Capotean Interview

by Toni Montesinos (originally published in Spanish here >>)

 

In 1972, Truman Capote published an original text that became the autobiography that has never been written. He titled it “Self-portrait” (in The Dogs Bark, 1973), and in it he gave himself with cunning and brilliance. Those questions that serve to proclaim his frustrations, desires, and customs, now, extracted, for the most part, form the following “Capotean interview”, with which they devote themselves to the other side, that of life, of Jorge Majfud. 

 

If you had to live in one place, never being able to leave it, which one would you choose?

In reality, that place exists: it is childhood. Now, if it were to be a physical, particular place, I think it would be that huge tree on my grandparents’ farm where I could see my loved ones who are no longer there and, somehow, those who were not there yet.

Do you prefer animals over people?

Sometimes. It does not depend on what animals but on what people.

Are you cruel?

So so, like everyone else. Frequently, truth is a form of cruelty and one must decide if it is worth it. Other times, one is cruel only through ignorance or petty passions, such as annoyance or frustration.

Do you have lots of friends?

I have a few friends sure and many friends maybe.

What characteristics do you look for in your friends?

I do not look for anything in particular. Each one is different and friendship, like love, is something that happens without any logic.

Do your friends usually disappoint you?

Yes, like any other kind of human being. But I worry much more about disappointing them.

Are you a sincere person?

I do not think anyone can answer that question sincerely. More than sincere, I try to be honest. 

How do you prefer to spend your free time?

Reading a book that does not kill my time. Talking to someone who does not kill me over time. 

What are you afraid of the most?

The suffering of my loved ones.

What scandalizes you, if there is anything that scandalizes you?

At my age almost nothing scandalizes me. I am disgusted with hypocrisy, the scandal of a kiss and the tolerance of violence, the death of a single child under smart bombs, the oppression of entire peoples, the Lies of Mass Destruction. 

If you had not decided to be a writer, to lead a creative life, what would you have done?

If I were not a writer walking or washing dishes would be a lot less interesting. I don’t know, I have done many different things in my life. Maybe I would have been a physicist. I was always attracted to Theory of Relativity.

Do you practice any type of physical exercise?

If walking on the beach is an exercise …

Can you cook?

No, but I try almost every day.

If Reader’s Digest commissioned you to write one of those articles on “an unforgettable character,” who would you choose?

I would not know who to write about. We are all forgettable.

What is the most hopeful word in any language?

“Sorry”.

And the most dangerous?

“Patriotism.”

Have you ever wanted to kill someone?

Never, even as a child, despite having seen so many people die and kill themselves.

What are your political leanings?

I always resisted all temptations, which were not few, to associate with a political party. The parties split, divide in very arbitrary ways. They are a necessary evil, like the monolineal simplification of left and right. Now, among all the simplifications I prefer the less used up and down and take sides for those below. 

If you could be something else, what would you like to be?

Someone who could abolish pain and death.

What are your main addictions?

Read, drink two beers, travel to the past, imagine what will come, people’s timeless smile … I do not know, so many things. In short, life.

And your virtues?

I hope that I have some, although who knows if this has any importance.

Imagine that you are drowning. What images, within the classical scheme, would pass through your head?

The water, I suppose.

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¿De verdad quiere usted salvar vidas humanas?

Señor, presidente, ¿por qué comenzó usted tan temprano? ¿Cuál era la urgencia? Sí, ya sabemos, la edad y todo eso, pero ¿no era que iba a hacer las cosas diferente? No, no me refiero solo a Siria. El mes pasado su ejército bombardeó Mosul y murieron casi doscientas personas. El mundo apenas se conmovió, pero muchos niños murieron en ese ataque. Sí, ya sé que ustedes no tenían intención de matar ningún niño inocente. Tal vez su colega, ese otro enamorado del poder que preside Siria tampoco quería matar niños. Será malo pero no tan estúpido. Su objetivo era el mismo que el de ustedes: los terroristas del Estado Islámico. Pero a ellos (si fueron ellos, claro) no les importó que entre las cincuenta o sesenta victimas hubiesen niños, como no les importó a ustedes en Mosul. ¿Sabía que los pobres también tienen niños? Hasta en la base militar que acaba usted de bombardear en Siria murieron niños. Cierto, no tantos, y probablemente eran hijos de militares. Pero niños al fin, ¿no?  

