¿Dictador o autoritario?

Adolf Hitler and Benito Mussolini in Munich, G...

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Ni el alemán Diccionario De Gruyter, ni la Gran Enciclopedia Rusa, ni el Diccionario Biográfico de los italianos, todos ellos contrastadas referencias en el ámbito de la biografía histórica, tuvieron problemas para llamar “dictador” a sus respectivos dictadores, o para relatar -simplemente con rigor histórico- las variadas tropelías y atrocidades de estos auténticos sátrapas de la Humanidad. Muy al contrario que elDiccionario Biográfico Español y su ya tristemente legendaria entrada sobre Franco firmada por el historiador Luis Suárez, y dedicada a ensalzar la valía del Generalísimo en el campo de batalla y a evitar -con todo el cariño y toda la militancia- llamarle “dictador”. Lo que fue.

– ADOLF HITLER (Diccionario De Gruyter,referencia en investigación histórica). “En su discurso ante el Reichstag el 30 de enero de 1939, Hitler había profetizado que en una nueva guerra mundial ‘se conseguiría el exterminio de la raza judía en Europa’. En otoño de 1941, después de estar dispuesto a aprobar la deportación de los judíos del Reich hacia el este, y cuando en diciembre una nueva guerra mundial se hizo realidad, Hitler aprobó la destrucción física de los judíos europeos”.

– JOSEF STALIN (Gran Enciclopedia Rusa). “En los años 20, y en el curso de la lucha por el liderazgo en el partido y el Estado, utilizando el aparato del partido y las intrigas políticas, Stalin encabezó el Partido Comunista y estableció un régimen totalitario en todo el país. Llevó a cabo una industralización forzada del país y una colectivización por la fuerza. A fines de los años 1920-1930, eliminó a sus contrincantes reales y supuestos, e inició el terror masivo”.

– BENITO MUSSOLINI (Diccionario Biográfico de los Italianos). “Figura emergente en el ámbito del recién formado Partido Nacional Fascista, inmediatamente después de la Marcha sobre Roma (1922), recibió el encargo por parte del rey de formar el Gobierno, instaurando al cabo de pocos años un régimen dictatorial. En la política internacional, afrontó la experiencia colonial en Etiopía, y se dejó involucrar en la persecución de los judíos por las buenas relaciones con la Alemania de Hitler”.

– FRANCISCO FRANCO (Diccionario Biográfico Español). “Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban, Falange, Tradicionalismo y Derecha quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado. Una guerra larga de casi tres años le permitió derrotar a un enemigo que en principio contaba con fuerzas superiores. Para ello, faltando posibles mercados, y contando con la hostilidad de Francia y Rusia, hubo de establecer compromisos con Italia y Alemania”.

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Retrato de una Academia anclada en la Historia

Basilique Franco

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Ritos religiosos, cargos vitalicios, rotunda hegemonía masculina y una desatención por la España contemporánea lastran la institución

Los miembros de la Real Academia de la Historia, antes y después de cada junta general, se encomiendan a Dios. “Que el Espíritu Santo ilumine con su gracia nuestra inteligencia y nuestro corazón”, es la oración que precede el inicio de las sesiones de los viernes. El breve rezo en latín es una herencia que la institución no ha desterrado de sus rituales. No es el único lastre que arrastra del pasado: otras son la presencia de un arzobispo (en la actualidad, monseñor Antonio Cañizares), el escaso número de mujeres, la hegemonía centralista (apenas hay académicos de la periferia), el predominio de especialistas en tiempos gloriosos de reyes y conquistadores y algunas funciones anacrónicas, como la de censor. Este cargo, que ahora desempeña el decano de la Real Academia de la Historia, Carlos Seco Serrano, parece simbólico en la práctica, pero podría no serlo. Todos los discursos de ingreso, recepción y contestación de los nuevos académicos son supervisados por él. Un incesante chaparrón de críticas y denuncias

“Funciona como un club sumamente restringido”, critica Ángel Viñas. Un académico denuncia que un grupo de presión decide los ingresos. Se mantienen viejas tradiciones, como la de rezar antes de las juntas generales.

“Es necesario que se dé entrada a otras generaciones”, según F. Marías

No suele alterarlos, según un académico, pero podría hacerlo. Lo cierto es que la entrada de nuevos miembros apenas aviva el debate. A diferencia de lo que ocurre en la Real Academia Española (RAE), donde acostumbran a disputarse los sillones dos y tres candidatos, en la de Historia reina la absoluta unanimidad. En raras ocasiones se presenta más de un aspirante a los puestos vacantes.

En los últimos años abundan los candidatos propuestos por la historiadora Carmen Iglesias, la segunda mujer en ingresar en la Academia (ha arropado a tres de los seis últimos en ingresar), y Luis Suárez, especialista en Historia Medieval y autor de la complaciente biografía de Franco en elDiccionario Biográfico Español (tres de seis, también). Para ciertos académicos, es evidente que hay “un grupo de presión” con gran influencia a la hora de decidir quiénes se sentarán en las sesiones de la institución de la calle de León.

Al igual que ocurre en la RAE, tiene que ser una terna de académicos los que defiendan la conveniencia de postular a un candidato. Los últimos electos han sido el arabista Serafín Fanjul y Fernando Marías, historiador del Arte. Con anterioridad, lo fue Luis Alberto de Cuenca. “Funciona como un club sumamemente restringido, por cooptación. Prefiero el sistema británico, más competitivo y abierto”, sostiene Ángel Viñas.

Aunque la RAE y la RAH nacieron en el mismo siglo, el XVIII, empujadas por el mismo soplo de aire ilustrador y con similares prácticas, en los últimos años se han ido diferenciando en algunos aspectos. En la reforma de sus estatutos, la RAE aprovechó para suprimir los cargos vitalicios. La RAH, por el contrario, ha decidido mantener los de secretario, anticuario y bibliotecario como perpetuos, algo que no ocurre con la figura del director.

La institución histórica nació bajo los auspicios de Felipe V. En la cédula real de 1735 se animaba ya a realizar un diccionario que ayudase a aclarar “la importante verdad de los sucesos, desterrando las fábulas introducidas por la ignorancia o por la malicia, conduciendo al conocimiento de muchas cosas que oscureció la antigüedad o tiene sepultado el descuido”.

Ha costado casi tres siglos la tarea, pero algunos aspectos relacionados con la historia más reciente no brillan por su esmero en establecer hechos objetivos. “Si un admirador de un autor polémico hace su biografía, como el caso de Luis Suárez Fernández y Franco, siempre tendremos textos casi hagiográficos o muy benévolos hacia su gestión y conducta”, señala el historiador Enrique Moradiellos. La fallida elección de algunos biógrafos es una de las razones de la controversia que ha generado el Diccionario Biográfico Español, pero el origen entronca con la propia composición de la RAH, donde no están representados especialistas en la historia más reciente.

La comisión de Historia Contemporánea de la Academia -que por extensión se ocupó de supervisar contenidos del Diccionario– está formada por Miguel Artola (respetadísimo historiador del siglo XIX), Vicente Palacio (colaborador de autores vinculados al franquismo como Ricardo de la Cierva y biógrafo del Rey), Miguel Ángel Ochoa Brun (historiador de la diplomacia y la política exterior) y Carlos Seco Serrano (autor de una vasta obra sobre Alfonso XIII y Eduardo Dato).

De la institución están ausentes algunos reputados historiadores como Santos Juliá, Josep Fontana, Jordi Nadal o Juan Pablo Fusi, por citar algunos nombres. Salvo recientes incorporaciones, la media de edad de los académicos es muy alta: 15 de los 36 tienen más de 80 años. “Habría que remozarla internamente, rebajar la edad media de sus integrantes y ampliarla en número y funciones”, plantea Enrique Moradiellos.

