Nuestro pequeño Abu Ghraib

Nuestro pequeño Abu Ghraib

Un reciente informe, referido al video donde se ve la violación de un haitiano por parte de militares uruguayos integrantes de los cuerpos de paz de la ONU, dice que “una investigación preliminar de las Naciones Unidas determinó que el vídeo, pese a vulnerar varios reglamentos de la Misión de Estabilización para Haití de la ONU (Minustah), no registraba en realidad una violación sino una broma pesada llevada a cabo por los militares”. Que es como decir que si no hay penetración no hay violación, apenas “una broma de mal gusto”. Un vergonzoso concepto de parte de un organismo internacional, la ONU (para la cual algunas veces colaboré con escritos, por pedido directo de su casa central), que sólo sirve para promover o justificar la violencia moral.

La verdad, me quedo sin fuerzas anímicas para responder semejante idiotez de una forma más analítica. Sólo quisiera saber si alguno de aquellos burócratas o patriotas trasnochados definirían semejante violencia amoral de la misma forma si la victima hubiese sido alguno de sus familiares y no un anónimo haitiano. Estoy seguro que cualquiera de ellos se recuperaría más fácilmente de un golpe en la cara que de semejante golpe moral. Pero se supone, como lo indica la tradición, siempre viva aunque travestida, que los pobres de piel oscura no tienen semejantes sensibilidades y lo soportan todo.

Ese es nuestro pequeño Abu Ghraib, en proporción a nuestro PIB, aunque la historia es mucho más larga, como ya sabemos. Pero sea como sea, no nos queda opción que denunciarlo y resistirlo. Algunos prefieren soslayarlo y hasta excusarlo, enfermos del peor patriotismo. Otros, como aquellos uruguayos que lo han hecho público en los medios y en las redes sociales, solo pueden responder a la vergüenza que sienten los seres humanos de verdad, no porque semejantes aberraciones sean cometidas por militares uruguayos, no porque sean cometidas por “compatriotas”, sino porque son cometidas por algo parecido a seres humanos que luego se convierten en respetables esposos, abuelos y por ahí hasta en héroes.

Jorge Majfud

Pagina/12 (Argentina)

El Nuevo Herald (USA)