Su portavoz ha dicho que ni Hitler usó armas químicas como el dictador de Siria. Eran las preferidas de Churchill, ¿recuerda? No, no lo sabe. Supongo que al menos sabrá que ustedes las usaron sistemáticamente en Vietnam, por mencionar un solo caso. ¿No? El famoso Agente Naranja no se llamó así peor le color de se su pelo. No murieron cincuenta ni cien personas. Probablemente murieron millón de personas y otro millón nació y sigue naciendo con malformaciones. Bueno, supongamos que los malditos profesores exageran las cifras. Digamos que solo murieron mil o dos mil, para no ofender a nadie.

¿Pero usted? ¿No era que iba a hacer las cosas diferentes? No, yo no. No soy tan ingenuo. Yo no le creo a ningún político, ni al más malo. Es un defecto que me quedó de la dictadura militar en la que crecí.  Lo sé, lo sé. Todos dicen lo mismo antes de ganar las elecciones. Pero uno tampoco puede dejar de anotarlo. Faltaba más, que además de acusarnos de radicales peligrosos por usar palabras y no armas ni dinero, además nos dedicáramos al silencio cómplice.

No hace mucho, usted dijo que la Guerra en Irak había sido producto de mentiras. Cuando nosotros lo dijimos antes de que se lanzara esa aventurita, resultamos que éramos infantiles, poetas desvinculados de la realidad. Claro, porque un billonario como usted sí sabe lo qué es la realidad… Mejor dicho, eso era antes. Ahora es prácticamente imposible ocultarla, por lo cual la moda es la indiferencia o la difamación.

Vayamos a lo que importa. ¿Es usted realmente honesto sobre sus intenciones de salvar vidas alrededor del mundo, vidas de inocentes como conmovedoramente dijo antes de bombardear Siria? ¿De verdad? Por favor, dígamelo con la mano en el pecho. ¿Sí? Bueno, ¿entonces, por qué no bombardea el mundo con alimentos, con medicinas, con libros, en lugar de arrojar doscientos millones de dólares diarios solo en bombas como se ha venido haciendo desde hace ya muchos años? De esa forma ahorrará usted millones.  Millones de vidas y millones de dólares.

Claro, la seguridad nacional y todo eso. Siempre habrá gente que insista en lo mismo. No le conviene a la seguridad nacional alimentar a los enemigos. Son los mismos que han creado gran parte del problema, sino todo el problema. Pero considere por un segundo que los enemigos se crean por millones cada vez que una bomba que cuesta un millón de dólares cae sobre un grupo de casas que no llegan siquiera a la  cuarta parte de ese valor, cargada de buenas intenciones pero matando inocentes como resultado tradicional e inevitable. ¿Qué libertades perdieron ustedes cuando fueron derrotados en Vietnam, aparte de millones dólares y millones de vidas humanas? ¿O el mundo está mejor hoy que antes de la invasión a Irak? ¿Estamos mejor luego de trillones de dólares invertidos en guerras que han dejado millones de muertos? ¿Está usted mejor? ¿Se siente usted hoy más seguro que antes? Qué pregunta tonta, ¿no? Tal vez usted sí, pero no el resto. Entonces ¿es por eso que usted también insiste con un método tan absurdo?

Claro, hay que vender, la economía debe ser reactivada, debe crecer sin pausa o todo se va al diablo. ¿Pero que es lo que se iría al diablo? ¿Los buenos negocios? Si, obvio, la muerte es un gran negocio desde hace siglos. Pero es probable que la vida sea un mejor negocio, no a corto plazo, sino a largo plazo. Imagine todos esos miserables sobreviviendo en esos países tan horribles que ustedes suelen bombardear de vez en cuando, en lugar de hambrientos y moribundos tendrían algo de dinero para comprar sus cachivaches. Es más, muchos de ellos, sino casi todos, no vendrían a joder a estos países tan pulcros y bien organizados y muchos menos tendrían el concepto que tienen de ustedes, los salvaguardas de la libertad y la civilización.  