Incluso su director, Gonzalo Anes, acepta que la renovación generacional y la entrada de mujeres y expertos en temas contemporáneos son asuntos pendientes. “Con el tiempo desaparecerá esta desigualdad”, asegura. Aunque hay académicos que, como el arabista Juan Vernet, son partidarios de que la Academia admita más mujeres pero siga fiel a sus tradiciones -“Yo no tocaría nada”-, los más jóvenes son conscientes de que la renovación es inevitable. “Todas las instituciones deben renovarse. Es lógico y necesario que se dé entrada a otras generaciones”, afirma Fernando Marías, que, con toda la cautela, sugiere que algunas de las entradas del diccionario que se preveían polémicas “tal vez deberían haber sido controladas por la institución y no dejar la responsabilidad a autores singulares”. Como es partidario de “aplicar la exigencia científica a la disciplina histórica”, intuye que se creará una comisión, interna y externa, para revisar los posibles errores”. Una corrección que según el propio Anes se pondrá en marcha desde la versión digital de la obra.

Tan cauto como su colega, el poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca reconoce que “la edad media de la academia es alta”, pero matiza: “Hay gente valiosísima que teniendo mucha edad son pilares de la historiografía española”. Ambos coinciden en que la renovación de la Academia debe pasar también por la incorporación de más mujeres. “Es una de las asignaturas pendientes y hay historiadoras estupendas”, dice De Cuenca. Ninguno, sin embargo, es partidario de establecer cuotas. “La mujer debe tener una presencia obligatoria, pero natural”, afirma Fernando Marías. “No creo que las cuotas ayuden a la dignidad femenina. En política es normal porque hablamos de los representantes de la ciudadanía y las mujeres son aproximadamente el 50%, pero las academias no representan a nadie”. Fundada en 1738, hubo que esperar a 1935 para que ingresara en ella una mujer: Mercedes Gaibrois. La siguiente en hacerlo fue, en 1991, Carmen Iglesias, a la que seguirían, hasta hoy, solo dos historiadoras más: Josefina Gómez Mendoza, en 2003 y Carmen Sanz Ayán, en 2006.

Los miembros de la Real Academia de la Historia, antes y después de cada junta general, se encomiendan a Dios. “Que el Espíritu Santo ilumine con su gracia nuestra inteligencia y nuestro corazón”, es la oración que precede el inicio de las sesiones de los viernes. El breve rezo en latín es una herencia que la institución no ha desterrado de sus rituales. No es el único lastre que arrastra del pasado: otras son la presencia de un arzobispo (en la actualidad, monseñor Antonio Cañizares), el escaso número de mujeres, la hegemonía centralista (apenas hay académicos de la periferia), el predominio de especialistas en tiempos gloriosos de reyes y conquistadores y algunas funciones anacrónicas, como la de censor. Este cargo, que ahora desempeña el decano de la Real Academia de la Historia, Carlos Seco Serrano, parece simbólico en la práctica, pero podría no serlo. Todos los discursos de ingreso, recepción y contestación de los nuevos académicos son supervisados por él.

 

No suele alterarlos, según un académico, pero podría hacerlo. Lo cierto es que la entrada de nuevos miembros apenas aviva el debate. A diferencia de lo que ocurre en la Real Academia Española (RAE), donde acostumbran a disputarse los sillones dos y tres candidatos, en la de Historia reina la absoluta unanimidad. En raras ocasiones se presenta más de un aspirante a los puestos vacantes.

En los últimos años abundan los candidatos propuestos por la historiadora Carmen Iglesias, la segunda mujer en ingresar en la Academia (ha arropado a tres de los seis últimos en ingresar), y Luis Suárez, especialista en Historia Medieval y autor de la complaciente biografía de Franco en elDiccionario Biográfico Español (tres de seis, también). Para ciertos académicos, es evidente que hay “un grupo de presión” con gran influencia a la hora de decidir quiénes se sentarán en las sesiones de la institución de la calle de León.

Al igual que ocurre en la RAE, tiene que ser una terna de académicos los que defiendan la conveniencia de postular a un candidato. Los últimos electos han sido el arabista Serafín Fanjul y Fernando Marías, historiador del Arte. Con anterioridad, lo fue Luis Alberto de Cuenca. “Funciona como un club sumamemente restringido, por cooptación. Prefiero el sistema británico, más competitivo y abierto”, sostiene Ángel Viñas.

Aunque la RAE y la RAH nacieron en el mismo siglo, el XVIII, empujadas por el mismo soplo de aire ilustrador y con similares prácticas, en los últimos años se han ido diferenciando en algunos aspectos. En la reforma de sus estatutos, la RAE aprovechó para suprimir los cargos vitalicios. La RAH, por el contrario, ha decidido mantener los de secretario, anticuario y bibliotecario como perpetuos, algo que no ocurre con la figura del director.

La institución histórica nació bajo los auspicios de Felipe V. En la cédula real de 1735 se animaba ya a realizar un diccionario que ayudase a aclarar “la importante verdad de los sucesos, desterrando las fábulas introducidas por la ignorancia o por la malicia, conduciendo al conocimiento de muchas cosas que oscureció la antigüedad o tiene sepultado el descuido”.

Ha costado casi tres siglos la tarea, pero algunos aspectos relacionados con la historia más reciente no brillan por su esmero en establecer hechos objetivos. “Si un admirador de un autor polémico hace su biografía, como el caso de Luis Suárez Fernández y Franco, siempre tendremos textos casi hagiográficos o muy benévolos hacia su gestión y conducta”, señala el historiador Enrique Moradiellos. La fallida elección de algunos biógrafos es una de las razones de la controversia que ha generado el Diccionario Biográfico Español, pero el origen entronca con la propia composición de la RAH, donde no están representados especialistas en la historia más reciente.

La comisión de Historia Contemporánea de la Academia -que por extensión se ocupó de supervisar contenidos del Diccionario– está formada por Miguel Artola (respetadísimo historiador del siglo XIX), Vicente Palacio (colaborador de autores vinculados al franquismo como Ricardo de la Cierva y biógrafo del Rey), Miguel Ángel Ochoa Brun (historiador de la diplomacia y la política exterior) y Carlos Seco Serrano (autor de una vasta obra sobre Alfonso XIII y Eduardo Dato).

De la institución están ausentes algunos reputados historiadores como Santos Juliá, Josep Fontana, Jordi Nadal o Juan Pablo Fusi, por citar algunos nombres. Salvo recientes incorporaciones, la media de edad de los académicos es muy alta: 15 de los 36 tienen más de 80 años. “Habría que remozarla internamente, rebajar la edad media de sus integrantes y ampliarla en número y funciones”, plantea Enrique Moradiellos.

Incluso su director, Gonzalo Anes, acepta que la renovación generacional y la entrada de mujeres y expertos en temas contemporáneos son asuntos pendientes. “Con el tiempo desaparecerá esta desigualdad”, asegura. Aunque hay académicos que, como el arabista Juan Vernet, son partidarios de que la Academia admita más mujeres pero siga fiel a sus tradiciones -“Yo no tocaría nada”-, los más jóvenes son conscientes de que la renovación es inevitable. “Todas las instituciones deben renovarse. Es lógico y necesario que se dé entrada a otras generaciones”, afirma Fernando Marías, que, con toda la cautela, sugiere que algunas de las entradas del diccionario que se preveían polémicas “tal vez deberían haber sido controladas por la institución y no dejar la responsabilidad a autores singulares”. Como es partidario de “aplicar la exigencia científica a la disciplina histórica”, intuye que se creará una comisión, interna y externa, para revisar los posibles errores”. Una corrección que según el propio Anes se pondrá en marcha desde la versión digital de la obra.

Tan cauto como su colega, el poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca reconoce que “la edad media de la academia es alta”, pero matiza: “Hay gente valiosísima que teniendo mucha edad son pilares de la historiografía española”. Ambos coinciden en que la renovación de la Academia debe pasar también por la incorporación de más mujeres. “Es una de las asignaturas pendientes y hay historiadoras estupendas”, dice De Cuenca. Ninguno, sin embargo, es partidario de establecer cuotas. “La mujer debe tener una presencia obligatoria, pero natural”, afirma Fernando Marías. “No creo que las cuotas ayuden a la dignidad femenina. En política es normal porque hablamos de los representantes de la ciudadanía y las mujeres son aproximadamente el 50%, pero las academias no representan a nadie”. Fundada en 1738, hubo que esperar a 1935 para que ingresara en ella una mujer: Mercedes Gaibrois. La siguiente en hacerlo fue, en 1991, Carmen Iglesias, a la que seguirían, hasta hoy, solo dos historiadoras más: Josefina Gómez Mendoza, en 2003 y Carmen Sanz Ayán, en 2006.

