El inconsistence colectivo de la historia

El inconsistence colectivo de la historia

Aunque a pocas horas de la tragedia de Arizona no se sabe bien quién es Jared Lee Loughner, se puede adivinar que es otro lunático que se inscribe dentro de una tradición, aunque minoritaria, de lo que podríamos llamar “anarquistas de derecha”.

La derecha norteamericana odia todo lo que tenga que ver con el gobierno, aunque con alguna frecuencia se sirve de él, no para extender los planes sociales sino los poderes del ejército. Probablemente Lee Loughner es otro lunático obsesionado con la gramática inglesa, el mesianismo religioso y el deseo de controlar a otras personas al tiempo que levantan sus armas contra el control del Estado y en nombre de la libertad individual.

El recelo hacia el poder omnipresente del Estado estaba en la concepción de los fundadores de Estados Unidos. Era parte de un experimento radical, iluminista, democrático, que hacía realidad las ideas utópicas más revolucionarias de la Europa del siglo XVIII. Pero ya se advierte más de un siglo antes de 1776, en 1620, por ejemplo, con la llegada anárquica del mítico Mayflower, con una posterior colonización que no se subordinaba a la monarquía británica como se subordinaba la colonización española.

Siempre he sospechado que la cultura del automóvil en Estados Unidos tiene su explicación en esos momentos fundacionales, siglos atrás.

También, podemos conjeturar, la obsesión por las armas de las sectas conservadoras. En su origen el derecho a portar armas y a organizar milicias era un derecho constitucional contra el posible despotismo del nuevo estado americano. Poco a poco se convirtió simplemente en una obsesión deportiva, unas veces, y abiertamente criminal, otras. En este último caso, no es casualidad que las víctimas han sido representantes de los sucesivos gobiernos americanos, famosas o casi anónimas para la historia.

Ello explica, a mi forma de ver, por qué una sociedad donde la violencia civil es muy baja en comparación a otros países, periódicamente reincide con actos de magnicidio como los de hoy.

Jorge Majfud

Jacksonville Univeristy

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Poeta en Nueva York

Federico García Lorca

Image via Wikipedia

EE.UU.: hallan el borrador original de un poema de García Lorca

El manuscrito de “Oficina y denuncia” fue encontrado por casualidad en la biblioteca del Congreso; se creía perdido

 

WASHINGTON (EFE).- El profesor de la Universidad de Boston Christopher Maurer encontró por casualidad en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington, el primer borrador, escrito y con correcciones a mano, del poema de Federico García Lorca “Oficina y denuncia”, incluido en “Poeta en Nueva York”.

El manuscrito es toda una “rareza”, no sólo porque se creía perdido, sino porque contiene las correcciones a lápiz de García Lorca, explicó el catedrático. En el borrador se pueden ver versos que no aparecieron en la edición final, publicada en el poemario escrito entre 1929 y 1930 durante la estancia de García Lorca en Nueva York y un posterior viaje a Cuba.

“Y me ofrezco a ser devorado por los campesinos españoles”, escribió de su puño y letra García Lorca, en un poema que habla de la arrogancia y soberbia de una ciudad, Nueva York, consumida por sus ansias de poner precio y valor a las cosas. Finalmente esta afirmación desapareció de la estrofa: “Me ofrezco a ser comido/ por las vacas estrujadas/ cuando sus gritos llenan el valle/ donde el Hudson se emborracha con aceite”.

“Me chocó la riqueza de las variantes”, explicó el profesor Maurer en una conversación telefónica desde su oficina en la Universidad de Boston, si bien reconoció que la corrección que había hecho el poeta fue acertada. “Un buen poema crea siempre esta sensación, la de la inevitabilidad”, el hecho de que el mejor verso es el que estamos acostumbrados a leer, señaló.

No obstante, no deja de ser reveladora la intención de Lorca de intercalar en el poema la idea de ser “devorado”, que refuerza la idea mesiánica del poeta “que se presenta como un salvador, como un mesías”.

“Aunque hay que mantener separado el terreno biográfico del literario, en el caso de Lorca todo esto se confunde. Se ha querido leer la vida de Lorca en sus poemas. La verdad es que en ‘Poeta en Nueva York’, Lorca crea un protagonista, un alter ego, que a veces tiene poco que ver con el poeta de carne y hueso”, explica el profesor.

En su búsqueda en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos vio que aparecía el nombre de García Lorca, curiosamente, en un catálogo sobre música. Cuando viajó a la capital estadounidense para examinarlo, descubrió que era uno de los seis poemas autógrafos de “Poeta en Nueva York” que estaban desaparecidos.

Maurer pasó “meses” intentando reconstruir la historia del recorrido del poema, que se suponía había estado en manos de la familia del poeta canario Jose Maria Millres Sall, aunque la hija de éste le explicó “que no tenía idea de que su padre lo tuviera en algún momento de su vida”.

El caso es que el manuscrito fue depositado en la biblioteca por el musicólogo Hans Moldenhauer, que lo compró en una subasta neoyorquina por 230 dólares. La biblioteca del Congreso lo cita por primera vez en un catálogo en 2005.

Esta no es la primera vez que Maurer descubre un texto manuscrito de Lorca, dado que el libro que está preparando junto a Andrew Anderson sobre el viaje de Lorca a la Gran Manzana contiene documentos inéditos.

“Hemos encontrado otros documentos manuscritos. Son cartas relacionadas con su estancia en Nueva York, algunas de las cuales no se conocían. Hay notas suyas manuscritas. Sabemos que Lorca dejó algunos manuscritos en Nueva York, y que amigos suyos conservaron cosas suyas. Eso nos ha llevado mucho trabajo”, reconoce.

El libro, que se llamará “Federico en Nueva York y Cuba: Cartas y recuerdos” será presentado probablemente durante los próximos meses en Granada, coincidiendo con la apertura del Centro Lorca en la ciudad.

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