¿No sabe usted que en toda sociedad, en toda la historia, la tercera ley de Newton se aplica mejor que a los cuerpos inertes? ¿Cómo? ¿Que le gustó las dos últimas palabras? ¿Pero, en serio, se acuerda de la tercera ley de Newton? Toda acción produce una reacción. Usted no puede jugar al ta-te-ti sin siquiera considerar que el otro también juega. Usted no puede orinar sobre México y pensar que los mexicanos van a festejar. Lo mismo cuando cree que ganar significa aplastar o marginar a otros seres humanos. Eso que usted confunde con la competencia, como buen zar de los negocios.

¿Cuál es la próxima aventura, Sr. Presidente? ¿Asia? ¿África? ¿América Latina? ¿Los hielos antes eternos del Ártico y del Antártico? Porque de eso estamos seguros, Sr. Presidente. Habrá muchas otras nuevas aventuras y muchos más muertos. No, no, sus hijos no. Bueno, no creo. Los hijos de los otros, de esa gente que ni siquiera parece gente. Porque no se vaya a creer, como todos los políticos se creen, que usted va a hacer algo diferente.  La sangre no lo va a sacar de su puesto sino todo lo contrario. Sólo la próxima crisis económica pondrá en duda sus capacidades éticas y morales.

Mientras tanto, diviértase, porque, salve, Cesar, los que van a morir te saludan.

 

JM.

13 de abril de 2017

 

 

 

“No le conviene a Trump que Flynn hable” Entrevista

Entrevista con Jorge Majfud

Gerardo Yong

Michael Flynn no ve la suya. A mediados de febrero tuvo que renunciar a su cargo como asesor en seguridad nacional por haber omitido que se reunió con diplomáticos rusos durante la campaña de Donald Trump. Acosado por las investigaciones del comité de inteligencia del Senado y el FBI, esta semana pidió inmunidad a cambio de revelar información sobre los contactos que mantuvo con el Kremlin, los cuales podrían haber llevado a la victoria del magnate inmobiliario.Ambas instituciones le negaron su petición, principalmente porque resulta difícil que alguien que está siendo investigado pueda solicitar ese tratamiento especial. Poco después, las cosas empeoraron para él cuando se reveló que en su declaración de bienes ocultó los pagos que había recibido por parte de empresas rusas. En un intento por corregir esta situación, Flynn presentó una lista complementaria pero no pudo salvarse del escándalo y ahora se encuentra al borde de sufrir consecuencias legales.Según algunos analistas internacionales, Flynn está tratando de salvarse a cómo dé lugar y de sortear esta situación que pondría en serios predicamentos al gobierno de Trump. Para otros, les trae el recuerdo de la situación enfrentada durante la administración republicana de Ronald Reagan, cuando el coronel Oliver North intentó capotear las investigaciones sobre la venta ilegal de armas a Irán, así como el desvío de fondos a la guerrilla anticomunista en Nicaragua.
Ni siquiera habían pasado 24 horas luego de la negativa de inmunidad a Flynn cuando la administración Trump recibió otro golpe: Steve Bannon, considerado la columna vertebral de la política dura del magnate, fue despedido del Consejo de Seguridad Nacional. ¿La razón? Su abierta tendencia a rechazar todo lo que brille como islámico, así como su apego a una cercanía con Rusia.Esta fue la culminación de una jugada iniciada por el teniente general Herbert Raymond McMaster quien, desde que asumió el cargo de consejero de Seguridad Nacional hace un mes, se opuso a las técnicas radicales de Bannon por considerarlas poco realistas y efectivas, además de ser alguien que carecía de experiencia militar.Reconocimiento de culpaEn entrevista con Siempre!, el analista y catedrático en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, Jorge Majfud señaló que el caso de Flynn ya contiene un reconocimiento tácito de culpabilidad que puede afectar al gobierno de Trump.Asimismo, indicó que el magnate neoyorquino se encuentra nervioso ante la posibilidad de que su exasesor pueda revelar información comprometedora. Hasta el momento, Trump solo ha señalado que Flynn es víctima de una “caza de brujas”, pero no ha intentado defenderlo abiertamente. Por el contrario, ha buscado desmarcarse del asunto lo más lejos posible y de rectificar un gobierno que se está convirtiendo en una pesadilla por todos los desaciertos que ha registrado en tan poco tiempo. Aquí les presentamos las respuestas que este experto uruguayo proporcionó a nuestro medio vía correo electrónico.