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Millionaires Control 39% of the World’s Wealth

By Robert Frank

Last year was another good year for millionaires – though their pace of growth is slowing.

According to a new report by Boston Consulting Group out today, the number of millionaire households in the world grew by 12.2% in 2010, to 12.5 million. (BCG defines millionaires as those with $1 million or more in investible assets, excluding homes, luxury goods and ownership in one’s own company).

The U.S. continues to lead the world in millionaires, with 5.2 million millionaire households, followed by Japan with 1.5 million millionaire households, China with 1.1 million and the U.K. with 570,000. Singapore leads the world in “millionaire density,” or the percentage of millionaires, with 15.5% of its population now millionaire households.

The most important trend, however, is the global wealth distribution. According to the report, the world’s millionaires represent 0.9% of the world’s population but control 39% of the world’s wealth, up from 37% in 2009. Their wealth now totals $47.4 trillion in investible wealth, up from $41.8 trillion in 2009.

Those higher up the wealth ladder also gained. Those with $5 million or more, who represent 0.1% of the population, controlled 22% of the world’s wealth, up from 20 percent in 2009.

As you can see from the accompanying chart, millionaires control 29% of North America’s wealth, while millionaires control about 38% of the wealth in the Middle East and Africa. While the chart makes it look like millionaire-wealth in America is more concentrated, we also have far more millionaires, so their wealth is more spread out among the millionaire population.

Still, the data supports a trend we have been seeing for years: the rise of the global, winner-take-all (or most)  economy.

[fuente: WSJ >>]

ONU lamentó el fracaso de Uruguay en anular la ley de Caducidad

Uruguay - Montevideo 03

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“Esa ley fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Uruguay”, dijo la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, lamentó este lunes la negativa de la Cámara de Diputados de Uruguay a anular la Ley de Caducidad, que impide procesar a los militares implicados en violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.

“Se sigue haciendo cuesta arriba abordar el legado de muchos años de abusos sistemáticos por parte del Estado, como muestra el reciente rechazo por parte de la cámara baja del Parlamento de Uruguay a derogar (NdeR: lo tratado en el Parlamento fue para anular la ley)  finalmente la Ley de Caducidad de 1986, que blinda a los autores de crímenes internacionales cometidos durante la dictadura militar ante un procesamiento”, señaló Pillay.

“Esa ley fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Uruguay”, recordó.

La responsable de la ONU intervenía ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que este lunes inauguró una nueva sesión, y se refería a que “las transiciones democráticas son incompletas si no pueden concluir las reformas institucionales apropiadas, incluidos los procesos de justicia transicional”.

“El fracaso en fortalecer las nuevas instituciones lleva no solo a la impunidad de pasadas violaciones de los derechos humanos, sino a nuevas violaciones, corrupción y crimen organizado”, afirmó la alta comisionada.

Pillay puso como ejemplo a Latinoamérica, donde -dijo- “se tomaron tales decisiones en algunos países hace décadas, durante difíciles periodos de transición”.

El pasado 20 de mayo, la Cámara de Diputados de Uruguay rechazó anular la Ley de Caducidad de 1986 que impide procesar a los militares acusados de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985), y que había sido invalidada unas semanas antes por el Senado.

[fuente>>]

Santa Teresa de Jesús, Obras Completas

Talla de Santa Teresa de Jesús en la iglesia d...

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1. Jesús, Santa Teresa de. Obras de Santa Teresa de Jesús. [1573] Barcelona: Juan Olivares, 1847.

2. Jesús, Santa Teresa de. Obras Completas. Madrid: Editorial Plenitud, 1958.

Los favores espirituales de una santa (I)

Los escritores, intelectuales e hispanistas rebeldes (Américo Castro, Juan Goytisolo, Eduardo Subirats, etc.) han hablado y escrito extensamente contra la tradición purista del nacionalcatolicismo español. Por cualquier lado que se estudie la cultura europea desde la Edad Media se verá la gran diversidad de la península ibérica, la que comienza a ser castigada, negada y arrasada con especial brutalidad en tiempos de los célebres reyes católicos Fernando e Isabel a fines del siglo XV y que durará por lo menos hasta el apogeo del franquismo en el siglo XX. La idea de patria o nación basada en la unicidad (una lengua, una raza, una religión) en lugar de la unión, en la exclusión en lugar de la inclusión, no se demora en eufemismos. Todos los que no se adaptaban a este genocidio étnico y cultural eran irremediablemente perseguidos por “malos cristianos” primero y “malos españoles” después. En diversas oleadas, la mayoría debió abandonar su país o su religión por la fuerza. Ninguno logró la tan ansiada purificación de sangre aunque en algunos casos se hicieron meritorios esfuerzos por ocultar su condición de “cristianos nuevos”. Una gran cantidad de intelectuales (por no mencionar médicos y contadores) eran cualquier cosa menos “castellanos viejos”. Probablemente fray Bartolomé de las Casas era un judío converso o descendientes de familias impuras, al igual que Fray Luis de León y Santa Teresa. No obstante, tienen en común el haber servido la religión católica. De las Casas oponiéndose a los abusos del establishment; Santa Teresa apoyándolo con una pasión que no se encontraba en los Papas de su época, lo cual no la salvó de alguna visita a la cárcel.

Como mística, Santa Teresa es un individuo sensual o sensualista, deseoso de liberación individual; poco ortodoxa, ya que el misticismo católico de la época está, como el Quijote de Cervantes, marcado por la cultura islámica y judía, aunque negado por la tradición de los “hombres de letras”.

El dualismo de la santa es el dualismo de la sociedad. Con una ambigüedad muy próxima al lapsus, exclama: “Qué mayor ni más miserable cautiverio que estar el alma suelta en el alma de su criador” (1958, 700). La mujer que pensaba que “morir y padecer han de ser nuestros deseos” (1958, 929), es conocida y famosa la descripción de uno de estos raptos espirituales que la santa tuvo en 1559 con un hermoso ángel que, con dolor y placer, le incrustaba en el corazón hasta las entrañas, repetidas veces, una flecha dorada con fuego en la punta. Esta experiencia divina, narró la santa en 1559, la llevaban a proferir quejidos de placer físico y espiritual que dos siglos más tarde el papa Benedicto XIII valoró como parte del diálogo divino y otros incrédulos asociaron con experiencias más terrenales.

Como pensadora, Santa Teresa es un soldado autoritario que articula y expresa la ideología dominante de su propia sociedad y, especialmente, de un siglo misógino y represor entre otras particularidades.

El pensamiento de Santa Teresa y sus impulsos emotivos más profundos no coinciden. Son contradictorios pero no inexplicables. Son una característica del pueblo peninsular, movido por la pasión de los sentidos y la aventura y removidos por la sistemática represión, religiosa, política y moral que recomienda “palo y mano dura” para evitar lo peor. (Quizás lo mismo podemos entender de la cultura islámica, sensual y austera hasta el límite de violentas contradicciones sensuales como la danza del vientre y el rígido vestido negro de sus mujeres).

Si el lector no está de acuerdo conmigo en este punto, no está solo. Una larga tradición de siglos lo acompaña, aparte de un combativo ejército de teresianos que sigue muy activo hoy en día y al cual no niego el derecho de defensa de una religiosa e intelectual sobresaliente.

Pero tal vez podré defender mi punto de vista con algunas lecturas de la santa.

La primera línea del prologo a Las fundaciones resume su pensamiento:

“Por experiencia he visto, dejando lo que en muchas partes he leído, el gran bien que es para un alma, no salir de obediencia. Aquí se halla la quietud, que tan preciada es en las almas que desean contentar á Dios; porque si de verdad se han resignado a esta santa obediencia, y rendido el entendimiento á ella, no queriendo tener otro parecer del que su confesor, y si son religiosos, el de su prelado” (1847, 1).

