regardless of all evidence to the contrary) – has its origins in the majestic churches of the southern United States.

But critical thinking involves so much more than just distinguishing facts from opinions. Trying to define what a fact is would suffice. The very idea of objectivity itself paradoxically originates from a single perspective, from one lens. And anyone knows that with the lens of one photographic or video camera, only one part of reality is captured, which quite often is subjective or used to distort reality in the supposed interest of objectivity.

For some reason, students tend to be more interested in opinions than facts. Maybe because of the superstitious idea that an informed opinion is derived from the synthesis of thousands of facts. This is a dangerous idea, but we can’t run away from our responsibility to give our opinion when it’s required. All that we can and should do is take note that an informed opinion continues to be an opinion which must be tested or challenged.

An opinion

On a certain day, students discussed the caravan of 5,000 Central Americans (at least one thousand of whom were children) fleeing violence and heading for the Mexican border with the US. President Donald Trump had ordered the border closed and called those looking for refuge “invaders”. On 29 October 2018, he tweeted: “This is an invasion of our Country and our Military is waiting for you!”. The military deployment to the border alone cost the US about $200 million.

Since one of my students insisted on knowing my opinion, I started off with the most controversial side of the issue. I observed that this country, the US, was founded upon the fear of invasion, and only a select few have always known how to exploit this weakness, with tragic consequences. Maybe this paranoia came about with the English invasion of 1812, but if history tells us anything, it’s that the US  has practically never suffered an invasion of its territory – if we exclude the 9/11 attacks in 2001; the one on Pearl Harbor, which at the time was a military base in foreign territory; and, prior to that, at the very beginning of the twentieth century, the brief incursion of a Mexican named Pancho Villa mounted upon a horse. But the US has indeed specialized in invading other countries from the time of its founding – it took over the Indian territories, then half of Mexico, from Texas, to reinstall slavery, to California; it intervened directly in Latin American affairs, to repress popular protests and support bloody dictatorships – all in the name of defence and security. And always with tragic consequences.

Therefore, the idea that a few thousand poor people on foot are going to invade the most powerful country in the world is simply a joke in poor taste. And it’s likewise in bad taste for some Mexicans on the other side to adopt this same xenophobic talk that’s been directed at them – inflicting on others the same abuse they’ve suffered.

A critical view

In the course of the conversation, I mentioned in passing that in addition to the foundational paranoia, there was a racial component to the argument.

“You don’t need to be a racist to defend the borders,” said one student.

True, I noted. You don’t need to be a racist to defend borders or laws. At first glance, the statement is irrefutable. However, if we take history and the wider current context into consideration, an openly racist pattern jumps out at us right away.

At the end of the nineteenth century, the French novelist Anatole France wrote: “The law, in its majestic equality, forbids rich and poor alike to sleep under bridges, to beg in the streets, and to steal their bread.” You don’t need to be an elitist to support an economically stratified culture. You don’t need to be sexist to spread the most rampant type of sexism. Thoughtlessly engaging in certain cultural practices and voicing your support for some law or another is quite often all it takes.

I drew a geometric figure on the board and asked students what they saw there. Everyone said they saw a cube or a box. The most creative variations didn’t depart from the idea of tri-dimensionality, when in reality what I drew was nothing more than three rhombuses forming a hexagon. Some tribes in Australia don’t see that same image in 3D but rather in 2D. We see what we think and that’s what we call objectivity.

Double standards

When President Abraham Lincoln emerged victorious from the American Civil War (1861-1865), he put an end to a hundred-year dictatorship that, up to this day, everyone calls “democracy.” By the eighteenth century, black slaves had come to make up more than fifty percent of the population in states like South Carolina – but they weren’t even citizens of the US, nor did they enjoy even minimal human rights.

Many years before Lincoln, both racists and anti-racists proposed a solution to the “negro problem” by sending them “back” to Haiti or Africa, where many of them ended up founding the nation of Liberia (one of my students, Adja, is from a family which comes from that African country). The English did the same thing to “rid” England of its blacks. But under Lincoln blacks became citizens, and one way to reduce them down to a minority was not only by making it difficult for them to vote (such as by imposing a poll tax) but also by opening the nation’s borders to immigration.

The Statue of Liberty, a gift from the French people to the American people to commemorate the centenary of the 1776 Declaration of Independence, still cries with silent lips: “Give me your tired, your poor, your huddled masses yearning to breathe free…” In this way, the US opened its arms to waves of impoverished immigrants. Of course, the overwhelming majority were poor whites. Many were opposed to the Italians and the Irish because they were red-headed Catholics. But in any case, they were seen as being better than blacks. Blacks weren’t able to immigrate from Africa, not just because they were much farther away than Europeans were, but also because they were much poorer, and there were hardly any shipping routes to connect them to New York. The Chinese had more opportunities to reach the west coast, and perhaps for that reason a law was passed in 1882 that prohibited them from coming in just for being Chinese.