¿Qué implicaciones tiene la solicitud de inmunidad que pide Michael Flynn a cambio de revelar la información sobre sus contactos con Rusia?
En primer lugar, yo diría que cuando alguien solicita inmunidad a cambio de una declaración es porque se tiene la conciencia sucia. ¿Qué puede tener de malo que alguien tenga amigos rusos? Bueno, en este caso los indicios y las sospechas de relaciones ilícitas se vienen acumulando desde hace bastante tiempo.Según el director del FBI (paradójicamente uno de los responsables directos del triunfo de Trump) no hay lugar a dudas de que existieron contactos y acciones concretas por parte del gobierno ruso para favorecer al viejo amigo americano. El único consuelo que nos queda a escépticos como yo es que Hillary Clinton no hubiese significado un mar de diferencias con el lunático que tenemos hoy en la Casa Blanca.
¿Cómo queda Trump y su administración ante esta situación? Es decir, en caso de que Flynn revele algo grande, se habla de interferir un proceso democrático y hasta de posible traición a la patria. ¿Qué opina? 
Según Trump, Flynn hizo lo correcto solicitando inmunidad debido a la existencia de una “caza de brujas”. No creo que al presidente le importe la suerte de su amigo más que la suya propia. Está preparando un discurso y una argumentación que podrá usar en su defensa en el futuro, que a todas luces es bastante oscuro.Más le conviene que Flynn no declare. Cuanto menos se sepa mejor. Para empezar, es muy difícil que un hombre de negocios, no cualquier honesto hombre de negocios sino un pez gordo que siempre ha jugado en la primera división del mundo, esté limpio. Tal vez pueda estarlo alguien como Bill Gates, alguien que hizo su fortuna de otra forma y sin proponérselo, pero no un especulador y mucho menos alguien como Trump, un ego desesperado por triunfos económicos, por golpes de fortuna cuando la realidad parecía decirle otra cosa en los años setenta y ochenta, alguien que en los noventa declaró pérdidas multibillonarias en un solo año (¿cómo un exitoso hombre de negocios pierde un cuarto de su fortuna en un año?) para evadir impuestos por una década, alguien que fue salvado por los millonarios negocios inmobiliarios en Rusia desde los ochenta y noventa. 

En espera del momento adecuadoSegún la prensa estadounidense, hay grandes políticos de su propio partido que están dando la espalda a Trump por lo oneroso que está resultando su gobierno y por su falta de práctica política, ¿qué opinión le merece?
El presidente solo representa la extrema derecha en su megalomanía militarista y antiestatal (los ricos están cansados de mantener a los pobres de la clase media), en sus convicciones patriarcales y raciales, pero no en su carencia de ortodoxia religiosa. No es que le estén dando la espalda ahora sino que cuando vieron que no podían ganarle en 2016 se arrodillaron para no perder sus puestos y posiciones en el poder, y no perderán ninguna oportunidad para deshacerse de él y poner en su lugar a un conservador más tradicional, como el vicepresidente Mike Pence. Simplemente, están esperando el momento o están calculando hasta dónde les conviene oponerse al presidente para no abrirles la puerta a los demócratas. Para estos, más vale un lunático propio que alguien más decente del otro partido.Por su lado, los demócratas están dejando jugar, es decir, han virtualmente desaparecido para que en el partido de gobierno se apuñalen unos a otros mientras la población espera con ansias la aparición de algo diferente que encarne las viejas frustraciones de la población, es decir, los demócratas otra vez, que vienen a ser más de lo mismo pero no tan caricaturescos.
Abril 2, 2017