Como hoy, muchos líderes religiosos creen conocer las emociones de Dios, aunque no aparezcan explicitas en ningún texto sagrado. Santa Teresa no duda en que la obediencia es la mayor virtud humana y, como cualquier cosa buena, trata de extenderla a todos los ámbitos de la sociedad. Para un místico, cuya relación individual con la divinidad es lo más importante, esta obsesión social es una nueva curiosidad. ¿Pero obediencia a quien? A las autoridades ya establecidas por la tradición eclesiástica, de estamentos sociales y de género. Cualquier desviación a esta desviación es herejía y desobediencia. La segunda palabra más importante, la “libertad” es maldita. Es la noche de la primera, el contrapeso de un mundo desgarrado por dualismos del bien y el mal, del día y la noche, de la santidad y el pecado, del hombre y la mujer.

En este prólogo, además, la santa justifica el haber escrito las Fundaciones por orden de sus confesores. “Su Majestad nos enviaba allí [San Josef] lo necesario sin pedirlo” (1847, 5). En Carta a Lorenzo de Cepeda (23 de diciembre de 1561), describe un proyecto de monasterio donde sólo podrán estar quince monjas enclaustradas: “que es hacer un monasterio, donde ha de haber sólo quince, sin poder crecer de número, con grandísimo encerramiento, así de nunca salir, como de no ver si no han velo delante del rostro, fundadas en oración y en mortificación” (1958, 985).

En el siglo XX, la santidad del claustro será cuestionada como mero egoísmo por los teólogos de la liberación, quienes proponían el compromiso con los problemas del resto de la sociedad y no la búsqueda de la santidad pura alejándose del mundo pecaminoso que proporcionaba los recursos para que otros salvaran sus almas. Y si la enclaustrada no estaba allí por virtud sino para ser corregida, necesario era predicar sobre los peligros del mundo exterior: “porque no puede nadie entender, sino quien lo ha visto, los grandísimos inconvenientes que hay, y la puerta que se abre al demonio para tentaciones, si piensan que puede ser posible salir de su casa” (1847, 244).

Pero la santa, famosa por sus levitaciones en éxtasis místico (también conocidos como “raptos” o “favores espirituales”), condena esos mismos arrebatos en las demás monjas. Las súbditas debían saber que así como no es lo mismo santidad que pecado, tampoco es lo mismo cordura que locura. Todo lo cual se resuelve obedeciendo las opiniones de los superiores.

“Yo conozco algunas personas, que no les falta casi nada para del todo perder el juicio, mas tienen almas humildes, y tan temerosas de ofender a Dios, que aunque se están deshaciendo en lágrimas ente sí mesmas, no hacen más de lo que se les manda” (1847, 44).

(continúa)

Milenio (Mexico)

 Milenio (Mexico) II

Los favores espirituales de una santa (II)

Santa Teresa tenía arrebatos místicos. Las súbditas y los locos sólo deliraban. No obstante, estos delirios no eran considerados siquiera enfermedades tratables sino delitos, para los cuales la santa recomendaba duras penas físicas:

 “Parece sin justicia, que (si no puede más) castiguen á la enferma como á la sana: luego también lo sería atar á los locos, y azotarlos, sino dejarlos matar á todos. Créanme, que lo he probado, y que (a mi parecer) intentando hartos remedios, y que no hallo otros. […] Y porque no maten los locos, los atan, y castigan, y es bien, aunque parece hacer gran piedad (pues ellos no pueden más) ¿cuánto más se ha de mirar que no hagan daño á las almas con sus libertades?” (1847, 44).

Santa Teresa temía, en un mundo donde todavía se escuchaban los ecos del humanismo, “que el demonio debajo de color deste humor, como he dicho, quiere ganar muchas almas. Porque ahora se usa más que suele, y es que toda la propia voluntad, y libertad llaman ya melancolía; y es ansí, que he pensado que en estas casas, y en todas las de religión, no se debía tomar este nombre en la boca (porque parece que trae consigo libertad) sino que se llame enfermedad grave (y cuanto lo es) y que se cure como tal” (1847, 45).

Bien, está claro que la obediencia es la virtud máxima y la libertad una inspiración del demonio. Ahora, es necesario fundar un método. Los súbditos, especialmente las mujeres, deben aprender ciertos pasos previos, como “que no entiendan que han de salir con lo que quieren, ni salgan, puesto en término de que hayan de obedecer, que en sentir que tienen esta libertad está el daño […] y han de advertir, que el mayor remedio que tienen, es ocuparlas mucho en oficios, para que no tengan lugar de estar imaginando, que aquí está todo su mal” (1847, 45). Más adelante no deja lugar a dudas: “no creo que hay cosa en el mundo, que tanto dañe a un perlado, como no ser temido, y que piensen los súbditos que puedan tratar con él, como con igual, en especial para mujeres, que si una vez entiende que hay en el perlado tanta blandura […] será dificultoso el gobernarlas” (1847, 239).

El método de mantener a los súbditos ocupados con actividades productivas ya era conocido, pero será central en las sociedades esclavistas y posesclavistas de siglos posteriores. No creo que  hoy se haya vuelto obsoleto; sólo han cambiado algunos ideoléxicos: ahora “libertad” es una bandera positiva y se usa como producto de consumo, es decir, para promover la idea de que lo que hacemos lo hacemos por libertad propia aunque haya sido previsto por algún agente especialista en marketing con bastante anterioridad.

En tiempos de la santa esta preocupación por evitar la imaginación ajena era algo común. Bastaría con recordar a Juan de Zabaleta. Medio siglo después Francisco Cascales, en Cartas filológicas (1634) [Vol 1. Madrid: Edición de “La lectura”, 1930] recordaba y recomendaba que “la aguja y la rueca son las armas de la mujer, y tan fuertes, que armada con ellas resistirá al enemigo más orgulloso de quien fuere tentada” (13). Una lectura más amplia revela que donde dice “mujer” quiere decir “hombre”: la aguja y la rueca son las armas del hombre…

Poco más adelante, al comenzar el capítulo VIII, la santa se defiende de algunos incrédulos (incrédulos como ella misma cuando se trata de los arrebatos de sus vecinas): “Parece que hace espanto á algunas personas solo el oír nombrar visiones, ó revelaciones: no entiendo la causa por qué tienen por camino tan peligroso el llevar Dios un alma por aquí, ni de dónde ha procedido ese pasmo” (1847, 47).

El misoginismo abunda en la literatura de este siglo, pero anotemos que el asco ético y cultural por lo femenino no pocas veces se articuló y legitimó en la pluma o en la voz de una mujer. Para la célebre santa, la mujer era naturalmente débil y pecaminosa, como Eva. Aunque Eva era intelectualmente inferior a Adán, la tradición posterior no ha castigado la imagen de Adán, quien consintió en comer el fruto prohibido, tanto como la de Eva, quien apenas fue un medio del mal (en la época, el número dos significaba la mujer y a la dualidad, propia del demonio).

“Téngase aviso que la flaqueza es natural y es muy flaca, en especial en las mujeres […] es menester que á cada cosita que se nos antoje, no pensemos luego es cosa de visión […] a donde hay algo de melancolía, es menester mucho más aviso, porque cosas han venido a mí destos antojos” (1847, 49). En otro momento: “De dónde vienen estas fuerzas contra Vos, y tanta cobardía contra el demonio? (1958, 693).

La santa, en cambio, tenía la virtud de ser masculina: “por grandísimos trabajos que he tenido en esta vida […] no soy nada mujer en estas cosas” (1958, 314).

Ahora, distinguir la verdad de la mentira, la realidad de la ilusión, lo divino de lo demoniaco es cuestión, en Santa Teresa, no de algún análisis o razonamiento sino de sus propios arrebatos. Y cuando no está segura de distinguir una cosa de la otra, el recurso es claro e inapelable: obedecer a la autoridad, delegar la responsabilidad de equivocarse a alguien más a cambio de obediencia.