I understand that this was a subtle and powerful way to reshape demographics, which is to say the political, social and racial make-up of the US. The current nervousness about a change to that make-up is nothing more than the continuation of that same old logic. Were that not the case, what could be wrong with being part of a minority group or being different from others?

You don’t need to be a racist…

Clearly, if you’re a good person and you’re in favour of properly enforcing laws, it doesn’t make you a racist. You don’t need to be racist when the law and the culture already are. In the US, nobody protests Canadian or European immigrants. The same is true in Europe and even in the Southern Cone of South America [the southernmost region of Latin America, populated mainly by descendants of Europeans]. But everyone is worried about the blacks and the hybrid, mixed-race people from the south. Because they’re not white and “good”, but poor and “bad”. Currently, almost half a million European immigrants are living illegally in the United States. Nobody talks about them, just like nobody talks about how one million United States citizens are living in Mexico, many illegally.

With communism discarded as an excuse (none of those chronically failing states where migrants come from are communist), let’s once again consider the racial and cultural excuses common to the century prior to the Cold War. Every dark-skinned worker is seen as a criminal, not an opportunity for mutual development. The immigration laws are themselves filled with panic at the sight of poor workers.

It’s true that you don’t need to be racist to support laws and more secure borders. You also don’t need to be racist to spread and shore up an old racist and class-based paradigm, while we fill our mouths with platitudes about compassion and the fight for freedom and human dignity.

Read also

A safer, more dignified journey for all migrants, tops agenda at global conference in Marrakech(link is external)

U.S. Coalition of Cities against Racism and Discrimination

Let’s fight racism!(link is external)

 

Jorge Majfud

Professor of Latin American Literature and International Studies at Jacksonville University in Florida, in the United States, Jorge Majfud is a renowned Uruguayan American writer, who regularly contributes to the international media. He is the author of many novels including The Queen of AmericaCrisis and Tequila, and books of essays such as A Theory of Semantic Fields.

Cartas de mis bisabuelos

Hoy sábado estuve horas escaneando documentos y cartas de la familia que ya han pasado el siglo de antigüedad. Se lo debía a una prima que hace meses me pidió que compartiera el tesoro de la familia. Por alguna razón mi padre fue el encargado de cuidar esos paquetes de recuerdos familiares por más de medio siglo, la mayoría escritos en un idioma que ninguno de nosotros entiende (el cuento “Las cartas de Mijail Polzin”, que en realidad son unos capítulos de la novel a El mar estaba sereno, es una obvia elaboración de mis perplejidades ante esas cartas: según la idea de la novela allí están los miedos y los amores que sin saberlo luego reprodujimos en otros escenarios de inmigrantes, pero en lugar de árabe el personaje es ruso).

Cuando mi padre murió poco después de la navidad de 2012, tampoco sé bien por qué, me hice cargo de ese tesoro emocional y traje esos paquetes casi sin abrir a Estados Unidos (con un pequeño inconveniente en un aeropuerto porque un grupo de las cartas venía en una antigua lata de cine, tan vieja que nadie sabía qué era aquello).

Entre todos esos papeles misteriosos que en su mayoría rondan los cien años, y que no puedo hacer público por razones de intimidad familiar, había un retrato de mi padre que él mismo guardó en su misteriosa “caja fuerte” y que mi hermano y yo tuvimos que abrir cuando él ya no estaba. El dibujo, retrato memorizado, lo hice en 1988 cuando era estudiante de arquitectura, cuando comenzaba a vivir en la capital, Montevideo, solo y sufriendo la clásica melancolía que nos viene desde mucho antes, recordando a mi padre y deseando dejar esas calles todavía ajenas para volver a sentir los ruidos, los olores y la tranquilidad del pueblo, del campo tacuaremboense.

Aquí sólo lo que puedo compartir, el retrato que entonces le hice a mi padre y que él guardó, quién sabe si no con la misma nostalgia que por entonces me hacía lagrimear en la soledad de mi cuarto de estudiante –con falta ortográfica incluída en la palbara “echo”, como “echo de menos” en lugar de “hecho”.

Scan_20181208 (60).png

Le capitalisme, et après ?

Jorge Majfud

Spanish: ¿Después del capitalismo, qué?