El peligro del arte mexicano

En 1934 John Rockefeller había intentado convencer a un artista comunista, Pablo Picasso, para que inmortalizara el gran muro del Centro Rockefeller y la idea de “la inteligencia humana dominando las fuerzas de la naturaleza”. Picasso no aceptó, por lo cual el poderoso empresario contactó al muralista mexicano Diego Rivera, otro gran artista y conocido marxista de la época, quien antes había trabajado en Estados Unidos pintando otros muros.

Diego Rivera aceptó y viajó a Nueva York con su compañera, la no menos célebre pintora Frida Kahlo. Pero Rivera hizo algunos cambios al boceto original. Asumiendo que la primera enmienda de la constitución de Estados Unidos era válida en cualquier caso, no tuvo reparos en expresar sus opiniones políticas en su mural mezclando a Lincoln con Lenin. En una escena de la película Frida (Julie Taymor 2002), se recuerda el momento en que Nelson, el hijo de John Rockefeller, le pide a Diego Rivera borrar las connotaciones políticas del mural que estaba pintando en el Rockefeller Center. Para peor, Rivera había agregado algunos personajes reales de la época como sospechosa crítica política, como lo hiciera Miguel Ángel en la capilla Sixtina o Dante en su Divina Comedia. De hecho, no podía existir la escuela ni obra alguna del muralismo mexicano sin temas políticos. La idea de que cosas como la crucifixión de Jesús puedan ser algo depurado de su pesado peso político sólo podía ser producto de la cosmovisión de una iglesia que había estado mil años en el poder político, no de un mexicano o de alguien nacido en países periféricos, más bien impotentes, que se había formado en la conciencia de la permanente humillación social y nacional.

Pero aquel muro, el muro de John y Nelson Rockefeller, era un muro privado. Diego argumentó que aquella pintura era suya (“It’s my painting”) y el señor Nelson Rockefeller, cediendo a las presiones de sus amigos, agregó: “on my wall” (“en mi muro”). Consecuentemente, el mural de 18 pies de alto fue destruido.

Desde entonces el inigualable arte muralista mexicano nunca tuvo otra gran oportunidad de que un millonario estadounidense le ofreciera generosamente un gran muro de cinco metros de alto para decir todo lo que el poder político y económico no quiere que se diga.

Hasta hoy.

Otro millonario, devenido presidente de Estados Unidos por los avatares ciegos de la historia, se ha empeñado en dale a los nuevos muralistas mexicanos la oportunidad de sus vidas construyendo un muro de tres mil kilómetros de largo por diez metros de alto.

La ironía es que una de las condiciones que ha puesto el mecenas Donald Trump en sus pliegues de licitación es que el muro debe verse atractivo e impecable (“beautiful”) desde el norte, sin importar cómo se vea desde el sur. Esta idea revela una escala infantil del universo, ya que asume que los estadounidenses van a poder apreciar semejante obra desde Nueva York o desde Los Angeles, o que por lo menos van a peregrinar y fotografiar el perfecto e insípido Muro de los lamentos II. Irónicamente, la única perspectiva que tendrán los estadounidenses de su muro es la perspectiva sur desde el confort de sus hogares y a través de los medios, de las redes sociales y los libros de arte.

Sólo esta declaración es una muestra de ignorancia y extrema ingenuidad que debería hacer naufragar semejante obra faraónica con un propósito quijotesco. El Muro Trump no será lo suficientemente alto para detener los aviones por donde ingresa la mitad de los inmigrantes ilegales al país, ni lo suficientemente grande para el ingenio de gente desesperada. De concretarse, el muro lucirá impecable y perfecto desde el norte, pero todo el arte, el dolor y la intensidad de la vida se verán desde el sur. Sin la menor duda, el mundo y la historia registrarán esta última perspectiva, la del supuesto perdedor, no la otra, y obviamente estará llena de connotaciones políticas, aparte de existenciales, como todo gran arte.