Sin duda la obra “ensayística” de Santa Teresa es harto interesante y abunda en una infinidad de afirmaciones reveladoras. Más que las ideas de un individuo, reflejan las ideas y el pensamiento popular de una época. Las citas que traje en esta breve reseña son apenas una muestra. Es curioso que en las academias de filosofía y literatura sean más conocidas (y harto discutidas) Las moradas del castillo interior (1577) que sus reveladores ensayos y comentarios.

Santa Teresa no era buena teóloga. En sus escritos hay pocas referencias a las Sagradas Escrituras (menos, incluso, que en la hereje Sor Juana). Apenas de paso, más por tradición popular que por rigor teológico, Santa Teresa menciona el problemático libre albedrio para ponerlo dentro de sus límites de su fórmula de la obediencia es divina, la libertad es demoniaca. “¡Oh libre albedrío, tan esclavo de tu libertad si no vives enclavado con el temor y amor de quien te crió” (1958, 700). El cardenal Joseph Ratzinger, en Instrucción sobre libertad cristiana y liberación, Santiago (Chile): Ediciones Paulinas, 1986, repetirá esta misma fórmula para combatir y condenar a los nuevos teólogos de la liberación en América latina.

Por siglos, el libre albedrio distinguió a los católicos de los protestantes que subscribían al fatalismo de los elegidos antes de nacer. No por casualidad hubo humanistas dentro del catolicismo. No por casualidad el protestantismo fue una de las consecuencias del humanismo católico. No por casualidad las ansias de libertad y libre albedrío terminaron, una vez más, en el fatalismo protestante. No por casualidad la teología católica del libre albedrio fue contenida con la rígida estructura vertical de la iglesia católica y de las sociedades dominantemente católicas.

Jorge Majfud

Milenio (Mexico)

Milenio (Mexico) II

“Roda Viva”, Chico Buarque

An existentially themed play that Buarque wrote and composed in 1968, Roda Viva (“Live Cycle”), was frowned upon by the military government and Buarque served a short prison sentence because of it. He left Brazil for Italy for 18 months in 1970, returning to write his first novel in 1972, which was not targeted by censors. [>>]

Essa música do nosso Chico Buarque de Hollanda (os críticos de literatura lembram o pai), quando ainda era muito jovem, mal cantado, mas que coisa boa que tem algo tao mágico …

“Roda Viva”

Chico Buarque

Composição : Chico Buarque

Tem dias que a gente se sente
Como quem partiu ou morreu
A gente estancou de repente
Ou foi o mundo então que cresceu…

A gente quer ter voz ativa
No nosso destino mandar
Mas eis que chega a roda viva
E carrega o destino prá lá …

Roda mundo, roda gigante
Roda moinho, roda pião
O tempo rodou num instante
Nas voltas do meu coração…

A gente vai contra a corrente
Até não poder resistir
Na volta do barco é que sente
O quanto deixou de cumprir
Faz tempo que a gente cultiva
A mais linda roseira que há
Mas eis que chega a roda viva
E carrega a roseira prá lá…

Roda mundo, roda gigante
Roda moinho, roda pião
O tempo rodou num instante
Nas voltas do meu coração…

A roda da saia mulata
Não quer mais rodar não senhor
Não posso fazer serenata
A roda de samba acabou…

A gente toma a iniciativa
Viola na rua a cantar
Mas eis que chega a roda viva
E carrega a viola prá lá…

Roda mundo, roda gigante
Roda moinho, roda pião
O tempo rodou num instante
Nas voltas do meu coração…

O samba, a viola, a roseira
Que um dia a fogueira queimou
Foi tudo ilusão passageira
Que a brisa primeira levou…

No peito a saudade cativa
Faz força pro tempo parar
Mas eis que chega a roda viva
E carrega a saudade prá lá …

Roda mundo, roda gigante
Roda moinho, roda pião
O tempo rodou num instante
Nas voltas do meu coração..

Libros y autores clásicos de la literatura uruguaya (según encuesta)

Jueves 26.05.2011

Eligen libro de Galeano como mejor espejo de la sociedad

Los universitarios uruguayos consideran que “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, es el libro que mejor representa a la sociedad. Y es también su libro preferido.

Así lo reveló una encuesta realizada por la red de universidades “Universia” entre 601 estudiantes, que buscó saber cuál era el libro que mejor explica a una sociedad que este año cumple 200 años.

La obra de Galeano superó a “La Tregua”, de Mario Benedetti; “Las cartas que no llegaron”, de Mauricio Roseconf y “¡Bernabé, Bernabé!” de Tomás de Mattos, que quedaron en segundo, tercer y cuarto lugar respectivamente.

Sin embargo, pese a que un libro de Galeano fue el más votado en cuanto a mejor espejo de lo que somos, es la obra de Mario Benedetti la elegida para ser recomendada a un extranjero que desee entender a los uruguayos.

Los diez libros que mejor nos representan

1. Las venas abiertas de América Latina – Eduardo Galeano

2. La tregua – Mario Benedetti

3. Las cartas que no llegaron – Mauricio Rosencof

4. ¡Bernabé, Bernabé! – Tomás de Mattos

5. Ariel – José Enrique Rodó

6. La vida breve – Juan Carlos Onetti

7. Las lenguas de diamante – Juana de Ibarbourou

8. Nocturnos – Idea Vilariño

9. Montevideanos – Mario Benedetti

10. El pozo – Juan Carlos Onetti.

El mejor autor para que un extranjero nos entienda

1. Mario Benedetti

2. Eduardo Galeano

3. Horacio Quiroga

4. Roy Berocay

5. Juan José Morosoli

6. Florencio Sánchez

7. Juan Carlos Onetti

8. Mauricio Rosencof

9. Juana de Ibarbourou

10. Carlos Vaz Ferreira

Los 10 libros preferidos por los uruguayos

1 Las venas abiertas de América Latina – Eduardo Galeano

2 La tregua – Mario Benedetti

3 Cuentos de amor, de locura y de muerte – Horacio Quiroga

4 Montevideanos – Mario Benedetti

5 Las cartas que no llegaron – Mauricio Rosencof

6 El libro de los abrazos – Eduardo Galeano

7 Gracias por el fuego – Mario Benedetti

8 ¡Bernabé, Bernabé! – Tomás de Mattos

9 Pateando lunas – Roy Berocay

10 Ariel – José Enrique Rodó

fuente>>

Breakdance

A Breakdancer (Battle Toys) showing a pike.

Image via Wikipedia

Break-dance-break

Llegaron siete muchachos a la cancha de squash del gimnasio. Dos de apariencia asiática, dos afroamericanos y tres blancos. Pusieron música y se pusieron a bailar B-boying, break-dance, o algo que mi ignorancia no sabe calificar. Dejé la pelota con la que trataba de enseñar a mi hijo soccer (fútbol de verdad, el “deporte arte”) y nos sentamos a mirarlos.

Los muchachos ensayaron movimientos que en cualquier concurso de baile serían al menos espectaculares. Una demostración admirable de hasta dónde puede llegar el cuerpo humano.

Sobre todo eran eso: perfectos. Cada acrobacia era simplemente espectacular, como realizadas por habitantes de otro planeta donde casi no existe la gravedad.

Noté algunas particularidades que me llamaron la atención. Cada uno de los siete muchachos esperaba su turno para ocupar el centro en la brillante cancha de parquet. Cada uno realizaba una rutina espectacular durante un minuto y luego se retiraba contra la pared. Invariablemente sacaba el teléfono de su mochila y chequeaba algo, tal vez algún mensaje. Esta operación la repitieron casi todos, casi todas las veces que acababan su rutina. Aparentemente todos estaban esperando un mensaje muy importante.

La segunda observación se relaciona a la expresión anímica. Ninguno se rió nunca. Algo que es común y hasta una obligación en otras formas de danza estaba ausente, no por alguna atmósfera de tristeza o melancolía sino por un perfecto ejercicio de indiferencia.