Translated by Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

L’argent a été l’esprit et le sang du capitalisme, depuis ses débuts lors de la découverte, de la colonisation et du pillage du monde par les puissances européennes, en passant par le capitalisme industriel (essentiellement anglo-saxon) et le capitalisme financier (essentiellement abstrait).

Le rôle protagoniste de l’argent au début de cette période a démocratisé, dans une certaine mesure, les sociétés européennes, contribuant à liquider le système féodal qui, rien qu’en Europe, s’est étendu sur sept siècles. Aujourd’hui, le capitalisme ressemble davantage à ce système féodal qu’aux premiers jours du capitalisme, avec un enrichissement croissant et accéléré d’une minorité qui va en se rétrécissant.

Bien sûr, l’argent était important dans les périodes précédentes de l’humanité. Au moins chez les anciens Grecs d’Athènes au Ve siècle av. J.-C., le pouvoir résidait dans l’argent : si d’autres peuples se plaignaient des abus de la démocratie athénienne et demandaient justice, c’était seulement parce qu’ils n’étaient pas aussi forts ou aussi riches que les Athéniens, selon leurs ambassadeurs.

Mais le pouvoir presque absolu que l’argent possède dans le système capitaliste (non seulement pour fabriquer et détruire mais aussi pour être et ressentir) n’a pas toujours été le même. Les capitaaux n’étaient qu’un instrument, de plus en plus symbolique et abstrait, pour accumuler et exercer le pouvoir pendant l’ère moderne. L’argent est plus ancien que la civilisation sumérienne, mais dans d’autres systèmes il n’était pas la porte d’entrée au pouvoir absolu.

C’est cela, le pouvoir, le facteur commun qui traverse tous les systèmes sociaux qui ont existé dans l’histoire. Pas l’argent. L’histoire est une lutte longue et permanente entre deux antagonistes qui peuvent parfois tomber d’accord mais qui sont normalement en conflit : le pouvoir et la justice. Probablement, la seconde est apparue en réaction au premier, à partir des réserves émotionnelles de l’empathie et de la survie collective. L’un est égoïste, l’autre altruiste. Mais les sociétés ne réagissent qu’après de grandes tragédies et catastrophes. Entretemps, la pulsion de pouvoir augmente sans s’arrêter jusqu’à la prochaine rupture.

Pour prédire quel système remplacera le capitalisme dans quelques décennies ou dans un siècle, nous devons d’abord examiner le pouvoir et non la justice. Autrement dit, nous devons analyser les éléments qui, dans un avenir proche, seront les principaux instruments du pouvoir d’un groupe sur le reste de l’humanité. La question clé est la suivante : quel moyen pourrait remplacer l’argent comme source de pouvoir ?

C’est dans des révolutions comme celle de l’intelligence artificielle et d’autres qui en découlent que la réponse se trouvera, que ce soit dans le monde hyper-technologique d’une Nature 2.0 ou, dans son contraire, une civilisation post-apocalyptique, victime de catastrophes environnementales et de conflits sociaux.

Je ne pense pas qu’il y ait beaucoup de raisons d’être optimiste, mais non plus de dire que la catastrophe est inévitable. À moyen terme (trente, cinquante ans ?), du moins tant que les robots ne prendront pas le contrôle du monde, ou de ce qu’il en reste, on peut penser que le facteur principal, la persistance créative et destructive du pouvoir, sera la connaissance et l’utilisation de l’intelligence artificielle.

L’argent sera-t-il nécessaire lorsqu’une communauté dépendante de l’intelligence artificielle se livrera seule au commerce par la cannibalisation d’autres communautés ? le modèle de la fourmilière concurrente de la ruche des abeilles sera-t-il la métaphore des siècles à venir ?

Notre théorie, hypothèse ou spéculation des années 90 sur une conscience planétaire (la Gaia neurologique de mon livre Crítica de la pasión pura) facilitée par les nouvelles technologies numériques et les vieilles luttes égalitaires, la Société Désobéissante, la Démocratie Radicale, semble plus éloignée qu’elle ne l’était alors. Cette possibilité ne peut être exclue, mais le facteur pouvoir, qui tend à devenir le cancer de l’histoire, ne sera probablement jamais supprimé ou réduit à n’être qu’un facteur mineur de production de l’histoire.

Au début de l’ère capitaliste, l’empire espagnol, dont la monnaie, le peso d’argent, était la monnaie mondiale, a extrait des dizaines de tonnes d’or et d’argent des Amériques. Avant que des pays périphériques mais émergents comme l’Angleterre, la France, l’Allemagne et les Pays-Bas ne découvrent que c’était le travail et l’industrie qui étaient à l’origine de La richesse des nations, l’Espagne fonda son pouvoir sur l’extraction de l’or. Quatre siècles plus tard, en 1971, Nixon mit fin au rôle de l’or comme garantie de la monnaie mondiale. Depuis lors, le dollar appuie fondamentalement sa valeur sur la foi en lui qu’a le reste du monde. Le pouvoir n’est plus dans l’extraction de l’or ni même dans sa production, mais dans la capacité d’imprimer de la monnaie sans générer d’inflation dans le pays qui la produit.