Se diría que no sólo el arte mexicano sino el país entero deberían sentirse afortunados de semejante expresión surrealista que ni siquiera la compañera de Diego Rivera, Frida Kahlo (ni Siqueiros ni Orozco), hubiese soñado: un muro de más de tres mil kilómetros de largo y diez metros de alto, a un costo de veinte mil millones de dólares, totalmente inútil para impedir la inmigración ilegal pero ideal para el celebérrimo arte muralista mexicano –e ideal para la humillación del exitoso y arrogante hombre de negocios.

 

J.M.

Entrevista capotiana a Jorge Majfud

Por Toni Montesionos

 

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Jorge Majfud.

 

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?

En realidad, ese lugar existe: es la infancia. Ahora, si tuviese que ser un lugar físico, particular, creo que sería aquel enorme árbol en la granja de mis abuelos donde podía ver a mis seres queridos que ya no están y, de alguna forma, a los que no estaban aún.

 

¿Prefiere los animales a la gente?

A veces. No depende de qué animales sino de qué gente.

 

¿Es usted cruel?

Más o menos, como todos. Con frecuencia, la verdad es una forma de crueldad y uno debe decidir si vale la pena. Otras veces, uno es cruel solo por ignorancia o por pasiones mezquinas, como pueden serlo el fastidio o la frustración.

 

¿Tiene muchos amigos?

Tengo unos pocos amigos seguro y muchos amigos tal vez.

 

¿Qué cualidades busca en sus amigos?

No busco nada en particular. Cada uno es diferente y la amistad, como el amor, es algo que se da sin ninguna lógica.

 

¿Suelen decepcionarle sus amigos?

Sí, como cualquier otro tipo de seres humanos. Pero me preocupa mucho más decepcionarlos a ellos.

 

¿Es usted una persona sincera?

No creo que nadie pueda contestar a esa pregunta sinceramente. Más que sincero intento ser honesto.

 

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?

Leyendo un libro que no me mate el tiempo. Conversando con alguien que no me mate con el tiempo.

 

¿Qué le da más miedo?

El sufrimiento de mis seres queridos.

 

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?

A mi edad ya casi nada me escandaliza. Me repugna la hipocresía, el escandalo ante un beso y la tolerancia a la violencia, a la muerte de un solo niño bajo bombas inteligentes, a la opresión de pueblos enteros, a las Mentiras de Destrucción Masiva.

 

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?

Si no fuera escritor caminar o lavar los platos sería mucho menos interesante. Nos sé, he hechos muchas cosas diferentes en mi vida. Tal vez hubiese sido físico. Siempre me atrajo la Teoría de la relatividad.

 

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?

Si caminar por la playa es un ejercicio…

 

¿Sabe cocinar?

No, pero lo intento casi todos los días.

 

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?

No sabría sobre quién escribir. Todos somos olvidables.

 

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?

“Perdón”.

 

¿Y la más peligrosa?

“Patriotismo.”

 

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?

Nunca, ni de niño, a pesar de haber visto tanta gente morir y matarse.

 

¿Cuáles son sus tendencias políticas?

Siempre resistí todas las tentaciones, que no fueron pocas, de asociarme a un partido político. Los partidos parten, dividen de formas muy arbitrarias. Son un mal necesario, como la simplificación monolineal de izquierda y derecha. Ahora, entre todas las simplificaciones yo prefiero la menos usada de arriba y abajo y tomar partido por los de abajo.

 

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?

Alguien que pudiese abolir el dolor y la muerte.

 

¿Cuáles son sus vicios principales?

Leer, beber dos cervezas, viajar al pasado, imaginar lo que vendrá, la sonrisa sin tiempo de la gente… No sé, tantas cosas. En fin, la vida.

 

¿Y sus virtudes?

Ojalá tenga alguna, aunque quién sabe si esto tiene alguna importancia.

 

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?

El agua, supongo.

 

T. M.