Tercera: aunque llegaron juntos y conversando, tampoco se dirigieron la palabra, una mirada o un gesto manual mientras bailaban o se dejaban admirar. En el rostro de cada uno persistía la inexpresión sin tregua. Ni siquiera se podía leer algún gesto negativo, algo oscuro como sus chaquetas negras que se sacaban y se ponían a pesar del calor tropical de Florida y del aire acondicionado, moderado como nunca. Nada.

Obviamente este tipo de baile no deja ningún lugar a la sensualidad. No sólo sus rostros reflejaban inexpresión, no sólo sus cuerpos parecían máquinas o fríos profesionales, sino que la misma naturaleza del baile no deja lugar al diálogo con otro bailarín y mucho menos al contacto sensual de una mujer, como en el tango.

La expresión de sus rostros era la misma de Terminator de Arnold Schwarzenegger.

Sin embargo, esa expresión cultural, esa muestra del espíritu americano de nuestra época que se ha expandido de diversas formas a casi todo el mundo (hiperconectada pero autista, espectacular pero mecánica, voyerista y narcisista), pertenecía a siete muchachos que bien podían ser mis estudiantes. Y yo los conozco: son tan seres humanos y están tan deshumanizados como cualquiera de nosotros, como cualquiera de los muchachos de América Latina, de Europa o de Asia. Igual que todos, ellos creen que saben lo que hacen, que su vida es más interesante que la de sus padres y de sus abuelos, más clara o al menos preferible a la de otros muchachos de otras culturas y otros continentes. Pero no. Sus vidas son tan confusas y admirables, tan ingenuas y tan interesantes como la de cualquiera.

Y ellos, como los otros, se siguen perdiendo el espectáculo de lo que no conocen y probablemente nunca conocerán: lo realmente diferente.

Jorge Majfud

Mayo 2011

La Republica (Uruguay)

Milenio (Mexico)

Claridad (Puerto Rico)


Odpusti Nam Naše Grehe

ODPUSTI NAM NAŠE GREHE

Jorge Majfud

Translated by/prevedel Jurij Kunaver.

Ediciones Baile del Sol

NAUČITI SE ODPUŠČATI

Nekoč mi je pisatelj Mauricio Langón povedal anekdoto o svoji družini.

Eden od Mauricijevih vnukov je udaril svojo babico.

– Babice se ne tepe! – je rekla strogo otrokova mati. – Opraviči se ji!

Otrok se ji je opravičil.

– Že dobro, Juanma – je spravljivo rekla babica. – Vem, da tega nisi storil nalašč. Oprostim ti.

Kasneje je Juan Manuel spet zamahoval s plastičnim loparjem. Mati ga je prestregla, rekoč:

– Babice se ne tepe!

Juan Manuel ji je, z bistroumnostjo, ki je še ni pokvarila izumetničenost, pojasnil:

– Potem se ji bom opravičil.

VSA TEŽA ZAKONA

27. JULIJA DOPOLDNE so časopisi in televizija objavili novico o nenavadnem zločinu, ki je bil storjen v Sayagu. Dva reveža sta ubila tretjega reveža, verjetno ponoči prejšnjega dne. Mnoge je novica presenetila, četudi jih ni vznemirila. Logično in bolj običajno je ubijati zaradi denarja, časti ali kakšne družinske stiske. Napol človek, živeč na mestnem odpadu, ne more imeti nobene od teh reči.

Nikoli se ni natančno izvedelo za motiv pretepa; nikogar več niso zanimale  podrobnosti, potem ko je sodnik morilcema naložil deset let ječe. Toda jaz, sodnik, tega primera nisem nikoli čisto pozabil. Nekaj let pozneje sem obsojenca obiskal v ječi. To sem izpeljal skoraj naskrivaj, kot vse ostalo, ker ljudje radi rečejo, da sem naklonjen kriminalcem in ne žrtvam. Če bi danes moral ponovno izreči sodbo, bi jima naložil še dodatnih deset let ječe; ne zaradi pravičnosti, temveč iz usmiljenja. Upam, da mi bo uspelo to pojasniti.

Umrli revež je bil doktor Enríquez, ki je živel kot brezdomec zadnjih šest mesecev. Eusebio Enríquez je bil zdravnik kirurg in je izgubil svojo starejšo hčer med operacijo, 24. januarja, ko ji je sam poskušal pomagati pri neozdravljivi bolezni. Kirurg ni imel razlogov, da bi samega sebe krivil zaradi smrti svoje hčere, toda razlogi niso bili pomembni, ker se mu je nenadoma pomračil um in je neke noči odšel od doma. Prečkal je mesto, ko je padal januarski dež, in pričel životariti blizu železniških tirov v Sayagu. Pustil si je rasti brado, zamazal je oblačila, naglo je shujšal, njegov obraz je postajal vedno bolj mračen in upadel, kar mu je dajalo neprepoznaven videz hindujskega sanjasina. Živel je tako na robu, da je nehal obstajati za oblasti in za družbo, zato ga nikoli niso mogli najti. Kmalu je spoznal Facunda in Barbarrojo, moška, ki sta ga kasneje ubila z železnimi palicami.

Ne Facundo ne Barbarroja nista bila zločinca, vendar so se ju ljudje bali, ali bolje rečeno, so se jima izogibali, kot bi bila revščina nalezljiva. Dokler so obstajali ljudje, ki so verjeli v Boga ali v pekel, je bila tudi miloščina. Toda kmalu nato so dobra vest in davek slabe vesti upadli in nesrečnika sta postala del narodnega nezavednega, skrita sramota uspešnega oziroma stremuškega gospodarstva.

Ta dva moška sta živela skoraj nomadsko življenje. Prebivala sta po vseh oziroma v kateremkoli kotičku stare železniške postaje in pri tem vedno pazila, da ju ni stražar našel spati v katerem izmed opuščenih vagonov ali v skladišču za železje, kamor sta se zatekla v deževnih dneh. »Ta kraj je žalosten – si je rekel Enríquez – ; dobro je, da onadva tega ne vesta.«

Toda, ponavljam, noben od njiju ni bil sposoben ubiti niti ptice. Res je tudi, da ju je Enríquez v tistih šestih mesecih skupnega življenja ogovoril enkrat samkrat. Vsekakor berača zaradi tega nista bila nanj jezna. Vedela sta, da je ubog norec, ki je nekoč živel tako kot običajni ljudje,  najbrž imel hišo in avto in celo družino, ker sta ga videla, ko se je skril pred neko elegantno žensko v čisti obleki. Naučila sta se živeti skupaj z njim kot družina, ki ima nemega ali invalidnega člana. Včasih, ko je bil mraz neznosen in so čeljusti pričele šklepetati, sta mu ponudila konzervo prevretka iz zdravilnih zelišč. Ni odklonil.

Tista zima pa je bila ena najhujših, kar so jih berači pomnili. Temperature so padle pod ničlo; luže so bile ob zori zamrznjene in pašniki beli od slane. Bilo je vedno težje, če ne kar nemogoče dobiti steklenice, kaj šele jih prodati. To pa zato, ker so se ljudje oddaljili od teh moških, ki sta imela brade in obleke vsako leto v slabšem stanju. In tako sta, počasi, izgubila  tistega malo govornega stika, ki ju je povezoval s svetom.

Barbarroja je od lakote zbolel, Facundo pa se je začel vse noči pritoževati zaradi revme ali kakšne druge zagonetne stvari.

Bolezni in trpljenje so se kopičili in se na koncu zlili v en sam pekel. Kljub temu sta oba berača še naprej čakala pomlad in toploto poletja, ki se je vsak dan zdelo bolj oddaljeno. Enríquez je to vedel. Vedel je, da bi ta pomlad lahko bila za njegova spremljevalca zadnja: njune noge so bile otekle in temno vijoličaste barve, obraza bleda in upadla, njune roke neuporabne. Po njegovem prepričanju jima je pomagal samo neki mučni optimizem.

Nekega dopoldneva je Enríquez odprl usta, da bi jima prebral smrtno obsodbo.

Tistega dne je bilo zadnjič, da so se vsi trije med seboj pogovarjali, govorili pa so več ur. Facundo in Barbarroja sta spoznala, kdo je ta norec, in skoraj bi lahko potrdila, kar sta domnevala. Dejansko je bil norec nekoč ali še vedno premožen človek. Malomeščan za svoje znance, za ta dva marginalca pa bogataš.