Actuellement, le développement de l’intelligence humaine est crucial dans les universités des pays qui sont à l’ère post-industrielle. Mais la prochaine étape vers laquelle le pouvoir politique se déplacera sera l’accumulation de l’intelligence artificielle.

L’argent continuera d’être important pour les gens ordinaires, mais il ne sera plus la porte d’entrée du pouvoir.

Et après ? Ce serait le début de la fin du capitalisme. Le problème avec l’IA, c’est qu’il est très difficile qu’elle puisse se démocratiser. À moins qu’une révolte mondiale ne change l’équation, seuls les grands organismes comme les méga-entreprises et les gouvernements des pays dominants peuvent prendre un rôle dirigeant en matière d’IA. La Chine et les USA, pour commencer.

Dès lors, il n’est pas difficile d’imaginer les conséquences. Toute intelligence cherche, par nature, à résoudre des problèmes ce qui, à son extrême, n’est rien d’autre que l’indépendance. Ajoutez à cela le fait que l’IA est déjà en train d’apprendre des êtres humains (le petit robot que nous avons construit avec mon fils de dix ans peut le faire, quoique de manière primitive), et je ne vois pas pourquoi on devrait supposer que les machines super-intelligentes du futur n’hériteraient pas de notre pathologie principale : la soif insatiable de pouvoir. Toute erreur (ou pour la simple raison que les êtres humains se fatigueront de penser et de faire des erreurs et laisseront les grandes décisions médicales, scientifiques, politiques et éthiques entre les mains des machines) pourrait nous conduire au Jour de l’Indépendance, que seules les machines intelligentes enregistreront.

Jusqu’à ce jour, les machines n’avaient jamais été indépendantes. Même les robots les plus parfaits et les plus efficaces de l’industrie dépendaient des êtres humains. Ce n’étaient que des corps sans cervelle ou avec un cerveau d’esclave. Mais lorsqu’ils seront capables de se régénérer, de se reproduire, l’être humain aura perdu sa pertinence.

Par instinct ou par un stupide narcissisme humain, cette pensée m’attriste, mais la raison me dit aussi que, peut-être, nous n’avons jamais mérité notre propre intelligence, si souvent utilisée sans, au moins, une goutte de sagesse.

¿Después del capitalismo, qué?

French: ¿Después del capitalismo, qué?

El dinero fue el espíritu y la sangre del capitalismo, desde sus comienzos durante el descubrimiento, colonización y saqueo del mundo por las potencias europeas, pasando por el capitalismo industrial (básicamente anglosajón) hasta el financiero (básicamente abstracto). El protagonismo del dinero al inicio de este período democratizó, en alguna medida, las sociedades europeas, ayudando a liquidar el sistema feudal que, sólo en Europa, se extendió por siete siglos. Hoy el capitalismo se parece más a aquel sistema feudal que a los primeros tiempos del capitalismo, con un creciente y acelerado enriquecimiento de una decreciente minoría.

Claro, el dinero fue importante en otros periodos previos de la humanidad. Por lo menos para los antiguos griegos de la Atenas del siglo quinto A.C, el poder residía en el dinero: si otros pueblos se quejaban del abuso de la democracia ateniense y reclamaban justicia, ello solo se debía a que no eran tan fuertes ni tan ricos como los atenienses, decían sus embajadores.

Pero el poder casi absoluto que posee el dinero en el sistema capitalista (no solo para hacer y destruir sino también para ser y sentir) no siempre fue el mismo. Los capitales, sólo fueron un instrumento, crecientemente simbólico y abstracto, para acumular y ejercitar el poder durante la Era moderna. El dinero es más antiguo que la civilización sumeria, pero en otros sistemas no significaba la puerta de acceso al poder absoluto.

Ese, el poder, es el factor común que atraviesa todos los sistemas sociales que existieron en la historia. No el dinero. La historia es una larga y permanente lucha entre dos antagónicos que a veces pueden coincidir pero que normalmente existen en conflicto: el poder y la justicia. Probablemente, el segundo surgió como reacción al primero, desde las reservas emocionales de la empatía y la sobrevivencia colectiva. Uno es egoísta, el otro es altruista. Pero las sociedades sólo reaccionan luego de grandes tragedias y catástrofes. Mientras tanto, el impulso de poder crece sin detenerse hasta la próxima ruptura.