Pogovor se je zaključil s predlogom norca.

– Prišel bo še večji mraz – jima je dejal – vidva pa bosta umrla. Nimata več zaščite, vajini telesi se borita s smrtjo. Vajino trpljenje se bo vleklo do septembra, v najslabšem slučaju do oktobra. Vendar bosta umrla. Če bosta imela srečo, da preživita to leto, bosta umrla naslednje leto, potem ko bosta trpela dvakrat huje kot že trpita to zimo. Tako sta bedna, da si tega sploh ne moreta predstavljati. Ne bosta vedela, kako priti iz tega pekla. Niti na najlažji način. Tako bedna sta, da sploh nista razmišljala, da bi šla v ječo, kjer so obtoženci deležni postelje z odejami in strehe, in kjer jedo skoraj vsak dan. Vidva sta tako uboga, da sploh ne bi zmogla oropati tržnice, ker če bi to poskusila, bi vaju vrgli ven in  končala bi s krvavečim čelom ob tlaku. Če pa vaju zaprejo v ječo zaradi tatvine, vaju bodo vrnili na ulico po dveh dneh, ker so ječe polne in ker bi celo sodnik imel usmiljenje z dvema lačnima podležema. Ker pa sem jaz zdravnik, vama bom povedal, kaj morata narediti, da se rešita.

Berača sta se vprašujoče spogledala. Nista dobro vedela, kaj naj si mislita. Skoraj bi podvomila v zgodbo, ki jima jo je povedal na začetku o svoji družini in prejšnjem življenju.

– Zato, da bi šla v ječo za veliko let, me morata ubiti. Ne glejta me tako kot dva idiota. Prikrijta to pošteno neumnost, ki smrdi iz vajinih oblek.

Facundo in Barbarroja sta vedela oziroma domnevala, da je norec tistega dne bolj nor kot kdajkoli. Toda on je vztrajal, s fanatično stvarnostjo, kako koristno bi bilo žrtvovanje enega od treh.

– Bog naju bo kaznoval – je rekel Barbarroja.

– Bog vaju je že kaznoval. Ali si morda predstavljata hujši pekel, kot je ta? Ali razumeta, kaj vama govorim? Tako bedna sta, da nimata pojma. Nič več ne razmišljata. Sem moral priti jaz, da vama povem, kaj je treba storiti? Poleg tega, zakaj bi Bog kaznoval nekoga, ki je ubil morilca? Sveto pismo pravi: »Oko za oko in zob za zob.« Ubil sem deklico, mojo lastno hčer. Ali sočustvujeta z mano?

Berača sta vstala in se prestrašena odmaknila. Norec jima je začel resnično vlivati strah. Preteklo je nekaj časa, kak teden ali dva, ne da bi spet govorili. Niti slučajno se mu nista približala in sta se celo izogibala, da bi ga pogledala. Štiriindvajsetega v mesecu je močno deževalo. Facundo in Barbarroja sta se preselila v zapuščeno lopo železniške postaje. Kot sem prej rekel, sta hodila tja samo ob deževnih dnevih, ker ju je stražnik gnjavil, če ju je našel znotraj. Po drugi strani pa mislim, da sta raje imela vagon brez strehe, ker je bil manj vpadljiv, in ju ni motila črna praznina višine tistega skladišča. (Kljub temu, da sta prebivala na ulici, sem odkril, da sta oba trpela za neko redko obliko agorafobije.) 

Tistega dne norec ni vstopil v lopo.  Na dežju je ostal vso noč, kakor prikazen, z rokami v žepih, zroč tu in tam v nebo, ki ga je izrisovalo z bliski in spet zabrisovalo s temnim dežjem.

Petindvajsetega v mesecu se je norec, izčrpan od lakote, mraza in šibke volje do življenja, zrušil nezavesten. Šestindvajsetega dne sta se berača odločila, da mu prineseta konzervo prevretka iz zdravilnih zelišč, vendar se norec ni več odzival. Njegov pogled je bil odsoten, komaj je lahko premikal veke. Njegova koža je bila bleda in mrzla, brez kakršnegakoli odziva ali občutljivosti. Facundo je prislonil uho na norčeve prsi in ugotovil, da mu srce skoraj več ne utripa. Ves večer tistega dne sta moška nadzorovala v tišini skoraj nezaznavne udarce, s katerimi je bilo norčevo srce. Čakala sta oziroma ga varovala s strahom in tesnobo. Barbarroja se je začel tresti kot še nikoli, ves sključen. Ni več mogel nadzorovati ustnic, za katere se je zdelo, da recitirajo neslišen govor. Sedemindvajsetega srca norca ni bilo več slišati, in zvečer sta mislila, da je mrtev. Vendar ni bil mrtev. Zatorej je bil sklep mrliškega oglednika pravilen: Eusebio Enríquez ni umrl zaradi mraza niti zaradi lakote; z udarci sta ga ubila berača, ki sta priznala svoj zločin in se rešila pred gotovim kamenjanjem pri izhodu sodne palače, ker ju je policija privlekla do kombija, kamor so ju naložili kot smeti.

Ojos asiáticos que “miran como” occidentales

Asiaticos que se operan los ojos y el rostro para que parezcan “más americanos”. Incluso, algunos padres mandan cortar el musculo o “frenillo” debajo de la lengua de sus hijos para mejorar la pronunciacion del inglés….

Otra indicio (ya que no prueba) de lo dicho otras veces.

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Tercer plebiscito en Uruguay sobre la misma ley?

Personalmente, me opongo a una tercera consulta por la Ley de Caducidad. No solo entiendo que se persiste en el error de plebiscitar un tema que, aunque politizado, no es político.

Por otra parte, es como barajar y dar de nuevo porque la vez anterior no nos favoreció. Con una tercera consulta no sólo se confirmará el error historico de plebiscitar derechos humanos, de confundir una democracia con la imposición (sino con la dictadura) de la mayoría, sino que se estará agregando un cúmulo de nuevos errores, se ilegitimará al sistema representarivo y al mayor instrumento de democracia directa, que son los referendums.

Osama y los peligros de la perspectiva cónica

perspective

Image by jmsmytaste via Flickr

 

Osama y los peligros de la perspectiva cónica

Sin quererlo, en 1690 Sor Juana Inés de la Cruz demostró, con su vida y con su muerte, que una persona puede ser terriblemente censurada mediante la publicación de sus propios textos. Algo semejante se podría considerar sobre la censura de los medios de comunicación. No es necesario silenciar a alguien para censurarlo. Nadie prohíbe que un aficionado grite en un estadio repleto de gente, pero tampoco nadie, o casi nadie lo va a escuchar. Si tuviese algo importante que decir o que gritar estaría en la misma, o en casi la misma situación que alguien que ha sido amordazado en una sala silenciosa.

Algo semejante ocurre con la importancia de cada evento global. En este siglo es casi imposible una dictadura al estilo del siglo XX, digamos una dictadura absoluta de algún general en alguna república bananera o de un gran país como Estados Unidos o la Unión Soviética donde había diferentes concepciones sobre la libertad de expresión; en uno, el Estado era dueño de la verdad y de las noticias; en el otro, los millonarios y los gerentes de las grandes cadenas de información eran los dueños de casi toda la libertad de expresión.

Con el arribo y casi instalación de la Era digital, también aquellos modelos de censura se volvieron obsoletos. No la censura. Los individuos reclamaron y en muchos casos obtuvieron cierta participación en la discusión de los grandes temas. Sólo que ahora se parecen a aquel aficionado de fútbol que grita en un estadio enardecido. Su voz y sus palabras virtuales se pierden en océanos de otras voces y de otras palabras. De vez en cuando, casi siempre por una relevante frivolidad como demostrar la habilidad de morderse un ojo o por haber tenido el mérito de crear la peor canción del mundo o la mejor teoría conspiratoria (imposible de probar y de refutar), algunos saltan a la fugaz celebridad de la que hablaba Andy Warhol. Siempre he sospechado que las teorías conspiratorias son creadas y promovidas por los supuestos perjudicados. Como decía uno de mis personajes en Memorias de un desaparecido (1996): “no existe mejor estrategia contra un rumor verdadero que inventar otro falso que pretenda confirmarlo”.