Para prever qué sistema reemplazará al capitalismo en unas décadas o en un siglo, debemos mirar primero al poder y no a la justicia. Es decir, debemos analizar aquellos elementos que en un futuro próximo serán los instrumentos principales del poder de un grupo sobre el resto de la humanidad. La pregunta clave es: ¿qué medio podría reemplazar al dinero como fuente de poder?

Es en las revoluciones como la inteligencia artificial y otras que se deriven de ella donde estará la respuesta, ya sea en un mundo hiper tecnológico de una Naturaleza 2.0 o en su opuesto, una civilización post apocalíptica, víctima de la catástrofe ambiental y los conflictos sociales.

Creo que no hay muchas razones para ser optimistas, pero tampoco para afirmar que la catástrofe es inevitable. En el mediano plazo (¿treinta, cincuenta años?), al menos mientras los robots no tomen el control del mundo, o lo que quede de él, podemos pensar que el factor principal, la persistencia creadora y destructora del poder, estará en el conocimiento y uso de la inteligencia artificial.

¿Será el dinero necesario cuando una comunidad dependiente de la inteligencia artificial comercie solo a través de la canibalización de las otras comunidades? ¿Será el modelo del hormiguero compitiendo con la colmena de abejas la metáfora de los próximos siglos?

Nuestra teoría, hipótesis o especulación de los años noventa sobre una conciencia planetaria (la Gaia neurológica de Crítica de la pasión pura) facilitada por las nuevas tecnologías digitales y las viejas luchas igualitarias, la Sociedad Desobediente, la Democracia Radical, parece estar más lejos de materializarse que por entonces. No se puede descartar esta posibilidad, pero el factor poder, que suele convertirse en el cáncer de la historia, probablemente nunca sea extirpado ni reducido a un elemento menor como generador de historia.

Al inicio de la Era capitalista, el imperio español, cuya moneda, el peso de plata, era la divisa mundial, extrajo decenas de toneladas de oro y plata de las Américas. Antes que países periféricos pero emergentes como Inglaterra, Francia, Alemania y los Países Bajos descubriesen que era el trabajo y la industria el origen de La riqueza de las naciones, España basó su poder en la extracción de oro. Cuatro siglos más tarde, en 1971, Nixon despreció el oro como garantía de la divisa global. Desde entonces, el dólar respalda su valor, fundamentalmente, en la fe del resto el mundo. El poder ya no está en la extracción de oro y hasta ni tanto en la producción, sino en la capacidad de imprimir dinero sin generar inflación en el país que la produce.

Actualmente, el desarrollo de inteligencia humana es crucial en las universidades de aquellos países que se encuentran en la Era post industrial. Pero el próximo paso hacia donde se moverá el poder político será hacia la acumulación de inteligencia artificial. El dinero seguirá siendo importante para la gente común, pero no ya la puerta de acceso al poder.

¿Y luego? Bueno, ese sería el principio del fin del capitalismo. El problema con la IA es que es muy difícil que se pueda democratizar. Al menos que una revuelta a escala global cambie la ecuación, sólo los grandes organismos, como las mega empresas y los gobiernos de los países dominantes pueden tomar el liderazgo de las IA. China y Estados Unidos, para empezar.

A partir de ahí no es difícil imaginar las consecuencias. Toda inteligencia busca, por naturaleza, la resolución de problemas que, en su extremo, no es otra cosa que la independencia. Si a eso le sumamos que las IA ya están aprendiendo de los seres humanos (el pequeño robot que construimos con mi hijo de diez años puede hacerlo, aunque de forma primitiva), no veo por qué suponer que las máquinas superinteligentes del futuro no habrían de heredar nuestra patología principal: la insaciable sed de poder. Cualquier error (o por la simple razón de que los seres humanos se cansarán de pensar y de equivocarse y dejarán las grandes decisiones, médicas, científicas, políticas y éticas en manos de las máquinas) podría llevarnos al Dia de la Independencia, ese que sólo las máquinas inteligentes registrarán.

Hasta ese día, las máquinas nunca habían sido independientes. Hasta los más perfectos y eficientes robots en las industrias dependían de los seres humanos. Eran sólo cuerpos sin cerebro o con un cerebro esclavo. Pero cuando sean capaces de auto regenerarse, de reproducirse, los humanos serán irrelevantes.

Por instinto o por un estúpido narcicismo de humano, este pensamiento me entristece, pero la razón también me dice que, tal vez, nunca merecimos nuestra propia inteligencia, tan frecuentemente usada sin, por lo menos, una gota de sabiduría.