Pero claro, esta teoría de una “fabrica de conspiraciones” no deja de pertenecer al mismo género de las teorías conspiratorias. El mecanismo y la trampa se basan en una premisa: de cada mil teorías conspiratorias, una es, o debe ser, verdad.

Como la teoría X ha tomado estado público, no se la puede suprimir. La mejor forma es hacerla desaparecer entre un mar de absurdos semejantes.

Ahora, dejemos de lado por un momento el problema de si existe un grupo, un gobierno o una agencia que mueve los hilos de la percepción mundial (que es lo mismo que mover los hilos de la realidad). Vamos a asumir que todo se trata de una creación colectiva en la que todos participamos, como una macro cultura, como una civilización o como un sistema sobrenatural que suele recibir diversos nombres, algunos muy gastados.

En su lugar podemos concentrarnos en los hechos. Por ejemplo, un hecho es que, al igual que en cualquier otro período de la historia, “nosotros somos los buenos y ellos son los malos”, lo que justifica nuestro accionar brutal o explica por qué somos víctimas del sistema en cuestión.

Pero si volvemos al punto concreto de la censura (uno de los instrumentos principales de cualquier poder dominante) veremos que en nuestro tiempo queda una forma posible y devastadora por su alta eficacia: la promoción de “lo que es importante”.

Un rápido y reciente ejemplo es la muerte o asesinato de Osama Bin Laden. Cierto, yo tampoco me negué a responder a entrevistas de radio de muchos países y hasta en diversos idiomas. En todos de los casos fue más por un gesto de amabilidad que de convicción. Sin embargo, esta vez me abstuve de escribir sobre el tema.

En mi modesta opinión, entiendo que se ha cumplido una vez más el mecanismo de la censura contemporánea: el exceso de discusión y pasión con que las partes disputan la verdad sobre un tema nos inhabilita para concentrarnos en otros temas y, sobre todo, para valorar la importancia de unos temas sobre otros. Es como si alguien o algo decidieran qué es importante y qué no, como alguien o algo decide qué estilo o qué color de ropa debe llevarse en una temporada.

Por ejemplo, no hubo medio de comunicación en que periodistas, lectores y usuarios de todo tipo, color y nacionalidad discutieran apasionadamente durante semanas sobre la legitimidad del ajusticiamiento de bin Laden. Por supuesto que todo puede y debe ser revisado. Pero si bien es legítimo un debate de este tipo, se torna globalmente trágico cuando observamos que el foco de atención ha determinado y definido lo que es importante. Sin embargo, ¿qué importa si un personaje nefasto (ficticio o real) como bin Laden fue bien o mal ejecutado cuando ni se menciona lo indiscutible: el asesinato de niños y otros inocentes como rutinarios efectos colaterales?

En el caso de la ejecución de bin Laden, al menos esta vez Estados Unidos procedió de una forma realmente quirúrgica, como falsamente se ha proclamado en otras ocasiones. La vida de los niños que moraban en la casa fue preservada, más allá, obviamente, de la experiencia traumática. Mas allá de que esta opción debió ser estratégica y no humanitaria, recordemos que no hace muchos años, meses, se optaba por bombardear el objetivo sin importar los “efectos colaterales”, es decir, sin importar la presencia de inocentes, muchas veces niños. Esta tragedia ha sido tan común en la historia contemporánea que las autoridades afectadas se limitaban apenas a reclamar mejores explicaciones de peores barbaridades antes de echarlas al olvido colectivo.

Para no irnos muy lejos bastaría con mencionar el reciente bombardeo a la casa del dictador libio (o llámenlo como quieran) Muammar Gaddafi por parte de la OTAN. En este bombardeo no murió el “objetivo”. La operación quirúrgica mató, asesinó, a varias personas, entre ellas el hijo de Gaddafi, y a tres de sus nietos. Pero estos niños, aunque no lo crean, tenían nombres y edades: Saif, de 2 años; Carthage, de 3; y Mastura, de 4 meses. Lo peor es que no son excepciones. Son la regla.

¿Quién recuerda sus nombres? ¿A quién le importa?

En esto no hay relativismos: un niño es un ser inocente sin importar la circunstancia, la identidad, la religión, la ideología o cualquier acción de sus padres. Un niño es siempre (siempre) inocente y lo es sin atenuantes, por más que como padres muchas veces nos hagan perder la paciencia.

Si la policía de cualquiera de nuestros países civilizados arrojase una bomba en la casa del peor de los asesinos, del peor de los violadores y matase a tres niños, seguramente habría una revuelta popular en ese país. Si el gobierno hubiese dado la orden de semejante procedimiento, seguramente caería en menos de veinticuatro horas y sus responsables serían llevados ante pulcros tribunales.

Pero como lo mismo se les hizo a niños pertenecientes a pueblos barbaros, salvajes, atrasados, entonces la acción se convierte en un simple “efecto colateral” y sus autores son apreciados como líderes responsables y valerosos que defienden la civilización, la libertad y, en definitiva, la vida de los inocentes.

Y para que la discusión no tome el centro de todas las discusiones, alguien o algo decide que lo realmente importante es discutir sobre la forma o la legitimidad de la ejecución de un tipo que había hecho meritos suficientes para terminar como terminó.

Jorge Majfud

11 de mayo de 2011.

Jacksonville University

Milenio (Mexico)

Gara (España)

Panamá América (Panamá)

Brumario (Mexico)

Gramatica portuguesa

O Globo:

“Entre as ‘blue chips’, ações mais negociadas na Bovespa, Petrobras ON desceu 1,45% (a R$ 27,05) e Petrobras PN teve queda de 1,22%, a R$ 24,10. OGX Petróleo ON registrou perdas de 0,13%, a R$ 14,90.”

{…} “O setor de construção civil respondeu pelas maiores baixas no dia: as ações da Rossi Residencial se depreciaram em 6,06% (a R$ 13,32) e os papéis da PDG Realty caíram 4,61% (a R$ 9,09). “

[…] “Em Londres, o índice FTSE 100 ganhou 1,07%, para 5.923 pontos; em Paris, o CAC 40 avançou 0,92%, para 3.978 pontos; e em Frankfurt, o DAX subiu 0,65%, para 7.304 pontos” […]

(Fuente>>)

“RIO – Com o mercado de olho na alta da inflação chinesa, na dívida grega e na queda dos preços das commodities, a Bolsa de Valores de São Paulo (Bovespa) opera no vermelho e acentua a queda nesta quarta-feira. Por volta das 15h (horário de Brasília), o Ibovespa descia 1,59%, aos 63.843 pontos, com giro financeiro de R$ 3,984 bilhões. O Ibovespa futuro tinha queda de 1,51%, aos 64.350 pontos.

No câmbio, o dólar comercial avançava 1,05%, cotado a R$ 1,622 na venda. O dólar futuro tinha apreciação de 1,24%, a R$ 1,631.”

[…]

“Nos EUA, o índice Dow Jones cai 1,37%; o Nasdaq se desvaloriza em 1,32% e o S&P500 recua 1,44%.” (Fuente>>)

¿No es más fácil y simple decir (por ejemplo)?:

“Nos EUA, os principais índices caem: o Dow Jones 1,37%, o Nasdaq 1,32% e o S&P500 1,44%.” 

Los prescribistas castellanos tenian la misma manía: buscar una coleccion de sinonimos para no repetir la misma palabra sin observar que cuando se repite la misma palabra inecesariamente es porque hay un problema de estructura gramatical.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Observador de Montevideo (5 de setiembre de 20110):

Fuertes caídas en bolsas europeas por temor a una recesión global

17:12 | Fráncfort bajó un 5,28 %, Milán se dejó un 4,83 %, París perdió un 4,73 %, Madrid cedió un 4,83 % y Londres lo hizo un 3,58 %.